Seleccionar página
Urge plan nacional integral y popular antibloqueo. Análisis de La Corriente

Urge plan nacional integral y popular antibloqueo. Análisis de La Corriente

Las variables principales que determinan la situación política nacional siguen siendo la crisis económica y el bloqueo comercial y financiero. Hay otros elementos presentes, como las negociaciones en Barbados con los factores opositores tutelados por EEUU, aún cuando la dirigencia golpista aparezca cada vez más desacreditada y con menor incidencia sobre la población del país: las recientes revelaciones sobre los planes de entrega del Esequibo para obtener el respaldo británico y la evidencia de las conexiones entre Guaidó y el paramilitarismo colombiano no hacen sino terminar de confirmar la calaña criminal, antinacional y antidemocrática de esta pseudodirigencia, con el correspondiente impacto en la disminución del cada vez más mermado apoyo que reciben de la base social opositora. Así, el centro de la dinámica sigue estando en el frente externo y en la crisis económica causada por el bloqueo y potenciada por variables como las dificultades del gobierno para alcanzar mayores niveles de eficiencia, la corrupción.

En el frente de la agresión internacional estamos asistiendo a una agudización de las contradicciones en el bloque político que actualmente conduce el gobierno de EEUU. Por un lado, vemos que Trump intenta poner orden en su gobierno, en su  gabinete, para buscar tener actores más afines a su visión y desprenderse de sectores que afectan su estrategia. Es un hecho que la política norteamericana viene conduciéndose de forma caótica y errática, lo cual nos ha favorecido: hay poca claridad en los objetivos y en la estrategia, y las tensiones internas son muy fuertes, lo cual está además transversalizado por el escenario electoral estadounidense. Esto, a pesar de que todo indica que no habría mayor problema para que Trump sea reelegido. A esa probabilidad ha sumado más la política económica, que ha sido relativamente exitosa, manteniendo crecimiento y estabilidad, que la política exterior, que no ha sido exitosa, producto de que hay un cuadro geopolítico global que no logran descifrar y entender cabalmente para poder adecuarse a ese escenario: continúan con posiciones imperialistas, hegemonicistas, en un contexto global en el que no hay condiciones para eso por los factores de poder que han emergido.

Todos estos elementos tienen su expresión en la política de EEUU hacia América Latina. Allí es clave el peso determinante que tiene el estado de Florida en la elección presidencial de EEUU. Es Florida precisamente donde se concentran los factores más radicalmente anticubanos y antivenezolanos y donde están los factores que más han impulsado la línea dura contra Venezuela, lo cual obliga a Trump, de cara a su reelección y de cara a la conformación de las alianzas internas que necesita para empujar su proyecto político y económico, a hacer concesiones en este sentido y favorecer estos sectores de línea dura. Entonces vemos por un lado a un Trump que busca llevar la política hacia Venezuela por la vía de la negociación, contrariamente a lo que dijo recientemente en relación con la salida de Bolton, desarrollando una línea que consiste en evitar la intervención armada, pero aumentar al máximo la presión para generar condiciones favorables a sus intereses y después negociar. Por otro lado, están los sectores más guerreristas exacerbando el tema de la intervención armada, que son los que vienen impulsando el tema del TIAR, la presión sobre Colombia para que mantenga e impulse una actitud belicista hacia Venezuela, entre otras acciones. De hecho, es probable que el actual recrudecimiento de las acciones belicistas venga acompañado de un recrudecimiento de las sanciones económicas.

En resumen, en el frente externo hay un conjunto de contradicciones no lineales que deben ser analizadas con mucho detenimiento para leerlas acertadamente, descifrar correctamente el cuadro y anticipar posibles escenarios. Aunque la vía de la negociación es la que encabeza Trump, ello no quiere decir que se vaya a suspender el bloqueo o a flexibilizar y tampoco que vaya a haber una reunión de Trump con Maduro, principalmente porque Venezuela no tiene el peso geopolítico o nuclear, ni la prioridad estratégica que tienen factores como Corea del Norte, o los países de Asia Pacífica, que es donde se ubica el esfuerzo principal de EEUU en política exterior. En general, es necesario tener claro este proceso de contradicciones del enemigo externo, pero no debemos atenernos a que las contradicciones dentro del establecimiento norteamericano vayan a resolvernos el problema. El carácter intervencionista del imperio norteamericano no lo determina un hombre o dos sino la vocación y la ideología supremacista de la élite dominante, y sus intereses. Lo correcto es que como pueblo, como nación y como Estado hagamos lo que corresponde para defender la soberanía, la paz y la democracia.

En el frente interno tenemos entonces como variable principal que determina la dinámica el escenario económico, que está condicionado por dos factores principales: 1) el impacto del bloqueo comercial y financiero, que imposibilita aspectos como el comercio exterior y la comercialización del petróleo, lo cual repercute en un profundo impacto para que Venezuela pueda emplear sus capacidades en lograr la recuperación económica y atender el agravamiento cada vez mayor de la crisis social y de servicios. Y 2) la crónica incapacidad que ha venido demostrando el gobierno nacional para construir una política económica integral y coherente, que responda a las condiciones de una economía bloqueada, asediada, como es la nuestra actualmente.

