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La actual escalada de agresión estadounidense y la necesidad estratégica de una nueva mayoría nacional. Análisis de La Corriente

La actual escalada de agresión estadounidense y la necesidad estratégica de una nueva mayoría nacional. Análisis de La Corriente

Es notorio que atravesamos una nueva escalada en la agresión sostenida que EEUU dirige contra Venezuela, la cual continuará en crecimiento e intensidad al menos durante lo que queda de año. A fin de contribuir al análisis de la actual coyuntura política venezolana, a la comprensión del momento en que estamos por parte de nuestro pueblo y a la necesaria preparación ante los posibles escenarios que se avecinan, conviene analizar las señales que evidencian esta escalada, las variables determinantes y significativas que la generan, los posibles escenarios que puedan presentarse y la definición de líneas de acción necesarias para situarnos en este cuadro.

I

Comencemos por las señales en el escenario internacional. Lo primero que debemos tener presente es que está en pleno desarrollo la nueva política de EEUU para América Latina que tiene como objetivo central en sus definiciones “contener la influencia extranjera”, es decir, la influencia de potencias como Rusia y China. Esto, basado en los postulados de la doctrina Monroe, según la cual América toda pertenece a los norteamericanos. Desde la perspectiva colonialista estadounidense el control del continente debe estar en sus manos y cualquier otra influencia es considerada enemiga. En esta perspectiva hegemonista y supremacista, Estados Unidos considera que todo el continente es parte de su territorio, por lo tanto se considera con el derecho de ocuparlo militarmente, controlarlo económicamente y decidir sobre asuntos de política interna de nuestros países. Un componente central de esa política hacia el continente es la estrategia de máxima presión contra Venezuela, así como el asedio a Cuba y Nicaragua.

En el marco de ese despliegue, y como una de las señales de la actual escalada, está el reciente viaje de Robert O’Brien, asesor de seguridad nacional del presidente Trump, a Panamá y Colombia. En palabras O’Brien, el objetivo es “Promover la seguridad, prosperidad y gobernanza democrática en el continente”. En la realidad, seguridad quiere decir presencia militar, prosperidad quiere decir control económico y gobernanza quiere decir alineamiento y subordinación política. En su viaje estuvo acompañado de Craig Faller, jefe del Comando Sur, y de Mauricio Claver-Carone, director del Consejo de Seguridad para el hemisferio occidental. Entre otros temas, se trataron asuntos como “el combate al lavado de activos y al financiamiento al terrorismo”, así como la supuesta lucha contra el narcotráfico. En el caso de Colombia, se acordó una nueva fase de relanzamiento del Plan Colombia, que implicará más recursos en esa dirección, esta vez maquillados con un nuevo componente vinculado a la inversión social. Este discurso y estos acuerdos apuntan a Venezuela ya que, como se sabe, una de las líneas de criminalización contra nuestro país se basa en falsas acusaciones de narcotráfico y terrorismo.

Una segunda señal es la denuncia del presidente colombiano Iván Duque sobre la supuesta compra de misiles de largo alcance a Irán, lo cual es absolutamente falso: se trata de un tipo de armamento que Irán no tiene para la venta sino para su propia defensa. Esto constituye un intento de Duque de generar una causal de guerra, una justificación que pretende ser la base para una posible reedición de lo que fue la llamada crisis de misiles, que involucró a EEUU, Cuba y la URSS. A la vez, está la denuncia de que militares venezolanos estarían triangulando armas para la guerrilla de ese país. En esto está de fondo la profunda crisis política, social y económica que atraviesa Colombia, la más profunda en los últimos 30 años, lo cual facilita que la oligarquía de ese país se preste para los planes que dirige EEUU en la medida en que se beneficia porque constituyen una forma de distraer al pueblo colombiano en relación con su propia crisis. A esto hay que agregar la reciente activación de la brigada militar de EEUU en Colombia, la cual había sido suspendida por no contar con la aprobación jurídica nacional para hacerlo.

Otra señal de la escalada vendría a ser el despliegue de toda una campaña mediática sobre la supuesta amenaza iraní en América Latina, dentro de la cual se construye la justificación para agredir a Venezuela en la medida en que la cercana relación del gobierno venezolano con el gobierno de Irán estaría siendo la puerta de entrada para esta supuesta amenaza iraní.

Por último, estaría la cada vez mayor implicación de Israel en el conflicto venezolano, lo cual se desprende de la forma en que se profundiza la cercanía y vinculación que la dirigencia opositora (prófuga de la justicia venezolana) mantiene con Israel.

