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Organización de Derechos Humanos SURES: “Supuesta ayuda humanitaria viola el derecho internacional público”

Organización de Derechos Humanos SURES: “Supuesta ayuda humanitaria viola el derecho internacional público”

La asociación civil venezolana Sures se dedica al estudio, promoción, educación y defensa de los derechos humanos, desde visiones críticas, emancipadoras y alternativas. Su página web  dice: “Pretendemos abordar los derechos humanos en Venezuela desde una perspectiva equilibrada y ponderada en el contexto de una democracia de alta intensidad y una sociedad con una extrema polarización política. Por ello, evitamos y cuestionamos la instrumentalización, el uso partidista y sesgado de los derechos humanos en beneficio de parcialidades e intereses subalternos”.

En días recientes, esta organización hizo público un documento en el que se analizaban los supuestos jurídicos en los que se debe sustentar la ayuda humanitaria y cómo en el caso venezolano éstos no se cumplen. El documento establece un marco, dentro del derecho internacional, para ver hasta dónde está regulado el tema de la ayuda humanitaria, e informa cuál es la normativa que encuadra el tema de la ayuda humanitaria.

Para indagar más al respecto y profundizar el tema, Prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora conversó con Lucrecia Hernández Vitar, directora de Sures. 

¿Cómo y por qué llega Sures a abordar el tema de la ayuda humanitaria?

Estamos monitoreando la situación de derechos humanos en el país y desarrollando investigaciones sobre temas coyunturales de la situación del país. Venimos, por un lado, monitoreando las medidas coercitivas y unilaterales contra el país (las llamadas sanciones económicas), haciendo un esfuerzo por sistematizarlas en el marco de la poca información oficial que circula al respecto; y por el otro, investigando el tema de la movilidad humana, de la migración venezolana, tratando de organizar la información que hay, en el mismo contexto de falta de cifras y datos oficiales,  para tratar de contrarrestar algunas matrices de opinión que vienen tergiversando esta realidad.

Sobre el tema de las medidas coercitivas ya tenemos un informe que documenta cuáles son las medidas tomadas hasta ahora, qué países las han realizado, en el marco de qué procedimientos, si son leyes, si son decretos, quienes las han dictado, y cuál es el alcance de esas medidas. Y en el tema de migraciones, en vista de que el Estado no ha sacado cifras oficiales, hemos hecho el esfuerzo de recolectar las cifras y estimaciones que Naciones Unidas, a través de sus distintas agencias, ha venido sistematizando y haciendo públicas. Tratamos de acercarnos a una cifra real, a una estimación seria sobre este tema. Además, estamos por publicar un informe sobre las cifras de refugiados, en el que se videncia cómo Venezuela es un país receptor de migrantes más que expulsor de migrantes históricamente, más allá de la situación coyuntural de la actual migración venezolana.

Y algo muy importante: hemos logrado relacionar el inicio de esta escalada migratoria con el inicio y escalada de las medidas coercitivas unilaterales que se vienen tomando contra el país. Vimos que la migración comenzó a subir simultáneamente a la aplicación de estas medidas coercitivas a partir de 2014. Basándonos en cifras de Naciones Unidas hemos podido ver que la curva de aplicación de las sanciones coercitivas y la curva de aumento de la migración coinciden exactamente.

En el marco de todas estas investigaciones es que llegamos al tema de la ayuda humanitaria para ver si en efecto estamos frente a una crisis humanitaria que amerite la aplicación de ayuda humanitaria.

¿Y qué posición tienen al respecto de la ayuda humanitaria?

De acuerdo a todas las resoluciones que ha producido Naciones Unidas sobre los países donde se configuraron situaciones de crisis humanitaria y de acuerdo a los supuestos considerados en esas resoluciones, en el caso venezolano no podemos decir que estamos frente a una crisis humanitaria que amerite, en consecuencia, la ayuda humanitaria.

Esto, en primer lugar, porque no es posible hablar de crisis humanitaria sino de un impacto negativo de las medidas coercitivas en los derechos humanos económicos, sociales y culturales. La situación de crisis económica que vive el país no se debe en gran medida a una falta de recursos y medios económicos sino a la situación de bloqueo económico derivado de todas estas medidas coercitivas unilaterales conocidas genéricamente como sanciones.

