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Desafíos revolucionarios del nuevo período presidencial. Comunicado de La Corriente

Desafíos revolucionarios del nuevo período presidencial. Comunicado de La Corriente

Hoy 10 de enero el presidente Maduro asume un nuevo período presidencial, en un complejo contexto determinado principalmente por dos factores: la creciente agresión extranjera dirigida por Estados Unidos y la profunda crisis económica y social interna. Con una oposición política debilitada, dividida y sin capacidad de convocatoria ni movilización, el esfuerzo por derrocar la revolución bolivariana ha tenido su centro de gravedad en el frente internacional. La fecha de hoy, en la que Nicolás Maduro debe juramentarse ante el Tribunal Supremo de Justicia, viene marcada por el desconocimiento de su legitimidad por parte del Grupo de Lima, excepto México, por declaraciones injerencias del secretario de estado Mike Pompeo, por la incitación y presión sobre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para que sea instrumento de un Golpe de Estado y por una brutal campaña mediática basada principalmente en fake news, rumores, operaciones psicológicas. La situación económica, luego del anuncio e implementación parcial del Plan de Recuperación Económica desde el mes de agosto, continúa agravándose, sin que sus principales aspectos logren estabilizarse: la hiperinflación continúa sin control, el PIB sigue en caída, el deterioro de los servicios públicos avanza, el desarrollo de la fuerzas productivas no termina de arrancar.

En medio de este escenario es una victoria política que el nuevo mandato de Maduro comience hoy, y lo es también que en torno a las instituciones democráticas del país se haya manifestado en respaldo la unidad popular y cívicomilitar y que pueda garantizarse la continuidad del gobierno, de la democracia, de la paz. La Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora ha formado parte de esta batalla y ha hecho su aporte en función de garantizar el apoyo popular al gobierno bolivariano y sumar en función de la necesidad de mantener una férrea unidad patriótica en defensa de la soberanía, la democracia, la institucionalidad venezolana. Así lo expresamos hoy, con nuestra dirigencia y nuestra militancia activa, organizada y movilizada en respaldo al inicio de este nuevo período constitucional de Nicolás Maduro.

La elección de Maduro fue un acto de soberanía nacional y popular en el marco de la constitución y las leyes de la República. Se trata de un hecho legítimo. Ningún factor o actor extranjero pueden invocar otros argumentos para pretender intervenir en nuestros asuntos. Solo el pueblo venezolano tiene el derecho a definir nuestro régimen político y sus autoridades. Sin embargo, es necesario precisar que las elecciones venezolanas se realizan dentro de los límites y deficiencias propios de un modelo de democracia que impera en buena parte del mundo y con el cual las élites han gobernado excluyendo a las mayorías, lo que lo ha llevado a una profunda crisis de legitimidad, expresada en altos niveles de abstención. De allí la importancia, y la necesidad de defenderlo y profundizarlo, del modelo de democracia planteado en Venezuela, que trasciende lo meramente electoral, una democracia concebida y configurada como profunda, amplia, participativa, cotidiana, en la que la gente es sujeto activo en la toma de decisiones. En Venezuela hay espacios democráticos que muchos pueblos del mundo ni siquiera sueñan. Aunque es cierto que hay contradicciones y deficiencias en el seno de nuestra democracia, también lo es que eso es un asunto que sólo el pueblo venezolano puede dirimir. Somos un pueblo maduro que perfectamente puede resolver las diferencias. Es inaceptable que, ante la incapacidad e ineptitud para la política de una llamada dirigencia opositora, se apele a fuerzas extranjeras para que vengan a hacer en su lugar lo que no pudieron hacer por ineptitud, vulnerando con ello lo más sagrado para un país: su soberanía y su independencia.

El nuevo período presidencial debe ser, por ello, el inicio de un esfuerzo cierto y concreto que encare las profundas contradicciones presentes en el seno de nuestra democracia y dentro de la Revolución Bolivariana. En primer lugar, es en extremo urgente la toma de desiciones económicas cuya postergación favorece paradójicamente los planes de agresión económica y contribuye a potenciar las calamidades que la gente de a pie sufre a diario como consecuencia de la hiperinflación, del colapso de los servicios públicos, de las dificultades de los(as) productores(as) y empresario(as) para producir. Nos referimos particularmente al control del cambio, cuya vigencia y aplicación no se comprende y no tiene ya razón de ser. Es necesario, además, que se retome la aplicación real del conjunto de medidas macroeconómicas anunciadas en el Plan de Recuperación Económica del 20 de agosto de 2018. Como parte ineludible de esto, se debe avanzar en nuevo esfuerzo de diálogo político que permita construir el consenso político y económico necesario con los sectores más sensatos y democráticos, tanto políticos como económicos, para avanzar en un plan viable para afrontar la crisis. Esto no significa abdicar, ni significa entregar la soberanía, ni nuestra democracia, ni la revolución bolivariana. Significa actuar con realismo revolucionario en un momento en el que las mayorías nacionales lo que claman es salir de la penosa situación jamás vivida en el país.

