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Perdimos la batalla pero salimos fortalecidos para seguir la guerra. Entrevista a Edson Bagnara del MST

Perdimos la batalla pero salimos fortalecidos para seguir la guerra. Entrevista a Edson Bagnara del MST

Todos los análisis permitían prever que Jair Bolsonaro ganaría las elecciones en Brasil. El impacto de esta victoria de la extrema derecha en un país tan importante en nuestro continente ha encendido el debate, circulan análisis, opiniones. La izquierda reconoce que la derrota del PT implica un duro golpe al proyecto emancipador del pueblo brasilero y del continente todo, y un paso fuerte del imperialismo estadounidense en su esfuerzo por reconquistar los espacios perdidos en América Latina.

A propósito de esta compleja conyuntura, Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora conversó con Edson Bagnara, integrante de la Coordinación Nacional del Movimiento Sin Tierras de Brasil y dirigente de la brigada de ese movimiento en Venezuela, para indagar en las claves de la victoria derechista que puedan servir de análisis y orientación a los propios procesos de la izquierda en el continente.

¿Qué análisis tienes, en términos generales, sobre las causas que llevaron a que el presidente de Brasil sea hoy Bolsonaro?

Quisiera comenzar el análisis recordando que esto se trata de una lucha de clases, donde nos estamos enfrentando dos enemigos, la clase trabajadora, de un lado, y la burguesía, de otro. Hay una guerra desde que la burguesía llegó al poder, desde la revolución industrial y la revolución francesa, y eso continúa. No seamos ingenuos. Esto no es solo un problema de Brasil, sino mundial.

Debemos decir que en Brasil los trabajadores empezamos a ser un actor político con capacidad de disputar poder hace muy poco tiempo. Antes, la clase trabajadora en Brasil éramos esclavos. Había lucha y resistencia, pero esas luchas eran masacradas, no había posibilidad de que la clase trabajadora tuviese condiciones de tener una ofensiva nacional. Pero se fue abriendo camino, Brasil conquistó la república y por ahí fuimos acumulando hasta llegar a la década del 30 cuando hubo el ascenso de los comunistas liderado por Luis Carlos Prestes, que luego fue derrotado y asume el poder Getúlio Vargas, para establecer desde 1930 hasta 1945 una dictadura que derrotó tanto a los comunistas como a la oligarquía. Durante este período hubo muchas concesiones a la clase trabajadora (la conquistas del voto para las mujeres, las leyes laborales, la carta de trabajo). Luis Carlos Prestes estuvo 6 años en la cárcel, y después que sale aparece en alianza con Getulio Vargas, que era el gobierno que lo había encarcelado. ¿Por qué la izquierda en ese momento tomó esta opción? Porque había saldo político para la clase obrera y no había condiciones para enfrentar ese bloque que estaba en el poder. Entonces, se hizo esa especie de alianza política para garantizar más conquistas y más derechos para la clase trabajadora y acumular fuerza política. De allí venimos. Esto es importante recordarlo.

Con la salida del régimen militar en Brasil, los sectores democráticos brasileños se dividieron en varios frentes y el frente más a la izquierda lo encabezó el PT junto a otros partidos menores. El PT ha tenido la conducción de las batallas por la izquierda, y para llegar al gobierno el PT fue construyendo alianzas, tomando posiciones radicales a la izquierda, pero también perdiendo sectores de la izquierda, como PSOL. Efectivamente el PT gana el gobierno con Lula y fue perdiendo terreno en el sector más popular y en el sector de la izquierda más radical. En lo agrario, por ejemplo, opta claramente por el agro-negocio, que es, de hecho, el negocio que sirve de fuente de acumulación a la extrema derecha en Brasil.

En ese proceso donde hubo desafiliaciones por condenar o criticar esas concesiones que iba haciendo el PT o el gobierno, ¿el MST como se situó?

El MST siempre tuvo una posición crítica hacia el gobierno. Pero nosotros sabíamos que no podíamos romper porque nos aislaríamos. Una cosa es PSOL, se aísla del PT porque ellos eran diputados, gente que estaba en la universidad, y sus críticas eran más bien ideológicas. Otra cosa es el MST, que está en un flanco de batalla, con tomas de tierras, con gente organizada y un acumulado. Es una posición en la que se puede morir. Por eso siempre mantuvimos una crítica al PT en contra de algunas políticas que nos tocaban a nosotros, pero manteniendo el apoyo. De hecho, fuimos la principal organización que sale en defensa de Dilma cuando el golpe, y también fue así con la defensa de Lula ahora que lo encarcelaron.

