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#LaCorriente y la cuestión de la tierra en Barinas. Comunicado

#LaCorriente y la cuestión de la tierra en Barinas. Comunicado

La Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, ante las matrices de opinión generadas por factores de la derecha en el estado Barinas según las cuales estaría en desarrollo un plan sistemático de ocupación ilegal de fincas productivas impulsado desde el propio gobierno regional y nacional, así como desde el movimiento campesino chavista, queremos fijar posición. En este sentido, expresamos lo siguiente:

  1. Es falso que exista tal plan denunciado por factores de la derecha que, como siempre, pretenden utilizar situaciones aisladas para su politiquería, buscando oxigeno político con la mentira y la manipulación de la verdad. #LaCorriente, como movimiento político social de base del chavismo damos fe de la preocupación del gobernador y del gobierno nacional frente a algunos casos en los que, sin duda, no aplica la Ley de Tierras y que constituyen intentos de rescate que no tienen viabilidad legal. Hemos visto sus esfuerzos por canalizar salidas en el marco constitucional y de las leyes revolucionarias que salvaguarden los derechos, tanto de los propietarios de los predios que están siendo objeto de procesos, como de los(as) campesinos(as) que legítimamente aspiran a rescatar tierras.
  2. #LaCorriente, como organización político-social no apoya ocupaciones ni expropiaciones de fincas productivas fuera del marco de la Ley de Tierras vigente y, más aún, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Nuestro acompañamiento al campesinado sin tierra lo hacemos con claros criterios políticos entre los cuales está el rechazo a las invasiones, a la denuncia y rescate de fincas productivas y a los ocupantes de oficio. Así que desmentimos y desautorizamos, si fuera el caso, cualquier acción de invasión o de ocupación ilegal de predios en los cuales se actué bajo nuestro nombre o se utilicen nuestros símbolos.
  3. Por lo tanto, #LaCorriente se deslinda de todo movimiento, grupo o colectivo que apoye, promueva o defienda las invasiones de fincas, que tolere o permita en su seno invasores de oficio; personas que teniendo tierras pretenden utilizar las justas luchas y aspiraciones de los campesinos y las campesinas sin tierras para intereses particulares y que con sus actos dañan esas luchas legitimas. Desde #LaCorriente aclaramos que el único espacio de articulación que impulsamos y del cual hacemos parte es la Alianza Nacional Productiva, que solo bajo este nombre actuamos en el frente productivo y agrario.
  4. #LaCorriente reclama celeridad en el esclarecimiento de los casos de sicariato de campesinos en lucha por la tierra. Los legítimos reclamos por el respeto a la propiedad no pueden justificar los asesinatos ni la violación a los derechos humanos de campesinos.
  5. En un momento tan complejo como el que vive el país la tarea central de todos y todas los y las patriotas y demócratas que creemos en el país, en su soberanía, su estabilidad y democracia es contribuir a la recuperación de la producción nacional por encima de cualquier otra consideración. #LaCorriente hace un llamado a todos los sectores, tanto al campesino pobre como a los pequeños y medianos productores y empresarios del campo a unir esfuerzos para buscar soluciones a los problemas de la tierra, de los insumos, del financiamiento, del combustible, entre otros, siempre en el marco de la constitución y del estado de derecho. Son tiempos de unidad nacional para producir y defender la soberanía, la paz y la democracia. Esto se logrará solo si todos(as) nos reconocemos y si todos(as) actuamos con realismo y sentido de responsabilidad frente al destino del país.

¡Tierras para quien las trabaje!

¡Por la profundización de la democratización de la Tierra!

¡No a las invasiones, no al rescate de fincas productivas!

¡No al latifundio!

¡Unidad nacional para recuperar la producción!

¡Chávez Vive!

 

Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Coordinación Estadal

 

Barinas, 7 de noviembre de 2018

La Cuchilla, breve historia de un rescate de tierras

La Cuchilla, breve historia de un rescate de tierras

Aida y Alexis son expresión del pueblo campesino protagonista de esta historia de lucha: campesinos(as) que durante más de siete años han peleado en el estado Lara por rescatar del abandono y la ociosidad las tierras del predio La Cuchilla.

En una inmensa y productiva montaña, esta pareja con tres hijos, campesinos como sus padres, pretenden cambiar la maleza por comida: “Porque la maleza, ¿qué frutos da? Ninguno, en cambio tú siembras café, caraotas, maíz y beneficias a la gente, pero, ¿monte? ¿Quién se va a poner a comer monte?”, se pregunta Alexis, recordando los años en los que llegaron y limpiaron del terreno hectáreas de maleza para comenzar a sembrar.

