Seleccionar página
La actual escalada de agresión estadounidense y la necesidad estratégica de una nueva mayoría nacional. Análisis de La Corriente

La actual escalada de agresión estadounidense y la necesidad estratégica de una nueva mayoría nacional. Análisis de La Corriente

Es notorio que atravesamos una nueva escalada en la agresión sostenida que EEUU dirige contra Venezuela, la cual continuará en crecimiento e intensidad al menos durante lo que queda de año. A fin de contribuir al análisis de la actual coyuntura política venezolana, a la comprensión del momento en que estamos por parte de nuestro pueblo y a la necesaria preparación ante los posibles escenarios que se avecinan, conviene analizar las señales que evidencian esta escalada, las variables determinantes y significativas que la generan, los posibles escenarios que puedan presentarse y la definición de líneas de acción necesarias para situarnos en este cuadro.

I

Comencemos por las señales en el escenario internacional. Lo primero que debemos tener presente es que está en pleno desarrollo la nueva política de EEUU para América Latina que tiene como objetivo central en sus definiciones “contener la influencia extranjera”, es decir, la influencia de potencias como Rusia y China. Esto, basado en los postulados de la doctrina Monroe, según la cual América toda pertenece a los norteamericanos. Desde la perspectiva colonialista estadounidense el control del continente debe estar en sus manos y cualquier otra influencia es considerada enemiga. En esta perspectiva hegemonista y supremacista, Estados Unidos considera que todo el continente es parte de su territorio, por lo tanto se considera con el derecho de ocuparlo militarmente, controlarlo económicamente y decidir sobre asuntos de política interna de nuestros países. Un componente central de esa política hacia el continente es la estrategia de máxima presión contra Venezuela, así como el asedio a Cuba y Nicaragua.

En el marco de ese despliegue, y como una de las señales de la actual escalada, está el reciente viaje de Robert O’Brien, asesor de seguridad nacional del presidente Trump, a Panamá y Colombia. En palabras O’Brien, el objetivo es “Promover la seguridad, prosperidad y gobernanza democrática en el continente”. En la realidad, seguridad quiere decir presencia militar, prosperidad quiere decir control económico y gobernanza quiere decir alineamiento y subordinación política. En su viaje estuvo acompañado de Craig Faller, jefe del Comando Sur, y de Mauricio Claver-Carone, director del Consejo de Seguridad para el hemisferio occidental. Entre otros temas, se trataron asuntos como “el combate al lavado de activos y al financiamiento al terrorismo”, así como la supuesta lucha contra el narcotráfico. En el caso de Colombia, se acordó una nueva fase de relanzamiento del Plan Colombia, que implicará más recursos en esa dirección, esta vez maquillados con un nuevo componente vinculado a la inversión social. Este discurso y estos acuerdos apuntan a Venezuela ya que, como se sabe, una de las líneas de criminalización contra nuestro país se basa en falsas acusaciones de narcotráfico y terrorismo.

Una segunda señal es la denuncia del presidente colombiano Iván Duque sobre la supuesta compra de misiles de largo alcance a Irán, lo cual es absolutamente falso: se trata de un tipo de armamento que Irán no tiene para la venta sino para su propia defensa. Esto constituye un intento de Duque de generar una causal de guerra, una justificación que pretende ser la base para una posible reedición de lo que fue la llamada crisis de misiles, que involucró a EEUU, Cuba y la URSS. A la vez, está la denuncia de que militares venezolanos estarían triangulando armas para la guerrilla de ese país. En esto está de fondo la profunda crisis política, social y económica que atraviesa Colombia, la más profunda en los últimos 30 años, lo cual facilita que la oligarquía de ese país se preste para los planes que dirige EEUU en la medida en que se beneficia porque constituyen una forma de distraer al pueblo colombiano en relación con su propia crisis. A esto hay que agregar la reciente activación de la brigada militar de EEUU en Colombia, la cual había sido suspendida por no contar con la aprobación jurídica nacional para hacerlo.

Otra señal de la escalada vendría a ser el despliegue de toda una campaña mediática sobre la supuesta amenaza iraní en América Latina, dentro de la cual se construye la justificación para agredir a Venezuela en la medida en que la cercana relación del gobierno venezolano con el gobierno de Irán estaría siendo la puerta de entrada para esta supuesta amenaza iraní.

Por último, estaría la cada vez mayor implicación de Israel en el conflicto venezolano, lo cual se desprende de la forma en que se profundiza la cercanía y vinculación que la dirigencia opositora (prófuga de la justicia venezolana) mantiene con Israel.

II

En el escenario nacional, tenemos en primer lugar los recientes esfuerzos de la ultraderecha guaidocista para reactivarse, haciendo anuncios y convocatorias, llamando a la construcción de una nueva ruta para sus objetivos, buscando reconstruir la unidad perdida y pretendiendo materializar en alguna acción concreta una supuesta acción en favor del pueblo venezolano. Evidentemente su gestión y promoción del bloqueo contra Venezuela le ha restado aún más popularidad al artefacto Guaidó, y buscan revertir ese efecto.

