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Red Popular de Ayuda Solidaria: desde la gente para la gente

Red Popular de Ayuda Solidaria: desde la gente para la gente

La actual situación económica que atraviesa el país golpea de distintas formas en las diversas capas sociales de la población.  Las sanciones, el bloqueo, el saboteo, en síntesis, la guerra económica desplegada por los poderes económicos del gobierno norteamericano, sumado a las limitaciones y contradicciones internas, nos pusieron en medio de la mayor crisis social en estos años de nuestra Revolución Bolivariana. Las condiciones de vida de las mayorías se hacen realmente duras, cuesta arriba. Más aún en los sectores más humildes. Y es desde estos sectores donde surgen diversas alternativas para hacer frente a este cuadro de situación. En el seno de este pueblo batallador surge la Red Popular de Ayuda Solidaria (REPAS): aciones de ayuda concreta que organizan la solidaridad del pueblo.

En el estado Barinas, específicamente en el sector Anaro, se realizó una jornada social de ayuda solidaria, entre varios actores que se organizan en dichos territorios.  Consejos campesinos, Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez, voluntarios y voluntarias de la REPAS y campesinos del predio “Las Mercedes” en alianza con productores locales, que donaron 5 galones de pintura, pintaron el Centro de Educación Inicial Anaro. A su vez, durante la jornada se repartieron alrededor de 50 combos de alimentos (carne de res, maíz tierno, yuca y ají dulce).  Acciones concretas de solidaridad. “De corazón, aunque no sea mucho, siempre con la bendición de Dios”, comenta entusiasmado Ricardo, uno de los voluntarios que estuvieron al frente de la jornada.

El sector Anaro es una zona de gran vulnerabilidad dentro del municipio Pedraza. Se encuentra rodeada por los ríos Sioca y Nacar, a pocos kilómetros de ciudad Bolivia, la ciudad más cercana. Cruzando el Sioca se haya el “Hato Las Mercedes”, donde hacen vida los campesinos que aportaron su producción a la jornada, demostrando que la disputa que dan por estos terrenos es justamente para la producción de alimentos para el pueblo.

Multiplicar y organizar la solidaridad. Una solidaridad que nace en el seno de la misma comunidad, con sus organizaciones, con sus vecinos y vecinas, con voluntarios que se ponen al frente de la batalla contra la adversidad económica. A través de acciones concretas dirigidas hacia los sectores más vulnerables, más afectados por la crisis económica, se van construyendo saldos organizativos, núcleos organizativos en el territorio.

La Red Popular de Ayuda Solidaria ya ha desplegado más de 30 actividades similares en distintos estados. Es una iniciativa que nace y se proyecta desde los propios territorios, donde la solidaridad no queda en acciones aisladas, de carácter asistencial, sino que suman a un proyecto, a una forma de enfrentar las adversidades que atraviesa nuestro país. Es en este carácter donde la solidaridad adquiere un sentido transformador. Este último jueves, en Anaro, se dio un nuevo ejemplo de batalla solidaria a través del esfuerzo militante de la propia comunidad. Multiplicar esfuerzos, en defensa de nuestro pueblo, nuestra democracia e independencia, es una tarea de todas y todos los que construimos una Venezuela en paz y solidaria.

 

Prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

En busca de la bombona perdida

En busca de la bombona perdida

“Nuevas cocinas. O mejor dicho, a recordar viejas técnicas”, dice un mensaje en un grupo de whatsapp de comunas del estado Táchira, junto a la foto de un fogón a leña. “Aquí los nuevos cilindros de gas”, dice otro mensaje junto a la foto de una carretilla cargada de leña. “Excelente, compas. Lo malo de ese tipo de gas es cuando se le mete a uno en los ojos y lo hace llorar”, responde una compañera a los anteriores dos mensajes. Textos como estos, mezclados con humor y sarcasmo, expresan la crítica pública y abierta que hace la gente ante una realidad que enfrentan las comunidades del país: la grave problemática que se presenta con la distribución de gas doméstico, específicamente en este caso en el sur de Táchira y en estados como Barinas y Apure. A propósito de esta problemática Prensa CRBZ estuvo indagando junto a comuneros y comuneras en algunos municipios de los mencionados estados.  Veamos qué encontramos.

