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Kevin Rangel: en la batalla del 23F fue determinante la participación popular

Kevin Rangel: en la batalla del 23F fue determinante la participación popular

El 23 de febrero en la frontera tachirense con Colombia se libró una batalla clave para la preservación de la paz, la soberanía y la democracia de Venezuela. Estados Unidos y sus lacayos intentaron ese día generar el quiebre que han tratado de construir al menos desde el 10 de enero de este año, fecha en que se juramentó Maduro para su segundo mandato como presidente legítimo de Venezuela.

En ese escenario estuvo presente una importante delegación de La Corriente y de las Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez, formando parte de ese pueblo chavista que salió a cumplir su deber patriótico, con dignidad y valentía.  Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, desde la frontera tachirense con Colombia, luego de llegada la calma, analiza lo ocurrido el 23F y hace un balance del panorama actual, luego de esta ofensiva del imperialismo derrotada por las fuerzas chavistas:

“Debemos decir que la Revolución Bolivariana ha obtenido una importante y estratégica victoria el día 23 de febrero. Según lo anunciado por el imperialismo y la derecha, este día era la batalla final. La operación colocaba esta fecha como el día de quiebre, el día que entrarían con la supuesta “ayuda humanitaria” que sabemos que no es otra cosa que la fachada de la intervención militar. El 23F fue una operación militar la que se desmontó y, justamente, en ese ámbito logramos una gran victoria contra la derecha y el imperialismo que dirigió y orientó las operaciones de esta ofensiva”.

Kevin Rangel, analizando los actores que el 23F protagonizaron los hechos en la frontera, destaca: “Allí es importante destacar el papel del pueblo venezolano en la defensa de la soberanía, la paz y la democracia revolucionaria. La gente fue un factor clave que se aferró a la fuerza moral del patriotismo, se aferró a defender en la línea de batalla principal que fue la frontera y jugó un papel determinante en esta victoria. También fue una victoria de la Guardia Nacional Bolivariana, de la Policía Nacional Bolivariana, cuyos funcionarios estuvieron a la altura de los acontecimientos, evitando la entrada de grupos con claros perfil y accionar militar”.

En ese sentido el militante de La Corriente señala que, a pesar de que uno de los factores del plan intervencionista es intentar quebrar la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana,  “ésta se ha mantenido unida, unificada y leal al proyecto de la Revolución y al país. Las fuerzas revolucionarias se mantienen unidas en el patriotismo, de lo cual la derecha venezolana carece. Su sentido de patria esta fuera de Venezuela, en EEUU. Es por eso que las fuerzas chavistas han logrado imponer la paz ante este plan”.

“Esta fue una victoria en una de las tantas batallas que vendrán”, destaca Rangel, al tiempo que propone: “la Revolución Bolivariana debe definir y arrancar un plan de contraofensiva chavista, revolucionaria, para encarar los nuevos escenarios y derrotar la agresión contra Venezuela y profundizar la revolución.”

Este plan de contraofensiva tiene al pueblo como elemento central: “Creemos que el papel que juega el pueblo debe ser un elemento determinante del plan, debemos superar los esquemas que han impedido la profundización de la democracia revolucionaria, la participación, el protagonismo del pueblo. La unidad cívico militar es un pilar fundamental que debe fortalecerse. Los niveles de preparación y la capacidad técnica militar para la defensa del pueblo deben profundizarse porque el poder de la gente es determinante en todos los escenarios. Así lo demostraron los sucesos del 23F en la frontera. Ante una agresión militar, la gente y el diseño estratégico de la Milicia Nacional Bolivariana, la guerra de todo el pueblo, es clave en la defensa de la soberanía”.

El plan de contraofensiva propuesto debe abordar otros elementos: sociales, culturales, económicos, porque según Kevin Rangel: “el plan del imperialismo va a continuar, están en un momento complejo, tienen que rearmar la táctica porque han fracasado, sufrieron una derrota de orden estratégico que los llevará a replantear sus planes. Además, esta derrota en lo internacional pone a los países aliados de EUUU a pensar qué hacer, porque están quedando expuestos y en ridículo luego del 23F”.

