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¿Y el poder popular para cuándo?

¿Y el poder popular para cuándo?

Martha Lía Grajales Pineda

En medio de la grave crisis que enfrenta el país, algunxs se preguntan sí el horizonte socialista sigue vigente como objetivo estratégico que orienta el discurso y la acción política, tanto de la dirigencia chavista del gobierno como del movimiento popular, o si por el contrario el pragmatismo y sentido común de la economía capitalista se está imponiendo como estrategia, en el mejor de los casos de manera coyuntural, para superar, o por lo menos disminuir, los efectos de lo que estamos viviendo en Venezuela.

En el campo del movimiento popular, en términos mayoritarios pareciera ratificarse, y aún más, profundizarse el horizonte socialista en medio de esta grave crisis. Diversas experiencias como la de la Comuna El Maizal o el Plan Pueblo a Pueblo, por mencionar sólo algunas, vienen demostrando lo económicamente eficiente y políticamente potente que es la construcción del poder popular desde abajo, y cómo su mismo proceso de construcción está generando las condiciones de posibilidad del socialismo como objetivo estratégico.

En la comuna El Maizal el pueblo eligió, de manera autónoma y desde sus propias bases, a sus candidatxs para instancias como la Asamblea Nacional Constituyente, la Alcaldía, los Consejos Municipales. Y a diferencia de lo que viene ocurriendo en el acontecer nacional, en la comuna la participación crece y se extiende en cantidad y calidad. Desde el 2009, fecha en que se constituyó la comuna, su capacidad de producción se ha incrementado, y actualmente producen más de 1000 hectáreas de maíz al año, carne de cochino, leche, además de hortalizas como pimentón, cebollín, pepino, tomate, calabacín, entre otras.

El Plan Pueblo a Pueblo con apenas 270 productorxs libres y asociadxs ha logrado producir de manera autogestionada más de mil toneladas de alimentos durante los últimos tres años, articulando los esfuerzos por el rescate de nuestras semillas nativas, produciendo semillas que limiten la dependencia de lxs productorxs campesinxs a la importación de las mismas, y ha diseñado un sistema de distribución basado en una nueva relación entre el campo y la ciudad, que elimina a los intermediarios de la cadena productiva, y que ha permitido que más de 1.200 familias accedan semanalmente a alimentos de buena calidad con un ahorro superior al 60% respecto a los precios del mercado.

Una y otra vez las bases de la Revolución Bolivariana demuestran que es desde el poder popular como mejor podemos enfrentar y transformar esta crisis, y a su vez parir el socialismo. Es el poder popular construido desde abajo el único camino para parir el socialismo, tal como lo planteo Chávez en innumerables ocasiones:

“El socialismo desde donde tiene que surgir es desde las bases, no se decreta eso; hay que crearlo. Es una creación popular, de las masas, de la nación; es una “creación heroica”, decía Mariategui. Es un parto histórico, no es desde la Presidencia de la República”.

Y si bien no es desde la Presidencia de la República que se decreta el socialismo, en Venezuela también sabemos por experiencia propia lo importante que es tener un gobierno popular que facilite y potencie la construcción de ese poder popular. Y justamente por esto, nos preguntamos si a diferencia de lo que ocurre en el movimiento popular, el Gobierno Nacional, a quien asumimos como nuestro aliado en la construcción del poder popular y por ende de la transición al socialismo, está optando por el pragmatismo y el sentido común de la economía capitalista, en el mejor de los casos de manera coyuntural, para enfrentar la crisis que actualmente vivimos en Venezuela.

Si no es esa la orientación, y se mantiene el horizonte socialista como objetivo estratégico, ¿cómo se explica que, en medio de esta crisis, se priorice un enfoque de cooptación más que la participación y el protagonismo popular? Esto se evidencia, por ejemplo, con la suspensión de las elecciones de los consejos comunales en el año 2016; la designación y no elección popular de lxs vocerxs del CLAP, y de lxs dirigentes en la estructura territorial y nacional del PSUV; así como en la pérdida de centralidad de la construcción del Estado comunal y del fortalecimiento del poder popular en la agenda política nacional.

¿Por qué se ha priorizado el asistencialismo más que la autogestión? Los alimentos subsidiados a través de las cajas de los CLAP, o el otorgamiento de bonos en dinero a través del carné de la patria, son sin duda alguna acciones afirmativas necesarias para disminuir los efectos de la crisis actual en la población más pobre, que es la más afectada. Pero por qué esto se ha convertido en la política bandera de nuestro gobierno revolucionario, mientras tiende a desaparecer aquella otra que permite ir avanzando al poder popular, a lxs pobres, hacia la apuesta estratégica, la autogestión y el autogobierno, también en lo económico, fortaleciendo la propiedad social sobre los medios de producción.

