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EN VIDEO: la verdad sobre el coronavirus y el retorno de connacionales por Apure

EN VIDEO: la verdad sobre el coronavirus y el retorno de connacionales por Apure

Las llaneras y llaneros de Páez estamos a la altura del desafío que se nos presente. Hoy enfrentamos un nuevo reto, el cuidado de la salud nuestra amada Venezuela.

Como municipio fronterizo somos la primera línea de protección ante la llegada de un enemigo invisible que azota al mundo y llega a través de la frontera, ante la desidia de los gobiernos de los países vecinos.

Ante este nuevo llamado de la historia, estamos firmes en la batalla para la protección de nuestra Patria. De la victoria ante el Coronavirus en Paéz, depende en gran medida la salud de toda Venezuela.

 

 

Atención integral de salud es proridad en los PASI en Apure

Además del depsistaje específico del COVID-19, la atención a niños, niñas y personas en general en los Puntos de Atención Social Integral implica seguimiento nutricional, actuación sobre cuadros clinicos específicos, atención de emergencias y muchas acciones más.

https://www.youtube.com/watch?v=YQc7hmJr0MI

Cooperación de organismos internacionales presente en Apure para luchar contra la pandemia

Además de la articulación y trabajo conjunto con el gobierno regional y nacional, la gestión de la lucha contra la pandemia cuenta con la cooperación de agencias de la ONU y de la Cruz Roja.

 

 

Así se recibe a los connacionales que vuelven por Apure

Por más mentiras que digan los mercenarios de la comunicación y los medios alineados a la agresión estadounidense, la verdad salta a la vista: seguridad, trato digno, atención social. Así recibe el gobierno bolivariano a los connacionales que retornan a su patria.

 

 

Solidaridad: arma fundamental contra la pandemia

La solidaridad es una característica del pueblo Venezolano. Desde el primer día que se decretó la cuarentena, la Red Popular de Ayuda Solidaria se activó en las labores para colaborar en esta batalla colectiva contra el coronavirus. Confección de tapabocas, atención a los connacionales en los Puntos de Atención Social Integral, las tareas en las comunidades.

La solidaridad es un gran valor. Cuando se le suma la organización, se transforma en una fortaleza.

Esta es la gente de Paéz, la que asume la defensa de Venezuela en esta batalla contra el coronavirus.

 

 

Así es el protocolo de recibimiento a connacionales en la frontera de Apure

Estrictas medidas de control sanitario, controles médicos, desinfección, atención social en los PASI, despistaje en comunidades, todo esto forma parte de un complejo protocolo que implica cientos de personas dedicadas a su cumplimiento, cientos de personas cuyo accionar es hoy una de las batallas centrales por la paz de Venezuela.

 

Pandemia y guerra híbrida contra Venezuela + Infografía

Pandemia y guerra híbrida contra Venezuela + Infografía

El 60% de los casos de COVID-19 en Venezuela están en los estados fronterizos. Es de los países vecinos, donde la pandemia está prácticamente fuera de control, de donde proviene la mayor amenaza que enfrenta Venezuela en la lucha contra el coronavirus.

A la fecha, son más de 70 mil connacionales los que han ingresado al país por sus fronteras terrestres de Apure, Táchira, Bolívar y Zulia.

Alineados a la agresión de EEUU, estos gobiernos (Colombia, Perú, Ecuador y Brasil) condicionan la atención humanitaria coordinada a los y las migrantes venezolanos(as) a la salida del poder del gobierno constitucional de Venezuela. Declaran que serían inicapaces de eso, pero las acciones cotidianas delatan lo contrario.

En la siguiente infografía verás esto en detalle.

Páez, Apure: en primera línea contra el COVID-19 por la salud de toda Venezuela

Páez, Apure: en primera línea contra el COVID-19 por la salud de toda Venezuela

I

Cuando hace más de un año los medios de comunicación hegemónicos del planeta desplegaban una gigantesca campaña diseñada y dirigida por el intervencionismo estadounidense para magnificar la migración venezolana con el fin de alimentar el falso expediente del gobierno venezolano como fallido, era imposible imaginar que hoy miles y miles de venezolanos y venezolanas regresarían a su país a través de las fronteras terrestres de Zulia, Táchira, Bolívar y Apure.