Por otro lado es notoria una fuerte reactivación de acciones de bandas delincuenciales organizadas, las llamadas Bacrim, cuyos vínculos y operación bajo control y dirección de la ultraderecha han sido denunciados y expuestos en reiteradas ocasiones. En este sentido, hay sospechas de avance en el control de la derecha con relación a estas bandas a través de sectores de los cuerpos policiales que pueden servir de mecanismo para el acercamiento y manejo de las mismas. Del accionar de estas bandas llama la atención su componente mediático, que es muy particular y fuera del patrón de actuación de ese tipo de delincuencia: buscan la exposición mediática, la creación de cuentas de redes sociales y la incidencia en la opinión pública, lo cual las ubica como parte de la estrategia de desestabilización y guerra psicológica. Esto estaría en relación con lo ocurrido en Petare y en Lara en el contexto de la Operación Gedeón, por ejemplo. Se trata, en todo caso, de una operación encubierta de muy fino diseño.

Por último, en el cuadro nacional, otra señal es la radicalización de la estrategia de presión económica sobre la gente, una de cuyas principales armas es la disparada brutal del precio del dólar, con su respectivo impacto en los precios de los bienes y servicios y en el deterioro del poder adquisitivo de la gente.

III

Nada de esto es casual ni caprichoso, sino que tiene su origen en un conjunto de elementos determinantes y variables significativas que están actualmente en desarrollo a escala global. La principal es la aceleración de la disputa geopolítica mundial producto de la crisis generada por la pandemia de Covid-19, sobre todo la disputa entre China y EEUU en el plano tecnológico, financiero y militar. La carrera por la vacuna contra el COVID-19 es parte de esta disputa, en la que entran otras potencias como Rusia. Esta aceleración suma presión a la crisis estructural que enfrenta la hegemonía de EEUU en el planeta, haciendo que aumente su virulencia porque está obligado a reaccionar, lo cual hace con sus dos armas fundamentales: el control y hegemonía que posee sobre el sistema financiero mundial y su poderío militar.

Otro elemento central es la situación política interna de EEUU, en cuyo centro está el venidero proceso electoral presidencial. En ese punto Trump está acorralado, con serios riesgos de perder la reelección. De allí que como parte de su campaña busque desesperadamente resultados qué mostrar, entre los cuales estaría una eventual victoria en el caso venezolano, que podría ser exhibido como un logro en política exterior.

A esa complejidad interna de la situación política de EEUU se agregan los efectos devastadores de la pandemia en ese país, principalmente en el aspecto económico: 14 millones de nuevos desempleados, 34% de decrecimiento en el PIB y paralización económica en torno a un 40% son datos contundentes para un presidente que mostraba como su principal logro el crecimiento y éxito económico. Allí estaba el fuerte de su imagen y su oferta electoral.

Este cuadro político se agrava con el aumento de las tensiones raciales, que alejan aún más la simpatía por Trump de los sectores afroamericanos y latinos. Hoy día hay ciudades enteras prácticamente insurrectas, con movilizaciones masivas en las cuales incluso se exhibe armamento. Esto, sin contar la profunda crisis de salud resultado del mal manejo de la pandemia. La situación es tan crítica para Trump, que incluso un sector del partido republicano, quienes impulsan el llamado Proyecto Lincoln, se opone a la reelección de su propio candidato.

En ese contexto tan adverso para Trump cobra un valor central Venezuela ¿Por qué? No solo por su importancia geoestratégica, sino por la importancia que tiene Florida para la elección presidencial en el elitesco y antidemocrático sistema electoral estadounidense. Para Trump es fundamental ganar las elecciones en Florida. Recordemos que es justamente allí en Florida donde está concentrado el lobby mayamero anticastrista y antichavista, que tiene mucho peso en el establishment del partido republicano. En medio de la compleja crisis que pone en riesgo su reelección, Trump está obligado a hacer concesiones y complacer a ese sector, que es el más acérrimo enemigo de la revolución bolivariana en EEUU, uno de cuyos principales voceros es el senador Marco Rubio.

IV

 

Con todos estos elementos sobre la mesa de análisis, podemos definir al menos tres posibles escenarios de lucha:

  • Que el conflicto no se resuelva en una intervención militar directa e invasión, sino que se sostenga la estrategia de máxima presión, incrementándola y llevándola a niveles superiores, extremos, utilizando para ello a Colombia. Esto implica radicalización total del bloqueo comercial, financiero y petrolero, provocaciones armadas desde Colombia y Brasil sin que lleguen necesariamente a acciones directas armadas, incursiones armadas con mercenarios, intentos de reactivación insurreccional de la protesta y la movilización de calle, presión para la división de los cuerpos militares y policiales, acciones de sabotaje para agravar la pandemia.
  • Que el conflicto mantenga su actual nivel de intensidad en la agresión, con un componente más retórico y mediático, sosteniendo el nivel actual de la asfixia económica, con lo cual continuaría el deterioro interno económico y social, pero en la misma progresividad.
  • Intervención militar directa de una colación militar en la que estarían Colombia y Brasil.

A esto habría que agregar el riesgo y la amenaza siempre latente de colapso total y la explosión social, que podría darse en cualquiera de los escenarios, principalmente en el primero, aunque se requiere para ello la combinación de muchas variables, entre las cuales está un liderazgo opositor capaz de atizarlo y conducirlo, lo cual no existe en la realidad concreta de los territorios.

V

Ante este grave cuadro que se cierne sobre el país, lo fundamental es que seamos todos y todas fuerzas que sumen a la unidad nacional y patriótica: hombres y mujeres, organizaciones sociales y políticas, colectivos, grupos, partidos, comunas, consejos comunales, consejos campesinos, de mujeres, de estudiantes, organizaciones de base, grupos religiosos, sindicatos, brigadas de defensa, brigadas agrarias y productivas, cada quien en su espacio y jugando su papel.

