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Asonapro avanza por el desarrollo productivo del campo

Asonapro avanza por el desarrollo productivo del campo

 

Esta semana se dio inicio al despliegue del equipo técnico de ASONAPRO para realizar inspecciones y acompañamiento en distintos sembradíos de maíz cultivados por productores y productoras integrantes de la asociación en el marco del Plan de Siembra 2020. El recorrido, realizado por tres ingenieros agrónomos contratados por ASONAPRO para brindar el asesoramiento técnico a los y las productores(as) de la asociación, tiene el objetivo de hacer seguimiento al proceso de crecimiento, floración y espigamiento de las siembras, de modo que pueda evaluarse de forma temprana cualquier requerimiento que pueda presentarse, y expresa la claridad de la importancia que tiene ASONAPRO sobre el adecuado acompañamiento técnico en la conformación de un modelo agrario exitoso .

Se trata de 257 hectáreas de maíz sembradas por ASONAPRO con semilla nacional, tratadas íntegramente con insumos biológicos, en un esfuerzo que apunta directamente a la construcción y fortalecimiento del desarrollo soberano de nuestro campo y de nuestros procesos de producción de alimentos. En este caso, se inspeccionaron los predios de cinco productores integrantes de la asociación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las inspecciones, según explica Aníbal Montilla, uno de los responsables de ASONAPRO, arrojan como primer resultado un proceso de desarrollo óptimo de los cultivos, lo cual permite esperar un excelente resultado en el momento de la cosecha y su rendimiento, que se espera sea de aproximadamente 5 mil kilos por hectárea, es decir, aproximadamente un millón doscientos sesenta mil kilos en total (1.260 toneladas).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“La Asociación Nacional de Productores es un esfuerzo organizativo que forma parte de la Alianza Nacional Productiva, que nace de la voluntad de un conjunto de productores y empresarios del agro que, en articulación con la CRBZ, contribuyen al desarrollo productivo del campo venezolano. Es un esfuerzo que articula la vocación productiva y el amor por Venezuela que existe en la  gente del campo, y que se fundamenta en la convicción de que es posible producir en nuestro país los alimentos sanos y de calidad que nuestra gente necesita”, así lo expresa Montilla. “Quienes conformamos ASONAPRO creemos que esos objetivos los lograremos con un modelo agrario mixto y humanista, con sentido patriótico y soberano”.

En tiempos de bloqueo económico y financiero estadounidense, crisis económica interna y batalla contra la pandemia de Covid-19, es clave para Venezuela poder avanzar a paso firme en un eje central para la soberanía e independencia del país: el desarrollo productivo del campo. En esa lucha se inserta ASONAPRO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

 

 

 

 

 

 

 

Semilleristas de papa dan pasos firmes por el desarrollo productivo del campo

Semilleristas de papa dan pasos firmes por el desarrollo productivo del campo

Esta semana ocurrió en Táchira un hecho trascendente: el primero de los núcleos de semilleristas de papa que impulsó y organizó la Alianza Nacional Productiva, ubicado en Michelena, realizó con éxito la primera cosecha de dos tipos de semilla de papa autóctona (granola y andinita), un rubro que por sus cualidades calóricas y nutricionales es estratégico para la alimentación de nuestra gente.

El hecho de que gente de nuestro campo se haya organizado para trabajar metódica y sistemáticamente la reproducción de semilla autóctona, cultivada por completo de forma orgánica, soberana, no dependiente de las transnacionales del agronegocio, implica un paso fundamental para alcanzar un desarrollo productivo del campo que apunte verdaderamente a la defensa de la soberanía del país, aunque el excelente resultado de su trabajo no implique por ahora la siembra extensiva de estas variedades de papa.

Es clave, además, que no se trata de un hecho aislado, sino que forma parte de una alianza entre la gente organizada en la Alianza Nacional Productiva, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, representado directamente por la ministra Gabriela Jiménez, los compañeros y compañeras de la Asociación de Productores Integrales del Páramo (PROINPA), la Unidad Técnica de Investigación, Capacitación y Extensionismo (UTICEX) del Ministerio de Agricultura y Tierras. La alianza consiste en un proyecto de adaptación y diversificación de estas semillas de papa para que puedan desarrollarse en terrenos de menor altura para que así pueda aumentar la superficie de siembra de este rubro y aumentar su producción.