A la par de las acciones en materia económica debe profundizarse el modelo de democracia revolucionaria. Su reimpulso debe ser un eje estratégico de este nuevo período. La democracia participativa, que es base fundamental del proyecto político chavista, ha venido cayendo en un peligroso letargo y se ahoga en un mar de factores como la corrupción, el burocratismo, la incapacidad, el autoritarismo, entre otros, que amenazan severamente su espíritu y los objetivos de una sociedad organizada en función del ejercicio pleno de su libertad y sus derechos.

Otra de las claves que desde La Corriente vemos en esta etapa, es el combate serio, sin titubeos, contra la corrupción. Este flagelo afecta las bases mismas de nuestra sociedad, se ha transversalizado en la vida del país a tal punto que es en sí mismo una seria amenaza para la estabilidad y las posibilidades de superar la actual crisis. De hecho, la corrupción es uno de los elementos centrales que explica la magnitud y gravedad a la que ésta ha llegado. Ni la agresión económica internacional ni la caída de los precios del petróleo hubiera generado las terribles consecuencias que hoy padecemos si a ello no se hubiera agregado el robo de los recursos destinados a desarrollar nuestro aparato productivo, nuestra capacidad de generar energía eléctrica, nuestros servicios de agua potable, telefonía, internet, transporte. La caída de la producción de PDVSA no habría llegado al extremo en que se encuentra si la corrupción no hubiera impedido las inversiones y el mantenimiento que la industria requería. En este sentido, es necesario, urgente, la construcción de un liderazgo ético y democrático que no conciba la política como un instrumento para el enriquecimiento personal sino como herramienta para el bien colectivo. El país necesita la construcción de una ética radical en la política que devuelva a ésta sus contenidos de altruismo, humanismo y moral. En la lucha contra la corrupción no sólo es necesario atacar las consecuencias, abrir investigaciones, juzgar a los responsables del saqueo de los recursos del país, hacer justicia, sino que se deben abordar las causas de fondo de la corrupción, que se encuentran, por un lado, en una forma de institucionalidad concebida para el pillaje y la depredación de la cosa pública, en la que no hay mayor poder para que la sociedad civil ejerza vigilancia y controles sobre la administración de los recursos del país, y por otro, en el mismo modelo de liderazgo que se ha venido conformando, que ha visto en la política un espacio para escalar socialmente, acceder a privilegios y enriquecerse. Por ello, además de la transformación de la democracia y la ética del Estado, un aspecto central es la formación de un nuevo liderazgo definido fundamentalmente por la ética y la vocación para existir desde el diálogo horizontal, el respeto al ser humano, la construcción de acuerdos y consenso, el respeto a lo público y colectivo.

Además de la necesidad de continuar defendiendo la soberanía, la independencia del país y de preservar el poder político para las fuerzas del chavismo, estos son los grandes desafíos que enfrenta la revolución bolivariana en el período constitucional que hoy se inicia. De hecho, desde La Corriente creemos que estos desafíos son de tal trascendencia que pueden incluso determinar la fuerza de la revolución para continuar defendiendo y garantizando la sólida unidad popular cívicomilitar que necesitamos. Por ello continuaremos haciendo nuestros mayores y mejores esfuerzos en esa dirección, aportando, construyendo propuestas, sumando nuestra dirigencia, nuestra militancia, nuestra lucha cotidiana al lado de la gente acompañando su organización y participación, contribuyendo a la profundización del poder de la gente, base fundamental para encarar los grandes desafíos que tenemos como país, como pueblo.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

(ALBA MOVIMIENTOS-DECLARACIÓN) Exigimos respeto a la voluntad del pueblo venezolano

(ALBA MOVIMIENTOS-DECLARACIÓN) Exigimos respeto a la voluntad del pueblo venezolano

Desde ALBA Movimientos, plataforma que articula organizaciones y movimientos populares de Nuestra América, vemos con gran preocupación las recientes declaraciones de gobiernos de la región respecto a Venezuela y convocamos a la lucha unida de nuestros pueblos:

1. Denunciemos la ilegitimidad del Grupo de Lima, agrupación de gobiernos de países cuyo único fin hasta ahora ha sido atentar contra la soberanía del Estado Venezolano rompiendo con el principio de la “no injerencia en asuntos internos de las naciones”.