El llamado que desde la frontera hace el Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora es a que el pueblo venezolano siga fortaleciendo la preparación para la defensa: “Debemos aprender de esta batalla para ir perfeccionando los mecanismos de coordinación y movilización de las fuerzas chavistas”.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

La frontera, una puerta que hoy no cede

La frontera, una puerta que hoy no cede

 

Por el puente Simón Bolívar pasan cerca de 30 mil personas diarias, de las cuales 2 mil sellan pasaporte. 


Imagen: Gentileza Marcos Salgado

 

Desde Táchira

Las cámaras apuntan a la frontera entre Venezuela y Colombia. El set montado la presenta como una puerta que estaría por ceder. Todo parece listo, faltaría que llegue el día indicado que, a seguir declaraciones de presidentes, títulos de noticieros, estaría por ocurrir. La narrativa de la inminencia es central desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente: inminente caída de Nicolás Maduro, inminente gobierno de transición y resolución de todos los problemas de Venezuela.

Las imágenes al llegar a la frontera son otras. En particular en el punto que se ha construido como zona crítica: los municipios Simón Bolívar y Ureña, en el estado Táchira, frente a la ciudad de Cúcuta, Colombia. Allí debería verse un territorio conmocionado, militarizado del lado venezolano y transformado en un acopio masivo de ayuda humanitaria del lado colombiano. La realidad es diferente, una superposición de normalidad de una de las fronteras más complejas del continente, y el clima de un escenario en construcción.

Comprender las dinámicas de frontera demanda cruzar algunas variables. En primer lugar, la conformación histórica de ese territorio como zona de comercio binacional, marcado en las direcciones de compra-venta según la relación entre el bolívar venezolano y el peso colombiano. En segundo lugar, la puesta en marcha desde el año 2013 –con señales anteriores– del contrabando de extracción como parte de un plan de desangre de la economía venezolana. En tercer lugar, la presencia de actores claves al mando de las operaciones del contrabando, como grupos paramilitares. En cuarto lugar, los tres puntos anteriores dentro del cuadro económico actual. Las variables se cruzan y retroalimentan.

Dentro de esa geografía las cámaras se enfocan sobre dos cruces, el puente Las Tienditas, y el puente Simón Bolívar. El primero fue tapa de periódicos por los conteiners puestos del lado venezolano, presentados como un cierre del paso. Ese puente nunca estuvo abierto. Su construcción fue por iniciativa venezolana, saboteado en su concreción por las políticas colombianas que apuestan a magnificar el contrabando ilegal de gasolina en vez de ordenar un sistema de precios acordados entre ambos países en las gasolineras fronterizas.

La cuestión de la gasolina es clave para comprender la frontera: un litro del lado colombiano cuesta cerca de 60 centavos de dólares, mientras que del lado venezolano el tanque completo no cuesta un dólar. Esa gasolina contrabandeada permite abastecer las zonas fronterizas colombianas empobrecidas, a la empresa colombiana Ecopetrol destinar el combustible a otros sitios, a los paramilitares amasar millones, y a quienes manejan el control de la cocaína –paramilitares y carteles– contar con gasolina económica para su procesamiento. El gobierno colombiano ha autorizado por ley el contrabando de gasolina.

El segundo puente enfocado es el Simón Bolívar. Abierto de 6 a 21 al paso de peatones, y de 21 a 12 al paso de gandolas (camiones). Por allí pasan cerca de 30 mil personas diarias, de las cuales cerca de 2 mil sellan pasaporte, es decir que las demás van y vienen en el mismo día. Tiene una ventaja cinematográfica: es angosto, por lo cual puede generarse una gran cola de gente con solo frenar el paso unos minutos. Es lo que hacen las autoridades colombianas cuando la campaña mediática requiere fotografías que muestren masividad. De lo contrario el tránsito de personas es grande y fluido.

El ida y venida es comercial y familiar. Del lado colombiano se consiguen determinados productos a precios más económicos que en Venezuela, por lo que mucha gente cruza a comprarlos, para consumo personal o para revenderlos más caro del lado venezolano. Otros productos, regulados o subsidiados, son más baratos del lado venezolano, por lo que la dirección es la opuesta. Se trata de una economía de miles de personas de la frontera, de otros estados del país –como gente venida de Barinas o Barquisimeto– ampliada por las dificultades económicas que se deben a la combinación del bloqueo financiero, el ataque sobre la moneda, la dificultad para detener la hiperinflación, entre otros puntos.

