Seleccionar página
La Cuchilla, breve historia de un rescate de tierras

La Cuchilla, breve historia de un rescate de tierras

Aida y Alexis son expresión del pueblo campesino protagonista de esta historia de lucha: campesinos(as) que durante más de siete años han peleado en el estado Lara por rescatar del abandono y la ociosidad las tierras del predio La Cuchilla.

En una inmensa y productiva montaña, esta pareja con tres hijos, campesinos como sus padres, pretenden cambiar la maleza por comida: “Porque la maleza, ¿qué frutos da? Ninguno, en cambio tú siembras café, caraotas, maíz y beneficias a la gente, pero, ¿monte? ¿Quién se va a poner a comer monte?”, se pregunta Alexis, recordando los años en los que llegaron y limpiaron del terreno hectáreas de maleza para comenzar a sembrar.

Alexis vivía más arriba del predio, en la montaña a donde lo confinó el latifundio para quedarse con el valle, desde allí vio por años esas tierras enmontadas y el día que una pared de su casa cayó a la carretera decidió ir a La Cuchilla para “sembrar y salir de abajo”. Su más grande voluntad: que sus hijos no vivieran lo que él: “No es que uno va a ponerse rico porque va a sembrar aguacate, maíz, arroz, ¡no! Uno quiere es vivir bien y que los hijos no pasen por lo que uno ha pasado, uno busca la mejora, pa’ que el día que uno les falte ellos se sientan orgullosos y digan: mi papá se esforzó bastante pero siquiera nos dejó algo bueno, yo he llevado muy duro en la vida y yo no quiero que lo hijos míos vayan a pasar por lo mismo.”

Sus hijos de 17, 20 y 23 años también trabajan hoy en La Cuchilla, participaron de las largas jornadas que comenzaban amaneciendo y se alargaban hasta la noche durante semanas hasta que tuvieron limpio el terreno. Hoy estos jóvenes que encararon la lucha para producir en el campo siembran con sus familias en este predio. Ante la pregunta de la posibilidad de migrar a otros países como otros jóvenes, responden: No podemos buscar en otro sitios lo que está aquí, lo que podemos encontrar en nuestra propia tierra, tierras fértiles que podemos poner a dar frutos, no podemos dejar que se pierda en manos de un solo hombre, de una sola persona que no produce nada”.

Como ellos es parte de este rescate Robert Torrealba. Con sus primos y hermanos este joven encabezó también los primeros y duros años de lucha: “Estas eran tierras totalmente en abandono, totalmente perdidas, ociosas, y nosotros tomamos la iniciativa de empezar a limpiar y, bueno, para producir comida para el pueblo”. Comenzaron la fundación instalando los cambuches y en pocas semanas ya habían metido semillas. Únicamente con recursos propios y sin haber recibido apoyo aún por parte del Estado, ya tienen sembrado todo el terreno que ocupan, saben que es sembrando que saldrán victoriosos en la lucha por obtener la titularidad de las tierras.

Ha sido lento el proceso de adjudicación. Han llegado al terreno inspecciones, ingenieros del Inti caminan las parcelas para cerciorarse de que están productivas, pero “no nos han dado una respuesta concreta que nos favorezca”, relatan los campesinos. Cuentan que los supuestos dueños no tiene derecho sobre las tierras porque “ya el Estado les dio dinero por ellas, unos créditos que nunca pagaron, aun así se quedaron con una parte de la finca y no la producen, por eso nosotros la asumimos, la gente de acá de La Cuchilla”.

El terrateniente Héctor Rivero alega ser el dueño. “Nos amenaza a cada momento, a mis hijos me los ha amenazado de matármelos, de desaparecérmelos”, cuenta Aida Carebilla, la “alzaita” de la Cuchilla, como la llama el terrateniente haciendo referencia al carácter de esta mujer campesina que en cada episodio de confrontación con el latifundista y sus secuaces no ha dudado en responder con firmeza: Cuando llega yo soy la primerita que me paro en el portón, e incluso él dijo después que se llevó los compañeros detenidos, que golpearon al hijo mío que iba a mandar un grupo de policías femeninas allá porque hay varias alzaítas, para que las femeninas nos golpearan a nosotras”. Así se comporta un terrateniente, usan funcionarios de los cuerpos de seguridad como su fuerza de choque personal contra los campesinos.