¿Por qué desde nuestro gobierno popular se le apuesta al fortalecimiento del capital privado más que a las formas de producción social? Declaraciones como las ofrecidas por el entonces ministro de Comercio Exterior, José Vielma Mora, durante una reunión con la directiva del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (CONAPRI), el pasado 11 de junio de 2018, dan cuenta de ello de manera contundente: “Nosotros queremos ser altamente productivos y lo vamos a lograr junto al sector privado… Lo digo otra vez: nosotros podemos tener diferencias políticas grandes, e incluso, insalvables, pero el tema comercial es otra cosa”.

¿Es acaso la transición al socialismo conciliable con los acuerdos o con las coexistencias pacíficas con el capital? No lo creo. Mientras sigamos haciendo pactos con el capital, asumiendo que la crisis nos obliga al pragmatismo, el sentido común del capital terminará imponiéndose en todos los ámbitos. En palabras de Mazzeo:

“Uno de los grandes desafíos de la Revolución Bolivariana es eliminar todo campo de connivencia entre el capitalismo privado/estatal y las lógicas corporativas y burocráticas que, desde su interior (y practicando un chavismo “desde arriba”), se aferran a un camino basado en las formas de acumulación de capital parasitarias y a un modelo que poco tiene que ver con el socialismo comunal. Si los capitalistas, o una burocracia que asuma las funciones de una burguesía, conservan en sus manos la propiedad, la gestión y la dirección de las empresas mientras que las clases subalternas y oprimidas siguen relegadas a las tareas de ejecución, esa preeminencia del capital se expresará, inevitablemente, en la política”.

Sólo desde la propiedad social de los medios de producción a través de formas organizativas como las comunas, los consejos comunales, las cooperativas, entre otras, es posible crear el nuevo modelo económico socialista, injertando la propiedad social, el espíritu socialista, a lo largo de toda la cadena productiva: producción, distribución y consumo.

Y para quienes argumentan que apostarle a la economía popular como estrategia central para enfrentar y transformar esta crisis, resulta cuando menos ingenuo, pareciera que lo ingenuo es seguir creyendo que el capital está dispuesto a salvar a alguien más que a sí mismo. Los resultados publicados por Oxfam demuestran que el proceso de concentración de la riqueza en el mundo se ha acelerado en los últimos años:

“Entre marzo de 2016 y marzo de 2017 se produjo el mayor aumento de la historia en el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares, con un nuevo milmillonario cada dos días”(Oxfam, 2018).

El llamado, es entonces, a que este movimiento popular chavista, que ratifica y profundiza el horizonte socialista como única forma de enfrentar y transformar la profunda crisis que atravesamos en Venezuela, se masifique y articule, para construir agendas de lucha colectivas, que nos permitan fortalecer el poder popular, cadenas productivas socialistas, y disputar con la dirigencia política y demás actores, la orientación estratégica de la revolución bolivariana para la transición al socialismo.

¿Por qué sigue inconcluso proyecto de viviendas en Fernández Feo, Táchira?

¿Por qué sigue inconcluso proyecto de viviendas en Fernández Feo, Táchira?

Voceras y Voceros de la comuna Alí Primera 3 denuncian como incloncluso un proyecto de viviendas que distintas comunas del municipio Fernández Feo del estado Táchira comenzaron a ejecutar en conjunto con el Munisterio del Poder Popular para las Comunas en el año 2015.

El proyecto de autoconstrucicón de viviendas por parte del poder popular abarcaba 2200 viviendas, de las cuales sólo se inició la primera etapa, con la entrega de materiales para la ejecución de 360 viviendas. En el caso de la comuna Alí Primera 3 correspondía la ejecución de 39 viviendas, las cuales llegaron solo a un porcentaje de su construcción del 50%.

En el proyecto participaron, según informa Alida Ramírez, vocera de la comuna Alí Primera 3, las 4 comunas registradas  del municipio, con alrededor de 30 consejos comunales: “El problema comenzó cuando posteriormente de su aprobación a los órganos ejecutores de las comunas no les llegaron completos los materiales. Solo en la Alí Primera 3, no le entregaron suficientes cabillas y cemento, dando como resultado 15 completas con bloques y piso y el resto por la mitad. Todavía falta que nos entreguen material granulado, cemento, tubos y techos.”

