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La feminización

La feminización

La reflexión necesaria

Por Gerónimo Paz

Los pueblos de América Latina protagonizan una ola de movilizaciones antineoliberales sin precedentes. Desde Honduras a la Argentina soplan vientos transformadores, democratizadores desde una perspectiva de la gente y antioligarca. Cómo se decantarán, cómo se sintetizarán cada una de estas luchas, no lo sabemos. Va depender de muchas variables. En todo caso son tiempos parturientos, esperanzadores, que requieren ser decodificados de forma muy fina por parte de las fuerzas progresistas para poder incidir y aportar a que estas luchas se traduzcan en conquistas y en un mejor vivir para la mayorías nacionales, para que abran los horizontes transformadores hacia sociedades más justas, democráticas y humanistas.

Un componente fundamental y un objetivo clave para avanzar hacia esa sociedad radicalmente democrática y humanista es colocar como uno de los núcleos y propósitos de las luchas la feminización de la sociedad, la reivindicación plena de los derechos de la mujer a una vida de inclusión, de reconocimiento como sujeto político pleno de derecho, a vivir en una sociedad sin patriarcado, sin violencia. Las luchas que levantemos tienen que tener el problema de género entre sus principales planteamientos como eje transversal de la democracia y de la sociedad que proponemos, una sociedad sustentada en una perspectiva y en un liderazgo basado en la igualdad de géneros.

Esta nueva ola transformadora que recorre a América Latina plantea un conjunto de retos, entre otros, que las fuerzas de las izquierdas transformadoras seamos capaces de identificar los nuevos sujetos, las demandas y aspiraciones de esos nuevos actores que aparecen, se visibilizan y están llamados a ser claves para la articulación de la masa crítica necesaria para la acumulación de fuerzas capaces de producir los cambios. El sujeto femenino es uno de ellos. En Chile, por ejemplo, han jugado y juegan en los actuales momentos un papel destacado en las movilizaciones. Las mujeres están llamadas a ser punta de lanza de esta nueva posibilidad histórica liberadora. Las revoluciones que se vienen tendrán que ser feministas o no lo serán.

La Corriente asume este desafío. Nuestra reflexión política, nuestras propuestas y nuestro accionar deben apuntar cada vez más con mayor profundidad y coherencia a contribuir a la superación de la sociedad y de la cultura patriarcal, sexista y homofóbica. Esto no como una un dispositivo discursivo instrumental, es decir por razones de estrategia política, sino como un elemento genético de nuestro ser como organización, de nuestra más férreas convicciones. La humanidad humana por la que luchamos los y las de La Corriente la soñamos libre de todo vestigio de discriminación, exclusión o violencia contra el ser humano por razones de sexo, raza, credo o cualquier otro atributo o condición.

Pero esa sociedad debemos comenzar a construirla desde ya en cada espacio que podamos, en cada ámbito de la vida y de las relaciones sociales. Esto reclama coherencia mínima, sin fundamentalismos y sin modelajes, sencillamente coherencia de cada uno de las y los crbzistas y muy particularmente de los liderazgos y referentes.

Somos el resultado de una sociedad que nos conformó, es cierto, pero también de lo que queremos ser, de lo que pensamos y contenemos espiritualmente. La herencia cultural patriarcal y machista no puede ser excusa que justifique prácticas que choquen con nuestros valores de igualdad de géneros. Debemos trabajar más eficazmente contra todo esto.

Es una tarea, insistimos, que reclama coherencia de todos y todas, no podemos ser feministas solo en unos aspectos. La feminización y la instalación de una cultura de igualdad de género, en este caso adentro de la CRBZ, no puede ser primero un arreglo entre hombre y mujeres invisibilizando las otras orientaciones y diversidades sexuales.

Finalmente, ante este y ante muchos otros desafíos en la ruta para construir una organización ética y democrática, debemos tener mucho realismo revolucionario, entender las dinámicas complejas y contradictorias que supone estos procesos. Somos un proyecto en desarrollo, en construcción, en movimiento, nada está acabado, nada es definitivo, todo se confronta con las condiciones y posibilidades del contexto y las circunstancias histórica.

Lo determinante va ser siempre la disposición del liderazgo colectivo a encarar los desafíos y las dificultades con una actitud correcta y con conciencia de lo que está en juego.