Alexis cuenta que reiteradas veces lo han hecho: “Porque esos tienen mucho contacto con funcionarios. Apenas sabía que planificábamos algo llegaba con una comisión amedrentando a la gente, queriendo golpearlos y llevárselos detenidos. Ha llegado el CICPC, policía municipal, policía estadal, y eso no les compete, en cuestiones de rescate de tierras, al que le compete, tengo entendido yo, es la Guardia Nacional, que ésos llegan con una orden si el Inti o un tribunal la da”. Pero aquí no hay orden, lo que hay es mafias actuando, protegiendo los intereses del terrateniente y vulnerando los derechos de los campesinos: “Golpearon al hijo mío y se llevaron a unos compañeros detenidos, incluso todavía se están presentando sin haber cometido ningún delito”.

Y es que sembrar en tiempos de tanta dificultad económica no puede ser tratado como un delito. Los campesinos lo saben. Aún con sus vidas corriendo peligro tienen un plan: “Sembrar las tierras, más nada. Queremos darle comida al pueblo, a nuestro hijos, a nuestros nietos o al que necesite. Sembrar el maíz, caraota, quinchoncho, aguacates, plátano, yuca…”. Ésa es la expresión más digna de su lucha radical contra el latifundismo y las mafias terratenientes. Estos hombres y mujeres con su esfuerzo apuntalan el desarrollo productivo del país desde los territorios en lucha, porque como lo expresa Franklin Querales, militante de La Corriente que acompaña esta lucha: “En La Cuchilla se pretende lograr una victoria estratégica en el marco de la producción, con un nuevo modelo emanado desde lo campesino, con la gente empoderándose para dar al traste con la crisis económica”.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Mañana será historia: un diario frenético sobre la realidad venezolana

Mañana será historia: un diario frenético sobre la realidad venezolana

Desde hace varios años, Venezuela se encuentra en el ojo del huracán mundial. El periodista  Marco Teruggi relata esa realidad en su nuevo libro.

Por Leandro Albani para: La tinta

Leer Mañana será historia. Diario urgente de Venezuela es lanzarse a un río caudaloso que, por momentos, permite descansar en un breve remanso, para después ser arrastrado por corrientes frenéticas que no sabemos a qué destino final nos llevarán. Esa vorágine que se respira al pasar cada página del libro es la misma que hace vibrar la historia de Venezuela.

Publicado por la Editorial Sudestada, Mañana será historia… puede ser una guía para quienes buscan entender la realidad venezolana. Pero también se convierte en una bitácora cotidiana en donde revolución y necesidad se entrelazan, siempre desde un relato que rescata las voces de los principales protagonistas del proceso político y social iniciado por Hugo Chávez en 1998: los hombres y las mujeres del pueblo, que se niegan a perder la dignidad conquistada, que luchan contra enemigos internos y externos, y que deben combatir los errores de quienes, en muchas ocasiones, deciden los destinos de una revolución que despertó a América Latina del letargo.

Teruggi teje páginas que se convierten en una road movie por los Llanos venezolanos para luego, apenas unos párrafos más abajo, analizar y desenredar una situación económica que no siempre es entendida en su totalidad desde países como Argentina.

Venezuela Chavez pueblo la-tinta

Sociólogo, periodista, pero, sobre todo, un protagonista más de las victorias, tragedias y contradicciones del proceso bolivariano, Teruggi –que vive en Venezuela desde 2013-, llegó recientemente a Argentina, donde inició una maratón de presentaciones por todo el país. Autor de Lo que Chávez sembró. Testimonios desde el socialismo comunal (Sudestada, 2015) y de los poemarios Siempre regreso al pie del árbol (2012) y Días Fundados (2014), Teruggi dialogó con La tinta sobre Mañana será historia…, la actualidad venezolana y la figura siempre presente de Hugo Chávez.

—¿Por qué elegiste estructurar el libro como un diario?