Es urgente una política económica para contrarrestar los efectos del bloqueo comercial y financiero, una política que nos permita emplear las capacidades, recursos, herramientas que dependen de nosotros, que permitan hacer que el Estado pueda intervenir en la economía, convocando a todos los actores económicos. La política económica que viene aplicándose desde el 20 de agosto de 2018 es improvisada, errática y contradictoria, al menos en lo que se refiere a encarar los principales desafíos de la economía, que son combatir la hiperinflación y reactivar el aparato productivo. No hay un plan económico que efectivamente apunte a esos objetivos. Se ha intentado combatir la hiperinflación con algunas medidas de carácter monetarista pero ha sido fallido, por ser medidas parciales e incongruentes. A pesar de que esas medidas dieron algunos resultados positivos temporales, su efecto fue breve porque era insostenible. Esto, además del hecho de que esos logros fueron a costa de descargar sobre los sectores de la sociedad más débiles económicamente el mayor peso de las consecuencias de estos ajustes económicos.

Hoy estamos asistiendo a un agotamiento de esas medidas monetaristas ortodoxas como el congelamiento del salario, la reducción y suspensión de los bonos sociales, la suspensión del crédito bancario a través del encaje 100%, la reducción del gasto público. Todo eso tuvo un impacto en la disminución de la demanda y eso hizo que se ralentizara la hiperinflación: durante tres meses la hiperinflación se llevó a un número por debajo del 50%, cuando veníamos superando el 200 o 250%. Esa ralentización era insostenible y, además, con consecuencias sociales profundamente graves.

El plan nacional integral y popular antibloqueo al que nos referimos como urgente debería tener al menos tres ejes:

1)Una política económica antibloqueo. Se necesita convocar a todos los sectores económicos, sociales, públicos y privados a una gran espacio de discusión sobre la política económica para enfrentar el bloqueo comercial y financiero que tenga dos objetivos centrales: a) combatir la hiperinflación con un plan antiinflacionario integral, con metas claras y realistas, diseñada para evitar que la mayor carga de los ajustes macroeconómicos necesarios recaiga sobre la mayoría trabajadora del país, que es la que hasta ahora sufre las peores consecuencias de la crisis; y b) la reactivación de la producción nacional con prioridad en la producción agropecuaria y agroindustrial.

Esta crisis es una oportunidad para adelantar un proceso de industrialización. Esto debe ser un esfuerzo central de la política económica antibloqueo. Sabemos que es una tarea titánica y compleja, más en las condiciones de un país bloqueado y asediado, pero para derrotar el plan intervencionista norteamericano se nos impone esto como desafío. Defender la patria y producir debe ser la consigna nacional.

Una política de reactivación de la producción agropecuaria pasa por estructurar un PLAN DE URGENCIAS PRODUCTIVAS NACIONALES en el que todos los sectores sin distinción ideológica estén convocados, para lo cual se requiere crear un clima de confianza, de apertura, de garantías para que la producción comunal, la pequeña y mediana empresa y las empresas públicas puedan desarrollarse.

Cosecha_de_arroz_Predio_ElCarmen

2) Una ofensiva política contra los grandes males enquistados en la revolución bolivariana: la corrupción, la ineficiencia y la falta de voluntad política para avanzar en la profundización de la democracia revolucionaria, que es el centro del proyecto histórico chavista. ¿Dónde quedó la iniciativa de rectificación y cambio? Es necesario que se adelante, enmarcado en un plan estratégico, el conjunto de planteamientos y propuestas que los sectores sociales, políticos y económicos, hemos hecho para el fortalecimiento ético, para la eficiencia del gobierno y del Estado. La agresión norteamericana obliga a la unidad nacional, popular y democrática de todos(as) los y las venezolanos(as), pero es necesario que en medio de esta batalla histórica se atienda el conjunto de contradicciones que mellan y debilitan la moral y la disposición de lucha de la gente.

3) Un plan de defensa de los activos del país en el exterior. Un eje de la agresión norteamericana es el despojo arbitrario que de forma sistemática se está adelantando contra los activos y recursos financieros del país. Al pueblo venezolano y al movimiento chavista nos preocupa que, al menos de forma evidente y notoria, no se esté adelantando un esfuerzo, planificado dentro de una estrategia, para defender, recuperar y enfrentar el despojo descarado del que estamos siendo objeto. Esto va de la mano con el impulso de una robusta política de solidaridad en la cual el aparato diplomático debe convertirse en un instrumento político y organizativo de ese amplio y democrático movimiento de solidaridad.