Sobre esa cotidianeidad está en construcción la narrativa humanitaria, la ayuda, la posible intervención. Han hecho de la frontera el set donde se encuentran las grandes agencias de comunicación, voceros de diferentes gobiernos, organizaciones internacionales. El objetivo es mostrarla como el punto crítico por donde cederá la puerta.

Todos saben, por ejemplo, que el puente Las Tienditas nunca estuvo abierto, aunque afirmen que el gobierno venezolano lo bloqueó ante esta situación. En el recorrido que brindó Freddy Bernal, nombrado protector del estado Táchira por Maduro –la gobernadora pertenece a Acción Democrática, de oposición– estuvieron presentes medios colombianos y agencias internacionales. No importa que sepan la verdad del puente, afirman lo contrario, la campaña en marcha para aislar a Venezuela requiere la construcción de una matriz, donde están articulada agencias, funcionarios de gobiernos, organismos, presidentes, ingenierías de redes sociales, entre otros.

En ese contexto la ayuda humanitaria se ha construido como el ariete para derribar la puerta. Con varias particularidades: en primer lugar, que lo que hasta ahora ha llegado es insignificante, dos gandolas, cuando se reparten 40 en una sola jornada de distribución de comida en Táchira a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. En segundo lugar, que no importa el impacto real que podría tener, sino la construcción del escenario, que será el de mostrar de un lado la ayuda, del otro a población venezolana pidiéndola –para lo cual la derecha movilizará sus fuerzas– y en el medio el gobierno cerrando el paso. Esa es la imagen que, al parecer, buscarán construir.

Dentro de ese cuadro puede generarse hipótesis. Una de ellas es que ese sea el territorio donde la estrategia del asalto pueda construir el elemento detonante, la operación montada para justificar nuevos ataques de mayor potencia. Necesitan elevar el impacto en la opinión pública, conseguir acuerdo en el Senado norteamericano para dejar por escrito que la intervención militar puede ser contemplada, crear conmoción interna.

El escenario parece estar en una excesiva normalidad para los objetivos que se han propuesto alcanzar. Eso se debe a que algunas maniobras no les resultaron, como por ejemplo la detención de García Palomo, quien iba a encabezar una serie de acciones militares en Caracas. Esta semana podría ser la elegida para activar el escenario frontera, sería el punto donde se unirían el frente internacional con el nacional para buscar un quiebre. Por el momento la superficie continúa calma.

Tomado de https://www.pagina12.com.ar/174244-la-frontera-una-puerta-que-hoy-no-cede

Inicia fase violenta de plan insurreccional de la derecha en Venezuela

Inicia fase violenta de plan insurreccional de la derecha en Venezuela

Eduardo Viloria Daboín

I

La arremetida contra la democracia y la paz de Venezuela continúa en desarrollo. Se inicia fase violenta a escasos días del 23 de enero, fecha para la cual la derecha venezolana viene convocando movilizaciones de calle en apoyo a la usurpación del poder ejecutivo que ha declarado la ilegal Asamblea Nacional en desacato, a través del diputado Juan Guaidó. Las acciones vienen precedidas por declaraciones en apoyo a Guaidó, a la Asamblea Nacional e incitaciones a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, por parte de altas autoridades estadounidenses como Mike Pompeo, Mike Pence y John Bolton. En declaraciones de ayer por parte del asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, desconocía toda la institucionalidad democrática, legal y legítima del país: “Los Estados Unidos apoyan resueltamente a la Asamblea Nacional, la única institución democrática legítima de Venezuela, y su valiente esfuerzo para restaurar la democracia”. Hoy se ha hecho público un video oficial del gobierno de EEUU en la persona del vicepresidente Mike Pence que ratifica y profundiza lo que han venido señalando. Los hechos de violentos de ayer 21 de enero, las declaraciones de Juan Guaidó como vocero de la Asamblea Nacional en desacato y el respalda “resuelto” expresado por EEUU, dan luces sobre los intereses a los que responde la oposición venezolana, de dónde proviene el diseño de sus acciones y cuáles son sus fines.