Por parte del chavismo esta unidad debe nuclearse en torno al gobierno bolivariano, al liderazgo del presidente Maduro y de la dirección del Psuv. Es en torno a estas fuerzas centrales que debe construirse la unidad del chavismo y no buscarla por fuera. Esta unidad debe ser nuestro pilar fundamental adentro del cual saber manejar, gestionar y trabajar las diferencias y contradicciones.

Coincidimos con el presidente Maduro en los puntos hacia donde debe orientarse el debate, cuyo centro está en la necesidad de reconstruir un nuevo bloque histórico, una nueva mayoría nacional que, para lograrse, debe trascender la propia izquierda e ir por todos los sectores de la vida nacional, incluida la social democracia y más allá; una nueva mayoría nacional que, en primer lugar, garantice la democracia, la soberanía y luche contra el bloqueo y el asedio, sin lo cual no hay posibilidad de recomponer la vida nacional. Las fuerzas de izquierda debemos tener la capacidad de entender y asumir esto.

En ese debate central hay grandes preguntas: ¿Cómo reconstruir la nueva mayoría nacional en las actuales condiciones de adversidad económica, de asedio imperialista, de bloqueo, de reducción drástica de la capacidad financiera, logística y operativa del Estado? ¿Cómo hacerlo sin restablecer el normal funcionamiento institucional del estado con la recuperación de la Asamblea Nacional? ¿Cómo retomar en esas condiciones las dinámicas transformadoras de la revolución bolivariana? ¿Qué podemos aportar en concreto desde nuestros espacios y territorios a esas tareas?

Los debates necesarios no deben plantearse, creemos, de forma superficial, perdiendo de vista las complejas variables estratégicas que están en juego. No es momento para aéreos debates ideológicos o teóricos que no tengan en cuenta las prioridades estratégicas y las realidades y posibilidades concretas. No es momento para debates meramente electoralistas, que ven las elecciones parlamentarias desde una perspectiva inmediatista y centrada solo en el logro de cuotas de participación electoral y política.

Las alianzas políticas que el país demanda son alianzas que deben fundamentarse en el aporte y la construcción en función de la solución de los grandes problemas, las grandes tareas y desafíos que enfrenta el país. No podemos establecer o exigir alianzas desde posiciones y prácticas políticas basadas solo en opiniones. La situación actual del país nos exige jugarnos el pellejo en la calle, junto a la gente, enfrentando los problemas y construyendo la democracia participativa y protagónica legada por Chávez.

La construcción del socialismo en Venezuela, que mantenemos como horizonte estratégico liberador, depende de que juntos y juntas, en unidad, salgamos victoriosos(as) del complejo trance nacional que atravesamos. Nos toca seguir luchando, pugnando, empujando en esa dirección, pero construyendo y aportando. Alcanzar ese horizonte será una conquista resultado de la lucha y la construcción para que nuestra perspectiva transformadora sea hegemónica en la sociedad, en los territorios, en el partido, en el chavismo. Y en ello cada quien debe entender cuál es su papel.

VI

En el actual contexto y con estos fundamentos de análisis, La Corriente como organización política y social que tiene como basamento para su proyecto transformador la construcción de poder desde abajo, asume como marco de actuación las siguientes tareas prioritarias:

  • Incrementar la preparación para la defensa de la soberanía y la paz, en lo cual es clave profundizar la vigilancia popular.
  • Fortalecer las articulaciones en el Psuv, la FANB, y las expresiones del poder ejecutivo en todos los niveles.
  • Mantener la cohesión de equipos y estructuras: comunicación, información, organización, y fortalecer el trabajo de base.
  • Apoyar con todas nuestras capacidades la campaña del Psuv por la victoria en la Asamblea Nacional.
  • Seguir trabajando en la lucha contra la pandemia.
  • Continuar en la lucha por el desarrollo productivo del campo en articulación con las instituciones del gobierno bolivariano en esa área.
  • Continuar el trabajo de organización y multiplicación de la solidaridad hacia los sectores sociales más afectados por la crisis y el bloqueo.
  • Seguir contribuyendo a la batalla comunicacional por la defensa de la paz y la soberanía, y por la profundización de la democracia revolucionaria y el desarrollo productivo

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Todo lo que necesitas saber sobre el bloqueo contra Venezuela y sus consecuencias para l@s venezolan@s

Todo lo que necesitas saber sobre el bloqueo contra Venezuela y sus consecuencias para l@s venezolan@s

Entrevista a María Lucrecia Hernández de la organización Sures:

A medida que pasan los años se va haciendo más tangible el carácter arbitrario y criminal del bloqueo de Estados Unidos contra Venezuela. No sólo el gobierno venezolano, sino organizaciones sociales, nacionales e internacionales, se han sumado al coro de voces que así lo denuncian y que exigen la derogación de las medidas coercitivas y unilaterales de ese país en contra del pueblo venezolano.

En el contexto actual de la lucha global contra la pandemia de COVID-19 este tema ha cobrado relevancia, ya que tanto las medidas que impiden a Venezuela acceder al comercio exterior sin presiones ni persecuciones, así como el secuestro de miles de millones de dólares en bancos extranjeros, implica para el Estado venezolano un importante aumento de las dificultades para hacer frente a la pandemia.

Al respecto del bloqueo, su impacto y la respuesta para combatirlo, conversamos con María Lucrecia Hernández, activista por los derechos humanos y directora de la organización Sures.

