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El invierno está aquí. El invierno llegó. No estamos hablando de lo que fue la última temporada de Game of Thrones. Hablamos de la Argentina, más específicamente de la Argentina bajo la presidencia de Mauricio Macri. En el país del sur del continente esta vez el invierno llegó con la muerte. Y reiteramos que no hablamos de ninguna serie, sino de decisiones políticas que se toman bien al norte y que sufren en carne propia bien al sur.

  En menos de una semana 5 personas perdieron la vida como consecuencia de las bajas temperaturas en distintos puntos del país. Las causas no son las inclemencias climáticas, son las decisiones políticas de un gobierno neoliberal. El caso más emblemático fue el de Sergio Zacarías, quien falleció a 500 metros de la Casa Rosada. No hubo pronunciamientos de ninguna alta o baja comisionada de la ONU sobre este hecho.

Esta triste realidad llevó a una campaña de solidaridad hacia la gente en situación de calle. Desde las organizaciones sociales hasta los clubes de fútbol abrieron sus puertas para que las miles de personas que viven en las calles de la Ciudad de Buenos Aires puedan pasar las noches de más bajas temperaturas bajo un techo y con un plato de comida. ¿Cuál fue la reacción del gobierno? Acusar a clubes como River Plate de ser parte de una operación política del partido de Cristina Kirchner, por abrir sus puertas para hacer lo que el Estado no quiere hacer. Incluso hubo funcionarios que plantearon que la responsabilidad en el caso de Sergio era del difunto, al no acercarse a los paradores nocturnos que el gobierno de la ciudad (conducido también por el macrismo) ofrece. Paradores estatales que no dan abasto para albergar un número cada vez mayor de “los sin techo”. Declaraciones frías, casi tanto como el  invierno durante la última semana.

    Más de 30 organizaciones sociales realizaron durante el mes de abril un censo popular de personas en situación de calle. Sólo en la capital del país, se registraron 7251 personas que día a día duermen a la intemperie. Una de las capitales más ricas del continente no puede garantizar el acceso a un techo a miles de familias.  La mitad de las mismas es la primera vez que se encuentran en esta situación. El censo también arrojó que el motivo principal de atravesar esta realidad es haberse quedado sin trabajo y en segundo lugar la imposibilidad de poder pagar el alquiler de una casa o habitación.

Avenida 9 de Julio (la principal de la capital)

Morir de frío en las calles porteñas. Una realidad para miles de familias que no pueden sobrevivir en base a la solidaridad. Un Estado que no puede, o mejor dicho, no quiere garantizar el más básico de los derechos humanos: un techo para no morir de frío a la intemperie. En la Argentina no hay bloqueos económicos, no hay sanciones internacionales, no hay robos directos de activos nacionales por parte de otros países, no hay asedios. Hay un gobierno alineado y dirigido por los Estados Unidos. Hay una derecha que muestra la peor de sus facetas, que en 2015 hizo campaña planteando que “no quería ser Venezuela”.

La problemática habitacional no es la única problemática social que atraviesa el país. El desempleo, la precarización del trabajo, la baja a la mitad de los sueldos en dólares, la represión de la protesta social, el cierre de miles de fábricas, los aumentos de los servicios básicos, los aumentos constantes de gasolina, los recortes en los presupuestos de salud, el cierre de escuelas, en síntesis un ajuste que recae sobre las espaldas más humildes. Un modelo de acumulación que trajo una ofensiva directa a favor de los capitales concentrados.

Hay un invierno que  llegó hace casi 4 años, aunque formalmente haya comenzado a fines de junio. En octubre millones esperan ver volar los cuervos que traigan el mensaje de que este invierno quedó atrás.

 

Matías Pacheco

 

 

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