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A propósito de la campaña internacional del PCV contra el gobierno bolivariano de Venezuela

A propósito de la campaña internacional del PCV contra el gobierno bolivariano de Venezuela

Expresamos por esta vía nuestro rechazo a la campaña internacional impulsada por el Partido Comunista de Venezuela en la cual pretenden construir una imagen autoritaria y antipopular del gobierno que dirige el presidente constitucional Nicolás Maduro. La campaña se basa en una manipulación de discursos y acciones políticas que el presidente y la fuerza política que él encabeza, en los que de forma legítima, a través de su máxima vocería y de vocerías de otros poderes públicos como el legislativo, se han condenado las actuaciones divisionistas del PCV y su coincidencia, en algunos aspectos, con la línea discursiva y política que agrede la democracia, la soberanía y la paz de Venezuela.

Es evidente, además, que ante la escasa fuerza política real que el PCV tiene en el territorio venezolano y la mínima incidencia que tiene en la población venezolana, recurre a la inyección de fuerza desde el exterior del país, para amplificar su posición política contaria al gobierno bolivariano de Venezuela.  Estos rasgos de debilidad política se deben exclusivamente a las propias limitaciones del PCV en su estrategia y táctica de acumulación de fuerza; sin embargo, pretenden transferir esa responsabilidad y descargarla argumentando una supuesta persecución, buscando fortalecer su accionar con fuerza internacional.

Es claro, también, que la actual campaña pretende generar fracturas y sembrar el divisionismo en las fuerzas revolucionarias, de izquierda y progresistas del mundo que continúan respaldando al gobierno venezolano en la ardua lucha y resistencia contra la agresión multidimensional que encabeza la mayor potencia imperialista del planeta. Ante la evidente necesidad de solidaridad y apoyo político de Venezuela para construir un bloque de fuerza internacional que rechace la agresión, condene a la dirigencia venezolana que fomenta la agresión y promueve el bloqueo, y se sume a la lucha por defender nuestra soberanía, paz y democracia, una campaña como la emprendida por el PCV no puede ser interpretada sino como una acción tendenciosa y antinacional, contraria a los más elementales fundamentos de la lucha anticapitalista y antimperialista que definen claramente dónde está la contradicción principal y dónde está el enemigo estratégico. La lucha contra la agresión y el bloqueo de EEUU, con la que el PCV dice estar de acuerdo y en la que dice situarse, lo último que necesita es una campaña divisionista fuera de Venezuela que busque quebrar el apoyo solidario que el gobierno venezolano y las organizaciones políticas y sociales de Venezuela y el mundo hemos ido forjando con grandes esfuerzos y enfrentando grandes dificultades y amenazas.

Por estas razones, alertamos sobre esta nefasta campaña del PCV. A las organizaciones nacionales les decimos: gracias a la unidad seguimos de pie y hemos logrado derrotar golpes de Estado, sabotajes, invasiones mercenarias, intentos de instalar un gobierno títere, y solo con unidad lograremos derrotar el bloqueo y superar las actuales dificultades. A las organizaciones democráticas, antimperialistas, anticapitalistas y progresistas amigas de Venezuela y de la revolución bolivariana les decimos que el llamado sigue siendo a la unidad, a la solidaridad y al internacionalismo activo y militante. La digna lucha que el gobierno y el pueblo de Venezuela hemos librado y seguiremos librando contra EEUU y  sus cómplices nacidos en Venezuela es la lucha de los pueblos del mundo contra el imperialismo y por una sociedad justa, libre, soberana y llena de igualdad.

Sigamos encontrándonos en los caminos y trincheras desde donde construimos paso a paso #ElPoderDeLaGente, desde abajo, con esfuerzo y sacrificio, con la claridad de que esta lucha es base fundamental para construir un mundo multicéntrico y pluripolar, sin imperialismos y pleno de paz y solidaridad.

Como dijo Chávez: unidad, lucha, batalla y victoria.

Cómo dijo Bolívar: Unidad, unidad, unidad, esa debe ser nuestra divisa.

