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La actual escalada de agresión estadounidense y la necesidad estratégica de una nueva mayoría nacional. Análisis de La Corriente

La actual escalada de agresión estadounidense y la necesidad estratégica de una nueva mayoría nacional. Análisis de La Corriente

Es notorio que atravesamos una nueva escalada en la agresión sostenida que EEUU dirige contra Venezuela, la cual continuará en crecimiento e intensidad al menos durante lo que queda de año. A fin de contribuir al análisis de la actual coyuntura política venezolana, a la comprensión del momento en que estamos por parte de nuestro pueblo y a la necesaria preparación ante los posibles escenarios que se avecinan, conviene analizar las señales que evidencian esta escalada, las variables determinantes y significativas que la generan, los posibles escenarios que puedan presentarse y la definición de líneas de acción necesarias para situarnos en este cuadro.

I

Comencemos por las señales en el escenario internacional. Lo primero que debemos tener presente es que está en pleno desarrollo la nueva política de EEUU para América Latina que tiene como objetivo central en sus definiciones “contener la influencia extranjera”, es decir, la influencia de potencias como Rusia y China. Esto, basado en los postulados de la doctrina Monroe, según la cual América toda pertenece a los norteamericanos. Desde la perspectiva colonialista estadounidense el control del continente debe estar en sus manos y cualquier otra influencia es considerada enemiga. En esta perspectiva hegemonista y supremacista, Estados Unidos considera que todo el continente es parte de su territorio, por lo tanto se considera con el derecho de ocuparlo militarmente, controlarlo económicamente y decidir sobre asuntos de política interna de nuestros países. Un componente central de esa política hacia el continente es la estrategia de máxima presión contra Venezuela, así como el asedio a Cuba y Nicaragua.

En el marco de ese despliegue, y como una de las señales de la actual escalada, está el reciente viaje de Robert O’Brien, asesor de seguridad nacional del presidente Trump, a Panamá y Colombia. En palabras O’Brien, el objetivo es “Promover la seguridad, prosperidad y gobernanza democrática en el continente”. En la realidad, seguridad quiere decir presencia militar, prosperidad quiere decir control económico y gobernanza quiere decir alineamiento y subordinación política. En su viaje estuvo acompañado de Craig Faller, jefe del Comando Sur, y de Mauricio Claver-Carone, director del Consejo de Seguridad para el hemisferio occidental. Entre otros temas, se trataron asuntos como “el combate al lavado de activos y al financiamiento al terrorismo”, así como la supuesta lucha contra el narcotráfico. En el caso de Colombia, se acordó una nueva fase de relanzamiento del Plan Colombia, que implicará más recursos en esa dirección, esta vez maquillados con un nuevo componente vinculado a la inversión social. Este discurso y estos acuerdos apuntan a Venezuela ya que, como se sabe, una de las líneas de criminalización contra nuestro país se basa en falsas acusaciones de narcotráfico y terrorismo.

Una segunda señal es la denuncia del presidente colombiano Iván Duque sobre la supuesta compra de misiles de largo alcance a Irán, lo cual es absolutamente falso: se trata de un tipo de armamento que Irán no tiene para la venta sino para su propia defensa. Esto constituye un intento de Duque de generar una causal de guerra, una justificación que pretende ser la base para una posible reedición de lo que fue la llamada crisis de misiles, que involucró a EEUU, Cuba y la URSS. A la vez, está la denuncia de que militares venezolanos estarían triangulando armas para la guerrilla de ese país. En esto está de fondo la profunda crisis política, social y económica que atraviesa Colombia, la más profunda en los últimos 30 años, lo cual facilita que la oligarquía de ese país se preste para los planes que dirige EEUU en la medida en que se beneficia porque constituyen una forma de distraer al pueblo colombiano en relación con su propia crisis. A esto hay que agregar la reciente activación de la brigada militar de EEUU en Colombia, la cual había sido suspendida por no contar con la aprobación jurídica nacional para hacerlo.

Otra señal de la escalada vendría a ser el despliegue de toda una campaña mediática sobre la supuesta amenaza iraní en América Latina, dentro de la cual se construye la justificación para agredir a Venezuela en la medida en que la cercana relación del gobierno venezolano con el gobierno de Irán estaría siendo la puerta de entrada para esta supuesta amenaza iraní.

