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A propósito de las líneas definidas por el presidente Maduro. Análisis de La Corriente

A propósito de las líneas definidas por el presidente Maduro. Análisis de La Corriente

A pocos días de culminar este complejo año 2018, el presidente Nicolás Maduro ha planteado al país un conjunto de reflexiones y líneas de acción para orientar las batallas que tenemos como pueblo en el horizonte inmediato. Desde el espíritu de contribuir al debate y análisis en torno a lo planteado por presidente, desde La Corriente planteamos lo siguiente:

En primer lugar, compartimos el carácter prioritario que debe tener el combate contra la corrupción. Esta lucha es central por las consecuencias transversales que tiene ese mal para la estabilidad del país, para el desarrollo económico, para el fortalecimiento de la democracia. La corrupción es uno de los factores más importantes que explica la crisis económica. Ningún país del mundo puede salir ileso a la enorme fuga de divisas ocurrida en Venezuela producto de la vulneración del control cambiario; ningún país puede evitar una crisis como la actual si gran parte de los recursos asignados para proyectos productivos estructurantes fueron robados por funcionarios corruptos.

Ahora bien, entendemos que la lucha contra la corrupción debe ser parte de una tarea más amplia y estrategica que es la transformación del Estado, lo cual será consecuencia, a su vez, de la profundizacion de las transformaciones políticas planteadas en la perspectiva de la Democracia Revolucionaria impulsada por Chávez. Desde La Corriente pensamos que la transformación ética y democrática del Estado es una de las tareas principales de estos momentos. Para combatir eficazmente la corrupción es necesario entender que la batalla no puede darse sólo desde el punto de vista punitivo. Concentrarse sólo en castigar y encarcelar a los corruptos es como extirpar un tumor cancerígeno sin aplicar un tratamiento de fondo para erradicar las células cancerígenas que quedan en el cuerpo. Por supuesto que es necesario castigar con prisión a los bandidos que saquean los recursos del pueblo venezolano, pero el problema de fondo es cómo avanzar en la superación de una institucionalidad que está hecha a la medida de la corrupción, cómo formar un liderazgo ético y democrático, y cómo avanzar en la democratización profunda de la sociedad, y en la ampliación de la participación de la sociedad civil en el control de los asuntos públicos.

En segundo lugar, compartimos la visión de que la recuperación de la economía debe continuar siendo una prioridad. En ese sentido, creemos que se debe partir del hecho de que el balance de los resultados de la aplicación del Plan de Recuperación Económica no es alentador; en todo caso, no lo es para la gente común que no ve en ningún modo que la hiperinflación esté al menos desacelerando. El país sigue sin ver siquiera un cocuyo en medio de la larga noche oscura de la crisis, y no la ve porque sistemáticamente se van deteriorando cada vez más sus condiciones de vida. A esta percepción mayoritaria y deseperanzada de nuestra gente contribuye, además, el hecho de no contar con información económica oportuna y clara, con los elementos que suponemos maneja el gobierno para mostrar tanto optimismo.

Esto pone sobre la mesa, una vez más, el tema de la democratización de la información como uno de los pilares de la verdadera democracia. Si vamos a construir una sociedad democrática, abierta y trasparente, es necesario que las mayorías nacionales cuenten con los mecanismos, los medios y los datos que les permita saber qué está pasando, cómo contribuir a la solución de los problemas y cómo participar en las tareas que sean necesarias. ¿Qué cifras, qué estadísticas, qué proyecciones maneja el gobierno para construir un mensaje y un discurso seriamente dislocado de la realidad del común de la gente? Éstas y otras preguntas es necesario responder de cara al país para que las mayorías se sientan convocadas a dar las complejas luchas que se avecinan.

Desde nuestra perspectiva, creemos necesario la aplicación rigurosa y planificada del conjunto de medidas de carácter macroeconómico incluidas en el Plan de Recuperación Económica del 20 de agosto. Primero, la libre convertibilidad de la moneda, lo cual debería contribuir a ampliar las importaciones en la medida en que cualquiera podría importar bienes y productos y por lo tanto contribuir a mitigar el bloqueo comercial y financiero que criminalmente nos aplica el imperio norteamericano. Ello también aportaría a la captación de las divisas producto de la remesas de venezolanos en el exterior, pues en gran medida ya no se verían obligados a enviar sus divisas vía Colombia o por mecanismos ilegales buscado evadir las regulaciones y restricciones legales que hacen que cada dólar que envían valga mucho menos en relación al precio del mercado paralelo.

