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15 de octubre: ¿por qué conmemorar el Día Internacional de las Mujeres Rurales?

15 de octubre: ¿por qué conmemorar el Día Internacional de las Mujeres Rurales?

El primer Día Internacional de las Mujeres Rurales se celebró hace ya 11 años. Fue establecido por la Asamblea General de la ONU el 18 de diciembre de 2007, para reconocer la contribución de la mujer rural en la promoción del desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza en sus espacios de desarrollo.

Las mujeres rurales representan más de un tercio de la población rural mundial y el 43% de la mano de obra en el campo, según la Organización de Naciones Unidas. Las campesinas son garantes de alimentos para sus familias y comunidades, motorizan las economías locales y generalmente lo hacen a través de metodologías amigables con el ambiente, por lo que contribuyen a la preservación del clima y la biodiversidad.

A pesar de que la labor de la mujer campesina es fundamental para el desarrollo productivo y social, son cientos de desventajas las que éstas sufren con respecto a las mujeres urbanas y a sus pares campesinos.

Según la ONUMujeres, el trabajo agrario es una de las principales fuentes de empleo de las mujeres que viven en zonas rurales de países en vía de desarrollo, éstos generalmente son empleos informales, por cuenta propia y con poco, o ningún acceso a servicios de seguridad social. Como es de imaginarse, la salud es uno de los derechos más vulnerados de las mujeres campesinas, quienes tienen 38% más de posibilidades de dar a luz sin asistencia médica, solo por poner un ejemplo. En cuanto al acceso a la educación, a nivel mundial “más de la mitad de todas mujeres rurales pobres no tienen las competencias de alfabetización básicas”.

En América Latina y el Caribe, para 2015 la población rural representaba el 21% de la población total, de esto, la mitad son mujeres, compañeras campesinas que no sólo tienen que lidiar con las mismas desigualdades de género que experimentan las mujeres urbanas, sino que, en algunos casos, tienen que enfrentar altos niveles de pobreza, violencia y desplazamiento causado por grupos irregulares, gobiernos antipopulares y grandes corporaciones en su sed de apropiación de las mejores tierras.

La lucha por la tierra es una de las grandes dificultades a las que se enfrentan los y las campesinos/as en general. Sin embargo, esta realidad afecta en mayor medida a las mujeres. Según cifras de la ONG Oxfam, de los 58 millones de mujeres que viven en el campo en Latinoamérica solamente el 30% de ellas son dueñas de sus tierras, lo cual es un número preocupante en sí mismo, pero “alentador” si se compara con el promedio mundial de tenencia de las tierras agrícolas: según datos de 104 países, menos del 13% de las tierras agrícolas pertenecen a mujeres.

En Venezuela, con la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario aprobada en el año 2002, se comenzó un proceso de lucha por redistribución de la tierra que ha permitido cierta democratización del campo venezolano. Dentro de ésta lucha han sido y son muchas las mujeres que han estado a la vanguardia de los rescates de tierra y de la posterior organización para la producción de predios, sin embargo es poco lo que conocemos de la realidad concreta de las mujeres campesinas. Las encontramos en los rescates a lo largo y ancho del país, muchas veces solas con sus hijos e hijas, produciendo con pocos insumos, levantado con gran sacrificios cambuches donde puedan ver crecer a sus hijos, hijas, nietos y nietas.

La mujer campesina venezolana es vanguardia de la lucha por una distribución más justa de las tierras que nos arrebataron hace décadas, son garantes de alimentos para sus familias, sus comunidades y para las grandes ciudades que siguen en resistencia, son impulsoras y guardianas de la tan urgente recuperación productiva del campo. Falta mucho por hacer todavía para el logro pleno de sus derechos. Sigamos batallando por esa causa.

 

Carolina Cruz.

