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Comprender el cuadro internacional contra Venezuela. Análisis de La Corriente

Comprender el cuadro internacional contra Venezuela. Análisis de La Corriente

Llegan señales de divisiones desde los Estados Unidos (EEUU) respecto a cómo proceder ante Venezuela, ante nosotros, nosotras. Una muestra de eso han sido los artículos sacados por el periódico norteamericano New York Times, donde se dejó al descubierto que la administración de Donald Trump había (y está) trabajando junto a los sectores golpistas para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

Otra muestra se ha dado a través de las declaraciones del secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien declaró desde la ciudad de Cúcuta, que era necesario considerar la opción militar ante Venezuela. Sus palabras se alinearon con las del senador Marco Rubio quien había afirmado públicamente lo mismo semanas antes. Ante los dichos de Almagro, el Grupo de Lima se pronunció para rechazar la salida militar.

Estos pronunciamientos públicos evidencian tensiones y disputas acerca de qué hacer ante Venezuela. Un sector ve la posibilidad de la intervención y trabaja para construirla, otro no considera ese escenario como necesario y posible. Eso se enmarca a su vez dentro de las batallas que se dan dentro de la administración Trump, entre republicanos, y contra demócratas, dentro del cuadro de las próximas elecciones de noviembre.

Esas diferencias que se han hecho públicas tienen sin embargo un punto de acuerdo: se deben profundizar las sanciones económicas y el aislamiento diplomático. Ambas formas de pensar la resolución del conflicto comparten la caracterización del gobierno de Nicolás Maduro a quien acusan de “dictador”, y plantean que es necesario sacarlo cuánto antes. Ninguno de los dos es democrático, son parte de los ataques que enfrentamos.

En ese contexto quienes piensan en la acción de fuerza la seguirán preparando, intentando crear condiciones materiales y políticas, pero la probabilidad principal más cercana es el redoble de los ataques sobre la economía. Esta caracterización es central: es en el frente internacional que se encuentra el centro de gravedad del conflicto, la derecha venezolana está casi desaparecida, sumergida en disputas, desorientaciones, errores tras errores.

En ese escenario el fortalecimiento de los acuerdos con China y Rusia son una línea acertada, permite reforzar económica, política, militar y simbólicamente el espacio geopolítico en el cual nos encontramos. Es necesario profundizar las relaciones multilaterales, propiciar la llegada de inversiones, sortear el bloqueo económico que aprieta sobre nuestras finanzas, y recrudecerá. Los EEUU y sus aliados buscarán cercanos más y más, impedir transacciones internacionales, bloquear nuestro dinero, sancionar a empresas, golpear la industria petrolera, nuestra principal fuente de riqueza.

Junto a ese trabajo internacional se hace necesario masificar la preparación para la defensa a través de una de las herramientas principales como es la Milicia Bolivariana. Unidad de los y las patriotas para cualquier amenaza, esa es la necesidad, para enfrentar lo que podría venir más adelante, así como para disuadir a quienes ven la necesaria intervención internacional militar encubierta bajo crisis humanitaria.

Estamos en un momento clave, es necesario discernir la dimensión de la amenaza internacional, sus caminos de ataque, así como nuestro rol en ese cuadro: un rol político, productivo, de debate, acumulación de fuerzas, preparación para la defensa. El protagonismo popular es una pieza fundamental en cualquier esquema.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

 

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Ante recrudecimiento de agresiones, profundicemos defensa integral de la patria. Análisis de La Corriente

Ante recrudecimiento de agresiones, profundicemos defensa integral de la patria. Análisis de La Corriente

En medio de un cuadro político nacional marcado por el anuncio y aplicación, por parte del gobierno bolivariano, de un conjunto de medidas económicas orientadas a estabilizar la compleja situación económica que vive el país, viene dándose un aceleramiento e intensificación del escenario de agresión externa contra Venezuela. El frente internacional del conflicto venezolano cobra de nuevo relevancia principal, pocas semanas después de que fracasara un intento de magnicidio contra el presidente de la república Nicolás Maduro.