II

En el escenario nacional, tenemos en primer lugar los recientes esfuerzos de la ultraderecha guaidocista para reactivarse, haciendo anuncios y convocatorias, llamando a la construcción de una nueva ruta para sus objetivos, buscando reconstruir la unidad perdida y pretendiendo materializar en alguna acción concreta una supuesta acción en favor del pueblo venezolano. Evidentemente su gestión y promoción del bloqueo contra Venezuela le ha restado aún más popularidad al artefacto Guaidó, y buscan revertir ese efecto.

Por otro lado es notoria una fuerte reactivación de acciones de bandas delincuenciales organizadas, las llamadas Bacrim, cuyos vínculos y operación bajo control y dirección de la ultraderecha han sido denunciados y expuestos en reiteradas ocasiones. En este sentido, hay sospechas de avance en el control de la derecha con relación a estas bandas a través de sectores de los cuerpos policiales que pueden servir de mecanismo para el acercamiento y manejo de las mismas. Del accionar de estas bandas llama la atención su componente mediático, que es muy particular y fuera del patrón de actuación de ese tipo de delincuencia: buscan la exposición mediática, la creación de cuentas de redes sociales y la incidencia en la opinión pública, lo cual las ubica como parte de la estrategia de desestabilización y guerra psicológica. Esto estaría en relación con lo ocurrido en Petare y en Lara en el contexto de la Operación Gedeón, por ejemplo. Se trata, en todo caso, de una operación encubierta de muy fino diseño.

Por último, en el cuadro nacional, otra señal es la radicalización de la estrategia de presión económica sobre la gente, una de cuyas principales armas es la disparada brutal del precio del dólar, con su respectivo impacto en los precios de los bienes y servicios y en el deterioro del poder adquisitivo de la gente.

III

Nada de esto es casual ni caprichoso, sino que tiene su origen en un conjunto de elementos determinantes y variables significativas que están actualmente en desarrollo a escala global. La principal es la aceleración de la disputa geopolítica mundial producto de la crisis generada por la pandemia de Covid-19, sobre todo la disputa entre China y EEUU en el plano tecnológico, financiero y militar. La carrera por la vacuna contra el COVID-19 es parte de esta disputa, en la que entran otras potencias como Rusia. Esta aceleración suma presión a la crisis estructural que enfrenta la hegemonía de EEUU en el planeta, haciendo que aumente su virulencia porque está obligado a reaccionar, lo cual hace con sus dos armas fundamentales: el control y hegemonía que posee sobre el sistema financiero mundial y su poderío militar.

Otro elemento central es la situación política interna de EEUU, en cuyo centro está el venidero proceso electoral presidencial. En ese punto Trump está acorralado, con serios riesgos de perder la reelección. De allí que como parte de su campaña busque desesperadamente resultados qué mostrar, entre los cuales estaría una eventual victoria en el caso venezolano, que podría ser exhibido como un logro en política exterior.

A esa complejidad interna de la situación política de EEUU se agregan los efectos devastadores de la pandemia en ese país, principalmente en el aspecto económico: 14 millones de nuevos desempleados, 34% de decrecimiento en el PIB y paralización económica en torno a un 40% son datos contundentes para un presidente que mostraba como su principal logro el crecimiento y éxito económico. Allí estaba el fuerte de su imagen y su oferta electoral.

Este cuadro político se agrava con el aumento de las tensiones raciales, que alejan aún más la simpatía por Trump de los sectores afroamericanos y latinos. Hoy día hay ciudades enteras prácticamente insurrectas, con movilizaciones masivas en las cuales incluso se exhibe armamento. Esto, sin contar la profunda crisis de salud resultado del mal manejo de la pandemia. La situación es tan crítica para Trump, que incluso un sector del partido republicano, quienes impulsan el llamado Proyecto Lincoln, se opone a la reelección de su propio candidato.

En ese contexto tan adverso para Trump cobra un valor central Venezuela ¿Por qué? No solo por su importancia geoestratégica, sino por la importancia que tiene Florida para la elección presidencial en el elitesco y antidemocrático sistema electoral estadounidense. Para Trump es fundamental ganar las elecciones en Florida. Recordemos que es justamente allí en Florida donde está concentrado el lobby mayamero anticastrista y antichavista, que tiene mucho peso en el establishment del partido republicano. En medio de la compleja crisis que pone en riesgo su reelección, Trump está obligado a hacer concesiones y complacer a ese sector, que es el más acérrimo enemigo de la revolución bolivariana en EEUU, uno de cuyos principales voceros es el senador Marco Rubio.