Lo que afirma la gente es que para que el servicio de distribución sea óptimo las bombonas deberían ser cambiadas cada quince días. “Si las bombonas llegaran una vez al mes, podríamos incluso ajustarnos. La gente puede administrarse, ahorrar el gas y hacer rendir la bombona quince días más de lo regular”, afirma un comunero en Biruaca. Pero el caso es que pasan hasta cuatro meses sin que el gas sea distribuido, y se sabe de lugares en los que incluso han pasado hasta siete meses sin que se distribuya. Eso significa que en una comunidad de 100 familias, a la que deberían llegar en cuatro meses 800 bombonas, sólo están llegando 100, es decir, 8 veces menos de lo que debería llegar.

En esta realidad inciden varios factores. El primero es una drástica disminución de los volúmenes de gas que se están produciendo en el país, lo cual va de la mano de la caída de la producción petrolera. El segundo, es la también fuerte disminución de la cantidad de gandolas activas que conforman las flotas de distribución que surten llenaderos como el de Santa Bárbara. Después, está el tema de la eficacia institucional de las autoridades que asumen el eslabón final de la distribución, el relacionado con los cronogramas y rutas de distribución de las bombonas. Y por último, están las mafias que desvían, acaparan y bachaquean el gas: no puede determinarse con exactitud la verdadera dimensión en que esto incide, aunque puede sospecharse que la incidencia debe ser alta, determinante, porque entre los mecanismos de distribución paralelos, bachaqueados, nunca falta el gas, siempre hay, aunque a precios hasta quince veces por encima del regular.

Los y las comuneros(as), los y las integrantes de los Clap se preguntan qué pueden hacer. En todas partes el planteamiento es el mismo: “Nosotros hacemos nuestro trabajo en las comunidades, tenemos los censos actualizados, organizamos a la gente para conformar los cronogramas y las rutas de distribución, coordinamos con las autoridades cuando se van a hacer los operativos”. Hasta ahí llegan. No pueden incidir de otra forma. El bachaqueo, los negocios, los privilegios, la ineficiencia, impiden que esta organización se pueda materializar para lograr mayor eficacia. “Hay casos en los que nos han robado las bombonas: camiones que llegan, recogen las bombonas vacías de la comunidad para ir a llenarlas y luego nunca regresan. Hasta esas cosas suceden”, cuenta un comunero de Santa Bárbara. Cuando pasan demasiados meses sin que se les distribuya el gas, entonces trancan vías, protestan.

En algunos casos, como en el municipio Libertador del estado Táchira, se han dado interesantes iniciativas para asumir por parte de la gente organizada la distribución del gas. A finales del año pasado, a raíz de un conjunto de denuncias en las que señalaban que el gas estaba siendo desviado por mafias luego de que salía del llenadero de Santa Bárbara de Barinas, varias comunas como la Alí Primera II y la Cacique Guaicaipuro, avanzaron hacia la conformación de una EPS de distribución de Gas que beneficiaría a más de 9 mil familias a lo largo de 23 rutas de distribución establecidas. El arduo proceso asambleario y organizativo que estas comunas adelantaron chocó al final con el burocratismo y quizá con los intereses económicos detrás del bachaqueo y desvío del gas. Todo el esfuerzo quedó en veremos.

