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A propósito del comunicado de la Unión Europea sobre Venezuela

A propósito del comunicado de la Unión Europea sobre Venezuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El reciente comunicado de la Unión Europea (UE) sobre Venezuela debe ser visto con ojo crítico, puesto que su rasgo central es la ambigüedad, la ambivalencia, y no marca un viraje demasiado notorio en la posición que viene teniendo la UE en relación con nuestro país.

De entrada, el comunicado desconoce las elecciones del 6D, le restan legitimidad. Literalmente señala: «La Unión Europea considera que las elecciones no cumplieron con los estándares internacionales para un proceso creíble y para movilizar al pueblo venezolano a participar. La falta de pluralismo político y la forma en que se planificaron y ejecutaron las elecciones, incluida la descalificación de los líderes de la oposición, no permiten que la UE reconozca este proceso electoral como creíble, inclusivo o transparente». Es decir, para la UE la nueva Asamblea Nacional no es legítima.

En esa misma línea de desconocimiento a nuestra institucionalidad, reiteran la necesidad de que en Venezuela haya elecciones locales, presidenciales y legislativas fruto de un acuerdo y otras condiciones. La injerencia sigue presente.

Luego, el comunicado deja claro su compromiso con actores que «luchan por devolver la democracia a Venezuela», con lo cual niegan que haya democracia en nuestro país, y se mantienen en su posición de apoyo a un cambio de régimen.

Aunque incluyen a Guaidó como uno de estos actores y se refieren a la asamblea nacional insurrecta como «saliente», enfatizan en que las elecciones parlamentarias de 2015 son el último proceso verdaderamente democrático ocurrido en Venezuela. Por un lado la llaman «saliente» pero por otro la reconocen como legítima. Estaría por verse si en función de esto reconocen de nuevo el supuesto gobierno interino, en la medida en que este se sostiene sobre la legalidad de esa Asamblea Nacional que presidió Guaidó. Aunque esta cesó funciones legalmente ayer, continúan reconociéndola como vigente.

Por último, hacen llamado a un «proceso de transición liderado por Venezuela» y dicen estar alerta ante procesos de represión contra miembros de la oposición, seguramente previendo acciones judiciales contra Guaidó y su banda calificándolas de antemano como «represión».

Por esto, viendo en detalle el texto, creemos que la ambigüedad del comunicado es un signo más de la dificultad de la Unión Europea para desarrollar una política exterior autónoma e independiente de los designios y directrices de EEUU. La ambivalencia puede ser interpretada como una posición más bien de espera ante las definiciones del gobierno de EEUU.

Por ello, reafirmarmos lo dicho por el presidente Maduro: Venezuela debe contar con sí misma, es en nosotros y nosotras mismos(as) en donde debemos enfocarnos, para seguir defendiendo la soberanía, la paz y la democracia. Por eso es clave la profundización y consolidación de una amplia unidad nacional.

¡Las cosas como son! ¿Por qué es clave la unidad popular el 6D para salvar a Venezuela?

¡Las cosas como son! ¿Por qué es clave la unidad popular el 6D para salvar a Venezuela?

Foto: Matías Pacheco

 

 

 

 

 

 

Por Eduardo Viloria Daboín

I

Desde un principio fuimos blanco de un sistemático ataque realizado en nombre de la democracia, la libertad y los derechos humanos, por parte de las élites económicas y políticas constructoras y defensoras del neoliberalismo y de la falsa democracia representativa. Las élites de EEUU y sus élites subordinadas atisbaron rápidamente el peligro que significaba para sus intereses el surgimiento de un liderazgo como el de Chávez en un continente profundamente empobrecido, saqueado y explotado en cuyo seno crecía una bomba de tiempo social, un continente con un pueblo que pugnaba por abrirse horizontes transformadores.

Incluso antes, cuando todo se gestaba, cuando Chávez salió de la cárcel y recorrió el país construyendo el movimiento nacional que lo llevaría al poder en diciembre de 1998, las élites venezolanas enfilaron una feroz y sostenida campaña mediática en su contra y en contra de quienes lo acompañaban en el liderazgo político y en la bullente horizontalidad del pueblo venezolano: a Chávez y sus dirigentes se los catalogó como violentos, autoritarios, cargados de odio, y a nosotros, el pueblo que respaldaba y sostenía el creciente movimiento político, se lo definió desde los grandes medios de comunicación y los discursos políticos defensores del status quo, como ignorante, iracundo, resentido, manipulado.

Después de que hicimos ganar a Chávez con votos en 1998, en los procesos electorales que siguieron los calificativos asociados al odio, al autoritarismo y a la violencia fueron asociados no solo a Chávez sino a todo aquel que aspiraba a un cargo de elección popular como parte del MVR o los partidos aliados. Abundaron entonces en la prensa carteles publicitarios con fotografías trucadas, pistolas colocadas en manos de dirigentes, rostros desfigurados por muecas de odio manipuladas gráficamente, afirmaciones falsas sobre acumulación de arsenales de armas en los sótanos de sus casas o enterrados en sus patios. Cómo olvidar aquella cuña titulada “Las amenazas de Chávez”, en la que junto a la imagen de un falso recorte de prensa, un imitador profesional reproducía la voz de Chávez diciendo: “Eliminaré a los adecos de la faz de la tierra”, y luego, acompañada por imágenes de sartenes con aceite hirviendo, la voz decía: “Le voy a freír la cabeza en aceite a los adecos”. Sembrando el miedo buscaban, por un lado, alejarnos como pueblo del proyecto que Chávez proponía y, por otro, cultivar el odio en los sectores sociales propensos a oponérsele por razones ideológicas y de clase. Lo primero no lo consiguieron, lo segundo sí.

 

El discurso mediático contra Chávez escaló hasta que, fabricados suficientemente Chávez y quienes lo seguíamos como íconos del terror, se fraguó el golpe de Estado de abril de 2002 con una operación que capitalizaba políticamente el odio sembrado y lo conducía para construir el escenario del gran montaje mediático de Puente Llaguno: la oposición convocó una gran marcha y la condujo al Palacio de Gobierno, en donde se provocaría un choque contra la movilización chavista que allí se encontraba: los blindados de la Policía Metropolitana (conjurada en la conspiración) avanzaron intentando abrir paso con disparos entre la movilización chavista. Una cámara de Venevisión grabó nuestra defensa armada ante la agresión armada de francotiradores y policías, para luego difundir esas imágenes como si fuera un ataque de chavistas en contra de la marcha pacífica: “Las bandas armadas que el propio gobierno pagaba y proveía con armas se encargaron de sembrar el terror en medio de una pacífica marcha”, “Todos nos horrorizamos viendo cómo disparaban a mansalva sobre una multitud inerme”. Eso decían locutoras y locutores de TV en los noticieros nocturnos, mientras se veía solo a los chavistas disparando, sin mostrar que en realidad nos defendíamos de la Policía Metropolitana. El montaje audiovisual construyó una ilusión de continuidad entre los chavistas disparando a la policía y los muertos y heridos siendo recogidos y cargados. Cerró la operación un video de una parte del alto mando militar (grabado el día anterior, según se supo después) pronunciándose en contra de Chávez luego de responsabilizarlo de haber ordenado las muertes.

II

Para 2002, cuando estos hechos ocurrieron, en apenas cuatro años de existencia con la revolución bolivariana habíamos ganado 5 elecciones de carácter nacional, todas con altísimos niveles de participación, transparencia y confiabilidad, habiendo llegado al poder apenas en diciembre de 1998. Ese alud democratizador se expresaba además en la aplicación de un nuevo modelo de democracia caracterizado, entre otras cosas, por:

  • la creación de instancias masivas para la organización popular y el ejercicio del poder de múltiples formas en la vida cotidiana,
  • altísimos niveles de movilización popular,
  • participación popular masiva en debates y consultas sobre temas de interés nacional y alcance estratégico,
  • incorporación del pueblo organizado como pieza clave en la ejecución de políticas públicas de alcance nacional, en materia de educación, alimentación, energía, servicios públicos, producción, salud.

Antes de dar tiempo a que ese proceso alcanzara logros importantes que lo arraigaran más aún en la simpatía y la conciencia de nuestra gente, las fuerzas elitescas de la economía y la política que dominaban y oprimían a la sociedad venezolana, apoyadas por EEUU, decidieron truncarlo, fieles a sus principios antidemocráticos: su respuesta fue guerra mediática, golpe de Estado, asesinato frontal de inocentes, sabotaje masivo al corazón de la economía del país.