  1. Este principio ha sido, además, una de las conquistas de los pueblos en contra de las agendas coloniales que se nos impusieron durante siglos por países europeos y los Estados Unidos.3. Protestamos contra los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, porque están violando la libre determinación del pueblo venezolano y sus instituciones; están no solo desconociendo los marcos y acuerdos internacionales, sino que también están irrespetando la constitución de la República Bolivariana de Venezuela y sus instituciones; estos gobiernos han activado una agenda insurreccional que llama a romper el hilo democrático en Venezuela.4. Estos gobiernos han negado el apoyo que el gobierno de Venezuela ha solicitado ante la ONU, la CELAC y ALBA, para superar la emergencia económica nacional que ha resultado de las medidas unilaterales y coercitivas aplicadas por los EEUU y la Unión Europea, reeditando el expediente de bloqueo que ha padecido el pueblo cubano durante décadas.5. Los gobiernos mencionados se hacen hoy protagonistas de una cruzada contra la integración regional, contra la democracia y contra los derechos humanos del pueblo venezolano. Además que esta última declaración del Grupo de Lima llama a boicotear el comercio exterior venezolano y los programas de ayuda humanitaria, como es el Plan Vuelta a la Patria empujado por el Gobierno Venezolano para repatriar aquellos ciudadanos y ciudadanas que viven en muy malas condiciones en algunos países de la región.

    6. Hacemos un llamado a todos los pueblos del mundo a denunciar la política injerencista que el gobierno de los EEUU está desatando sobre la región, se trata de atacar las condiciones de vida de un pueblo y romper con la democracia para poder tomar control de los recursos naturales de Venezuela. Es una vergüenza para nuestros pueblos que han luchado históricamente por su independencia, desde la Gran Colombia hasta la Patagonia, luchando contra las agendas colonizadoras europeas y norteamericanas.

    7. Pronunciémonos desde todos los rincones de este continente y del mundo para apoyar la democracia en Venezuela, el 10 de enero se inicia un nuevo período de gobierno para el cual Nicolas Maduro Moros fue electo el 20 de mayo de 2018 con 6.248.864 votos, 67.84 por ciento de la votación total, en una elección donde participaron 9.389.056 de venezolanas y venezolanos, es decir el 46,6 por ciento de la población electoral.

    8. Cuente el pueblo venezolano y su gobierno democrático con el apoyo solidario de los pueblos de Nuestra América en contra de las agendas injerencistas, imperialistas, antidemocráticas y violadoras de los derechos humanos de este digno pueblo que ha resistido heroicamente la peor arremetida del gobierno gringo que ha sentido este continente, donde pensábamos que la doctrina Monroe había quedado atrás.

    Con Chávez y Fidel como guía seguiremos adelante en la construcción de un proyecto de integración de los pueblos basado en el internacionalismo solidario, la lucha por la democratización, la defensa de la naturaleza, el impulso de un modelo económico para el buen vivir, la despatriarcalización y la lucha feminista y la batalla cultural contra la ideología dominante capitalista y colonial.

Por y con Venezuela: ¡Unidad, Lucha, Batalla y Victoria!

ALBA Movimientos
Enero, 2019

Tomado de http://www.albamovimientos.org/2019/01/alba-movimientos-declaracion-exigimos-respeto-a-la-voluntad-de-pueblo-venezolano/

En este fin de año, saludamos la dignidad de nuestra gente. Mensaje de La Corriente

En este fin de año, saludamos la dignidad de nuestra gente. Mensaje de La Corriente

El año que hoy concluye se cuenta entre los más complejos y difíciles de nuestra historia reciente. Hemos enfrentado múltiples dificultades en todos los órdenes de la vida, que han implicado una grave disminución en la calidad de vida de nuestra gente y la satisfacción de derechos. La inclemente agresión norteamericana y la ineficaz actuación de las autoridades para enfrentar los problemas generados por la crisis no han hecho sino agudizarla.