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Latinoamérica vs. El neoliberalismo: capítulo Haití

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Puerto Príncipe se encuentra paralizado. Escuelas cerradas al igual que los centros médicos y cualquier otro organismo estatal hace más de un mes. Un país invadido a través de la Minustah (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas para Haití). Las masivas movilizaciones del pueblo haitiano acorralan día a día al gobierno de Jovenel Moíse. Latinoamérica y otro capítulo en la lucha contra el neoliberalismo.

Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario del asesinato de Jean Jacques Dessalines, el esclavo que se convirtió en el líder de la revolución haitiana y su independencia, el país se encuentra en una abierta disputa en las calles entre un modelo que, al igual que en resto de la región, se arma de balas y va dejando muertos para imponerse, y un pueblo entero que en las calles rechaza las consecuencias del mismo. Hablamos con Lautaro Rivara, militante del Frente Patria Grande (Argentina). Miembro de la Brigada Dessalines, una brigada de solidaridad permanente de las organizaciones de Alba Movimientos y la Vía Campesina, que está próxima a cumplir los 10 años en el país.

¿Cuál es el estado actual de la situación en el país? ¿Cuáles son las causas de las actuales manifestaciones?

Actualmente estamos en una situación crítica. Entramos en la sexta semana de protestas del último ciclo de una larga crisis. Estas protestas surgen a partir de la crisis energética. Ésta generó un desabastecimiento del combustible en todo el país, y sus consecuencias, principalmente el encarecimiento de los precios a nivel nacional.

Esto en el contexto de un país con características fuertemente desiguales, activamente empobrecido por décadas de políticas coloniales y neoliberales, donde 70% de la población intenta sobrevivir con 2 dólares diarios.

Este ciclo de protestas es diario. Cientos de miles de personas diariamente salen en la capital y en los otros departamentos y demás ciudades del país.

Hace más de un mes que no hay clases, al igual que ocurre en centros de salud. Tampoco hay actividad en ningún organismo estatal. Mismo en los comercios. Están suspendidos los elementos que hacen a la vida cotidiana.

No está llegando la asistencia internacional. Ni alimentos ni agua, como pasa en el sudeste. Se está camino a una nueva y recurrente crisis humanitaria en el país.

El actual estado de situación tiene un origen histórico. El FMI fracasa en su viejo proyecto de armar el “Taiwán del Caribe”, como lo llamaron los Clinton, que básicamente es una maquiladora, una estación intermediaria de la cadena de valor. Maquilas, con un costo laboral extremadamente bajo. Trabajadoras y trabajadores que sólo estén confeccionando textiles y ensamblando piezas electrónicas para el mercado de EEUU. Con algunas pequeñas economías de enclave: turismo de lujo, paraísos fiscales, extracción de oro en el norte y la fuerte presencia del narcotráfico, un 12% de la cocaína consumida en Estados Unidos pasa por Haití.

Este es el modelo que está en crisis.

También hay otras variables que generan el rechazo y el malestar. Una de ellas es la corrupción endémica. El desfalco de fondos que llegaron al país en el marco de los acuerdo de Petrocaribe. Estamos hablando que de 3800 millones de dólares, 2 mil millones han sido malversados, según lo reconocen los propios informes oficiales, en los que se comprueba la participación del presidente y altos funcionarios del gobierno. Esto generó movilizaciones muy masivas en agosto de 2018. Más de un millón y medio de personas salieron entonces a las calles.

La situación económica del país es totalmente adversa, inflación del 20% anual, devaluación constante de la moneda. A esto se suma la crisis energética y se genera un combo que recae sobre una población que ya viene viviendo sin margen, sin margen para desarrollar su vida.

     

¿Cómo se llega a la actual crisis energética?

Este último ciclo de la crisis, la crisis energética tiene dos causas principales. Ambas externas. En primer lugar,  el FMI impulsa una política global de eliminación de subsidios al combustible. Al igual que en lo hizo recientemente en Ecuador, trajo esta política al país el año pasado. Se emitió un decreto en julio de 2018 para aumentar la gasolina un 50%. La respuesta fue inmediata, se generó una reacción popular de masas. Más de 1,5 millones de personas salieron a las calles. Se echó para atrás la medida y renunció el entonces primer ministro Jack Guy Lafontant.