Por último, estaría la cada vez mayor implicación de Israel en el conflicto venezolano, lo cual se desprende de la forma en que se profundiza la cercanía y vinculación que la dirigencia opositora (prófuga de la justicia venezolana) mantiene con Israel.

II

En el escenario nacional, tenemos en primer lugar los recientes esfuerzos de la ultraderecha guaidocista para reactivarse, haciendo anuncios y convocatorias, llamando a la construcción de una nueva ruta para sus objetivos, buscando reconstruir la unidad perdida y pretendiendo materializar en alguna acción concreta una supuesta acción en favor del pueblo venezolano. Evidentemente su gestión y promoción del bloqueo contra Venezuela le ha restado aún más popularidad al artefacto Guaidó, y buscan revertir ese efecto.

Por otro lado es notoria una fuerte reactivación de acciones de bandas delincuenciales organizadas, las llamadas Bacrim, cuyos vínculos y operación bajo control y dirección de la ultraderecha han sido denunciados y expuestos en reiteradas ocasiones. En este sentido, hay sospechas de avance en el control de la derecha con relación a estas bandas a través de sectores de los cuerpos policiales que pueden servir de mecanismo para el acercamiento y manejo de las mismas. Del accionar de estas bandas llama la atención su componente mediático, que es muy particular y fuera del patrón de actuación de ese tipo de delincuencia: buscan la exposición mediática, la creación de cuentas de redes sociales y la incidencia en la opinión pública, lo cual las ubica como parte de la estrategia de desestabilización y guerra psicológica. Esto estaría en relación con lo ocurrido en Petare y en Lara en el contexto de la Operación Gedeón, por ejemplo. Se trata, en todo caso, de una operación encubierta de muy fino diseño.

Por último, en el cuadro nacional, otra señal es la radicalización de la estrategia de presión económica sobre la gente, una de cuyas principales armas es la disparada brutal del precio del dólar, con su respectivo impacto en los precios de los bienes y servicios y en el deterioro del poder adquisitivo de la gente.

III

Nada de esto es casual ni caprichoso, sino que tiene su origen en un conjunto de elementos determinantes y variables significativas que están actualmente en desarrollo a escala global. La principal es la aceleración de la disputa geopolítica mundial producto de la crisis generada por la pandemia de Covid-19, sobre todo la disputa entre China y EEUU en el plano tecnológico, financiero y militar. La carrera por la vacuna contra el COVID-19 es parte de esta disputa, en la que entran otras potencias como Rusia. Esta aceleración suma presión a la crisis estructural que enfrenta la hegemonía de EEUU en el planeta, haciendo que aumente su virulencia porque está obligado a reaccionar, lo cual hace con sus dos armas fundamentales: el control y hegemonía que posee sobre el sistema financiero mundial y su poderío militar.

Otro elemento central es la situación política interna de EEUU, en cuyo centro está el venidero proceso electoral presidencial. En ese punto Trump está acorralado, con serios riesgos de perder la reelección. De allí que como parte de su campaña busque desesperadamente resultados qué mostrar, entre los cuales estaría una eventual victoria en el caso venezolano, que podría ser exhibido como un logro en política exterior.

A esa complejidad interna de la situación política de EEUU se agregan los efectos devastadores de la pandemia en ese país, principalmente en el aspecto económico: 14 millones de nuevos desempleados, 34% de decrecimiento en el PIB y paralización económica en torno a un 40% son datos contundentes para un presidente que mostraba como su principal logro el crecimiento y éxito económico. Allí estaba el fuerte de su imagen y su oferta electoral.

Este cuadro político se agrava con el aumento de las tensiones raciales, que alejan aún más la simpatía por Trump de los sectores afroamericanos y latinos. Hoy día hay ciudades enteras prácticamente insurrectas, con movilizaciones masivas en las cuales incluso se exhibe armamento. Esto, sin contar la profunda crisis de salud resultado del mal manejo de la pandemia. La situación es tan crítica para Trump, que incluso un sector del partido republicano, quienes impulsan el llamado Proyecto Lincoln, se opone a la reelección de su propio candidato.