Los números de esta primera cosecha del núcleo de Michelena hablan por sí solos de la potencialidad y alcance que tiene esta iniciativa. De la variedad granola se cosecharon un total de 278 kilos (90 kg grande, 100 kg mediana, 68 pequeña y 20 millo); de la variedad andinita se cosecharon 135 kilos (60 kg grande, 60 kg mediana y 15 kg millo). En total fueron 413 kg entre las dos variedades, de las cuales el 90% está en condiciones óptimas saludables. El 100% fue trabajado con técnicas agroecológicas. Así lo informó Rubén Rodríguez, responsable estadal de La Corriente y la Alianza Nacional Productiva, e integrante del Gabinete Agroproductivo articulado por el Psuv y el protector de Táchira, Freddy Bernal.

¿Qué viene ahora para la Alianza Nacional Productiva en esta línea de trabajo? Toda esa semilla va ahora a ser sembrada nuevamente por los mismos núcleos de semilleristas y por nuevos núcleos que se conformarán en otros municipios del estado para continuar reproduciendo la semilla y sumando más gente organizada a este proyecto. Esto, además de nueva semilla que sigue entregando el Ministerio de Ciencia y Tecnología, como ocurrió en el reciente encuentro de Intercambio de Semillas que se realizó en Cárdenas, Táchira.

Estamos ante un hecho concreto que demuestra con excelentes resultados cuál es la fórmula clave para lograr las metas de recuperar la producción del campo, desarrollarla al máximo y continuar dando la batalla por la soberanía de Venezuela ante el criminal bloqueo de Estados Unidos y ante la crisis multifactorial que vive el país. ¿Cuál es esa fórmula? Una alianza estratégica entre la gente que sabe producir (campesinos y campesinas, pequeños y medianos productores) y las instituciones del Estado para que, de manera conjunta, construyendo propuestas serias y viables, dando espacio a la participación y el poder de la gente y fortaleciendo con apoyo técnico, recursos y acompañamiento esa organización de la gente, se den pasos concretos.

Es así: con la gente que no tiene otro interés que el de producir por Venezuela y que ello le permita una vida digna es con quienes debe construirse una alianza amplia y democrática para avanzar hacia el modelo agrario productivo, mixto y humanista que propuso e impulsó Chávez.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Alianza Nacional Productiva: producción de alimentos en tiempos de guerra

Alianza Nacional Productiva: producción de alimentos en tiempos de guerra

Producir los alimentos que el país necesita es un elemento básico de cualquier economía, más allá del carácter político de su gobierno. En una Venezuela asediada y bloqueada económicamente, esto se vuelve central, estratégico. Uno de los planos donde en los últimos tiempos se ha venido atacando a la población ha sido justamente en su capacidad de adquirir los alimentos y nutrientes necesarios. Desabastecimiento, acaparamiento, hiperinflación, bloqueo de buques con alimentos, son algunos ejemplos de las variantes del ataque sufrido en este plano.

Asegurar la comida de las familias venezolanas, llegar a aquellos lugares y productor@s que el Estado no llega. Pensar y actuar con perspectiva de garantizar el más básico de los derechos de nuestra gente, la alimentación. He allí el desafío.

La Alianza Nacional Productiva nace en momentos de guerra y, como afirma Aníbal Montilla, uno de sus coordinadores nacionales, eso implica trabajar la unidad: “Esto no es claudicar, es entender el momento, definir las prioridades. Una perspectiva central nuestra es la integración de todos los sectores productivos. El tema de la producción hay que sacarlo de la diatriba política. Así haya diferencias, si el objetivo es producir, hay que hablar, resolver los problemas de manera conjunta. Por supuesto que eso tiene límites, porque no nos vamos a vincular con factores que financian a la derecha golpista, por ejemplo. Pero no estamos en la bonanza de años anteriores. Eso condiciona las acciones de cualquier iniciativa”.