 

Luego del tristemente célebre decreto de Obama según el cual Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria, ¿cómo ha sido el desarrollo del proceso de sanciones?

Lo primero que tenemos que puntualizar es que la primera medida que se dictó contra Venezuela fue la Ley 113278, que dicta el congreso de EEUU en diciembre de 2014. Esa ley es importante por ser la primera acción a partir de la cual se va a desencadenar todo el grupo de medidas coercitivas que se dictan hasta la fecha. Esta Ley establece prohibiciones y restricciones al Banco Central de Venezuela (BCV), nuestra máxima autoridad en política monetaria, y también a Petróleos de Venezuela (PDVSA), principal empresa que produce más del 95% de las divisas que requiere el país para la inversión pública.

Aparte de estas medidas contra PDVSA y contra el BCV, también va a prohibir a la ciudadanía norteamericana y a cualquier tipo de empresa que esté bajo la jurisdicción de EEUU, comercializar con el gobierno de Venezuela, so pena de incurrir en restricciones y disposiciones de sanciones contra ese tipo de personas, o contra empresas o entidades que realizan esta comercialización con el país.

A partir de ahí, se desencadenan una serie de medidas contra Venezuela. Estas medidas en Sures las diferenciamos así: del tipo formales, aquellas medidas que se dictan a través de leyes, decretos, reglamentos, se dictan a través de un acto jurídico; y del tipo de acciones de hecho, informes negativos, acciones como por ejemplo la imposición del Riesgo País, el cierre de rutas comerciales, amenazas contra el Estado y contra las empresas pero que no están sustentadas en un instrumento jurídico.

Nosotros tenemos contabilizado hasta la fecha que se han dictado 84 medidas coercitivas contra el gobierno de Venezuela. La mayoría de ellas, casi el 68% las dicta el gobierno de los EEUU, después le sigue la Unión Europea (UE) con 9 medidas, después el gobierno de Canadá con 5 medidas, Suiza con 2 y tenemos 2 medidas del grupo de Lima, 2 medidas del Reino Unido y 2 medidas del gobierno de Panamá, que es el único país en América Latina que ha impuesto una medida contra Venezuela.

Tomado de: https://sures.org.ve/ | INFORME ESPECIAL MEDIDAS COERCITIVAS UNILATERALES DESDE LA UNIÓN EUROPEA CONTRA LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

 

A partir de ahí se empiezan a desencadenar una gran cantidad de actos, fundamentalmente liderados por el gobierno de EEUU, que los va a aplicar a través de estrategias fundamentales como las órdenes ejecutivas, que las dicta el presidente. Una la dicta Obama, que es la famosa orden ejecutiva con la cual se decreta a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad y la política exterior de EEUU; y después se van a dictar 7 órdenes ejecutivas más en el gobierno de Trump. Estas últimas van a tener un fuerte impacto en la compra y venta de bonos de la deuda soberana, se van a establecer restricciones a través de estas órdenes ejecutivas que son como decretos de emergencia; también contra el Petro, contra el oro, contra PDVSA. Es decir, que van atacando las áreas neurálgicas del Estado, pero también van atacando las políticas que el Estado va implementando para salir de esta situación de crisis, como por ejemplo la venta de oro o el establecimiento de una nueva criptomoneda.

Con estas órdenes ejecutivas y estos decretos de excepción que se dictan a través del gobierno de EEUU, se va habilitar otras áreas del gobierno de EEUU a dictar medidas contra el país. Como son los actos que dicta la oficina de control de activos del gobierno de EEUU, lo que se conoce por sus siglas en inglés OFAC, que va a dictar medidas contra distintas áreas, personas, empresas, buques, aeronaves, que tengan o quieran tener una relación comercial y financiera con el Estado de Venezuela.

Tenemos contabilizado que,

desde el inicio del bloqueo formal contra Venezuela, se han dictado órdenes contra 131 empresas públicas, privadas, no solamente venezolanas, sino también extranjeras que tenían relaciones comerciales con Venezuela.

Se han dictado también órdenes de restricciones también contra 56 aeronaves muchas de ellas pertenecientes a Conviasa, contra 58 buques, la mayoría trasladaban petróleo en el proceso de venta del petróleo de Venezuela hacia el mundo, como también la importación de aditivos y los productos necesarios para producir el combustible en el país.

Además, se han dictado aproximadamente más de 150 medidas contra particulares, algunos funcionarios del Estado venezolano, pero otros extranjeros dueños de empresas que tenían una relación comercial con Venezuela. Sumando todas esas, estamos hablando de más de 400 medidas o acciones que se dictan contra el gobierno de Venezuela.

Elaboración SURES

 

¿Y cuál sería el impacto de todo este despliegue contra Venezuela, en términos financieros, económicos y sociales?

Ha sido muy difícil hasta la fecha poder cuantificar ese impacto. Primero, porque no existe dentro de la institucionalidad venezolana una exigencia a todas las instancias públicas para cuantificar económicamente ese daño, por ejemplo, si una factura se retuvo, o si un barco se retiene con la importación de medicinas y se le cobra más tiempo a ese barco por estar parado y eso genera un perjuicio a la república. Ese tipo de cosas se empiezan a cuantificar y a final de año se presenta un informe ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que dice, de manera detallada, cuánto es el perjuicio económico que el bloqueo ha causado al pueblo venezolano. En el caso de Cuba, por ejemplo, hay una ley, es decir una instrucción, con su reglamento, para ello.

