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Alianza Nacional Productiva: instrumento de lucha para el desarrollo productivo

Alianza Nacional Productiva: instrumento de lucha para el desarrollo productivo

Ante la urgencia de producir, en el país se viene construyendo la articulación de una Alianza Nacional Productiva (ANP), conformada por organizaciones, pequeños y medianos productores, movimientos, campesinos y campesinas de toda Venezuela. La ANP es un espacio de encuentro nacional en función de la producción de alimentos, que tiene como objetivo construir agendas de trabajo y lucha que permitan ir destrabando las dificultades que tienen en la actualidad productores y productoras del campo.

Las acciones de esta alianza se están emprendiendo a través de la instalación y activación de Mesas Productivas en municipios y territorios estratégicos donde, como explica Kevin Rangel, coordinador nacional de La Corriente, “hemos venido trabajando, realizando asambleas, reuniones, convocando ampliamente a los productores de distintos rubros como cacao, plátano, yuca, hortalizas, papa, zanahoria, cebolla , leche, carne, principalmente medianos y pequeños productores”.

¿Con qué fin se sientan en una mesa productores(as) de tan diversos rubros? Para luchar juntos(as). Si las principales problemáticas son comunes, las soluciones también deben ser construidas en común. Las Mesas Productivas comienzan siendo un espacio de discusión local para reconocer los nudos que presenta el hecho productivo, identificar los problemas y pensar sus soluciones de manera conjunta: “Son espacios para la discusión, para el debate sobre el tema productivo, con el objeto de ir encontrando y construyendo soluciones a problemas que incluso se pueden resolver en el territorio, se pueden destrabar. Se trata de organizarse para luchar, por ejemplo, por el acceso a los insumos, a las semillas, el acceso a la gasolina para la producción, para una guadaña, para una motosierra, los lubricantes, problemas particulares de la realidad de cada territorio”, apunta Kevin Rangel.

La idea es que se vayan solucionando a nivel local algunas cosas, pero también hay asuntos de carácter estructural que requieren de mayores niveles. Desde la ANP se aspira a que progresivamente en esas mesas territoriales se vayan incorporando entes que estén involucrados en la solución de los problemas, integrantes del Ministerio de Agricultura y Tierras y sus instancias e instituciones adscritas, miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, autoridades locales, e instancias del Poder Popular, solo una articulación de este tipo permitirá analizar a fondo la realidad que se enfrenta en los territorios ante la meta de producir, y se podrá accionar frente a los problemas, sin dilaciones, oportunamente.

Surgió además la necesidad de construir Mesas Productivas Estadales para hacerle frente a problemas más complejos: la mecanización, la distribución de las cosechas, la seguridad, la asignación de tierras. Por áreas y ejes productivos el objetivo es ir construyendo una instancia superior de articulación con el gobierno regional e incluso nacional, con vocerías por rubros para elevar la problemática de su sector y debatir las políticas agrarias y productivas del país.

Las mesas se encuentran desde ya discutiendo el plan productivo 2019, agrupando todas las fuerzas productivas de los territorios en espacios amplios, democráticos. Ya hay mesas instaladas en el Sur del Lago de Mérida, con una red de productores que agrupa más de 1500 productores, principalmente de cacao y plátano; en el municipio Libertador del Táchira se instaló con productores de leche, carne, yuca, plátano, queso y un frente de pescadores; y se instaló también en el municipio Uribante se instaló en el corazón de la Ciudad Comunal Juan Pablo Peñaloza, como un municipio potencial en la producción de hortalizas, papa, zanahoria, cebolla, ajo.

En todas hay una necesidad común: combatir las mafias que están instaladas en la distribución de insumos y semillas. Según informa Rangel: “hoy en día hay productores de hortalizas que están cambiando de rubro para subsistir por la dificultad de acceder a insumos y semillas que están en manos de mafias agrarias que desvían hacia el bachaqueo y el contrabando los pocos recursos, insumos y semillas que se dedican a la agricultura, causando, por ejemplo, que en zonas como Laguna García, en el estado Táchira, ya no se siembre igual. Hasta hace poco, adonde uno miraba había producción y hoy en día no es así, hoy en día está en un 17% de su productividad”.