Como se ve, hay una raíz estructural en el problema, que tiene que ver con la crisis económica en general y con el efecto del bloqueo económico y financiero que Estados Unidos sostiene contra el país. Pero el efecto de las razones estructurales es sin duda amplificado por los otros tres factores: la ineficacia institucional (que llega muchas veces a la indolencia) y la corrupción. A lo que se agrega un tercer factor: la desigualdad con que se organiza la distribución del poco gas que se está produciendo en el país, ya que mientras en estados enteros como Apure, Barinas o Táchira se viven situaciones extremas de escasez, en ciudades como Caracas no se llega nunca a estos niveles y en el caso de las zonas en las que hay gas directo en las viviendas éste incluso se derrocha, sin que haya un plan de distribución y administración que considere la necesaria equidad que debe haber en todos los territorios del país .

De lo que se trata, en todo caso, es de una problemática que debería ser afrontada con toda la voluntad que su gravedad amerita, poniendo por delante los intereses de la gente, la recuperación de niveles mínimos de calidad de vida, y tener la voluntad política de enfrentar los sectores mafiosos. Esto, además de consensuar políticas coherentes y coordinadas entre gobernaciones y alcaldías para ir poniendo orden en el asunto, en lugar de que continúen proliferando iniciativas contrarias a los intereses de la gente, que apuntan incluso, como denuncian comuneros y comuneras del Táchira, a formas en que prácticas como el bachaqueo terminan institucionalizándose: hay alcaldes que compran camiones y crean empresas de maletín para la distribución de gas que cobran la bombona hasta en 11mil bolívares soberanos más 1500 extra por transporte. “¿Si no hay gas para la distribución regular cómo sí hay para que empresas como ésta lo distribuyan?. La propuesta sería que cada comunidad o comuna se encargue de su compra y distribución, que cada comunidad ponga su transporte, que se recuperen los vehículos que en las plantas están dañados”, así proponen voceros comunales  en Táchira.

Está claro que niveles óptimos de producción de gas se lograrán únicamente cuando el país logre llevar la producción de petróleo a los niveles regulares. Mientras tanto, urge actuar sobre el problema concreto, que consiste en distribuir un producto que no alcanza para satisfacer la demanda existente, y lograr que esa distribución sea lo más equitativa y justa posible. Para eso no hace falta sino voluntad política e incorporar en la tarea a la mayor fortaleza que tiene Venezuela: el poder de la gente organizada. Ello debe comenzar por informar de manera clara y oportuna a la gente, al país: ¿cuánto gas se está produciendo? ¿cuánto cubre esa producción en relación con la demanda total? ¿cuánto se distribuye en bombonas y cuánto por tubería directa? Con la información clara y precisa la gente podría disponerse a la batalla sabiendo a qué se enfrenta.

En tiempos de agresión imperialista, la defensa de la democracia, de la independencia y de la soberanía implica también no alimentar escenarios propicios para la manipulación por parte de los enemigos del país, a quienes no les interesa resolver los problemas del pueblo, sino simplemente cabalgar sobre ellos para seguir generando acciones de desestabilización.

 

Prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Mafias agrarias contra pueblo campesino ¿Quién ganará?

Mafias agrarias contra pueblo campesino ¿Quién ganará?

En Abril de 2018 el presidente Maduro se pronunció a favor de la lucha campesina, en respuesta al desalojo y detenciones en el predio La Magdalena, en el estado de Mérida. “Creo en la palabra de una campesina y no en la de un burócrata”, dijo el presidente.

La semana pasada, a poco más de un año de aquella alocución del presidente Maduro, prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora conversó con Heber Montilla, dirigente campesino y coordinador de La Corriente en Sur Del Lago.

¿En qué cambió la situación de la lucha por la tierra en Sur del Lago a partir de este pronunciamiento?

La situación cambió bastante. Había una preocupación, desde que Maduro llegó al gobierno, para que se pronuncie a favor de la lucha campesina como lo hacía el presidente Chávez, a través de los “Aló presidente”, en donde planteaba la pelea al latifundio. Antes de que Maduro se pronuncie a favor de los campesinos, había sectores de la Guardia Nacional Bolivariana, del SEBIN, del CICPC, sectores de las fuerzas públicas del Estado que se prestaban para atropellar a los campesinos. Junto con Maduro también se pronunciaron el fiscal general de la República, el Tribunal Supremo de Justicia, el ministro de la defensa. Las fuerzas de seguridad del Estado no se prestaron más para estas situaciones de atropello.