En la política monetaria es necesario debatir abiertamente y ajustar lo que haya que ajustar para que ésta apunte como prioridad absoluta a la recuperación del Bolívar. Ése debe ser el objetivo central de nuestra política monetaria, recuperar el poder adquisitivo y la estabilidad del Bolívar como única moneda de circulación nacional. La reconversión monetaria, instrumentos financieros como el Petro y el ahorro en oro deben orientarse en función de ello. El Bolívar, además de instrumento económico es un poderoso símbolo de nuestra nacionalidad y referente central de nuestra historia. En tiempos de agresiones extranjeras y de fuerzas que actúan para disolver el Estado y la nación, esto es estratégico.

Es necesario, además, la aplicación rigurosa de una política fiscal mucho más equilibrada que apunte a ir progresivamente reduciendo la emisión de dinero inorgánico. Para esto debe estructurarse un plan con claros objetivos y metas en tiempos definidos.

Por último, estamos convencidos(as) de que la recuperación de la actividad productiva será el resultado de una gran Alianza Nacional Productiva entre el Estado, el pueblo organizado y los sectores privados con verdadera vocación productiva. Para ello hay que abrir los espacios, convocar el encuentro de todos los sectores sin distinción ideológica y sin que esto responda a filiaciones partidistas o de grupos de poder. Se debe convocar seriamente a una cruzada por la recuperación económica. Para ello es necesario que desde el Estado se den claras señales de amplitud, de reconocimiento al papel que cada sector juega y debe jugar en el desarrollo nacional. Se deben crear las condiciones políticas, jurídicas y hasta comunicacionales para que esto suceda.

Desde La Corriente tenemos claridad de las complejas y duras batallas que se avisoran en lo inmediato. Sabemos de la profunda necesidad de mantener la unidad popular patriótica cívico-militar y confiamos en la lealtad, compromiso y disciplina de nuestra gente. A esta unidad tributamos nuestro esfuerzo a diario desde el trabajo cotidiano de lucha con la gente por la defensa de sus conquistas, en contra de las dificultades del día a día y en la pelea por mayores avances. Desde allí pulsamos la realidad y desde allí sabemos de la lealtad de la gente, de su convicción patriótica y revolucionaria, pero también de las complejas necesidades que hoy día padece nuestro pueblo y del grave deterioro de sus condiciones de vida. Es imprescindible avanzar en las transformaciones inmediatas que puedan dar un vuelco a la escalada continua de la crisis. De ello depende en buena medida la capacidad que tengamos para preservar el camino de la revolución bolivariana, en paz y democracia revolucionaria, tal como lo definió el comandante Chávez.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Salvar de quiebre y abandono a Empresa de Mecanización Pedro Camejo: tarea urgente por emprender

Salvar de quiebre y abandono a Empresa de Mecanización Pedro Camejo: tarea urgente por emprender

Cuando se siembra a mediana y gran escala el arado, el surcado de la tierra, la cosecha y el traslado de lo que se cultiva necesita apoyo mecánico: rastras, tractores, cosechadoras, es decir, maquinaria. Los campesinos y campesinas se alegraron con Chávez en el 2007 cuando con ímpetu y voluntad de apoyar a la clase campesina a producir alimentos creó la Empresa de Mecanización Pedro Camejo: un ambicioso proyecto que impulsaría la revolución productiva en el país, el brazo mecánico de la soberanía alimentaria; un brazo que años después quedó golpeado por mala gestión.

Es imprescindible que se conozca la realidad actual de la empresa y nos dispongamos a transformarla. Trabajadores y trabajadoras, campesinos y campesinas somos convocados a recuperar Pedro Camejo. Quienes la dejaron en este estado deben rendir cuentas, recibir el castigo por sus hechos.