En ese contexto tan adverso para Trump cobra un valor central Venezuela ¿Por qué? No solo por su importancia geoestratégica, sino por la importancia que tiene Florida para la elección presidencial en el elitesco y antidemocrático sistema electoral estadounidense. Para Trump es fundamental ganar las elecciones en Florida. Recordemos que es justamente allí en Florida donde está concentrado el lobby mayamero anticastrista y antichavista, que tiene mucho peso en el establishment del partido republicano. En medio de la compleja crisis que pone en riesgo su reelección, Trump está obligado a hacer concesiones y complacer a ese sector, que es el más acérrimo enemigo de la revolución bolivariana en EEUU, uno de cuyos principales voceros es el senador Marco Rubio.

IV

 

Con todos estos elementos sobre la mesa de análisis, podemos definir al menos tres posibles escenarios de lucha:

  • Que el conflicto no se resuelva en una intervención militar directa e invasión, sino que se sostenga la estrategia de máxima presión, incrementándola y llevándola a niveles superiores, extremos, utilizando para ello a Colombia. Esto implica radicalización total del bloqueo comercial, financiero y petrolero, provocaciones armadas desde Colombia y Brasil sin que lleguen necesariamente a acciones directas armadas, incursiones armadas con mercenarios, intentos de reactivación insurreccional de la protesta y la movilización de calle, presión para la división de los cuerpos militares y policiales, acciones de sabotaje para agravar la pandemia.
  • Que el conflicto mantenga su actual nivel de intensidad en la agresión, con un componente más retórico y mediático, sosteniendo el nivel actual de la asfixia económica, con lo cual continuaría el deterioro interno económico y social, pero en la misma progresividad.
  • Intervención militar directa de una colación militar en la que estarían Colombia y Brasil.

A esto habría que agregar el riesgo y la amenaza siempre latente de colapso total y la explosión social, que podría darse en cualquiera de los escenarios, principalmente en el primero, aunque se requiere para ello la combinación de muchas variables, entre las cuales está un liderazgo opositor capaz de atizarlo y conducirlo, lo cual no existe en la realidad concreta de los territorios.

V

Ante este grave cuadro que se cierne sobre el país, lo fundamental es que seamos todos y todas fuerzas que sumen a la unidad nacional y patriótica: hombres y mujeres, organizaciones sociales y políticas, colectivos, grupos, partidos, comunas, consejos comunales, consejos campesinos, de mujeres, de estudiantes, organizaciones de base, grupos religiosos, sindicatos, brigadas de defensa, brigadas agrarias y productivas, cada quien en su espacio y jugando su papel.

Por parte del chavismo esta unidad debe nuclearse en torno al gobierno bolivariano, al liderazgo del presidente Maduro y de la dirección del Psuv. Es en torno a estas fuerzas centrales que debe construirse la unidad del chavismo y no buscarla por fuera. Esta unidad debe ser nuestro pilar fundamental adentro del cual saber manejar, gestionar y trabajar las diferencias y contradicciones.

Coincidimos con el presidente Maduro en los puntos hacia donde debe orientarse el debate, cuyo centro está en la necesidad de reconstruir un nuevo bloque histórico, una nueva mayoría nacional que, para lograrse, debe trascender la propia izquierda e ir por todos los sectores de la vida nacional, incluida la social democracia y más allá; una nueva mayoría nacional que, en primer lugar, garantice la democracia, la soberanía y luche contra el bloqueo y el asedio, sin lo cual no hay posibilidad de recomponer la vida nacional. Las fuerzas de izquierda debemos tener la capacidad de entender y asumir esto.

En ese debate central hay grandes preguntas: ¿Cómo reconstruir la nueva mayoría nacional en las actuales condiciones de adversidad económica, de asedio imperialista, de bloqueo, de reducción drástica de la capacidad financiera, logística y operativa del Estado? ¿Cómo hacerlo sin restablecer el normal funcionamiento institucional del estado con la recuperación de la Asamblea Nacional? ¿Cómo retomar en esas condiciones las dinámicas transformadoras de la revolución bolivariana? ¿Qué podemos aportar en concreto desde nuestros espacios y territorios a esas tareas?