Plan de EEUU: expandir en Venezuela el paramilitarismo colombiano como instrumento de opresión. Análisis de la Corriente

Plan de EEUU: expandir en Venezuela el paramilitarismo colombiano como instrumento de opresión. Análisis de la Corriente

Desde hace años se viene hablando en Venezuela de la amenaza que el paramilitarismo colombiano implica para la paz, la estabilidad y la democracia de Venezuela. Hoy, en medio de la creciente agresión de Estados Unidos contra Venezuela, el tema cobra nueva relevancia. Al menos tres hechos recientes así lo indican: 1) la destrucción que el uribismo, con el presidente Duque a la cabeza, hizo de los acuerdos de paz, lo cual desencadenó la vuelta a las armas de las FARC; 2) las fotos de Juan Guaidó con jefes de Los Rastrojos evidenciaron ante la opinión pública mundial la conexión entre la derecha venezolana, el gobierno colombiano y el de EEUU con el paramilitarismo, y cómo esta conexión es clave en el desarrollo del plan para derrocar la revolución bolivariana; 3) la circulación de un comunicado emitido por las Autodefensas Unidas de Colombia en el que se define al presidente Maduro y todos los integrantes de su gobierno como objetivo militar, y en el que se informa sobre la existencia y profundización de operaciones suyas en territorio venezolano. De allí que sea clave, para el país, para los movimientos y organizaciones sociales y políticas, para el pueblo demócrata, pacifista y patriota, conocer e informarse sobre el fenómeno del paramilitarismo en Colombia.

Para entender el fenómeno paramilitar colombiano hay que antes estudiar el carácter de la burguesía colombiana y, a su vez, al Estado colombiano. Esto, porque el paramilitarismo ha sido y es un instrumento más de la élite política y económica de Colombia para defender sus intereses y mantenerse en el poder, sometiendo, oprimiendo y excluyendo a la inmensa mayoría del pueblo colombiano. Es fundamental entender que entre la élite dominante de Colombia, el Estado colombiano y el narcotráfico ha sucedido una fusión macabra que ha dado vida a eso que hoy conocemos como paramilitarismo.

Los paramilitares son, entonces, una creación, un engendro de la clase política dominante colombiana, usado para reprimir, para generar terror, para perseguir a toda expresión de disidencia y rebeldía ante el injusto orden económico y social de la sociedad neogranadina.

A este hecho se agrega la intervención estadounidense. El Plan Colombia que ejecuta EEUU desde hace más de una década, y que ha significado una inversión de más de 10 mil millones de dólares para la guerra, potenció y fortaleció este instrumento y esta forma de guerra irregular, no sólo para combatir la insurgencia armada, sino también para controlar el negocio del narcotráfico, tarea que ejecutan la DEA y la CIA bajo la fachada de la llamada guerra contra este flagelo.

Hoy el paramilitarismo es además un forma concreta de la guerra híbrida que las élites del poder económico y político de Estados Unidos, con la complicidad de los sectores guaidosistas de la derecha venezolana, adelantan contra el país.

La llamada desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia no fue otra cosa que un rediseño del paramilitarismo para adecuarlo a nuevas situaciones y exigencias de la estrategia contrarrevolucionaria planificada por EEUU. Nunca hubo una verdadera voluntad o intención de acabarlos. De grandes estructuras armadas o cuasi ejércitos se dio paso a formas más pequeñas, más flexibles y sobre todo más controlables por el Estado colombiano y la CIA. Nacen así las BACRIM como Los Rastrojos, Las Águilas Negras, las Autodefensas Gaitanistas, entre otros grupos. Aunque ya no existieran bajo el manto, la organización y la estructura de las AUC, siguieron siendo, en esa modalidad difuminada y aparentemente dispersa, en esencia, un brazo oculto de las élites, y de su sector más radical, el uribismo, para sembrar terror en el pueblo colombiano, asesinar dirigentes sociales, desaparecer a las voces que se levantan contra la exclusión política, económica y social que hoy impera en Colombia, así como para penetrar el tejido de la sociedad, fracturarlo, descomponerlo, imponer el crimen y la violencia como cultura, como régimen económico e instrumento de dominación política.

Es clave entender la génesis del paramilitarismo colombiano y las funciones que cumple en el entramado del poder político y económico en Colombia, como instrumento de dominación, opresión y desintegración social, para dar magnitud y gravedad real a la vinculación estrecha que la derecha venezolana aliada con EEUU tiene con este fenómeno. Esta vinculación explica en sí misma los planes de esta derecha y de EEUU para Venezuela: imponerse en las estructuras del Estado venezolano para sembrar y fortalecer la economía del crimen, ganar control territorial para controlar riquezas y extracción de recursos, generalizar el terror y la violencia como dinámica regular de la vida cotidiana, exterminar el chavismo, su dirigencia de base y popular, así como las formas organizativas que desde el seno de la gente surgen y actúan para construir soberanía, economía productiva, construcción colectiva y solidaria, cultura de paz.

