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Mañana será historia: un diario frenético sobre la realidad venezolana

Mañana será historia: un diario frenético sobre la realidad venezolana

Desde hace varios años, Venezuela se encuentra en el ojo del huracán mundial. El periodista  Marco Teruggi relata esa realidad en su nuevo libro.

Por Leandro Albani para: La tinta

Leer Mañana será historia. Diario urgente de Venezuela es lanzarse a un río caudaloso que, por momentos, permite descansar en un breve remanso, para después ser arrastrado por corrientes frenéticas que no sabemos a qué destino final nos llevarán. Esa vorágine que se respira al pasar cada página del libro es la misma que hace vibrar la historia de Venezuela.

Publicado por la Editorial Sudestada, Mañana será historia… puede ser una guía para quienes buscan entender la realidad venezolana. Pero también se convierte en una bitácora cotidiana en donde revolución y necesidad se entrelazan, siempre desde un relato que rescata las voces de los principales protagonistas del proceso político y social iniciado por Hugo Chávez en 1998: los hombres y las mujeres del pueblo, que se niegan a perder la dignidad conquistada, que luchan contra enemigos internos y externos, y que deben combatir los errores de quienes, en muchas ocasiones, deciden los destinos de una revolución que despertó a América Latina del letargo.

Teruggi teje páginas que se convierten en una road movie por los Llanos venezolanos para luego, apenas unos párrafos más abajo, analizar y desenredar una situación económica que no siempre es entendida en su totalidad desde países como Argentina.

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Sociólogo, periodista, pero, sobre todo, un protagonista más de las victorias, tragedias y contradicciones del proceso bolivariano, Teruggi –que vive en Venezuela desde 2013-, llegó recientemente a Argentina, donde inició una maratón de presentaciones por todo el país. Autor de Lo que Chávez sembró. Testimonios desde el socialismo comunal (Sudestada, 2015) y de los poemarios Siempre regreso al pie del árbol (2012) y Días Fundados (2014), Teruggi dialogó con La tinta sobre Mañana será historia…, la actualidad venezolana y la figura siempre presente de Hugo Chávez.

—¿Por qué elegiste estructurar el libro como un diario?

La primera pregunta que me hice es cómo hacer para contar toda esa realidad. Cuando digo toda esa realidad, va desde la cotidianeidad hasta el conflicto internacional, pasando por la experiencia de organización popular, la descripción de un paisaje, una reflexión o un diálogo. Son las formas que pueden contener esa realidad extraordinaria, que está en un momento único de su historia y que no se repetirá. La forma de diario surgió como una posibilidad de ordenarlo temporalmente y permitir que adentro ingresaran todos los géneros que logré construir. Hay momentos de crónica, de reflexión, de ensayo, de literatura de viaje, de análisis más duro económico y político, de denuncias, de cartas. Todas esas formas son posibilidades de atrapar lo que uno va viviendo y en lo cual está inmerso. La idea de un diario quiere decir que quien escribe no está afuera y observa desde una supuesta neutralidad, que algunos sectores del periodismo les gusta hacer creer que todavía existe, sino que está adentro de lo que está pasando. Y tiene que ser creíble y saber de qué está hablando. El “yo” aparece poquito, pero aparece, para que, al que está leyendo, le permita aterrizar un poco más y preguntarse cómo vive y sobrevive esa persona que le habla.


El objetivo principal del libro es intentar narrar una época, que es más que una serie de acontecimientos o una reflexión, que es más que dos o tres personas. Es un momento histórico, es el espíritu de un país de un determinado momento, muy específico, que está viviendo en una batalla inmediata, en la que estamos muy a la defensiva comunicacionalmente y donde nos han ganado de mano. También es un libro para quienes vendrán después y nos pregunten qué pasaba en Venezuela.


—En el libro, te centrás bastante en el proceso comunal y campesino. ¿Por qué te recostaste sobre ese sector para contar la historia?

