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Alianza Nacional Productiva: producción de alimentos en tiempos de guerra

Alianza Nacional Productiva: producción de alimentos en tiempos de guerra

Producir los alimentos que el país necesita es un elemento básico de cualquier economía, más allá del carácter político de su gobierno. En una Venezuela asediada y bloqueada económicamente, esto se vuelve central, estratégico. Uno de los planos donde en los últimos tiempos se ha venido atacando a la población ha sido justamente en su capacidad de adquirir los alimentos y nutrientes necesarios. Desabastecimiento, acaparamiento, hiperinflación, bloqueo de buques con alimentos, son algunos ejemplos de las variantes del ataque sufrido en este plano.

Asegurar la comida de las familias venezolanas, llegar a aquellos lugares y productor@s que el Estado no llega. Pensar y actuar con perspectiva de garantizar el más básico de los derechos de nuestra gente, la alimentación. He allí el desafío.

La Alianza Nacional Productiva nace en momentos de guerra y, como afirma Aníbal Montilla, uno de sus coordinadores nacionales, eso implica trabajar la unidad: “Esto no es claudicar, es entender el momento, definir las prioridades. Una perspectiva central nuestra es la integración de todos los sectores productivos. El tema de la producción hay que sacarlo de la diatriba política. Así haya diferencias, si el objetivo es producir, hay que hablar, resolver los problemas de manera conjunta. Por supuesto que eso tiene límites, porque no nos vamos a vincular con factores que financian a la derecha golpista, por ejemplo. Pero no estamos en la bonanza de años anteriores. Eso condiciona las acciones de cualquier iniciativa”.

Los primeros pasos se dieron en lo los estados de Apure, Barinas y Táchira. Al inicio el gran problema fueron los insumos. La iniciativa no contaba con los recursos suficientes para comprar en el mercado y tampoco el vínculo con el Estado que luego pudo tejerse. Eso hizo más lentas las cosas. Se toma impulso mayor  a partir de la primera entrega de insumos que se logró conseguir a través del plan conuquero con el Ministerio de Agricultura.

“Junto a otros compañeros comenzamos un recorrido nacional para estructurar la ANP, en 13 municipios de los estados Apure, Barinas, Táchira, Yaracuy y Portuguesa”, relata Montilla: “Al principio nos costó encontrar la estructura más adecuada. Esto atrasó un poco nuestro trabajo. Empezamos con lo que llamamos promotores por territorio, por municipio. La tarea central de éstos es conformar las mesas productivas municipales”.

Surge así, desde la base, una forma organizativa que empieza a tomar forma: las mesas productivas conformadas por productores y productoras que, de hecho, ya están integrados, ya que se vienen juntando para encarar los problemas comunes que tienen. Por ejemplo, en un municipio existen redes de maiceros, de conuqueros, consejos campesinos. “Son las estructuras de base en los territorios. Lo que hacemos nosotros es convocarlos a las mesas donde trabajamos desde la especificidad de cada sector las distintas problemáticas que se enfrentan para producir, de allí que las comisiones que se crean sean desde las necesidades: infraestructura, insumos, industrialización, seguridad, maquinaria, apoyo técnico y jurídico”. En la medida que la ANP avance, en un mediano plazo se formarán las mesas productivas regionales y la mesa productiva nacional.

Esta forma organizativa es clave, porque permite abordar los problemas en conjunto, valorar las capacidades existentes, ponerlas en común y trazar planes colectivos de cara a cada problemática desde las propias capacidades y posibilidades. El caso de la maquinaria es un buen ejemplo: se determina las maquinas que están paradas o que necesitan ser arregladas, cuántas son, dónde están y se aborda en colectivo cómo echarlas a andar: “No estamos en momentos donde el Estado pueda proveer tractores como lo hacía antes. Tenemos que trascender la lógica de únicamente pedir al Estado”. O el caso de la industrialización, en el que se está contactando con innovadores, gente que tiene maquinarias, procesadoras, empaquetadoras diseñadas. O la coordinación técnica con la cual se busca incorporar a los técnicos del territorio asociados a la producción, veterinarios, ingenieros agrónomos, gente que fue graduada en estos años de revolución.