La primera pregunta que me hice es cómo hacer para contar toda esa realidad. Cuando digo toda esa realidad, va desde la cotidianeidad hasta el conflicto internacional, pasando por la experiencia de organización popular, la descripción de un paisaje, una reflexión o un diálogo. Son las formas que pueden contener esa realidad extraordinaria, que está en un momento único de su historia y que no se repetirá. La forma de diario surgió como una posibilidad de ordenarlo temporalmente y permitir que adentro ingresaran todos los géneros que logré construir. Hay momentos de crónica, de reflexión, de ensayo, de literatura de viaje, de análisis más duro económico y político, de denuncias, de cartas. Todas esas formas son posibilidades de atrapar lo que uno va viviendo y en lo cual está inmerso. La idea de un diario quiere decir que quien escribe no está afuera y observa desde una supuesta neutralidad, que algunos sectores del periodismo les gusta hacer creer que todavía existe, sino que está adentro de lo que está pasando. Y tiene que ser creíble y saber de qué está hablando. El “yo” aparece poquito, pero aparece, para que, al que está leyendo, le permita aterrizar un poco más y preguntarse cómo vive y sobrevive esa persona que le habla.


El objetivo principal del libro es intentar narrar una época, que es más que una serie de acontecimientos o una reflexión, que es más que dos o tres personas. Es un momento histórico, es el espíritu de un país de un determinado momento, muy específico, que está viviendo en una batalla inmediata, en la que estamos muy a la defensiva comunicacionalmente y donde nos han ganado de mano. También es un libro para quienes vendrán después y nos pregunten qué pasaba en Venezuela.


—En el libro, te centrás bastante en el proceso comunal y campesino. ¿Por qué te recostaste sobre ese sector para contar la historia?

—Primero, porque fue mi puerta de entrada al país. Cuando ingresé al proceso revolucionario fue a través de ese universo. Y porque siempre vi que, en ese sector, había una potencia de transformación que no había en otros, ligada al proyecto que planteó Chávez, de lo que significó en términos organizativos y en horizonte de transformación. Y también porque mis héroes y heroínas siempre estuvieron ahí. Mis puntos de referencia, la gente que más admiro, siempre estuvo en esos espacios. Hay mucho que va transcurriendo en esa dimensión: desde lo maravilloso que son las experiencias comunales hasta lo trágico que tiene el asesinato de dirigentes campesinos. Todo eso es parte del espacio del cual hablo y del cual, muchas veces, analizo la realidad.

Venezuela El Maizal produccion la-tinta

El libro está situado en un lugar, que no es mejor ni peor. También tiene que ver con un ritmo del país,  por lo cual, a su vez, me despego y vuelco la escritura al conflicto político que se está desarrollando. Por ejemplo, todo lo que fue abril y junio de 2017, cuando había campesinos a los que les quitaban tierras los terratenientes que financiaban a los sectores paramilitares, pero el eje estaba puesto en el análisis de cómo iba tomando forma el asalto al poder por la fuerza de la oposición. Justamente, lo más difícil siempre es hacer una síntesis, que todos esos elementos convivan. Gran parte de mis fuentes de información, o desde donde podía aterrizar más lo que estaba pasando, tenía que ver con el universo de los territorios concretos. Ahí donde hay un caudal de información que, muchas veces, no está en los medios de comunicación. La particularidad para hacer periodismo en Venezuela es que, muchas veces, es difícil acceder a las fuentes y esas fuentes se pueden conseguir desde las alturas políticas y dirigenciales, o desde muy abajo en los territorios.

—¿Cómo fue abordar los temas de la burocracia y la corrupción dentro del proceso bolivariano?

Lo de la corrupción no era un tema hasta que Maduro, un día, dijo que ese era el principal enemigo de la revolución. Cosa que, incluso, los medios estatales pasaron por alto, pero Maduro lo dejó sentado. En septiembre de 2017, cuando vino el nuevo Fiscal General, Tarek William Saab, abrió la situación de la corrupción en sus dimensiones más fuertes, atacando problemas muy complejos, como el de PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.). Ahí, el tema entró en pleno debate público, incluso contra resistencias de sectores al interior del chavismo, que dicen que de eso no hay que hablar. Ahí se pudo empalmar ese debate alrededor de la corrupción con los números que iba dando la Fiscalía General, lo que permitía complejizar muchas cosas. Creo que hay una dimensión de lo que sucede en Venezuela que no se puede entender sin incorporar ese factor, sabiendo que eso es una agenda de la derecha para el continente. Pero también sabiendo que el proceso bolivariano se propuso abordarlo. Al contrario de otros procesos, lo puso en el centro de la mesa, diciendo que había que hacerse responsable y encabezar una batalla contra esto.