IV

 

Con todos estos elementos sobre la mesa de análisis, podemos definir al menos tres posibles escenarios de lucha:

  • Que el conflicto no se resuelva en una intervención militar directa e invasión, sino que se sostenga la estrategia de máxima presión, incrementándola y llevándola a niveles superiores, extremos, utilizando para ello a Colombia. Esto implica radicalización total del bloqueo comercial, financiero y petrolero, provocaciones armadas desde Colombia y Brasil sin que lleguen necesariamente a acciones directas armadas, incursiones armadas con mercenarios, intentos de reactivación insurreccional de la protesta y la movilización de calle, presión para la división de los cuerpos militares y policiales, acciones de sabotaje para agravar la pandemia.
  • Que el conflicto mantenga su actual nivel de intensidad en la agresión, con un componente más retórico y mediático, sosteniendo el nivel actual de la asfixia económica, con lo cual continuaría el deterioro interno económico y social, pero en la misma progresividad.
  • Intervención militar directa de una colación militar en la que estarían Colombia y Brasil.

A esto habría que agregar el riesgo y la amenaza siempre latente de colapso total y la explosión social, que podría darse en cualquiera de los escenarios, principalmente en el primero, aunque se requiere para ello la combinación de muchas variables, entre las cuales está un liderazgo opositor capaz de atizarlo y conducirlo, lo cual no existe en la realidad concreta de los territorios.

V

Ante este grave cuadro que se cierne sobre el país, lo fundamental es que seamos todos y todas fuerzas que sumen a la unidad nacional y patriótica: hombres y mujeres, organizaciones sociales y políticas, colectivos, grupos, partidos, comunas, consejos comunales, consejos campesinos, de mujeres, de estudiantes, organizaciones de base, grupos religiosos, sindicatos, brigadas de defensa, brigadas agrarias y productivas, cada quien en su espacio y jugando su papel.

Por parte del chavismo esta unidad debe nuclearse en torno al gobierno bolivariano, al liderazgo del presidente Maduro y de la dirección del Psuv. Es en torno a estas fuerzas centrales que debe construirse la unidad del chavismo y no buscarla por fuera. Esta unidad debe ser nuestro pilar fundamental adentro del cual saber manejar, gestionar y trabajar las diferencias y contradicciones.

Coincidimos con el presidente Maduro en los puntos hacia donde debe orientarse el debate, cuyo centro está en la necesidad de reconstruir un nuevo bloque histórico, una nueva mayoría nacional que, para lograrse, debe trascender la propia izquierda e ir por todos los sectores de la vida nacional, incluida la social democracia y más allá; una nueva mayoría nacional que, en primer lugar, garantice la democracia, la soberanía y luche contra el bloqueo y el asedio, sin lo cual no hay posibilidad de recomponer la vida nacional. Las fuerzas de izquierda debemos tener la capacidad de entender y asumir esto.

En ese debate central hay grandes preguntas: ¿Cómo reconstruir la nueva mayoría nacional en las actuales condiciones de adversidad económica, de asedio imperialista, de bloqueo, de reducción drástica de la capacidad financiera, logística y operativa del Estado? ¿Cómo hacerlo sin restablecer el normal funcionamiento institucional del estado con la recuperación de la Asamblea Nacional? ¿Cómo retomar en esas condiciones las dinámicas transformadoras de la revolución bolivariana? ¿Qué podemos aportar en concreto desde nuestros espacios y territorios a esas tareas?

Los debates necesarios no deben plantearse, creemos, de forma superficial, perdiendo de vista las complejas variables estratégicas que están en juego. No es momento para aéreos debates ideológicos o teóricos que no tengan en cuenta las prioridades estratégicas y las realidades y posibilidades concretas. No es momento para debates meramente electoralistas, que ven las elecciones parlamentarias desde una perspectiva inmediatista y centrada solo en el logro de cuotas de participación electoral y política.

Las alianzas políticas que el país demanda son alianzas que deben fundamentarse en el aporte y la construcción en función de la solución de los grandes problemas, las grandes tareas y desafíos que enfrenta el país. No podemos establecer o exigir alianzas desde posiciones y prácticas políticas basadas solo en opiniones. La situación actual del país nos exige jugarnos el pellejo en la calle, junto a la gente, enfrentando los problemas y construyendo la democracia participativa y protagónica legada por Chávez.

La construcción del socialismo en Venezuela, que mantenemos como horizonte estratégico liberador, depende de que juntos y juntas, en unidad, salgamos victoriosos(as) del complejo trance nacional que atravesamos. Nos toca seguir luchando, pugnando, empujando en esa dirección, pero construyendo y aportando. Alcanzar ese horizonte será una conquista resultado de la lucha y la construcción para que nuestra perspectiva transformadora sea hegemónica en la sociedad, en los territorios, en el partido, en el chavismo. Y en ello cada quien debe entender cuál es su papel.