II

Aún no había amanecido cuando ayer 21 de enero circuló la información de un ataque armado al comando de la Guardia Nacional Bolivariana ubicado en Cotiza, zona popular caraqueña ubicada al norte de la ciudad, cercana al parque nacional Guaraira Repano. El ataque fue cometido por funcionarios de la GNB adscritos al Comando de Zona Nro 43 de la Guardia Nacional Bolivariana, quienes antes del ataque en Cotiza “sometieron al cap. Gerson Soto Martínez, comandante del puesto de coordinación policial Macarao, desde donde se desplazaron en dos (02) vehículos militares, irrumpieron contra la sede del Destacamento de Seguridad Urbana ubicado en Petare, municipio Sucre, sustrayendo de allí un lote de armas de guerra y secuestrando bajo amenaza de muerte, a dos (02) oficiales y dos (02) guardias nacionales del referido destacamento”. Así lo indica el comunicado oficial del Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Aproximadamente a las 5 de la mañana la situación había sido controlada y los asaltantes rendidos y capturados. El comunicado no informa cuantos sujetos estuvieron implicados ni registra heridos ni bajas.

A las 4:17 de la madrugada, Juan Guaidó, quien pretende usurpar el poder ejecutivo nacional y encabeza la vocería política de la oposición venezolana embarcada en el nuevo plan golpista, dijo en su cuenta de twitter: “Lo que sucede en el comando de la GN en Cotiza es una muestra del sentimiento generalizado que impera dentro de la FAN. Nuestros militares saben que la cadena de mando está rota por la usurpación del cargo presidencial. La AN se compromete a brindar todas las garantías necesarias a los miembros de la FAN que contribuyan activamente con la restitución de la Constitución. No queremos que la FAN se divida ni se enfrente, queremos que se ponga como un sólo hombre del lado del pueblo, la constitución y en contra de la usurpación”. Este mensaje a tan pocas horas de los hechos permite sospechar articulación del diputado con la planificación de los hechos violentos contra el cuartel de la GNB. Claramente articulado con la acción, el contenido del texto evidencia, además, un claro llamado a la FANB a sublevarse contra el presidente legítimo y legal Nicolás Maduro y contra toda la institucionalidad democrática del país. Fue escrito mientras el enfrentamiento en el cuartel transcurría, de modo que constituye un respaldo a los asaltantes y una incitación a que en otros espacios de la FANB se generan situaciones similares.

III

Luego de controlado el ataque armado, se generó un foco de violencia en las inmediaciones del comando de la GNB en el barrio de Cotiza. A escasos 30 metros de la entrada del comando, un grupo de jóvenes encapuchados trancó la vía a la altura de un puente que conecta la vía que viene del barrio con la vía que va hacia la zona de San Bernardino, e inició un ataque con bombas molotov, piedras y botellas en contra del comando de la GNB, desde donde se respondió al ataque con bombas lacrimógenas y perdigones. El enfrentamiento se mantuvo, con distintos niveles de intensidad, durante varias horas. Durante el desarrollo del mismo, personas de la comunidad se agolparon en los alrededores a observar, sin participar en los hechos, mientras los jóvenes involucrados en la acción violenta incitaban con gritos a que la gente se sumara. Ante la pregunta de si los jóvenes eran de la zona, una jovencita encapuchada respondió que sí, que eran “los guerreros de la comunidad”. Sin embargo, poco después circularon en redes sociales fotografías de estos hechos en las que se veían jóvenes militantes de organizaciones políticas de la derecha que habían participado en los hechos violentos del 2017, participando en esta acción. Independientemente de esas imágenes que circularon en redes sociales, es un hecho que la derecha venezolana aplicó en 2017 el método de reclutar jóvenes pagados de las zonas populares para que participaran en los hechos violentos. Hoy pudiéramos estar ante el mismo método, aplicado ahora a lo interno de las propias comunidades populares históricamente identificadas con el chavismo. Un dato a favor de este análisis es la ausencia de apoyo y participación de la gente de la comunidad en esa acción violenta.