Pero volvamos al tema de las causas de la actual derrota…

Me parece que el problema no está necesariamente en las alianzas que el PT hizo para alcanzar el gobierno, sino en no haber aprovechado este período histórico en el poder para hacer una construcción de base. El PT se enfocó mucho, como estrategia central, y no como táctica, en la disputa electoral. Me parece que es un error poner la disputa electoral como si fuera la estrategia, ocupar cargos del Estado no puede ser entendido como si ésa fuera la estrategia, sino como acumulación de fuerza para hacer las transformaciones. Entonces el PT fue bajando el trabajo político con los pobres, con la base, y se centró en políticas sociales sin trabajo político. Eso explica que mucha gente que ganó un título de universidad con el gobierno del PT hoy votó por Bolsonaro porque no tiene conciencia de que el hecho de que la gente pobre pudiera llegar a una universidad, construir su vivienda, mejorar su vida, estaba conectado a una estrategia, a una política económica distinta a la política económica liberal.

Al no politizar, algunas iglesias lo hicieron, con falsos mesías politizaron hacia la derecha, y utilizaron a su favor la fuerza que debía estar a nuestro favor. El pueblo conseguía una casa y daba gracias a dios por la casa, cosa que no está mal, pero también tenía que entender que lo central en la conquista de la casa es que había una política de la izquierda que estaba en el Estado brasileño, para que eso pudiera ser.

Después viene el golpe a Dilma, y en el PT hubo una depuración. Sectores oportunistas fueon saliendo al cambiar las condiciones. Y crecieron en el PT los sectores que siempre denunciaron los errores y señalaron que se debía seguir construyendo con las bases. Empieza a afianzarse la idea de que si el PT quiere seguir existiendo en Brasil, no es posible, en este momento, hacer una conciliación de clase. Hay que tener un proyecto muy claro para disputar las conciencias de la gente, en los debates políticos, en el trabajo de base. Porque la derecha aprovechó los gobiernos del PT para acumular fuerzas, primero con Lula y después con Dilma. La derecha acumuló fuerzas en todos los sentidos, más fuerza que la izquierda en mi opinión. Y fuerza incluso económica, porque ellos ganaron mucho a través de sus grupos económicos.

Otro aspecto es el éxito de la derecha en asociar el PT a corrupción. ¿Cómo hicieron eso? En el PT hubo un sector que de verdad se corrompió y eso lo explotó el enemigo. Y los medios no le dieron tregua en ningún momento, no le dieron ningún momento de chance para que el PT respirase tranquilo, todo el tiempo golpeando, golpeando. Y en esto de lo mediático hubo otro de los errores. No se desarrollaron formas y medios de comunicación alternos a los hegemónicos, no hubo una política de crear medios públicos y comunitarios.

¿Por qué el imperialismo y las élites nacionales terminan tomando la opción más extrema, la más de derechista, la más fascista, y por qué ésta termina siendo comprada por la gente?

Yo creo que hay un movimiento internacional de la burguesía para intentar salir de la crisis en la que ellos entraron y no están logrando salir a través de gobiernos democráticos. En Brasil, por ejemplo, aunque hayamos perdido la elección, la izquierda creció mucho. Entonces, un gobierno democrático sería como dejar las puertas abiertas para que la izquierda dé un avance tremendo. ¿Por qué? Porque no iría a matar, no iría a reprimir con la fuerza necesaria para imponer su proyecto, que es el proyecto de salvar el capitalismo, salvar el imperialismo y salvar las multinacionales. Porque un gobierno de extrema derecha va a matar, a torturar, a encarcelar, a aislar gente. Bolsonaro lo dijo el domingo pasado: “Los rojos pueden escoger cárcel o exilio”. Un político como Alckmin, si hubiera sido la opción, no diría eso y no haría algo así. Entonces, un gobierno así no garantiza el control social necesario para impedir la acumulación de la izquierda.

Eso que dices explica por qué la derecha opta por esa alternativa, ahora bien, ¿por qué la mayoría de la población votó por esa opción, con una alta participación, además, sólo 21% de abstención?