En el caso de Venezuela si bien hace unos meses se dictó un decreto en esa dirección, un poco tiempo antes de la declaración de la pandemia del covid-19, todavía no se está implementando a nivel de las instituciones del Estado. Es decir, hay una cuantificación más o menos general en cuanto al impacto económico,

se habla de 130 mil millones de dólares las pérdidas totales para la economía venezolana producto del bloqueo y aproximadamente unos 7 mil millones de dólares de Venezuela que se encuentran bloqueados en más de 40 bancos internacionales.

Así, hay una primera cuantificación, pero nosotros creemos en nuestra organización que esa cuantificación es menor a la real, que es mucho más dinero. Nosotros creemos que la principal afectación a nivel social ha sido toda esta política dirigida a quebrar todo el sistema de misiones sociales, a obstaculizar el acceso de la política pública al pueblo y el desmejoramiento del sistema de salud y educación, fundamentalmente desde el 2014 hasta la fecha.

Podemos dar algunos ejemplos tomados de data internacional, por ejemplo, del Observatorio Global de Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Ese observatorio señala que para 2015 Venezuela importaba 34% de las medicinas de EEUU, el 7% de España y el 5% de Italia; en el caso de los alimentos el 33% de EEUU y el 12% de Canadá. Es decir,

tenemos en el caso de medicinas y de alimentos que más del 45% se importaba de los países que hoy nos tienen bloqueados.

Eso supone una afectación muy fuerte porque el Estado tuvo en todos estos años que rediseñar la infraestructura del sistema de importación de alimentos, crear nuevas rutas, crear nuevos socios y, obviamente, eso es más costoso, porque es más costoso importar una medicina de India o desde Turquía, que está mucho más lejos geográficamente, que hacerlo desde EEUU, México, y de aquellos Estados que están más cerca geográficamente.

Así, tuvo que haber toda una reconfiguración de los nuevos socios comerciales y eso, por supuesto es difícil, porque todas estas empresas son amenazadas por el gobierno de EEUU. Como ocurrió hace un rato con el gobierno de India que decidió no comprar más petróleo a Venezuela porque el gobierno de EEUU le estaba amenazando. Es lo que se conoce como el overcompleing, es cuando a esa persona aún no se le aplica una medida y por si acaso deja de comprar o deja de realizar esa transacción comercial ante a la amenaza de que le puede caer una sanción.

Nosotros vemos que esta afectación fundamentalmente se ha visto en la salud, se ha visto en la educación y se ha visto en la alimentación. Para dar ejemplos concretos: en el caso de la salud el Citibank en el año 2017 se niega a recibir una transacción de los fondos venezolanos para la importación de 300 mil dosis de insulinas para personas con diabetes; o en el caso NovoBank, que retiene el dinero de un programa que tiene el gobierno venezolano a través de PDVSA y de Citgo para subsidiar el transplante de médula ósea de pacientes en Italia. Hay muchos ejemplos, en el caso de la alimentación se va a atacar a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), es decir, todo el entramado de importación de alimentos para las cajas CLAP ha sido atacado directamente mediante estas medidas coercitivas unilaterales.

Estas medidas también han tenido un fuerte impacto en lo que se conoce como la movilidad humana o los procesos de migración de Venezuela hacia la región. Ha ocasionado la modificación y el cambio de vida de las personas, por ejemplo, en el caso de los pacientes con enfermedades crónicas tuvieron que irse del país porque no pudieron acceder a sus medicamentos y también la movilización de personas en busca de mejores condiciones de vida para satisfacer sus necesidades básicas. Un dato central en el caso de los procesos de migración es que la curva ascendente de la implementación de medidas coercitivas desde el 2015 – 2017 – 2019 va a ser exactamente igual al incremento de las migraciones durante esos dos años; es decir que la migración va de la mano a las sanciones: a mayor aplicación de medidas coercitivas, mayores son los procesos de emigración en nuestro país.

Los movimientos sociales hemos denunciado este daño y hemos solicitado al Estado participar en este proceso de cuantificación de daños. Hemos solicitado abrir espacios para que se denuncien los impactos concretos del bloqueo en cada una de las áreas de la vida de las personas. Y, además, más allá de estas denuncias en concreto frente al Estado, nosotros hemos venido solicitando la solidaridad internacional, las campañas en contra del bloqueo, y han sido muy solidarias las organizaciones y movimientos sociales del mundo. También hemos venido denunciando en distintos espacios, fundamentalmente en el espacio multilateral de las Naciones Unidas, el bloqueo contra nuestro país, nos hemos reunido con relatores especiales, con la alta comisionada para los DDHH y hemos llevado pruebas concretas de este impacto en la vida del pueblo venezolano.

¿Cuál es el estatus actual de la lucha contra el bloqueo y cuáles son las acciones penales y políticas que se vienen haciendo para combatirlas y para defender los recursos y activos de Venezuela en el extranjero?

Es importante mencionar, ante todo, que la aplicación de medidas coercitivas, la imposición de bloqueos económicos contra los países supone, o se dirigen a limitar, obstaculizar las relaciones comerciales del país con el mundo, mediante amenazas, mediante distintas acciones, pero no supone, el robo, la confiscación de los activos de ese Estado. Es importante distinguir esa situación, que es la que estamos viviendo.