A las 9:51 de la noche, Juan Guaidó publicó en su cuenta de twitter lo siguiente: “Al bravo pueblo de Cotiza nuestra solidaridad y reconocimiento. ¡Venezuela entera los acompaña! Todos nos reencontraremos en las calles este ‪#23Ene”. Dos cosas están claras en esas palabras: felicita una acción violenta contra una sede de la FANB y felicita el supuesto respaldo que los violentos expresaron a los militares que asaltaron el comando. ¿Alguna duda de las pretensiones de Guaidó? Su discurso previo y el de la dirigencia opositora llamando a la gente y a la FANB a desconocer el régimen democrático venezolano con acciones concretas y este nuevo mensaje en apoyo a la violencia generada por un pequeño grupo en Cotiza apuntan a la misma dirección y revelan que su agenda es la misma del 2017, del 2014: generar focos de violencia, sólo que ahora está presente una variante: la generación de violencia para capitalizarla políticamente es iniciada en zonas populares. Los objetivos son cuatro:
1) causar terror en la población e inmovilizar las fuerzas populares organizadas chavistas
2) generar reacciones en cadena acicateando el descontento social generado por la crisis económica y de servicios públicos, con el objetivo de que se generalice la violencia y poder construir un discurso que favorezca, por un lado, la narrativa del Estado venezolano como fallido, y por otro, el relato de que el pueblo masivamente protesta y se rebela contra “la dictadura” y la “crisis humanitaria”,
3) forzar la actuación disuasiva y/o represiva de los cuerpos de seguridad del Estado, quienes están obligados a mantener el orden público y la paz, para sumar al discurso según el cual el gobierno de Maduro es un régimen represor,
4) desde la construcción de una épica de resistencia generalizada, movilizar la solidaridad de su base social opositora para favorecer la convocatoria de cara a las movilizaciones del 23 de enero.

IV

En el sector de Mecedores, parroquia La Pastora, se mantuvo un foco violento a lo largo del día. Vecinos del sector enviaron mensajes por distintas vías informando que se encontraban cercados por los violentos. Circuló también una fotografía de los protagonistas de la violencia, acompañada de un mensaje que los caracterizaba como delincuentes habituales de la zona: “Si aquí la gente quisiera manifestar lo haría por el gas o por el agua. Son problemas graves de la comunidad y hasta ahora no ha habido violencia. Estos que hoy prenden fuego lo hacen por otras razones”, decía el mensaje.

Llegó la noche y trajo más violencia, con el mismo esquema y en la misma zona. Vecinos y vecinas de la comunidad de La Pastora se reunieron en la Avenida Baralt, a la altura de la salida hacia la Avenida Boyacá, dos cuadras al norte de la sede del Tribunal Supremo de Justicia, para mantenerse vigilantes ante la violencia que sucedía unos trescientos metros más al norte. Organizada y en alerta máxima, la gente estaba allí, en actitud pacífica pero dispuesta a defender su territorio y garantizar la paz. Un importante contingente de la Policía Nacional Bolivariana se mantenía igualmente en el sitio, mientras otro mantenía a raya a los violentos en el sector Villas del Sol.

En dos oportunidades llegó la información de que se había encendido fuego en el sector Puerta Caracas, muy cerca de la Casa Robert Serra. El fuego fue apagado por la gente organizada. Finalmente, la vigilancia popular culminó, a eso de las 10 pm. A media noche fue incendiada la Casa Robert Serra y fue atacado el Pdval.

También se supo de grupos de jóvenes que salieron en Catia a quemar basura y otros objetos en la calle, mientras llamaban a la gente a sumarse a sus acciones y coreaban “Este gobierno va a caer”. Circularon videos de estos hechos en redes sociales. En todos los casos, los mensajes magnificaban la acción, la cantidad de gente que se podría apreciar e incitaban a seguir ese ejemplo.

Un detalle importante es que todas las acciones violentas, además de generarse en zonas populares, se dieron en zonas muy cercanas al Palacio de Gobierno de Miraflores, sede de la presidencia de la república. En 2017 comenzaron en el este de la ciudad y en estados fronterizos. Ahora comienzan por el centro de la ciudad capital y cerca del centro del poder político.