—Primero, porque fue mi puerta de entrada al país. Cuando ingresé al proceso revolucionario fue a través de ese universo. Y porque siempre vi que, en ese sector, había una potencia de transformación que no había en otros, ligada al proyecto que planteó Chávez, de lo que significó en términos organizativos y en horizonte de transformación. Y también porque mis héroes y heroínas siempre estuvieron ahí. Mis puntos de referencia, la gente que más admiro, siempre estuvo en esos espacios. Hay mucho que va transcurriendo en esa dimensión: desde lo maravilloso que son las experiencias comunales hasta lo trágico que tiene el asesinato de dirigentes campesinos. Todo eso es parte del espacio del cual hablo y del cual, muchas veces, analizo la realidad.

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El libro está situado en un lugar, que no es mejor ni peor. También tiene que ver con un ritmo del país,  por lo cual, a su vez, me despego y vuelco la escritura al conflicto político que se está desarrollando. Por ejemplo, todo lo que fue abril y junio de 2017, cuando había campesinos a los que les quitaban tierras los terratenientes que financiaban a los sectores paramilitares, pero el eje estaba puesto en el análisis de cómo iba tomando forma el asalto al poder por la fuerza de la oposición. Justamente, lo más difícil siempre es hacer una síntesis, que todos esos elementos convivan. Gran parte de mis fuentes de información, o desde donde podía aterrizar más lo que estaba pasando, tenía que ver con el universo de los territorios concretos. Ahí donde hay un caudal de información que, muchas veces, no está en los medios de comunicación. La particularidad para hacer periodismo en Venezuela es que, muchas veces, es difícil acceder a las fuentes y esas fuentes se pueden conseguir desde las alturas políticas y dirigenciales, o desde muy abajo en los territorios.

—¿Cómo fue abordar los temas de la burocracia y la corrupción dentro del proceso bolivariano?

Lo de la corrupción no era un tema hasta que Maduro, un día, dijo que ese era el principal enemigo de la revolución. Cosa que, incluso, los medios estatales pasaron por alto, pero Maduro lo dejó sentado. En septiembre de 2017, cuando vino el nuevo Fiscal General, Tarek William Saab, abrió la situación de la corrupción en sus dimensiones más fuertes, atacando problemas muy complejos, como el de PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.). Ahí, el tema entró en pleno debate público, incluso contra resistencias de sectores al interior del chavismo, que dicen que de eso no hay que hablar. Ahí se pudo empalmar ese debate alrededor de la corrupción con los números que iba dando la Fiscalía General, lo que permitía complejizar muchas cosas. Creo que hay una dimensión de lo que sucede en Venezuela que no se puede entender sin incorporar ese factor, sabiendo que eso es una agenda de la derecha para el continente. Pero también sabiendo que el proceso bolivariano se propuso abordarlo. Al contrario de otros procesos, lo puso en el centro de la mesa, diciendo que había que hacerse responsable y encabezar una batalla contra esto.

Lo de la burocracia fue evolucionado. Primero, había una lógica más de análisis, demostrando cómo la burocracia opera y atenta en lo cotidiano, de forma invisible, contra los procesos de organización popular. Después, fue mutando más hacia el debate que hay en torno al proyecto político y económico, que es más que un asunto de burocracia. Es hacia dónde se está orientando el trazo estratégico en lo económico. El nudo principal del debate más complejo está ahí. ¿Por qué hemos visto, en el último tiempo, que la apuesta a lo comunal, social, estatal –sacando a algunos puntos clave, como PDVSA-, ha ido corriéndose del centro de la escena y la apuesta ha sido los acuerdos con el empresariado? ¿Qué hay detrás de eso? ¿Es algo solamente táctico o es estratégico? ¿Cómo se enmarcan los desalojos campesinos, los asesinatos de dirigentes, las dificultades para que crezcan las comunas al interior de ese debate? Esto tiene que ver más con el ejercicio teórico de cuál es el modelo económico que se está planteando en la situación actual, que no es la ideal. Es una situación que carga errores que se acumularon, junto con un bloqueo económico internacional cada vez más agudo, al mismo tiempo que los sectores empresarios boicotean la economía. En ese contexto, ¿qué se está planteando? Ahí, el ejercicio es más teórico sobre cuál es la proyección económica, sabiendo que la economía es política concentrada.