Estas élites desplazadas del poder por la avalancha democrática que empujábamos como pueblo se quitaron sin tapujos las máscaras democráticas y de conciliación social con que nos habían gobernado durante décadas: no dudaron jamás enfrentarnos por todos los medios ajenos a la política y desconocer sin escrúpulos nuestra voluntad como pueblo. Dirigentes como Julio Borges, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Capriles Radonsky, Henri Ramos Allup y María Corina Machado, que hoy en día promueven la asfixia, la destrucción del país y el deshilachamiento y deslegitimación del Estado Venezolano en nombre de la libertad y la democracia, fueron principales protagonistas de aquellos hechos. La marioneta de apellido Guaidó no es más que la mueca más reciente con que esa caterva política y sus jefes del norte buscaron renovar su ya roto y huesudo disfraz.

Estamos claros de la línea de continuidad entre aquella dirigencia opositora y la que hoy actúa frontalmente como instrumento de la agresión estadounidense. Su decisión actual de destruir la República, dejar al Estado sin ingresos económicos, causar enormes sufrimientos a la población venezolana, desconocer el Estado y el gobierno, crear un Estado paralelo y no participar en las elecciones legales y legítimas del próximo 6 de diciembre, es absolutamente consecuente y coherente con el desconocimiento de nuestra institucionalidad y voluntad mayoritaria del que hicieron gala en el tiempo en que nacía la revolución bolivariana ganando elecciones con mayoría absoluta y prácticamente sin abstención. En eso estamos claros. Son las mismas prácticas y el mismo sustrato, con tácticas y métodos distintos y renovados. El ataque de hoy es una nueva expresión de su talante elitesco, supremacista, autoritario, racista, violento y antidemocrático, ese que se pone en evidencia cuando se quitan la máscara, o cuando se les cae o cuando se la tumbamos.

III

Logramos conjurar la violencia y obligar a las fuerzas antidemocráticas derrotadas a transitar por los caminos legales y políticos. Además, el rostro mostrado por esa clase política, social y económica cuando se quitó la máscara causó tal rechazo que experimentaron un enorme retroceso político. Fueron entonces los años de desarrollo y consolidación del modelo político y socioeconómico bolivariano, los años de nuestros grandes logros como pueblo. Y fueron los años de profundización y expansión del liderazgo de Chávez no solo en toda Venezuela sino en el continente y en el mundo entero. Algunos números pueden ayudar a medir la dimensión de algunas de nuestras conquistas:

  • Entre 1998 y 2013, el PIB creció 57%.
  • Hasta 2014 el empleo creció en más de 4 millones y medio de puestos.
  • Hubo un 15% de expansión del sector formal de la economía.
  • En los sectores más pobres:
    • el acceso a educación inicial pasó de 38% a 77%,
    • el acceso a educación primaria pasó de 86% a 97%,
    • el acceso de educación media de 48% a 76%,
    • la educación universitaria aumentó en más de 2.5 millones de cupos,
    • el empleo pasó de 68% a 74%.
  • La brecha de ingresos entre los más ricos y los más pobres se redujo en casi 6 veces.
  • Más de 4 millones de niños pasaron a desayunar, almorzar y merendar en las escuelas públicas.
  • Venezuela pasó a ser el cuarto país con menor desnutrición infantil.
  • 1 millón de personas pasaron a comer una vez al día todos los días en 6 millones de casas de alimentación ubicadas en los sectores más excluidos.
  • Según la FAO Venezuela redujo el hambre en casi cinco millones de personas.
  • La pobreza extrema se redujo en casi 6%.
  • Alcanzamos un Índice de Desarrollo Humano alto, con 0,76 puntos.
  • El sistema público de salud alcanzó 82% de cobertura.
  • El acceso a agua potable pasó a 95% de la población

Esos años significaron, además y sobre todo, la demostración y experimentación concreta por parte de la gran mayoría de nuestra gente, de un hecho clave: es posible un modelo en el cual la riqueza generada en el país se distribuya equitativamente y en el cual exista participación, corresponsabilidad y profundización de una auténtica democracia.

A 15 años de la Cumbre de Mar del Plata: cuando Chávez, Kirchner y Lula organizaron el No al ALCA - NoticiasEso comenzó a expandirse, además, por distintos países del continente, y Hugo Chávez se fue convirtiendo en un líder continental que hablaba de antiimperialismo, que impulsó la derrota del Tratado de Libre Comercio para las Américas (ALCA), que difundió e impulsó en lo concreto la integración latinoamericana como única vía para la independencia y desarrollo de América Latina, que logró eco y consenso en el continente con los nuevos gobiernos que iban surgiendo y que empezó a ser una amenaza cierta para los intereses económicos y políticos de los Estados Unidos en el continente y para los intereses de las élites locales serviles.

Entonces pusieron en marcha definitivamente todo su andamiaje político, militar, económico, diplomático, discursivo, retórico, estético y simbólico, dirigido por EEUU, al servicio de un continuo atentado contra nuestra democracia para cortar ese proceso ascendente.

El relato y la acción contra nuestra revolución se asentaba básicamente en tres mentiras argumentativas gruesas:

1) Chávez era un dictador y su gobierno una tiranía en la que no se respetaba ninguna libertad, se violaban sistemáticamente todos los derechos humanos y no había posibilidad de lucha política franca por existir un control férreo de todos los poderes públicos, incluido el poder electoral.

2) En lugar de apoyo popular causado por desarrollo y crecimiento político, económico y social, el gobierno bolivariano sostenía su base de apoyo manipulando a la población por la vía de un populismo rastrero que otorgaba dádivas y regalos inmerecidos a un pueblo flojo, perezoso e ignorante que no se ganaba sus derechos y su bienestar con trabajo, cultura, honestidad y sudor.

3) Chávez, con Cuba a la sombra, financiaba el terrorismo internacional, cedía espacio en Venezuela para la organización, entrenamiento y funcionamiento de redes internacionales de terrorismo, y exportaba su modelo tiránico y populista a toda América Latina, por lo cual representaba una amenaza a la paz, la seguridad y estabilidad de todo el continente, incluido el norte.

Esos años la estrategia de las élites dirigidas por EEUU contra Venezuela se centró en profundizar y propagar esa construcción prefrabricada (se ha desarrollado y profundizado hasta hoy) y en sentar las bases y hacer los primeros experimentos de lo que sería su nuevo curso de acción:

1) desconocimiento total de nuestra institucionalidad y democracia,

2) insurrección total apoyada por fuerza concreta inyectada desde el extranjero vía franca injerencia,

3) sabotaje y boicot monetario, económico y financiero.

 

IV

El fallecimiento de Chávez en marzo de 2013 marcó el inicio de un despliegue profundizado de la agresión multidimensional e híbrida, desde la lectura de que entrábamos en una fase de debilidad al haber perdido a nuestro comandante. Las fuerzas Así hemos contado la muerte de Hugo Chávez - RTVE.esantidemocráticas que desde un principio intentaron derrocarnos por la vía violenta y desconocer la voluntad de nuestro pueblo, vieron entonces una oportunidad privilegiada para capitalizar ahora sí sus objetivos, y se lanzaron con todas sus fuerzas y recursos a lograrlo. Fracasados todos los intentos anteriores, agregaban el despliegue total del boicot económico y financiero con dos objetivos: elaborar el discurso sobre el fracaso del modelo y fabricarlo, en la batalla por la percepción, la sensibilidad y la conciencia, como generador de pobreza y quiebra, y socavar  la elevada dignidad y autovaloración positiva alcanzada por el pueblo venezolano. Todo eso lo tenemos presente siempre. Tenemos prohibido olvidarlo y, de hecho, no lo olvidamos.

 

Elecciones presidenciales de 2013:

No sólo ganamos la elección sino que tuvimos que salir a defender la victoria. Esta vez urdieron una poderosa operación mediática para desconocer el resultado electoral, con base en el acumulado político aglutinado por Henrique Capriles Radonsky en dos campañas electorales seguidas, buscando capitalizar toda la campaña previa de deslegitimación del Estado venezolano iniciada en 2004 con el canto de fraude ante nuestra victoria en el referéndum contra Chávez y luego con su ausencia de participación en las parlamentarias de 2006.

Toda la jornada electoral estuvimos bombardeados por una avalancha de fakes orientados a sembrar la percepción de fraude en la población opositora, con lo cual se preparaba la carga explosiva que correspondió detonar al propio candidato Capriles al desconocer en rueda de prensa el resultado electoral y ordenar a sus seguidores desatar la violencia en la calle.

Mercenarios de la comunicación como Nelson Bocaranda tuvieron un rol central en la operación, al encargarse de difundir masivamente los fakes y de generar el inicio de muchos, como el que afirmaba que en un CDI en Zulia había médicos la fresita (@RACHELY127) | Twittercubanos protegiendo urnas electorales robadas, con el claro fin de dirigir la violencia que Capriles había ordenado desatar. Además del despliegue de toda una megaoperación psicológica para degradar la figura de la presidenta del CNE y malponerla como una marioneta al servicio de la “dictadura Venezolana”, se urdieron fakes como el de unos supuestos militares quemando material electoral.

