Seleccionar página
La Batalla de Ecuador es la pelea de América Latina por su soberanía, democracia y prosperidad.

La Batalla de Ecuador es la pelea de América Latina por su soberanía, democracia y prosperidad.

Foto: David Díaz Arcos

Estado de excepción, traslado del gobierno a la ciudad de Guayaquil, despliegue militar, acusaciones absurdas sobre injerencia de Venezuela, toque de queda y asesinatos a manos de las fuerzas de seguridad. Trabajador@s, mujeres, estudiantes, docentes, profesionales, campesin@s e indígenas, las y los zánganos, como los definió Moreno, acorralan a un gobierno que ejecuta las medidas definidas por asesores del Fondo Monetario Internacional.

Hace 10 días que en Quito se escuchan los helicópteros sobrevolando la ciudad, las tanquetas recorren las calles, la neblina de gases lacrimógenos invade la capital. Las balas de goma cambiaron por plomo que se incrusta en los cuerpos morenos del pueblo.

Todo esto es síntoma de la imposición de un modelo económico que históricamente no encuentra otra forma de hacerse lugar en la región sino es desde los acuerdos entre élites y con la violencia como método.

América Latina es un campo de disputa. La oleada derechista que asomó en la región, principalmente a partir de la muerte de Chávez, va mostrando signos de agotamiento marcados por las resistencias de los pueblos. En Honduras las movilizaciones contra Juan Orlando Hernández fueron masivas a principios de año y actualmente salen a la luz nuevas pruebas de sus vínculos con los sectores del narcotráfico que ponen en jaque su gobierno. En Haití, ese pueblo castigado históricamente por ser el primer ejemplo de independencia, la gente en las calles sigue enfrentando las consecuencias del programa neoliberal llevado adelante por el presidente Jovenal Moíse y el Grupo Central (representantes de la ONU, EEUU, OEA, UE, Alemania, Brasil, Canadá y Francia). Hace semanas que las movilizaciones vienen aumentando en masividad, con una respuesta idéntica a la que despliega Lenin Moreno: represión y muerte. En Argentina, el programa de Macri encontró la resistencia de los movimientos sociales frente al Congreso Nacional a fines de 2017, marcando el punto de inflexión para la actual derrota electoral del candidato apoyado con más de 50 mil millones de dólares por el FMI. Perú muestra los mismos signos de inestabilidad, de incapacidad de imponer un programa de esas características que sea sostenible y cuente con el apoyo popular necesario.

Aún en sus mejores momentos esta oleada derechista no pudo quebrar los procesos mas avanzados de la región. Cuba y Venezuela se mantienen enfrentando el asedio y la intensificación del criminal bloqueo impuesto por Estados Unidos y el capital internacional. Bolivia se encamina a una nueva victoria de Evo y el sandinismo se sostiene en Nicaragua.

El neoliberalismo llegó a América Latina de la mano de las dictaduras de los años 70, volvió a tomar impulso en los 90 y tuvo un nuevo auge durante los últimos años en la región, auge que actualmente muestra signos de retroceso.

Las respuestas que da el gobierno ecuatoriano masacrando a su gente, son las mismas que ofreciera Carlos Andrés Pérez en Venezuela, De la Rúa en la Argentina o Carlos Sánchez Losada en Bolivia en la década del 90 y principios de siglo. Las causas también son las mismas, el intento de imponer paquetes y medidas que abaraten los “costos laborales” a favor de los capitales concentrados.

Los planes desplegados por Estados Unidos nuevamente se topan con la resistencia, callejera y electoral, de las grandes mayorías.

En Ecuador, como en Haití, se viven momentos donde se reflejan las correlaciones de fuerzas entre el capital concentrado, amparado por los organismos como el Fondo Monetario Internacional, y las mayorías que se niegan a hipotecar su futuro. Un escenario comparable con lo vivido en la región a principios de siglo, cuando se salía de la noche neoliberal en la mayoría de los países, y estas correlaciones a favor de los pueblos se materializaban en el rechazo al ALCA y el nacimiento de otros organismos como el ALBA y Unasur y los avances en la construcción de otros tipos de sociedades, con el ejemplo y dirección de la Venezuela bolivariana.