Los terratenientes, al no poder contar con las fuerzas de seguridad, empezaron a contratar grupos armados, sicarios. Empezaron las amenazas y la violencia contra las familias campesinas.

Ahora están utilizando a los tribunales para amedrentar a los líderes campesinos. Se los amenaza con meterlos presos, abrirles expedientes. Van los tribunales agrarios de la zona, junto con fiscalía y defensoría, a los predios para amedrentar. Salen o los metemos presos, les dicen. Esto se combina con las amenazas de violencia como se vivieron el año pasado.

Este accionar combinado de violencia y funcionarios corruptos son los modos de operar de las mafias agrarias. ¿Quiénes componen estas mafias?

No es un ganadero aislado que contrata a alguien. Es una red que opera en los distintos predios que están en proceso de rescate. La componen los tribunales, jueces, fiscales, algunos funcionarios del INTI nacional y regional. Los ganaderos son los que contratan, pagan y manejan estas mafias. Se manejan con pagos en dólares. Incluso estas mafias han intentado comprar dirigentes campesinos. Ofrecían hasta 10 mil dólares, camionetas, carros, fincas, para que estos dirigentes abandonen la lucha o dejen quieta la lucha. Hay algunos sectores campesinos que se prestaron a estas mafias. Cuando supuestos dirigentes campesinos se pronuncian a favor de los presuntos en los medios de comunicación, en las redes sociales, se están prestando a favor de estas mafias. En la guerra al latifundio hay dos actores. El campesino y campesina y los terratenientes.

Ellos como terratenientes están organizados, se articulan, hacen planes. Usan los mismos métodos en los distintos fundos. Por ejemplo, la jueza Carmen Rosales no actúa en un solo predio, sino que está en varios fundos donde los campesinos están rescatando las tierras. Ella falla siempre a favor de los presuntos. Ella es una pieza de estas mafias. En cuanto se inician los rescates por parte del Instituto Nacional de Tierras, ella interviene poniendo medidas de protección a la producción (que no tienen) los presuntos, sin siquiera ir a inspeccionar los predios. Simplemente en la oficina de los tribunales firma las protecciones al ganado del terrateniente. Pero cuando los campesinos van a pedir la protección de su siembra, porque lo que es bueno pal´pavo es bueno pa´ la pava, no, no se puede hacer, eso no existe. Argumentan que no tenemos documentación sobre las tierras. Pero la ley de tierras dice que lo que es determinante es la producción, porque la propiedad de las tierras no es de los presuntos, es del Estado.

En el caso de Montecarlo, estas mafias le entregaron a la presunta una carta de finca productiva, a través del INTI y a través del tribunal agrario. Ignorando la situación de las 84 familias que están viviendo y sembrando en ese fundo. Esta presunta tiene dos protecciones, la del tribunal agrario y la del INTI, cuando la finca que tiene esta totalmente improductiva. Lo que esta productivo allí son las tierras que trabajan los campesinos, un 75% del terreno. Esta presunta intentó comprar a los dirigentes campesinos pero no pudo, pero sí pudo con el tribunal agrario y con el INTI. No hay ningún fundamento para que se le entregue una carta de finca productiva.

Hay una contradicción. Las mafias agrarias utilizan parte de las instituciones del Estado para ir en contra del campesino y evitar que se acceda a las tierras.

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En el caso del predio Montecarlo se plantea que la comunidad campesina ingresó de hecho y no por derecho a los terrenos. ¿Cómo se dio esta situación?