Pero la realidad brotó de golpe. La pandemia de COVID-19 fue el detonante para que comenzara un retorno masivo que actualmente está en desarrollo y no se detiene. La crisis desatada por la pandemia en países como Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia, que pone en evidencia la incapacidad de los gobiernos neoliberales para enfrentar situaciones de esta magnitud en la medida en que no poseen un verdadero sistema público de salud y ponen por delante el interés económico al de la protección de la población, dejó a los venezolanos y las venezolanas migrantes en esos países expuestos a las peores condiciones. La paralización económica sumada a la ausencia de medidas de protección socioeconómica para las poblaciones de esos países, menos aún para los migrantes, dejó a los y las venezolanos(as) en la calle y sin las fuentes de trabajo informales que eran su principal soporte. El manejo torpe e ineficaz de la pandemia en términos epidemiológicos los dejó, además, vulnerables y expuestos al contagio del coronavirus.

Este complejo cuadro se vio agravado por las expresiones de la más brutal xenofobia, arraigada en esos países como resultado de profundas campañas mediáticas y operaciones psicológicas fraguadas en los laboratorios estadounidenses desde donde se dirige la guerra híbrida contra Venezuela. Incluso autoridades de esos países expresaron públicamente su rechazo a que fueran destinados recursos públicos para dar algún soporte a la población venezolana migrante en medio de la pandemia de COVID-19. ¿Resultado? Miles y miles de hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes venezolanos(as) comenzaron a desplazarse desde hacia Venezuela para ingresar por sus fronteras.

Otra realidad brotó, también, de golpe: la de una gobierno que, en plena crisis económica profunda y en medio del más criminal bloqueo comercial y financiero por parte de EEUU, asume con la mayor seriedad y radicalidad la batalla contra el Covid-19 y la protección de la población, poniendo esto como principal prioridad, siguiendo estrictamente los protocolos y recomendaciones de la OMS y actuando en cooperación con países como Cuba, Rusia, China e Irán. Así, mientras la sumatoria de los casos positivos de COVID-19 en países vecinos como Ecuador (53.856), Perú (269.000), Brasil (1.240.000) y Colombia (80.599) supera ya el millón seiscientos mil casos, en Venezuela, aunque ha habido una elevación reciente de la curva, apenas lleva 4.365, de los cuales 2.864 están ubicados en los estados fronterizos con Brasil y Colombia: Táchira (574),  Bolívar (539), Zulia (674) y Apure (1077). Estos números evidencian que salvo en los estados fronterizos (2.864 casos) y en los estados Miranda (403), Distrito Capital (258), Aragua (193) y Nueva Esparta (170), que suman 1024 casos, la pandemia del COVID-19 en el resto del territorio venezolano se ha mantenido contenida, con bajísimos índices de contagio. Es fácil deducir, entonces, la razón para que en sólo cuatro estados, todos fronterizos con Colombia o Brasil, esté concentrado más del 60% de los casos diagnosticados en el país. Allí, en el crecimiento descontrolado y exponencial del coronavirus en los países vecinos a Venezuela, está la explicación de estos números y nuestra mayor amenaza. Desde que se declaró la cuarentena en Venezuela más de 15 mil venezolanos han retornado por el puente internacional José Antonio Páez, frontera oficial entre Colombia y el municipio Páez de Apure, Venezuela. Por Táchira, Zulia y Bolívar han ingresado otros 60 mil aproximadamente. A medida que el virus se expande en los países vecinos es mayor el porcentaje de venezolanos y venezolanas que llegan contagiados(as). De allí que sea en nuestras fronteras donde se esté librando hoy la lucha principal por la salud de todo el país, para contener el virus allí y evitar que se propague por todo el territorio nacional.

Desde un principio el gobierno colombiano cerró la puerta a la posibilidad de coordinar con las autoridades venezolanas para el manejo común de la crisis. Lo máximo que se logró, después de mucho gestionar, fue la apertura de corredores humanitarios para al menos poder recibir la ola de migrantes de forma organizada, cumpliendo los protocolos sanitarios de rigor. En caso de no haberse alcanzado este logro mínimo, la situación sería crítica, puesto que los miles y miles de retornados(as) lo estarían haciendo por vías irregulares, volviendo prácticamente imposible la aplicación y gestión del imprescindible cordón sanitario que debe aplicarse en toda la zona fronteriza.