Un caso diferenciado es el de los municipios donde es grave el problema del abastecimiento de combustible. Allí se conforma una comisión específica para ello: “Una guadaña durante tres horas consume veinte litros de gasolina. Un tractor que trabaja 8 horas consume doscientos litros de gasoil. ¿Cómo hace un productor que tiene que hacer hasta dos días de cola para comprar 50 litros de gasolina apenas o si no caer en la estructura clandestina que bachaquea el combustible hasta en un dólar el litro?”, explica Aníbal: “Desde allí surge la propuesta de que se priorice la distribución oficial de combustible para la producción, asegurar el combustible necesario para no dejar de producir alimentos”.

La Alianza Nacional Productiva tiene perspectiva estratégica y se piensa de cara a la necesidad nacional de producir alimentos de forma independiente: “Los grandes productores del país tienen acceso a divisas, a insumos. Tienen proyectos, planteamientos a nivel nacional. Y obtienen los recursos necesarios. Nosotros tenemos que pensarnos de manera similar. Obviamente con una producción dirigida a alimentar a la gente, no a enriquecer a unos pocos”.

Se trata de construir una política, una práctica productiva para las familias campesinas, para la agricultura campesina y familiar. Está demostrado que ésta es la producción que nunca falta en las mesas venezolanas. Pensemos entonces en la potencialidad de este enfoque: la producción plena de un conjunto de rubros básicos para la alimentación venezolana garantiza por el trabajo de miles de pequeños productores organizados. China, por ejemplo, resuelve su comida diaria, estamos hablando de 4 mil quinientos millones de platos diarios de comida, principalmente a través de la agricultura familiar.

“Tenemos que asumir el papel que tienen, por ejemplo los conuqueros, los pequeños y medianos productores y productoras. Como país tenemos tres opciones ante la guerra que sufrimos: entregarnos, esperar el aniquilamiento o combatir y sacar adelante esta situación. Para ello, ante el asedio, ante el cerco, debemos optimizar los recursos internos, dirigirlos a ese foco prioritario y desde allí romper el asedio. Hay que conducir los recursos hacia la producción.El tejido político nacional debe entender esto. Hay muchos analistas para filosofar. Pero los análisis se deben hacer para emplear la táctica”, señala Aníbal.

   

Actualmente la Alianza Nacional Productiva aborda dos líneas de producción a nivel nacional: por un lado, desde los conucos, en tanto producción de comida sin agrotóxicos, y por otro, el plan de siembra extensivo, donde sí se utilizan insumos agrotóxicos: “Puede parecer una contradicción, la meta es la producción de alimentos totalmente sanos, pero entendemos el contexto y las urgencias que tenemos como país actualmente”, reflexiona Ángel Betancourt, quien también es coordinador nacional de la ANP.

A la izquierda, Ángel Betancourt

«El discurso enamora, pero el ejemplo convence. Ese es un lema que usamos nosotros», afirma Ángel, al comenzar a explicar que ha sido clave, junto a la prédica y al trabajo de convocatoria y organización, poder demostrar con hechos lo que se está construyendo: «El plan conuquero implica la independización de los productores, ya que se utiliza semilla autóctona y se trabaja la siembra orgánicamente. Se trata, en esa línea, de volver a nuestras raíces de la agricultura originaria, y desarrollar la producción natural de todos los componentes, por ejemplo, lo que es abono, fertilizantes. Así le damos un respiro a la madre tierra. La tierra está perdiendo su condición de fertilidad. Nosotros tenemos que devolverle los nutrientes a la madre tierra, para poder generar los alimentos sanos y necesarios. Y lograr, además, soberanía e independencia agroalimentaria: no podemos depender de que el Estado nos tenga que entregar las semillas, los insumos, los fertilizantes. Depender del Estado es un error. La industria nacional petroquímica está casi paralizada. Entonces, desde la Alianza Nacional Productiva, brindamos la oportunidad de producir sin esa dependencia. Una producción que depende del esfuerzo de los productores y productoras del campo”.