VI

En el actual contexto y con estos fundamentos de análisis, La Corriente como organización política y social que tiene como basamento para su proyecto transformador la construcción de poder desde abajo, asume como marco de actuación las siguientes tareas prioritarias:

  • Incrementar la preparación para la defensa de la soberanía y la paz, en lo cual es clave profundizar la vigilancia popular.
  • Fortalecer las articulaciones en el Psuv, la FANB, y las expresiones del poder ejecutivo en todos los niveles.
  • Mantener la cohesión de equipos y estructuras: comunicación, información, organización, y fortalecer el trabajo de base.
  • Apoyar con todas nuestras capacidades la campaña del Psuv por la victoria en la Asamblea Nacional.
  • Seguir trabajando en la lucha contra la pandemia.
  • Continuar en la lucha por el desarrollo productivo del campo en articulación con las instituciones del gobierno bolivariano en esa área.
  • Continuar el trabajo de organización y multiplicación de la solidaridad hacia los sectores sociales más afectados por la crisis y el bloqueo.
  • Seguir contribuyendo a la batalla comunicacional por la defensa de la paz y la soberanía, y por la profundización de la democracia revolucionaria y el desarrollo productivo

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

A propósito de la necesidad urgente de un debate sobre el poder adquisitivo de la gente

A propósito de la necesidad urgente de un debate sobre el poder adquisitivo de la gente

Es necesario que el gobierno nacional aborde el problema de la capacidad adquisitiva de la gente, de los y las trabajadores(as) y la familia venezolana.

La desprotección de las familias causada por el deterioro del salario real frente al conjunto de medidas económicas pragmáticas que se han tomado y que han permitido de alguna manera resistir el bloqueo, es hoy en día, en la actual situación de asedio y resistencia al bloqueo, una contradicción central sobre la que urge actuar.
Pero actuar con realismo revolucionario, entendiendo el marco actual y las condiciones que imponen distintos factores, principalmente el criminal bloqueo comercial y financiero.

Las medidas a tomar para una recuperación progresiva del ingreso familiar deben considerar que la pequeña y mediana empresa no está en capacidad de asumir un aumento de salario real, por lo que debe ser el Estado quien asuma por un tiempo determinado esta tarea.

Se debe abrir un debate frente a ello, un debate que conduzca a medidas concretas, a un plan o una política económica que, en medio de las serias restricciones por las que atraviesa el país, tenga como prioridad la recuperación progresiva de los ingresos de la familia, del salario real de las y los trabajadores(as).

Un ingreso universal familiar alrededor de los 50$ mensuales al menos durante un lapso de dos años, sería una propuesta a discutir y analizar. Sería un bono que se le asignaría a cada familia de los estratos más a afectados por el bloqueo comercial y financiero y una medida de gasto público que apalancaría la demanda efectiva, con lo que se impactará en la recuperación de la producción, buscando una senda de recuperación económica mediante la dinamización de la producción interna.

Un aumento del gasto público por la vía de la elevación del poder adquisitivo de la gente sería un elemento dinamizador importantísimo y necesario en el marco de un plan dirigido a la reactivación del aparato productivo. Sin demanda la oferta pierde sentido y su producción se hace insostenible. Ello, más allá del impacto positivo en términos sociales y de bienestar, con su consecuente efecto favorable sobre la estabilidad política.

El Estado en pleno ejercicio de sus atribuciones debe usar todas las herramientas de política económica de forma soberana y sin más contemplaciones que el bienestar de las mayorías y de los intereses de la nación. Son múltiples los desafíos económicos, muchas las limitaciones y restricciones, los frentes de batalla, pero para que una revolución sea revolución debe mostrar en todo momento que en el centro de su preocupación están las y los trabajadores(as), la familia, es decir, el ser humano, razón de ser de esa revolución.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

A propósito de las recientes acciones de guerra psicoeconómica contra Venezuela

A propósito de las recientes acciones de guerra psicoeconómica contra Venezuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La escalada actual de la agresión de EEUU contra Venezuela está centrada en operaciónes de guerra económica y psicólogica. El bloqueo energético, la salida de Directv del país, la suspensión de las operaciones de Zelle, son acciones que van todas en esta dirección.

La suspensión de las operaciones de Zelle es una acción de doble impacto que pudiéramos llamar psicoeconómica. En primer lugar, afecta las importaciones de pequeña escala que han venido sirviendo para sortear el bloqueo comercial y la restricciones que tiene el gobierno en el exterior. En segundo lugar, esta medida afecta el mercado cambiario del dólar paralero, pues quienes pagaban las importaciones con tranferencias Zelle tendrán que recurrir al la compra de efectivo y esto va a presionar el alza del dólar, lo que a su vez va impactará en los índices de precios.