Los debates necesarios no deben plantearse, creemos, de forma superficial, perdiendo de vista las complejas variables estratégicas que están en juego. No es momento para aéreos debates ideológicos o teóricos que no tengan en cuenta las prioridades estratégicas y las realidades y posibilidades concretas. No es momento para debates meramente electoralistas, que ven las elecciones parlamentarias desde una perspectiva inmediatista y centrada solo en el logro de cuotas de participación electoral y política.

Las alianzas políticas que el país demanda son alianzas que deben fundamentarse en el aporte y la construcción en función de la solución de los grandes problemas, las grandes tareas y desafíos que enfrenta el país. No podemos establecer o exigir alianzas desde posiciones y prácticas políticas basadas solo en opiniones. La situación actual del país nos exige jugarnos el pellejo en la calle, junto a la gente, enfrentando los problemas y construyendo la democracia participativa y protagónica legada por Chávez.

La construcción del socialismo en Venezuela, que mantenemos como horizonte estratégico liberador, depende de que juntos y juntas, en unidad, salgamos victoriosos(as) del complejo trance nacional que atravesamos. Nos toca seguir luchando, pugnando, empujando en esa dirección, pero construyendo y aportando. Alcanzar ese horizonte será una conquista resultado de la lucha y la construcción para que nuestra perspectiva transformadora sea hegemónica en la sociedad, en los territorios, en el partido, en el chavismo. Y en ello cada quien debe entender cuál es su papel.

VI

En el actual contexto y con estos fundamentos de análisis, La Corriente como organización política y social que tiene como basamento para su proyecto transformador la construcción de poder desde abajo, asume como marco de actuación las siguientes tareas prioritarias:

  • Incrementar la preparación para la defensa de la soberanía y la paz, en lo cual es clave profundizar la vigilancia popular.
  • Fortalecer las articulaciones en el Psuv, la FANB, y las expresiones del poder ejecutivo en todos los niveles.
  • Mantener la cohesión de equipos y estructuras: comunicación, información, organización, y fortalecer el trabajo de base.
  • Apoyar con todas nuestras capacidades la campaña del Psuv por la victoria en la Asamblea Nacional.
  • Seguir trabajando en la lucha contra la pandemia.
  • Continuar en la lucha por el desarrollo productivo del campo en articulación con las instituciones del gobierno bolivariano en esa área.
  • Continuar el trabajo de organización y multiplicación de la solidaridad hacia los sectores sociales más afectados por la crisis y el bloqueo.
  • Seguir contribuyendo a la batalla comunicacional por la defensa de la paz y la soberanía, y por la profundización de la democracia revolucionaria y el desarrollo productivo

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Pueblos Soberanos, Pueblos Solidarios.

Pueblos Soberanos, Pueblos Solidarios.

Campaña de Solidaridad con Cuba, Venezuela y Nicaragua frente a las agresiones del imperialismo.