La Alianza Nacional Productiva (ANP) se propone construir, desde el debate y la acción común, respuestas y propuestas para elevarlas al gobierno nacional para salir de la crisis en la cual se encuentra el país, que es una crisis esencialmente productiva, de la que se saldrá, insiste Rangel, “con voluntad política de quienes dirigen para combatir las prácticas burocráticas e ineficientes que han venido instalando mafias agrarias en los estados más productivos, y generando planes y soluciones concretas a los problemas”.

La tarea es enorme, tan grande como la necesidad del país de construir un desarrollo productivo que sea base material de nuestra independencia y soberanía. Un nuevo modelo productivo para Venezuela sólo puede construirse desde una transformación profunda del sector agrario, puesto que de allí surge el sustento de toda sociedad, los alimentos. Por eso, el esfuerzo y la entrega en la construcción de este espacio debe ser total. Allí se juega buena parte de la viabilidad del necesario reimpulso económico que requiere Venezuela.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Salvar de quiebre y abandono a Empresa de Mecanización Pedro Camejo: tarea urgente por emprender

Salvar de quiebre y abandono a Empresa de Mecanización Pedro Camejo: tarea urgente por emprender

Cuando se siembra a mediana y gran escala el arado, el surcado de la tierra, la cosecha y el traslado de lo que se cultiva necesita apoyo mecánico: rastras, tractores, cosechadoras, es decir, maquinaria. Los campesinos y campesinas se alegraron con Chávez en el 2007 cuando con ímpetu y voluntad de apoyar a la clase campesina a producir alimentos creó la Empresa de Mecanización Pedro Camejo: un ambicioso proyecto que impulsaría la revolución productiva en el país, el brazo mecánico de la soberanía alimentaria; un brazo que años después quedó golpeado por mala gestión.

Es imprescindible que se conozca la realidad actual de la empresa y nos dispongamos a transformarla. Trabajadores y trabajadoras, campesinos y campesinas somos convocados a recuperar Pedro Camejo. Quienes la dejaron en este estado deben rendir cuentas, recibir el castigo por sus hechos.

Ha habido denuncias, comunicados, movilizaciones de trabajadores y campesinos en cada estado donde se encuentra una sede de la empresa de mecanización pionera de la revolución. No han sido escuchados casos graves de corrupción, uno de ellos en 2012, cuando salía la maquinaria fuera del estado al que correspondía y no regresaba a las plantas: ¿Dónde se puede esconder un objeto tan grande como un tractor? Detrás de la impunidad.

De la planta de Urachiche en Yaracuy salió recientemente un tractor que no ha vuelto por “órdenes de los superiores”, los mismos que cuando los trabajadores denuncian hacen caída y mesa limpia: también desaparecieron los repuestos que llegaron para los próximos 5 años de mantenimiento de las maquinarias. Apenas a un 25% de operatividad está la planta, la mayoría de la maquinaria está inoperativa por falta de repuestos, lubricantes que nadie sabe por qué no llegan, cuando es Pdvsa quien los produce, y en los inicios de Pedro Camejo los dotaba. No existe información oficial alguna al respecto de esa situación.

La maquinaria se encuentra desmantelada: 15 tractores, 16 cosechadoras, 5 máquinas de la línea amarilla, las tolvas para transportar el maíz sin cauchos. Se han presentado informes técnicos en cada visita institucional, y las respuestas son de descuido: no se ejecutan soluciones y los trabajadores siguen resolviendo como pueden. Este año iniciaron el plan de siembra mecanizada con 22 tractores, se logró poner lubricante solo a 12, con los demás se endeudó la empresa y los campesinos.

¿Cómo hace un productor que tiene que comprar aceite a precio bachaqueado para que le rastreen? Es insostenible: cuando comenzamos el plan de siembra una paila de aceite costaba 80.000.000,00 Bs, y el servicio por hectárea se cobraba en 1.567.000,00 Bs, pagando 10 hectáreas el productor ni siquiera llega al 20% de lo que se necesita para comprar una paila de aceite.