La gente está como anestesiada. Yo no creo que la población brasileña de forma general sea neofascista, pero la gente fue bombardeada durante años contra el PT. Y el encarcelamiento de Lula fue determinante. De no encarcelar a Lula el resultado sería otro. Además, contra el PT estaba la izquierda esa ideológica, que no es poca gente. Y hay una masa que votaba a la izquierda y dejó de hacerlo por el distanciamiento del PT de las bases, y por el feroz ataque permanente en los medios y en sectores de las iglesias. Pero la mayoría de la gente no sabe lo que votó. Por eso es que yo creo que hay un campo abierto allí para que la izquierda pueda volver a acumular y a fortalecerse. La izquierda sale de esta elección unificada me parece.

Hay zonas de Brasil importantes donde ganó la opción izquierda, ¿qué pasó allí?

El PT ganó en el nordeste con una proporción casi de 70 a 30, y perdió en todas las demás. La razón es porque es una zona históricamente olvidada que fue muy atendida por los gobiernos del PT. En el nordeste no hubo nunca inversión y el PT cambió eso, la gente recibió una vida mejor, casa, vivienda, salud, educación.

En tu opinión, ¿qué peso tuvieron los sectores medios en el resultado? ¿se construyó un discurso y una política hacia estos sectores?

Comenzaría por decir que los sectores medios están siempre presionados, de un lado por el miedo “bajar” a la clase trabajadora, y de otro lado la aspiración a ascender a la burguesía. Cuando la derecha la asusta y le quita derechos viene con nosotros, pero cuando nosotros tenemos mejoras de vida ella se siente amenazada. Es difícil hacer un discurso y una política para este sector. El PT, de hecho, dio muchas ventajas a la clase media en Brasil y ésta creció y mejoró. La clave está en lograr que esas mejoras de calidad de vida para la gente no impliquen simpatía ideológica con el proyecto capitalista del enemigo. Y es importante hacerlo. Hay sectores de la clase media que ya están con nosotros, pero hay que ampliar el nivel de inserción y de conocimiento en ese sector, porque allí están los profesores, los magistrados, la propia policía, los pequeños productores, los pequeños empresarios, ese sector tiene que estar con la clase trabajadora.

Es diferente al sector de la banca nacional e internacional, de los grandes oligopolios económicos. Si, por ejemplo, como hizo se hizo en Brasil, se fortalece mucho el sector agroindustrial entonces los medios y pequeños desaparecen. Veamos un solo dato. En 2016 Dilma dio aproximadamente 150 mil millones de reales para al agronegocio, que son como 20 mil propietarios, la élite del agro negocio brasileño, y para los pequeños y medianos agricultores, que son casi 4 millones de familias, fue apenas aproximadamente 20 mil millones de reales. Y esto se puede decirse también de los sectores industriales. Allí vemos claramente un error en política económica que tiene graves consecuencias en la lucha política.

¿Qué podemos esperar ahora con Bolsonaro presidente?¿Por dónde debería de caminar ahora la izquierda?

La izquierda sale fortalecida de este proceso, nosotros fuimos derrotados en una batalla, pero estamos más fortalecidos para la guerra. Primero, porque dentro de la izquierda a habido una depuración, está más claro el enemigo y mucho oportunista ha salido. Estamos más conectados con el pueblo y estamos más a la izquierda y más claros del proyecto de izquierda que antes. Ahora debemos saber aprovechar esta energía para defendernos de los ataques que vienen y para desarrollar un trabajo amplio de reconstrucción, de reconexión con los sectores que nosotros perdimos en esta trayectoria.

Con respecto al gobierno de Bolsonaro, creo hay que esperar un poco. Hay posiciones como la Boulos, del PSOL, planteando salir de inmediato a la calle a protestar. Éste no es momento para meter el pecho porque saldríamos reventados. Así que creo que hay que dar tiempo para ver con qué viene el enemigo. Claro que si nos empiezan a matar nos vamos a defender, pero es posible que no sea así. Puede que haya alguna moderación. Y en general, a mí me parece que salimos fortalecidos, salimos con más unidad que la que teníamos antes, con más claridad y ahora a esperar un poco para reposicionar las fuerzas. Una cosas es clara: hay que hacer trabajo de base, hay que hacer conexión con el pueblo.

¿Qué esperar del gobierno Bolsonaro para América Latina y caribe?

Es evidente que el continente gira a la derecha con la victoria de Bolsonaro. Él prometió romper con los espacios de integración latinoamericana, prometió una aproximación subordinada a los intereses de EEUU, prometió guerra contra Venezuela y Bolivia y limpiar de la izquierda a América Latina.