En segundo lugar, en marco del derecho internacional y los derechos humanos no podemos decir que pueda darse esta ayuda humanitaria por dos razones: 1) es el Estado constitucional de un país el que debe solicitarla ante el sistema de Naciones Unidas, lo que en el caso venezolano es facultad únicamente del presidente de la república en tanto Jefe del Estado; esto no ha ocurrido; 2) la resolución 46182 del año 91 y otra resolución de 2006 hablan de humanidad, imparcialidad e independencia como principios rectores de la aplicación de la ayuda humanitaria, y esto se complementa con el principio de neutralidad, que implica que la ayuda humanitaria debe ser autónoma de objetivos políticos, económicos y militares por parte de los países que aspiren a dar la ayuda, lo cual en el caso venezolano está descartado, puesto que los países que han anunciado que darán ayuda humanitaria son justamente los países que han tenido una posición política, digamos, poco neutral sobre el conflicto político interno del país; por ejemplo, los países agrupados en el llamado Grupo de Lima, que han reconocido la autoproclamación de Juan Guaidó como supuesto presidente de Venezuela.

Y hay además otro punto muy importante: la ayuda humanitaria debe darse, e históricamente se ha dado, cuando en los países hay una situación de catástrofe natural o de conflicto armado. En Venezuela tampoco estamos frente a ninguno de estos escenarios. Hay una situación de conflictividad social y política pero no de conflicto armado.

De hecho, el director de la Cruz Roja internacional declaró que no participará en esta supuesta ayuda  humanitaria que se pretende aplicar a Venezuela porque no se configuran los principios rectores de la ayuda humanitaria.  Entonces vemos que en el mismo sistema internacional, las instituciones y organismos encargados de gestionar y ejecutar la ayuda humanitaria están poniendo un freno a esta avanzada con respecto a Venezuela.

Entonces, para nosotros esta supuesta ayuda humanitaria viola claramente estos principios de imparcialidad, neutralidad y autodeterminación de los pueblos, y está configurada fundamentalmente con objetivos políticos en lo que constituye una clara acción de injerencia en los asuntos internos de Venezuela.

Entonces, ¿cómo podemos llamar a eso que están intentando EEUU, Alemania y Canadá?

Nuestra opinión es que esos son actos de injerencia y de violación a la autodeterminación del Estado y el pueblo venezolano, porque se trata de una imposición de unos Estados sobre otro. Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, la ayuda se ha configurado desde una ley, que viene a ser una ley extraterritorial desde un Estado dictada para regular situaciones de otro Estado, lo cual viola distintos principios del derecho internacional público y de los derechos humanos y de la Carta de Naciones Unidas.

Alemania y Canadá sólo han declarado el ofrecimiento de la supuesta ayuda, pero Estados Unidos si promulgó una ley, llamada Ley de Asistencia Humanitaria para Venezuela, dictada por el Congreso de EEUU. Y esto se enmarca en varias acciones de este tipo hechas en Estados Unidos, como la Ley Pública de Defenza de los DDHH y la sociedad Civil de Venezuela, de 2014, en la que ya se aplicaban sanciones al Banco Central de Venezuela y a Pdvsa y contra cualquier empresa que quiera comercializar con Venezuela, y otros actos como la orden ejecutiva de Obama contra Venezuela y luego las órdenes ejecutivas de Trump: las sanciones contra el oro, contra el Petro, entre otras, que imponían además sanciones a empresas no sólo estadounidenses sino de todo el planeta que comercializaran con nuestro oro o con la criptomoneda Petro.

Lo que estas medidas dejan claro, además, es que apenas el Estado venezolano diseña y emprende acciones alternativas para superar la situación de crisis económica éstas son atacadas por estas órdenes ejecutivas EEUU y sus medidas coercitivas unilaterales.

¿Qué ha dicho la ONU al respecto?

Además de lo declarado por el portavoz del secretario general en días recientes, en el sentido de continuar trabajando con el Estado venezolano, el relator de Naciones Unidas ha dicho específicamente y ha solicitado a EEUU no seguir con la aplicación de estas medidas ya que impactan directamente la realidad económica del país. El relator especial que visitó el país en 2017 también lo planteó específicamente. Dijo que en Venezuela no había una situación de crisis humanitaria sino de bloqueo económico, de acaparamiento, especulación, entre otras cosas. Es decir, dos relatores especiales de Naciones Unidas dedicados al tema de las crisis humanitarias lo han dicho claramente.