De allí en adelante ocurrió el despliegue de violencia política desatado contra nosotros: 11 muertos todos chavistas, 108 personas heridas y cuantiosos daños materiales causados a infraestructura física de centros de salud, vehículos y sedes oficiales del Psuv, fue el saldo de aquella intentona insurreccional.

La Salida:

La victoria cerrada de Maduro en abril la ratificamos y ampliamos por la vía electoral en diciembre del mismo 2013, con la elección de 240 de las 337 alcaldías y un 48% de los votos a nuestro favor. Eso fue nuevamente desconocido por la oposición, en una nueva demostración de su desprecio por la voluntad, deseos y aspiraciones del pueblo venezolano: “No estamos para esperar seis años a que se dé un cambio en Venezuela. Todo el pueblo Venezolano se tiene que alzar. Que lo sepa Nicolás Maduro, vamos a sacarlo de Miraflores” (Leopoldo López) y “Hay algunos que dicen que debemos esperar a unas elecciones que se den en unos cuantos años, pero no podemos esperar” (María Corina Machado). Jóvenes implicados en el plan afirmaron a medios de comunicación cosas como: “Nuestra misión es tumbar al gobierno” o “No vamos a esperar a las próximas elecciones, o es ahora o es nunca”. Así arrancó en febrero de 2014 la nueva megaoperación: La Salida.

La modalidad esta vez fue el despliegue de acciones violentas de calle que implicaban tranca de vías, asalto, incendio y saqueo de edificios y vehículos oficiales y del Psuv. En ese despliegue se evidenció el entrenamiento previo y la preparación con técnicas militares de los y las jóvenes empleados en el plan, esto combinado con la acción selectiva de mercenarios con armas de fuego. Otro rasgo de este despliegue es que solo se dio en clases medias y altas y en municipios gobernados por la oposición. Las acciones se caracterizaron por barricadas, incendios, derramado de aceite en la calle y colocación de guayas transversales en las calles, todo lo cual causó buena parte de los heridos y fallecidos.

La violencia desplegada en el terreno fue la materia prima para la megaoperación internacional de propaganda negra identificada como “S.O.S. VENEZUELA”, destinada a crear la imagen de nuestro gobierno como asesino y tiránico. Por miles circularon en redes sociales y medios internacionales memes, caricaturas, ilustraciones y fotografías trucadas: se viralizaron en todo el planeta imágenes como:

  • la bandera venezolana atravesada por disparos y bañada en sangre,
  • brazos vestidos de rojo o funcionarios militares o policiales apuntando armas de fuego a gente en actitud pacífica,
  • soldados volando la cabeza con armas largas a personas desarmadas,
  • el mapa de Venezuela convertido en las rejas de una celda.

Además, pulularon también fakes hechos a base de fotografías trucadas o sacadas del contexto de otros países y puestas como si hubieran sido tomadas en Venezuela: gente siendo golpeada por militares en Chile y Egipto o cadáveres apilados de la guerra en Siria, por ejemplo, fueron difundidas como tomadas en Venezuela.

La campaña mediática era reforzada y legitimada por vocerías políticas de varios países y organismos internacionales como EEUU, España y la ONU, y por franquicias internacionales de derechos humanos como Human Rigths Watch.

El total de víctimas de este plan insurreccional fue de 43 personas fallecidas, de las cuales 35 fueron civiles y 9 fueron funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado. De estos, 30 murieron por impactos de armas de fuego, 6 al estrellarse con las barricadas o guayas, 4 fueron en el mismo proceso de activar las guarimbas y 3 en otras circunstancias.

Se construyó el escenario de violencia entre civiles y cuerpos de seguridad pública, en los que hubiera personas heridas y fallecidas, para elaborar un relato que sentenciaba al gobierno de Maduro como responsable de represión, violaciones a derechos humanos y muerte. El mismo método de abril de 2002 con algunas variaciones: ya no era un solo enfrentamiento sino múltiples, y no era una sola noche de noticieros de TV sino la viralización en redes sociales e internet de cada acción, cada confrontación, cada persona fallecida, día tras día, semana a semana, con la sentencia previamente definida.

Violencia total en 2017:

En los años 2015 y 2016 la operación sostenida contra Venezuela se enfocó en el plano económico y político. Fueron los años de profundización de la guerra económica como estrategia central para afectar nuestra vida cotidiana, imposibilitar la satisfacción de nuestras necesidades básicas, para causar un efecto político: desmovilización, apatía y desafiliación del enorme apoyo político que continuaba teniendo la revolución bolivariana.

El objetivo era las elecciones parlamentarias de 2015: generar por la vía de la guerra económica el mayor descontento posible y capitalizarlo electoralmente. La estrategia esta vez dio resultado. Sin embargo, en la clase política que conquistó la Asamblea Nacional por la vía política se impuso el afán supremacista y autoritario, poniendo por delante el objetivo de derrocar de inmediato al gobierno bolivariano. La embriaguez de haber ganado el Poder Legislativo significó a la larga el mayor despilfarro político que se haya visto en Venezuela. Lo que pudo haber sido el primer escalón de un ascenso político y democrático que condujera finalmente al logro de sus objetivos en un mediano plazo, terminó sumando cero para esos factores políticos cuando no lograron concretar su instrumentalización de un poder del Estado en contra del Presidente de la República.

Ese fracaso derivó en 2017, nuevamente, en la reiteración de la vía violenta, esta vez llevada a un nivel superlativo. La Salida fue superada con creces en despliegue territorial, duración, en uso de mercenarios, en niveles de destrucción, saqueo y muerte, y en alcance comunicacional.

Pueblos y pequeñas ciudades (por ejemplo: Colón, en Táchira; Socopó, en Barinas; San Antonio de Los Altos, en Miranda; Cabudare, en Lara) y amplias zonas de distintas ciudades (por ejemplo: Chacao, Bello Monte, El Cafetal, La Trinidad, en Caracas) fueron sitiadas por completo durante días; incendiaron centros de acopio de alimentos; atacaron instalaciones eléctricas; 23 personas fueron quemadas vivas en la calle por el solo hecho de parecer simpatizantes del gobierno. El saldo lamentable de esta violencia fie de más de 150 personas fallecidas y más de 3000 heridas.

La respuesta oficial para conjurar esta arremetida fue la menos esperada pero la más efectiva: elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente. Los niveles de violencia llegaron a tal punto que en determinados territorios en todo el país no fue posible que se instalaran centros de votación, por lo cual hubo que activarlos en zonas seguras para que las personas residMasiva participación por la ANC en Poliedro de Caracas | Multimedia | teleSURentes en los sitios más afectados por la violencia pudieran ejercer su derecho al sufragio (El Poliedro de Caracas, con largas colas de miles de personas, fue el más emblemático). A ese extremo llegó el talante antidemocrático y violento de las fuerzas que desde finales de los años noventa vienen adversando a la revolución bolivariana. El resultado de esa elección fue que incluso parte de la base social opositora votó, al entender el ejercicio electoral como forma de frenar la violencia fatricida y mercenaria: más de 8 millones de votos así lo confirman.

Entonces se detuvo la violencia como por acto de magia y retrocedió hasta llegar a la desmovilización total. La contraofensiva política del gobierno bolivariano confirmó esto: tres elecciones seguidas dejaron a la oposición mucho más reducida en términos de espacios concretos de poder político: elecciones de gobernaciones, de alcaldías y elección presidencial. Las de gobernaciones (octubre) tuvieron como resultado 18 estados para la coalición bolivariana liderada por el Psuv, con casi 6 millones de votos, y 5 estados para la oposición, con casi 5 millones de votos. Las municipales (diciembre) arrojaron como resultado 305 alcaldías para la colación bolivariana, con 6 millones y medio de votos, y 30 alcaldías para los factores opositores, con menos de 3 millones de votos.

Nuevamente la vía política y electoral, promovida a toda costa por nuestro gobierno y nuestro pueblo, daba al traste con las intenciones violentas, belicistas y antidemocráticas de las fuerzas políticas representantes de las élites serviles a EEUU.

2018: estrategia deslegitimadora total:

Las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, en las que fue reelecto Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, marcaron un salto enorme en la guerra contra de la democracia venezolana. Luego de casi dos décadas de construcción mediática del gobierno venezolano como un régimen antidemocrático, ese relato había cobrado formalidad política con el decreto del expresidente Obama del año 2015 según el cual Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria contra la democracia y la paz en la región. De allí en adelante comenzaron a aplicarse sanciones económicas y vocerías políticas de distintos países y de la OEA y la Unión Europea tuvieron luz verde para asumir frontalmente esa terminología.