Alexis vivía más arriba del predio, en la montaña a donde lo confinó el latifundio para quedarse con el valle, desde allí vio por años esas tierras enmontadas y el día que una pared de su casa cayó a la carretera decidió ir a La Cuchilla para “sembrar y salir de abajo”. Su más grande voluntad: que sus hijos no vivieran lo que él: “No es que uno va a ponerse rico porque va a sembrar aguacate, maíz, arroz, ¡no! Uno quiere es vivir bien y que los hijos no pasen por lo que uno ha pasado, uno busca la mejora, pa’ que el día que uno les falte ellos se sientan orgullosos y digan: mi papá se esforzó bastante pero siquiera nos dejó algo bueno, yo he llevado muy duro en la vida y yo no quiero que lo hijos míos vayan a pasar por lo mismo.”

Sus hijos de 17, 20 y 23 años también trabajan hoy en La Cuchilla, participaron de las largas jornadas que comenzaban amaneciendo y se alargaban hasta la noche durante semanas hasta que tuvieron limpio el terreno. Hoy estos jóvenes que encararon la lucha para producir en el campo siembran con sus familias en este predio. Ante la pregunta de la posibilidad de migrar a otros países como otros jóvenes, responden: No podemos buscar en otro sitios lo que está aquí, lo que podemos encontrar en nuestra propia tierra, tierras fértiles que podemos poner a dar frutos, no podemos dejar que se pierda en manos de un solo hombre, de una sola persona que no produce nada”.

Como ellos es parte de este rescate Robert Torrealba. Con sus primos y hermanos este joven encabezó también los primeros y duros años de lucha: “Estas eran tierras totalmente en abandono, totalmente perdidas, ociosas, y nosotros tomamos la iniciativa de empezar a limpiar y, bueno, para producir comida para el pueblo”. Comenzaron la fundación instalando los cambuches y en pocas semanas ya habían metido semillas. Únicamente con recursos propios y sin haber recibido apoyo aún por parte del Estado, ya tienen sembrado todo el terreno que ocupan, saben que es sembrando que saldrán victoriosos en la lucha por obtener la titularidad de las tierras.

Ha sido lento el proceso de adjudicación. Han llegado al terreno inspecciones, ingenieros del Inti caminan las parcelas para cerciorarse de que están productivas, pero “no nos han dado una respuesta concreta que nos favorezca”, relatan los campesinos. Cuentan que los supuestos dueños no tiene derecho sobre las tierras porque “ya el Estado les dio dinero por ellas, unos créditos que nunca pagaron, aun así se quedaron con una parte de la finca y no la producen, por eso nosotros la asumimos, la gente de acá de La Cuchilla”.

El terrateniente Héctor Rivero alega ser el dueño. “Nos amenaza a cada momento, a mis hijos me los ha amenazado de matármelos, de desaparecérmelos”, cuenta Aida Carebilla, la “alzaita” de la Cuchilla, como la llama el terrateniente haciendo referencia al carácter de esta mujer campesina que en cada episodio de confrontación con el latifundista y sus secuaces no ha dudado en responder con firmeza: Cuando llega yo soy la primerita que me paro en el portón, e incluso él dijo después que se llevó los compañeros detenidos, que golpearon al hijo mío que iba a mandar un grupo de policías femeninas allá porque hay varias alzaítas, para que las femeninas nos golpearan a nosotras”. Así se comporta un terrateniente, usan funcionarios de los cuerpos de seguridad como su fuerza de choque personal contra los campesinos.

Alexis cuenta que reiteradas veces lo han hecho: “Porque esos tienen mucho contacto con funcionarios. Apenas sabía que planificábamos algo llegaba con una comisión amedrentando a la gente, queriendo golpearlos y llevárselos detenidos. Ha llegado el CICPC, policía municipal, policía estadal, y eso no les compete, en cuestiones de rescate de tierras, al que le compete, tengo entendido yo, es la Guardia Nacional, que ésos llegan con una orden si el Inti o un tribunal la da”. Pero aquí no hay orden, lo que hay es mafias actuando, protegiendo los intereses del terrateniente y vulnerando los derechos de los campesinos: “Golpearon al hijo mío y se llevaron a unos compañeros detenidos, incluso todavía se están presentando sin haber cometido ningún delito”.