Lo de la burocracia fue evolucionado. Primero, había una lógica más de análisis, demostrando cómo la burocracia opera y atenta en lo cotidiano, de forma invisible, contra los procesos de organización popular. Después, fue mutando más hacia el debate que hay en torno al proyecto político y económico, que es más que un asunto de burocracia. Es hacia dónde se está orientando el trazo estratégico en lo económico. El nudo principal del debate más complejo está ahí. ¿Por qué hemos visto, en el último tiempo, que la apuesta a lo comunal, social, estatal –sacando a algunos puntos clave, como PDVSA-, ha ido corriéndose del centro de la escena y la apuesta ha sido los acuerdos con el empresariado? ¿Qué hay detrás de eso? ¿Es algo solamente táctico o es estratégico? ¿Cómo se enmarcan los desalojos campesinos, los asesinatos de dirigentes, las dificultades para que crezcan las comunas al interior de ese debate? Esto tiene que ver más con el ejercicio teórico de cuál es el modelo económico que se está planteando en la situación actual, que no es la ideal. Es una situación que carga errores que se acumularon, junto con un bloqueo económico internacional cada vez más agudo, al mismo tiempo que los sectores empresarios boicotean la economía. En ese contexto, ¿qué se está planteando? Ahí, el ejercicio es más teórico sobre cuál es la proyección económica, sabiendo que la economía es política concentrada.

—¿Cómo podés describir a la oposición venezolana?

—Acorralada por su propia incapacidad de crear escenarios insurreccionales o incendiarios, en la que después termina quemada por su propio fuego. Hay un sector grande de la oposición que está convencido que sólo se va a saldar a través de una salida violenta. No lo plantea por una cuestión de concepción ideológica, sino porque ha cometido tantos errores, ha desacumulado lo poco que tenía, que llegó a un punto en el cual no tiene más remedio que plantearlo en ese sentido. Pero es tan crítica su situación que, para que eso sea realidad, no depende de su propia fuerza, sino que depende de un factor internacional. Ahí está la paradoja del asunto. Plantean una salida para la cual ellos no tienen la fuerza, por eso piden, con sus operadores internacionales, que se geste una acción desde el frente exterior bajo el paraguas de la crisis humanitaria.


La oposición ha cometido tantos errores y ha empujado hasta tan lejos el conflicto, que la derrota, sus contradicciones y sus disputas le ha costado ser un actor, en términos políticos, casi inexistente, por fuera de la comunicación. Hoy, se puede poner a cualquier dirigente de la oposición en una calle donde sus sectores son mayoritarios y no va juntar más de cien personas, porque no les creen.


Después, hay otro sector que oscila entre acompañar la línea más violenta y no respaldarla, y que el gobierno intenta acercarlo para dialogar. El planteo sigue siendo construir democracia participativa al interior de una democracia representativa. Hace falta una oposición que participe con las reglas del juego que están establecidas y, contra la mitología que se plantea, la misma derecha se encarga de desmentir. Cuando ganan elecciones, las reconocen, pero cuando pierden, no. El problema es cuando se presentan de conjunto, algunos ganan y otros pierden, entonces, los que perdieron les piden a los que ganaron que no reconozcan su victoria. En su propia capacidad de dispararse a los pies entre ellos, han creado una especie de crisis política muy honda que lleva a la situación en la que, hoy, la principal vocería, su línea de acción y estrategia está en Estados Unidos, mediada a través de Colombia.

—¿Cómo aparece la figura de Chávez en el libro?