Que este año 2019 hayamos logrado sortear las amenazas externas e internas y hayamos logrado defender la democracia, la soberanía y la paz de Venezuela es un logro incuestionable. Sin embargo, sabemos que la batalla continúa y que el centro en buena medida estará en continuar asfixiando al país atacando la economía para obligarnos a negociar en desventaja, doblegados. A eso no estamos dispuestos como pueblo. Y de eso hemos dado pruebas suficientes en estos años de asedio y agresión inclemente. Pero para avanzar con paso más firme y mayor fuerza hacia esos objetivos deben tomarse acciones desde la alta dirigencia política del gobierno y el Estado venezolano. Aquí está el pueblo de Bolívar, Chávez, Manuelita, Negro Miguel y Guaicaipuro, dispuesto a seguir peleando, haciendo propuestas, exigiendo la participación que ha conquistado con resistencia y lucha. Es la hora. Pa’ luego es tarde.

 

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez: dos años sembrando la paz

Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez: dos años sembrando la paz

Hace exactamente dos años se daban a conocer al país entero la Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez (BDPHCh). Con una poderosa caravana que recorrió la troncal número 5, entre Santa Bárbara de Barinas y Socopó, cientos de militantes de Apure, Barinas, Táchira, Mérida y Caracas dijeron presente ante la convocatoria urgente que entonces se hizo.
Eran los días en que la derecha venezonala dirigida por Estados Unidos sometía al país a una ola de violencia fascista sin precendentes: operaciones paramilitares contra cuarteles militares y policiales, incendio de centros de acopio de alimentos, destrucción de centros de salud, sedes de partidos políticos y organizaciones sociales, asedio a urbanismos de Misión Vivienda, asesinato de chavistas y personas sin filiación política, eran cometidos día a día bajo el disfraz mediático de “pueblo pacífico en protesta contra el gobierno”.
La escalada violenta de la derecha era sostenida por un gigantesco arsenal mediático en todo el planeta para hacer creer al mundo que la destrucción, violencia y muerte que ellos mismos causaban era ejecutada por el gobierno bolivariano y supuestos grupos paramilitares a su servivicio. El objetivo, como en anteriores avanzadas golpistas, era derrocar la revolución bolivariana y abrir el camino a la retoma del control del estado venezolano y de las riquezas del país por parte de EEUU.
En ese contexto surgieron las BDPHCh como una propuesta de La Corriente para nuclear en los territorios a la gente de base dispuesta a defender la soberanía y la democracia del país. Se trata de una iniciativa para dar pasos organizativos que nos permitan como pueblo estar praparados para cumplir el sagrado deber de defender la patria de las agresiones del imperialismo y la derecha fascista.
Hoy, a dos años de aquella movilización fundacional, el país sigue sometido a la agresión estadounidense, la cual de hecho ha pasado a implicar amenazas frontales de intervención militar, incrementación de sanciones ilegales para asfixiar la economía del país, robo frontal de activos y recursos financieros del país, sostenimiento artificial de un falso Estado paralelo y profundización de una avanzada paramilitar y mercenaria sobre el territorio nacional.
Después de dos años de creadas, ya son más de 150 las Brigadas de Defensa Popular existentes en distintos estados del país, con más de 1000 brigadistas incorporados(as) a una intensa actividad cotidiana.
Como la visión de defensa patriótica que orienta el accionar de las BDPHCh es integral, su accionar no se limita a tareas de preparación para la defensa, sino que se enfoca, hoy, de forma primordial en tareas organizativas de carácter social y productivo, como aporte para enfrentar la crisis económica y el bloqueo.
Así, hoy en día los(as) más de 1000 brigadistas de las BDPHCh se mantienen desplegados(as), por un lado, en la realización de operativos de ayuda solidaria como parte central del voluntariado que empuja la Red Popular de Ayuda Solidaria, y por otro, en el apoyo a la ejecución del plan de siembra conuquero y de resistencia, que implica la meta de más de 4000 hectáreas de siembra entre rubros como maíz, frijol y arroz en Barinas, Apure, Táchira y otros estados del país.
Son dos años de un intenso esfuerzo para sumar a la unidad del pueblo venezolano, a la organización popular por la solidaridad, a la batalla productiva por la recupración productiva del campo, en fin, dos años de lucha por la defensa de la soberanía, la paz, la democracia y el futuro de Venezuela.

 

Prensa de la Corrriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Tres experiencias, una fuerza, un mismo proyecto transformador

Tres experiencias, una fuerza, un mismo proyecto transformador

Desde hace algunas semanas, ante al complejo cuadro que vive Venezuela, viene dándose una interesante iniciativa, como respuesta política y organizada, por parte de tres experiencias de organización social. Se trata de la Comuna El Maizal, la Fuerza Patriótica Alexis Vive y la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora. La iniciativa viene planteándose como una Plataforma Política Social Comunera, pero antes que siglas, logos, slogasn y retórica, la decisión fue comenzar a avanzar en lo concreto, con jornadas de intercambio, recorridos, visitas, giras por territorios específicos en distintos lugares del país, reuniones, encuentros, asambleas. Desde un diagnóstico de fondo compartido y desde la diversidad de perspectivas, historias y acumulados concretos, lo central es el convencimiento profundo de la necesidad de juntarse y articularse para encarar desde la unidad los desafíos del pueblo venezolano y la revolución bolivariana en el presente y los años por venir.