 

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

El poder de la gente, las ciudades comunales y la dinamización del Psuv, tareas estratégicas centrales. Análisis de La Corriente

El poder de la gente, las ciudades comunales y la dinamización del Psuv, tareas estratégicas centrales. Análisis de La Corriente

Acompañamos y respaldamos el conjunto de iniciativas políticas e ideológicas que viene planteando el presidente Nicolás Maduro, en la medida en que todas implican aspectos claves para el reimpulso y la profundización de la revolución bolivariana. La lucha contra la corrupción, la profundización de la democracia revolucionaria con el impulso de las ciudades comunales y la búsqueda de “nuevos métodos para que el partido asuma un papel más crítico, dinámico y activo», configuran tres ejes claves para avanzar en una línea estratégica revitalizante y dinamizadora de la revolución política. Veámoslas una a una.

  • Las ciudades comunales son un paso importante para avanzar en el objetivo histórico de construir una sociedad democrática y en la transformación del Estado oligárquico en un Estado basado en el poder de la gente, con múltiples y diversas formas de participación y de ejercicio directo del poder. Sin embargo, creemos que la construcción de estas ciudades comunales debe partir de bases ciertas, de realidades concretas, no desde el papel, no desde estadísticas que muchas veces no se corresponden con la realidad.

Las ciudades comunales no deben ser decretadas, ni impuestas por instancias burocráticas, cosa que no significa que el Estado y el gobierno no deban cumplir un papel central en su conformación. Lo que queremos decir es que es necesario pasar por un proceso previo de reimpulso y fortalecimiento de los concejos comunales y comunas, pilares sobre los que van a estar soportadas las ciudades comunales. Quienes estamos en el trabajo de base sabemos que, excepto algunas experiencias referenciales, sus niveles de organización, participación y empoderamiento no son los adecuados como para de golpe plantearse niveles superiores de agregación. No basta para lograr esos niveles óptimos adecuarlos y reelegir vocerías, lo que es una respuesta administrativa, se trata de construir y ejecutar un plan de reimpulso integral que solidifique esos dos primeros niveles de organización para pasar a niveles más complejos de agregación del poder comunal. Si no, se corre el riesgo de que terminemos con 200 ciudades comunales como está planteado en la meta, pero de papel, apropiadas por cenáculos de «voceros» en muchos casos impuestos con el solo propósito de controlar los recursos que vayan a ser asignados a estas ciudades comunales.

Las ciudades comunales deben partir de un diagnóstico territorial para evaluar su viabilidad política, organizativa y geográfica. En donde exista condiciones para avanzar se debe hacer, pero en aquellos territorios donde no las haya es necesario plantearse planes dirigidos para crear esas condiciones. Es mejor construir experiencias modelos o referenciales que puedan mostrar la viabilidad de esta forma de empoderamiento en una primera fase, que decretarlas de forma plana y automática.

  • Avanzar hacia un PSUV más crítico, más dinámico y activo, como lo plantea el presidente, no solo es acertado sino que es una tarea estratégica para poder conducir el proceso revolucionario hacia la actualización y revitalización que se necesita de cara a la construcción de la sociedad democrática, ética y humanista planteada como objetivo histórico por la revolución bolivariana, es decir, una sociedad inclusiva, de bienestar colectivo e igualitaria. Se trata de avanzar hacia el partido de Chávez, un partido que sea instrumento de transformaciones, que entienda el carácter actual de la disputa, no solo contra el imperialismo sino también la disputa de sentidos, de emociones, la batalla ética, en fin, la batalla hegemónica.

Urge superar la lógica de partido-correaje, del clientelismo, del asistencialismo, para que la dualidad partido/gobierno se convierta en una sinergia transformadora, en potentes instrumentos para la superación de la crisis que estamos sufriendo. Esto pasará solo si se sucede un proceso profundo de renovación, de formación de liderazgos éticos y democráticos, y de creación y aplicación de mecanismos internos para ello.

  • Si avanzamos en la profundización del poder popular, en el papel activo de la gente en nuestra democracia, si renovamos el partido para hacerlo más crítico, más activo en las tareas realmente transformadoras (sin dejar de ser un eficaz instrumento electoral, obviamente), para convertirlo en un partido más dinámico como está propuesto, podremos entonces estar en mejores condiciones para dar la batalla contra la corrupción, contra las desviaciones éticas que tanto daño hacen al país y, sobre todo, a la posibilidad de lograr la recuperación económica, aun cuando podamos convenir en que la principal causa es el criminal e ilegal bloqueo comercial y financiero.