Actualmente la ANP ha articulado siete mil conuqueros a nivel nacional, que sembraron arroz, maíz, frijol y papa, en 11 mil hectáreas. Se utilizó semilla nacional, nativa, semilla de variedad, no transgénicas. A  este respecto, Betancourt explica: «Las transgénicas tienen alto rendimiento en la primera vez que se siembra, pero disminuye su rendimiento posteriormente. Si se toma una semilla de la mata y se la vuelve a sembrar, no sale, no da el fruto o en el mejor de los casos disminuye el rendimiento. En cambio, las semillas de variedad pueden tener un menor rendimiento inicial, pero se pueden volver a sembrar  con el mismo rendimiento que al inicio. Desde la propia cosecha uno puede ensemillarse. Estas semillas de variedad, además, se aclimatan al territorio en la primera cosecha».

El proyecto es, además de los núcleos de semilleristas que se vienen activando, crear en cada territorio las “casas de semillas”. En este primer ciclo de siembra la meta es garantizar una recolección de ciento cuarenta mil kilos de semillas que permita aumentar tres veces la cantidad de conuqueros, y pasar, en el próximo ciclo de siembra, de siete mil a veintiún mil conuqueros organizados en la ANP: «Al productor no se le pide nada. Sí se verifica y se hace el control y seguimiento para ver el estimado de cosecha, el retorno de semillas. Al productor le queda semilla. Se hace un aporte de semillas mínimo desde el productor a la ANP para garantizar la extensión de las siembras venideras, relata Ángel Betancourt.

En cuanto a la segunda línea de acción, además del plan conuquero se está trabajando el plan de siembra extensivo. Ése sí con agroquímicos. En este primer avance se sembraron mil hectáreas de maíz. Los insumos y las semillas los coloca el Estado.

En concreto, con propuestas y con hechos la Alianza Nacional Productiva  implica una alternativa real, surgida desde el poder de la gente, para encarar la profunda crisis de producción alimentaria que vive Venezuela, en la cual mucha de las causas están en la existencia de mafias. De allí que sea central una política productiva que implique a su vez una política organizativa y de empoderamiento de los pequeños y medianos productores: «Nosotros planteamos producir junto a la gente. Organizarnos con los productores y productoras para acceder a la cartera de insumos del Estado y de la banca privada, resolver los problemas en conjunto y en colectivo. Las grandes empresas productoras acceden a una gran cantidad de insumos que luego se desvían y terminan vendiéndose en dólares en los distintos campos. Nosotros planteamos una lógica totalmente distinta. Organizarnos para obtener insumos del Estado pero principalmente organizarnos para resolver los problemas de la producción entre los mismos productores y productoras. Así avanzamos en la Alianza Nacional Productiva, por la reactivación productiva del campo».

Red Popular de Ayuda Solidaria: desde la gente para la gente

Red Popular de Ayuda Solidaria: desde la gente para la gente

La actual situación económica que atraviesa el país golpea de distintas formas en las diversas capas sociales de la población.  Las sanciones, el bloqueo, el saboteo, en síntesis, la guerra económica desplegada por los poderes económicos del gobierno norteamericano, sumado a las limitaciones y contradicciones internas, nos pusieron en medio de la mayor crisis social en estos años de nuestra Revolución Bolivariana. Las condiciones de vida de las mayorías se hacen realmente duras, cuesta arriba. Más aún en los sectores más humildes. Y es desde estos sectores donde surgen diversas alternativas para hacer frente a este cuadro de situación. En el seno de este pueblo batallador surge la Red Popular de Ayuda Solidaria (REPAS): aciones de ayuda concreta que organizan la solidaridad del pueblo.

En el estado Barinas, específicamente en el sector Anaro, se realizó una jornada social de ayuda solidaria, entre varios actores que se organizan en dichos territorios.  Consejos campesinos, Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez, voluntarios y voluntarias de la REPAS y campesinos del predio “Las Mercedes” en alianza con productores locales, que donaron 5 galones de pintura, pintaron el Centro de Educación Inicial Anaro. A su vez, durante la jornada se repartieron alrededor de 50 combos de alimentos (carne de res, maíz tierno, yuca y ají dulce).  Acciones concretas de solidaridad. “De corazón, aunque no sea mucho, siempre con la bendición de Dios”, comenta entusiasmado Ricardo, uno de los voluntarios que estuvieron al frente de la jornada.