Aparte de un bloqueo y de la aplicación de medidas coercitivas, en nuestro caso tenemos por otro lado el robo, la confiscación, el embargo de los activos del Estado. Los casos más claros son Citgo, la principal filial de Petróleos de Venezuela, o el caso del oro venezolano depositado en el banco de Inglaterra.

El Estado venezolano el 13 de febrero de 2020 presentó ante la Corte Internacional Penal (CIP) una demanda, en términos jurídicos una “remisión”, para que se investiguen los delitos cometidos contra la población venezolana por parte del gobierno de los Estados Unidos, debido a la imposición de un bloqueo económico y medidas coercitivas y unilaterales, lo que eufemísticamente se conoce como “sanciones”. La Corte como ustedes saben es un tribunal de justicia internacional que juzga es a las personas acusadas de cometer crímenes como: genocidios, guerras, agresión y crímenes de lesa humanidad. Ante este tribunal internacional se interpuso esta remisión. Actualmente está en la oficina de la fiscal general de la Corte para el análisis del caso, a ver si admite la demanda o no.

Jorge Arreaza, canciller de la República Bolivariana de Venezuela

Si bien el gobierno de Venezuela no identifica quién es el autor de los delitos, sí le pide a la Corte que identifique, y le hace una descripción muy detallada de cuál ha sido el impacto del bloqueo en el sistema de salud venezolano, en el acceso a los alimentos por parte del pueblo venezolano, hacia el acceso a las importaciones de medicamentos y de alimentos por parte del Estado, hacia la implementación de planes sociales y cómo estas políticas sociales a partir de 2014 han venido siendo atacadas por parte de la aplicación de estas medidas coercitivas.

 

 

Además de esta demanda del Estado, también desde los movimientos sociales, en el caso específico de la organización que yo represento, de Sures, nosotros también hemos interpuesto en el mes de junio de este año una denuncia que se suma al expediente interpuesto por el Estado y le solicitamos a la Corte que nos constituya en una figura, que la Corte admite una vez que la causa sea admitida, que es de amiciscuriae, que en castellano significa “amigos de la corte”. Es una figura en la que, si bien tú no eres parte, puedes presentar pruebas, alegaciones, presentando pruebas de lo que ha sido ese impacto en la población.

A nivel internacional hay otras dos demandas que están en este momento en curso. Una es la solicitud del Estado venezolano para la repatriación del oro que está en el Banco de Inglaterra, constituida en los tribunales ingleses. Allí el problema es que como Inglaterra interpuso medidas coercitivas contra el país, y aceptaron la autoproclamación del diputado Guaidó como presidente interino, entonces, en la jurisdicción inglesa no han reconocido al Estado venezolano como el denunciante de la causa, sino al diputado Guaidó.

La segunda es con la empresa Cristalex, que es una empresa minera canadiense que tenía una concesión aquí en Venezuela. La concesión se le revoca y esta empresa interpone una demanda por daños y perjuicios en la jurisdicción de EEUU. Similar a lo que ocurre en el caso de Inglaterra, el que va a representar al Estado venezolano es este procurador autodesignado por el diputado Guaidó, que a su vez era un empleado de la empresa Cristalex. Allí hay, obviamente, un conflicto de intereses. Eso, más allá de que con lo que se quieren cobrar esta demanda por daños y perjuicios, es con la empresa Citgo que es la filial más importante de Pdvsa.

Así, desde el punto de vista internacional hay distintas demandas que están en curso. También hay denuncias del Estado ante el sistema multilateral. Naciones Unidas se ha pronunciado a través de distintas instancias contra el bloqueo. Inclusive en el último consejo de DDHH en julio de este año, se le ha solicitado al gobierno de EEUU que cese el bloqueo contra Venezuela. También los relatores especiales de la ONU se han pronunciado en contra del bloqueo y a favor del cese de la aplicación de estas medidas coercitivas.

 

[1]El riesgo país es todo riesgo inherente a las inversiones y a las financiaciones en un país respecto en contraste con otro.

Salarios y reactivación económica. Análisis de La Corriente

Salarios y reactivación económica. Análisis de La Corriente

Cosecha de semilla nacional de maíz permite ahorrar € 40 millones ...El tema de la baja capacidad adquisitiva del salario de los trabajadores y las trabajadoras venezonalos(as) y la necesidad imperiosa de que sea abordada una solución a dicho problema cobra cada día mayor relevancia. Es un hecho indiscutible que existe una amplia brecha entre el salario y el costo de los insumos básicos para la vida digna de la familia trabajadora venezolana. Así como es un hecho también el ensanchamiento de la brecha de desigualdad entre las mayorías que tienen poco y las minorías que más tienen. Creemos, entonces, que este es un asunto económico prioritario, que debe ser abordado de forma contundente por el gobierno bolivariano en la medida de que es un determinante central de la calidad de vida de las grandes mayorías nacionales, cuyo bienestar y dignidad son la razón de todo proceso revolucionario.

Lo primero que hay que considerar al abordar el tema es que la actual coyuntura económica tiene, además de otras variables, como la caída del precio de petróleo, una principal: el criminal bloqueo financiero y comercial al cual EEUU somete a nuestro país. Esto no sólo determina contundentemente la actual crisis económica sino que condiciona las posibles respuestas, acciones o medidas que puedan tomarse para enfrentarla. Ese marco limita con fuerza la capacidad de actuación del gobierno nacional, reduce enormemente el margen y la libertad de actuación, así como las alternativas que se pueden construir.