Porque precisamente siempre en esta lucha se da una misma situación. Cuando la comunidad campesina ve un fundo ocioso, hacemos la denuncia ante el INTI y esperamos un tiempo para que se haga la inspección como dice la ley. Pero ¿qué pasa ahí? Esas mismas mafias agrarias, después de que se hacen las denuncias, llaman a los terratenientes para avisarles de que se los va a inspeccionar. Y les dan 6 meses un año, dos años, para darle la chance al presunto que le cambie virtualmente la situación de improductividad. En Montecarlo trajeron máquinas luego de que el INTI les avisó. Y movilizaron ganado de otras fincas, para poder pasar la inspección, pero no para poner a producir las tierras. El ganado que trajeron tenía distintos hierros marcados. Los hierros para marcar ganado están registrados según a qué finca y que dueño sea. Si cuando se inspecciona se viera estos hierros queda demostrado que es ganado de otra finca, pero esto no se hace, porque es parte del juego que hacen estas mafias.

La comunidad campesina incluso denunciaba que las máquinas trabajaban de noche y no dejaba dormir a la gente. Tenían sólo 37 cabezas de ganado al momento de la denuncia. Después metieron ganado sin tener capacidad para alimentarlo, los potreros no están preparados, hasta le cortaron el pasto para que no puedan comer. Entonces el ganado se muere y se le quiere echar la culpa a los campesinos. La presunta, Vega Vega, hace la denuncia ante el tribunal agrario y la jueza arma los expedientes en contra del campesinado.

Ante esta situación fue que las familias campesinas tomaron la decisión de ingresar a rescatar las tierras y ponerlas a producir. Porque si esas tierras estaban productivas ¿dónde está la producción?

Estas mafias están jugando al fracaso de la revolución, no producen y después son los que dicen que el gobierno no puede garantizar la producción agro-alimentaria en el país. A nivel nacional el 25% de las tierras cultivables del país las tiene el sector campesino y el 75% restante las tienen los terratenientes. Si ellos tienen la gran mayoría de las tierras, ¿dónde está la producción? Lo que llega a los mercados de Caracas, por ejemplo, es producción campesina. Somos los campesinos y las campesinas quienes contra viento y marea hemos mantenido la producción. Los terratenientes apuestan al fracaso del gobierno. Estos terratenientes en muchos casos ni siquiera viven en las fincas, viven en las grandes ciudades o fuera del país. Es el campesino y la campesina quien trabaja las tierras.

Esta semana vino a Caracas una comisión de campesinos y campesinas de la CRBZ y del Frente Campesino de los Tupamaros, provenientes de Sur del Lago. ¿Con quiénes se reunieron en Caracas y qué se abordó en esas reuniones?

Nos hemos juntado con el INTI, con la Defensoría del Pueblo y con Vicepresidencia. Porque en Sur del Lago hay mala información, estas mafias que nombramos generan informaciones falsas, a través de funcionarios locales, para amenazar de desalojos a los campesinos. Sabiendo de esta situación nos vinimos a Caracas para hablar con las autoridades nacionales.

Primero estuvimos en el INTI con Alexis Fernández, gerente de la secretaría de despacho de presidencia. Hablamos del estado de situación de las cartas agrarias de los predios que faltan, que en algunos casos incluso se han hecho los actos de entrega de esas cartas (como ocurrió hace 3 meses) pero quedó sólo en la foto. La Magdalena, El trébol, Vista Hermosa, El Carmen, Gavilanes, Montecarlo, el Zapotal. Sólo El Carmen tiene la carta agraria, en El Trébol llegó ahorita el anuncio del inicio del rescate. En la Magdalena, que fue el predio donde se produjeron las detenciones que criticó Maduro, todavía no se entregó la adjudicación. En Gavilanes ya se hicieron dos actos políticos de entrega, pero no llegó el papel.

En cada uno de estos predios están los Consejos Campesinos haciendo vida y produciendo. Vinimos a hablar este tema porque aún cuando el Estado toma la decisión de entregar las tierras a los campesinos, estas mafias agrarias no permiten que esto se ejecute en los terrenos.