—¿Cómo podés describir a la oposición venezolana?

—Acorralada por su propia incapacidad de crear escenarios insurreccionales o incendiarios, en la que después termina quemada por su propio fuego. Hay un sector grande de la oposición que está convencido que sólo se va a saldar a través de una salida violenta. No lo plantea por una cuestión de concepción ideológica, sino porque ha cometido tantos errores, ha desacumulado lo poco que tenía, que llegó a un punto en el cual no tiene más remedio que plantearlo en ese sentido. Pero es tan crítica su situación que, para que eso sea realidad, no depende de su propia fuerza, sino que depende de un factor internacional. Ahí está la paradoja del asunto. Plantean una salida para la cual ellos no tienen la fuerza, por eso piden, con sus operadores internacionales, que se geste una acción desde el frente exterior bajo el paraguas de la crisis humanitaria.


La oposición ha cometido tantos errores y ha empujado hasta tan lejos el conflicto, que la derrota, sus contradicciones y sus disputas le ha costado ser un actor, en términos políticos, casi inexistente, por fuera de la comunicación. Hoy, se puede poner a cualquier dirigente de la oposición en una calle donde sus sectores son mayoritarios y no va juntar más de cien personas, porque no les creen.


Después, hay otro sector que oscila entre acompañar la línea más violenta y no respaldarla, y que el gobierno intenta acercarlo para dialogar. El planteo sigue siendo construir democracia participativa al interior de una democracia representativa. Hace falta una oposición que participe con las reglas del juego que están establecidas y, contra la mitología que se plantea, la misma derecha se encarga de desmentir. Cuando ganan elecciones, las reconocen, pero cuando pierden, no. El problema es cuando se presentan de conjunto, algunos ganan y otros pierden, entonces, los que perdieron les piden a los que ganaron que no reconozcan su victoria. En su propia capacidad de dispararse a los pies entre ellos, han creado una especie de crisis política muy honda que lleva a la situación en la que, hoy, la principal vocería, su línea de acción y estrategia está en Estados Unidos, mediada a través de Colombia.

—¿Cómo aparece la figura de Chávez en el libro?

—Aparece de una manera compleja, como un punto sobre el cual volver para reflexionar en términos del proyecto político estratégico. Aparece en su relación muy fuerte emotivo sentimental y de manera consciente con la gente, con lo que representó Chávez para millones de personas. También aparece desde un lugar de ausencia que pesa, en la necesidad que estuviera Chávez. Incluso aparece desde un lugar de no saber qué decir. Hay un texto, es uno de los pocos artículos que incorporo en el libro sobre un aniversario del fallecimiento de Chávez, y que cuento cómo fue el proceso de escritura de ese artículo y su dificultad. Porque dentro de una revolución hay cosas complejas de procesar y que son parte de aprender a vivir en esa revolución. Como, por ejemplo, sectores que hacen usurpaciones de la palabra y que nombran y vanaglorian y glorifican, pero, en su práctica cotidiana, hacen exactamente lo contrario. A veces, es preferible el silencio antes de que salir a plantear algunos ejes que no tiene razón de entrar en ese momento en el debate público. Chávez está omnipresente y, a veces, aparece como una ausencia. Hay algo que, incluso, parecería una pesadilla de la que nos despertamos y aparece.

Tomado de https://latinta.com.ar/2018/10/manana-sera-historia-un-diario-frenetico-sobre-la-realidad-venezolana/

 

 

Quedó constituida la Red Europea de Solidaridad con la Revolución Bolivariana

Quedó constituida la Red Europea de Solidaridad con la Revolución Bolivariana

Con la presencia de numerosos delegados y delegadas de 17 países de Europa este sábado fue lanzada en Bruselas, Bélgica, la Red Europea de Solidaridad con la Revolución Bolivariana. Forma parte de la misma, la Corresponsal de Resumen Latinoamericano en Europa, Geraldina Colotti.