Desde las plataformas, redes, articulaciones y organizaciones abajo firmantes adherimos e impulsamos la campaña Pueblos Soberanos, Pueblos solidarios y convocamos a todos los sectores populares de trabajadores /as , campesinos /as , pueblos originarios, afrode scendientes, jóvenes y comunidades negras de N uestra América y del mundo , a sumarse a esta campaña en solidaridad con Cuba, Venezuela y Nicaragua frente a las agresiones del imperialismo.El imperialismo estadounidense, enemigo principal de los pueblos del mundo, trata de imponer sus políticas de dominación a los pueblos de América Latina y el Caribe con la complicidad de las elites locales y las empresas trasnacionales a través de campañas de difamación, guerras diplomáticas, sanciones económicas, bloqueos y todo tipo de amenazas en el plano militar y paramilitar.
Aun así, en cada uno de los países atacados, la respuesta de los pueblos en las urnas, en las calles, en las organizaciones populares y en las redes sociales demuestran que la soberanía popular es más fuerte que cualquier interés de saqueo y sumisión.
En medio de este complejo contexto político, social y económico en el 2020 el mundo enfrenta la pandemia de COVID-19. La respuesta de muchos gobiernos al manejar el enfrentamiento a esta epidemia ha fracasado y lamentablemente los sistemas de salud en esos países han colapsado, incrementándose notablemente el número de enfermos y muertos como consecuencia de esta enfermedad, demostrando una vez más el individualismo, egoísmo y la falta de políticas para proteger la salud del pueblo en el sistema capitalista.
A la misma vez, injustamente el Gobierno de los Estados Unidos incrementa los bloqueos y sanciones económicas internacionales impuestos a Cuba, Venezuela y Nicaragua, nominado la “troika de tiranía,” poniendo en peligro la salud y vida de muchas personas de estos tres pueblos heroicos que luchan para construir una sociedad más justa.
Cuba ha demostrado que sí hay otro mundo posible y que sí se puede construir un modelo alternativo al neoliberalismo, basado en la solidaridad, la cooperación, la dignidad, en la distribución justa de los ingresos, el acceso igualitario a la superación profesional, a la seguridad y protección ciudadanas y a la liberación plena de los seres humanos. La Revolución Cubana es así mismo evidencia de que un pueblo estrechamente unido, dueño de su país y sus instituciones, en permanente y profunda democracia, puede resistir victoriosamente y avanzar en su desarrollo, frente a la agresión y al bloqueo más largo de la historia. A pesar del intento del imperio de pararla, Cuba sigue enviando brigadas médicas a más que 28 países del mundo, un esfuerzo que ha llegado hasta una campaña internacional para la nominación de la brigada Henry Reeve a recibir el Premio Nobel de la Paz.
El plan de agresión de Estados Unidos contra Venezuela en una estrategia a gran escala que prevé recrudecer el bloqueo y las mediadas coercitivas unilaterales contra Venezuela. Se trata a todas luces de una acción inmoral, injusta, ilegal y criminal cometida por EEUU en coordinación con sus aliados en la región y que no se detendrá ni disminuirá en su intensidad : la orden de captura contra el presidente constitucional Nicolás Maduro, los intentos de operaciones militares dentro del territorio nacional, el robo de activos y del oro en el exterior, suspensión de transacciones bancarias internacionales, todo ello es ejemplo de que la agresión continuará y se hará incluso más intensa. Es entonces en medio de este escenario que le ha tocado al pueblo venezolano librar un conjunto de batallas en los últimos tiempos, siendo siempre las claves para cada victoria, la unidad, la disciplina, la solidaridad y la consciencia. Venezuela reafirma la voluntad de un pueblo que se organiza para avanzar en la profundización de la democracia, la paz y la soberanía en Venezuela, defender sus conquistas y luchar por lo que falta.
En Nicaragua, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, encabezado por el Presidente Comandante Daniel Ortega, ha demostrado una alternativa al modelo hegemónico del desarrollo impuesto por el imperio norteamericano. Con la base de la reforma agraria y campaña de alfabetización de los 80, en esta fase de gobierno ha logrado bajar la pobreza de 48% al 24% y extrema pobreza del 17% al 7%, alcanzar una 98% de electrificación y construir las mejores carreteras de Centroamérica, producir más que 80% de sus alimentos, entre otros. Esto es a pesar del intento del golpe fallido en 2018, nuevas sanciones económicas, y una campaña de noticias falsas que ha engañado hasta muchas en las comunidades progresistas a ponerse al mismo lado del Departamento de Estado de los EEUU.
Los pueblos atacados y los pueblos de Nuestra América, no podemos desentendernos de la injusticia ejercida a nuestros hermanos y hermanas. Por eso reaccionamos con unidad y solidaridad. Reafirmamos los principios de soberanía, no intervención en los asuntos internos de otros Estados y el derecho de cada pueblo a elegir y construir libremente su sistema político, en un ambiente de paz, estabilidad y justicia; sin amenazas, agresiones ni medidas coercitivas unilaterales, llamamos a cumplir los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y los acuerdos adoptados en el Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo efectuado en Noviembre de 2019 en La Habana, Cuba.

Apoyar a Cuba, Venezuela y Nicaragua contra la política imperialista e injerencista del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados es defender la vida, es unidad, es solidaridad desde los pueblos, es demostrar que otro mundo es posible. Por eso decimos:

Pueblos soberanos y solidarios.

Coordinadora L atinoamericana de Organizaciones del Campo VC
ALBA Movimientos
Otras organizaciones que firman.