A propósito de este esfuerzo colectivo, prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora sostuvo una mesa redonda con Robert Longa, Ángel Prado y Pedro Alvarado, voceros en esta avanzada por cada una de las organizaciones, en la que hablamos sobre el porqué de la iniciativa, los desafíos que se vienen y las claves para avanzar.

¿Por qué se juntan La Corriente, Alexis Vive y El Maizal?

Pedro Alvarado, de La Corriente:

Vemos, por un lado, que la amenaza de agresión del imperialismo hoy es otra, se ha modificado en lo táctico y en lo operacional. Su objetivo estratégico es el mismo: derrocar a la revolución bolivariana, neutralizar al chavismo. Pero dejó de ser una amenaza y pasó a ser una agresión múltiple que avanza. A lo interno, vemos que la derecha, en lo que va de año, ha tenido avances importantes: en enero, febrero, marzo, puso la agenda, estuvo a la ofensiva, se fue a la calle, logró cohesionarse en torno a un liderazgo, cosa que no tenían. Hoy toda esa ofensiva de EEUU y la derecha local está terminando en una mesa de negociación. Entonces nos preguntamos: ¿qué se está negociando? Porque vemos que el imperialismo por otro lado no se detiene: continúa el bloqueo, comienza una importante avanzada paramilitar desde la frontera con Colombia. Eso es parte también de una estrategia. Por un lado se va a una negociación y por otro se sigue la intervención sobre el país.

Por otro lado, vemos un chavismo de base que se encuentra desorientado, al tiempo que se profundiza la crisis y continúa haciendo estragos el colapso de los servicios, sin que ante ello se estén construyendo soluciones estructurales, eficaces. Lo que habíamos conquistado con Chávez lo estamos perdiendo de forma acelerada. Eso hace que el pueblo vaya perdiendo la esperanza en la revolución bolivariana y ésta venga dejando de ser una opción para la gente. Esto es en extremo delicado porque ése justamente es el objetivo del imperialismo.

Pedro Alvarado CRBZ

Además, el enemigo en su análisis viene apuntando el tema de los colectivos como forma de criminalizar a todo el movimiento popular chavista y colocarlo en la mira de todo ese proceso de agresión. Por eso consideramos clave avanzar en esta Plataforma Popular Socialista Comunal para ser más fuertes ante un escenario interno de dificultades, ante una amenaza externa y ante una negociación entre el gobierno y la derecha sobre la cual no tenemos la menor incidencia y no sabemos qué es lo que se está negociando. Porque además vemos que el diálogo entre el gobierno y el movimiento popular está sin interacción, con acuerdos o anuncios que no se cumplen. En ese aspecto vemos algo muy complejo, que es un movimiento popular desestructurado, sin cohesión, disperso. En cada territorio se observa una fragmentación total: Somos, Ubch, Clap, Unamujer, Consejos Comunales, todo disperso, porque cada uno rinde a sectores e intereses distintos.

Entonces, ante toda esta enorme dificultad, nosotros vemos la necesidad de juntarnos, los que estamos dispuestos a luchar y a defender la revolución bolivariana y tenemos experiencias concretas de construcción comunal, es decir, de ejercicio real de la democracia participativa y protagónica que planteó Chávez, la democracia revolucionaria, el poder de la gente. Y nos proponemos avanzar en la construcción de esta Plataforma Popular Socialista Comunal con cuatro líneas de acción, para empezar a trazar una ruta: 1) lo económico productivo, 2) lo formativo, 3) lo comunicacional, 4) la seguridad y defensa

Ángel Prado, Comuna El Maizal 

Ante todo, vemos que el imperialismo existe, y nosotros vivimos en un país con enormes riquezas que siempre van a ser codiciadas por uno u otro imperio, por una u otra potencia. En la correlación de fuerzas entre las potencias Venezuela juega un papel, lamentablemente no para competir, sino para acordar formas en que puedan venir recursos al país a cambio de nuestras riquezas. Además, ha habido un debilitamiento de la izquierda en Latinoamérica, un retroceso en los proceso progresistas. Y vemos cómo las burguesías locales del continente han sido implacables en su alianza con el imperialismo y han puesto a la defensiva a nuestras izquierdas, y no hemos sido capaces de levantarnos y seguimos perdiendo terreno. Eso pone a Venezuela en el punto central de la disputa porque aún en Venezuela se sostiene el gobierno bolivariano y sigue estando en nosotros la esperanza de la izquierda.