La reciente gira latinoamericana del secretario de defensa de Estados Unidos, James Mattis, en la que se reunió con sus homólogos de Brasil, Argentina, Chile y Colombia, había encendido las alarmas, en la medida en que se refirió recurrentemente a la necesidad de aumentar las presiones contra Venezuela, bajo la máscara del discurso alusivo a la atención de la llamada crisis humanitaria. Otro signo que tuvo la gira fue la reiterada mención de China y Rusia, reconocidos aliados políticos y comerciales de Venezuela, como importantes amenazas para la estabilidad del continente. Al cierre de ese recorrido se hizo un anuncio central, que implica una escalada en el nivel de las acciones que Estados Unidos viene ejecutando: el envío del buque hospital USNS Comfort a costas colombianas con el supuesto fin de disponerlo para atención humanitaria a Venezuela.

A la par de estos acontecimientos, otros hechos complementaban el escenario. El Tribunal Supremo de Justicia ilegal que funciona en Colombia, con base en actuaciones también ilegales e ilegítimas de la exfiscala general y prófuga de la justicia venezolana Luisa Ortega Díaz, emitía una espuria sentencia con la pretensión de destituir al presidente constitucional de Venezuela y ordenar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ejecutar el cumplimiento de lo que sería a todas luces un golpe de Estado. La ilegal Asamblea Nacional que sesiona también fuera del territorio venezolano, con pronunciamientos sobre el tema de derechos humanos, completaba el cuadro de gravísimos avances en el intento de constituir fuera de las fronteras venezolanas una institucionalidad paralela que, gozando de reconocimiento y legitimación internacional, más no de legalidad, sustituya al Estado venezolano legal y legítimamente constituido.

La gira de Mattis fue, sin duda, el desencadenante de la actual escalada. Poco después de realizada, con la grave agresión de ciudadano(as) venezolanos(as) ocurrida en la frontera brasileña con Venezuela inició la extensión e intensificación de una feroz campaña mediática internacional dirigida a inflar la llamada crisis migratoria venezolana a niveles de fenómeno amenazante de la estabilidad social y política del continente, y para construir la imagen de Estados Unidos y los países latinoamericanos que lo apoyan como solidarios con el pueblo de Venezuela y eventuales salvadores. ¿El objetivo? Caracterizarla como problema de gran escala que amerita la intervención coordinada de esfuerzos multilaterales avalados y legitimados por organismos como la ONU, a través de ACNUR, y la OEA, que justifique la movilización de tropas militares multilaterales que ejecuten una intervención en el continente, con el fin ulterior oculto de intervenir militarmente Venezuela bajo la máscara de la atención a esta llamada crisis humanitaria y migratoria. Incluso cuentas oficiales del gobierno de EEUU en redes sociales, como la del Departamento de Estado en español, realizan campañas al respecto.

Igualmente, comenzó una agresiva ofensiva diplomática, conducida por el canciller Colombiano, Holmes Trujillo, en dos frentes: el global, en la ONU, y el hemisférico, con la convocatoria a una sesión extraordinaria de la comisión de migración de la Comunidad Andina de Naciones, como paso previo a las acciones de la OEA. En simultáneo, Luis Almagro, secretario general de la OEA, se reúne con delegaciones de migrantes Venezolanos y se pronuncia por medios de comunicación y redes sociales exaltando y legitimando las acciones del ilegal Tribunal Supremo de Justicia, como un paso más en el objetivo de conformar un Estado paralelo venezolano que funcione fuera de las fronteras del país; esto, antes de convocar un sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA para este lunes 5 de septiembre con el fin de tratar el tema de la llamada crisis humanitaria venezolana.

Como corolario a este conjunto de acciones, suceden las declaraciones del senador por el estado de Florida, Marco Rubio, luego de reunirse con el asesor de seguridad del departamento de estado del gobierno de Estados Unidos, en las que frontalmente señaló que, en la medida en que el gobierno de Nicolás Maduro se consolida como una amenaza a la seguridad nacional estadounidense, las fuerzas armadas de ese país serían utilizadas para intervenir en Venezuela. Estas declaraciones permiten entrever, además, uno de los factores que está entre los detonantes de todo este escenario de escalada en la agresión contra Venezuela: el cuadro político interno de Estados Unidos, en el que hay serias amenazas de un juicio contra Donald Trump que pueda terminar con su destitución, situación que obliga al presidente Trump a complacer a los sectores más radicalmente antivenezolanos y belicistas en función de obtener su apoyo y fortalecerse internamente para neutralizar la amenaza interna en su contra, además de tener algún éxito en política exterior que sume también a ese fortalecimiento.