En vicepresidencia hablamos con Maite García sobre la supuesta orden de desalojo en el predio Montecarlo. La apoderada de la presunta de este predio, Marlin Sosa, nos dijo que ella participó de las mesas técnicas que dirige vicepresidencia y que ahí se decidió el desalojo de Montecarlo. La compañera Maite nos aclaró que en ningún momento se planteó un desalojo en Montecarlo. Sí, desde las mesas técnicas de trabajo se encargó hacer una inspección en el predio, la cual nunca se hizo, ya que sólo visitaron la finca de la presunta y no así la siembra de la comunidad campesina. La inspección que mandó vicepresidencia desde Caracas incluía contar cuántas matas tienen sembradas los campesinos, cosa que nunca se hizo.

En la Defensoría del Pueblo hablamos de la situación de persecución judicial que se hace sobre compañeros y compañeras. Se arman expedientes para amenazar a los dirigentes de meterlos presos. El fiscal Jesús Ojeda y la jueza Carmen Rosales son quienes hacen estas maniobras de intimidación.

¿Cómo sigue la pelea por la tierra en los distintos predios?

En todos se da lo mismo. Las mafias agrarias operan de la misma forma en los distintos predios. Amenazan, amedrentan, arman causas, impiden la siembra, hay silencios administrativos, se retrasan los expedientes de los rescates. Intentan cansar al campesino.

La Magdalena

 

De nuestro lado la idea es seguir produciendo. Esto es una necesidad. Producir es una necesidad para sobrevivir. El campesino siembra y produce o su familia no tiene para comer. No podemos esperar un año o dos para ver qué pasa con los rescates. Con todos estos riesgos y amenazas igual vamos a seguir produciendo. Ellos son parte de quienes hacen esta guerra económica al país. Nosotros, primero, no vamos a dejar que esta Revolución se caiga. Vamos a buscar las alternativas. Y la alternativa es buscar las tierras para producir y mantener a nuestras familias. Esto lo tienen que entender los distintos funcionarios. El campesino no tiene opción: o produce o se muere de hambre. O produce o se pone del lado de la derecha. El Estado, como gobierno revolucionario, debería apoyar a los campesinos en esta pelea.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

 

 

 

 

 

 

El campesinado frente al Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar

El campesinado frente al Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar

La humanidad, durante miles de años ha sido capaz de adaptar y domesticar semillas que han ido dando origen al arte del ser agricultor y agricultora.  Pueblos enteros se han especializado en dicho arte para alimentar a sus habitantes y con el tiempo se han ido expandiendo tanto las semillas como el conocimiento para hacerlas más productivas.  Y junto a ese noble trabajo, también se han domesticado animales para labrar la tierra; así las técnicas para la agricultura han sido desarrolladas, mejoradas y adaptadas a cada lugar.  Todo esto se ha realizado en armonía con la naturaleza, teniendo en cuenta la orientación con el sol y la luna para la siembra, y también en complementariedad con seres vivos, como por ejemplo las abejas, un ser que era y es algo esencial para la polinización.  Así, los distintos pueblos celebraban el amor por la vida, agradeciendo a dioses y diosas por las buenas cosechas.

En la actualidad la relación con la vida se transforma, ya no hay mística, ahora todo es económico.

En los últimos 30 años, el avance tecnológico ha significado una cierta ventaja para la humanidad, porque se trata de mejorar y facilitar la producción agrícola; sin embargo, las nuevas tecnologías están en mano de grandes empresas transnacionales que han acumulado y concentrado la cadena de producción y distribución de alimentos en el mundo: una monopolización que se defiende bajo la publicidad de combatir el hambre en el mundo.  Una gran mentira, aunque los medios masivos de comunicación no lo muestren, el hambre ha aumentado.

Las corporaciones del agronegocio, en nombre del productivismo, han destruido millares de hectáreas de bosques, montes, montañas; han desplazado familias campesinas indígenas enteras, han desviado ríos, para así imponer sus monocultivos de organismos genéticamente modificados (OGM) a base de agrotóxicos.