De allí que sea necesario que el diagnóstico y las propuestas se eleaboren sin caer en posiciones ortodoxas, cerradas ni en una defensa acrítica o a ultranza de la política económica del gobierno. Se trata de comprender una realidad, buscar sus causas y darle respuesta, especialmente en este caso donde el principal afectado es el “sujeto de la revolución”. La complejidad del escenario es de tal magnitud, que las propuestas no pueden surgir estrictamente de marcos y modelos teóricos, idealistas, sino que deben implicar un profundo realismo revolucionario, en donde el centro debe estar puesto en la consecución progresiva del bienestar del ser humano.

Así, se trata entonces de construir una respuesta al angustioso cuadro económico y social de la mayoría de nuestra población, en un país bloqueado, asediado por una poderosa potencia internacional, con el corazón de su economía, que es la industria petrolera, profundamente golpeado, un país con sus ingresos mermados gravemente, un país con serios problemas en su aparato productivo, en la generación de energía, un país con problemas complejos en el funcionamiento del Estado, en su eficacia, transparencia y eficiencia. Se trata de, en este contexto, reivindicando el horizonte transformador y de justicia social de la revolución bolivariana, construir una alternativa económica que logre dar respuesta.

Una primera realidad que debemos, entonces, aceptar, es la dificultad para construir una propuesta que dé cuenta de todos los desafíos que tenemos por delante. Pero es posible, sí, trazar un plan estratégico, dotar al país de una política coherente y planificada, con una visión consensuada de qué se puede hacer y qué no en las actuales condiciones, que permita ir resolviendo progresivamente los problemas. Es aquí donde debe aparecer como rectoría central el carácter clasista del gobierno bolivariano, su opción por las grandes mayorías trabajadoras, su definición humanista, que prioriza los intereses nacionales y nuestra soberanía, así como a los sectores productivos con vocación nacional.

Entonces, en primer lugar, creemos que debe haber acciones concretas orientadas a mitigar el impacto de la crisis y el bloqueo en las grandes mayorías. En ese aspecto es necesario reconocer el esfuerzo del gobierno nacional en las políticas de asignaciones monetarias, en la distribución subsidiada y masiva de alimentos, en sostener la gratuidad de la salud y la educación públicas, entre otras. Sin embargo, es necesario reconocer que dada la magnitud del impacto social de la crisis y el bloqueo, estos esfuerzos no son suficientes. Mención aparte merece el enorme y eficaz esfuerzo y despliegue, en recursos, insumos y personal humano, dirigido a combatir la pandemia de Covid-19.

Reconocida entonces la necesidad de un esfuerzo mayor, es que planteamos la necesidad de un conjunto de medidas que refuercen, que acompañen y amplíen la capacidad de protección del Estado hacia las grandes mayorías trabjadoras, hacia la economía familiar, de la pequeña y mediana empresa, hacia el empleo y los ingresos familiares, es decir, hacia los eslabones sociales y económicos más afectados. Allí es clave una política económica que defina objetivos y metas claras y realistas en aspectos concretos como, por ejemplo, la reactivación productiva del sector agrario e industrial nacional, con énfasis y prioridad en los sectores medianos y pequeños, sociales y comunales. Esta política debe tener como prioridad una política fiscal y tributaria que cumpla con el objetivo central de que quienes más ganen y tengan sean quienes más aporten al desarrollo del aparato económico general. En este aspecto es necesario señalar que no es cierto que en contextos de recesión económica no sea posible aumentar y aplicar medidas tributarias a los sectores que más capital han acumulado: a partir de una identificación transparente de cuales son los sectores que, aún en medio de la crisis, han mantendido y aumentado sus márgenes de ganancia y acumulación de capital, definir una aplicación de medidas tributarias especiales: sectores como la banca o el sector comercial importador, por ejemplo. Se trata, insistimos, en una capatación de recursos por parte del Estado para ser distribuidos tanto a lo social como al estímulo y empuje del aparato productivo.

Otra prioridad  de esta política económica debe ser el tema financiero y crediticio, que implica una mayor flexibilización del encaje bancario, bajo un plan de control estatal que permita construir un fondo dirigido a la reactivación productiva sobre todo de la pequeña y mediana empresa del sector agrícola y agroindustrial.

En el marco de una política integral que aborde lo que aquí venimos planteando, es necesario, además, un plan progresivo, concreto y planificado que apunte a la recuperación de la economía familiar y del salario real de los y las trabajadores(as) del país. Es aquí donde planteamos la necesidad de establecer una asignación económica universal por el orden de los 50$. Esto es posible si el Estado hace uso de su atribución para hacer una política de aumento del financiamiento productivo y una política, temporal, de renta univeral. Esta medida puede considerarse por un tiempo definido, de al menos dos años, de modo que se mejoren las condiciones sociales de la familia venezolana a la vez que se reactive la demanda y la producción.

Todo esto es posible adelantarlo aún en el grave contexto de limitaciones y restricciones en que se encuentra el país. Es no solo posible sino necesario. Y es necesario además que esto ocurra en una profunda ampliación democrática del debate económico y de la construcción de consenso entre los sectores económicos y políticos comprometidos con la soberanía y el desarrollo nacional.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Pueblos Soberanos, Pueblos Solidarios.

Pueblos Soberanos, Pueblos Solidarios.

Campaña de Solidaridad con Cuba, Venezuela y Nicaragua frente a las agresiones del imperialismo.