De allí que sea urgente, por todo lo que están en juego y en riesgo, que en la sociedad venezolana, en el gobierno en todos sus niveles, en la sociedad en general y en sus espacios organizativos, sociales, políticos y culturales, en todos los sectores y clases sociales, libremos una cruzada histórica contra la siembra y proliferación, contra la penetración de este perverso fenómeno en la vida de nuestro país. En este sentido es central seguir profundizando la unidad entre el pueblo y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sostener la firmeza del gobierno bolivariano en la defensa de la soberanía. Asimismo, es clave la disposición del pueblo a participar en las tareas por la defensa de la paz y la democracia, incorporándose a la Milicia Bolivariana y creando sus propias formas organizativas como las Brigadas de Defensa popular Hugo Chávez. A la alerta anunciada por el gobierno nacional debemos sumarnos todos y todas los(as) patriotas.

En gran medida un futuro de paz, estabilidad, verdadera democracia, prosperidad y felicidad social depende de que salgamos victoriosos(as) en esa cruzada contra el paramilitarismo.

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Homenajes en Barinas y Caracas a l@s Mártires de Ticoporo

Homenajes en Barinas y Caracas a l@s Mártires de Ticoporo

“Desde aquí, desde el sitio de la masacre de los mártires de Ticoporo, desde la casa de Kevin Navas, nosotros desde la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora pedimos a los cuerpos de seguridad que se haga justicia por nuestros compañeros y nuestra compañera”.  Así lo dijo Pedro Alvarado, constituyentista por el estado Barinas, en el acto homenaje que realizamos en el municipio Sucre, Barinas, al cumplirse una semana de la masacre de Ticoporo. El acto contó con la presencia de familiares, amigos, militancia de la Corriente y las Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez, como así también de diversas organizaciones, compañeros y compañeras como por ejemplo Ángel Prado, comuneros de El Maizal y constituyente por el municipio Simón Planas, Reinaldo Iturriza, Juan Carlos Guevara, secretario general del partido Patria Para Todos del estado Táchira y diputado regional y la alcaldesa del municipio Sucre, Belkis Pediachi, entre otros.

Los casquillos de bala no recogidos siguen en el sitio. Al intento de generar terror se respondió con una actividad llena de fuerza y vida militante. Al calor del sol barinés se realizó el merecido homenaje. Discursos, actividades culturales, abrazos, lágrimas, risas y expresiones de convicción y lucha.

Similar actividad realizamos en el Centro Cultural Parque Central en Caracas, donde distintas organizaciones de la capital del país se acercaron a respaldar con su presencia, sus reflexiones, su solidaridad:  Comuna Socialista el Maizal, Fuerza Patriótica Alexis Vive, Movimiento de Pobladores y Pobladoras, La Otra Escuela, Movimiento Otro Beta, Red Nacional de Comuneros,  Colectivo Surgentes, Plataforma de Lucha Campesina, Askapena de Euskal Harria, Movimiento Popular Patria Grande de Argentina, el compañero Juan Carlos Loyo. También acercaron su solidaridad en intervenciones culturales el grupo de danzas Las Abejitas del Panal, de la comuna El Panal 2021, la cantante Toña León y Héctor “el Chino” Peña, cantante y compañero de la Corriente.  Previamente participamos en el homenaje que realizaron los compañeros y compañeras de la Feria Conuquera en parque Los Caobos.

En el distrito capital fue Kevin Rangel, coordinador nacional de la Corriente, quien expresó los sentimientos y análisis de las compañeras y compañeros de la Corriente: “Estas acciones no son aisladas, el imperialismo norteamericano intenta ir avanzando en nuestros territorios. Se ha reactivado el paramilitarismo principalmente desde enero para acá. Quienes tanto en 2017 como ahora contienen esos sectores paramilitares, son compañeros como Kevin, Eudis, Manuel, Milagdi, José y Alexis”.

Fue justamente en Socopó, la capital del municipio Sucre, donde las brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez se dieron a conocer hace poco más de 2 años, en los momentos de mayor violencia generalizada, de las guarimbas y los asesinatos de chavistas por ese entonces. Surgiendo como respuesta popular ante estos actos de la derecha dirigida por fuerzas externas, para combatirla y desactivarla.