“Se está dando una confluencia entre distintos sectores, una confluencia que no se había generado antes. Todos estos sectores se levantaron contra las medidas neoliberales que el FMI aplica en distintas partes del mundo. Ecuador se encuentra movilizado, hay mas de  200 puntos de movilizaciones en 20 provincias distintas”, asegura Viviana Rojas, comunicadora de la Vía Campesina en la ciudad de Quito.

Foto: David Díaz Arcos

La batalla de Ecuador no es sólo la de los pueblos indígenas. Los actores son variados, es un pueblo entero que no está dispuesto a entregar su futuro sin dar pelea. Moreno izó las banderas del diálogo y la paz en los cañones de las tanquetas y más allá de resistir en el gobierno, está derrotado políticamente. Su proyecto, amparado en su traición y viraje, no puede sostenerse. El cerco mediático no pudo ocultar un país en las calles.

 

“Nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruir la tiranía” (Mariano Moreno – 1810). Para transformar el rechazo en una victoria popular sostenible se hace necesario generar una opción de poder que logre capitalizar la pelea de los distintos sectores de la sociedad. Una opción unitaria de poder que construya hegemonía desde y para el pueblo. Venezuela y Bolivia, Chávez y Evo, son ejemplos de la construcción de esta opción de poder de las mayorías.

Así como en los años 90 no fue el “fin de la historia”, como quisieron sentenciarlo los ideólogos del capital, actualmente no se “agotó el ciclo progresista”. La pelea es peleando, lo saben las grandes mayorías latinoamericanas, que empiezan a escribir un nuevo capítulo de su propia historia.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

Rebelión en Ecuador contra el neoliberalismo y la traición

Rebelión en Ecuador contra el neoliberalismo y la traición

El neoliberalismo de la mano de la traición. Ecuador se pone de pie y enfrenta en las calles las medidas dictadas por el FMI y ejecutadas por Lenin Moreno. Cientos de miles de personas muestran su descontento en distintos puntos del país, trabajador@s, estudiantes, movimientos indígenas, campesinos, docentes, en fin, el pueblo en sus distintas expresiones.

América Latina resiste las políticas neoliberales, en Haití, Argentina, en este caso en Ecuador, donde el “paquetazo” muestra una nueva derrota de estas políticas (a lo sumo una pírrica victoria). El estado de excepción dictado por Moreno no puede detener las manifestaciones en su contra.

En la siguiente galería recojemos las imágenes de un pueblo que le dijo basta a la traición y a un gobierno que vendió su soberanía.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

La Corriente junto a Cuba contra el bloqueo

La Corriente junto a Cuba contra el bloqueo

Al tiempo que participamos del X Encuentro de Solidaridad Mutua Cuba Venezuela, llevado a cabo en Cumaná, estado Sucre, durante los días 20 y 21 de septiembre, desde La Corriente hacemos llegar nuestro apoyo al pueblo cubano que resiste hace ya más de 60 años el bloqueo al cual actualmente también está siendo sometido nuestro país.

El bloqueo es un acto de guerra y es reconocido como un «crimen internacional de genocidio» según la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948. La intencionalidad es clara, doblegar a ambos gobiernos, a ambas poblaciones, para barrer el ejemplo de construcción de otro tipo de sociedad, principalmente en una Latinoamérica que recupera terreno frente a los avances neoliberales de los últimos años.

A la participación activa en el X Encuentro, sumamos las iniciativas desplegadas en aquellos territorios donde contamos con participación en instancias institucionales como alcaldías, cámaras municipales y consejos legislativos.

A continuación reproducimos extractos de algunos de estos pronunciamientos que en distintos puntos del país levantamos para con nuestros hermanos y hermanas martinianas.

Consejo Municipal Caracciolo Parra y Olmedo, Estado Mérida.

“En unanimidad (…) denunciar y condenar categóricamente ante los pueblos del mundo al gobierno de Estados Unidos de América, que es un gobierno criminal que destruye a toda nación que se oponga a sus designios, sin importar ni respetar verdaderamente los derechos humanos. Por tal motivo despreciamos de manera contundente el brutal e inhumano bloqueo económico y financiero contra Venezuela y la Hermana República de Cuba…”

Consejo Municipal Uribante, Estado Táchira.