V


Hoy 22 de enero circula la información de una iniciativa en la Unión Europea para abrir cauce al dialogo político entre oposición y gobierno en Venezuela. El gobierno manifiesta, por su parte, intención de dialogar incluso con Estados Unidos. La derecha venezolana, por su parte, por un lado arrecia la agresividad del mensaje (“si Maduro quiere preservar su vida, debe reconocer que se les acabó el tiempo”, dice María Corina Machado) y por otro, convoca a la movilización de mañana 23 de enero con base en una supuesta legitimidad en las zonas populares expresada por los hechos violentos de ayer (“Las protestas en el Oeste de Caracas demostraron que no hay talanqueras que saltar. Aquí todos quedamos en el mismo corral”, dijo Guaidó).

Mientras tanto, comienza a llegar información de inicio de un nuevo foco de violencia en Cotiza. Asimismo, en una Casa de Alimentación en el sector Los Hornitos, de La Pastora, fue lanzada hace pocas horas una bomba lacrimógena. Hay indicios suficientes para pensar que puede estar preparada para hoy en la noche y mañana alguna acción violenta de mayor envergadura. Habrá movilizaciones de calle por parte del chavismo y de la derecha, y eso siempre implica el riesgo de que se infiltre la violencia.

Un video oficial del gobierno de Estados Unidos publicado hoy por el vicepresidente Mike Pence, reafirma el apoyo resuelto a la derecha venezolana, insiste en el carácter dictatorial de Maduro, desconoce las elecciones que lo mantuvieron en el poder como presidente reelecto, insiste en el reconocimiento de la Asamblea Nacional ilegal y en el apoyo a Guaidó para conducir el derrocamiento de Maduro y la instalación de un gobierno de transición. Finalmente, envía un mensaje a quienes acompañen mañana la movilización que convoca la derecha: “Estamos con ustedes. Vayan con Dios”. De forma coordinada, la Asamblea Nacional ilegal -pero reconocida hoy más que nunca por Estados Unidos-, nombra embajador para Venezuela en la OEA, lo que constituye el primer paso para usurpar y sustituir la representación del Estado venezolano y su pueblo ante la comunidad internacional..

No hay nada que agregar. Está claro que Estados Unidos y la derecha venezolana están fuera del marco de la política y del derecho internacional. La pretensión de tomar el poder por la fuerza no tiene ya máscaras de ningún tipo. Está por verse si podrán.

La Cuchilla, breve historia de un rescate de tierras

La Cuchilla, breve historia de un rescate de tierras

Aida y Alexis son expresión del pueblo campesino protagonista de esta historia de lucha: campesinos(as) que durante más de siete años han peleado en el estado Lara por rescatar del abandono y la ociosidad las tierras del predio La Cuchilla.

En una inmensa y productiva montaña, esta pareja con tres hijos, campesinos como sus padres, pretenden cambiar la maleza por comida: “Porque la maleza, ¿qué frutos da? Ninguno, en cambio tú siembras café, caraotas, maíz y beneficias a la gente, pero, ¿monte? ¿Quién se va a poner a comer monte?”, se pregunta Alexis, recordando los años en los que llegaron y limpiaron del terreno hectáreas de maleza para comenzar a sembrar.

Alexis vivía más arriba del predio, en la montaña a donde lo confinó el latifundio para quedarse con el valle, desde allí vio por años esas tierras enmontadas y el día que una pared de su casa cayó a la carretera decidió ir a La Cuchilla para “sembrar y salir de abajo”. Su más grande voluntad: que sus hijos no vivieran lo que él: “No es que uno va a ponerse rico porque va a sembrar aguacate, maíz, arroz, ¡no! Uno quiere es vivir bien y que los hijos no pasen por lo que uno ha pasado, uno busca la mejora, pa’ que el día que uno les falte ellos se sientan orgullosos y digan: mi papá se esforzó bastante pero siquiera nos dejó algo bueno, yo he llevado muy duro en la vida y yo no quiero que lo hijos míos vayan a pasar por lo mismo.”