“Por qué las elecciones en Venezuela serán un megafraude de históricas proporciones”, sentenciaba a modo de pregunta un titular del New Herald on line pocos días antes del 20 de mayo. “Se trata de una farsa electoral que busca prolongar una dictadura cada vez más aislada del pueblo. Se necesita un gobierno de transición que pueda generar un sistema electoral legítimo”, afirmaba Luis Almagro el 19 de mayo, secretario general de la OEA, a través de su cuenta Twitter. Algo parecido publicó la CIDH el 18 de mayo también en su Twitter: “Elecciones convocadas para 20/mayo en Venezuela no cumplen con condiciones mínimas necesarias para realización de elecciones libres, justas y confiables en Venezuela”. A principios de mes Mike Pence, Secretario de Estado de EEUU, ya había dictado la línea: “No habrá elecciones reales en Venezuela, y el mundo lo sabe”, dijo en un discurso ante la OEA.

De este modo, antes de sucedidas las elecciones, sin investigaciones previas, sin pruebas ni demostraciones de ningún tipo, ya estaba decidido el desconocimiento del régimen democrático venezolano y de su institucionalidad. Y con ello, estaba señalada la línea discursiva que debían tomar los medios en todo el mundo para tratar el evento electoral presidencial de Venezuela. Y así se hizo.

“Maduro se reelige como presidente en una farsa sin rivales”, tituló en primera página El País de España el 21 de mayo, en una maniobra verbal para obviar la realización de elecciones y sugerir la idea de la autoelección. “Maduro reelecto y cuestionado”, tituló O Globo, de Brasil. “Maduro se proclama ganador en comicios desconocidos por la oposición y varios países.”, escribió El Mercurio, de Chile.

El 21 de mayo el secretario general de la OEA hizo lo suyo marcando, desde su Twitter, la línea discursiva: “No reconocemos a @NicolasMaduro como el presidente legítimo de #Venezuela. El país necesita un gobierno de transición que pueda generar un sistema electoral legítimo, que a su vez permita soluciones al país”.  “Lo peor que le puede pasar a #Venezuela es la prolongación de la dictadura. No podemos ser indiferentes y no lo seremos. Seguiremos bregando x sanciones más fuerte contra el régimen y por el fin de la dictadura venezolana”. “Ayer #20May fue un día infame para la democracia de las Américas. El dictador @NicolasMaduro intentó sin éxito darle un ropaje democrático a su régimen totalitario en #Venezuela. Mi mensaje ante la farsa de la dictadura”.

Así se preparaba el escenario para el último gran plan de asalto a la democracia, la paz y la soberanía de Venezuela: el artefacto Guaidó.

2019 – 2020: el artefacto Guaidó:

Los rasgos que caracterizaban a la oposición venezolana para cuando apareció Juan Guaidó en el escenario político eran:

  • ausencia absoluta de dirigentes que pudieran convocar y movilizar unitariamente las organizaciones, los partidos y la base social opositora,
  • rechazo creciente de toda su dirigencia por parte de su base social,
  • división, fragmentación y conflictos internos,
  • descontento, desilusión y desmovilización de sus bases,
  • inexistencia de discurso propio y proyecto de país,
  • incapacidad para calar en los sectores populares y llegarle a las grandes mayorías del país,
  • pérdida de prácticamente todos los espacios de poder formal y legitimidad popular,
  • descrédito internacional.

He allí la razón por la que Estados Unidos, consciente de esta realidad y consecuente con su empeño de derrocar la revolución bolivariana, diseña y fabrica el artefacto Juan Guaidó, el cual requiere, como combustible fundamental para existir y funcionar, la permanente inyección de oxígeno y fuerza concreta desde el exterior del territorio venezolano por parte del gobierno estadounidense, de las instituciones internacionales alineadas a sus intereses y de los gobiernos serviles a las élites del poder norteamericano.

Se concreta con ello la utilización de un poder del Estado Venezolano, el Poder Legislativo, como instrumento político para la agresión extranjera y la fragmentación de la institucionalidad venezolana. Convirtieron la Asamblea Nacional dirigida y presidida por la oposición en un arma de guerra.

Los más altos representantes del gobierno de los Estados Unidos asumen frontal y directamente, sin intermediarios 1) la conducción de las acciones opositoras, el alineamiento y conducción del entramado diplomático y de presión política internacional contra Venezuela; 2) la operacionalización de su institucionalidad política, económica y militar para presionar y agredir a Venezuela; 3) la emisión permanente de discursos, órdenes y acciones de cara al derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro.

Sólo así fue posible levantar una figura dirigente y darle relevancia nacional e internacional, lograr que las fuerzas políticas opositoras y su base social más radicalizada y proestadounidense se aglutinaran y tuvieran cohesión y unidad de acción. EEUU asumió frontalmente el liderazgo y lo transfirió a Juan Guaidó, en tanto presidente del Poder Legislativo.

Se desplegó entonces de forma simultánea y creciente el más completo arsenal contra el país:

  • Autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino, inmediatamente reconocido como tal, vía Twitter, por Donald Trump, presidente de EEUU, y por Luis Almagro, secretario general de la OEA
  • Reconocimiento de ese gobierno por más de 50 países alineados por EEUU
  • Máxima presión política y mediática para quebrar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y lograr que algún factor de peso se alineara a la agresión extranjera
  • Ataques armados a instalaciones y puestos militares
  • Intento de violación armada del territorio Venezolano en la frontera con Colombia
  • Permanente operación psicológica para convencer a la población de la necesidad de una guerra para derrocar al gobierno
  • Amenazas militares frontales por parte del presidente de EEUU y de otros altos funcionarios de ese gobierno
  • Amenazas y provocaciones militares desde Colombia y Brasil
  • Sabotaje total al Sistema Eléctrico Naciona (apagón nacional)
  • Intento de golpe de Estado militar (30 de abril)
  • Embargo petrolero
  • Sanciones a Pdvsa
  • Sanciones a 58 buques, 58 aviones y 131 empresas de transporte de combustible e insumos
  • Sanciones al Banco Central de Venezuela
  • Robo de más de 5.400 millones de dólares de Venezuela depositados en bancos en el extranjero
  • Secuestro de Citgo y Monómeros
  • Pérdidas para el país por más de 130 mil millones de dólares
  • Cerco absoluto comercial y financiero
  • Invasión mercenaria en formato de guerra tercerizada y privatizada (operación Gedeón)
  • Reducción de los ingresos del Estado a 500 millones de dólares (en 2013 era de 56.000 millones

Sin embargo, a pesar de la enorme magnitud de este ataque, fracasa el plan diseñado por EEUU para derrocar nuestra revolución. Nuestra demostración de fuerza y unidad fue determinante para que no cuajara el plan injerencista: la dirección política no se quebró, la FANB no se quebró, los poderes públicos no se quebraron, las estructuras de gobierno nacional, regional y municipal no se quebraron y se mantuvieron firmes del lado de Maduro, los factores políticos, sociales y populares preservaron la unidad en medio de las diferencias, las tensiones y las afectaciones de la crisis y el bloqueo.

Al final de 2019 el cuadro político de la oposición venezolana a lo interno del país era prácticamente el mismo que había dado origen al diseño estadounidense del artefacto Guaidó:

  • nuevamente cundió la desmotivación, frustración y desmovilización de su base social,
  • brotaron otra vez los intereses personales, grupales y partidistas con el correspondiente quiebre político del bloque opositor,
  • reaparece de forma creciente el desprestigio internacional de la oposición venezolana,
  • emergieron con mayor fuerza los factores políticos opositores que rechazan la injerencia de EEUU y el bloqueo, que reconocen a Maduro como presidente y están dispuestos a encontrar una salida dialogada y nacional al conflicto político y la grave situación económica del país.

V

En este país tenemos memoria y no olvidamos la multiplicidad de ataques y agresiones a la paz, la democracia y la soberanía desde 1998 hasta 2020, porque sabemos que esta ha sido la principal batalla que ha tenido que librar nuestro país, sobre todo desde 2013 hasta hoy: defender la paz, la democracia y la soberanía.

Sabemos que en esta batalla se ponen en juego todas las demás luchas, todas las demás victorias, todos los horizontes. Sin la resistencia que hemos sabido tener como pueblo a esta constante agresión, ninguna otra victoria, ninguna otra conquista hubiera sido posible. Y tenemos presente que sin la continuidad de esa resistencia y sin la perspectiva latente de victoria se cerraría la puerta a la posibilidad transformadora que ha sido, es y será la revolución bolivariana.

Esto no debemos perderlo de vista bajo ninguna circunstancia: hoy hemos perdido terreno en todos los ámbitos, pero la posibilidad de recuperar el terreno perdido y seguir abriendo el camino a la perspectiva liberadora, soberana, justa, democrática y humanista de la revolución bolivariana, está sostenida en que podamos continuar resistiendo y lograr las victorias tácticas necesarias.