Este sábado se constituyó la Red Europea de Solidaridad con la Revolución Bolivariana en Venezuela, con la que se buscará resistir las permanentes guerras mediáticas que se efectúan contra el país.

“Se propone la creación de una Agenda de Lucha, Brigadas europeas de solidaridad, reforzar el frente comunicacional para contraatacar la guerra mediática contra Venezuela”, informó la Embajada de Venezuela en Bruselas en su cuenta en la red social Twitter.

En el evento estuvo presente la embajadora de Venezuela ante el Reino de Bélgica, Luxemburgo y la Unión Europea, Claudia Salermo, quien en su discurso ratificó el compromiso que tiene el Gobierno venezolano fundamentado en la diplomacia de los pueblos con la solidaridad europea en defensa de la nación.

Por otra parte, en Bruselas también se llevó a cabo una conferencia en donde participó el director del documental Venezuela en tiempos de guerra, Maurice Lemoine.

Lemoine en su ponencia denunció el bloqueo económico contra la patria de Bolívar, que impide entre otras cosas la adquisición de insumos médicos para los venezolanos.

”El territorio venezolano está lleno de gente que no abandonará la lucha. La base social Bolivariana está consolidada y reforzada”, expresó Lemoine.

 

COMUNICADO FUNDACIONAL
RED Europea de Solidaridad con la Revolución Bolivariana

Nosotras y Nosotros, representantes de 36 organizaciones con una historia de luchas internacionalistas provenientes de 17 países de Europa, hemos constituido el día hoy 13 de octubre de 2018 reunidos en Bruselas – Bélgica, la RED Europea de Solidaridad con la Revolución Bolivariana.

Venezuela ha sido víctima de la violación sistemática a su soberanía, a través de un bloqueo económico y financiero impuesto por una orden ejecutiva emitida en 2015 por la Casa Blanca y reforzada por la actual administración de Estados Unidos. Consecuencia de esto, el Pueblo de Venezuela está sufriendo una escasez de medicamentos y alimentos que afecta sus conquistas sociales que venía alcanzando en años anteriores. Viendo fracasados los intentos de derrotar a la Revolución Bolivariana por las vías no convencionales, han escalado las formas de guerra e intervención hasta el punto de llegar a un magnicidio en grado de frustración contra el presidente legítimo Nicolas Maduro Moros.

Fracasado también este plan, Washington y sus satélites están creando las condiciones a nivel internacional para justificar una intervención militar.
El pueblo venezolano ante esta situación ha dado muestra de resistencias inéditas producto de sus propias reservas morales y éticas, acumuladas desde el triunfo histórico del comandante Hugo Chávez en 1998, que ha servido de ejemplo para el mundo.

Venezuela por su papel geopolítico y estratégico resulta un obstáculo para los planes de control de la región de las élites transnacionales que necesitan apropiarse de sus recursos naturales.
En vista de la agresión continua y frente a la amenaza real y reiterada de intervención militar contra la República Bolivariana de Venezuela, nosotras y nosotros, integrantes de la RED Europea de Solidaridad con la Revolución, nos comprometemos en la defensa incondicional del pueblo venezolano.

La RED europea se propone desarrollar una agenda de lucha que permita romper el cerco de mentiras y difamaciones sobre la realidad venezolana. Así como también: exigir a las instituciones europeas el cese de las agresiones injerencistas, políticas de sanciones y apoyo a sectores con claros propósitos terroristas.

Nosotras y nosotros integrantes de la RED Europea de Solidaridad con la Revolución Bolivariana nos asumimos como defensoras y defensores de la soberanía y la autodeterminación del Pueblo venezolano y su proceso revolucionario.