A estas dificultades es necesario agregarle todo un conjunto de obstáculos y acciones aplicadas en nuestros países vecinos cuyo seguimiento y análisis permite afirmar que la pandemia está siendo utilizada, por los países alineados a EUUU en su estrategia de agresión híbrida contra Venezuela, como una más de las armas, como uno más de los instrumentos y escenarios de esa agresión. El 24 de mayo, por ejemplo, el presidente Maduro acusó al presidente de Colombia, Iván Duque, de promover el contagio de la población migrante que se desplaza hacia Venezuela: entre otras denuncias estuvo la de haber facilitado a venezolanos buses que habían sido utilizado para trasladar pacientes positivos de Covid19, sin haberle aplicado a los vehículos la desinfección de rigor. Por otro lado, se ha sabido también de restricción de venta de boletos de autobús a venezolanos en terminales de zonas fronterizas con Ecuador, lo cual obliga a que nuestros connacionales se acumulen en estos sitios y permanezcan a la intemperie y expuestos al contagio en contextos donde las estadísticas señalan que el riesgo de contagio es altamente elevado. También se han aplicado importantes obstáculos migratorios en las fronteras entre Perú y Ecuador y entre Ecuador y Colombia, que generan las mismas consecuencias. En este sentido, baste mencionar las declaraciones del presidente Colombiano, quien ha afirmado que es Maduro el que bloquea una articulación humanitaria para atender el problema de los migrantes venezolanos en el marco de la pandemia. Es decir, usa este hecho como factor para chantajear y presionar en relación con la salida de Maduro del poder, en un discurso perfectamente alineado al de Guaidó y EEUU. Es allí donde está la clave de la afirmación de que el gobierno colombiano utiliza la pandemia como un elemento más de la agresión híbrida contra Venezuela, porque está claro que las medidas adecuadas y correctas, las medidas más eficaces y positivas para ambos países y para ambas pueblos, serían que se construya una respuesta articulada, cohesionada, común, para atender esta situación. Y si a esto agregamos que la misma hostilidad existe de parte de los gobiernos de Ecuador y Perú, pues es más sólida la afirmación de que esta actuación obedece a su alineación en relación con el plan de agresión de EEUU contra Venezuela.

II

Para los municipios venezolanos que se encuentran en la línea fronteriza esto ha supuesto fuertes dificultades. Asumir como prioridad la recepción solidaria, digna y responsable de estos miles de connacionales que retornan al país implica, de entrada, un conjunto de enormes complejidades logísticas y operativas, sumadas a las que ya implicaba la respuesta local a la pandemia. Que esta recepción solidaria, digna y responsable se haga en el marco del cumplimiento de la aplicación de un cero sanitario eleva aún más esa complejidad inicial. Ahora bien, hacerlo en el contexto de un país bloqueado, con sus recursos y capacidad operativa severamente golpeada por efecto de este bloqueo, supone un desafío de grandes dimensiones que solo puede ser superado, como lo ha dicho el alcalde José María Romero, combinando voluntad política, solidaridad y organización. Allí ha estado la fortaleza central para encarar esta lucha, fortaleza que ha tenido su mayor soporte en la profundidad alcanzada en el proceso de construcción de organización y poder de la gente y en la doctrina de unidad cívico militar y de defensa integral del territorio concebida y legada por el comandante Hugo Chávez.

La tarea comienza en la propia línea fronteriza, en pleno puente José Antonio Páez sobre el río Arauca, cuando los venezolanos y venezolanas dejan atrás las vallas que dicen Migración Colombia. De hecho, comienza unos minutos antes, cuando sobre el puente el alcalde José María Romero da una charla informativa y de bienvenida: “Es importante que sepan que al ingresar al país deben pasar un período de cuarentena obligatorio de mínimo 14 días. Apenas crucen pasarán por un protocolo de diez pasos, que implican desparatización, desinfección, revisión médica y otros aspectos más. Luego irán a un Punto de Atención Social Integral donde cumplirán la cuarentena. Allí recibirán alimentación, hospedaje y otras atenciones. Todo esto debemos hacerlo porque ustedes vienen de países donde la expansión del contagio de coronavirus es muy elevada, por lo tanto, es mucho el riesgo de que vengan contagiados. Por eso debemos contener ese contagio aquí en la frontera para proteger la salud de todo el país. Bienvenidos, pues, a Venezuela. Bienvenidos a su patria”.

Una vez que comienza el ingreso, comienza la aplicación del protocolo, es decir, las primeras acciones del cerco sanitario que hoy se aplica en todo el municipio Páez: 1) desinfección a cada persona con hipoclorito, 2) requisa, 3) realización de prueba rápida, 4) chequeo médico, vacunación y desparatización, 5) registro en migración, 6) chequeo de antecedentes criminales por parte del Cicpc, 7) validación y escaneo por parte de Somos Venezuela, 8) registro de destino a cargo de sala situacional, 9) realización de PCR a quienes dieron positivo a la prueba rápida, 10) traslado al Punto de Atención Social Integral a quienes dieron negativo.