A lo interno nosotros vivimos una crisis ética y moral muy profunda. A partir de la desaparición física de Chávez se evidencia una fragmentación de las distintas corrientes políticas de la revolución bolivariana, se ve incluso una pugna interna por parcelas de poder para concentrar más poder, y en medio de esa situación las clases populares, el pueblo pobre, cada día se ve más afectado. Entonces vemos un deterioro en la economía, prácticas de corrupción hasta en los más bajos niveles, con políticas sociales se manipula, se somete a nuestra gente simplemente a tributar a intereses grupales.

El gobierno se aleja cada vez más de la gente, se neutraliza a las organizaciones populares, en aras de preservar el poder y los privilegios nuestra dirigencia política cada vez acuerda más con el sector privado. Si el gobierno está pactando con la burguesía el poder popular no tiene entrada en ese pacto.  Por eso se debilita al movimiento popular y se aplican políticas que fragmentan más a las bases populares.

Entonces, quienes  logramos construir en los años de abundancia estamos llamados a apelar a nuestra conciencia y encontrarnos, articularnos. Creemos que es el momento de que prevalezca la unidad por encima de las siglas. Es hora de que como organizaciones populares, como comunas, hagamos un llamado nacional al pueblo chavista, a las clases populares, a que tomemos conciencia de que somos nosotros los que podemos salvar el proyecto originario del comandante Chávez. El proyecto de Chávez sirvió a los pobres y es la alternativa para nosotros, para volver a los años de Chávez, a los niveles de vida digna que alcanzamos con Chávez

Estamos ante una situación de agresión internacional pero también ante un giro hacia el neoliberalismo y allí el movimiento popular juega un papel muy importante: cerrar filas en aras de potenciar lo que tenemos y construir una sola fuerza nacional y un plan de lucha con una agenda concreta que nos permita entrar en la correlación de fuerzas para disputar poder, con legitimidad desde las bases, que se nos mida como alternativa en la determinación de cuál es el camino que debe seguir nuestro país.

Robert Longa, Fuerza Patriótica Alexis Vive:

En el escenario internacional estamos viviendo una entrada en algo parecido a la postguerra fría. En ese reordenamiento mundial EEUU tiene que ordenar todo lo que ellos tienen definido para América Latina desde la doctrina Monroe, es decir, su patio trasero, y en ese proceso no les es conveniente ningún país que no esté alineado con la lógica del capitalismo mundial. Era necesario para ellos la ausencia de Chávez por su liderazgo. Era necesario salir de Chávez porque era un liderazgo que encarnaba no solo la esperanza de Venezuela y América Latina, sino toda una nueva lógica mundial. El mundo entero vio a Venezuela como una esperanza. Por eso entonces esa ofensiva asesina de querer matar cualquier vestigio de la revolución bolivariana como paradigma, se desata toda una feroz obra de ataque, y en ese reordenamiento mundial países como Colombia pasan a ser lo que es Israel en el Medio Oriente. El objetivo es borrar de las faz de la tierra al chavismo. Ahí está planteado el escenario de la guerra, pasa por borrar todo lo que significó Chávez.

Hoy tenemos medios de producción en nuestras manos, construcción popular en nuestras manos. Nos toca a nosotros, los herederos de toda esa construcción de la revolución bolivariana, conducir, de forma colectiva, la resistencia y pasar a la ofensiva. Nos toca liderizar de forma colectiva, y para eso debemos interconectarnos y manejar una política productiva, de eficacia, comunicacional que nos permita contrastar contra la ofensiva de la guerra económica y esperanzar al pueblo desde el ejercicio mismo de la autogestión, de los autogobiernos comunales.

Militantes de Alexis Vive

Ante el reacomodo de una burguesía emergente y una burguesía tradicional, estamos llamados a también presentarnos como bloque histórico. Si no lo vemos desde esa perspectiva y priva en nosotros lo individual, estamos condenados  a la desaparición. El llamado a la unidad no se trata hoy de un capricho o un panfleto sino de una necesidad estratégica para defender el legado del comandante Chávez en la calle y lograr cualificar el avance de la revolución bolivariana.

Tenemos que ir posicionando la política del modelo comunal como exitosa. Porque cada una de las experiencias ha sido exitosa. Donde no hemos sido exitosos es en la capacidad de unificar los esfuerzos estratégicos. Y hay algo clave: cada experiencia, en sus avances y reveses ha sabido, desde el análisis de la práctica, construir conocimiento y conceptualizar los propios ejercicios de construcción para cada día ser más sabios en los procesos populares. Si logramos juntar toda esa experiencia y todo ese conocimiento, va a ser algo extraordinario.

Y no es que vamos a exigir que nos inviten a la mesa, sino que nos van a invitar a la mesa porque vamos a ir construyendo sobre el lienzo de la patria un rostro propio que va a incidir en la toma de decisiones de este país.  Es clave que surjan liderazgos colectivos comprometidos con el proyecto revolucionario que nos permita convertirnos en un referente práctico y remolarizar, redescubrir los corazones chavistas hacia el combate popular por la vida, por la paz.