Los campesinos seguimos arando hasta con las uñas, sembrando y cosechando a pulmón para alimentar al país. Mientras las pocas rastras, sembradoras, cosechadoras, la línea amarilla para la vialidad agrícola, cargadores, tractores de alta potencia están en su mayoría parados, y los que están operativos por falta de planificación no cumplen con la tarea de rastrear 12.000 hectáreas al mes por lo menos.

La sede de Urachiche sigue abierta, todavía le queda maquinaria, pero no hay política de protección a la empresa, y a pesar del esfuerzo de los trabajadores está a merced del hampa, el apoyo que un día tuvieron de la guardia nacional ya no existe. Puede ser que esté pasando en estos momentos con la empresa “Pedro Camejo” lo mismo que le pasó a la Empresa Leguminosas del Alba, que fue quebrada: primero dejan de enviar insumos a la planta, luego alegan que no puede mantenerse ella misma, la desmantelan, la liquidan y la entregan a una empresa privada. Esa pareciera ser la apuesta de quienes gerencian.

Con el poder de la gente es posible otro escenario: un diagnóstico profundo y sincero de las empresas públicas del sector agrícola es urgente. De allí, por situaciones como ésta, que vengamos impulsando articular todas las fuerzas productivas del sector agrícola venezolnao en una Alianza Nacional Productiva que pueda impulsar una transformación de estas realidades. Desde La Corriente lo hemos propuesto como parte del Plan Nacional de Urgencias: debe intervenirse, evaluarse e investigarse la situación en que se encuentran las empresas, determinar su productividad y las responsabilidades de su estado crítico actual, sancionar, rectificar y profundizar con más participación del poder popular, de los campesinos y campesinas que a diario pasan por las plantas y ven esas máquinas llevando sol y agua, que junto a los trabajadores y trabajadoras son los únicos dolientes de ese sueño de Chávez llamado “Pedro Camejo” y que aún es posible rescatar.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

El modelo de una alcaldía productiva: conozca el caso del Municipio Páez

El modelo de una alcaldía productiva: conozca el caso del Municipio Páez

Cuando José María Romero, conocido como Chema, asumió como alcalde del Municipio Páez, estado Apure, luego de ganar las elecciones de diciembre, se encontró con una alcaldía vacía, quebrada. El alcalde saliente había sido arrestado pocos días antes de los comicios por corrupción. El primer desafío fue entonces urgente y múltiple: pagar lo adeudado, restablecer finanzas, generar ingresos, impulsar una política de la mano, como siempre repitió, con la gente. Todo en un escenario de dificultades nacionales cada vez más marcadas.

Uno de lo ejes fue entonces el de crear fuente de financiamiento de la alcaldía. En ese plano fueron impulsadas dos líneas centrales de trabajo, la recaudación de impuestos para garantizar servicios de calidad, y la producción, tanto de la alcaldía como articulada con productores. La recaudación ya trajo resultados, y la alcaldía dispone de 5 mil 500 millones de bolívares. En cuanto a la producción es el gran reto que ya ha comenzado a ejecutarse en políticas concretas, como es la reciente adjudicación de semillas e insumos para la producción de 600 hectáreas de arroz.

“Vamos a dar cumplimiento a nuestro compromiso de campaña, que es de tener siempre en el corazón y en la mente, cumplirle a la gente, impulsar la producción, que no solo los productores siembren, sino que el gobierno dé el ejemplo”, dijo Chema durante el acto.

Esas 600 hectáreas serán para pequeños y medianos productores, la ciudad comunal Simón Bolívar, y para el municipio, que se hará cargo de 100. “El productor recibe las semillas, los insumos, y arrima la producción al municipio para que sea procesada y distribuida, confiamos en los productores a quienes le hemos entregado la semilla. Los resultados van a ser no solo producción, sino que se transformarán en recursos, dinero para el municipio, y con esos recursos vamos a reparar maquinarias, arreglar calles, alumbrado público, estamos buscando impulsar todo integralmente”, explicó el alcalde.