En los Puntos de Atención Social Integral (PASI), que hoy día son 23, es donde los connacionales retornados pasan el período obligatorio de cuarentena total durante 15 días. En estos PASI se encuentran actualmente 3.400 personas. Allí se les brinda, sin costo alguno, un conjunto de servicios y atenciones.

La primera de ellas es la alimentación (desayuno, almuerzo y cena), con una estimación y reparto diario en base a la cantidad de personas en cada PASI. No se trata únicamente de una atención humanitaria mínima, sino que es parte de la batalla contra el Covid: la alimentación cumple criterios nutricionales que puedan potenciar y fortalecer el sistema inmunológico. A los niños y las niñas el Instituto Nacional de Nutrición les otorga suplementos vitamínicos en los casos necesarios. También se reparte diariamente nutrichicha a los niños y a las niñas.

Lo segundo es la atención médica más allá del Covid. Se provee medicamentos gratuitos a las personas que padecen diversas patologías crónicas o ante enfermedades que se presenten durante la estadía. Los medicamentos van desde tratamiento para la diarrea hasta insulina. A cada PASI se le prepara una caja de medicamentos que se distribuye diariamente según las necesidades médicas existentes en cada punto de atención.

Cada PASI cuenta con un responsable militar y un responsable civil, encargados de velar por el buen funcionamiento del punto así como también de las necesidades y/o urgencias que puedan presentarse, que son muchas y frecuentes. Las personas alojadas en los PASI se organizan en brigadas, eligiendo un delegado por cada 20 personas, quien será el encargado o la encargada de acercar las solicitudes de su grupo y llevar las respuestas e informaciones emitidas por los responsables. La persona delegada también se encarga de la distribución de la comida para su grupo, de velar por el cumplimiento de las tareas de mantenimiento de los lugares, entre otras responsabilidades. Además, cada PASI tiene funcionarios de seguridad (GNB, policía estadal o nacional y/o milicianos) encargados de mantener el orden interno y evitar el contacto con el exterior. A su vez hay un responsable general de los PASI y el responsable general de logística.

De forma diferenciada, en los PASI se brinda atención a las mujeres embarazadas, y consultas ginecológicas en algunos casos. Se entrega también suplementos nutricionales a gestantes y lactantes, y se realizan diagnósticos nutricionales, todo esto a por parte del INN. En el caso de los niños y niñas que usan pañales, la Fundación del Niño y la Niña entrega dotación.

Diariamente se suministra agua a cada PASI por medio de camiones cisternas y también gas para la cocina del mismo. Por medio de la articulación con agencias de la ONU y la Cruz Roja, se entregan kits personales de higiene.

En toda la batalla contra el COVID-19 y la aplicación del cerco sanitario es determinante el equipo médico. Este personal es el que está a cargo de la dirección de toda la batalla. Hay dos responsables médicos en el territorio. El Jefe del Hospital General José Antonio Páez y el jefe de las misiones sociales cubanas. El personal médico dedicado a la tarea es de unos(as) 300 médicos(as) venezolanos(as) y unos(as) 100 médicos(as) cubanos(as), de distintas especialidades. Este equipo tiene a su cargo las siguientes tareas, que se cumplen diariamente:

Realización de pruebas rápidas en el puente fronterizo, a las comunidades en los recorridos casa a casa con el acompañamiento y guía de voceros y voceras de las estructuras organizadas del poder popular, realización de pruebas rápidas a los equipos humanos que trabajan en las distintas tareas de respuesta ante la pandemia, despistaje casa a casa, lo cual no implica necesariamente la realización de la prueba rápida, sino el chequeo de síntomas en las comunidades. Este equipo también realiza las pruebas PCR, que se aplican a todos los casos que resultan positivos a las pruebas rápidas, ya sea casos de connacionales ingresados, habitantes de las comunidades o personal abocado al trabajo.

Una atención especial y diferenciada reciben los casos positivos confirmados por las PCR. A estas personas se le aplica durante 6 días clorotina y/o interferón. Los casos que presentan una gravedad mayor son trasladados a hospitales centinelas en San Fernando.

Además, están los equipos médicos encargados de atender las urgencias médicas que nos son por COVID-19 en los PASI, los equipos encargados del traslado de casos positivos, en conjunto con la GNB, cuando se descubren casos en un PASI, y los equipos médicos encargados de la búsqueda y traslado de los casos positivos que surgen en las comunidades a través de las pruebas rápidas.

   

Para todo este importante y arduo despliegue médico permanente, se cuenta con una infraestructura de salud integrada por un hospital de campaña acondicionado con 200 camas para la atención de casos positivos asintomáticos y dos Centros de Diagnóstico Integral (CDI) para la atención de casos positivos asintomáticos.