Aquí cabe todo el mundo, pero el núcleo ideológico está en la comuna. Nos toca una nueva insurrección política productiva y revolucionaria desde el legado de Chávez. Se equivocan los que traicionan a Chávez, se equivocan los corruptos, se equivocan lo burócratas. Las comunas no se equivocan porque copian al pie de la letra, en la práctica, el legado de Chávez.

¿Cuál es la disputa?

Ángel Prado:

Nosotros no estamos convocando al pueblo organizado para una disputa partidista. Peleamos contra el imperialismo, contra los terratenientes, contra la burguesía. Es importante que esto quede claro a los compañeros que dirigen el Psuv y los partidos del GPP. A pesar de las contradicciones vividas en lo local y en lo nacional con algunos dirigentes, nosotros mantenemos la esperanza de que el PSUV siga estando a la vanguardia del proceso revolucionario como instrumento para la construcción. Hay orientaciones muy claras del presidente Chávez, tenemos el Libro Azul, el Libro Rojo, tenemos los estatutos, tenemos los debates en los diferentes congresos que ha habido. En algún momento debe haber una revisión profunda para que se cumplan los objetivos para los cuales fue creado este instrumento político. Tenemos claro el papel del partido, el poder del partido y su incidencia. Y tenemos claro que el partido es quien diseña la política. Y si hablamos desde la ética, que el partido responda por lo que se está haciendo en el país.

Hoy el movimiento popular es débil, fragmentado, hasta ahora no ha tenido la capacidad de cohesionarse, de hegemonizar, ni siquiera de superar el apego a unas siglas, a la identidad local donde está territorializada una organización. En la medida en que nos dispongamos a construir fuerza y que logremos que el pueblo llano vea en el proceso comunal la vía, se generen procesos interesantes de participación y movilización, y el pueblo empiece a darle legitimidad a esta iniciativa comunal, en la medida en que impactemos empezaremos a situarnos en esa correlación y empezaremos a ser reconocidos.

Comuna El Maizal

El asunto es cómo construir una fuerza, pero una fuerza a partir del hecho concreto, a partir de que nos metamos en el tema de la economía, desde la conquista de los medios de producción, desde la producción primaria, la industrialización, la creación de una política de distribución de alimentos que llegue a la gente. En esa medida el partido mismo reconocerá la importancia de nuestra existencia y nuestro accionar. En las condiciones actuales, debilitados, dispersos, no tenemos cómo entrar en la disputa.

No vamos a mendigar poder sino a construir nuestro poder. Y quien tenga poder en este país tendrá que contar con nuestra existencia y estaremos en esa mesa, así como la burguesía, los sectores reformistas y los partidos del gran polo patriótico, así el movimiento comunal, que es una realidad concreta y permanente, estará en esa disputa, a partir de la fuerza que seamos capaces de construir.

Pedro Alvarado:

Nosotros entendemos el momento histórico y el papel del Psuv en la revolución bolivariana. Y entendemos que el Psuv es el partido de Chávez y al cual hemos decidido sumarnos. Está definido en sus estatutos que el Psuv es un partido de movimientos, el partido político y el partido de gobierno. De allí las siglas Partido Socialista Unido de Venezuela, donde se juntarán todas las expresiones de la revolución bolivariana. Hoy en día eso no es del todo así. Y hoy vemos cómo ganan terreno prácticas como la cooptación, la dedocracia, el clientelismo, la imposición de dirigentes sin arraigo ni liderazgo en las bases. Y a nosotros nos preocupa porque se trata de la democracia, que es una de las grandes conquistas de esta revolución.

Entonces un objetivo con la militancia, con la Ubch, en los territorios, es conquistar espacios de participación allí en el Psuv. Porque hay estructuras como la vice presidencia de comunas y movimientos sociales que no existen en lo concreto en los territorios, sino que son una cosa teórica, sin expresión de los movimientos y comunas y organizaciones que hacen vida en las regiones y territorios. En el partido sólo en algunos casos, de forma muy mínima, el poder popular tiene pequeñas expresiones casi invisibilizadas. Entonces se trata de dar la batalla de las ideas. En donde haya una comuna bien organizada, con construcción concreta, allí se va a pelear por más democracia, más participación, más protagonismo, desde abajo y como expresión colectiva.

Y nosotros no somos un discurso prefabricado sino una realidad concreta de construcción de experiencias de democracia revolucionaria. Por eso se trata de cómo juntar eso que somos, más allá de las siglas. Y creo que hemos venido dando pasos importantes en esa dirección. Todo este intercambio que venimos dando. Pasaron años y estuvimos aislados y no nos dimos cuenta. Se trata es de sumar, aquí hay mucha gente que quiere sumar, mucha gente que está invisibilizada, aislada, porque han sido desplazados por algún sector. El reto está en tener la capacidad de cohesionar expresiones concretas de construcción en lo territorial y no ser panfleto y discurso solamente.