La denuncia del caso fue puesta ante la Defensoría del Pueblo, que intervino y luego de eso se canalizó una segunda entrega de materiales que también fue insuficiente: “Este proyecto contemplaba distribuir para la comuna Luis Olivera 130 viviendas, para la comuna Ezequiel Zamora 100 viviendas, para la comuna Gran Bolívar 76 viviendas y para la comuna El Gigante Hugo Chávez 55.

“Es importante señalar que no se ha tratado de falta de materiales en Táchira, porque hemos visto que el Órgano Superior de Vivienda ha entregado materiales a empresas contratistas privadas. Denunciamos que no se le entrega los materiales al poder popular porque con nosotros no hay dinero de por medio y no hay negocio”, informó Alida Ramírez: “En una ocasión, durante la gestión anterior de la gobernación, vimos cómo se entregaba materiales correspondientes a la segunda etapa de construcción cuando no se había ejecutado la primera. En esos casos lo que sucede es que los materiales son revendidos”.

Los proyectos de autoconstrucción de viviendas ejecutados por el poder popular han dado excelentes resultados, generando incluso mayor rendimiento de materiales y ahorro de recursos. Sin embargo, la gente que participa en esos espacios denuncia que sectores vinculados al negocio de la construcción sabotean y retrasan la conclusión de estos proyectos.

“El pueblo es quien sabe construir. La gente siempre es la mano de obra de la construcción de viviendas. No es justo que no se priorice al poder popular a la hora de entregar materiales y sí a las empresas privadas”, reflexiona Alida Ramírez. El Ministerio del Poder Popular para la Comunas y el Órgano Superior de Vivenda de Táchira tienen la palabra.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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Hacia la comuna de Altos de Lídice, Caracas

Hacia la comuna de Altos de Lídice, Caracas

La comuna de Altos de Lídice está en construcción, pronto será una realidad de la comunidad, un poder de la gente.

“¡Jefas y jefes de hogar, hay reunión a las 5:00 pm del CLAP y del consejo comunal!”. Asi se puede sintetizar el mensaje que recorrió las calles de los Altos de Lídice ayer para conformar el comité promotor de la carta fundacional de la comuna socialista Altos de Lídice. El proceso de organización de las bases para impulsar la conformación legal de la comuna, fue un arduo trabajo que, desde un año y seis meses está en pleno desarrollo, entre reuniones, asambleas y construcción de soluciones concretas a los problemas del barrio.   

José Ibarra, militante de la CRBZ en la parroquia La Pastora y vocero del consejo comunal Redoma de Altos de Lídice, comenta: “Hoy estamos desarrollando múltiples asambleas en los distintos consejos comunales para iniciar la conformación legal de la comuna, con el primer paso de elegir los voceros y las voceras para el equipo promotor. Nos satisface ver que el trabajo que ya lleva alrededor de un un año está dando frutos. La organización de las bases es el norte para la batalla por la gente de la comunidad”

Esta primera experiencia es una muestra de que la comuna como proyecto histórico de la revolución Bolivariana es una alternativa en medio de la dificultades: “¿Porque conformar la comuna?. Primero, porque materializamos el proyecto del comandante Chávez y segundo, por que es un derecho constitucional, que la comunidad pueda organizarse en múltiples formas, y bueno, nosotros elegimos ésta.”

Los consejos comunales Nuestra Señora del Rosario, Tres Uniones, Coromoto de Dios, Altos de Lídice, Redoma y Poder y Unión, fueron los consejos comunales qué, con el acompañamiento de la Crbz, se lograron articular para materializar este gran proyecto, que hoy podemos decir que es la comuna socialista Altos de Lídice.

En la asamblea del consejo comunal Coromoto de Dios, Rosiris Zapatero, vocera del consejo comunal, dijo: “En este consejo comunal, que tiene al rededor de 2 años de conformación, vimos que la necesidad de conformar la comuna es una prioridad para dar la solución a muchos problemas. 5 consejos comunales que hacemos vida en los Altos de Lídice vimos la necesidad unirnos y conformar la comuna. Surge de las necesidades y debilidades que vivimos en territorio, claro, las fortalezas también nos impulsaron a conformar la comuna.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

esde un año y seis meses está en pleno desarrollo, entre reuniones, asambleas y construcción de soluciones concretas a los problemas del barrio.