El crimen se inscribe en las acciones de esta misma derecha, ligadas a sectores del narcotráfico, ganaderos, funcionarios corruptos y paramilitares. Así se denunció tanto en Barinas como en Caracas.  El pedido de justicia y esclarecimiento fue otro elemento que se repitió en ambos homenajes.

“… ¿Qué podemos decir nosotros?

que pasamos la vida ardiendo el pecho de injusticias

y abrazando mutuamente las lágrimas por quienes ya no están.

Todo, tenemos todo por decir y tenemos todo por hacer.

No hay una sola vida que en vano haya vuelto a la tierra,

para nutrirnos de lucha incansable.

Podemos decirles otra vez, que aún no se dieron cuenta

Que somos semilla…

Hasta la victoria siempre compañeros y compañeras”

Extracto de poema leído por Zuleima Vergel, escrito por Agostina Betes del Movimiento Popular La Dignidad – Argentina.

Gloria a l@s mártires de Ticoporo!!!

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

 

 

 

Urge gran debate nacional sobre el problema de la tierra. Análisis de la ANP y La Corriente

Urge gran debate nacional sobre el problema de la tierra. Análisis de la ANP y La Corriente

Desde hace más de veinte días los compañeros y las compañeras de la Plataforma de Lucha Campesinas vienen realizando una toma pacífica, una vigilia, en la sede central del Instituto Nacional de Tierras, como mecanismo de presión para alcanzar sus reivindicaciones. La Alianza Nacional Productiva y La Corriente expresamos nuestra solidaridad  y compromiso con esta lucha, como lo hacemos con todos y todas las personas y organizaciones que luchan por la democratización productiva de la tierra. El latifundio es sin duda una escoria que imposibilita el desarrollo de cualquier país. La tierra es para quien la trabaja y no para quien la usa como bien de intercambio y usufructo rentístico, bajo cualquier bandera, figura o argumento.

Sin embargo, desde la ANP y La Corriente consideramos que, más allá de eventos y acciones puntuales, el problema de fondo está en la capacidad que tengamos para construir una política y una estrategia que incluya a todos los sectores involucrados en el problema de la tierra en Venezuela. Sólo a partir de un gran  consenso sobre un modelo agrario  que permita el desarrollo productivo  del país  se podrá superar el conflicto de fondo.

Nuestra lucha transformadora estará siempre al lado de la justicia, de la ética y la transparencia,  y en función de una sociedad radicalmente democrática basada en el poder de la gente. Por ello, rechazamos cualquier acción policial irregular que vulnere los derechos fundamentales y condenamos que sectores de los cuerpos policiales se presten para, de forma arbitraria, cometer detenciones sin órdenes judiciales o sin que exista flagrancia. Nos oponemos a la judicialización y criminalización de las luchas. En este sentido creemos que deben realizarse investigaciones serias que apunten a la libertad plena de los cientos de casos de campesinos hostigados judicialmente en todo el país.  Pero también nos oponemos a la ocupación ilegal de predios sin cumplir con los límites de la Ley de Tierras promulgada por el comandante Chávez (esa ley también forma parte de su legado), así como a las desviaciones éticas que han afectado a algunos sectores del movimiento campesino.

Nuestro llamado y convocatoria es a unir esfuerzos y juntar voluntades y capacidades, entre el Estado, el movimiento campesino y los sectores productivos del campo, privados, pequeños, medianos y grandes, desde los industriales hasta los conuqueros, pasando por los campesinos sin tierra, para avanzar en un amplio debate con el objetivo de encontrar fórmulas que puedan ser efectivas para el urgente reimpulso del proceso de democratización de la tierra, enmarcadas en una visión estratégica de desarrollo productivo nacional humanista. Un esfuerzo de esta naturaleza es el que efectivamente podría alcanzar mayores logros en el problema de fondo, y debería estar centrado en dos grandes objetivos estratégicos, tal como lo planteó el comandante Chávez y lo plasmó la Ley de Tierras: el desarrollo productivo del campo y la justicia social en el campo, desarrollo agrario y buen vivir de la gente.

A este esfuerzo estamos llamados y allí concentramos nuestra capacidad de lucha, nuestro acumulado organizativo, nuestra capacidad de trabajo. A este esfuerzo convocamos al movimiento campesino venezolano. ¡Tierras y gente libre para la recuperación productiva del campo! ¡Tierras y gente libre para defender la paz, la democracia y la soberanía!

 

Alianza Nacional Productiva

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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