Es importante decir que estos relatores son elegidos dentro del sistema de Naciones Unidas por su reconocida trayectoria en el área, y son elegidos para monitorear las situaciones de derechos humanos en los países, son relatorías temáticas. Son las personas autorizados por Naciones Unidas para ello.

¿Qué le toca hacer al Estado venezolano?

Creemos que es funamental seguir denunciando ante el sistema internacional de Naciones Unidas esta injerencia, esta violación al principio de autodeterminación encubierto de ayuda humanitaria. Lo otro es seguir apelando al diálogo, a la negociación, con los países aliados para poder reconocer esta situación de ilegalidad que ha ocurrido el pasado 23 de enero con la autoproclamación de Guaidó como presidente.

Además, es muy importante que el gobierno avance en la sistematización y monitoreo del impacto de las medidas coercitivas unilaterales económicas que se han tomado contra Venezuela. Para poder denunciar e incluso introducir alguna demanda por daños y perjuicios por estas medidas ante tribunales internacionales, es necesario cuantificar seriamente el daño que éstas han causado. Se han hecho públicos algunos datos, algunos hechos aislados, pero debería haber un observatorio, alguna instancia dedicada a fondo a eso, para monitorear el daño económico que se está causando al país y a la población. En eso podríamos contar con la larga y excelente experiencia que tiene el pueblo y el gobierno cubano en esta materia, por ejemplo.

Ante la continuidad de las presiones, como la que Estados Unidos y la oposición venezolana ejercen hoy, y la continuidad de las amenazas de guerra, ¿qué se puede hacer?

Nosotros creemos que debemos seguir apelando a la denuncia y al diálogo. No creemos que acciones que puedan involucrar a la FANB no son las más adecuadas en este momentos. La forma cómo el gobierno venezolano ha venido gestionando el conflicto, buscando el diálogo, es la que debe seguirse llevando.

Nosotros, como organización de derechos humanos, creemos que la opción debe ser el diálogo y la paz, la mediación como forma de resolución del conflicto, sin llegar al uso de la fuerza.

Nosotros alentamos a que sigan profundizándose las acciones de cooperación internacional, para ampliar los convenios existentes y generar otros nuevos, como los que se vienen desarrollando con UNICEF, la OMS, entre otros. Nosotros apostamos a la cooperación internacional para seguir abordando el tema de la crisis económica. De hecho, ayer el canciller Jorge Arreaza se reunió con el secretario general de la ONU, Guterres en esa línea. Ese es un camino necesario que hay que seguir explorando.

La frontera, una puerta que hoy no cede

La frontera, una puerta que hoy no cede

 

Por el puente Simón Bolívar pasan cerca de 30 mil personas diarias, de las cuales 2 mil sellan pasaporte. 


Imagen: Gentileza Marcos Salgado

 

Desde Táchira

Las cámaras apuntan a la frontera entre Venezuela y Colombia. El set montado la presenta como una puerta que estaría por ceder. Todo parece listo, faltaría que llegue el día indicado que, a seguir declaraciones de presidentes, títulos de noticieros, estaría por ocurrir. La narrativa de la inminencia es central desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente: inminente caída de Nicolás Maduro, inminente gobierno de transición y resolución de todos los problemas de Venezuela.

Las imágenes al llegar a la frontera son otras. En particular en el punto que se ha construido como zona crítica: los municipios Simón Bolívar y Ureña, en el estado Táchira, frente a la ciudad de Cúcuta, Colombia. Allí debería verse un territorio conmocionado, militarizado del lado venezolano y transformado en un acopio masivo de ayuda humanitaria del lado colombiano. La realidad es diferente, una superposición de normalidad de una de las fronteras más complejas del continente, y el clima de un escenario en construcción.