Esta medida fue suspendida temporalmente. Se sabe que esta intención de aumentar los combustibles aun está presente. En ese marco el gobierno comenzó a retener el stock de combustible que tenia en las terminales portuarias, argumentando que no contaba con los fondos para pagar las importaciones, con la clara intención de avanzar en la eliminación de los subsidios.

La otra causa son los daños que genera la política injerista de EEUU en la región. El embargo sobre Venezuela impacta en Haití. El combustible que llegaba a través del circuito de distribución de Petrocaribe hoy ya no llega, lo que obliga al país a salir a un mercado en el que el Estado no puede pagar. Estas dos causas, las políticas globales del FMI y los impactos de la política de agresión a Venezuela, están detrás de esta última crisis energética que se está viviendo.

¿Cómo es la situación de las organizaciones del campo popular?

Es paradójico. Hay relativamente bajos niveles de organicidad, lo que responden a la precariedad material de la vida. Sin embargo tenemos un altísimo nivel de movilización popular y de conciencia política.

Se están viviendo protestas realmente masivas prácticamente todos los días. El dinamismo más claro esta dado por un sujeto joven de la periferia de la capital y de los grandes centros urbanos.

En términos políticos organizativos se han delineado dos grandes bloques de oposición en el país. Un primer bloque que podemos definir entre moderado y conservador, con sectores de extrema derecha adentro, que se llama “Alternativa Consensual”, hegemonizado por el sector Democrático Popular, la vieja clase política haitiana, que ha participado en gobiernos anteriores. Por otro lado hay otro gran espacio opositor que se conformó en agosto de este año, el Foro Patriótico, que aglutina a movimientos campesinos, sindicatos, movimientos de mujeres, de derechos humanos, organizaciones juveniles, estudiantiles. Este Foro Patriótico tiene un programa que contempla la construcción de un gobierno amplio, de coalición, un gran acuerdo nacional. Que atienda las urgencias del país en materia alimentaria, de salud, educativa. Se plantea una reforma del sistema político, principalmente el electoral, que esta viciado y controlado técnica y políticamente por Estados Unidos. El programa incluye el llamado a una Asamblea Soberana, una Asamblea Constituyente. Cambiar la estructura política del país y reorientarlo hacia otros objetivos, otro horizonte. Esta es la propuesta del Foro Patriótico, en donde participamos los movimientos del ALBA y Vía Campesina, y otras organizaciones.

¿Qué mensaje hay para las organizaciones del resto de Nuestra América?

Llamamos a la solidaridad. La comunidad internacional se identifica en Haití por aquellos que justamente no son tal comunidad, sino la articulación de los intereses de algunas potencias como EEUU, Francia, Canadá. Hacemos un llamado a la otra comunidad internacional, la que representan los gobiernos revolucionarios, los gobiernos progresistas, los movimientos sociales, las organizaciones populares, los movimientos de los derechos humanos, a que no le saquemos los ojos a Haití, que está en una situación crítica y dramática, y a la vez esperanzadora. En ningún lugar hay movilizaciones de esta magnitud y radicalidad que enfrente sostenidamente la represión que ya se ha cobrado muchas vidas. Con un pueblo con alto nivel de conciencia y un historial de lucha enorme. Es dado esperar que se produzcan grandes transformaciones en el país. Es una zona estratégica en el Caribe. Es importante desestabilizar las políticas coloniales en las periferias.

Es necesario visibilizar la situación, deconstruir las marañas de mentiras históricas sobre el país, romper el cerco mediático que se monta alrededor de las luchas que está haciendo este pueblo, es desde las sombras que el imperialismo ha hecho sus peores atrocidades, como se viene haciendo en Haití desde la invasión de la Minustah (Misión de las Naciones Unidas en Haití).

El pueblo que hizo la primera de las revoluciones sociales en el continente puede alumbrar la segunda para el tiempo que vendrá. Es necesario la solidaridad y el apoyo activo.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

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Innovamos o erramos: Producción nacional de semillas de papa

Innovamos o erramos: Producción nacional de semillas de papa

La articulación entre la gente, sus organizaciones y la institucionalidad para hacer frente a un escenario de ataque como nunca se vivió en nuestro país, es central. Esa es una de las premisas en estos momentos de bloqueo y asedio. La defensa del país se lleva a cabo en distintos escenarios, en distintos planos. En el diplomático, con los debates y denuncias en la ONU, en los acuerdos bilaterales, como los ocurridos con el viaje de Nicolás Maduro a Rusia y también en el productivo, como se viene realizando constantemente puertas adentro, quedando muchas veces con menos visibilidad, a pesar de la importancia estratégica de la producción de alimentos en tiempos de guerra.