Ha habido denuncias, comunicados, movilizaciones de trabajadores y campesinos en cada estado donde se encuentra una sede de la empresa de mecanización pionera de la revolución. No han sido escuchados casos graves de corrupción, uno de ellos en 2012, cuando salía la maquinaria fuera del estado al que correspondía y no regresaba a las plantas: ¿Dónde se puede esconder un objeto tan grande como un tractor? Detrás de la impunidad.

De la planta de Urachiche en Yaracuy salió recientemente un tractor que no ha vuelto por “órdenes de los superiores”, los mismos que cuando los trabajadores denuncian hacen caída y mesa limpia: también desaparecieron los repuestos que llegaron para los próximos 5 años de mantenimiento de las maquinarias. Apenas a un 25% de operatividad está la planta, la mayoría de la maquinaria está inoperativa por falta de repuestos, lubricantes que nadie sabe por qué no llegan, cuando es Pdvsa quien los produce, y en los inicios de Pedro Camejo los dotaba. No existe información oficial alguna al respecto de esa situación.

La maquinaria se encuentra desmantelada: 15 tractores, 16 cosechadoras, 5 máquinas de la línea amarilla, las tolvas para transportar el maíz sin cauchos. Se han presentado informes técnicos en cada visita institucional, y las respuestas son de descuido: no se ejecutan soluciones y los trabajadores siguen resolviendo como pueden. Este año iniciaron el plan de siembra mecanizada con 22 tractores, se logró poner lubricante solo a 12, con los demás se endeudó la empresa y los campesinos.

¿Cómo hace un productor que tiene que comprar aceite a precio bachaqueado para que le rastreen? Es insostenible: cuando comenzamos el plan de siembra una paila de aceite costaba 80.000.000,00 Bs, y el servicio por hectárea se cobraba en 1.567.000,00 Bs, pagando 10 hectáreas el productor ni siquiera llega al 20% de lo que se necesita para comprar una paila de aceite.

Los campesinos seguimos arando hasta con las uñas, sembrando y cosechando a pulmón para alimentar al país. Mientras las pocas rastras, sembradoras, cosechadoras, la línea amarilla para la vialidad agrícola, cargadores, tractores de alta potencia están en su mayoría parados, y los que están operativos por falta de planificación no cumplen con la tarea de rastrear 12.000 hectáreas al mes por lo menos.

La sede de Urachiche sigue abierta, todavía le queda maquinaria, pero no hay política de protección a la empresa, y a pesar del esfuerzo de los trabajadores está a merced del hampa, el apoyo que un día tuvieron de la guardia nacional ya no existe. Puede ser que esté pasando en estos momentos con la empresa “Pedro Camejo” lo mismo que le pasó a la Empresa Leguminosas del Alba, que fue quebrada: primero dejan de enviar insumos a la planta, luego alegan que no puede mantenerse ella misma, la desmantelan, la liquidan y la entregan a una empresa privada. Esa pareciera ser la apuesta de quienes gerencian.

Con el poder de la gente es posible otro escenario: un diagnóstico profundo y sincero de las empresas públicas del sector agrícola es urgente. De allí, por situaciones como ésta, que vengamos impulsando articular todas las fuerzas productivas del sector agrícola venezolnao en una Alianza Nacional Productiva que pueda impulsar una transformación de estas realidades. Desde La Corriente lo hemos propuesto como parte del Plan Nacional de Urgencias: debe intervenirse, evaluarse e investigarse la situación en que se encuentran las empresas, determinar su productividad y las responsabilidades de su estado crítico actual, sancionar, rectificar y profundizar con más participación del poder popular, de los campesinos y campesinas que a diario pasan por las plantas y ven esas máquinas llevando sol y agua, que junto a los trabajadores y trabajadoras son los únicos dolientes de ese sueño de Chávez llamado “Pedro Camejo” y que aún es posible rescatar.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Los malos ejemplos: la crisis ética del chavismo

Los malos ejemplos: la crisis ética del chavismo

Melquíades Iguarán

En Venezuela hay dos polos políticos bien definidos, los que simpatizan con el chavismo y los que simpatizan o tienden a votar con la oposición de derecha (antes agrupada en la MUD).

En el medio está un valle que se está alimentando del desconcierto, de la confusión, de la desesperanza, de la decepción.