Listados de organizaciones integrantes de esta RED:

Circulo Bolivariano de Paris
JPSUV – Venezuela
P.CARC Partido de lo comités de apoyo a la Resistencia para el comunismo – Italia
Juventud Obrera CBST – Venezuela
Conaicop – Italia
Sindicato LAB del País Vasco
Alba Malta North Africa Coordination
Communist Party of Malta
TERRA TV
FREE LULA – PARIS
Venezuela Solidarity Campaign – Gran Bretaña
Asociacion Cultural Jose Marti
Circulo Bolivariano de Marseille, France
Alba (CN), Piemonte – Italia
GPP – Gran Bretaña
Le Collectif entre Amis – Paris
ALBA Suiza
France Amérique Latine – Bordeaux, France
SORTU – País Vasco
Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad. REDH-Suecia
Solidarité Bolivarienne – France
Collectif ALBA TCP- France
Movimiento de Patria Grande en Dinamarca
Kommunistische Jugend Schweiz – Suiza
Consejo Pro Bolivia Europa – Suiza
Partido Comunista de Suecia
Joventuts d’Esquerra Republicana
Misión Verdad – Venezuela
Patria Grande- Berlin, Alemania
Collectif Venezuela 13A – Bélgica
Coordinadora Latinoamericana – Bélgica
Venesol – Bélgica
Frente Democrático Nacional de Filipinas
Frente Antiimperialista Internacionalista, España
Greek Committee in Solidarity with Venezuela
Confederacion sindical de Galicia, España
Partido Comunista de Chile en Bélgica

Comitato Italia-Venezuela Bolivariana

CUP (Candidatura de Unidad Popular), Catalunya

Tomado de: http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/10/14/quedo-constituida-la-red-europea-de-solidaridad-con-la-revolucion-bolivariana/

Comprender el cuadro internacional contra Venezuela. Análisis de La Corriente

Comprender el cuadro internacional contra Venezuela. Análisis de La Corriente

Llegan señales de divisiones desde los Estados Unidos (EEUU) respecto a cómo proceder ante Venezuela, ante nosotros, nosotras. Una muestra de eso han sido los artículos sacados por el periódico norteamericano New York Times, donde se dejó al descubierto que la administración de Donald Trump había (y está) trabajando junto a los sectores golpistas para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

Otra muestra se ha dado a través de las declaraciones del secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien declaró desde la ciudad de Cúcuta, que era necesario considerar la opción militar ante Venezuela. Sus palabras se alinearon con las del senador Marco Rubio quien había afirmado públicamente lo mismo semanas antes. Ante los dichos de Almagro, el Grupo de Lima se pronunció para rechazar la salida militar.

Estos pronunciamientos públicos evidencian tensiones y disputas acerca de qué hacer ante Venezuela. Un sector ve la posibilidad de la intervención y trabaja para construirla, otro no considera ese escenario como necesario y posible. Eso se enmarca a su vez dentro de las batallas que se dan dentro de la administración Trump, entre republicanos, y contra demócratas, dentro del cuadro de las próximas elecciones de noviembre.

Esas diferencias que se han hecho públicas tienen sin embargo un punto de acuerdo: se deben profundizar las sanciones económicas y el aislamiento diplomático. Ambas formas de pensar la resolución del conflicto comparten la caracterización del gobierno de Nicolás Maduro a quien acusan de “dictador”, y plantean que es necesario sacarlo cuánto antes. Ninguno de los dos es democrático, son parte de los ataques que enfrentamos.

En ese contexto quienes piensan en la acción de fuerza la seguirán preparando, intentando crear condiciones materiales y políticas, pero la probabilidad principal más cercana es el redoble de los ataques sobre la economía. Esta caracterización es central: es en el frente internacional que se encuentra el centro de gravedad del conflicto, la derecha venezolana está casi desaparecida, sumergida en disputas, desorientaciones, errores tras errores.

En ese escenario el fortalecimiento de los acuerdos con China y Rusia son una línea acertada, permite reforzar económica, política, militar y simbólicamente el espacio geopolítico en el cual nos encontramos. Es necesario profundizar las relaciones multilaterales, propiciar la llegada de inversiones, sortear el bloqueo económico que aprieta sobre nuestras finanzas, y recrudecerá. Los EEUU y sus aliados buscarán cercanos más y más, impedir transacciones internacionales, bloquear nuestro dinero, sancionar a empresas, golpear la industria petrolera, nuestra principal fuente de riqueza.