Ese paso es el primero. Para el 2019 la meta será de 1500 hectáreas. No es todo, también está en marcha un plan de producción de maíz amarillo, cría de conejos, chivas de leche, pollo, y agricultura urbana. Eso permitirá tener alimentos para la alcaldía, ingresos para la alcaldía, reinvertidos en más producción y políticas como las que ya se han hecho como asfaltado, iluminación, encendido de bombas de achique, canales de desagüe, hasta objetivos como el de cero basura en la ciudad de Guasdualito.

Ese ingreso permite a su vez desarrollar política en los territorios, con la organización de la gente en consejos comunales, comunas, Clap, consejos campesinos. Porque no se trata de que la alcaldía sea el actor principal, ese debe ser la gente, pero sin el desarrollo de la alcaldía no se podrá avanzar en lo demás.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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Nuestra lucha es con la escardilla en la tierra

Nuestra lucha es con la escardilla en la tierra

Debajo del sol implacable de los llanos venezolanos está la comunidad “Primavera y Otoño”, asentada en un rescate de tierras en el municipio Barinas del estado Barinas, donde tiene lugar una experiencia organizativa campesina que viene desde el 2011 en lucha, atravesando por las dificultades que sufren nuestros campesinos. En medio de la crisis y del bloqueo imperialista, la gente aquí no desmaya ni recula.

Leonardo Bastidas, vocero del consejo campesino “Nuevo Fidel” y productor de la zona, relata cómo ha venido luchado: “Ésta es una lucha de 8 años por la disputa de estas tierras en la que estamos. Empezamos parcializados en “manbuches” porque no teníamos acceso a la tierra y, partiendo de ahí, nos venimos organizando hasta llegar a ser 20 consejos campesinos, y creamos un espacio de articulación de los consejos campesinos para resolver las problemáticas”.

“Esta lucha no ha sido fácil. En 2015, cuando teníamos producción de yuca, topocho, maíz y otros rubros, fuimos desalojados. Eso fue durante el gobierno estadal de Adán Chávez. Todo esto está mejorando en estos momentos con el gobernador Argenis Chávez. Ahora estamos en espera de la titularidad de la tierra de forma permanente.

Leonardo continúa narrando, ahora sobre cómo ha sido la experiencia organizativa: “Dentro de los espacios de articulación de los 20 consejos campesinos hemos venido unificando criterios entre profesionales y agricultores, porque nos gusta el campo para producir los rubros que necesita nuestro pueblo. Desde este proceso organizativo se están creando planes de formación agrícola a los niños, ya que cada consejo campesino tiene sus hijos involucrarlos en estos espacios de producción. Por ello decimos que trabajamos, enseñamos y aprendemos cada día”.

“Cada 15 días tenemos una reunión constante con todos los consejos campesinos para buscar solución a los temas que nos afectan como campesinos, como lo son los insumos, la mecanización para mejorar la producción, la semilla certificada para mejorar la siembra, entre otras problemáticas que prácticamente nos hacen trabajar con las uñas”.

En esta comunidad “Primavera y otoño” todo el mundo aporta su esfuerzo. Arelis Silva, productora joven, relata su experiencia:

“Como joven creo que la producción es la alternativa, la forma que podremos salir adelante como país. Aquí nosotros siempre sembramos yuka, topocho, maíz, ñame y otras cosas, lo que se pueda sembrar. Mi experiencia empieza gracias a mis padres que me enseñaron la agricultura, por eso me gusta el campo, sembrar, ver cómo crecen las plantas. A pesar de las dificultades para producir, por la cuestión de la falta de insumos y de maquinarias, aquí estamos produciendo aunque se nos haga cuesta arriba”.

“Mi mensaje como joven a los demás campesinos que están luchando por la tierra, por producir y echar para adelante es seguir adelante porque el campo es la solución”.

La comunidad “Primavera y otoño” está aportando con su producción a solucionar en lo local el problema de abastecimiento de alimentos y de los altos costos, arrimando parte de su producción de carne, queso, tubérculos y otros rubros al Mercado Social de la Gente, un propuesta de la CRBZ que les interesó por tratarse de una iniciativa que desde la organización de la gente da un paso al frente para construir soluciones.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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