Todo este cuadro implica sin duda un recrudecimiento de las amenazas reales de una intervención militar contra nuestra patria. Si bien hay otros factores en juego que pueden impedirla, no hay dudas de que el enemigo estratégico, el imperialismo estadounidense, junto a los gobiernos que ha ido recuperando para sus intereses, continúa dando pasos, cada vez más contundentes, en su decisión de impedir la continuidad del gobierno bolivariano en el poder y, con ello, destruir la revolución bolivariana y erradicar el chavismo como horizonte político de nuestro pueblo y del continente todo.

Los hechos, de extrema gravedad, están en desarrollo, y ante ello debemos seguir alerta. Que el canciller Colombiano acabe de izar la bandera colombiana en el sitio fronterizo donde se dijo falsamente que habían incursionado tropas venezolanas no puede ser interpretado sino como una provocación.

Ante este escenario, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora reitera su llamado a la máxima unidad nacional en defensa de la soberanía, la democracia y la paz de nuestra Venezuela. Vivimos horas cruciales en las que no debe haber dudas y en las que debe prevalecer el sentimiento patriótico y su accionar consecuente por encima de cualquier diferencia. Organizaciones sociales y políticas, principalmente el PSUV, y colectivos, asociaciones, consejos comunales y comunas, cerremos filas ante la agresión y dispongamos nuestro esfuerzo y aporte a las tareas necesarias para la defensa nacional. En este sentido, venimos impulsando las Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez como espacio articulador e integrador del pueblo chavista para organizarse, desde la base, en estas tareas. Al gobierno bolivariano hacemos también un llamado a intensificar las tareas dirigidas a fortalecer la defensa integral del territorio. Es necesario avanzar rápida y profundamente en el fortalecimiento de la Milicia Bolivariana e incorporar a todo el pueblo en la defensa de nuestra soberanía.

Se trata de la defensa de nuestra dignidad patriótica y nuestra integridad como nación y como pueblo. Vamos pues, juntos y juntas, a disponernos a la defensa de Venezuela. Así lo dice la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora: estamos rodilla en tierra y sin titubeos, dispuestos(as) a defender nuestra patria en el terreno que sea necesario.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Salvar de quiebre y abandono a Empresa de Mecanización Pedro Camejo: tarea urgente por emprender

Salvar de quiebre y abandono a Empresa de Mecanización Pedro Camejo: tarea urgente por emprender

Cuando se siembra a mediana y gran escala el arado, el surcado de la tierra, la cosecha y el traslado de lo que se cultiva necesita apoyo mecánico: rastras, tractores, cosechadoras, es decir, maquinaria. Los campesinos y campesinas se alegraron con Chávez en el 2007 cuando con ímpetu y voluntad de apoyar a la clase campesina a producir alimentos creó la Empresa de Mecanización Pedro Camejo: un ambicioso proyecto que impulsaría la revolución productiva en el país, el brazo mecánico de la soberanía alimentaria; un brazo que años después quedó golpeado por mala gestión.

Es imprescindible que se conozca la realidad actual de la empresa y nos dispongamos a transformarla. Trabajadores y trabajadoras, campesinos y campesinas somos convocados a recuperar Pedro Camejo. Quienes la dejaron en este estado deben rendir cuentas, recibir el castigo por sus hechos.

Ha habido denuncias, comunicados, movilizaciones de trabajadores y campesinos en cada estado donde se encuentra una sede de la empresa de mecanización pionera de la revolución. No han sido escuchados casos graves de corrupción, uno de ellos en 2012, cuando salía la maquinaria fuera del estado al que correspondía y no regresaba a las plantas: ¿Dónde se puede esconder un objeto tan grande como un tractor? Detrás de la impunidad.

