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#LaCorrientePsuv: superación de crisis económica debe ser centro del IV Congreso

#LaCorrientePsuv: superación de crisis económica debe ser centro del IV Congreso

 

El IV Congreso del Psuv reunirá al partido más grande de Venezuela, al #PsuvPartidoDeChávez. Desde esa instancia, que comenzó en las asambleas que se realizan en los territorios, deberemos construir las respuestas a nuestra gente, al país, a la revolución, y eso pasa de manera central por la dimensión económica.

La economía es la necesidad estratégica y urgente: nuestro pueblo vive un drama producto de la falta de alimentos, medicinas, transporte, del deterioro evidente de los servicios básicos, la hiperinflación. Lo podemos enfrentar con eficacia reconociendo que no se ha estado haciendo bien las cosas, como lo ha planteado el propio presidente Maduro. Los errores propios se enmarcan dentro del cuadro internacional donde los Estados Unidos han aumentado las sanciones financieras y económicas con el fin de implementar un bloqueo que lleve al país al colapso.

Eso significa que la tarea central que debe asumir el Psuv y el gobierno, que son instancias íntimamente relacionadas, es definir los lineamientos generales para la formulación de una política y un plan económico estructurado, de carácter heterodoxo y realista, sin menoscabo de la orientación humanista y social que predomina en   la concepción económica de nuestra revolución.

En ese sentido hemos venido elaborando como Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora #LaCorrientePsuv una serie de propuestas enmarcadas en un Plan Nacional de Urgencia, que articule las prioridades nacionales, permita emplear todas las capacidades del país en función de la superación de los grandes problemas que aquejan al pueblo. El Plan debería tener 5 ejes principales:

  1. Producción: priorizar los rubros estratégicos que garanticen los aportes nutricionales básicos que requerimos. Para ello se debe convocar a los sectores que realmente quieran producir y no solo depredar los recursos del Estado bajo la apariencia de productores. Debemos priorizar al pequeño y mediano productor, las comunas, avanzar en una revisión de las empresas públicas del sector agrícola para identificar los avances, los aciertos y desaciertos y potenciar su papel. Se debe avanzar en la resolución definitiva del problema agrario del país bajo el principio de que la tierra es para quien la trabaja.
  2. Electricidad: Se debe atender el problema eléctrico desde la premisa que el sistema eléctrico nacional está inmerso en una profunda crisis que amenaza con su colapso. Es urgente un plan de inversión priorizado para recuperar los distintos subsectores del sistema hoy desestabilizados por la falta de inversión, por la ineficiencia, por la falta de protagonismo del trabajador eléctrico.
  3. Salud: ejecutando de forma focalizada esfuerzos en garantizar las importaciones de los tratamientos para enfermedades graves y crónicas, garantizando el funcionamiento de las urgencias hospitalarias y quirófanos, relanzado en programa barrio adentro, mejorando los salarios del personal médico, enfermería y obrero.
  4. Transporte público.
  5. Educación pública nacional: fortaleciendo el salario de todo el personal educativo, reimpulsando y ampliando el programa de alimento, útiles y uniformes escolares.
  6. Atención priorizada integral a la población vulnerable: tanto casos de pobreza más crítica, como sectores específicos como discapacidad, enfermos crónicos, adultos mayores.

A la par del Plan debemos debatir un conjunto de medidas que apunten a la recuperación efectiva de la economía, es decir políticas de carácter estructural o macroeconómico. El financiamiento de gasto público es uno de estos temas a debatir, así como el control cambiario, su pertenencia y utilidad en el contexto de una economía bloqueada comercial y financieramente. Igualmente es urgente un plan antinflacionarios coherente: inducida o no, la hiperinflación está haciendo estragos en los niveles de vida del pueblo.

Otro punto central es la recuperación de PDVSA, prerrequisito para poder sortear la crisis económica y apalancar la recuperación del aparato productivo. Centrar esfuerzos en su reactivación pasa por un nuevo modelo de gestión, por un plan audaz de captación de inversión bajo formas mixtas que no vulneren la doctrina de plena soberanía petrolera. Para ello es fundamental sanear la empresa, democratizar su modelo de gestión buscando un alto nivel de eficacia y eficiencia, lo que debe incluir la participación de los trabadores, la empresa privada nacional y la garantía de control por parte del Estado.

Estas son algunas de las urgencias que deben ser abordadas, planificadas y resueltas. Debemos tratarlas junto a problemas vertebrales como la corrupción: sin aun ataque decidido a ese flagelo difícilmente las medidas que se tomen puedan tener éxito. La crisis es más que económica, es también política, de hegemonía, de ética. Son temas que debemos mirar de frente en el Psuv y encontrarles soluciones de corto, mediano y largo plazo. La superación de este complejo cuadro pasa por encarar con éxitos la crisis económica, o estaremos expuestos a un desenlace de imprevisible pronóstico para la continuidad de la revolución bolivariana.