Por ello, ha sido el 2018 un año de grandes batallas libradas en el más adverso escenario. En medio de las dificultades nuestro pueblo ha sabido mantenerse de pie, dignamente, luchando, interpelando a la institucionalidad y a la dirigencia política, elevando la crítica y la protesta, haciendo propuestas y dando el ejemplo, sin fracturar la imprescindible unidad popular en torno al gobierno bolivariano.

A pesar de los errores y de las contradicciones, la dirigencia de la revolución y del Psuv, así como la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, han sabido resistir las agresiones y garantizar las victorias políticas necesarias para continuar defendiendo nuestra soberanía, nuestra paz y nuestra democracia.

Nosotros(as), desde la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, hemos estado allí, en cada batalla, día a día, luchando con la gente, codo a codo, acompañando, organizando, orientando las luchas, y aprendiendo también del tesón y dignidad de nuestro pueblo.

Desde la Coordinación Nacional de nuestra organización queremos reconocer el esfuerzo, constancia, convicción y disciplina de nuestra militancia en todos los espacios de lucha. Es allí, en esa lucha cotidiana de nuestros hombres y mujeres militantes, donde se fragua nuestra capacidad de lucha y la posibilidad de que realicemos aportes al proceso político de nuestro pueblo.

Al país, a nuestro pueblo todo, enviamos un saludo pleno de humildad, de fervor patriótico y revolucionario. Sabemos que el camino por delante seguirá marcado por las dificultades, pero sabemos también de nuestras capacidades como país y como pueblo para seguir luchando y salir victoriosos. Somos un pueblo digno y luchador, y seguiremos demostrando de qué estamos hechos.

¡Nos vemos este 2019 en la misma lucha por defender nuestra patria, nuestra soberanía, nuestras conquistas sociales, nuestra paz y nuestra democracia revolucionaria!

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

A propósito de las líneas definidas por el presidente Maduro. Análisis de La Corriente

A propósito de las líneas definidas por el presidente Maduro. Análisis de La Corriente

A pocos días de culminar este complejo año 2018, el presidente Nicolás Maduro ha planteado al país un conjunto de reflexiones y líneas de acción para orientar las batallas que tenemos como pueblo en el horizonte inmediato. Desde el espíritu de contribuir al debate y análisis en torno a lo planteado por presidente, desde La Corriente planteamos lo siguiente:

En primer lugar, compartimos el carácter prioritario que debe tener el combate contra la corrupción. Esta lucha es central por las consecuencias transversales que tiene ese mal para la estabilidad del país, para el desarrollo económico, para el fortalecimiento de la democracia. La corrupción es uno de los factores más importantes que explica la crisis económica. Ningún país del mundo puede salir ileso a la enorme fuga de divisas ocurrida en Venezuela producto de la vulneración del control cambiario; ningún país puede evitar una crisis como la actual si gran parte de los recursos asignados para proyectos productivos estructurantes fueron robados por funcionarios corruptos.

Ahora bien, entendemos que la lucha contra la corrupción debe ser parte de una tarea más amplia y estrategica que es la transformación del Estado, lo cual será consecuencia, a su vez, de la profundizacion de las transformaciones políticas planteadas en la perspectiva de la Democracia Revolucionaria impulsada por Chávez. Desde La Corriente pensamos que la transformación ética y democrática del Estado es una de las tareas principales de estos momentos. Para combatir eficazmente la corrupción es necesario entender que la batalla no puede darse sólo desde el punto de vista punitivo. Concentrarse sólo en castigar y encarcelar a los corruptos es como extirpar un tumor cancerígeno sin aplicar un tratamiento de fondo para erradicar las células cancerígenas que quedan en el cuerpo. Por supuesto que es necesario castigar con prisión a los bandidos que saquean los recursos del pueblo venezolano, pero el problema de fondo es cómo avanzar en la superación de una institucionalidad que está hecha a la medida de la corrupción, cómo formar un liderazgo ético y democrático, y cómo avanzar en la democratización profunda de la sociedad, y en la ampliación de la participación de la sociedad civil en el control de los asuntos públicos.

En segundo lugar, compartimos la visión de que la recuperación de la economía debe continuar siendo una prioridad. En ese sentido, creemos que se debe partir del hecho de que el balance de los resultados de la aplicación del Plan de Recuperación Económica no es alentador; en todo caso, no lo es para la gente común que no ve en ningún modo que la hiperinflación esté al menos desacelerando. El país sigue sin ver siquiera un cocuyo en medio de la larga noche oscura de la crisis, y no la ve porque sistemáticamente se van deteriorando cada vez más sus condiciones de vida. A esta percepción mayoritaria y deseperanzada de nuestra gente contribuye, además, el hecho de no contar con información económica oportuna y clara, con los elementos que suponemos maneja el gobierno para mostrar tanto optimismo.