—Aparece de una manera compleja, como un punto sobre el cual volver para reflexionar en términos del proyecto político estratégico. Aparece en su relación muy fuerte emotivo sentimental y de manera consciente con la gente, con lo que representó Chávez para millones de personas. También aparece desde un lugar de ausencia que pesa, en la necesidad que estuviera Chávez. Incluso aparece desde un lugar de no saber qué decir. Hay un texto, es uno de los pocos artículos que incorporo en el libro sobre un aniversario del fallecimiento de Chávez, y que cuento cómo fue el proceso de escritura de ese artículo y su dificultad. Porque dentro de una revolución hay cosas complejas de procesar y que son parte de aprender a vivir en esa revolución. Como, por ejemplo, sectores que hacen usurpaciones de la palabra y que nombran y vanaglorian y glorifican, pero, en su práctica cotidiana, hacen exactamente lo contrario. A veces, es preferible el silencio antes de que salir a plantear algunos ejes que no tiene razón de entrar en ese momento en el debate público. Chávez está omnipresente y, a veces, aparece como una ausencia. Hay algo que, incluso, parecería una pesadilla de la que nos despertamos y aparece.

Tomado de https://latinta.com.ar/2018/10/manana-sera-historia-un-diario-frenetico-sobre-la-realidad-venezolana/

 

 

Congreso de Comunas: ¿cómo trascender del compromiso a los hechos? Comunicado de La Corriente

Congreso de Comunas: ¿cómo trascender del compromiso a los hechos? Comunicado de La Corriente

Acaba de concluir una primera fase del Congreso Nacional de Comunas. Según anunció el presidente Maduro, éste se desarrollará durante sesenta días más para construir y desarrollar las propuestas a un nivel más detallado. Luego de días de debate, se dio el encuentro de cierre con el Presidente de la República, en el cual el propio Nicolás Maduro asumió como aprobadas las propuestas presentadas por los y las comuneros(as). Esto, sin duda, es de suma importancia, sobre todo si consideramos la pérdida de centralidad que viene experimentando en el discurso oficial el tema comunal y de la profundización del poder popular. Que el presidente Maduro haya asumido públicamente estos compromisos, significa que el gobierno nacional en su conjunto y las alcaldías y gobernaciones deben alinearse en función de su cumplimiento. Así, retoma nuevamente importancia en el accionar de gobierno el tema comunal, en virtud del compromiso asumido por la primera autoridad del Estado venezolano, del gobierno y del Psuv.

Esto no es un asunto menor, puesto que la profundización de la construcción comunal es nada más y nada menos que el horizonte estratégico definido por el comandante Chávez para el modelo de democracia revolucionaria y de transformación de nuestra sociedad en su tránsito hacia el socialismo. Es en la comuna, en sus sistemas de agregación, en su potencialidad de productividad económica, en su capacidad para generar formas de administración y gestión de los servicios y de la satisfacción de las necesidades básicas, desde estructuras organizativas basadas en la participación y el protagonismo de la gente, donde se gesta la posibilidad de una sociedad en la cual la propia gente tome las riendas de su destino para que éste no sea conducido por élites económicas y políticas. De allí la importancia de que se haya realizado el congreso y de que los resultados, expresados en el compromiso del presidente Maduro, apunten en esa dirección.

Ahora bien, creemos a su vez que estos nuevos acuerdos deben implicar un necesario balance de compromisos similares asumidos anteriormente por el Ejecutivo Nacional. Por ejemplo, la agenda de trabajo con la cual se comprometió el presidente Maduro el 15 de agosto de 2015, en la cual comprometió, además, un número importante de autoridades del alto gobierno.

En ese cuerpo de acuerdos se planteó avanzar en materias como la policía comunal, los planes de defensa territorial, la incorporación de los planes de desarrollo comunal al sistema de planificación nacional, la creación de un sistema nacional de imprentas comunales, la creación de una red para la distribución y comercialización de la producción comunal y de una empresa grancomunal de producción y distribución, la creación de una superintendencia del sistema económico comunal, la construcción de un plan de trasferencia de competencias para la administración y gestión de servicios, un plan de transferencia de administración y gestión de areneras, granzoneras, caleras, entre otros, la determinación por parte de la banca de carteras de financiamiento a las comunas, el impulso del sistema agrícola comunal que implicaba, entre otras cosas, la creación de un plan agroindustrial para las comunas y un banco de semillas, la asignación de un código único de compra de suministros para las comunas y otras organizaciones socioproductivas para acceder de manera preferencial a agroinsumos, cemento, materiales de hierro y acero, así como a la producción de empresas públicas de alimentos.