El IV Congreso debe ser el espacio donde las propuestas, críticas, debates, se expresen de manera abierta, para lograr que sea una instancia que realmente aborde las necesidades urgentes y lo haga sobre formas de democracia protagónica. En esa dirección está y estará #LaCorrientePsuv, junto a la gente, las luchas, la construcción del instrumento estratégico que es el #PsuvPartidoDeChavez.

 

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

¿Y el poder popular para cuándo?

¿Y el poder popular para cuándo?

Martha Lía Grajales Pineda

En medio de la grave crisis que enfrenta el país, algunxs se preguntan sí el horizonte socialista sigue vigente como objetivo estratégico que orienta el discurso y la acción política, tanto de la dirigencia chavista del gobierno como del movimiento popular, o si por el contrario el pragmatismo y sentido común de la economía capitalista se está imponiendo como estrategia, en el mejor de los casos de manera coyuntural, para superar, o por lo menos disminuir, los efectos de lo que estamos viviendo en Venezuela.

En el campo del movimiento popular, en términos mayoritarios pareciera ratificarse, y aún más, profundizarse el horizonte socialista en medio de esta grave crisis. Diversas experiencias como la de la Comuna El Maizal o el Plan Pueblo a Pueblo, por mencionar sólo algunas, vienen demostrando lo económicamente eficiente y políticamente potente que es la construcción del poder popular desde abajo, y cómo su mismo proceso de construcción está generando las condiciones de posibilidad del socialismo como objetivo estratégico.

En la comuna El Maizal el pueblo eligió, de manera autónoma y desde sus propias bases, a sus candidatxs para instancias como la Asamblea Nacional Constituyente, la Alcaldía, los Consejos Municipales. Y a diferencia de lo que viene ocurriendo en el acontecer nacional, en la comuna la participación crece y se extiende en cantidad y calidad. Desde el 2009, fecha en que se constituyó la comuna, su capacidad de producción se ha incrementado, y actualmente producen más de 1000 hectáreas de maíz al año, carne de cochino, leche, además de hortalizas como pimentón, cebollín, pepino, tomate, calabacín, entre otras.

El Plan Pueblo a Pueblo con apenas 270 productorxs libres y asociadxs ha logrado producir de manera autogestionada más de mil toneladas de alimentos durante los últimos tres años, articulando los esfuerzos por el rescate de nuestras semillas nativas, produciendo semillas que limiten la dependencia de lxs productorxs campesinxs a la importación de las mismas, y ha diseñado un sistema de distribución basado en una nueva relación entre el campo y la ciudad, que elimina a los intermediarios de la cadena productiva, y que ha permitido que más de 1.200 familias accedan semanalmente a alimentos de buena calidad con un ahorro superior al 60% respecto a los precios del mercado.

Una y otra vez las bases de la Revolución Bolivariana demuestran que es desde el poder popular como mejor podemos enfrentar y transformar esta crisis, y a su vez parir el socialismo. Es el poder popular construido desde abajo el único camino para parir el socialismo, tal como lo planteo Chávez en innumerables ocasiones:

“El socialismo desde donde tiene que surgir es desde las bases, no se decreta eso; hay que crearlo. Es una creación popular, de las masas, de la nación; es una “creación heroica”, decía Mariategui. Es un parto histórico, no es desde la Presidencia de la República”.

Y si bien no es desde la Presidencia de la República que se decreta el socialismo, en Venezuela también sabemos por experiencia propia lo importante que es tener un gobierno popular que facilite y potencie la construcción de ese poder popular. Y justamente por esto, nos preguntamos si a diferencia de lo que ocurre en el movimiento popular, el Gobierno Nacional, a quien asumimos como nuestro aliado en la construcción del poder popular y por ende de la transición al socialismo, está optando por el pragmatismo y el sentido común de la economía capitalista, en el mejor de los casos de manera coyuntural, para enfrentar la crisis que actualmente vivimos en Venezuela.

Si no es esa la orientación, y se mantiene el horizonte socialista como objetivo estratégico, ¿cómo se explica que, en medio de esta crisis, se priorice un enfoque de cooptación más que la participación y el protagonismo popular? Esto se evidencia, por ejemplo, con la suspensión de las elecciones de los consejos comunales en el año 2016; la designación y no elección popular de lxs vocerxs del CLAP, y de lxs dirigentes en la estructura territorial y nacional del PSUV; así como en la pérdida de centralidad de la construcción del Estado comunal y del fortalecimiento del poder popular en la agenda política nacional.