Otra de las medidas de aplicación diaria, clave en el protocolo del cerco sanitario, es la desinfección y fumigación de todos los PASI. Esto lo realizan los trabajadores de Protección Civil. También se realiza desinfección de calles principales y lugares públicos (mercados, plazas, hospitales, alcaldía).

Como centro de coordinación y centralización de la información está la sala situacional, que está compuesta por una parte civil y otra militar, la cual está encargada de llevar el registro de ingresos de connacionales, de los días de cuarentena de cada grupo de gente, los registros de salida, la logística de salida por destino y por días de cuarentena cumplida en el municipio), así como la coordinación con los transportistas y de la logística de gasolina para los viajes.

Todo este despliegue, que implica un conjunto diario de tareas ineludibles y siempre urgentes, no sería posible sin un equipo de transporte, conformado por trasportistas privados y públicos de Guasdualito, de la gobernación de Apure y del gobierno nacional. Este equipo garantiza los traslados de los connacionales del puente a los PASI, de los casos positivos a los centros de tratamiento, de la GNB que sirve de apoyo en estos casos, de los equipos de trabajo en el puente para la recepción de los ingresos, de los equipos médicos desplegados en los PASI y las comunidades, del traslado de los insumos médicos, de higiene y de alimentación.

La magnitud de todo este despliegue, que se realiza diariamente, puede medirse cuando vemos que ha sido sostenido a lo largo de 100 días, desde que se inició la cuarentena, para la atención de más de 14 mil personas que han ingresado por la frontera del municipio. Solo el cálculo de las toneladas de alimentos que se han requerido para garantizar las tres comidas diarias de este número de personas todos estos días ilustraría bien esto .

 

III

Cuando inició la expansión de la pandemia de Covid-19 por todo el mundo, el pronóstico que de inmediato hicieron los medios hegemónicos para Venezuela fue catastrófico: colapso, debilidad de servicios de salud, ausencia de gobierno, fueron términos que proliferaron en las páginas de los diarios, telediarios y sitios web del mundo entero. Sin embargo, a pesar de enfrentar severas restricciones económicas y fuertes limitaciones operativas, el Gobierno Bolivariano demostró que la voluntad política, la capacidad de despliegue de la unidad cívico militar, la infraestructura nacional de un sistema público integral de salud y la solidaridad y cooperación de países como Cuba, China, Rusia e Irán, fueron suficientes para mantener bajo control la pandemia y ser hoy uno de los países del mundo con menos número de casos positivos y fallecidos por COVID-19.

Esto, en un contexto complejo de bloqueo económico y financiero por parte de EEUU, con miles de millones de dólares secuestrados en instituciones financieras del norte, y con la presión del gobierno de EEUU torpedeando todos los esfuerzos por sortear el bloqueo y acceder a insumos, equipos y medicamentos que permitan fortalecer lo que ya se viene haciendo en materia epidemiológica en el país. El carácter inhumano de la agresión de EEUU llega al extremo de arreciar las medidas coercitivas e ilegales en medio de la pandemia y de efectuar un intento de invasión militar mercenaria.

En el caso venezolano, enfrentar al COVID-19 no es solo eso, sino enfrentar también todo un complejo entramado de guerra híbrida, del cual forma parte, incluso, la exacerbación de la xenofobia contra los y las venezolan@s migrantes, y la decisión misma de que gobiernos como el colombiano se nieguen a la más mínima coordinación para atender de forma común la crisis sanitaria en todas sus implicaciones, lo cual deja a los y las migrantes venezolan@s en esos países sin protección alguna, expuestos al contagio, sin fuentes de ingreso económico y sin posibilidad de ser atendid@s en esos países de forma coordinada. Así, condenados a la calle y sin trabajo, no queda otra opción que el retorno masivo en medio de la mayor vulnerabilidad a través de un contexto social en el que el COVID-19 se expande de forma exponencial y descontrolada.

Así, la contención y control de la pandemia en los municipios fronterizos con Colombia y Brasil es hoy una de las claves para que no se propague el virus hacia adentro del territorio nacional. Está en juego en esa tarea, en gran medida, la salud de todo el país. De allí que la lucha por contener la expansión del virus en las fronteras con Colombia y Brasil, la cual consiste fundamentalmente en el despliegue del cordón sanitario, sea hoy una arista más de la batalla del pueblo venezolano por defender su soberanía, su paz y su democracia.

 

Por:

Eduardo Viloria Daboín y Matías Pacheco

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