No perdamos de vista cuál es el escenario central de la confrontación y el conflicto, y cuál el es principal adversario, ese que desde un principio dejó de ser un contendor político y pasó a ser enemigo acérrimo, cruento y sin escrúpulos. En estas líneas hemos repasado además cuál es su talante, sus rasgos fundamentales y los métodos y armas que desde un principio decidió emplear y que ha ajustado y  profundizado.

Por eso es que tenemos claro también cuál es la fortaleza y el arma principal con las cual hemos logrado siempre salir airosos como pueblo: la unidad de todas las fuerzas, corrientes, tendencias y formas del chavismo en torno al Psuv, al Gpp y al gobierno bolivariano que lideró primero Chávez y ahora Nicolás Maduro. En cada uno de esos escenarios y batallas esta unidad siempre estuvo firme como determinante fundamental de la resistencia y la contraofensiva victoriosa.

Hoy el escenario es el mismo y aún más grave, el nivel de la agresión es incluso más poderoso, profundo y evidente que en arremetidas anteriores, las consecuencias de la agresión sobre la vida institucional y sobre la vida de la gente son más graves que nunca. Por eso debemos hoy estar rodilla en tierra como siempre hemos hecho.

Hoy existe un abierto y sostenido proceso de intento de golpe de Estado, de ruptura de la constitución y violencia abierta contra todo el pueblo venezolano. Por eso debe imponerse entre nosotros la claridad, conciencia y madurez para no poner por delante otros debates y contradicciones y poner como prioridad absoluta el interés supremo de defender la paz, la democracia, la institucionalidad y la soberanía del país.

Quien asuma una posición contraria debe saber que estará jugando a favor de este adversario que desde un primer momento despreció la voluntad de la mayoría y optó por la violencia antidemocrática.

Sería un grave error político o una ilusión creer que cualquiera de las fuerzas revolucionarias, de izquierda, comunales y chavistas organizadas y existentes en el país puede, por fuera de la unidad nucleada entorno al PSUV y el GPP, hacer frente, contener, detener y derrotar el peso y volumen de la agresión planteada contra la paz, la democracia y la soberanía de Venezuela. No es rompiendo la unidad que garantizaremos la continuidad del legado de Chávez. Es un error creerlo posible por fuera de la capilaridad y profundidad organizativa y la capacidad de acción existente, por ejemplo, en torno a las más de 14 mil UbChs, los más de 30 mil Claps y la estructura que organiza los más de 3 millones de milicianos y milicianas, todas estructuras políticas y sociales engendradas y sostenidas por nuestro pueblo chavista en su propio seno.

Sabemos entonces que la victoria táctica fundamental es terminar de quebrar y derrotar la principal arma que ha empleado el adversario en la última fase de la agresión: el Poder Legislativo, la Asamblea Nacional en manos de diputados y diputadas que no son sino peones de la fuerza agresora. Y es clave, además, el escenario en el que esto debe darse: elecciones amplias, transparentes y legales, como las convocadas para el 6 de diciembre de este año.

Recordemos que el ejercicio democrático ha sido en todo este historial de ataques el recurso principal con que hemos terminado por reducirlos y conjurarlos, luego de contenerlos y resistirlos. Las victorias siempre las hemos consolidado con una contraofensiva democrática.  En última instancia, en lo más álgido de los ataques, en su clímax, ha sido siempre la carta del voto, de nuestra participación, de nuestra voluntad de paz, alegría y diálogo la que nos hemos sacado debajo de la manga para vencer.

El 6 de diciembre no será diferente. El adversario y sus métodos son los mismos: violencia militar, violencia política, violencia mediática y psicológica, violencia económica.

No será ese adversario el que estará con sus colores y siglas y rostros en la disputa electoral propiamente dicha, porque en su afán de desconocer la institucionalidad y democracia venezolana y en su afán de desconocer la voluntad, aspiraciones y deseos de nuestro pueblo, decidieron no participar y mantienen su táctica de profundizar el estado paralelo. Pero sí será el enemigo que con la elección en sí misma y nuestra participación estaremos derrotando, porque estaremos votando para elegir a los hombres y mujeres que los sustituirán en los curules de la Asamblea Nacional que desde 2015 utilizan para destruir la República, desmembrar la institucionalidad, asediar y asfixiar al país en el ámbito económico, robarle miles de millones de dólares y causar el sufrimiento de millones de venezolanos y venezolanas.

Después del 6 de diciembre dejarán de tener legitimidad alguna para actuar en nombre de nadie. Dejarán de ser diputados y diputadas y pasarán a ser lo que en realidad son: nada.

La actual escalada de agresión estadounidense y la necesidad estratégica de una nueva mayoría nacional. Análisis de La Corriente

La actual escalada de agresión estadounidense y la necesidad estratégica de una nueva mayoría nacional. Análisis de La Corriente

Es notorio que atravesamos una nueva escalada en la agresión sostenida que EEUU dirige contra Venezuela, la cual continuará en crecimiento e intensidad al menos durante lo que queda de año. A fin de contribuir al análisis de la actual coyuntura política venezolana, a la comprensión del momento en que estamos por parte de nuestro pueblo y a la necesaria preparación ante los posibles escenarios que se avecinan, conviene analizar las señales que evidencian esta escalada, las variables determinantes y significativas que la generan, los posibles escenarios que puedan presentarse y la definición de líneas de acción necesarias para situarnos en este cuadro.

I

Comencemos por las señales en el escenario internacional. Lo primero que debemos tener presente es que está en pleno desarrollo la nueva política de EEUU para América Latina que tiene como objetivo central en sus definiciones “contener la influencia extranjera”, es decir, la influencia de potencias como Rusia y China. Esto, basado en los postulados de la doctrina Monroe, según la cual América toda pertenece a los norteamericanos. Desde la perspectiva colonialista estadounidense el control del continente debe estar en sus manos y cualquier otra influencia es considerada enemiga. En esta perspectiva hegemonista y supremacista, Estados Unidos considera que todo el continente es parte de su territorio, por lo tanto se considera con el derecho de ocuparlo militarmente, controlarlo económicamente y decidir sobre asuntos de política interna de nuestros países. Un componente central de esa política hacia el continente es la estrategia de máxima presión contra Venezuela, así como el asedio a Cuba y Nicaragua.

En el marco de ese despliegue, y como una de las señales de la actual escalada, está el reciente viaje de Robert O’Brien, asesor de seguridad nacional del presidente Trump, a Panamá y Colombia. En palabras O’Brien, el objetivo es “Promover la seguridad, prosperidad y gobernanza democrática en el continente”. En la realidad, seguridad quiere decir presencia militar, prosperidad quiere decir control económico y gobernanza quiere decir alineamiento y subordinación política. En su viaje estuvo acompañado de Craig Faller, jefe del Comando Sur, y de Mauricio Claver-Carone, director del Consejo de Seguridad para el hemisferio occidental. Entre otros temas, se trataron asuntos como “el combate al lavado de activos y al financiamiento al terrorismo”, así como la supuesta lucha contra el narcotráfico. En el caso de Colombia, se acordó una nueva fase de relanzamiento del Plan Colombia, que implicará más recursos en esa dirección, esta vez maquillados con un nuevo componente vinculado a la inversión social. Este discurso y estos acuerdos apuntan a Venezuela ya que, como se sabe, una de las líneas de criminalización contra nuestro país se basa en falsas acusaciones de narcotráfico y terrorismo.

Una segunda señal es la denuncia del presidente colombiano Iván Duque sobre la supuesta compra de misiles de largo alcance a Irán, lo cual es absolutamente falso: se trata de un tipo de armamento que Irán no tiene para la venta sino para su propia defensa. Esto constituye un intento de Duque de generar una causal de guerra, una justificación que pretende ser la base para una posible reedición de lo que fue la llamada crisis de misiles, que involucró a EEUU, Cuba y la URSS. A la vez, está la denuncia de que militares venezolanos estarían triangulando armas para la guerrilla de ese país. En esto está de fondo la profunda crisis política, social y económica que atraviesa Colombia, la más profunda en los últimos 30 años, lo cual facilita que la oligarquía de ese país se preste para los planes que dirige EEUU en la medida en que se beneficia porque constituyen una forma de distraer al pueblo colombiano en relación con su propia crisis. A esto hay que agregar la reciente activación de la brigada militar de EEUU en Colombia, la cual había sido suspendida por no contar con la aprobación jurídica nacional para hacerlo.

Otra señal de la escalada vendría a ser el despliegue de toda una campaña mediática sobre la supuesta amenaza iraní en América Latina, dentro de la cual se construye la justificación para agredir a Venezuela en la medida en que la cercana relación del gobierno venezolano con el gobierno de Irán estaría siendo la puerta de entrada para esta supuesta amenaza iraní.