El sector Anaro es una zona de gran vulnerabilidad dentro del municipio Pedraza. Se encuentra rodeada por los ríos Sioca y Nacar, a pocos kilómetros de ciudad Bolivia, la ciudad más cercana. Cruzando el Sioca se haya el “Hato Las Mercedes”, donde hacen vida los campesinos que aportaron su producción a la jornada, demostrando que la disputa que dan por estos terrenos es justamente para la producción de alimentos para el pueblo.

Multiplicar y organizar la solidaridad. Una solidaridad que nace en el seno de la misma comunidad, con sus organizaciones, con sus vecinos y vecinas, con voluntarios que se ponen al frente de la batalla contra la adversidad económica. A través de acciones concretas dirigidas hacia los sectores más vulnerables, más afectados por la crisis económica, se van construyendo saldos organizativos, núcleos organizativos en el territorio.

La Red Popular de Ayuda Solidaria ya ha desplegado más de 30 actividades similares en distintos estados. Es una iniciativa que nace y se proyecta desde los propios territorios, donde la solidaridad no queda en acciones aisladas, de carácter asistencial, sino que suman a un proyecto, a una forma de enfrentar las adversidades que atraviesa nuestro país. Es en este carácter donde la solidaridad adquiere un sentido transformador. Este último jueves, en Anaro, se dio un nuevo ejemplo de batalla solidaria a través del esfuerzo militante de la propia comunidad. Multiplicar esfuerzos, en defensa de nuestro pueblo, nuestra democracia e independencia, es una tarea de todas y todos los que construimos una Venezuela en paz y solidaria.

 

Prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Reactivación productiva del campo: capítulo Táchira

Reactivación productiva del campo: capítulo Táchira

En el municipio Libertador del estado Táchira se sumó un nuevo capítulo de la disputa diaria que las manos campesinas vienen dando por la producción. Este último 11 de junio se realizó un acto para la entrega de semillas certificadas e insumos para productores(as) conuqueros(as) de los municipios Torbes, Fernández Feo, San Cristóbal y Libertador.

En la actividad participaron, entre otros, el protectorado político del estado de Táchira y el viceministro de desarrollo agrario y gestión de tierras, Oswaldo Barbera.

El convenio alcanzado entre este ministerio y la Alianza Nacional Productiva provee las semillas para sembrar mil hectáreas entre arroz, frijol y maíz, en el marco de un programa que impulsa los conucos productivos en distintos estados del país.

Ante la intensificación en los últimos años de las sanciones, asedio y bloqueo económico, la batalla por la producción toma un valor sumamente importante. La pelea es peleando, la soberanía también se defiende y construye produciendo. Eso es un eje central que están desplegando la comunidad campesina y los pequeños y medianos productores organizados en la Alianza Nacional Productiva, intensificando los esfuerzos en la siembra de nuestra propia comida. Son pasos concretos en la dirección de la construcción de soberanía alimentaria.

La cotidianidad en los estados andinos hace que la producción adquiera un carácter de batalla. Aún se sienten en la zona los impactos del sabotaje eléctrico, afectando el suministro durante varias horas al día. Asimismo, la distribución de gasolina y gasoil va llegando a niveles críticos. Sin embargo, los campesinos y las campesinas imponen su fuerza de voluntad y determinación, dándole a cada hectárea de siembra un sabor a victoria, un desquite ante los asedios a los que se ve sometido nuestro país y ante la ineficiencia y corrupción de sectores que desde acento de la revolución actúan en su contra.

En articulación con el Ministerio de Agricultura y Tierras, de la mano con el viceministerio de desarrollo agrario y gestión de tierras, se abona en este caso el impulso hacia una forma de siembra familiar, contraria al monocultivo, que recupera la tradición del pueblo campesino: los conucos productivos. El coordinador del estado de Táchira de la Corriente y miembro del equipo regional del Psuv, Rubén Rodríguez, expresa que el concepto de conuco rompe con una lógica de monocultivo, fortaleciendo la siembra familiar de diversos productos (tres en este caso). Incluso plantea que las semillas se entregan a conuqueros que no poseen más de una hectárea, para asegurar dicho método familiar.

Agricultura a pequeña escala para la alimentación de quienes trabajan la tierra y los pueblos inmediatos, incluso la Organización de las Naciones Unidas lo reconoce como un método para dar la batalla contra el hambre. Hambre que pretenden generar los intereses de las élites económicas y políticas estadounidenses e imperialistas en general.