Y es que sembrar en tiempos de tanta dificultad económica no puede ser tratado como un delito. Los campesinos lo saben. Aún con sus vidas corriendo peligro tienen un plan: “Sembrar las tierras, más nada. Queremos darle comida al pueblo, a nuestro hijos, a nuestros nietos o al que necesite. Sembrar el maíz, caraota, quinchoncho, aguacates, plátano, yuca…”. Ésa es la expresión más digna de su lucha radical contra el latifundismo y las mafias terratenientes. Estos hombres y mujeres con su esfuerzo apuntalan el desarrollo productivo del país desde los territorios en lucha, porque como lo expresa Franklin Querales, militante de La Corriente que acompaña esta lucha: “En La Cuchilla se pretende lograr una victoria estratégica en el marco de la producción, con un nuevo modelo emanado desde lo campesino, con la gente empoderándose para dar al traste con la crisis económica”.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Urge detener violencia terrateniente. Comunicado de La Corriente

Urge detener violencia terrateniente. Comunicado de La Corriente

Desde hace semanas tiene lugar en el Sur del Lago de Maracaibo, en municipios zulianos y merideños de la zona, una grave escalada de acciones violentas de la élite latifundista en contra de los campesinos y las campesinas que luchamos por la democratización de la tierra. Con los casos de sicariato en Palo Quemao y La Escondida, ocurridos en mayo y agosto en Barinas, en los cuales fueron asesinados cinco compañeros, habíamos visto la reaparición de esta forma de violencia extrema contra el campesinado. Ahora, el asesinato de Kendri Adrián Márquez Gil, de 16 años de edad, ocurrido el 19 de septiembre, marca la reaparición de este método en el Sur del Lago. Todo indica que hay una decisión de la élite latifundista de continuar este camino. Desde La Corriente hacemos público nuestro repudio a tales acciones y expresamos nuestra solidaridad con los familiares de los compañeros asesinados y del joven Kendri. Asimismo, hacemos un llamado urgente a las autoridades a emprender acciones contundentes para impedir la caída de más campesinos y campesinas en manos de la violencia terrateniente.

Lo hemos dicho en reiteradas ocasiones: la causa principal de que el sicariato como práctica se instale y consolide en el campo venezolano es la total impunidad con que actúan los y las terratenientes. Amenazas, atropellos, amedrentamientos, a través de la conformación de grupos armados o de su contratación, son formas de violencia que por lo general anteceden a los asesinatos. Los(as) campesinos(as) lo denuncian ante las autoridades de justicia y éstas no actúan, no procesan las denuncias, no investigan, no hacen sentir a los y las terratenientes que hay un Estado dispuesto a garantizar la integridad física, la seguridad y la vida de los campesinos y las campesinas que luchamos por la tierra. Además, los cuerpos de seguridad, militar y policial, no tienen la suficiente presencia en el territorio como para tener capacidad disuasiva y preventina ante estas formas organizadas de violencia paramilitar y asesinato selectivo.

En el Sur del Lago, prácticamente todos los campamentos de campesinos(as) que están en proceso de rescate de tierra son constantemente monitoreados, hostigados y agredidos por grupos de hombres armados y encapuchados. En algunos casos, en la ejecución de estas agresiones están presentes los y las terratenientes, como el señor Ramón Meza, su esposa y el señor Rogelio Arteaga. Los campesinos y las campesinas hemos denunicado ante los cuerpos de seguridad, incluso, los vehículos en que estos hombres se mueven, sus placas, y la finca de la que entran y salen, y no hay actuación en su contra, no se investiga, no se emiten órdenes de allanamiento, citaciones.

En el caso de asesinato de Kendri, su padre y los compañeros del rescate del predio Montecarlo, en el municipio Alberto Adriani, supuesta propiedad de la señora Mirella Sosa, habían recibido amenazas previas y aún hoy continúan recibiéndolas: en papeles escritos les advierten que si no salen de las tierras serán castigados, que el caso de Kendri es el primero, que vendrán otros. Las denuncias han sido puestas ante fiscalía y Cicpc, pero pasan los días y las acciones siguen sin suceder.

En el predio El Carmen, supuestamente propiedad de Ramón Meza, sucede lo mismo. Una y otra vez grupos armados irrumpen en los campamentos, insultan, amenazan, intimidan, golpean, queman cambuches, destruyen siembras. En la última agresión arrancaron y se llevaron las balizas que el Inti había colocado en el terreno para demarcar los linderos.

El predio el Trébol es otro ejemplo. En días recientes un joven con discapacidad intelectual, Jean Carlos Gil, fue golpeado, quemado, lo intentaron ahorcar y lo amenazaron con mutilarle las manos y las orejas. El mismo predio es permanentemente patrullado por hombres encapuchados que exhiben sus armas y disparan desde la distancia a los cambuches y ranchos de la gente. Además, en toda la zona en la que se encuentran estos predios, en el municipio Obispo Ramos de Lora, del estado Mérida, los campesinos y campesinas son frecuentemente interceptados en los caminos por hombres armados con ametralladoras.

En el municipio Sucre del estado Zulia, los campesinos y campesinas denuncian la aparición en toda la zona de grupos de hombres armados que recorren los predios, se muestran, intimidan.