Esto pone sobre la mesa, una vez más, el tema de la democratización de la información como uno de los pilares de la verdadera democracia. Si vamos a construir una sociedad democrática, abierta y trasparente, es necesario que las mayorías nacionales cuenten con los mecanismos, los medios y los datos que les permita saber qué está pasando, cómo contribuir a la solución de los problemas y cómo participar en las tareas que sean necesarias. ¿Qué cifras, qué estadísticas, qué proyecciones maneja el gobierno para construir un mensaje y un discurso seriamente dislocado de la realidad del común de la gente? Éstas y otras preguntas es necesario responder de cara al país para que las mayorías se sientan convocadas a dar las complejas luchas que se avecinan.

Desde nuestra perspectiva, creemos necesario la aplicación rigurosa y planificada del conjunto de medidas de carácter macroeconómico incluidas en el Plan de Recuperación Económica del 20 de agosto. Primero, la libre convertibilidad de la moneda, lo cual debería contribuir a ampliar las importaciones en la medida en que cualquiera podría importar bienes y productos y por lo tanto contribuir a mitigar el bloqueo comercial y financiero que criminalmente nos aplica el imperio norteamericano. Ello también aportaría a la captación de las divisas producto de la remesas de venezolanos en el exterior, pues en gran medida ya no se verían obligados a enviar sus divisas vía Colombia o por mecanismos ilegales buscado evadir las regulaciones y restricciones legales que hacen que cada dólar que envían valga mucho menos en relación al precio del mercado paralelo.

En la política monetaria es necesario debatir abiertamente y ajustar lo que haya que ajustar para que ésta apunte como prioridad absoluta a la recuperación del Bolívar. Ése debe ser el objetivo central de nuestra política monetaria, recuperar el poder adquisitivo y la estabilidad del Bolívar como única moneda de circulación nacional. La reconversión monetaria, instrumentos financieros como el Petro y el ahorro en oro deben orientarse en función de ello. El Bolívar, además de instrumento económico es un poderoso símbolo de nuestra nacionalidad y referente central de nuestra historia. En tiempos de agresiones extranjeras y de fuerzas que actúan para disolver el Estado y la nación, esto es estratégico.

Es necesario, además, la aplicación rigurosa de una política fiscal mucho más equilibrada que apunte a ir progresivamente reduciendo la emisión de dinero inorgánico. Para esto debe estructurarse un plan con claros objetivos y metas en tiempos definidos.

Por último, estamos convencidos(as) de que la recuperación de la actividad productiva será el resultado de una gran Alianza Nacional Productiva entre el Estado, el pueblo organizado y los sectores privados con verdadera vocación productiva. Para ello hay que abrir los espacios, convocar el encuentro de todos los sectores sin distinción ideológica y sin que esto responda a filiaciones partidistas o de grupos de poder. Se debe convocar seriamente a una cruzada por la recuperación económica. Para ello es necesario que desde el Estado se den claras señales de amplitud, de reconocimiento al papel que cada sector juega y debe jugar en el desarrollo nacional. Se deben crear las condiciones políticas, jurídicas y hasta comunicacionales para que esto suceda.

Desde La Corriente tenemos claridad de las complejas y duras batallas que se avisoran en lo inmediato. Sabemos de la profunda necesidad de mantener la unidad popular patriótica cívico-militar y confiamos en la lealtad, compromiso y disciplina de nuestra gente. A esta unidad tributamos nuestro esfuerzo a diario desde el trabajo cotidiano de lucha con la gente por la defensa de sus conquistas, en contra de las dificultades del día a día y en la pelea por mayores avances. Desde allí pulsamos la realidad y desde allí sabemos de la lealtad de la gente, de su convicción patriótica y revolucionaria, pero también de las complejas necesidades que hoy día padece nuestro pueblo y del grave deterioro de sus condiciones de vida. Es imprescindible avanzar en las transformaciones inmediatas que puedan dar un vuelco a la escalada continua de la crisis. De ello depende en buena medida la capacidad que tengamos para preservar el camino de la revolución bolivariana, en paz y democracia revolucionaria, tal como lo definió el comandante Chávez.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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