¿Por qué se ha priorizado el asistencialismo más que la autogestión? Los alimentos subsidiados a través de las cajas de los CLAP, o el otorgamiento de bonos en dinero a través del carné de la patria, son sin duda alguna acciones afirmativas necesarias para disminuir los efectos de la crisis actual en la población más pobre, que es la más afectada. Pero por qué esto se ha convertido en la política bandera de nuestro gobierno revolucionario, mientras tiende a desaparecer aquella otra que permite ir avanzando al poder popular, a lxs pobres, hacia la apuesta estratégica, la autogestión y el autogobierno, también en lo económico, fortaleciendo la propiedad social sobre los medios de producción.

¿Por qué desde nuestro gobierno popular se le apuesta al fortalecimiento del capital privado más que a las formas de producción social? Declaraciones como las ofrecidas por el entonces ministro de Comercio Exterior, José Vielma Mora, durante una reunión con la directiva del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (CONAPRI), el pasado 11 de junio de 2018, dan cuenta de ello de manera contundente: “Nosotros queremos ser altamente productivos y lo vamos a lograr junto al sector privado… Lo digo otra vez: nosotros podemos tener diferencias políticas grandes, e incluso, insalvables, pero el tema comercial es otra cosa”.

¿Es acaso la transición al socialismo conciliable con los acuerdos o con las coexistencias pacíficas con el capital? No lo creo. Mientras sigamos haciendo pactos con el capital, asumiendo que la crisis nos obliga al pragmatismo, el sentido común del capital terminará imponiéndose en todos los ámbitos. En palabras de Mazzeo:

“Uno de los grandes desafíos de la Revolución Bolivariana es eliminar todo campo de connivencia entre el capitalismo privado/estatal y las lógicas corporativas y burocráticas que, desde su interior (y practicando un chavismo “desde arriba”), se aferran a un camino basado en las formas de acumulación de capital parasitarias y a un modelo que poco tiene que ver con el socialismo comunal. Si los capitalistas, o una burocracia que asuma las funciones de una burguesía, conservan en sus manos la propiedad, la gestión y la dirección de las empresas mientras que las clases subalternas y oprimidas siguen relegadas a las tareas de ejecución, esa preeminencia del capital se expresará, inevitablemente, en la política”.

Sólo desde la propiedad social de los medios de producción a través de formas organizativas como las comunas, los consejos comunales, las cooperativas, entre otras, es posible crear el nuevo modelo económico socialista, injertando la propiedad social, el espíritu socialista, a lo largo de toda la cadena productiva: producción, distribución y consumo.

Y para quienes argumentan que apostarle a la economía popular como estrategia central para enfrentar y transformar esta crisis, resulta cuando menos ingenuo, pareciera que lo ingenuo es seguir creyendo que el capital está dispuesto a salvar a alguien más que a sí mismo. Los resultados publicados por Oxfam demuestran que el proceso de concentración de la riqueza en el mundo se ha acelerado en los últimos años:

“Entre marzo de 2016 y marzo de 2017 se produjo el mayor aumento de la historia en el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares, con un nuevo milmillonario cada dos días”(Oxfam, 2018).

El llamado, es entonces, a que este movimiento popular chavista, que ratifica y profundiza el horizonte socialista como única forma de enfrentar y transformar la profunda crisis que atravesamos en Venezuela, se masifique y articule, para construir agendas de lucha colectivas, que nos permitan fortalecer el poder popular, cadenas productivas socialistas, y disputar con la dirigencia política y demás actores, la orientación estratégica de la revolución bolivariana para la transición al socialismo.

La estrategia de la alcaldía de Páez para combatir la guerra económica en la frontera

La estrategia de la alcaldía de Páez para combatir la guerra económica en la frontera

En la frontera todas las dificultades económicas son más fuertes, el contrabando es algo diario y muchas veces visible, viene gente de muchas partes del país con mercancía o directamente a comprar lo del pueblo para revenderlo en Colombia, los ganaderos venden directamente una parte de la carne del otro lado, casi todo se paga en efectivo y el efectivo se compra en 300%. Es una situación económica desatada por la guerra, que trajo la crisis, nuevos negocios, redes de poder, y una economía que tiene sus propias reglas. ¿Cómo gobernar esa economía? Es uno de los principales desafíos con los que se encontró la nueva gestión del municipio Páez, estado Apure.

Para lograr ese objetivo se crearon los fiscales populares y de hacienda, una iniciativa del alcalde, José María Romero “Chema”. Las áreas de trabajo que les fueron asignadas fueron las fiscalizar el gas, los comercios, los impuestos, el transporte público, las gasolineras, y comenzar con una alcabala. Son 120 en total, articulados a otras instancias como la Policía Municipal, el Partido Socialista Unido de Venezuela, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, la Fanb, y a la organización popular en los territorios.