Robert Longa:

Lo que tenemos que hacer es fortalecernos y buscar y pelear por nuestros espacios de participación porque también somos chavistas y nadie tiene un revolucionómetro para definir quién es chavista y quién no. Además, desde los nuevos paradigmas que se vienen dando de la lucha política, son múltiples y diversas las formas en que se da la organización para el ejercicio del poder y la disputa por el poder, y en esa diversidad y multiplicidad entran las comunas y cualquier otra forma de expresión colectiva organizada.

Por eso es que nos toca a nosotros construir nuestros referentes desde nosotros mismos y ganar peleas en todos los espacios sin abandonar ningún espacio de lucha. Esa pelea solo podemos librarla desde la unidad. A nosotros no nos pueden decir escuálidos por hablar de democracia participativa y protagónica, por querer disputar poder. Por eso tenemos que dar el debate, y darlo con hechos, demostrando cómo producimos, cómo ejercemos en nuestros territorios esa democracia de la que hablamos. Y no dar ese debate en las cúpulas y con las élites, sino con la gente, en las bases, en las asambleas populares, en el peregrinar político revolucionario.

¿Qué hacer ante el desencanto y la pérdida de hegemonía chavista?

Pedro Alvarado:

Nosotros vemos cómo la dirección política cada vez se separa más. El mensaje no llega. El plan no aterriza. El anuncio no se cumple. El liderazgo se desconecta. Entonces, para realzar las banderas del poder popular se debe actuar desde lo concreto. ¿Cuáles son los asuntos más sentidos de la gente hoy día? El principal es el tema de los alimentos, que pasa a su vez por el tema de la producción. Entonces se trata de generar respuestas concretas a ese tema, lo cual implica dar peleas específicas con sectores dentro del gobierno. En este caso concreto se trata de un sector importador, con mucho poder, que monopoliza la economía del Estado, de un sector de la FANB que está anclado en esos espacios, y un sector emergente que viene de tener poder político y que ahora tienen poder económico. En la batalla por producir nos tocará confrontar estos sectores. Entonces tenemos que generar alternativas que puedan dar respuestas concretas. Aunque sepamos que esa no es la solución, que los problemas estructurales están en la agroindustria, en el tema de las divisas, en el tema de la banca, en la corrupción, en las decisiones sobre el modelo productivo del país.

Y en esto de las luchas concretas hay un asunto clave, que es tener la medida real de nuestras capacidades, de nuestra penetración en los territorios, de la capacidad de organizar, formar y movilizar, y tenemos que tener claro quiénes somos y cuál es la fuerza que tenemos. Porque no podemos correr el riesgo de abanderarnos de luchas de manera solo retórica o simbólica, como ocurre a algunos pequeños grupos que hablan en nombre de sectores enteros.

Ángel Prado:

Nosotros tenemos que ir, desde la unidad, la articulación, el esfuerzo común, hacia la construcción de políticas concretas que permitan demostrar a la gente que el hecho comunero, la realidad comunera, genera soluciones concretas a necesidades fundamentales como, por ejemplo, la alimentación. De allí que sea clave hoy la batalla por la producción. Y en ese tema de los alimentos el movimiento comunero tiene mucho potencial (tierras, medios de producción, experiencia, conocimiento, industria, sistemas de transporte). El problema es que hemos estado desvinculados.

Tenemos que avanzar más, por ejemplo, en experiencias ya aplicadas de nuevos métodos para la distribución de los productos, buscando hacerlo más atractivo, más interesante para la gente, ampliando hacia productos que obtenemos de todo este proceso de articulación y complementariedad. Se trata de buscar formas nuevas, de renovar la forma de hacer las cosas. Hay formas que ya se vienen probando, formas de participación para la siembra con pequeños financiamientos a pequeños propietarios, formas de afrontar de manera mixta la siembra de terrenos de la comuna o de otros propietarios. Y también está el tema del uso de los excedentes para incidir en otras áreas como la educación o la salud. Todo esos son posibilidades que se van abriendo como resultado del intercambio que venimos realizando.

Y todo esto con una clave: la participación de la gente, que la gente se involucre. Diseñar políticas no abstractas, no dogmáticas, sino tocar a la gente, sensibilizarla, garantizando la participación. Allí está la clave. Nosotros tenemos que enamorar desde el ejemplo, desde la práctica.

Robert Longa:

La gestión, la ética, la moral. A este pueblo Chávez le dio respuestas y conectó un cable a tierra. Aquí se trata de ir a trabajar con la gente con amor, sin maltrato, sin chantajes. Y eso pasa por mostrar modelos de gestión, en la producción, la alimentación, la salud y la recreación. Aquí hay cuatro aspectos claves para reenamorar a la gente. Eso, construido desde el gobierno en el territorio, pero de una forma interconectada, ya no nosotros solos aquí, sino vinculados. Se trata de juntar.