“…En sesión Extraordinaria y en plenaria el Concejo Municipal Revolucionario del Municipio Uribante del Estado Táchira, se reúne para rechazar las grotescas agresiones de Donald Trump. En contra del bloqueo y sanciones al hermano pueblo cubano, y de igual forma a nuestra amada Patria Venezuela.

El  Concejo Municipal de Uribante declara y demuestra a la derecha apátrida, que rechazamos las agresiones de Donald Trump contra el hermano pueblo cubano. El cual usa las amenazas y la agresión, por el que la élite pretende quebrar los lazos de amistad y armonía entre los pueblos de Cuba y Venezuela que transitan juntos el sendero de la justicia social y la paz».

Consejo del Municipio Jose Antonio Paez, Estado Apure.

“…La llegada al poder del comandante Chávez y la amplia cooperación brindada por el comandante Fidel Castro crearon las condiciones para que ambos gobiernos y ambos pueblos asumieran las banderas de la solidaridad mutua.

Rechazamos contundentemente el bloqueo genocida implementado por el gobierno de los Estados Unidos en contra del pueblo cubano desde hace 6 décadas y recientemente contra la República Bolivariana de Venezuela, que se ha caracterizado por un recrudecimiento de la dimensión extraterritorial del bloqueo. Se ha fortalecido las sanciones y la persecución extraterritorial contra ciudadanos, instituciones y empresas de terceros países que establezcan o se propongan establecer relaciones económicas, comerciales, financieras o científico-técnicas con Cuba y Venezuela…”

Concejo municipal de Abejales – Municipio Libertador del Estado Táchira.

“… Denunciar y rechazar el bloqueo económico, comercial y financiero al que nos tienen sometido a nuestro pueblo venezolano y a nuestra hermana República de Cuba por parte de gobierno hostil de los Estados Unidos como medidas de guerra a la cual nos someten por no estar sumisos a sus políticas erradas, llevándonos al atraso y no a nuestro propio desarrollo.

Nos solidarizamos con nuestro hermano pueblo de Cuba al igual, al igual como estamos nosotros, frente a los incesantes ataques imperiales, por defender nuestra soberanía y nuestra independencia, violando totalmente el principio legalmente establecido de autodeterminación de los pueblos”.

Estos son solo algunos ejemplos de la solidaridad, entendida como acciones concretas, que desarrollamos entre ambos países, sus instituciones y sus organizaciones populares. Con Cuba nos unen lazos inquebrantables de amistad y de apoyo mutuo. Así se ha expresado durante las jornadas en este X Encuentro y así se expresará también durante el encuentro “Antimperialista, de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo” a desarrollarse en la Habana los días 1, 2 y 3 de Noviembre.

Ante la intensificación de ambos bloqueos, ante las consecuencias de los mismos sobre nuestras dos sociedades, respondemos con mayor unidad, con mayor disposición a la hora de defender nuestra soberanía y continuar con el ejemplo que supieron construir para nuestra América los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez.

 

Tenemos que reconstruir el proyecto con la gente

Tenemos que reconstruir el proyecto con la gente

Con esta entrevista a Llanisca Lugo, militante del Centro Martin Luther King de Cuba, iniciamos la publicación de una serie de entrevistas con Latinoamérica como tema común, con la mirada sobre el continente, sobre las perspectivas, las ideas y principalmente las acciones de organizaciones hermanas.

Llanisca es coordinadora  del Programa de Solidaridad del Centro Memorial Martin Luther King, organización macroecuménica de inspiración cristiana, que contribuye a la solidaridad y la participación popular, basada en la Educación Popular y una teología popular, crítica, liberadora y contextualizada.

Militantes de diversos países reflexionan sobre la situación en la región, nuestras tareas y desafíos por delante en la búsqueda de la reconstrucción de un proyecto de transformación y buen vivir de las mayorías.

¿Cómo caracteriza el actual contexto latinoamericano?