Desde las plataformas, redes, articulaciones y organizaciones abajo firmantes adherimos e impulsamos la campaña Pueblos Soberanos, Pueblos solidarios y convocamos a todos los sectores populares de trabajadores /as , campesinos /as , pueblos originarios, afrode scendientes, jóvenes y comunidades negras de N uestra América y del mundo , a sumarse a esta campaña en solidaridad con Cuba, Venezuela y Nicaragua frente a las agresiones del imperialismo.El imperialismo estadounidense, enemigo principal de los pueblos del mundo, trata de imponer sus políticas de dominación a los pueblos de América Latina y el Caribe con la complicidad de las elites locales y las empresas trasnacionales a través de campañas de difamación, guerras diplomáticas, sanciones económicas, bloqueos y todo tipo de amenazas en el plano militar y paramilitar.
Aun así, en cada uno de los países atacados, la respuesta de los pueblos en las urnas, en las calles, en las organizaciones populares y en las redes sociales demuestran que la soberanía popular es más fuerte que cualquier interés de saqueo y sumisión.
En medio de este complejo contexto político, social y económico en el 2020 el mundo enfrenta la pandemia de COVID-19. La respuesta de muchos gobiernos al manejar el enfrentamiento a esta epidemia ha fracasado y lamentablemente los sistemas de salud en esos países han colapsado, incrementándose notablemente el número de enfermos y muertos como consecuencia de esta enfermedad, demostrando una vez más el individualismo, egoísmo y la falta de políticas para proteger la salud del pueblo en el sistema capitalista.
A la misma vez, injustamente el Gobierno de los Estados Unidos incrementa los bloqueos y sanciones económicas internacionales impuestos a Cuba, Venezuela y Nicaragua, nominado la “troika de tiranía,” poniendo en peligro la salud y vida de muchas personas de estos tres pueblos heroicos que luchan para construir una sociedad más justa.
Cuba ha demostrado que sí hay otro mundo posible y que sí se puede construir un modelo alternativo al neoliberalismo, basado en la solidaridad, la cooperación, la dignidad, en la distribución justa de los ingresos, el acceso igualitario a la superación profesional, a la seguridad y protección ciudadanas y a la liberación plena de los seres humanos. La Revolución Cubana es así mismo evidencia de que un pueblo estrechamente unido, dueño de su país y sus instituciones, en permanente y profunda democracia, puede resistir victoriosamente y avanzar en su desarrollo, frente a la agresión y al bloqueo más largo de la historia. A pesar del intento del imperio de pararla, Cuba sigue enviando brigadas médicas a más que 28 países del mundo, un esfuerzo que ha llegado hasta una campaña internacional para la nominación de la brigada Henry Reeve a recibir el Premio Nobel de la Paz.
El plan de agresión de Estados Unidos contra Venezuela en una estrategia a gran escala que prevé recrudecer el bloqueo y las mediadas coercitivas unilaterales contra Venezuela. Se trata a todas luces de una acción inmoral, injusta, ilegal y criminal cometida por EEUU en coordinación con sus aliados en la región y que no se detendrá ni disminuirá en su intensidad : la orden de captura contra el presidente constitucional Nicolás Maduro, los intentos de operaciones militares dentro del territorio nacional, el robo de activos y del oro en el exterior, suspensión de transacciones bancarias internacionales, todo ello es ejemplo de que la agresión continuará y se hará incluso más intensa. Es entonces en medio de este escenario que le ha tocado al pueblo venezolano librar un conjunto de batallas en los últimos tiempos, siendo siempre las claves para cada victoria, la unidad, la disciplina, la solidaridad y la consciencia. Venezuela reafirma la voluntad de un pueblo que se organiza para avanzar en la profundización de la democracia, la paz y la soberanía en Venezuela, defender sus conquistas y luchar por lo que falta.
En Nicaragua, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, encabezado por el Presidente Comandante Daniel Ortega, ha demostrado una alternativa al modelo hegemónico del desarrollo impuesto por el imperio norteamericano. Con la base de la reforma agraria y campaña de alfabetización de los 80, en esta fase de gobierno ha logrado bajar la pobreza de 48% al 24% y extrema pobreza del 17% al 7%, alcanzar una 98% de electrificación y construir las mejores carreteras de Centroamérica, producir más que 80% de sus alimentos, entre otros. Esto es a pesar del intento del golpe fallido en 2018, nuevas sanciones económicas, y una campaña de noticias falsas que ha engañado hasta muchas en las comunidades progresistas a ponerse al mismo lado del Departamento de Estado de los EEUU.
Los pueblos atacados y los pueblos de Nuestra América, no podemos desentendernos de la injusticia ejercida a nuestros hermanos y hermanas. Por eso reaccionamos con unidad y solidaridad. Reafirmamos los principios de soberanía, no intervención en los asuntos internos de otros Estados y el derecho de cada pueblo a elegir y construir libremente su sistema político, en un ambiente de paz, estabilidad y justicia; sin amenazas, agresiones ni medidas coercitivas unilaterales, llamamos a cumplir los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y los acuerdos adoptados en el Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo efectuado en Noviembre de 2019 en La Habana, Cuba.

Apoyar a Cuba, Venezuela y Nicaragua contra la política imperialista e injerencista del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados es defender la vida, es unidad, es solidaridad desde los pueblos, es demostrar que otro mundo es posible. Por eso decimos:

Pueblos soberanos y solidarios.

Coordinadora L atinoamericana de Organizaciones del Campo VC
ALBA Movimientos
Otras organizaciones que firman.

Pin It on Pinterest