Es, además, un golpe psicológico principalmente a los sectores de clase media y clase media alta que ven cómo los mecanismos que hasta ahora les han permitido mantener un estándar de vida dentro de una burbuja, van desapareciendo, incrementando con ello la sensación de exposición y vulnerabilidad. Sin ignorar el impacto de toda esta escalada en los sectores populares, el centro está en la búsqueda de una rebelión de la clase media.

A propósito de las recientes medidas sobre la gasolina tomadas por el gobierno nacional

A propósito de las recientes medidas sobre la gasolina tomadas por el gobierno nacional

Saludamos las decisiones tomadas por el gobierno nacional sobre el precio de la gasolina. Como era de esperarse, las voces agoreras de la derecha ya salieron con su consabido hábito de criticarlo todo, a pesar de no tener moral, ya que son los causantes principales de la actual crisis, con su permanente solicitud de sanciones y agresiones a nuestra economía.

Las medidas tomadas no solo son necesarias para sortear el bloqueo de combustible que han impuesto las élites de poder estadounidense en complicidad con sus agentes y títeres en el país, representados por el artefacto Guaidó, sino que también son necesarias para iniciar un proceso de sinceración y restructuración del mercado interno del combustible, lo cual es imprescindible para garantizar la producción sostenible y la distribución de los mismos.

El gobierno bolivariano está actuando con realismo revolucionario al tomar las medidas posibles, las que permite la actual situación de asedio económico, garantizando que todos los sectores tengan acceso a la gasolina aún con las duras restricciones de recursos que el Estado tiene como consecuencia de las mal llamadas sanciones económicas y financieras ilegales y criminales.

Es necesario, sin embargo, abordar el tema en una perspectiva más amplia, más allá de la necesidad de hacer sostenible y rentable la industria del combustible y su mercado. Se debe abrir el tema y considerarlo, por ejemplo, en el marco más amplio de la impostergable necesidad de hacer una reforma fiscal.

El gobierno ha dicho que una de las finalidades de este ajuste de precios es que el gobierno pueda disponer progresivamente, para destinarlo a políticas sociales, de recursos que hoy son destinados al subsidio de la gasolina. Es sabido que hay medidas fiscales que pueden recaudar fondos para el Estado, incluso mayores que las que pueden derivarse de la industria del combustible; medidas que pueden aplicarse incluso en una situación de recesión económica como la que atravesamos. Impuestos a altas transacciones financieras y grandes fortunas, impuestos al lujo, son algunas de ellas.

No es lo justo que en una situación de crisis profunda como la actual todo el peso recaiga sobre las clases medias y populares y que se profundice la brecha de desigualdad, sino que se obligue al gran capital a incidir a favor de la recuperación económica y la garantía de derechos sociales. El Estado tiene los instrumentos y el poder para garantizar esa justicia.

Entonces, en síntesis, creemos que las actuales medidas sobre el combustible deben servir para abrir el debate sobre una necesaria y urgente reforma fiscal que permita distribuir de forma más justa y equitativa la riqueza existente en el país.

Otro tema que consideramos clave en torno a este tema es el del contrabando de gasolina hacia Colombia. No se trata, ni puede reducirse a ello, de un negocio que existe y es rentable solo por el diferencial de precio existente, sino del hecho de que nuestro combustible es requerido fundamentalmente por la industria milmillonaria del narcotráfico, apoyada por los gobiernos de Colombia y de Estados Unidos. Aunque el precio de nuestro combustible suba considerablemente, seguirá siendo requerido para su extracción hacia Colombia de forma ilegal.

Allí hay un tema central que es el de la disponibilidad y la soberanía: mientras sigan existiendo canales y vías mafiosas para la extracción ilegal de nuestro combustible hacia Colombia la fuga continuará. Está claro que al subir de precio el combustible en el mercado venezolano disminuyen los niveles de ganancia de ese negocio, pero se requieren además medidas contundentes dirigidas al combate de las mafias del contrabando de gasolina y a la preservación de nuestra soberanía.

Los sectores civiles y militares vinculados a esas mafias son tan colaboracionistas de EEUU y su agresión como los dirigentes opositores más enconados. De allí que sea una tarea clave combatirlos para continuar defendiendo la paz, la democracia y la soberanía de Venezuela.

COORDINACIÓN NACIONAL CORRIENTE REVOLUCIONARIA BOLÍVAR Y ZAMORA

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