Prensa CRBZ

EEUU intensifica acciones para nuevo escenario desestabilizador. Análisis de La Corriente

EEUU intensifica acciones para nuevo escenario desestabilizador. Análisis de La Corriente

Días atrás, el 26 de junio, el ministro Jorge Rodríguez informó al país sobre la desarticulación de un nuevo plan de golpe de Estado y magnicidio. Con la información y pruebas presentadas por Rodríguez se confirmó, una vez más, que los planes de EEUU y la derecha venezolana para derrocar por la vía violenta el gobierno constitucional de Venezuela continúan en marcha, no se detienen. A casi dos meses de haberse derrotado el intento golpista del 30 de abril, esta nueva intentona desarticulada por los cuerpos de inteligencia y seguridad del Estado obligan a reiterar el llamado a no bajar las alertas, a no bajar la guardia.

Lo dijimos en su momento y ahora lo ratificamos: a pesar del agotamiento y desinfle de Juan Guaidó y de las derrotas políticas como la del 30-A, no debemos subestimar la capacidad de la derecha local de reagrupar sus fuerzas e inyectarle a su base, desde lo simbólico, nuevo entusiasmo y esperanza, planteando ahora expectativas menos inmediatistas, más de lucha a largo plazo. La dirigencia política opositora no es sino un grupo de fichas que dirige y organiza la élite conservadora que controla el poder en EEUU, allí se deciden los pasos a seguir. Eso no lo podemos perder de vista.

En ese sentido, vemos que Estados Unidos replanteó su estrategia. Abandonó por ahora la búsqueda de una resolución rápida y pasaron a esperar que la crisis económica y las tensiones internas continúen mellando la resistencia del país. Concentran su esfuerzo en seguir atacando la FANB en procura de su fractura, abandonan la retórica intervencionista porque alimenta los argumentos y la estrategia del gobierno, y potencian y buscan generar el caos, la desestabilización política. De allí la avanzada paramilitar en la frontera colombiana con Táchira, los intentos de levantamientos militares, las conspiraciones.

En lo político buscarán retomar la calle el 5 de julio. Procurarán ese día movilizar el máximo posible de su base social. Hay que estar alertas, puesto que esas movilizaciones podrían ir acompañadas de otras acciones.

Igualmente, como parte de la seguidilla de eventos que va prefigurando un escenario de reimpulso e intensificación del conflicto y la agresión al país, está el caso del capitán de Corbeta Acosta Arévalo y la agresión con perdigones en Táriba al joven Rufo Chacón. El caso Acosta Arévalo encaja en lo que se conoce como operaciones activas de inteligencia: uso de infiltración para generar un evento de alto impacto que potencialmente pueda desencadenar una situación determinada. Igualmente puede decirse eso del caso de Rufo Chacón. Que ambos hechos ocurran a tan pocos días de la visita de la alta comisionada de Naciones Unidas para los DDHH, Michel Bachelet, genera suspicacia, ya que en sus declaraciones hizo especial referencia a las prácticas irregulares de los cuerpos de seguridad venezolanos.

Esto, en el terreno del análisis y las hipótesis por las características de la guerra de IV generación que vive Venezuela. Sin embargo, sabemos que las prácticas represivas, a pesar de los enormes esfuerzos hechos por la revolución bolivariana, no han sido erradicadas por completo. Por ello, en este tema hay dos elementos claves: 1) el esclarecimiento de la verdad y castigo a los responsables, y 2) la información oportuna al país por parte del gobierno. Solo así se podrían neutralizarse los propósitos desestabilizadores. Además de esto, es necesario profundizar el debate sobre las prácticas irregulares de los cuerpos de seguridad del Estado y la atención a las distintas denuncias que existen al respecto, elaboradas además desde la perspectiva de profundización de la revolución y no de hacerle el juego a EEUU y la derecha local. Es necesario, de eso no hay dudas, fortalecer las  políticas de defensa de los DDHH: ésa es una tarea permanente de una revolución humanista como lo es la revolución bolivariana.

Es clave, además, en esta batalla y en el tipo de guerra que se libra contra Venezuela, el frente comunicacional. La lucha por el sentido, por la percepción y por la opinión es un escenario central hoy en día. De allí que sea determinante un política más sólida del gobierno para mantener al pueblo informado oportunamente sobre estos temas y sobre todos los grandes temas del país; y además, es un esfuerzo al que debemos sumarnos todos los venezolanos y las venezolanas, las organizaciones políticas, colectivos, partidos políticos. En muchas ocasiones no llevamos la ofensiva en este escenario y dejamos espacio a la acción de contrainformación, intoxicación y propaganda del enemigo.

Sigamos, pues, en batalla en todos los frentes, porque la agresión es multiforme y simultánea. Lo económico, lo político, lo comunicacional, lo militar, la preparación para la defensa, la activación de la solidaridad popular para favorecer los sectores más afectados por la crisis y el bloqueo, lo diplomático. En todos los escenarios debemos mantener la acción, trabajar intensamente. El enemigo no detiene sus esfuerzos. Nosotros debemos redoblar los nuestros. Es la vida de la patria la que está en juego. ¡Venceremos!

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Pin It on Pinterest