Junto a ese trabajo internacional se hace necesario masificar la preparación para la defensa a través de una de las herramientas principales como es la Milicia Bolivariana. Unidad de los y las patriotas para cualquier amenaza, esa es la necesidad, para enfrentar lo que podría venir más adelante, así como para disuadir a quienes ven la necesaria intervención internacional militar encubierta bajo crisis humanitaria.

Estamos en un momento clave, es necesario discernir la dimensión de la amenaza internacional, sus caminos de ataque, así como nuestro rol en ese cuadro: un rol político, productivo, de debate, acumulación de fuerzas, preparación para la defensa. El protagonismo popular es una pieza fundamental en cualquier esquema.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

 

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En medio de un cuadro político nacional marcado por el anuncio y aplicación, por parte del gobierno bolivariano, de un conjunto de medidas económicas orientadas a estabilizar la compleja situación económica que vive el país, viene dándose un aceleramiento e intensificación del escenario de agresión externa contra Venezuela. El frente internacional del conflicto venezolano cobra de nuevo relevancia principal, pocas semanas después de que fracasara un intento de magnicidio contra el presidente de la república Nicolás Maduro.

La reciente gira latinoamericana del secretario de defensa de Estados Unidos, James Mattis, en la que se reunió con sus homólogos de Brasil, Argentina, Chile y Colombia, había encendido las alarmas, en la medida en que se refirió recurrentemente a la necesidad de aumentar las presiones contra Venezuela, bajo la máscara del discurso alusivo a la atención de la llamada crisis humanitaria. Otro signo que tuvo la gira fue la reiterada mención de China y Rusia, reconocidos aliados políticos y comerciales de Venezuela, como importantes amenazas para la estabilidad del continente. Al cierre de ese recorrido se hizo un anuncio central, que implica una escalada en el nivel de las acciones que Estados Unidos viene ejecutando: el envío del buque hospital USNS Comfort a costas colombianas con el supuesto fin de disponerlo para atención humanitaria a Venezuela.

A la par de estos acontecimientos, otros hechos complementaban el escenario. El Tribunal Supremo de Justicia ilegal que funciona en Colombia, con base en actuaciones también ilegales e ilegítimas de la exfiscala general y prófuga de la justicia venezolana Luisa Ortega Díaz, emitía una espuria sentencia con la pretensión de destituir al presidente constitucional de Venezuela y ordenar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ejecutar el cumplimiento de lo que sería a todas luces un golpe de Estado. La ilegal Asamblea Nacional que sesiona también fuera del territorio venezolano, con pronunciamientos sobre el tema de derechos humanos, completaba el cuadro de gravísimos avances en el intento de constituir fuera de las fronteras venezolanas una institucionalidad paralela que, gozando de reconocimiento y legitimación internacional, más no de legalidad, sustituya al Estado venezolano legal y legítimamente constituido.

La gira de Mattis fue, sin duda, el desencadenante de la actual escalada. Poco después de realizada, con la grave agresión de ciudadano(as) venezolanos(as) ocurrida en la frontera brasileña con Venezuela inició la extensión e intensificación de una feroz campaña mediática internacional dirigida a inflar la llamada crisis migratoria venezolana a niveles de fenómeno amenazante de la estabilidad social y política del continente, y para construir la imagen de Estados Unidos y los países latinoamericanos que lo apoyan como solidarios con el pueblo de Venezuela y eventuales salvadores. ¿El objetivo? Caracterizarla como problema de gran escala que amerita la intervención coordinada de esfuerzos multilaterales avalados y legitimados por organismos como la ONU, a través de ACNUR, y la OEA, que justifique la movilización de tropas militares multilaterales que ejecuten una intervención en el continente, con el fin ulterior oculto de intervenir militarmente Venezuela bajo la máscara de la atención a esta llamada crisis humanitaria y migratoria. Incluso cuentas oficiales del gobierno de EEUU en redes sociales, como la del Departamento de Estado en español, realizan campañas al respecto.