Los primeros pasos se dieron en lo los estados de Apure, Barinas y Táchira. Al inicio el gran problema fueron los insumos. La iniciativa no contaba con los recursos suficientes para comprar en el mercado y tampoco el vínculo con el Estado que luego pudo tejerse. Eso hizo más lentas las cosas. Se toma impulso mayor  a partir de la primera entrega de insumos que se logró conseguir a través del plan conuquero con el Ministerio de Agricultura.

“Junto a otros compañeros comenzamos un recorrido nacional para estructurar la ANP, en 13 municipios de los estados Apure, Barinas, Táchira, Yaracuy y Portuguesa”, relata Montilla: “Al principio nos costó encontrar la estructura más adecuada. Esto atrasó un poco nuestro trabajo. Empezamos con lo que llamamos promotores por territorio, por municipio. La tarea central de éstos es conformar las mesas productivas municipales”.

Surge así, desde la base, una forma organizativa que empieza a tomar forma: las mesas productivas conformadas por productores y productoras que, de hecho, ya están integrados, ya que se vienen juntando para encarar los problemas comunes que tienen. Por ejemplo, en un municipio existen redes de maiceros, de conuqueros, consejos campesinos. “Son las estructuras de base en los territorios. Lo que hacemos nosotros es convocarlos a las mesas donde trabajamos desde la especificidad de cada sector las distintas problemáticas que se enfrentan para producir, de allí que las comisiones que se crean sean desde las necesidades: infraestructura, insumos, industrialización, seguridad, maquinaria, apoyo técnico y jurídico”. En la medida que la ANP avance, en un mediano plazo se formarán las mesas productivas regionales y la mesa productiva nacional.

Esta forma organizativa es clave, porque permite abordar los problemas en conjunto, valorar las capacidades existentes, ponerlas en común y trazar planes colectivos de cara a cada problemática desde las propias capacidades y posibilidades. El caso de la maquinaria es un buen ejemplo: se determina las maquinas que están paradas o que necesitan ser arregladas, cuántas son, dónde están y se aborda en colectivo cómo echarlas a andar: “No estamos en momentos donde el Estado pueda proveer tractores como lo hacía antes. Tenemos que trascender la lógica de únicamente pedir al Estado”. O el caso de la industrialización, en el que se está contactando con innovadores, gente que tiene maquinarias, procesadoras, empaquetadoras diseñadas. O la coordinación técnica con la cual se busca incorporar a los técnicos del territorio asociados a la producción, veterinarios, ingenieros agrónomos, gente que fue graduada en estos años de revolución.

Un caso diferenciado es el de los municipios donde es grave el problema del abastecimiento de combustible. Allí se conforma una comisión específica para ello: “Una guadaña durante tres horas consume veinte litros de gasolina. Un tractor que trabaja 8 horas consume doscientos litros de gasoil. ¿Cómo hace un productor que tiene que hacer hasta dos días de cola para comprar 50 litros de gasolina apenas o si no caer en la estructura clandestina que bachaquea el combustible hasta en un dólar el litro?”, explica Aníbal: “Desde allí surge la propuesta de que se priorice la distribución oficial de combustible para la producción, asegurar el combustible necesario para no dejar de producir alimentos”.

La Alianza Nacional Productiva tiene perspectiva estratégica y se piensa de cara a la necesidad nacional de producir alimentos de forma independiente: “Los grandes productores del país tienen acceso a divisas, a insumos. Tienen proyectos, planteamientos a nivel nacional. Y obtienen los recursos necesarios. Nosotros tenemos que pensarnos de manera similar. Obviamente con una producción dirigida a alimentar a la gente, no a enriquecer a unos pocos”.

Se trata de construir una política, una práctica productiva para las familias campesinas, para la agricultura campesina y familiar. Está demostrado que ésta es la producción que nunca falta en las mesas venezolanas. Pensemos entonces en la potencialidad de este enfoque: la producción plena de un conjunto de rubros básicos para la alimentación venezolana garantiza por el trabajo de miles de pequeños productores organizados. China, por ejemplo, resuelve su comida diaria, estamos hablando de 4 mil quinientos millones de platos diarios de comida, principalmente a través de la agricultura familiar.