Comprender las dinámicas de frontera demanda cruzar algunas variables. En primer lugar, la conformación histórica de ese territorio como zona de comercio binacional, marcado en las direcciones de compra-venta según la relación entre el bolívar venezolano y el peso colombiano. En segundo lugar, la puesta en marcha desde el año 2013 –con señales anteriores– del contrabando de extracción como parte de un plan de desangre de la economía venezolana. En tercer lugar, la presencia de actores claves al mando de las operaciones del contrabando, como grupos paramilitares. En cuarto lugar, los tres puntos anteriores dentro del cuadro económico actual. Las variables se cruzan y retroalimentan.

Dentro de esa geografía las cámaras se enfocan sobre dos cruces, el puente Las Tienditas, y el puente Simón Bolívar. El primero fue tapa de periódicos por los conteiners puestos del lado venezolano, presentados como un cierre del paso. Ese puente nunca estuvo abierto. Su construcción fue por iniciativa venezolana, saboteado en su concreción por las políticas colombianas que apuestan a magnificar el contrabando ilegal de gasolina en vez de ordenar un sistema de precios acordados entre ambos países en las gasolineras fronterizas.

La cuestión de la gasolina es clave para comprender la frontera: un litro del lado colombiano cuesta cerca de 60 centavos de dólares, mientras que del lado venezolano el tanque completo no cuesta un dólar. Esa gasolina contrabandeada permite abastecer las zonas fronterizas colombianas empobrecidas, a la empresa colombiana Ecopetrol destinar el combustible a otros sitios, a los paramilitares amasar millones, y a quienes manejan el control de la cocaína –paramilitares y carteles– contar con gasolina económica para su procesamiento. El gobierno colombiano ha autorizado por ley el contrabando de gasolina.

El segundo puente enfocado es el Simón Bolívar. Abierto de 6 a 21 al paso de peatones, y de 21 a 12 al paso de gandolas (camiones). Por allí pasan cerca de 30 mil personas diarias, de las cuales cerca de 2 mil sellan pasaporte, es decir que las demás van y vienen en el mismo día. Tiene una ventaja cinematográfica: es angosto, por lo cual puede generarse una gran cola de gente con solo frenar el paso unos minutos. Es lo que hacen las autoridades colombianas cuando la campaña mediática requiere fotografías que muestren masividad. De lo contrario el tránsito de personas es grande y fluido.

El ida y venida es comercial y familiar. Del lado colombiano se consiguen determinados productos a precios más económicos que en Venezuela, por lo que mucha gente cruza a comprarlos, para consumo personal o para revenderlos más caro del lado venezolano. Otros productos, regulados o subsidiados, son más baratos del lado venezolano, por lo que la dirección es la opuesta. Se trata de una economía de miles de personas de la frontera, de otros estados del país –como gente venida de Barinas o Barquisimeto– ampliada por las dificultades económicas que se deben a la combinación del bloqueo financiero, el ataque sobre la moneda, la dificultad para detener la hiperinflación, entre otros puntos.

Sobre esa cotidianeidad está en construcción la narrativa humanitaria, la ayuda, la posible intervención. Han hecho de la frontera el set donde se encuentran las grandes agencias de comunicación, voceros de diferentes gobiernos, organizaciones internacionales. El objetivo es mostrarla como el punto crítico por donde cederá la puerta.

Todos saben, por ejemplo, que el puente Las Tienditas nunca estuvo abierto, aunque afirmen que el gobierno venezolano lo bloqueó ante esta situación. En el recorrido que brindó Freddy Bernal, nombrado protector del estado Táchira por Maduro –la gobernadora pertenece a Acción Democrática, de oposición– estuvieron presentes medios colombianos y agencias internacionales. No importa que sepan la verdad del puente, afirman lo contrario, la campaña en marcha para aislar a Venezuela requiere la construcción de una matriz, donde están articulada agencias, funcionarios de gobiernos, organismos, presidentes, ingenierías de redes sociales, entre otros.

En ese contexto la ayuda humanitaria se ha construido como el ariete para derribar la puerta. Con varias particularidades: en primer lugar, que lo que hasta ahora ha llegado es insignificante, dos gandolas, cuando se reparten 40 en una sola jornada de distribución de comida en Táchira a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. En segundo lugar, que no importa el impacto real que podría tener, sino la construcción del escenario, que será el de mostrar de un lado la ayuda, del otro a población venezolana pidiéndola –para lo cual la derecha movilizará sus fuerzas– y en el medio el gobierno cerrando el paso. Esa es la imagen que, al parecer, buscarán construir.