Cada vez más la trama política se concentra en la élite de esos dos polos, en el lado de la MUD reina aparentemente las luchas por el liderazgo y por la imposición de estrategia. Por el lado del chavismo, en la cúpula está el Gobierno donde tratan de convivir los grupos de poder y de influencia; son un batiburrillo donde las diferentes tribus saben que mantener la unidad es vital, pero también saben que no deben quedarse dormidos porque el virus del canibalismo avanza rápidamente.

En ambos polos sus bases populares están cada vez más descontentas. Ese descontento erosiona el apoyo a las cúpulas. Las bases opositoras, especialmente las clases medias altas, ya no sólo se burlan de Maduro y lo chavistas, sino que se refieren a Radonsky, a Leopoldo, a Maria Corina y a los demás dirigentes como incapaces de superar sus ambiciones personales y sus limitaciones intelectuales.

Ellos (ricos, clases medias altas y bajas) saben que lo que le están disputando al chavismo no es el derecho a gobernar democráticamente, sino a volver a disfrutar los privilegios de quienes se creen predestinados a mandar en este país. Ellos son los únicos que, históricamente, deben ejercer el poder, bien sea para mantener su “the american dream”, bien sea para abusar de ese poder y enriquecerse a partir de él. Repiten en su mente ¿Cómo es posible que estos negros chavistas nos hayan quitado esa silla durante esto 15 años?

El que se va a Sevilla pierde su silla.

En el lado chavista, el descontento va creciendo a ritmo de epidemia. La crítica es abierta o encapillada[i], temiendo que lo acusen de contrarrevolucionario, traidor, ultraizquierdista, partidario de Giordani, hijo malagradecido…

Este malestar, de las bases chavistas, se alimenta de dos fuentes: 1) Primero, la situación económica, y la creciente presencia de un discurso bipolar en el alto mando. Donde, por un lado, se ataca a la burguesía pero, por otro lado, se negocian aumentos de precios con los grupos económicos; por un lado se habla de guerra económica y por el otro la Conferencia de Paz sirve para que la burguesía y demás especuladores actúen impunemente acaparando, especulando con los dólares petroleros, exportando ilegalmente hacia Colombia un equivalente que cubre el consumo de 10 departamentos de nuestra hermana República; por un lado se critica al Fondo Monetario Internacional, al imperialismo y por otro, se negocia con trasnacionales de la energía, con Goldman Sachs, se tolera la actuación de la banca privada nacional en la especulación cambiaria y la impune exportación de dólares (fuga de divisas).

2) La segunda fuente que alimenta este malestar en el chavismo, es un secreto a voces: los malos ejemplos de una casta corrupta que se aprovecha del ejercicio del poder para generar un proceso acelerado de acumulación originaria sobre la base de las diferentes formas de corrupción: el desfalco, del peculado de uso, de la malversación de fondos, el tráfico de influencia, el control de puestos claves en la banca y los seguros, el negocio de importar productos de mala calidad para ganar comisiones en dólares, el negocio de manejar la distribución de dólares, el negocio de la importación de medicinas, la importación de carne, la importación de ganado, del manejo especulativo de los recursos de la banca pública, de la coima que cobran por los contratos de infraestructura…

La cultura de la corrupción se ha convertido en un valor promovido por esta casta privilegiada. Sabú es un local nocturno de la exquisita urbanización caraqueña Las Mercedes, donde es evidente la asistencia de chavistas militares y civiles, muchos de ellos jóvenes bien conectados, hijos, sobrinos, cuñados, amantes de los que controlan la extracción de recursos públicos.

Sus temas de conversación son los negocios ilícitos, las propiedades en Estados Unidos, las avionetas y los yates. En las afueras del local, usted puede contar los choferes y guardaespaldas que esperan aburridos, con sus cortes de pelo militar, a que salgan los “jefes”. Durante casi cuarenta años los adecos y los copeyanos hacían lo mismo en Las Mercedes y sus choferes tenían que esperar pacientemente por los dirigentes del partido, del sindicato, por los altos funcionarios de los ministerios y empresa del Estado.

La presencia de estos funcionarios corruptos en las instituciones públicas es devastadora. Por donde pasan destruyen, desfalcan, deterioran y desmoralizan las instituciones. Son los Atila de la institucionalidad pública, donde pasan no se mantiene una institución en pie. Están desmontando el Estado burgués, sin sustituirlo, dejando unas instituciones con las capacidades disminuidas.