Por último, estaría la cada vez mayor implicación de Israel en el conflicto venezolano, lo cual se desprende de la forma en que se profundiza la cercanía y vinculación que la dirigencia opositora (prófuga de la justicia venezolana) mantiene con Israel.

II

En el escenario nacional, tenemos en primer lugar los recientes esfuerzos de la ultraderecha guaidocista para reactivarse, haciendo anuncios y convocatorias, llamando a la construcción de una nueva ruta para sus objetivos, buscando reconstruir la unidad perdida y pretendiendo materializar en alguna acción concreta una supuesta acción en favor del pueblo venezolano. Evidentemente su gestión y promoción del bloqueo contra Venezuela le ha restado aún más popularidad al artefacto Guaidó, y buscan revertir ese efecto.

Por otro lado es notoria una fuerte reactivación de acciones de bandas delincuenciales organizadas, las llamadas Bacrim, cuyos vínculos y operación bajo control y dirección de la ultraderecha han sido denunciados y expuestos en reiteradas ocasiones. En este sentido, hay sospechas de avance en el control de la derecha con relación a estas bandas a través de sectores de los cuerpos policiales que pueden servir de mecanismo para el acercamiento y manejo de las mismas. Del accionar de estas bandas llama la atención su componente mediático, que es muy particular y fuera del patrón de actuación de ese tipo de delincuencia: buscan la exposición mediática, la creación de cuentas de redes sociales y la incidencia en la opinión pública, lo cual las ubica como parte de la estrategia de desestabilización y guerra psicológica. Esto estaría en relación con lo ocurrido en Petare y en Lara en el contexto de la Operación Gedeón, por ejemplo. Se trata, en todo caso, de una operación encubierta de muy fino diseño.

Por último, en el cuadro nacional, otra señal es la radicalización de la estrategia de presión económica sobre la gente, una de cuyas principales armas es la disparada brutal del precio del dólar, con su respectivo impacto en los precios de los bienes y servicios y en el deterioro del poder adquisitivo de la gente.

III

Nada de esto es casual ni caprichoso, sino que tiene su origen en un conjunto de elementos determinantes y variables significativas que están actualmente en desarrollo a escala global. La principal es la aceleración de la disputa geopolítica mundial producto de la crisis generada por la pandemia de Covid-19, sobre todo la disputa entre China y EEUU en el plano tecnológico, financiero y militar. La carrera por la vacuna contra el COVID-19 es parte de esta disputa, en la que entran otras potencias como Rusia. Esta aceleración suma presión a la crisis estructural que enfrenta la hegemonía de EEUU en el planeta, haciendo que aumente su virulencia porque está obligado a reaccionar, lo cual hace con sus dos armas fundamentales: el control y hegemonía que posee sobre el sistema financiero mundial y su poderío militar.

Otro elemento central es la situación política interna de EEUU, en cuyo centro está el venidero proceso electoral presidencial. En ese punto Trump está acorralado, con serios riesgos de perder la reelección. De allí que como parte de su campaña busque desesperadamente resultados qué mostrar, entre los cuales estaría una eventual victoria en el caso venezolano, que podría ser exhibido como un logro en política exterior.

A esa complejidad interna de la situación política de EEUU se agregan los efectos devastadores de la pandemia en ese país, principalmente en el aspecto económico: 14 millones de nuevos desempleados, 34% de decrecimiento en el PIB y paralización económica en torno a un 40% son datos contundentes para un presidente que mostraba como su principal logro el crecimiento y éxito económico. Allí estaba el fuerte de su imagen y su oferta electoral.

Este cuadro político se agrava con el aumento de las tensiones raciales, que alejan aún más la simpatía por Trump de los sectores afroamericanos y latinos. Hoy día hay ciudades enteras prácticamente insurrectas, con movilizaciones masivas en las cuales incluso se exhibe armamento. Esto, sin contar la profunda crisis de salud resultado del mal manejo de la pandemia. La situación es tan crítica para Trump, que incluso un sector del partido republicano, quienes impulsan el llamado Proyecto Lincoln, se opone a la reelección de su propio candidato.

En ese contexto tan adverso para Trump cobra un valor central Venezuela ¿Por qué? No solo por su importancia geoestratégica, sino por la importancia que tiene Florida para la elección presidencial en el elitesco y antidemocrático sistema electoral estadounidense. Para Trump es fundamental ganar las elecciones en Florida. Recordemos que es justamente allí en Florida donde está concentrado el lobby mayamero anticastrista y antichavista, que tiene mucho peso en el establishment del partido republicano. En medio de la compleja crisis que pone en riesgo su reelección, Trump está obligado a hacer concesiones y complacer a ese sector, que es el más acérrimo enemigo de la revolución bolivariana en EEUU, uno de cuyos principales voceros es el senador Marco Rubio.

IV

 

Con todos estos elementos sobre la mesa de análisis, podemos definir al menos tres posibles escenarios de lucha:

  • Que el conflicto no se resuelva en una intervención militar directa e invasión, sino que se sostenga la estrategia de máxima presión, incrementándola y llevándola a niveles superiores, extremos, utilizando para ello a Colombia. Esto implica radicalización total del bloqueo comercial, financiero y petrolero, provocaciones armadas desde Colombia y Brasil sin que lleguen necesariamente a acciones directas armadas, incursiones armadas con mercenarios, intentos de reactivación insurreccional de la protesta y la movilización de calle, presión para la división de los cuerpos militares y policiales, acciones de sabotaje para agravar la pandemia.
  • Que el conflicto mantenga su actual nivel de intensidad en la agresión, con un componente más retórico y mediático, sosteniendo el nivel actual de la asfixia económica, con lo cual continuaría el deterioro interno económico y social, pero en la misma progresividad.
  • Intervención militar directa de una colación militar en la que estarían Colombia y Brasil.

A esto habría que agregar el riesgo y la amenaza siempre latente de colapso total y la explosión social, que podría darse en cualquiera de los escenarios, principalmente en el primero, aunque se requiere para ello la combinación de muchas variables, entre las cuales está un liderazgo opositor capaz de atizarlo y conducirlo, lo cual no existe en la realidad concreta de los territorios.

V

Ante este grave cuadro que se cierne sobre el país, lo fundamental es que seamos todos y todas fuerzas que sumen a la unidad nacional y patriótica: hombres y mujeres, organizaciones sociales y políticas, colectivos, grupos, partidos, comunas, consejos comunales, consejos campesinos, de mujeres, de estudiantes, organizaciones de base, grupos religiosos, sindicatos, brigadas de defensa, brigadas agrarias y productivas, cada quien en su espacio y jugando su papel.

Por parte del chavismo esta unidad debe nuclearse en torno al gobierno bolivariano, al liderazgo del presidente Maduro y de la dirección del Psuv. Es en torno a estas fuerzas centrales que debe construirse la unidad del chavismo y no buscarla por fuera. Esta unidad debe ser nuestro pilar fundamental adentro del cual saber manejar, gestionar y trabajar las diferencias y contradicciones.

Coincidimos con el presidente Maduro en los puntos hacia donde debe orientarse el debate, cuyo centro está en la necesidad de reconstruir un nuevo bloque histórico, una nueva mayoría nacional que, para lograrse, debe trascender la propia izquierda e ir por todos los sectores de la vida nacional, incluida la social democracia y más allá; una nueva mayoría nacional que, en primer lugar, garantice la democracia, la soberanía y luche contra el bloqueo y el asedio, sin lo cual no hay posibilidad de recomponer la vida nacional. Las fuerzas de izquierda debemos tener la capacidad de entender y asumir esto.

En ese debate central hay grandes preguntas: ¿Cómo reconstruir la nueva mayoría nacional en las actuales condiciones de adversidad económica, de asedio imperialista, de bloqueo, de reducción drástica de la capacidad financiera, logística y operativa del Estado? ¿Cómo hacerlo sin restablecer el normal funcionamiento institucional del estado con la recuperación de la Asamblea Nacional? ¿Cómo retomar en esas condiciones las dinámicas transformadoras de la revolución bolivariana? ¿Qué podemos aportar en concreto desde nuestros espacios y territorios a esas tareas?

Los debates necesarios no deben plantearse, creemos, de forma superficial, perdiendo de vista las complejas variables estratégicas que están en juego. No es momento para aéreos debates ideológicos o teóricos que no tengan en cuenta las prioridades estratégicas y las realidades y posibilidades concretas. No es momento para debates meramente electoralistas, que ven las elecciones parlamentarias desde una perspectiva inmediatista y centrada solo en el logro de cuotas de participación electoral y política.

Las alianzas políticas que el país demanda son alianzas que deben fundamentarse en el aporte y la construcción en función de la solución de los grandes problemas, las grandes tareas y desafíos que enfrenta el país. No podemos establecer o exigir alianzas desde posiciones y prácticas políticas basadas solo en opiniones. La situación actual del país nos exige jugarnos el pellejo en la calle, junto a la gente, enfrentando los problemas y construyendo la democracia participativa y protagónica legada por Chávez.