 

 

 

La comuna es un mecanismo para ejercer de forma democrática el poder popular, es un instrumento de organización de la gente de a pie para consolidar la democracia revolucionaria: “El paso de hoy fue un paso importante ya que empezamos a formalizar la comuna, pero es un paso que nos pone tiempos administrativos. De aquí a 60 días debe estar lista la carta fundacional, no es un proceso difícil por todo el trabajo previo que hemos venido desarrollando. Eto nos traza varias metas dentro de esta nueva fase de organización: que los voceros y las voceras se sientan comuneros un comuneras, que la gente sienta la comuna como suya y que las distintas organizaciines y partidos que hacen vida en el territorio reconozcan la comuna. Un trabajo complejo, pero no imposible para la tarea gigante que nos hemos trazado.”

El proceso de construir nuevos modelos de relación social es un trabajo de largo aliento, que solo la constancia ha sabido llevar. Grano a grano, se van materializando la comuna de Alto de Lídice. La meta es el poder de la gente.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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¿Dónde están las claves para derrotar el 11 de abril permanente que vivimos en Venezuela?

¿Dónde están las claves para derrotar el 11 de abril permanente que vivimos en Venezuela?

Hoy, 11 de abril, se cumplen 16 años del golpe de Estado del imperialismo y las clases dominantes venezolanas contra el comandante Hugo Chávez y el pueblo venezolano. Ese día Venezuela vivió con total claridad un ejemplo de golpe de Estado utilizado por el imperialismo estadounidense para colocar en el poder gobiernos títeres y evitar que se desarrollen gobiernos antiimperialistas, progresistas y de izquierda en América Latina.  Hoy, a 16 años de derrotado aquel golpe y otros más que vinieron, el país y el continente viven otras y más acabadas formas para ejecutar el mismo objetivo, nuevas y refinadas formas de golpe de Estado e injerencias: la guerra económica y financiera, la infiltración paramilitar, sanciones económicas, golpes institucionales, entre otros mecanismos.

Sobre este tema, Prensa CRBZ conversó con Kevin Rangel, coordinador nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

¿En qué contexto se da el golpe contra Chávez y qué lo desencadena?

El golpe ocurre cuando la revolución comenzaba a definir su rumbo estratégico, que ya se había iniciado con la consulta popular del referéndum consultivo, la Asamblea Constituyente y la aprobación en referéndum popular de la constitución de 1999. Ese proceso permitió refundar la patria. Luego, Chávez había empezado a tomar un conjunto de medidas y acciones con la ley habilitante, que le permitió decretar el conjunto de las 42 leyes. Dentro de este conjunto de leyes, hubo dos que desencadenaron el golpe de Estado, la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Tierras, es decir, las que implicaban el control de la energía y la democratización de la tierra. Vemos entonces que aquella refundación inició por quebrar el control que históricamente había tenido el imperialismo norteamericano sobre nuestra industria petrolera así como el control que tenía la clase burguesa y latifundista en Venezuela de las tierras.

De alguna forma, el imperialismo y la burguesía, al principio, esperaban que se repitiera la lógica de algunos líderes que habían llegado al poder en otros momentos en el continente levantando banderas populares, es decir, la lógica de la traición al pueblo. El imperialismo norteamericano y la clase política de la cuarta república esperaban que el comandante Chávez traicionara el proyecto, traicionara las banderas por las cuales llegaba al poder y por las cuales el pueblo se movilizó masivamente a conquistar una victoria para darle fin al pacto de punto fijo y comenzar a definir un rumbo revolucionario, un rumbo que quebrara con los intereses imperiales y pusiera los intereses del pueblo por encima de los de la burguesía y oligarquía nacional y transnacional.

Al comprobar que Chávez no traicionaría sino que avanzaba en el programa revolucionario, vino el golpe. El 11 de abril abrió el camino a un conjunto de agresiones e injerencias, a la  agresión y asedio constantes y sistemáticos para derrocar al gobierno de la revolución bolivariana. Son ya 16 años desde aquel abril del año 2002 y esas acciones del imperialismo no han cesado.

Hemos visto otros casos de derrocamiento de gobiernos en América Latina, ¿qué opinas al respecto?

La revolución bolivariana inició un proceso de transformaciones que se fue generando en todo el continente, implicó un proyecto para ir construyendo un mundo multipolar, un proyecto de alternativas a la institucionalidad internacional del imperialismo norteamericano con la que se legitimaban gobiernos dictatoriales disfrazados de democracias. Así se fueron contruyendo el Alba-TCP, Petrocaribe, Celac, Unasur, se fue tejiendo un conjunto de espacios de articulaciones, no solo entre Estados y gobiernos, sino entre los pueblos y sus organizaicones sociales y políticas, que llevaban entonces a una pérdida del control por parte del imperialismo norteamericano sobre el continente.