Eso nos apunta un posicionamiento político claro, pero creo que no es tan sencillo meterse en una guerra. No creo que eso se va dar pronto o si se va dar. Debemos aguardar los movimientos de ellos para verificar con claridad qué pretenden realmente hacer y también ir relacionando con la geopolítica internacional. El conflito se dá en los territorios, los países, las regiones, pero la disputa es global. Nada va  a ocurrir islado del contexto de la dispita mundial.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

La victoria de la derecha en Brasil y el balance necesario de la izquierda. Análisis de La Corriente

La victoria de la derecha en Brasil y el balance necesario de la izquierda. Análisis de La Corriente

El día de ayer se concretó en Brasil el triunfo electoral del ultraderechista Jair Bolsonaro sobre el candidato del PT y la izquierda brasilera Fernando Haddad. Esto no puede leerse sino como un verdadero derechazo a los procesos progresistas y transformadores de nuestro continente. El ascenso al poder de Bolsonaro reafirma, sin lugar a dudas, el viraje de la región hacia la derecha.

Desde el punto de vista político, el resultado de estas elecciones obliga a que desde la izquierda se haga un balance muy serio sobre las causas o razones del por qué las mayorías nacionales en nuestros países han venido mirando hacia opciones de derecha cuyas propuestas están alejadas de sus intereses y aspiraciones. No podemos despachar el asunto solo con argumentos como el papel de las corporaciones mediáticas, la manipulación de las instituciones a favor de los sectores poderosos. Se hace necesario un balance riguroso, ubicando todos los elementos y variables.

En Brasil la ultraderecha logró capitalizar el profundo rechazando a la corrupción encarnada en una clase política pervertida. Para tragedia de la izquierda en los últimos tiempos, el PT se convirtió en un símbolo de esa perversión de la política. Es cierto que el tema de la corrupción ha sido potenciado, magnificado e instrumentalizado por los grandes medios de comunicación, pero también lo es que el PT pasó de ser una esperanza para las clases populares a ser parte de una clase política cuyas prácticas debía superar. La derecha y su estrategia para restaurar el neoliberalismo en América Latina cabalga sobre mentiras y manipulación de la verdad, pero debemos reconocer que cabalga también sobre los propios errores de las fuerzas de izquierda que han gobernado en estos últimos años.

Entre esos errores, debemos señalar en primer lugar la subestimación de la batalla ética y de la necesidad de que las fuerzas democráticas y populares se erijan como pilares de la recuperación de los contenidos éticos de la política. Es necesaria una Ética Política Radical, que devuelva a la acción política su escencia altruista, que fundamente la política en códigos de servicios al bien común y no como mecanismo de ascenso social, no como carrera personal sino como acción adentro y en función de un proyecto colectivo. La mayor tragedia de los procesos nacional populares de la última década es haber sucumbido en gran medida a las mieles del poder, a la corrupción, a los privilegios, al distanciamiento de la realidad de las clases medias y populares, a las prácticas y formas de hacer política propias e inherentes de la limitada democracia del capitalismo. El desafío que nos convoca es, entonces, la formación de liderazgo éticos y democráticos. ¿Cómo lograrlo? En la respuesta a esta interrogante se juega buena parte de nuestro destino político.

Un segundo aspecto que debemos cuestionar es que sigue considerándose como único sujeto de la política de las fuerzas de izquierda a los sectores populares. No cabe duda de que estos sectores deben por supuesto ser nuestra opción principal siempre, pero la estrategia de poder que exigen las condiciones históricas actuales debe considerar que los sectores de la clase media juegan un papel determinante. De allí que debamos no solo saber hablarles, sino que deben ser entendidos como sujeto político, sobre todo porque para poder hacer sostenible un proceso de cambio no solo es suficiente tomar el poder, electoralmente hablando, sino sostener una mayoría nacional que permita el concenso nacional necesario que sea base sólida para poder adelantar los cambios que requieren nuestras sociedades.

En tercer término, el balance parece demostrar que no es suficiente una más justa distribución de la renta que haga más democrático el consumo, que dé acceso al pueblo pobre a todo aquello que los gobiernos neoliberales les niega. Debemos encontrar nuevas formas de inclusión que no solo se basen en cubrir los aspectos materiales, sino que aborden el problema de la conciencia y el compromiso de los sectores populares que, luego de superar las condiciones de vida de la pobreza e ingresan a la clase media, se vuelven contra los procesos de cambio.