Dentro de ese cuadro puede generarse hipótesis. Una de ellas es que ese sea el territorio donde la estrategia del asalto pueda construir el elemento detonante, la operación montada para justificar nuevos ataques de mayor potencia. Necesitan elevar el impacto en la opinión pública, conseguir acuerdo en el Senado norteamericano para dejar por escrito que la intervención militar puede ser contemplada, crear conmoción interna.

El escenario parece estar en una excesiva normalidad para los objetivos que se han propuesto alcanzar. Eso se debe a que algunas maniobras no les resultaron, como por ejemplo la detención de García Palomo, quien iba a encabezar una serie de acciones militares en Caracas. Esta semana podría ser la elegida para activar el escenario frontera, sería el punto donde se unirían el frente internacional con el nacional para buscar un quiebre. Por el momento la superficie continúa calma.

Tomado de https://www.pagina12.com.ar/174244-la-frontera-una-puerta-que-hoy-no-cede

Venezuela contra el golpe de Estado

El golpe de Estado contra Venezuela, diseñado y dirigido desde Estados Unidos pretende incendiar de violencia el país y fracturar la institucionalidad democrática. La firmeza y lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el rechazo mayoritario internacional a la injerencia en Venezuela y la contundente movilización popular en respaldo a Nicolás Maduro como único presidente del país, han impedido que el golpe sea exitoso. ¡Seguimos defendiendo la patria, las conquistas y la paz!

Contra la agresión imperial: frente democrático en defensa de la soberanía nacional

Contra la agresión imperial: frente democrático en defensa de la soberanía nacional

Los Estados Unidos, quienes dirigen la guerra híbrida contra Venezuela, han iniciado los pasos de lo que consideran la ofensiva final sobre nuestra patria. Han venido anunciando las acciones que tomarán, que debemos comprender, y contra las cuales debemos organizarnos y actuar.

En primer lugar, han declarado la intensificación de la guerra económica con el robo de 7 mil millones de dólares, el ataque sobre Citgo, filial de Pdvsa en los EEUU para quedarse con el dinero que de allí proviene. Quieren terminar de asfixiar nuestra económica. La derecha ha festejado cada uno de los anuncios, tanto los ataques como las limosnas que dicen que darán: 20 millones de dólares, que es una ínfima parte de todo lo que se robaron y robarán.

En segundo lugar, han desplegado un gran esfuerzo para aislar diplomáticamente al gobierno, han sumado a sus aliados al plan de intervención, y dentro de pocos días la Unión Europea, en su posición colonial y amenazante, reconocerá a Guaidó como presidente interino. El bloque articulado alrededor de los EEUU, su política exterior e intereses, quedará así conformado.

En tercer lugar, están buscando en el plano interno lograr fracturas institucionales, en particular dentro de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, apoyándose sobre lo que consideran son los efectos de la amenaza de guerra directa, junto a operaciones de guerra psicológica y comunicacional. Necesitan quebrar la FANB para su objetivo.

Ante esa situación debemos desplegar nuestros esfuerzos en cada uno de los terrenos. En lo político debemos poner en pie un frente democrático por en defensa de la soberanía nacional, de todas las fuerzas que estén dispuestas a salir al frente de las pretensiones de una derecha servilista, que no reconoce ningún interés nacional, así como del imperialismo que busca someternos para dominar en cada uno de los terrenos.

Esta necesaria unidad política debe darse con apertura para que cada fuerza pueda hablar, aportar sus ideas, a la vez que aportar su acumulación de fuerzas, de construcciones concretas en los territorios, milicias, juventudes, mujeres, es decir no solamente en lo discursivo.

El momento que vivimos requiere dar ese paso con urgencia: unidad, unidad y más unidad. Es hora de la unidad política, cívico-militar, del despliegue de toda la fuerza del chavismo, del pueblo patriótico venezolano que no está dispuesto a ver cómo la derecha entrega el país con una sonrisa, y cómo los Estados Unidos preparan sus próximas acciones para dominarnos y no dejarnos respirar. La hora es ya.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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