De la planta de Urachiche en Yaracuy salió recientemente un tractor que no ha vuelto por “órdenes de los superiores”, los mismos que cuando los trabajadores denuncian hacen caída y mesa limpia: también desaparecieron los repuestos que llegaron para los próximos 5 años de mantenimiento de las maquinarias. Apenas a un 25% de operatividad está la planta, la mayoría de la maquinaria está inoperativa por falta de repuestos, lubricantes que nadie sabe por qué no llegan, cuando es Pdvsa quien los produce, y en los inicios de Pedro Camejo los dotaba. No existe información oficial alguna al respecto de esa situación.

La maquinaria se encuentra desmantelada: 15 tractores, 16 cosechadoras, 5 máquinas de la línea amarilla, las tolvas para transportar el maíz sin cauchos. Se han presentado informes técnicos en cada visita institucional, y las respuestas son de descuido: no se ejecutan soluciones y los trabajadores siguen resolviendo como pueden. Este año iniciaron el plan de siembra mecanizada con 22 tractores, se logró poner lubricante solo a 12, con los demás se endeudó la empresa y los campesinos.

¿Cómo hace un productor que tiene que comprar aceite a precio bachaqueado para que le rastreen? Es insostenible: cuando comenzamos el plan de siembra una paila de aceite costaba 80.000.000,00 Bs, y el servicio por hectárea se cobraba en 1.567.000,00 Bs, pagando 10 hectáreas el productor ni siquiera llega al 20% de lo que se necesita para comprar una paila de aceite.

Los campesinos seguimos arando hasta con las uñas, sembrando y cosechando a pulmón para alimentar al país. Mientras las pocas rastras, sembradoras, cosechadoras, la línea amarilla para la vialidad agrícola, cargadores, tractores de alta potencia están en su mayoría parados, y los que están operativos por falta de planificación no cumplen con la tarea de rastrear 12.000 hectáreas al mes por lo menos.

La sede de Urachiche sigue abierta, todavía le queda maquinaria, pero no hay política de protección a la empresa, y a pesar del esfuerzo de los trabajadores está a merced del hampa, el apoyo que un día tuvieron de la guardia nacional ya no existe. Puede ser que esté pasando en estos momentos con la empresa “Pedro Camejo” lo mismo que le pasó a la Empresa Leguminosas del Alba, que fue quebrada: primero dejan de enviar insumos a la planta, luego alegan que no puede mantenerse ella misma, la desmantelan, la liquidan y la entregan a una empresa privada. Esa pareciera ser la apuesta de quienes gerencian.

Con el poder de la gente es posible otro escenario: un diagnóstico profundo y sincero de las empresas públicas del sector agrícola es urgente. De allí, por situaciones como ésta, que vengamos impulsando articular todas las fuerzas productivas del sector agrícola venezolnao en una Alianza Nacional Productiva que pueda impulsar una transformación de estas realidades. Desde La Corriente lo hemos propuesto como parte del Plan Nacional de Urgencias: debe intervenirse, evaluarse e investigarse la situación en que se encuentran las empresas, determinar su productividad y las responsabilidades de su estado crítico actual, sancionar, rectificar y profundizar con más participación del poder popular, de los campesinos y campesinas que a diario pasan por las plantas y ven esas máquinas llevando sol y agua, que junto a los trabajadores y trabajadoras son los únicos dolientes de ese sueño de Chávez llamado “Pedro Camejo” y que aún es posible rescatar.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

#LaCorrientePsuv: superación de crisis económica debe ser centro del IV Congreso

#LaCorrientePsuv: superación de crisis económica debe ser centro del IV Congreso

 

El IV Congreso del Psuv reunirá al partido más grande de Venezuela, al #PsuvPartidoDeChávez. Desde esa instancia, que comenzó en las asambleas que se realizan en los territorios, deberemos construir las respuestas a nuestra gente, al país, a la revolución, y eso pasa de manera central por la dimensión económica.

La economía es la necesidad estratégica y urgente: nuestro pueblo vive un drama producto de la falta de alimentos, medicinas, transporte, del deterioro evidente de los servicios básicos, la hiperinflación. Lo podemos enfrentar con eficacia reconociendo que no se ha estado haciendo bien las cosas, como lo ha planteado el propio presidente Maduro. Los errores propios se enmarcan dentro del cuadro internacional donde los Estados Unidos han aumentado las sanciones financieras y económicas con el fin de implementar un bloqueo que lleve al país al colapso.