“Hemos logrado varias retenciones por medio de la alcabala, como fueron un día 20 mil kilos de azúcar, y luego 300 fardos, que venían en cavas ilegales que retuvimos. Nos articulamos con las comunas para vender ese azúcar a precio regulado”, explica Sandra Escalona, miembro del equipo de coordinación de los fiscales populares que día a día ya se ven por Guasdualito y zonas cercanas.

Cada área de fiscalización se encontró con dificultades particulares. En el caso de las gasolineras existía la situación de que un 40% de los carros cargaban chip para gasolina que no correspondían a sus vehículos, y que de una cisterna se llenaban unos 200 carros cuando en realidad alcanza para cerca de 1300, como descubrieron fiscalizando. Decidieron, por ejemplo, implementar el sistema de placa, es decir de poder cargar dos días a la semana en función del último número de la placa del carro para frenar la posibilidad de cargar a diario para contrabando y a su vez permitir que más personas puedan cargar.

En el caso de los comercios son varios puntos que se propusieron abordar, como es terminar con la práctica ilegal de cobrar una parte de los precios en efectivo y la otra en punto, o la de no aceptar billetes de 50 o 100 bolívares. En cuanto a los precios el escenario es complejo, debido a la ausencia de la Sundde, y las decisiones unilaterales de comerciantes de subir los precios, como fue el caso de la carne que aumentó 400 mil bolívares de la noche a la mañana. La alcaldía cuenta para regularizar los precios con la herramienta de las ordenanzas que pueden fijarlos, a la vez que la retención de mercancías en caso de desobedecer lo establecido. Hasta la fecha han sancionado varios comercios por incumplimiento a la obligación tributaria y especulación sobre los precios.

De esta manera se busca retomar gobierno sobre la economía, los precios, controlar una situación que ha ido creciendo con los años en esta como en otras zonas de frontera. La clave reside en la voluntad para enfrentar el escenario, la puesta en marcha de mecanismos para lograrlo, la unidad siempre imprescindible, y la estrategia que, como en otras áreas que desarrolla la alcaldía, es siempre la misma: apostar al protagonismo de la gente, darle posibilidad de ser parte de la construcción de las respuestas, abrir puertas a la participación. Solo con el apoyo de la inteligencia popular, todas las organizaciones como son Clap, Ubch, milicias, consejos comunales, comunas, la fuerza de La Corriente, se puede enfrentar un problema de estas dimensiones.

Los obstáculos son muchos: amenazas, intentos de pagos por debajo de la mesa, nuevos mecanismos para evadir los controles, redes que trabajan en las sombras. La necesidad de combatir esta situación es más grande aún, está en juego el municipio, el país, la revolución, la patria.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Producción comunal de harinas, una alternativa a la crisis

Producción comunal de harinas, una alternativa a la crisis

La comuna Alí Primera II, del municipio Libertador del estado Táchira, viene activando distintas iniciativas para hacer frente a la actual situación de crisis que vivimos en Venezuela, todas como ejemplo de la participación de la gente. Una de ellas es el impulso de producción de harinas precosidas, a partir del ingenio e inventiva popular.

El comunero y militante de La Corriente, Belrmino Gallo, informó: “En el consejo comunal creamos una unidad de producción familiar para echar adelante. En estos momentos estamos trabajando con algunos comuneros y militantes de La Corriente en la producción de dulces y harinas de plátano, yuca y maíz”. La gente de la comuna reconoce este proyecto como novedoso y plantean que ha venido dando solución a la población local, para crear alternativas alimentcias con sus propias capacidades.

“Con una máquina artesanal tenemos capacidad de producir 800 kilogramos diarios de harinas”, comenta Gallo: “La idea es aumentar la capacidad de producción, pero para ello necesitamos aún más materia primara, y así poder surtir a todo el ámbito territorial de la comuna”.

La producción de harina precosida para consumo humano no es la única área en que está trabajando esta unidad de producción familiar. Además, trabajan la producción de harinas para consumo animal, ya que uno de los grandes problemas que tienen los productores y las productoras de la zona es la dificultad para tener el alimento concentrado para sus animales: “En ese proceso estamos, de innovar y crear nuevas formas de alimentos para los animales. Estamos mezclando la harina precosida de yuca, plátano y maíz con la moringa, para dar solución a los y las productores(as)”.

Este tipo de emprendimientos son demostraciones contundentes de la potencialidad que está en la gente organizada. La clave para la superación de la actual coyuntura económica está allí. Sin la organización de la gente en las bases, la participación de cada hombre y mujer que hace vida en un territorio, difícilmente podremos enfrentar esta la actual crisis con la altura que ésta nos exige.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora  

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