La construcción del socialismo en Venezuela, que mantenemos como horizonte estratégico liberador, depende de que juntos y juntas, en unidad, salgamos victoriosos(as) del complejo trance nacional que atravesamos. Nos toca seguir luchando, pugnando, empujando en esa dirección, pero construyendo y aportando. Alcanzar ese horizonte será una conquista resultado de la lucha y la construcción para que nuestra perspectiva transformadora sea hegemónica en la sociedad, en los territorios, en el partido, en el chavismo. Y en ello cada quien debe entender cuál es su papel.

VI

En el actual contexto y con estos fundamentos de análisis, La Corriente como organización política y social que tiene como basamento para su proyecto transformador la construcción de poder desde abajo, asume como marco de actuación las siguientes tareas prioritarias:

  • Incrementar la preparación para la defensa de la soberanía y la paz, en lo cual es clave profundizar la vigilancia popular.
  • Fortalecer las articulaciones en el Psuv, la FANB, y las expresiones del poder ejecutivo en todos los niveles.
  • Mantener la cohesión de equipos y estructuras: comunicación, información, organización, y fortalecer el trabajo de base.
  • Apoyar con todas nuestras capacidades la campaña del Psuv por la victoria en la Asamblea Nacional.
  • Seguir trabajando en la lucha contra la pandemia.
  • Continuar en la lucha por el desarrollo productivo del campo en articulación con las instituciones del gobierno bolivariano en esa área.
  • Continuar el trabajo de organización y multiplicación de la solidaridad hacia los sectores sociales más afectados por la crisis y el bloqueo.
  • Seguir contribuyendo a la batalla comunicacional por la defensa de la paz y la soberanía, y por la profundización de la democracia revolucionaria y el desarrollo productivo

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Todo lo que necesitas saber sobre el bloqueo contra Venezuela y sus consecuencias para l@s venezolan@s

Todo lo que necesitas saber sobre el bloqueo contra Venezuela y sus consecuencias para l@s venezolan@s

Entrevista a María Lucrecia Hernández de la organización Sures:

A medida que pasan los años se va haciendo más tangible el carácter arbitrario y criminal del bloqueo de Estados Unidos contra Venezuela. No sólo el gobierno venezolano, sino organizaciones sociales, nacionales e internacionales, se han sumado al coro de voces que así lo denuncian y que exigen la derogación de las medidas coercitivas y unilaterales de ese país en contra del pueblo venezolano.

En el contexto actual de la lucha global contra la pandemia de COVID-19 este tema ha cobrado relevancia, ya que tanto las medidas que impiden a Venezuela acceder al comercio exterior sin presiones ni persecuciones, así como el secuestro de miles de millones de dólares en bancos extranjeros, implica para el Estado venezolano un importante aumento de las dificultades para hacer frente a la pandemia.

Al respecto del bloqueo, su impacto y la respuesta para combatirlo, conversamos con María Lucrecia Hernández, activista por los derechos humanos y directora de la organización Sures.

 

Luego del tristemente célebre decreto de Obama según el cual Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria, ¿cómo ha sido el desarrollo del proceso de sanciones?

Lo primero que tenemos que puntualizar es que la primera medida que se dictó contra Venezuela fue la Ley 113278, que dicta el congreso de EEUU en diciembre de 2014. Esa ley es importante por ser la primera acción a partir de la cual se va a desencadenar todo el grupo de medidas coercitivas que se dictan hasta la fecha. Esta Ley establece prohibiciones y restricciones al Banco Central de Venezuela (BCV), nuestra máxima autoridad en política monetaria, y también a Petróleos de Venezuela (PDVSA), principal empresa que produce más del 95% de las divisas que requiere el país para la inversión pública.

Aparte de estas medidas contra PDVSA y contra el BCV, también va a prohibir a la ciudadanía norteamericana y a cualquier tipo de empresa que esté bajo la jurisdicción de EEUU, comercializar con el gobierno de Venezuela, so pena de incurrir en restricciones y disposiciones de sanciones contra ese tipo de personas, o contra empresas o entidades que realizan esta comercialización con el país.

A partir de ahí, se desencadenan una serie de medidas contra Venezuela. Estas medidas en Sures las diferenciamos así: del tipo formales, aquellas medidas que se dictan a través de leyes, decretos, reglamentos, se dictan a través de un acto jurídico; y del tipo de acciones de hecho, informes negativos, acciones como por ejemplo la imposición del Riesgo País, el cierre de rutas comerciales, amenazas contra el Estado y contra las empresas pero que no están sustentadas en un instrumento jurídico.

Nosotros tenemos contabilizado hasta la fecha que se han dictado 84 medidas coercitivas contra el gobierno de Venezuela. La mayoría de ellas, casi el 68% las dicta el gobierno de los EEUU, después le sigue la Unión Europea (UE) con 9 medidas, después el gobierno de Canadá con 5 medidas, Suiza con 2 y tenemos 2 medidas del grupo de Lima, 2 medidas del Reino Unido y 2 medidas del gobierno de Panamá, que es el único país en América Latina que ha impuesto una medida contra Venezuela.

Tomado de: https://sures.org.ve/ | INFORME ESPECIAL MEDIDAS COERCITIVAS UNILATERALES DESDE LA UNIÓN EUROPEA CONTRA LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

 

A partir de ahí se empiezan a desencadenar una gran cantidad de actos, fundamentalmente liderados por el gobierno de EEUU, que los va a aplicar a través de estrategias fundamentales como las órdenes ejecutivas, que las dicta el presidente. Una la dicta Obama, que es la famosa orden ejecutiva con la cual se decreta a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad y la política exterior de EEUU; y después se van a dictar 7 órdenes ejecutivas más en el gobierno de Trump. Estas últimas van a tener un fuerte impacto en la compra y venta de bonos de la deuda soberana, se van a establecer restricciones a través de estas órdenes ejecutivas que son como decretos de emergencia; también contra el Petro, contra el oro, contra PDVSA. Es decir, que van atacando las áreas neurálgicas del Estado, pero también van atacando las políticas que el Estado va implementando para salir de esta situación de crisis, como por ejemplo la venta de oro o el establecimiento de una nueva criptomoneda.

Con estas órdenes ejecutivas y estos decretos de excepción que se dictan a través del gobierno de EEUU, se va habilitar otras áreas del gobierno de EEUU a dictar medidas contra el país. Como son los actos que dicta la oficina de control de activos del gobierno de EEUU, lo que se conoce por sus siglas en inglés OFAC, que va a dictar medidas contra distintas áreas, personas, empresas, buques, aeronaves, que tengan o quieran tener una relación comercial y financiera con el Estado de Venezuela.

Tenemos contabilizado que,

desde el inicio del bloqueo formal contra Venezuela, se han dictado órdenes contra 131 empresas públicas, privadas, no solamente venezolanas, sino también extranjeras que tenían relaciones comerciales con Venezuela.

Se han dictado también órdenes de restricciones también contra 56 aeronaves muchas de ellas pertenecientes a Conviasa, contra 58 buques, la mayoría trasladaban petróleo en el proceso de venta del petróleo de Venezuela hacia el mundo, como también la importación de aditivos y los productos necesarios para producir el combustible en el país.

Además, se han dictado aproximadamente más de 150 medidas contra particulares, algunos funcionarios del Estado venezolano, pero otros extranjeros dueños de empresas que tenían una relación comercial con Venezuela. Sumando todas esas, estamos hablando de más de 400 medidas o acciones que se dictan contra el gobierno de Venezuela.

Elaboración SURES

 

¿Y cuál sería el impacto de todo este despliegue contra Venezuela, en términos financieros, económicos y sociales?

Ha sido muy difícil hasta la fecha poder cuantificar ese impacto. Primero, porque no existe dentro de la institucionalidad venezolana una exigencia a todas las instancias públicas para cuantificar económicamente ese daño, por ejemplo, si una factura se retuvo, o si un barco se retiene con la importación de medicinas y se le cobra más tiempo a ese barco por estar parado y eso genera un perjuicio a la república. Ese tipo de cosas se empiezan a cuantificar y a final de año se presenta un informe ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que dice, de manera detallada, cuánto es el perjuicio económico que el bloqueo ha causado al pueblo venezolano. En el caso de Cuba, por ejemplo, hay una ley, es decir una instrucción, con su reglamento, para ello.

En el caso de Venezuela si bien hace unos meses se dictó un decreto en esa dirección, un poco tiempo antes de la declaración de la pandemia del covid-19, todavía no se está implementando a nivel de las instituciones del Estado. Es decir, hay una cuantificación más o menos general en cuanto al impacto económico,

se habla de 130 mil millones de dólares las pérdidas totales para la economía venezolana producto del bloqueo y aproximadamente unos 7 mil millones de dólares de Venezuela que se encuentran bloqueados en más de 40 bancos internacionales.