Con el poder de la gente, con un partido ético y democrático, tendríamos dos poderosas fuerzas para derrotar la corrupción, la agresión extranjera y para revitalizar radicalmente la revolución bolivariana en el marco de las perspectivas de Chávez.

Por estas razones creemos desde La Corriente que estas iniciativas planteadas por el presidente Maduro deben ser acompañadas con entusiasmo y determinación por todas las fuerzas chavistas. La Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora dice presente, y desde ya dirige todos sus esfuerzos, su voluntad, el tiempo y la energía de su militancia la consecución de estas tareas estratégicas.

¡Vamos pues, con la profundización del poder de la gente y de la democracia revolucionaria, con la revitalización y dinamización del Psuv, a dar la batalla contra la corrupción, contra las desviaciones éticas, por la revolución política, por la recuperación económica y por la derrota del bloqueo!

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

La Corriente en la batalla por una nueva Asamblea Nacional

La Corriente en la batalla por una nueva Asamblea Nacional

Iniciamos el último trimestre de un año que quedará en la historia y en la memoria del país, un año signado por la más severa escalada de la agresión que EEUU dirige contra Venezuela. El objetivo de esta última parte del año está claro: recuperar la Asamblea Nacional para el país, para la institucionalidad, para la democracia. Las elecciones del próximo 6 de diciembre en nuestro país tienen un significado más profundo que la sola elección de los 277 diputados y diputadas a nivel nacional: es la materialización de la opción que los venezolanos y venezolanas eligen para la resolución de las diferencias políticas, un camino democrático, pacífico y soberano.

En esa lucha, como parte de las fuerzas revolucionarias que se aglutinan en torno al liderazgo del presidente Maduro y de la dirección del Psuv, participarán por el estado Apure cuatro candidatos y candidatas militantes de La Corriente: Orlando Zambrano, Leonor Olivares, Melitza Orellana y José Cabrera, hombres y mujeres venidos de las bases populares, forjados en la lucha social junto a la gente, hombres y mujeres que han estado siempre en primera línea a la hora de construir la democracia revolucionaria, de organizar y multiplicar la solidaridad, de luchar por el desarrollo productivo del campo y defender la paz, la democracia y la soberanía.

Orlando, Leonor, Melitza y José estarán, junto a los compañeros y compañeras Jesús Rafael Suárez Chourio, Edgar Fernando Acosta Áñez, Yeicar Saraih Pérez Gómez, Daniela Yosagel Urbano Zapara, Cesar Temístocle Galipolly Laya, Enma Graciela Díaz de Solórzano, Pastor José Suárez Gómez y Neiva Juliana Pérez, dando la batalla junto a la gente para construir la victoria chavista en las elecciones parlamentarias.

En el plano internacional las elecciones parlamentarias de diciembre de este año, que permitirán recuperar la Asamblea Nacional para la institucionalidad democrática, son clave para fortalecer las relaciones de Venezuela y el bloque de países aliados como Rusia, China, Turquía, Irán, Argentina, México y Cuba, entre otros. Además, permiten demostrar al mundo que en nuestro país hay una democracia activa y fuerte, que ha resistido los peores embates por destruirla. Aunque la coalición internacional dirigida y presionada por EEUU probablemente no reconozcan el proceso electoral, cada vez son más los países que ante nuestras demostraciones de fuerza y democracia, tienden a deslindarse y apoyar a Venezuela.

En el plano nacional, las elecciones son fundamentales para reafirmar y fortalecer al Estado, al gobierno bolivariano y a la institucionalidad del país, ante las reiteradas y agresivas pretensiones de EEUU y sus aliados locales para construir la imagen de Estado fallido, de caos e ingobernabilidad. Son clave, además para la necesaria reinstitucionalización, en la medida en que se rescatará uno de los poderes que forma parte del Estado, que hasta ahora había estado en servicio de la agresión extranjera. Y, además de ello, un elemento que no es menor: restablecer la lucha política dentro de los límites democráticos y pacíficos, aislando a los sectores fascistas, violentos y proinjerencistas.