A grandes rasgos vemos que en estos aspectos se centra buena parte de lo que ha permitido a la derecha neoliberal y proimperialista recuperar el poder sobre prácticamente todo el continente. De modo que es tarea central de las fuerzas de izquierda colocar estos temas en el centro del debate y del análisis, y traducir esos debates y análisis en transformaciones a nuestros métodos, prácticas y formas de lucha, si queremos recuperar el apoyo de las mayorías de nuestros países. Sin ese apoyo no podremos detener el avance de las fuerzas de la derecha y del imperialismo estadounidense, no podrmeos recuperar el poder en donde lo hemos perdido y no podremos preservarlo en los países que aún se mantienen gobernados por la izquierda.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Edson Bagnara, del MST: trabajamos para ganar en segunda vuelta

Edson Bagnara, del MST: trabajamos para ganar en segunda vuelta

El domingo 7 de octubre, en las elecciones presidenciales de Brasil, el candidato de la derecha, Jair Bolsonaro, obtuvo una victoria de 46, 03% de los votos contra 29,28% obtenidos por Fernando Haddad y 12,47 por Ciro. Los comicios se dieron en un contexto marcado por el control político de facto que tiene la derecha en Brasil luego del golpe contra Dilma y del ascenso al poder de Michel Temer. El resultado no le alcanzó a Bolsonaro para salir electo presidente de forma directa, sino que habrá que definir la elección en una segunda vuelta.

A propósito de este resultado y de los escenarios que se abren luego de la primera vuelta, Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora conversó con Edson Bagnara, integrante de la Coordinación Nacional del MST y dirigente de la brigada de ese movimiento en Venezuela.

Luego de los resultados del domingo, ¿dónde ven ustedes las causas?

Lo que determinó la situación en Brasil empezó desde el golpe, o mejor dicho, desde las elecciones de 2014, todo eso que terminó en el golpe, donde hubo un ataque muy fuerte al PT y a la izquierda. Por detrás de esos ataques que culminaron en el golpe, están los intereses norteamericanos para controlar las riquezas y tener nuevamente hegemonía sobre América Latina. Después del golpe vino una secuencia de situaciones que desencadenó en la presión sobre Lula para sacar la cabeza de la izquierda brasilera y dejar a la izquierda sin interlocutor con las masas, con la sociedad. Eso obligó al PT de manera rápida a proyectar otra persona, Fernando Haddad, para hacer este trabajo de interlocución, tanto que en veinte días pasó de 4% en las encuestas a tener 29% de los votos, lo cual no deja de ser una tremenda victoria.

Ante la segunda vuelta, ¿cuál es la perspectiva?

La alternativa es construir un gran bloque progresista contra Bolsonaro, que es un candidato de extrema derecha, un nazi, que viene con propuestas racistas, homofóbicas, y con una agenda económica de privatización y de entrega del patrimonio nacional, sea público o privado, a los intereses norteamericanos. Y con ese gran bloque pelear para sacar la mayor cantidad de votos que están ahí indecisos e, incluso, de gente que votó por Bolsonaro. Nosotros estamos optimistas, creemos que es posible revertir el cuadro y ganar las elecciones.

En caso de concretarse la victoria de Bolsonaro, ¿qué le espera a Brasil?

Nosotros creemos que podemos ganar. Pero si Bolsonaro gana vamos a vivir un tiempo muy oscuro en Brasil, un momento de persecución. La izquierda tiene que repensar sus tácticas. Y eso va a repercutir en toda nuestra América Latina. Difícilmente con Bolsonaro Brasil vaya a quedar aislado de la ofensiva contra Venezuela. Ya ha dicho que la próxima misión de paz de Brasil será en Venezuela, y ahí tenemos el ejemplo del desastre que fue la misión de paz de Brasil en Haití. Sería muy grave la elección de Bolsonaro para el pueblo de Brasil, para todo el continente y en especial para Venezuela, sobre todo para las organizaciones de izquierda.

¿Qué se plantea el MST ante ese psible escenario?