“Tenemos que asumir el papel que tienen, por ejemplo los conuqueros, los pequeños y medianos productores y productoras. Como país tenemos tres opciones ante la guerra que sufrimos: entregarnos, esperar el aniquilamiento o combatir y sacar adelante esta situación. Para ello, ante el asedio, ante el cerco, debemos optimizar los recursos internos, dirigirlos a ese foco prioritario y desde allí romper el asedio. Hay que conducir los recursos hacia la producción.El tejido político nacional debe entender esto. Hay muchos analistas para filosofar. Pero los análisis se deben hacer para emplear la táctica”, señala Aníbal.

   

Actualmente la Alianza Nacional Productiva aborda dos líneas de producción a nivel nacional: por un lado, desde los conucos, en tanto producción de comida sin agrotóxicos, y por otro, el plan de siembra extensivo, donde sí se utilizan insumos agrotóxicos: “Puede parecer una contradicción, la meta es la producción de alimentos totalmente sanos, pero entendemos el contexto y las urgencias que tenemos como país actualmente”, reflexiona Ángel Betancourt, quien también es coordinador nacional de la ANP.

A la izquierda, Ángel Betancourt

«El discurso enamora, pero el ejemplo convence. Ese es un lema que usamos nosotros», afirma Ángel, al comenzar a explicar que ha sido clave, junto a la prédica y al trabajo de convocatoria y organización, poder demostrar con hechos lo que se está construyendo: «El plan conuquero implica la independización de los productores, ya que se utiliza semilla autóctona y se trabaja la siembra orgánicamente. Se trata, en esa línea, de volver a nuestras raíces de la agricultura originaria, y desarrollar la producción natural de todos los componentes, por ejemplo, lo que es abono, fertilizantes. Así le damos un respiro a la madre tierra. La tierra está perdiendo su condición de fertilidad. Nosotros tenemos que devolverle los nutrientes a la madre tierra, para poder generar los alimentos sanos y necesarios. Y lograr, además, soberanía e independencia agroalimentaria: no podemos depender de que el Estado nos tenga que entregar las semillas, los insumos, los fertilizantes. Depender del Estado es un error. La industria nacional petroquímica está casi paralizada. Entonces, desde la Alianza Nacional Productiva, brindamos la oportunidad de producir sin esa dependencia. Una producción que depende del esfuerzo de los productores y productoras del campo”.

Actualmente la ANP ha articulado siete mil conuqueros a nivel nacional, que sembraron arroz, maíz, frijol y papa, en 11 mil hectáreas. Se utilizó semilla nacional, nativa, semilla de variedad, no transgénicas. A  este respecto, Betancourt explica: «Las transgénicas tienen alto rendimiento en la primera vez que se siembra, pero disminuye su rendimiento posteriormente. Si se toma una semilla de la mata y se la vuelve a sembrar, no sale, no da el fruto o en el mejor de los casos disminuye el rendimiento. En cambio, las semillas de variedad pueden tener un menor rendimiento inicial, pero se pueden volver a sembrar  con el mismo rendimiento que al inicio. Desde la propia cosecha uno puede ensemillarse. Estas semillas de variedad, además, se aclimatan al territorio en la primera cosecha».

El proyecto es, además de los núcleos de semilleristas que se vienen activando, crear en cada territorio las “casas de semillas”. En este primer ciclo de siembra la meta es garantizar una recolección de ciento cuarenta mil kilos de semillas que permita aumentar tres veces la cantidad de conuqueros, y pasar, en el próximo ciclo de siembra, de siete mil a veintiún mil conuqueros organizados en la ANP: «Al productor no se le pide nada. Sí se verifica y se hace el control y seguimiento para ver el estimado de cosecha, el retorno de semillas. Al productor le queda semilla. Se hace un aporte de semillas mínimo desde el productor a la ANP para garantizar la extensión de las siembras venideras, relata Ángel Betancourt.

En cuanto a la segunda línea de acción, además del plan conuquero se está trabajando el plan de siembra extensivo. Ése sí con agroquímicos. En este primer avance se sembraron mil hectáreas de maíz. Los insumos y las semillas los coloca el Estado.