Eso significa que la tarea central que debe asumir el Psuv y el gobierno, que son instancias íntimamente relacionadas, es definir los lineamientos generales para la formulación de una política y un plan económico estructurado, de carácter heterodoxo y realista, sin menoscabo de la orientación humanista y social que predomina en   la concepción económica de nuestra revolución.

En ese sentido hemos venido elaborando como Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora #LaCorrientePsuv una serie de propuestas enmarcadas en un Plan Nacional de Urgencia, que articule las prioridades nacionales, permita emplear todas las capacidades del país en función de la superación de los grandes problemas que aquejan al pueblo. El Plan debería tener 5 ejes principales:

  1. Producción: priorizar los rubros estratégicos que garanticen los aportes nutricionales básicos que requerimos. Para ello se debe convocar a los sectores que realmente quieran producir y no solo depredar los recursos del Estado bajo la apariencia de productores. Debemos priorizar al pequeño y mediano productor, las comunas, avanzar en una revisión de las empresas públicas del sector agrícola para identificar los avances, los aciertos y desaciertos y potenciar su papel. Se debe avanzar en la resolución definitiva del problema agrario del país bajo el principio de que la tierra es para quien la trabaja.
  2. Electricidad: Se debe atender el problema eléctrico desde la premisa que el sistema eléctrico nacional está inmerso en una profunda crisis que amenaza con su colapso. Es urgente un plan de inversión priorizado para recuperar los distintos subsectores del sistema hoy desestabilizados por la falta de inversión, por la ineficiencia, por la falta de protagonismo del trabajador eléctrico.
  3. Salud: ejecutando de forma focalizada esfuerzos en garantizar las importaciones de los tratamientos para enfermedades graves y crónicas, garantizando el funcionamiento de las urgencias hospitalarias y quirófanos, relanzado en programa barrio adentro, mejorando los salarios del personal médico, enfermería y obrero.
  4. Transporte público.
  5. Educación pública nacional: fortaleciendo el salario de todo el personal educativo, reimpulsando y ampliando el programa de alimento, útiles y uniformes escolares.
  6. Atención priorizada integral a la población vulnerable: tanto casos de pobreza más crítica, como sectores específicos como discapacidad, enfermos crónicos, adultos mayores.

A la par del Plan debemos debatir un conjunto de medidas que apunten a la recuperación efectiva de la economía, es decir políticas de carácter estructural o macroeconómico. El financiamiento de gasto público es uno de estos temas a debatir, así como el control cambiario, su pertenencia y utilidad en el contexto de una economía bloqueada comercial y financieramente. Igualmente es urgente un plan antinflacionarios coherente: inducida o no, la hiperinflación está haciendo estragos en los niveles de vida del pueblo.

Otro punto central es la recuperación de PDVSA, prerrequisito para poder sortear la crisis económica y apalancar la recuperación del aparato productivo. Centrar esfuerzos en su reactivación pasa por un nuevo modelo de gestión, por un plan audaz de captación de inversión bajo formas mixtas que no vulneren la doctrina de plena soberanía petrolera. Para ello es fundamental sanear la empresa, democratizar su modelo de gestión buscando un alto nivel de eficacia y eficiencia, lo que debe incluir la participación de los trabadores, la empresa privada nacional y la garantía de control por parte del Estado.

Estas son algunas de las urgencias que deben ser abordadas, planificadas y resueltas. Debemos tratarlas junto a problemas vertebrales como la corrupción: sin aun ataque decidido a ese flagelo difícilmente las medidas que se tomen puedan tener éxito. La crisis es más que económica, es también política, de hegemonía, de ética. Son temas que debemos mirar de frente en el Psuv y encontrarles soluciones de corto, mediano y largo plazo. La superación de este complejo cuadro pasa por encarar con éxitos la crisis económica, o estaremos expuestos a un desenlace de imprevisible pronóstico para la continuidad de la revolución bolivariana.

El IV Congreso debe ser el espacio donde las propuestas, críticas, debates, se expresen de manera abierta, para lograr que sea una instancia que realmente aborde las necesidades urgentes y lo haga sobre formas de democracia protagónica. En esa dirección está y estará #LaCorrientePsuv, junto a la gente, las luchas, la construcción del instrumento estratégico que es el #PsuvPartidoDeChavez.

 

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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