Hay casos donde, creyéndose guapos y apoyados corren a los representes de la Contraloría General de la República. No quieren que nadie los audite, porque de esta forma pueden colocar a amigos y familiares como beneficiarios de jugosos contratos. En nombre la revolución, pasan por encima de las normas y de las formalidades legales. Se creen impunes, y al mismo tiempo saben que tienen que raspar la olla cuanto antes.

Bolívar decía que “el talento sin probidad es un azote”, lo cual es cierto. El problema es que estos personajes además de no ser probos en muchos casos son brutos, incapaces e ineficientes. Inteligentes, en todo caso, para robar. Son lo peor del nuevo rico subdesarrollado, repitiendo además consignas revolucionarias. El cinismo y la doble moral invaden la práctica política. Motivan a que se califique el proceso bolivariano como la revolución de los mediocres, de los ignorantes.

Los funcionarios honestos y capacitados que quedan en la administración pública, tienen que presenciar el triste espectáculo de un autoproclamado revolucionario, que llega con prepotencia, como comisario político, lleno de carencias profesionales y éticas. En muchos casos, cuando asumen un cargo piden chofer, guardaespaldas, buenas oficinas, celulares y putas. Les importa poco saber que el nepotismo es una forma de corrupción, los familiares son colocados en puestos claves sin importar el daño que hacen.

Me cuentan casos insólitos, donde algunos pillos se aprovecharon de la crisis de los “dignificados” que el Gobierno asumió darles refugio en albergues temporales. Los corruptos llegan a la vulgaridad de manejar los contratos de los servicios relacionados con esta situación humanitaria. Inflan los presupuestos de remodelación de los ministerios o instituciones que sirvieron de albergues; controlan la distribución del agua mineral que además la envasan con agua contaminada.

Es común la práctica de los militares que pasaron por BANDES, por FONDEN y por el Ministerio de Finanzas, todos remodelaron las oficinas y colocaron grandes televisores pantalla plana. Ahora están disfrutando verdaderas fortunas en el exterior. De ser unos pobres, lleva-maletines, pasaron a tener caballos finos, grandes propiedades y cuentas bancarias engordadas con la corrupción. Seguramente, para poder disfrutar, junto con sus familias, de esta vida placentera, han llegado a acuerdos con las autoridades imperialistas. Son una vergüenza para los militares bolivarianos, honestos y revolucionarios.

Por supuesto, que por el lado de los civiles hay malos ejemplos. Instituciones que se convierten en mercados de transacciones con el sector privado, con la banca especialmente. No es extraño observar en las instalaciones de algunas instituciones que manejan recursos financieros, la presencia de muchachas “pre-pagos”.

En el Congreso del PSUV este tema no fue tocado. Toda la dirigencia se hace la vista gorda. En la carta de Giordani este punto brilla por su ausencia. Sólo Carlos Lanz tiene las bolas de ponerles nombre y apellidos a los actores, y trata de comprender los vínculos de esta casta maldita con la oligarquía del dinero. El capital financiero infiltró al proceso revolucionario mostrándole cómo se disfrutan las mieles del poder. ven revolucion sin corrupcion

Mientras que la imagen de Chávez queda en el recuerdo del pueblo, la imagen del buen ejemplo. Cada vez más, hace falta que su ejemplo alimente la esperanza de los que creen en la justicia y la honestidad. El socialismo hay que rescatarlo de quienes lo prostituyeron. No dejemos que la patria se pierda en manos de la derecha, de la oligarquía, ni de las castas corruptas que en nombre de la revolución están matando a Bolívar y a Chávez.

Hay que tratar que no gane la desesperanza, hay suficiente gente honesta, capaz y revolucionaria en el seno del pueblo. Los mirones son de palo, no nos quedemos como espectadores, como meros críticos. Rescatemos la dignidad de ser chavista.Ya vendrán nuevos liderazgos y nuevos escenarios.

Chávez Vive, coño, Chávez Vive! Nosotros también.