Las abejas, las personas, animales, plantas se envenenan con los agrotóxicos que riegan a los árboles, a la soja, maíz, plantaciones de banana, etc.

Estas empresas, con su poder económico, no solo publicitaban sus falsas soluciones, sino que también han dominado espacios nacionales e internacionales para incidir en las decisiones de organismos multilaterales a favor de ellas mismas, invisibilizando y despreciando las formas de agricultura familiar, campesina, indígena.

Ha sido una gran batalla y victoria para nuestras organizaciones campesinas poder tener voz en ámbitos internacionales donde se toman decisiones que afectan nuestro día a día en los territorios de vida y producción.

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – La Vía Campesina , es un movimiento continental de coordinación y lucha de mujeres y hombres del campo, en defensa de los derechos humanos, económicos, culturales, sociales y políticos, de los pueblos en la defensa de la producción y vida campesina y la propiedad social y comunitaria de la tierra y los bienes naturales; así priorizamos la defensa de la agricultura campesina y el carácter estratégico de la lucha por la soberanía alimentaria, la reforma agraria integral, la igualdad de género, el cuidado de la madre tierra, la defensa de los bienes naturales, las semillas como patrimonio de los pueblos, la agroecología y biodiversidad, donde la agricultura sea con campesinas y campesinos en el campo.  Con esos principios en alto, es que trabajamos articuladamente con otras organizaciones aliadas para llevar otra campaña, la nuestra, a ámbitos internaciones como ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ONUAA, o más conocida como FAO, organismo especializado de la ONU que dirige las actividades internacionales encaminadas a erradicar el hambre.

Inicia el decenio

Luego de transcurrir el Año Internacional de la Agricultura Familiar, campesina indígena, en el 2014, donde se ha pretendido visibilizar el importante papel socioeconómico, ambiental, cultural en la lucha por la erradicación del hambre y la pobreza, la FAO anuncia nuevas acciones.

El 20 de diciembre de 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó un proyecto mediante el cual dicha Asamblea proclamó 2019-2028 como el Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar, e hizo un llamamiento a la FAO y al Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) para liderar la implementación de la iniciativa.  El año 2019 marca el comienzo del Decenio de la Agricultura Familiar, que pretende atraer mayor atención sobre las personas que producen más del 80 por ciento de los alimentos del planeta, pero que ellas mismas, paradójicamente, son a menudo las más vulnerables frente al hambre.

Como CLOC – La Vía Campesina, consideramos que el decenio de la agricultura familiar se constituye como una valiosa oportunidad para poder discutir políticas para el campesinado a nivel internacional, conjuntamente con la declaración de Derechos Campesinos.  Contamos con dos herramientas a nivel internacional que tienen el potencial para fortalecer a las y los campesinos.

El documento del decenio de la Agricultura Familiar de las Naciones Unidas fue construido junto con otras organizaciones a nivel internacional, la FAO, el FIDA y los gobiernos que apoyan esta iniciativa, y consideramos desde el campesinado que tiene varios puntos importantes.

Dentro de estos puntos importantes está la valoración a la producción campesina y familiar, entendiendo que ésta produce el 80 por ciento del alimento mundial.  Está a la vista que los sistemas alimentarios de las multinacionales del agronegocio han dejado un sinnúmero de problemas en muchos aspectos: contaminación con agrotóxicos, pérdida de la biodiversidad, desertificación, degradación, acaparamiento de tierras; y todo esto ha conducido a un aumento significativo del hambre y la malnutrición a nivel internacional y del cambio climático.

Es por esto que se reconoce a nivel internacional a la agricultura familiar por su gran capacidad de revertir esta tendencia, de producir alimentos sanos, agroecológicamente y con biodiversidad.  Citando al director general de la FAO: “La agricultura familiar es fundamental para el desarrollo sostenible en muchos aspectos, incluyendo la erradicación de la pobreza, el hambre y todas las formas de malnutrición, además de la preservación de los recursos naturales y de la biodiversidad”, afirmó Graziano da Silva en la reunión ministerial sobre agricultura familiar de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP).