Actualmente estamos viviendo un momento peligroso para todos los pueblos del continente, especialmente para todos los pueblos organizados en defender las ideas de justicia social para nuestros países, un proyecto de integración popular que realmente sea capaz de construir poder popular, ese poder que tanto necesitamos. Hay una avanzada de la derecha, pero de los más reaccionario de las ideas de derecha en el continente. Hay una avanzada del neoliberalismo, pero las expresiones más criminales de ese neoliberalismo, en el intento histórico del imperialismo de construir su dominación sobre nuestras regiones. Hay una crisis en el sistema capitalista que presenta una institucionalidad muy fragilizada. Hay una judicialización de la política que cae sobre lideresas y líderes sociales y políticos, toda la criminalización que tiene la complicidad de diferentes aparatos e instancias, los asesinatos permanentes de compañeros y compañeras que defienden los territorios y la vida en comunidad. Toda la arremetida contra las ideas de izquierda y la posibilidad de un mundo nuevo que supere el capitalismo es un rasgo fundamental de este momento, el cual necesitamos pensarlo, analizarlo, para entender bien como se están generando las relaciones entre las estructuras de opresión. Cómo se están retomando los proyectos de dominación sobre nuestra región, para nosotros también entonces colocar nuestras estrategias, que es claro que tienen que ser de resistencia, de acompañamientos, de solidaridad y también de construir alternativas, construir procesos hacia adelante en unidad.

Venezuela es el centro de la disputa entre proyectos en la región. Un país que hoy simboliza todo lo que Estados Unidos y las élites regionales pueden generar en materia de violencia, presiones y sanciones para borrar la posibilidad de resistencia popular. Y también un país que es símbolo de un gigante, que es nuestro pueblo latinoamericano. Algo que podemos resaltar es la alegría, la fuerza y resistencia del pueblo venezolano en este proceso, que cuenta con el respaldo de las organizaciones sociales y políticas del continente que comprenden la significación de este proceso para la región, organizaciones que defienden la Revolución Bolivariana.

 

¿Cuáles son las tareas para las fuerzas de izquierda y las fuerzas progresistas en la región en este contexto?

Hay muchas tareas. Lo fundamental es organizar, priorizar estas tareas. Es encontrar donde están los puntos que nos permiten construir esa unidad que tanto deseamos y necesitamos. Dónde están los puntos sobre los que podemos dialogar. Cuáles son los puntos de encuentro de nuestros proyectos antimperialistas, anti neoliberales, donde están los ejercicios de diálogo reales que podemos sostener. Yo creo que esa es una de las tareas fundamentales entre el movimiento popular, entre los partidos, pero también con los Estados, intentando reconocer los momentos de tensión, de opresión, de lucha necesarias para profundizar los procesos. Intentando reconocer el papel, los roles que tiene cada actor, cada sujeto dentro de las revoluciones. Dentro de los países donde no tenemos procesos avanzados de construcción de poder popular, sino lo contrario, tenemos que encontrar dónde están las posibilidades de superar la situación. No podemos acomodarnos a una época de derrotas.

Otras tareas muy importantes son la formación, la comunicación estratégica, que nos construya nuestra identidad revolucionaria, resistencia organizada. Que reconstruya esa hegemonía, el sentido común. Tenemos que disputar y tenemos que construir con el pueblo, no sólo con la militancia de las organizaciones. La izquierda no puede estar contenta con discursos radicales dentro de su seno, de su teatro. Tiene que ir al pueblo, tiene que discutir con la gente su proyecto, reconstruir con la gente su proyecto, escuchar lo que la gente necesita. Esta es otra tarea, construir base popular organizada, diálogo con las bases populares, con el pueblo mas humilde. Es una tarea primordial de la izquierda hoy.

Entonces la comunicación estratégica, la formación, el diálogo con el pueblo, la articulación entre las fuerzas y la construcción de un programa que nos pueda articular. Creo que son tareas que hoy tenemos que enfrentar.

¿Cómo avanzamos en reconstruir esa hegemonía que supimos tener en años anteriores donde mayores sectores de la sociedad eran receptores de las ideas de transformación?

Yo creo que una cosa fundamental es creer en el pueblo. Esto es lo primero. A veces la izquierda quiere que el pueblo crea en ella, “tienen que creer en mi proyecto”. Vamos a creer en el pueblo. En el pueblo que le da la comida a sus hijos, que se va a trabajar, vamos a dialogar con ese pueblo, que quiere una sociedad mejor y que muchas veces es decepcionado. Hay que cuidar la fe en el pueblo.

Esto no se logra únicamente con grandes debates éticos. Se logra con un comportamiento coherente. La discusión de la coherencia es una discusión que nos tenemos que dar. Coherencia en todos los órganos de la vida. Emanciparnos de toda forma de opresión.