 

Tomado de www.aporrea.org

Con el ejemplo de nuestros caídos recuperemos la ética en la política

Con el ejemplo de nuestros caídos recuperemos la ética en la política

Víctor Díaz Ojeda fue parte de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (Crbz) desde sus primeros pasos organizativos, años antes de que la revolución bolivariana accediera al poder político, antes de que la Crbz fuera Crbz. Su vida, lucha y muerte son un ejemplo que la organización recuerda cada 30 de mayo, día en que murió como lo que siempre fue, un combatiente.

Por este año nuevamente recordamos su caída, con compañeros y compañeras provenientes de Apure, Barinas, Táchira, Yaracuy, Portuguesa, Sur del Lago, Caracas, Carabobo, para realizar una actividad de encuentro, reflexión, delineamiento de las tareas claves en esta etapa que vivimos. “Este es un día para resaltar los valores, la ética militante, la abnegación que todos y todas los que somos parte de este proyecto damos a la revolución, a La Corriente. Es un día de reconocimiento a la militancia, para mantener firmes las ideas por las cuales muchos compañeros dieron la vida”, afirmó Kevin Rangel, coordinador nacional de la Crbz al comenzar el acto.

“Víctor Díaz Ojeda entregó su vida a la lucha con los humildes, jamás esperó nada de la política, tuvo una vida desprendida, sus aspiraciones fueron colectivas, en función de la gente”, recordó Gerónimo Paz, parte de la coordinación nacional de la Crbz. Su reflexión estuvo enmarcada alrededor de la política y la ética, la necesidad de rectificar: “Hay muchas cosas qué cambiar en la revolución, y lo primero son las formas, las prácticas de hacer política, y eso está ligado a la ética de la política”, explicó, con una pregunta central: “¿Para qué se hace política, para que nos hacemos políticos?”

El debate abordó el problema central que representan las desviaciones que han venido ocurriendo en el quehacer político de una parte del chavismo, que volvió a hacer de la política un mecanismo de ascenso social, con prácticas como el clientelismo, y, sobre todo, la corrupción, “factor que explica parte del cuadro de crisis en el que estamos”, afirmó Gerónimo.

La revolución, los movimientos sociales, nacimos y nos propusimos combatir esa política sin ética, corrupta, que se había legitimado en las décadas anteriores. Por eso, en una etapa de dificultad como la actual, por el ataque del imperialismo, los retrocesos materiales, es imprescindible regresar a esa política, reafirmarla, construirla en cada espacio, practicarla en palabras y acciones, “recuperar el valor de la palabra, el compromiso, hacer lo que se dice, debemos recuperar la ética en la política, sin eso no habrá posibilidad de revisión y rectificación”, subrayó Gerónimo.

Ética, política, democracia revolucionaria, ejemplo de acción, fueron los nudos sobre los cuales giró la reflexión del día en homenaje a Víctor, los caídos, nuestra historia. Sobre la actualidad del proceso, y la necesidad del diálogo, el mensaje fue la importancia de profundizar las vías de diálogo con el pueblo organizado: “El diálogo fundamental que tiene que hacer la dirección de la revolución es con el pueblo, las bases del proceso, sino los diálogos serán de élites. Debemos promover la acción desde las bases, plantear el debate acerca de hacia dónde va la revolución, qué modelo de revolución queremos”, afirmó Gerónimo Paz.

En ese contexto se ratificó la importancia de la actual mirada que plantea la necesidad de defender las conquistas a la vez que luchar por lo que falta. Conquistas como la independencia y la soberanía, amenazadas por el imperialismo; lo que falta, como la conquista de una democracia revolucionaria que ha sido golpeada por la casta burocrática, la corrupción. El desafío es dar esa lucha con ética, transparencia, y dentro del marco de la unidad revolucionaria. Organizar, formar y movilizar el poder de la gente, es la consigna que se repitió durante el día.

La jornada también contó con actividades de teatro, danza, canto, como espacio para compartir, homenajear a quienes cayeron y a quienes continuamos día a día, en circunstancias adversas, peleando por el proyecto histórico de la Crbz, de Chávez, de la revolución bolivariana. Hemos dado muchas batallas, son muchas más las que están por venir, con la fuerza de nuestros caídos, de nuestros pasos, de este pueblo inmenso bolivariano, encontraremos la forma de alcanzar las victorias necesarias.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

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