Sus hijos de 17, 20 y 23 años también trabajan hoy en La Cuchilla, participaron de las largas jornadas que comenzaban amaneciendo y se alargaban hasta la noche durante semanas hasta que tuvieron limpio el terreno. Hoy estos jóvenes que encararon la lucha para producir en el campo siembran con sus familias en este predio. Ante la pregunta de la posibilidad de migrar a otros países como otros jóvenes, responden: No podemos buscar en otro sitios lo que está aquí, lo que podemos encontrar en nuestra propia tierra, tierras fértiles que podemos poner a dar frutos, no podemos dejar que se pierda en manos de un solo hombre, de una sola persona que no produce nada”.

Como ellos es parte de este rescate Robert Torrealba. Con sus primos y hermanos este joven encabezó también los primeros y duros años de lucha: “Estas eran tierras totalmente en abandono, totalmente perdidas, ociosas, y nosotros tomamos la iniciativa de empezar a limpiar y, bueno, para producir comida para el pueblo”. Comenzaron la fundación instalando los cambuches y en pocas semanas ya habían metido semillas. Únicamente con recursos propios y sin haber recibido apoyo aún por parte del Estado, ya tienen sembrado todo el terreno que ocupan, saben que es sembrando que saldrán victoriosos en la lucha por obtener la titularidad de las tierras.

Ha sido lento el proceso de adjudicación. Han llegado al terreno inspecciones, ingenieros del Inti caminan las parcelas para cerciorarse de que están productivas, pero “no nos han dado una respuesta concreta que nos favorezca”, relatan los campesinos. Cuentan que los supuestos dueños no tiene derecho sobre las tierras porque “ya el Estado les dio dinero por ellas, unos créditos que nunca pagaron, aun así se quedaron con una parte de la finca y no la producen, por eso nosotros la asumimos, la gente de acá de La Cuchilla”.

El terrateniente Héctor Rivero alega ser el dueño. “Nos amenaza a cada momento, a mis hijos me los ha amenazado de matármelos, de desaparecérmelos”, cuenta Aida Carebilla, la “alzaita” de la Cuchilla, como la llama el terrateniente haciendo referencia al carácter de esta mujer campesina que en cada episodio de confrontación con el latifundista y sus secuaces no ha dudado en responder con firmeza: Cuando llega yo soy la primerita que me paro en el portón, e incluso él dijo después que se llevó los compañeros detenidos, que golpearon al hijo mío que iba a mandar un grupo de policías femeninas allá porque hay varias alzaítas, para que las femeninas nos golpearan a nosotras”. Así se comporta un terrateniente, usan funcionarios de los cuerpos de seguridad como su fuerza de choque personal contra los campesinos.

Alexis cuenta que reiteradas veces lo han hecho: “Porque esos tienen mucho contacto con funcionarios. Apenas sabía que planificábamos algo llegaba con una comisión amedrentando a la gente, queriendo golpearlos y llevárselos detenidos. Ha llegado el CICPC, policía municipal, policía estadal, y eso no les compete, en cuestiones de rescate de tierras, al que le compete, tengo entendido yo, es la Guardia Nacional, que ésos llegan con una orden si el Inti o un tribunal la da”. Pero aquí no hay orden, lo que hay es mafias actuando, protegiendo los intereses del terrateniente y vulnerando los derechos de los campesinos: “Golpearon al hijo mío y se llevaron a unos compañeros detenidos, incluso todavía se están presentando sin haber cometido ningún delito”.

Y es que sembrar en tiempos de tanta dificultad económica no puede ser tratado como un delito. Los campesinos lo saben. Aún con sus vidas corriendo peligro tienen un plan: “Sembrar las tierras, más nada. Queremos darle comida al pueblo, a nuestro hijos, a nuestros nietos o al que necesite. Sembrar el maíz, caraota, quinchoncho, aguacates, plátano, yuca…”. Ésa es la expresión más digna de su lucha radical contra el latifundismo y las mafias terratenientes. Estos hombres y mujeres con su esfuerzo apuntalan el desarrollo productivo del país desde los territorios en lucha, porque como lo expresa Franklin Querales, militante de La Corriente que acompaña esta lucha: “En La Cuchilla se pretende lograr una victoria estratégica en el marco de la producción, con un nuevo modelo emanado desde lo campesino, con la gente empoderándose para dar al traste con la crisis económica”.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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