Igualmente, comenzó una agresiva ofensiva diplomática, conducida por el canciller Colombiano, Holmes Trujillo, en dos frentes: el global, en la ONU, y el hemisférico, con la convocatoria a una sesión extraordinaria de la comisión de migración de la Comunidad Andina de Naciones, como paso previo a las acciones de la OEA. En simultáneo, Luis Almagro, secretario general de la OEA, se reúne con delegaciones de migrantes Venezolanos y se pronuncia por medios de comunicación y redes sociales exaltando y legitimando las acciones del ilegal Tribunal Supremo de Justicia, como un paso más en el objetivo de conformar un Estado paralelo venezolano que funcione fuera de las fronteras del país; esto, antes de convocar un sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA para este lunes 5 de septiembre con el fin de tratar el tema de la llamada crisis humanitaria venezolana.

Como corolario a este conjunto de acciones, suceden las declaraciones del senador por el estado de Florida, Marco Rubio, luego de reunirse con el asesor de seguridad del departamento de estado del gobierno de Estados Unidos, en las que frontalmente señaló que, en la medida en que el gobierno de Nicolás Maduro se consolida como una amenaza a la seguridad nacional estadounidense, las fuerzas armadas de ese país serían utilizadas para intervenir en Venezuela. Estas declaraciones permiten entrever, además, uno de los factores que está entre los detonantes de todo este escenario de escalada en la agresión contra Venezuela: el cuadro político interno de Estados Unidos, en el que hay serias amenazas de un juicio contra Donald Trump que pueda terminar con su destitución, situación que obliga al presidente Trump a complacer a los sectores más radicalmente antivenezolanos y belicistas en función de obtener su apoyo y fortalecerse internamente para neutralizar la amenaza interna en su contra, además de tener algún éxito en política exterior que sume también a ese fortalecimiento.

Todo este cuadro implica sin duda un recrudecimiento de las amenazas reales de una intervención militar contra nuestra patria. Si bien hay otros factores en juego que pueden impedirla, no hay dudas de que el enemigo estratégico, el imperialismo estadounidense, junto a los gobiernos que ha ido recuperando para sus intereses, continúa dando pasos, cada vez más contundentes, en su decisión de impedir la continuidad del gobierno bolivariano en el poder y, con ello, destruir la revolución bolivariana y erradicar el chavismo como horizonte político de nuestro pueblo y del continente todo.

Los hechos, de extrema gravedad, están en desarrollo, y ante ello debemos seguir alerta. Que el canciller Colombiano acabe de izar la bandera colombiana en el sitio fronterizo donde se dijo falsamente que habían incursionado tropas venezolanas no puede ser interpretado sino como una provocación.

Ante este escenario, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora reitera su llamado a la máxima unidad nacional en defensa de la soberanía, la democracia y la paz de nuestra Venezuela. Vivimos horas cruciales en las que no debe haber dudas y en las que debe prevalecer el sentimiento patriótico y su accionar consecuente por encima de cualquier diferencia. Organizaciones sociales y políticas, principalmente el PSUV, y colectivos, asociaciones, consejos comunales y comunas, cerremos filas ante la agresión y dispongamos nuestro esfuerzo y aporte a las tareas necesarias para la defensa nacional. En este sentido, venimos impulsando las Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez como espacio articulador e integrador del pueblo chavista para organizarse, desde la base, en estas tareas. Al gobierno bolivariano hacemos también un llamado a intensificar las tareas dirigidas a fortalecer la defensa integral del territorio. Es necesario avanzar rápida y profundamente en el fortalecimiento de la Milicia Bolivariana e incorporar a todo el pueblo en la defensa de nuestra soberanía.

Se trata de la defensa de nuestra dignidad patriótica y nuestra integridad como nación y como pueblo. Vamos pues, juntos y juntas, a disponernos a la defensa de Venezuela. Así lo dice la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora: estamos rodilla en tierra y sin titubeos, dispuestos(as) a defender nuestra patria en el terreno que sea necesario.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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