Los puntos esenciales de las políticas públicas “diferenciadas, efectivas e intersectoriales”, señaló Graziano da Silva, incluyen garantizar el acceso de los agricultores familiares a los recursos naturales y a los medios de producción, en particular la tierra y el agua, y la promoción de mercados más inclusivos a través de instrumentos de compras públicas de productos de la agricultura familiar.  Destacó, además, que los países deben fortalecer los instrumentos de protección social y ofrecer incentivos públicos a las iniciativas de adaptación al cambio climático como, por ejemplo, las prácticas relacionadas con la agroecología.  También destacó la importancia de promover la independencia económica de las mujeres rurales y la inclusión de los jóvenes.  Señaló, asimismo, que es fundamental trabajar en la construcción de marcos legislativos e institucionales para consolidar la seguridad alimentaria y nutricional.

El documento de plan de acción del Decenio de la Agricultura Familiar contiene puntos de suma importancia para el campesinado.  Los pilares trasversales del mencionado documento son: apoyar a la juventud y garantizar la sostenibilidad generacional de la agricultura familiar (Pilar 1 transversal); fomentar la equidad de género en la agricultura familiar y el papel de liderazgo de las mujeres rurales (Pilar 2 transversal).

Nuevas relaciones sociales de producción y alimentación

Estamos en un momento en el mundo, en el que se juega entre las grandes empresas agropecuarias, las grandes economías del agro que quieren exclusivamente incidir en las políticas internacionales, para seguir beneficiándose económicamente y mercantilizar el alimento, acaparando las tierras y los bienes naturales; y, por otro lado, las organizaciones campesinas, de la pesca artesanal, indígenas, pastores, que creemos en la soberanía alimentaria de los pueblos, que generamos alimentos sanos y nutritivos, que generamos la mayor cantidad de trabajo en el campo y respetamos los ciclos de la madre tierra en nuestra producción.

En este contexto, y entendiendo que la década también discutirá con el sector privado y los productores del agro negocio y gobiernos, es nuestro desafío como CLOC – LVC generar las mejores condiciones para que puedan tener lugar las discusiones y que se enfaticen las políticas de soberanía alimentaria, agroecología y reforma agraria popular.

Desde la CLOC – LVC, mucho hemos podido construir en estos 25 años de organización continental.  No solo desarrollamos y promovimos la lucha contra las transnacionales y el modelo hidro-agro-minero exportador y de la agricultura industrial que atenta contra los derechos y la vida de las campesinas y campesinos, sino que hemos construido, formulado alternativas concretas en los territorios para fortalecer nuestro modelo de producción campesina indígena.

Las universidades campesinas, los institutos y escuelas de agroecología, las cátedras y otras instancias populares que han permitido fortalecer la formación política, deben seguir multiplicándose y expandiéndose en el campo y en la ciudad.

El decenio es una oportunidad para seguir profundizando nuestro trabajo colectivo, para incidir en la construcción de nuevas relaciones sociales de producción y alimentación desde la perspectiva campesina indígena, y nuevas relaciones sociales entre hombres y mujeres del campo y la ciudad.  Porque es necesario superar este modelo económico, político, social y cultural –que tiene sus antecedentes históricos en el colonialismo en América Latina, entrelazada con el patriarcado, el racismo y la discriminación–, rumbo a la construcción de una nueva sociedad.

– Deolinda Carrizo y Rodolfo Greco, de la Coordinación Nacional del Movimiento Nacional Campesino Indígena de Argentina, (MNCI/ CLOC – Vía Campesina)

Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento – Por la tierra y derechos campesinos: CLOC 25 años 09/05/2019

 

TOMADO DE: https://viacampesina.org

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