En este caso, desde la Corriente y la Alianza Nacional Productiva se ha llegado a un acuerdo con el Ministerio de Ciencia y Tecnología, del cual hacen parte también el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas y el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral. Dicho acuerdo consiste en un proyecto de adaptación y diversificación de una semilla de papa, una semilla nativa. Un proceso de adaptación con pruebas para que la papa se cultive en terrenos de menor altura.

En Venezuela la papa se cultiva a partir de los 800 metros sobre el nivel del mar, comúnmente entre los 800 y 1500 metros. En la zona de Táchira, Mérida y Trujillo también en alturas que sobrepasan los 2000 metros. Con este proyecto que impulsa el ministerio, la intención es generar una producción de papa con semillas nacionales que se adapten a alturas menores a los 800 metros.

En charla con Henry Paradas, vocero de la Alianza Nacional Productiva en Yaracuy, explicaba: “El plan es reproducir esta semilla para ensemillarnos. Es una semilla específica, nacional. Se llama María Bonita. En Yaracuy ubicamos unos 65 kilogramos de semillas para ver su rendimiento a 500 metros. En varios estados se viene dando esta experiencia, no solo en la parte andina, sino también en Aragua, Miranda, Anzoátegui, entre otros. Se busca adaptarlas a otras alturas en diferentes estados”.

A través de la Alianza Nacional Productiva, los campesinos, campesinas, pequeños y medianos productores vienen desarrollando distintas iniciativas de producción autóctona de alimentos. El plan conuquero y el plan de siembra extensivo son las dos líneas de acción se desarrollan con mayor fuerza. En este caso, la primera cosecha se espera para fines de octubre, con la intención de lograr una mejor adaptación y rendimiento de cara a las próximas cosechas.

 

Para enfrentar la mayor crisis social que haya atravesado nuestro país, la gente tanto en el campo como en la ciudad apela a la organización, a retomar en este caso la producción nacional de alimentos. Multiplicar este tipo de iniciativas, intensificar la reactivación productiva del campo, con todos sus actores que apuesten a la producción, es fundamental en esta etapa. Desde la Alianza Nacional Productiva se apuesta en ese objetivo.

Innovamos o erramos reza el lema del festival de cine que se desarrolla por estos días en Caracas. Innovamos o erramos también en el campo. Es así como los sectores productivos del campo enfrentan las olas del mar embravecido del hambre y la especulación a las que nos vemos sometid@s.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

A 2 meses de la masacre de Ticoporo se elevan voces exigiendo justicia

A 2 meses de la masacre de Ticoporo se elevan voces exigiendo justicia

Madre, padres. Esposa, esposos. Hermana, hermanos. Militantes. Brigadistas. Chavistas. Un día como ayer, hace exactamente dos meses perdimos cinco compañeros y una compañera. Fueron masacrados en una operación milimétricamente planificada.

Hace dos meses y un día 15 niños y niñas, se quedaron sin padres ni madre.
Desde hace dos meses tenemos 6 mártires más que llenan nuestros pechos de dolor, rabia pero también de convicción revolucionaria. Desde hace dos meses nostr@s exigimos justicia.

Sin negar los avances en las investigaciones, creemos que un crimen de esta magnitud exige que la justicia llegue a las profundidades de las responsabilidades. Aún hay asesinos materiales e intelectuales que están libres. La solidaridad de las organizaciones hermanas venezolanas e internacionales, acompañando este pedido de justicia, es un respaldo de un gran valor. A todas ellas nuestro mas sincero agradecimiento. Con ese respaldo lanzamos la campaña «Yo exijo/Nosotr@s exijimos justicia por la masacre de ticoporo». La masacre tenía como objetivo atemorizar y desmovilizar a nuestra militancia. Muy por el contrario, no hace más que intensificar nuestros esfuerzos para construir la soberanía e independencia. Con las banderas de Chávez y Bolívar.

José Gerardo Rojas, Alexis Ontiveros Mora, Eudis Jhoncley Rojas Peña, Kevin Alirio Navas Rodríguez, Milagdis Oliday Garrido Navas y Manuel Cordero Benítez PRESENTES!!!

#JusticiaPorMasacreDeTicoporo

 

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