Nosotros como MST, independientemente de las elecciones, vamos a seguir organizando, vamos a seguir luchando, seguir avanzando. Claro que la elección de Bolsonaro sería una tragedia. Ahora mismo lo que estamos haciendo es todo el esfuerzo para no perder la elección. No estamos trabajando con la hipótesis de perder la elección. Seguimos trabajando con la hipótesis de que vamos a ganar. Estimábamos que perderíamos en primera vuelta. Al no haber Bolsonaro logrado ganar con la ventaja suficiente para que el triunfo fuera directo, eso nos abrió el chance de derrotarlos en segunda vuelta.

Pero independientemente de los resultados, nosotros vamos a seguir construyendo, tomando tierras, seguiremos en nuestra lucha, construyendo la educación, la reforma agraria, las cooperativas, organizando los campesinos y las campesinas para seguir avanzando en un proyecto de desarrollo agrícola distinto al agronegocio.

¿Cómo afecta estas elecciones el escenario en América Latina?

El triunfo de Bolsonaro significaría una entrega directa a los EEUU. La CIA está detrás de la campaña electoral suya. Hay un asesor de Trump que está en Brasil trabajando para ese triunfo, oficialmente no, pero sabemos que es así. Los métodos de campaña de Bolsonaro son muy similares a los que usó Trump en EEUU. Un gobierno de Bolsonaro sería, para el movimiento popular de América Latina, un período difícil, donde tendremos que repensar como continente todo el proceso, reconstruir las alianzas entre los pueblos, porque desde los gobiernos difícilmente avanzaríamos.

Si ganamos se reabre nuevamente un ciclo de prosperidad en América Latina, de progresismo, de retoma de las alianzas entre los países latinoamericanos que vienen siendo fracturadas como UNASUR, CELAC, MERCOSUR. Ésa es la disyuntiva.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Declaración ALBA Movimientos: Brasil, este 7 de octubre Haddad es Lula

Declaración ALBA Movimientos: Brasil, este 7 de octubre Haddad es Lula

El domingo 7 de octubre se librará una nueva batalla electoral decisiva para el futuro del pueblo de Brasil y de toda Nuestra América. Como pocas veces en la historia del hermano país, dos proyectos históricos antagónicos se pondrán en juego en las urnas. Será un momento trascendental en la intensificación de la lucha que se inició con el golpe de Estado contra Dilma en 2015 y continúa hasta el presente.

En estos años de golpe de Estado continuo la desigualdad social se ha acrecentado, se han destruido derechos conquistados por los/as trabajadores, y la persecución judicial, mediática y policial ha roto los marcos mínimos de un estado de derecho. El asesinato de Marielle Franco y el encarcelamiento de Lula da Silva son ejemplos lamentables de la situación de Brasil en la actualidad.

Desde ALBA Movimientos nos posicionamos claramente junto a los movimientos populares y el pueblo de Brasil contra el fascismo de Jair Bolsonaro, contra el continuismo del golpe de Estado. Por eso queremos dar nuestro apoyo a la fórmula de Fernando Haddad y Manuela Dávila, ya que representan a todo un bloque popular que clama por transformaciones democráticas y en pos de las mayorías postergadas de Brasil.

Son las mujeres, los/as afrodescendientes, los/as trabajadores de la ciudad y el campo, la militancia comprometida, quienes se ven representados en esta nueva opción para derrotar al proyecto de saqueo que se quiere instalar.

Enfrente está Jair Bolsonaro, candidato fascista, misógino y racista, que busca reconstruir el proyecto neoliberal en el país. Junto al pueblo brasilero gritamos #EleNão y apostamos por la construcción de un Brasil feliz con democracia y participación protagónica del pueblo.

Una victoria del campo popular en Brasil sería también una bofetada directa contra los demás gobiernos derechistas y pro imperialistas de la región que aún no logran instalar el relato del fin del ciclo de los gobiernos populares. Una victoria de Haddad es una victoria contra Macri, contra Duque, contra Piñera y demás lacayos menores que lejos de estar cómodos en sus sillones presidenciales, evidencian la resistencia de nuestros pueblos contra el robo y la imposición de políticas antipopulares. Por eso los movimientos del continente entendemos que la de Brasil es una nueva batalla de repercusión continental.

ALBA Movimientos luchará siempre contra el fascismo, el racismo, la misoginia y la explotación. No dejaremos que pasen. Seguiremos del lado de los pueblos, apoyando a los gobiernos revolucionarios y populares en pos de un vivir bien de nuestros pueblos y por la construcción de la Patria Grande.

Ele Não
Lula Livre, Marielle Vive
Hadda es Lula

ALBA Movimientos

 

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