Haciendo un balance al día de hoy, preciso es señalar que muy poco fue lo que se cumplió y mucho fue en lo que ni siquiera se avanzó. Allí se impuso la lógica de la burocracia, del desgaste, de la dilación, de los intereses políticos grupales, de las cuotas de poder regional y municipal, y también de la corrupción y las mafias. ¿Cómo hacer para que el resultado de este balance no se repita y podamos, realmente, avanzar en los objetivos planteados? ¿cómo retomar parte de esta agenda pendiente e incorporarla a la agenda actual?

Primero, creemos que además del desarrollo detallado de las propuestas, es necesario la definición de prioridades, la construcción de planes y cronogramas de ejecución, y las orientación de recursos específicamente dirigidos, así como la definición de responsables de tareas en los distintos niveles de gobierno y de las instancias organizadas de las comunas; estos planes y cronogramas deben ser revisados periódicamente y deben ser evaluadas las razones de posibles incumplimientos y retardos para determinar responsabilidades y tomar decisiones al respecto.

Segundo, es impresdindible que esto se haga de cara al país, de forma pública y transparente, sin opacidades de ningún tipo; para ello, debe aprovecharse la utilidad de la internet y de las tecnologías de la información y la comunicación.

Tercero, es clave que las comunas cuenten con instancias y canales en el gobierno para poder elevar la denuncias sobre trabas, dilaciones, desvíos de recursos en la medida en que esto ocurra: estos canales deben ser de efectividad inmediata.

Cuarto, debe haber espacio y vías para que los medios de comunicación públicos se conviertan en altavoces tanto para los pasos que se vayan dando en los procesos de cumplimiento de los acuerdos, como para las críticas, alertas, denuncias que haya que hacer.

Quinto, debe haber un peso determinante de los y las constituyentistas del Sector Comunas y Consejos Comunales electos por el pueblo comunero en elecciones libres y directas; el poder transferido por la base comunera a estos servidores públicos debe traducirse en una expresión contreta y debe ser reconocido en su justa magnitud por las instituciones del gobierno nacional, regional, municipal, así como por los demás órganos que conforman el Estado.

El pueblo comunero y quienes impulsamos y acompañamos la construcción comunal hemos demostrado ser uno de los acumulados de mayor trascendencia en todos estos años de revolución; es aquí donde se concentra la base popular más comprometida con las transformaciones profundas, esas que atañen a la profundización de la democracia, la defensa de la soberanía, el desarrollo productivo. Quienes formamos parte del sector comunero hemos demostrado, además, absoluta lealtad con la revolución, con el gobierno bolivariano y con el presidente Maduro. Aquí estamos, rodilla en tierra, firmes en la defensa del legado del comandante Chávez. Nuestra combatibidad y capacidad de lucha será puesta íntegramente en el esfuerzo de dar cumplimiento a estos nuevos acuerdos. La institucionalidad del gobierno bolivariano en todos sus niveles y la institucionalidad toda del Estado debe también dar un paso al frente y asumir la tarea. Está en juego el horizonte estratégico de la revolución.

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Protestas en Haití: la gente se moviliza contra corrupción del gobierno y reivindica Petrocaribe

Protestas en Haití: la gente se moviliza contra corrupción del gobierno y reivindica Petrocaribe

Fuertes movilizaciones están ocurriendo en Haití el día de hoy, de las cuales han circulado videos y fotografías en las redes sociales. Sin embargo, es poca la información precisa que circula sobre las causas de estas protestas y las demandas que plantea el pueblo haitiano. Así mismo, han proliferado versiones confusas dirigidas a enturbiar el escenario y perjudicar a Petrocaribe y a los procesos de integración de los pueblos, procurando tender un cerco informativo que invisibilice al pueblo haitiano y sus exigencias.
Prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora conversó con Alcides García Carrazana, Coordinador del Frente de Comunicación de la Secretaría Operativa de Alba Movimientos, quien se encuentra en Puerto Príncipe y puede ofrecer una mirada cercana de los hechos.

¿Cuál es la razón de las movilizaciones que se han dado hoy en Haití?

Lo primero que hay que señalar es que no hay en las movilizaciones ningún aspecto crítico con respecto a Petrocaribe como programa y mucho menos contra el Gobierno Bolivariano de Venezuela y a lo que ambos significan. Todo lo contrario. Hay total claridad en los liderazgos del campo popular haitiano en cuanto al reconocimiento al programa solidario que es Petrocaribe y a la obra de Chávez al crearlo, y con respecto a todo lo que implican los fondos de Petrocaribe y su destino social desde los vínculos con los gobiernos.