La coherencia y el diálogo con el pueblo son fundamentales. Y otro aspecto es nuestra capacidad de conectarnos con las ideas de la gente. A veces tenemos discursos que están muy lejos de lo que la gente quiere, de lo que la gente siente, muy lejos de la vida. Quedamos atados a escenarios, estructuras, aparatos que hoy tal vez ya no son capaces de generar escenarios de revolución. La izquierda tiene que reinventar sus instrumentos. El instrumento tiene que ser el territorio privilegiado del diálogo con el pueblo, debería ser el territorio donde uno construya la participación del pueblo. Pero al servicio del pueblo, no el pueblo respondiendo al instrumento. Constantemente transformamos esta relación, la invertimos. Es una necesidad renovar nuestras metodologías. Con instrumentos viejos no podemos crear sociedades nuevas. En momentos de crisis, de redefiniciones como en el que estamos las organizaciones, los sujetos se reconfiguran. EL campo popular, los sujetos se reconfiguran.

Vemos la necesidad de construir un nuevo modelo económico sustentable, que sea garantía de los avances que vallamos logrando.  ¿Cómo avanzamos en la construcción de este nuevo modelo?

Lo primero creo que es que hay que integrarlo en nuestros debates. Siempre lo separamos. Normalmente la izquierda separa las discusiones de la espiritualidad y de la economía de sus debates. Son debates que normalmente no son parte de nuestras discusiones. ¿Cómo reproducimos la vida? Desde las mujeres en su trabajo doméstico, no remunerado, que tiene que ser incluido cuando evaluamos la prosperidad de una sociedad, hasta como superamos las matrices extractivas. Cómo nosotros y nosotras construimos una transición justa, que sea capaz de buscar un modelo de ecología política sistémica que integre las visiones para que el bienestar no sea entendido como una escalada de consumo, sino con una vida en armonía, de compartir los bienes, de una vida en comunidad. Hace falta trastocar el paradigma que nos sembraron en la cabeza de qué es lo que significa una sociedad que está bien. Hay una creencia, incluso nuestros gobiernos progresistas aspiraron a que la gente tenga más consumo, a salir de la pobreza. Por supuesto que es importante que la gente salga de la pobreza, y este fue un logro en este tiempo en muchos países de la región, pero nuestro proyecto no puede ser construir sociedades con el orden liberal burgués, con un capitalismo noble y democrático, esto no existe en el mundo. La mayor de las utopías es creer que mientras tengamos capitalismo vamos a tener una sociedad con capacidad democrática. Nosotros necesitamos subvertir este orden desde abajo con mucha creación nueva, con innovación de lo que significa las relaciones del pueblo con las estructuras a nivel local. Necesitamos estimular la autogestión local, estimula la articulación de emprendimientos a nivel local que resuelvan los problemas de la gente, esto en diálogo con políticas de estado que tienen que ir avanzando hacia esta necesidad de superar las políticas extractivas, esa matriz que nos mantiene dependientes del sistema económico mundial que siempre nos va a tener desplazados, supeditados.

La soberanía es fundamental. No podemos construir una economía capas de alimentar a nuestros pueblos sin soberanías. Soberanías energética, alimentaria, territorial y la soberanía de las mujeres.

En este pensarnos desde la integralidad un eje que fue ganando fuerza en la región es el debate, las prácticas que se enmarcan en la construcción del feminismo. ¿Qué balance se hace del feminismo en la región?

El feminismo está siendo mediatizado con mucha intención desde los centros de poder. Se visibiliza un feminismo desorganizado, sin construcción de procesos políticos. Un feminismo liderado por actrices, por cantantes, por famosas. Y no se visibiliza el feminismo de abajo, construido por el sudor de las mujeres del pueblo que hacen política desde sus bases, que están salvando la vida de las compañeras, que están poniendo su vida en riesgo. Estamos avanzando en América Latina en una comprensión de como esto tiene que atravesar nuestros debates de nuestro proyecto. Transversalmente. Cuando discutimos democracia, cómo las mujeres aportan a la construcción de esta democracia. Desde la historia del patriarcado. Si encerramos la discusión del feminismo en una tendencia que sólo gire sobre sí misma y ahí se quede, tenemos un límite. Necesitamos construir, organizar las movilizaciones que fueron muy grandes en la región.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

Pin It on Pinterest