¿Estamos ante una nueva escalada insurreccional organizada por EEUU? Análisis de La Corriente

¿Estamos ante una nueva escalada insurreccional organizada por EEUU? Análisis de La Corriente

Aunque las acciones de la dirigencia opositora venezolana carecen de toda fuerza, el conflicto con Estados Unidos continúa en desarrollo y escalada. Las élites del poder estadounidense se mueven en la misma dirección estratégica; es decir, continúa la línea de máxima presión concentrando esfuerzos en la agresión económica que, como se sabe, busca el colapso de las capacidades del gobierno para gestionar la economía y que esto impacte en el incremento de las dificultades que enfrenta la gente en su vida cotidiana.

El esquema actual en que se desarrolla la agresión incluye la táctica del golpe de gracia, es decir, tiene como objetovo crear eventos que exploten la crisis generada por el bloqueo comercial y financiero, es decir, el descontento del pueblo por el colapso de los servicios públicos, la hiperinflación. Se trata de cabalgar, incitándolo, sobre el malestar de la gente.

El plan pretende, una vez más, intentar crear un escenario insurreccional que tendría su punto de partida el 10 de marzo. En esa dirección apuntan el supuesto atentado a Guaidó en Lara, el ataque a la base militar venezolana en la frontera colombiana con Apure, específicamente en la Isla Vapor, así como también la agresión simbólica y de terrorismo psicológico perpetrada contra el Panteón Nacional, que busca estimular el apoyo de la base social opositora a eventuales acciones violentas y al terrorismo en sí como método legítimo.

Asimismo, se enmarca en este plan la visita de Duque a EEUU y su discurso sobre el gobierno venezolano como supuesto promotor del terrorismo en el continente. En Venezuela hemos desarrollado las capacidades para enfrentar y desactivar estos procesos en reiteradas ocasiones y todo permite afirmar que en esta ocasión no sería distinto. Sin embargo, hay que estar alerta: organizaciones sociales y políticas, comunas, milicia, Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez, todos(as) debemos mantenernos en acciones permanentes de defensa de la democracia, de la soberanía y la paz .

El gobierno venezolano, por su parte, responde en el plano político acelerando el proceso para la designación de un nuevo CNE, consolidando un discurso que es parte de un relato político correcto: diálogo, entendimiento, paz. A pesar de que en la fase actual de la designación del comité de postulaciónes están participando los dos sectores de la derecha, el sector moderado y el guaidosismo extremista, creemos que para estos últimos se trata de un movimiento táctico para ganar tiempo mientras avanzan en el plan sedicioso que es su agenda verdadera.

La injerencista solicitud de Iván Duque de solicitar a EEUU más sanciones contra Venezuela es una muestra más de cómo es una simplen ficha de los planes neocoloniales de EEUU contra América Latina, en los cuales el derrocamiento del gobierno bolivariano que encabeza Nicolás es un objetivo central. De allí que desde La Corriente expresemos nuestro más rotundo rechazo a esta acción del presidente colombiano ya que constituye una flagrante agresión a nuestra dignidad nacional.

El cuadro de la agresión de EEUU contra nuestra Venezuela, pues, no ha variado. En medio de las dificultades que vive nuestro pueblo, debemos, sin embargo, no bajar la guardia y mantener activos y en marcha los planes para la defensa de la nación. Es la diginidad nacional, la democracia, la paz y la soberanía lo que está en juego. Sigamos garantizándola. Solo así tendremos capacidades para superar la crisis económica y continuar transitando el camino hacia el horizonte liberador de la revolución bolivariana.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Chile contra el neoliberalismo. Comunicado de La Corriente

Chile contra el neoliberalismo. Comunicado de La Corriente

La situación de Chile se complejiza con el pasar de los días. La intensa movilización popular que inició con las protestas contra el alza de la tarifa del metro de Santiago derivaron en masivas movilizaciones en todo el país, como reacción popular contra el gobierno de Sebastián Piñera y el modelo neoliberal que impera en ese país. La consigna que mejor sintetiza el sentimiento popular es “No son 30 pesos, son 30 años”.