El campo popular haitiano reivindica esto y lo reconoce. Por eso, en las movilizaciones hay dos líneas de contenido, por un lado, exigir al gobierno cuentas sobre los recursos recibidos desde Petrocaribe, y otra, reconocer y reivindicar Petrocaribe, y visibilizar incluso otros ejemplos en los que estos recursos han tenido una efectividad tangible, como es el caso de Nicaragua o Cuba, por ejemplo.

¿Cuál es entonces la demanda concreta de la gente en Haití?

Lo que está denunciando el pueblo haitiano, las organizaciones campesinas, urbanas, juveniles, sindicatos y demás es, precisamente, que los últimos tres gobiernos han desfalcado el dinero proveniente de Petrocaribe, y han desvirtuado la esencia solidaria de ese proyecto. Políticos corruptos se han apropiado de ese dinero y lo han invertido en una serie de obras más beneficiosas para las élites y el capital que para el pueblo. Y de esto hay muchísimos ejemplos: contratos de proyectos que se firmaron, se pagaron y no se hicieron, pequeñas obras que se hicieron y han sido sobrefacturadas. Por eso la gente dice “¿Dónde está el dinero de Petrocaribe?” Se está exigiendo al gobierno haitiano que dé al pueblo esos recursos. Están demandando al gobierno haitiano que deje de robarse el dinero de Petrocaribe para que sea destinado realmente al pueblo.

Más allá de las protestas, ¿de ese desfalco qué se sabe en concreto? ¿Se ha avanzado en esa lucha?

En este sentido hay una investigación que, de hecho, es pública, que se ha hecho en dos fases. Una primera, que fue poco sustentada y fue rechazada por el parlamento, y hay una segunda fase que está mucho más documentada, contenida en un documento de unas seiscientas páginas, en la que se da cuenta profunda y objetivamente de dónde han estado estos desfalcos de los fondos de Petrocaribe.

Y reitero, esto no sólo implica a este gobierno, sino a los tres últimos gobiernos. Entonces, esa es una demanda concreta: que se haga justicia, que esa investigación que está ahora trancada en el parlamento salga a la luz. Hay fuentes que señalan que estarían siendo imputadas alrededor de doce personas vinculadas al gobierno, y hay ejemplos notorios como es el Hotel Marriot de Puerto Príncipe, en el que se demostró que buena parte del financiamiento para su construcción fue desviado de los fondos de Petrocaribe.

Y desde Alba Movimientos, ¿qué se estaría planteando?

Desde Alba Movimientos estamos exigiendo que se respete el derecho del pueblo haitiano a exigir que el gobierno devuelva esos fondos y a que se castigue a los políticos corruptos que han usurpado esos recursos y manchado la esencia hermosa y solidaria de un proyecto como Petrocaribe. La gente exige que sea reparado ese daño. Por eso se ha planteado la consigna “¿Dónde está la plata de Petrocaribe?” que la viene manejando el movimiento popular haitiano desde hace ya un año. La otra consigna es “Moise devuelve el dinero”. Es necesario que se sepa que ésta es la verdad de lo que moviliza hoy al pueblo de Haití. No hay un ápice de protesta en relación con Petrocaribe como tal.

Es necesario desmontar la matriz de opinión de la derecha según la cual las movilizaciones son espontáneas y no organizadas, manipuladas por sectores de la burguesía y de la derecha que pretenden derrocar el gobierno de Haití. Eso es falso.

No podemos permitir el bloqueo informativo que ocurrió cuando las movilizaciones de julio contra el aumento del combustible, que prácticamente pusieron a Haití al borde de una intervención militar. No podemos permitir que la protesta legítima del pueblo de Haití sea invisibilizada. Y por otro lado es necesario que un sector de la élite y el gobierno lo que pretende es sacar a Moise para quedarse con el gobierno. La gente lo que está planteando es la creación de una conferencia nacional de las distintas fuerzas políticas para replantearse un proyecto popular para ir a la toma del gobierno y trabajar por una verdadera reconstrucción del país.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Pin It on Pinterest