Fisonomía de la nueva Asamblea Nacional

De las elecciones de diciembre debe resultar una Asamblea Nacional de carácter patriótico, es decir, una asamblea nacional que defienda la soberanía y la independencia nacional, por encima de las diferencias y luchas políticas del país, es decir, una Asamblea Nacional que como órgano del Estado esté alineada contra la agresión militar, diplomática y económica, contra el bloqueo financiero, comercial y petrolero.

Al mismo tiempo, el país necesita una asamblea ética, que tenga entre sus tareas centrales la lucha contra la corrupción y por el adecentamiento de la función pública, una asamblea que promueva y practique una ética política radical como paradigma y ejemplo de la forma de hacer política.

Por último, la nueva Asamblea Nacional tiene que ser profundamente democrática. Debe ser un espacio que legisle para impulsar y profundizar la democracia de la gente, participativa y protagónica, un espacio que practique el parlamentarismo participativo, de la gente, articulando esfuerzos para promover la más amplia participación de todos los sectores de la vida nacional en los grandes debates del país. La nueva Asamblea nacional debe ser el foro político por excelencia, donde se expresen libremente todas las visiones que conforman y coexisten en la sociedad venezolana, debe ser un espacio en el que se discuta abiertamente, de cara al país, y se establezcan los consensos necesarios para una visión de país soberano, ético, justo y profundamente democrático.

Esta es la dimensión de la tarea que tienen por delante nuestros compañeros y compañeras que asumen con entereza y compromiso esta lucha. Con esta gran tarea en sus espaldas, con estos sueños de los hombres y mujeres del campo y la ciudad que quieren una Venezuela democrática, soberana y en paz, van nuestros candidatos y candidatas por el estado Apure a la lucha por la recuperación de la Asamblea Nacional.

¡Por una Asamblea Patriótica, Ética y democrática, juntos es la cosa!

La frontera, una puerta que hoy no cede

La frontera, una puerta que hoy no cede

 

Por el puente Simón Bolívar pasan cerca de 30 mil personas diarias, de las cuales 2 mil sellan pasaporte. 


Imagen: Gentileza Marcos Salgado

 

Desde Táchira

Las cámaras apuntan a la frontera entre Venezuela y Colombia. El set montado la presenta como una puerta que estaría por ceder. Todo parece listo, faltaría que llegue el día indicado que, a seguir declaraciones de presidentes, títulos de noticieros, estaría por ocurrir. La narrativa de la inminencia es central desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente: inminente caída de Nicolás Maduro, inminente gobierno de transición y resolución de todos los problemas de Venezuela.

Las imágenes al llegar a la frontera son otras. En particular en el punto que se ha construido como zona crítica: los municipios Simón Bolívar y Ureña, en el estado Táchira, frente a la ciudad de Cúcuta, Colombia. Allí debería verse un territorio conmocionado, militarizado del lado venezolano y transformado en un acopio masivo de ayuda humanitaria del lado colombiano. La realidad es diferente, una superposición de normalidad de una de las fronteras más complejas del continente, y el clima de un escenario en construcción.

Comprender las dinámicas de frontera demanda cruzar algunas variables. En primer lugar, la conformación histórica de ese territorio como zona de comercio binacional, marcado en las direcciones de compra-venta según la relación entre el bolívar venezolano y el peso colombiano. En segundo lugar, la puesta en marcha desde el año 2013 –con señales anteriores– del contrabando de extracción como parte de un plan de desangre de la economía venezolana. En tercer lugar, la presencia de actores claves al mando de las operaciones del contrabando, como grupos paramilitares. En cuarto lugar, los tres puntos anteriores dentro del cuadro económico actual. Las variables se cruzan y retroalimentan.

Dentro de esa geografía las cámaras se enfocan sobre dos cruces, el puente Las Tienditas, y el puente Simón Bolívar. El primero fue tapa de periódicos por los conteiners puestos del lado venezolano, presentados como un cierre del paso. Ese puente nunca estuvo abierto. Su construcción fue por iniciativa venezolana, saboteado en su concreción por las políticas colombianas que apuestan a magnificar el contrabando ilegal de gasolina en vez de ordenar un sistema de precios acordados entre ambos países en las gasolineras fronterizas.