La respuesta del gobierno fue, desde un principio, la mayor represión. Una adolescente herida de bala, numerosos heridos y decenas de detenciones fue el saldo del primer día de protesta. Desde un principio, sin mediar ningún llamado a diálogo, el gobierno de Piñera decretó estado de excepción, toque de queda y lanzó el ejército a la calle. Abundan los documentos fotográficos y audiovisuales que evidencian la más feroz represión a las manifestaciones públicas pacíficas, así como la actuación criminal de los cuerpos de seguridad disparando armas de fuego a mansalva contra ciudadanos desarmados, allanando y deteniendo arbitrariamente a ciudadanos, a periodistas, sin apego al menor procedimiento de respeto a derechos humanos. Las cifras hablan por sí solas: 23 personas fallecidas, 38 heridos por arma de fuego, más de 500 heridos, 23 atropellos graves, 30 heridos con trauma ocular, 8 niños heridos, 5485 detenidos.

Se trata, sin lugar a dudas, de una crisis política que evidencia el carácter autoritario, de total irrespeto a los principios mínimos de la democracia, por parte de la élite que dirige el gobierno en Chile, la cual actúa bajo estricto apego a los mandatos de la élite del poder económico y político de Estados Unidos. Es, además, una expresión del continuismo  que existe entre la dictadura de Pinochet y quienes detentan el poder hoy en Chile: los mismos métodos para imponer el  mismo modelo.

La actual crisis pone de manifiesto, con igual contundencia, el carácter desigual, excluyente, explotador y precarizador del sistema político y económico de Chile, acabando con la imagen que mediáticamente se ha construido de este país como un dechado de prosperidad y bienestar. Los sectores más explotados y excluidos de Chile han estallado, han dicho basta, y han generado una reacción en cadena que abarca otros sectores del país, además de múltiples expresiones de solidaridad internacional y de activismo para romper el cerco mediático y dar a conocer la verdad, no sólo de la actual crisis política y la respuesta represiva del gobierno de Sebastián Piñera, sino de la realidad social del pueblo chileno.

Así, ante la profundidad de la crisis política generada por la magnitud del estallido social, en función de bajar la presión y preservar el orden constituido y el modelo neoliberal, el gobierno chileno ha anunciado un conjunto de medidas paliativas que no implican sino una mínima ampliación de las clásicas medidas de contención social previstas como parte del modelo neoliberal. Así como reprimió de forma cruenta, la élite del poder chileno hará lo necesario en términos políticos y económicos para garantizar su continuidad en el poder. Queda en manos del pueblo chileno, de sus organizaciones sociales y políticas, la posibilidad de partir del estallido social para dar cuerpo a una perspectiva estratégica que permita el cambio del modelo, el derrocamiento político y democrático de la élite que gobierna y oprime al pueblo chileno a favor de sus intereses en tanto élite y de los intereses de las fuerzas transnacionales del poder económico global. Las multitudinarias movilizaciones pacíficas que se han dado en los últimos días, y la perspectiva sintetizada en la consigna #ChileDespertó, permiten pensar que, luego del estallido inicial, hay fuerza y base para avanzar en esa dirección.

Desde Venezuela expresamos nuestra más absoluta solidaridad con el hermano pueblo de Chile y nuestra voluntad de apoyar y contribuir, desde nuestras modestas capacidades, a la difícil lucha por su liberación y por la construcción de un Chile justo y democrático. Muchos son los lazos que históricamente han unido a los pueblos de Chile y Venezuela, y profundo es el ejemplo de la revolución democrática socialista que encabezó el eterno Salvador Allende, que ha sido inspiración y fuerza para construir, para avanzar, para resistir.

Hoy se levantan otros pueblos del continente. No sólo Chile ha dicho basta. Haití, Honduras, Ecuador, Argentina, México, están hoy de pie, luchando de distintas formas, por reabrir los caminos de rebeldía, prosperidad, unidad  e integración que necesitamos para hacer frente a la determinación de la élite del poder económico y político en Estados Unidos de retomar el control político del continente completo en función de sus intereses. Bolivia, Nicaragua, Cuba y Venezuela seguimos de pie también, resistiendo, luchando por preservar y profundizar nuestras revoluciones, enfrentando la más feroz agresión de esas élites estadounidenses.

Recordemos las últimas palabras de Salvador Allende, que hoy aplican no solo a Chile sino al continente todo y a la humanidad: “Es una hora determinante de nuestra historia como pueblos. La paz, la democracia, la soberanía y la prosperidad de América Latina está en juego hoy más que nunca. Demos esa batalla juntos y juntas. La unidad, solidaridad e integración de nuestra gente es la clave. Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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