Así, hay una primera cuantificación, pero nosotros creemos en nuestra organización que esa cuantificación es menor a la real, que es mucho más dinero. Nosotros creemos que la principal afectación a nivel social ha sido toda esta política dirigida a quebrar todo el sistema de misiones sociales, a obstaculizar el acceso de la política pública al pueblo y el desmejoramiento del sistema de salud y educación, fundamentalmente desde el 2014 hasta la fecha.

Podemos dar algunos ejemplos tomados de data internacional, por ejemplo, del Observatorio Global de Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Ese observatorio señala que para 2015 Venezuela importaba 34% de las medicinas de EEUU, el 7% de España y el 5% de Italia; en el caso de los alimentos el 33% de EEUU y el 12% de Canadá. Es decir,

tenemos en el caso de medicinas y de alimentos que más del 45% se importaba de los países que hoy nos tienen bloqueados.

Eso supone una afectación muy fuerte porque el Estado tuvo en todos estos años que rediseñar la infraestructura del sistema de importación de alimentos, crear nuevas rutas, crear nuevos socios y, obviamente, eso es más costoso, porque es más costoso importar una medicina de India o desde Turquía, que está mucho más lejos geográficamente, que hacerlo desde EEUU, México, y de aquellos Estados que están más cerca geográficamente.

Así, tuvo que haber toda una reconfiguración de los nuevos socios comerciales y eso, por supuesto es difícil, porque todas estas empresas son amenazadas por el gobierno de EEUU. Como ocurrió hace un rato con el gobierno de India que decidió no comprar más petróleo a Venezuela porque el gobierno de EEUU le estaba amenazando. Es lo que se conoce como el overcompleing, es cuando a esa persona aún no se le aplica una medida y por si acaso deja de comprar o deja de realizar esa transacción comercial ante a la amenaza de que le puede caer una sanción.

Nosotros vemos que esta afectación fundamentalmente se ha visto en la salud, se ha visto en la educación y se ha visto en la alimentación. Para dar ejemplos concretos: en el caso de la salud el Citibank en el año 2017 se niega a recibir una transacción de los fondos venezolanos para la importación de 300 mil dosis de insulinas para personas con diabetes; o en el caso NovoBank, que retiene el dinero de un programa que tiene el gobierno venezolano a través de PDVSA y de Citgo para subsidiar el transplante de médula ósea de pacientes en Italia. Hay muchos ejemplos, en el caso de la alimentación se va a atacar a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), es decir, todo el entramado de importación de alimentos para las cajas CLAP ha sido atacado directamente mediante estas medidas coercitivas unilaterales.

Estas medidas también han tenido un fuerte impacto en lo que se conoce como la movilidad humana o los procesos de migración de Venezuela hacia la región. Ha ocasionado la modificación y el cambio de vida de las personas, por ejemplo, en el caso de los pacientes con enfermedades crónicas tuvieron que irse del país porque no pudieron acceder a sus medicamentos y también la movilización de personas en busca de mejores condiciones de vida para satisfacer sus necesidades básicas. Un dato central en el caso de los procesos de migración es que la curva ascendente de la implementación de medidas coercitivas desde el 2015 – 2017 – 2019 va a ser exactamente igual al incremento de las migraciones durante esos dos años; es decir que la migración va de la mano a las sanciones: a mayor aplicación de medidas coercitivas, mayores son los procesos de emigración en nuestro país.

Los movimientos sociales hemos denunciado este daño y hemos solicitado al Estado participar en este proceso de cuantificación de daños. Hemos solicitado abrir espacios para que se denuncien los impactos concretos del bloqueo en cada una de las áreas de la vida de las personas. Y, además, más allá de estas denuncias en concreto frente al Estado, nosotros hemos venido solicitando la solidaridad internacional, las campañas en contra del bloqueo, y han sido muy solidarias las organizaciones y movimientos sociales del mundo. También hemos venido denunciando en distintos espacios, fundamentalmente en el espacio multilateral de las Naciones Unidas, el bloqueo contra nuestro país, nos hemos reunido con relatores especiales, con la alta comisionada para los DDHH y hemos llevado pruebas concretas de este impacto en la vida del pueblo venezolano.

¿Cuál es el estatus actual de la lucha contra el bloqueo y cuáles son las acciones penales y políticas que se vienen haciendo para combatirlas y para defender los recursos y activos de Venezuela en el extranjero?

Es importante mencionar, ante todo, que la aplicación de medidas coercitivas, la imposición de bloqueos económicos contra los países supone, o se dirigen a limitar, obstaculizar las relaciones comerciales del país con el mundo, mediante amenazas, mediante distintas acciones, pero no supone, el robo, la confiscación de los activos de ese Estado. Es importante distinguir esa situación, que es la que estamos viviendo.

Aparte de un bloqueo y de la aplicación de medidas coercitivas, en nuestro caso tenemos por otro lado el robo, la confiscación, el embargo de los activos del Estado. Los casos más claros son Citgo, la principal filial de Petróleos de Venezuela, o el caso del oro venezolano depositado en el banco de Inglaterra.

El Estado venezolano el 13 de febrero de 2020 presentó ante la Corte Internacional Penal (CIP) una demanda, en términos jurídicos una “remisión”, para que se investiguen los delitos cometidos contra la población venezolana por parte del gobierno de los Estados Unidos, debido a la imposición de un bloqueo económico y medidas coercitivas y unilaterales, lo que eufemísticamente se conoce como “sanciones”. La Corte como ustedes saben es un tribunal de justicia internacional que juzga es a las personas acusadas de cometer crímenes como: genocidios, guerras, agresión y crímenes de lesa humanidad. Ante este tribunal internacional se interpuso esta remisión. Actualmente está en la oficina de la fiscal general de la Corte para el análisis del caso, a ver si admite la demanda o no.

Jorge Arreaza, canciller de la República Bolivariana de Venezuela

Si bien el gobierno de Venezuela no identifica quién es el autor de los delitos, sí le pide a la Corte que identifique, y le hace una descripción muy detallada de cuál ha sido el impacto del bloqueo en el sistema de salud venezolano, en el acceso a los alimentos por parte del pueblo venezolano, hacia el acceso a las importaciones de medicamentos y de alimentos por parte del Estado, hacia la implementación de planes sociales y cómo estas políticas sociales a partir de 2014 han venido siendo atacadas por parte de la aplicación de estas medidas coercitivas.

 

 

Además de esta demanda del Estado, también desde los movimientos sociales, en el caso específico de la organización que yo represento, de Sures, nosotros también hemos interpuesto en el mes de junio de este año una denuncia que se suma al expediente interpuesto por el Estado y le solicitamos a la Corte que nos constituya en una figura, que la Corte admite una vez que la causa sea admitida, que es de amiciscuriae, que en castellano significa “amigos de la corte”. Es una figura en la que, si bien tú no eres parte, puedes presentar pruebas, alegaciones, presentando pruebas de lo que ha sido ese impacto en la población.

A nivel internacional hay otras dos demandas que están en este momento en curso. Una es la solicitud del Estado venezolano para la repatriación del oro que está en el Banco de Inglaterra, constituida en los tribunales ingleses. Allí el problema es que como Inglaterra interpuso medidas coercitivas contra el país, y aceptaron la autoproclamación del diputado Guaidó como presidente interino, entonces, en la jurisdicción inglesa no han reconocido al Estado venezolano como el denunciante de la causa, sino al diputado Guaidó.

La segunda es con la empresa Cristalex, que es una empresa minera canadiense que tenía una concesión aquí en Venezuela. La concesión se le revoca y esta empresa interpone una demanda por daños y perjuicios en la jurisdicción de EEUU. Similar a lo que ocurre en el caso de Inglaterra, el que va a representar al Estado venezolano es este procurador autodesignado por el diputado Guaidó, que a su vez era un empleado de la empresa Cristalex. Allí hay, obviamente, un conflicto de intereses. Eso, más allá de que con lo que se quieren cobrar esta demanda por daños y perjuicios, es con la empresa Citgo que es la filial más importante de Pdvsa.

Así, desde el punto de vista internacional hay distintas demandas que están en curso. También hay denuncias del Estado ante el sistema multilateral. Naciones Unidas se ha pronunciado a través de distintas instancias contra el bloqueo. Inclusive en el último consejo de DDHH en julio de este año, se le ha solicitado al gobierno de EEUU que cese el bloqueo contra Venezuela. También los relatores especiales de la ONU se han pronunciado en contra del bloqueo y a favor del cese de la aplicación de estas medidas coercitivas.

 

[1]El riesgo país es todo riesgo inherente a las inversiones y a las financiaciones en un país respecto en contraste con otro.

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