Estos procesos revolucionarios que se iban levantando en Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador, donde fueron llegando al poder gobiernos progresistas en el continente, han venido transformándose en uno de los centros de la disputa geopolítica global, de la batalla internacional. De allí la intervención estadounidense en todos esos procesos, de distintas formas y en intensidades distintas, para sacar del poder a líderes y liderezas como Cristina Kirchner, Lula, Lugo, Zelaya, Correa y Evo Morales. El caso más reciente vivido con Lula es un claro ejemplo de esa injerencia, en una modalidad distinta a la del 11 de abril, más parecida a la de Zelaya o Lugo, en Honduras y Paraguay.

Por eso, hoy, 16 años después pudiéramos decir que seguimos enfrentando un 11 de abril. Y no solo en Venezuela, sino en toda latinoamérica.

En ese contexto de 11 de abril permanente, ¿cómo ves el escenario actual?

Hay mucha diferencia, porque de eso resultó un aprendizaje para la revolución bolivariana y para el pueblo de Venezuela. Primero, la claridad en  la necesidad de profundizar los niveles de la organización popular y construir bases sólidas para la defensa de la revolución y de la soberanía. Se ha venido avanzando en eso en este proceso.

El 11 de abril se combinaron un conjunto de actores como parte del guión de la estrategia del imperialismo norteamericano. Estaba la iglesia, los medios de comunicación y los sectores empresariales de la oligarquía representada en federaciones como Fedecamaras quienes fueron partícipes del golpe de Estado. Pero también hubo participación de traidores(as) a la revolución bolivariana, que estaban allí solapados y que también traicionaron el proyecto y traicionaron al comandante Chávez.

Hoy estos sectores siguen allí, en su empeño, pero ha cambiado el guión. Han llevado un conjunto de operaciones contra la revolución bolivariana, desde la infiltración paramilitar hasta la intervención a niveles altos de la revolución y de los distintos gobiernos para ir captando adeptos también dentro de los procesos progresistas. Actores como Rafael Isea, Miguel Rodríguez Torres, Luisa Ortega Díaz fueron captados por el imperialismo norteamericano, lo cual corresponde entonces a un plan estratégico.

Otro aspecto importante es que ya no está la presencia de Chávez, ¿no?

Con la pérdida de Chavez han venido generando una ofensiva contra el pueblo, contra la revolución bolivariana y contra todo el bloque alternativo continental al imperialismo norteamericano. En la ausencia de Chávez vieron una oportunidad para concretar el derrocamiento, y por eso la ofensiva comunicacional, mediática, cada vez más agresiva contra la revolución bolivariana, generando distintos elementos incluso xenofóbicos contra Venezuela, y no sólo mediáticamente sino económica y diplomáticamente de modo frontal.

¿Dónde ves las claves para continuar resistiendo y derrotar al imperialismo en ese intento permanente de derrocar la revolución?

Ese balance histórico que hacemos del plan de agresión contra la revolución bolivariana hoy tiene que llevar también a una reflexión que permita identificar que se trata de los mismos actores del plan adelantado contra Venezuela en distintas fases, pero que también nos permita internalizar la revolución bolivariana y seguir profundizando nuestros niveles de la organización popular y de defensa de la patria. Porque la confrontación sigue abierta, sigue vigente contra ese modelo que pretender restaurar el imperialismo en Venezuela.

Ante eso es necesario confrontar en el escenario internacional, pero también es necesario confrontar a lo interno de la revolución los factores que colaboran con las estrategias del enemigo: la ineficiencia, la corrupción. Porque justamente en ese Abril del 2002, uno de los factores importantes fue justamente la colaboración a lo interna de los traidores al proyecto. Por ejemplo, quienes hoy se solidaricen con los terratenientes, quienes desde adentro pretenden derrotar el legado del comandante Chávez, le hacen un franco favor a la estrategia del imperialismo y de derrotar un plan estratégico para la producción de alimentos para la defensa del país y el fortalecimiento cada vez mayor de los niveles organizativos de la gente.

El 11 de abril jugó un papel importante, como siempre lo ha jugado en todos los escenarios, el pueblo venezolano. Es el pueblo bolivariano quien logra retornar al presidente Chávez a Miraflores. Es ese pueblo consciente, movilizado, el que hoy en día requiere del máximo acompañamiento para fortalecer mucho más sus niveles de organización. En la lealtad de la revolución con ese pueblo está la clave para que permaneza firme y decidida la lealtad del pueblo con la revolución.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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