Ante estos intentos, la comunidad campesina vuelve a responder con organización y producción. Es en estos casos es donde la reactivación productiva del campo se afianza y toma cuerpo. Táchira, Apure, Barinas, Mérida, Zulia, ejemplos de estados donde con determinación se avanza en la defensa de nuestra soberanía, donde los campesinos y campesinas siembran sus sueños de victorias venideras en defensa de la paz, la democracia y la soberanía.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

Reunión entre presidencia Agropatria y movimiento campesino: un posible paso de avance

Reunión entre presidencia Agropatria y movimiento campesino: un posible paso de avance

El día martes tuvo lugar una reunión entre el nuevo presidente de Agropatria, el General Claudio Briceña Rivero, y dirigentes(as) campesinos(as) en el estado Barinas. La reunión se llevó a cabo en la sede de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora donde estuvieron presentes compañeros(as) de los estados Portuguesa, Apure, Barinas, Mérida, Zulia, Trujillo, y las organizaciones Coordinadora Agraria Nacional Ezequiel Zamora (Canez), la Asociación de Productores Rurales de Los Andes, el Movimiento de Agrotécnicos, así como representantes de diferentes rescates de tierras.

La reunión fue planteada para que se pusiera a conocimiento al presidente que lleva tres semanas al frente de Agropatria sobre cuál es la situación del movimiento campesino respecto a la empresa y viceversa.

“Estamos aquí para buscar la articulación entre Agropatria y el movimiento campesino que hasta ahora no hemos logrado. Sabemos las dificultades que existen en Agropatria, que criticamos, hemos denunciado hechos de corrupción que se han dado ahí, y queremos ver cómo darle un vuelco. Entre otras cosas estamos planteando en el marco de la Alianza Nacional Productiva que nos hemos propuesto articular con Agropatria de manera directa, donde Agropatria sea reestructurada y cambie esa política de llegar solo a un sector y le llegue al pequeño y mediano productor”, afirmó Juan Carlos Pinto, de La Corriente.

Durante la reunión se hizo una radiografía de cómo Agropatria no ha dado respuesta a los campesinos: falta o retraso en el otorgamiento de insumos, semillas, fertilizantes, otorgamiento únicamente a grandes productores que luego los revenden.

“Es necesario cambiar de estructura y personal, le venden a productores que no tienen tierras, les dan a los grandes que luego le revenden a los pequeños” afirmó Luis Ramírez, vocero la Canez del estado Barinas.

Se subrayó la necesidad de que la institucionalidad apoye en vista de la situación crítica en la cual se encuentran muchos. Así lo explicó Beatriz Helena Vives, de la Asociación de Productores, proveniente de Bailadores, estado Mérida: “La realidad que tenemos es la de todos los productores del país, falta de insumos, fertilizantes, semillas, lo cual nos tiene sumamente preocupados, si continuamos con este ritmo la producción va a estar por niveles muy bajos a fin de año. Da tristeza ir a Agropatria y ver los estantes vacíos, y da más tristeza encontrar esos productos bachaqueados en la calle”.

El caso descrito por Beatriz se centró en los productores de ciclo corto, es decir hortalizas, tomates, papas, cebollas etc., pero se extendió a todos los rubros, incluido cereales. El cuadro es similar en todo el país: pequeños y medianos productores, campesinos, ante una crisis y guerra económica ante la cual el apoyo del Estado es casi inexistente.

La exigencia fue hacia Agropatria por estar presente su presidente, a la vez que a las diferentes instituciones del Estado creadas para apoyar al campesinado que en la actualidad se encuentran en una situación similar.

Pinto, por su parte, se refirió a la necesidad de desarrollar una política para el pequeño y mediano productor, para las comunas, los sin tierra, quienes están en proceso de rescate pero no tienen documentación, es decir para el conjunto de quienes producen, dentro de la Alianza Nacional Productiva .

El presidente de Agropatria escuchó los planteos, reconoció fallas, problemas, su voluntad de solucionarlos, los cambios dentro de la institución que afirmó ya haber comenzado.

Se trató de una primera reunión con quien pasó a dirigir una institución clave en la posibilidad productiva del país. La voluntad de los movimientos campesinos, productores, comuneros, es siempre la misma: democratizar y producir la tierra en este momento tan necesario.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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