En concreto, con propuestas y con hechos la Alianza Nacional Productiva  implica una alternativa real, surgida desde el poder de la gente, para encarar la profunda crisis de producción alimentaria que vive Venezuela, en la cual mucha de las causas están en la existencia de mafias. De allí que sea central una política productiva que implique a su vez una política organizativa y de empoderamiento de los pequeños y medianos productores: «Nosotros planteamos producir junto a la gente. Organizarnos con los productores y productoras para acceder a la cartera de insumos del Estado y de la banca privada, resolver los problemas en conjunto y en colectivo. Las grandes empresas productoras acceden a una gran cantidad de insumos que luego se desvían y terminan vendiéndose en dólares en los distintos campos. Nosotros planteamos una lógica totalmente distinta. Organizarnos para obtener insumos del Estado pero principalmente organizarnos para resolver los problemas de la producción entre los mismos productores y productoras. Así avanzamos en la Alianza Nacional Productiva, por la reactivación productiva del campo».

Red Popular de Ayuda Solidaria: desde la gente para la gente

Red Popular de Ayuda Solidaria: desde la gente para la gente

La actual situación económica que atraviesa el país golpea de distintas formas en las diversas capas sociales de la población.  Las sanciones, el bloqueo, el saboteo, en síntesis, la guerra económica desplegada por los poderes económicos del gobierno norteamericano, sumado a las limitaciones y contradicciones internas, nos pusieron en medio de la mayor crisis social en estos años de nuestra Revolución Bolivariana. Las condiciones de vida de las mayorías se hacen realmente duras, cuesta arriba. Más aún en los sectores más humildes. Y es desde estos sectores donde surgen diversas alternativas para hacer frente a este cuadro de situación. En el seno de este pueblo batallador surge la Red Popular de Ayuda Solidaria (REPAS): aciones de ayuda concreta que organizan la solidaridad del pueblo.

En el estado Barinas, específicamente en el sector Anaro, se realizó una jornada social de ayuda solidaria, entre varios actores que se organizan en dichos territorios.  Consejos campesinos, Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez, voluntarios y voluntarias de la REPAS y campesinos del predio “Las Mercedes” en alianza con productores locales, que donaron 5 galones de pintura, pintaron el Centro de Educación Inicial Anaro. A su vez, durante la jornada se repartieron alrededor de 50 combos de alimentos (carne de res, maíz tierno, yuca y ají dulce).  Acciones concretas de solidaridad. “De corazón, aunque no sea mucho, siempre con la bendición de Dios”, comenta entusiasmado Ricardo, uno de los voluntarios que estuvieron al frente de la jornada.

El sector Anaro es una zona de gran vulnerabilidad dentro del municipio Pedraza. Se encuentra rodeada por los ríos Sioca y Nacar, a pocos kilómetros de ciudad Bolivia, la ciudad más cercana. Cruzando el Sioca se haya el “Hato Las Mercedes”, donde hacen vida los campesinos que aportaron su producción a la jornada, demostrando que la disputa que dan por estos terrenos es justamente para la producción de alimentos para el pueblo.

Multiplicar y organizar la solidaridad. Una solidaridad que nace en el seno de la misma comunidad, con sus organizaciones, con sus vecinos y vecinas, con voluntarios que se ponen al frente de la batalla contra la adversidad económica. A través de acciones concretas dirigidas hacia los sectores más vulnerables, más afectados por la crisis económica, se van construyendo saldos organizativos, núcleos organizativos en el territorio.

La Red Popular de Ayuda Solidaria ya ha desplegado más de 30 actividades similares en distintos estados. Es una iniciativa que nace y se proyecta desde los propios territorios, donde la solidaridad no queda en acciones aisladas, de carácter asistencial, sino que suman a un proyecto, a una forma de enfrentar las adversidades que atraviesa nuestro país. Es en este carácter donde la solidaridad adquiere un sentido transformador. Este último jueves, en Anaro, se dio un nuevo ejemplo de batalla solidaria a través del esfuerzo militante de la propia comunidad. Multiplicar esfuerzos, en defensa de nuestro pueblo, nuestra democracia e independencia, es una tarea de todas y todos los que construimos una Venezuela en paz y solidaria.

 

Prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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