La cuestión de la gasolina es clave para comprender la frontera: un litro del lado colombiano cuesta cerca de 60 centavos de dólares, mientras que del lado venezolano el tanque completo no cuesta un dólar. Esa gasolina contrabandeada permite abastecer las zonas fronterizas colombianas empobrecidas, a la empresa colombiana Ecopetrol destinar el combustible a otros sitios, a los paramilitares amasar millones, y a quienes manejan el control de la cocaína –paramilitares y carteles– contar con gasolina económica para su procesamiento. El gobierno colombiano ha autorizado por ley el contrabando de gasolina.

El segundo puente enfocado es el Simón Bolívar. Abierto de 6 a 21 al paso de peatones, y de 21 a 12 al paso de gandolas (camiones). Por allí pasan cerca de 30 mil personas diarias, de las cuales cerca de 2 mil sellan pasaporte, es decir que las demás van y vienen en el mismo día. Tiene una ventaja cinematográfica: es angosto, por lo cual puede generarse una gran cola de gente con solo frenar el paso unos minutos. Es lo que hacen las autoridades colombianas cuando la campaña mediática requiere fotografías que muestren masividad. De lo contrario el tránsito de personas es grande y fluido.

El ida y venida es comercial y familiar. Del lado colombiano se consiguen determinados productos a precios más económicos que en Venezuela, por lo que mucha gente cruza a comprarlos, para consumo personal o para revenderlos más caro del lado venezolano. Otros productos, regulados o subsidiados, son más baratos del lado venezolano, por lo que la dirección es la opuesta. Se trata de una economía de miles de personas de la frontera, de otros estados del país –como gente venida de Barinas o Barquisimeto– ampliada por las dificultades económicas que se deben a la combinación del bloqueo financiero, el ataque sobre la moneda, la dificultad para detener la hiperinflación, entre otros puntos.

Sobre esa cotidianeidad está en construcción la narrativa humanitaria, la ayuda, la posible intervención. Han hecho de la frontera el set donde se encuentran las grandes agencias de comunicación, voceros de diferentes gobiernos, organizaciones internacionales. El objetivo es mostrarla como el punto crítico por donde cederá la puerta.

Todos saben, por ejemplo, que el puente Las Tienditas nunca estuvo abierto, aunque afirmen que el gobierno venezolano lo bloqueó ante esta situación. En el recorrido que brindó Freddy Bernal, nombrado protector del estado Táchira por Maduro –la gobernadora pertenece a Acción Democrática, de oposición– estuvieron presentes medios colombianos y agencias internacionales. No importa que sepan la verdad del puente, afirman lo contrario, la campaña en marcha para aislar a Venezuela requiere la construcción de una matriz, donde están articulada agencias, funcionarios de gobiernos, organismos, presidentes, ingenierías de redes sociales, entre otros.

En ese contexto la ayuda humanitaria se ha construido como el ariete para derribar la puerta. Con varias particularidades: en primer lugar, que lo que hasta ahora ha llegado es insignificante, dos gandolas, cuando se reparten 40 en una sola jornada de distribución de comida en Táchira a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. En segundo lugar, que no importa el impacto real que podría tener, sino la construcción del escenario, que será el de mostrar de un lado la ayuda, del otro a población venezolana pidiéndola –para lo cual la derecha movilizará sus fuerzas– y en el medio el gobierno cerrando el paso. Esa es la imagen que, al parecer, buscarán construir.

Dentro de ese cuadro puede generarse hipótesis. Una de ellas es que ese sea el territorio donde la estrategia del asalto pueda construir el elemento detonante, la operación montada para justificar nuevos ataques de mayor potencia. Necesitan elevar el impacto en la opinión pública, conseguir acuerdo en el Senado norteamericano para dejar por escrito que la intervención militar puede ser contemplada, crear conmoción interna.

El escenario parece estar en una excesiva normalidad para los objetivos que se han propuesto alcanzar. Eso se debe a que algunas maniobras no les resultaron, como por ejemplo la detención de García Palomo, quien iba a encabezar una serie de acciones militares en Caracas. Esta semana podría ser la elegida para activar el escenario frontera, sería el punto donde se unirían el frente internacional con el nacional para buscar un quiebre. Por el momento la superficie continúa calma.

Tomado de https://www.pagina12.com.ar/174244-la-frontera-una-puerta-que-hoy-no-cede

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