Además de todos estos casos, cuyas denuncias respaldamos con base en el acompañamiento que damos a los colectivos campesinos que adelantan esta lucha por la tierra, hacemos del conocimiento público que dirigentes de La Corriente vienen siendo directamente amenazados por esta élite latifundista. La compañera Karina Márquez es mencionada en los papeles escritos donde se emiten las amenazas, el compañero Morel Varilla es mencionado en las listas de dirigentes que tienen los grupos armados, y el compañero Hebert Montilla fue interceptado en un camino y amenazado directamente por el terrateniente Rogelio Arteaga.

En la zona fue instalada y está en funcionamiento un espacio interinstitucional llamado Mesa de Paz del Campo Soberano como estrategia para combatir las mafias agrarias y dar respuesta a los casos de rescates de tierras. En dicha mesa están presentes la ZODI, las policías, los tribunales agrarios y ambiental, la fiscalía, la ANC y el Inti. Es necesario que de manera urgente, desde esta instancia de coordinación se procesen estas denuncias y se implemente un plan de acción inmediata para actuar contra los y las terratenientes, así como para brindar protección permanente en el terreno a los campamentos de los campesinos y campesinas.

Está claro que la élite latifundista eligió el camino de la violencia ante la acción del pueblo campesino y del Estado venezolano para rescatar la tierra abandonada e improductiva. Las autoridades de la revolución bolivariana deben emprender acciones con fuerza y determinación para detener esa avanzada. Es su responsabilidad la protección de la seguridad personal y la vida de los campesinos y las campesinas que luchamos por la democratización de la tierra y por elevar la producción de alimentos en el país. Así lo demandamos y así esperamos que ocurra. Para ello, ponemos a disposición, modestamente, nuestra voluntad y nuestra capacidad organizativa construida en la zona. Una tarea como ésta debe ser emprendida de forma articulada y cohesionada entre las autoridades del estado y la gente organizada.

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Alianza Nacional Productiva

Otro campesino sicariado: ¿hasta cuándo? Comunicado de La Corriente

Otro campesino sicariado: ¿hasta cuándo? Comunicado de La Corriente

Kender Adrián García Márquez tenía 15 años, era hijo de padre campesino y madre campesina en lucha por la tierra. Iba en su moto cuando le dispararon desde un vehículo con el único objetivo de asesinarlo. Un crimen por encargo. Los sicarios fueron contratados, así lo indica la experiencia, por quien se adjudica la propiedad de esa tierra, en este caso la terrateniente Mirella Sosa.

Adrián era parte junto a su familia del rescate del predio Montecarlo, situado en el municipio Alberto Adriani, estado Mérida, Sur del Lago. Su madre forma parte de la Alianza Nacional Productiva, el espacio de agrupamiento productivo que impulsamos como Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora junto a otros sectores campesinos y productores.

El asesinato de Kender nos golpea con violencia, por la temprana edad, por la injusticia nuevamente de quienes cometen crímenes para defender aquello que nos les pertenece, porque los muertos y la falta de justicia siempre es para quienes luchamos por la tierra, por nuestros derechos, por producir.

Se trata del quinto asesinato campesino desde el mes de mayo, demasiado. Se suma a los más de 300 campesinos asesinados en los años de revolución.

Lo sucedido evidencia la gravedad del conflicto por la tierra, la arremetida terrateniente que cuenta con complicidades institucionales en ministerios, tribunales, fiscalías, que viene atropellando, golpeando, y asesinando. Lo hemos visto durante todo este año y en vez de disminuir se ha incrementado. Lo hemos denunciado como Corriente, de igual forma lo han hecho otros sectores del movimiento campesino, y también quienes han sido amenazados.

Necesitamos una respuesta del Estado, la puesta en marcha de un ejercicio de la autoridad en zonas de conflicto por la tierra, de tribunales que reciban las denuncias de amenazas, que procesen a quienes intimidan y luego matan, una revisión de los cuerpos de seguridad que muchas veces son cómplices de los ataques, por omisión u acción.

Lo hemos dicho: el legado agrícola de Chávez está amenazado, los campesinos y campesinas que buscamos democratizar la tierra y ponerla a producir también lo estamos muchas veces. ¿Cuántos muertos son necesarios para actuar con un plan de acción y no de manera aislada? Es hora de escuchar al amplio movimiento campesino, de trabajar de manera conjunta, de dejar la política de cuenta gotas y lanzar una política real para dar respuesta a quienes día a día empujamos la producción de alimentos que tanto necesitamos como país.

Kender Adrián García Márquez quedará grabado en nuestra historia, por él y todos los caídos por la tierra y los derechos de la gente seguiremos más firmes que nunca.

 

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Alianza Nacional Productiva

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