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Ante recrudecimiento de agresiones, profundicemos defensa integral de la patria. Análisis de La Corriente

Ante recrudecimiento de agresiones, profundicemos defensa integral de la patria. Análisis de La Corriente

En medio de un cuadro político nacional marcado por el anuncio y aplicación, por parte del gobierno bolivariano, de un conjunto de medidas económicas orientadas a estabilizar la compleja situación económica que vive el país, viene dándose un aceleramiento e intensificación del escenario de agresión externa contra Venezuela. El frente internacional del conflicto venezolano cobra de nuevo relevancia principal, pocas semanas después de que fracasara un intento de magnicidio contra el presidente de la república Nicolás Maduro.

La reciente gira latinoamericana del secretario de defensa de Estados Unidos, James Mattis, en la que se reunió con sus homólogos de Brasil, Argentina, Chile y Colombia, había encendido las alarmas, en la medida en que se refirió recurrentemente a la necesidad de aumentar las presiones contra Venezuela, bajo la máscara del discurso alusivo a la atención de la llamada crisis humanitaria. Otro signo que tuvo la gira fue la reiterada mención de China y Rusia, reconocidos aliados políticos y comerciales de Venezuela, como importantes amenazas para la estabilidad del continente. Al cierre de ese recorrido se hizo un anuncio central, que implica una escalada en el nivel de las acciones que Estados Unidos viene ejecutando: el envío del buque hospital USNS Comfort a costas colombianas con el supuesto fin de disponerlo para atención humanitaria a Venezuela.

A la par de estos acontecimientos, otros hechos complementaban el escenario. El Tribunal Supremo de Justicia ilegal que funciona en Colombia, con base en actuaciones también ilegales e ilegítimas de la exfiscala general y prófuga de la justicia venezolana Luisa Ortega Díaz, emitía una espuria sentencia con la pretensión de destituir al presidente constitucional de Venezuela y ordenar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ejecutar el cumplimiento de lo que sería a todas luces un golpe de Estado. La ilegal Asamblea Nacional que sesiona también fuera del territorio venezolano, con pronunciamientos sobre el tema de derechos humanos, completaba el cuadro de gravísimos avances en el intento de constituir fuera de las fronteras venezolanas una institucionalidad paralela que, gozando de reconocimiento y legitimación internacional, más no de legalidad, sustituya al Estado venezolano legal y legítimamente constituido.

La gira de Mattis fue, sin duda, el desencadenante de la actual escalada. Poco después de realizada, con la grave agresión de ciudadano(as) venezolanos(as) ocurrida en la frontera brasileña con Venezuela inició la extensión e intensificación de una feroz campaña mediática internacional dirigida a inflar la llamada crisis migratoria venezolana a niveles de fenómeno amenazante de la estabilidad social y política del continente, y para construir la imagen de Estados Unidos y los países latinoamericanos que lo apoyan como solidarios con el pueblo de Venezuela y eventuales salvadores. ¿El objetivo? Caracterizarla como problema de gran escala que amerita la intervención coordinada de esfuerzos multilaterales avalados y legitimados por organismos como la ONU, a través de ACNUR, y la OEA, que justifique la movilización de tropas militares multilaterales que ejecuten una intervención en el continente, con el fin ulterior oculto de intervenir militarmente Venezuela bajo la máscara de la atención a esta llamada crisis humanitaria y migratoria. Incluso cuentas oficiales del gobierno de EEUU en redes sociales, como la del Departamento de Estado en español, realizan campañas al respecto.

Igualmente, comenzó una agresiva ofensiva diplomática, conducida por el canciller Colombiano, Holmes Trujillo, en dos frentes: el global, en la ONU, y el hemisférico, con la convocatoria a una sesión extraordinaria de la comisión de migración de la Comunidad Andina de Naciones, como paso previo a las acciones de la OEA. En simultáneo, Luis Almagro, secretario general de la OEA, se reúne con delegaciones de migrantes Venezolanos y se pronuncia por medios de comunicación y redes sociales exaltando y legitimando las acciones del ilegal Tribunal Supremo de Justicia, como un paso más en el objetivo de conformar un Estado paralelo venezolano que funcione fuera de las fronteras del país; esto, antes de convocar un sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA para este lunes 5 de septiembre con el fin de tratar el tema de la llamada crisis humanitaria venezolana.

Como corolario a este conjunto de acciones, suceden las declaraciones del senador por el estado de Florida, Marco Rubio, luego de reunirse con el asesor de seguridad del departamento de estado del gobierno de Estados Unidos, en las que frontalmente señaló que, en la medida en que el gobierno de Nicolás Maduro se consolida como una amenaza a la seguridad nacional estadounidense, las fuerzas armadas de ese país serían utilizadas para intervenir en Venezuela. Estas declaraciones permiten entrever, además, uno de los factores que está entre los detonantes de todo este escenario de escalada en la agresión contra Venezuela: el cuadro político interno de Estados Unidos, en el que hay serias amenazas de un juicio contra Donald Trump que pueda terminar con su destitución, situación que obliga al presidente Trump a complacer a los sectores más radicalmente antivenezolanos y belicistas en función de obtener su apoyo y fortalecerse internamente para neutralizar la amenaza interna en su contra, además de tener algún éxito en política exterior que sume también a ese fortalecimiento.

Todo este cuadro implica sin duda un recrudecimiento de las amenazas reales de una intervención militar contra nuestra patria. Si bien hay otros factores en juego que pueden impedirla, no hay dudas de que el enemigo estratégico, el imperialismo estadounidense, junto a los gobiernos que ha ido recuperando para sus intereses, continúa dando pasos, cada vez más contundentes, en su decisión de impedir la continuidad del gobierno bolivariano en el poder y, con ello, destruir la revolución bolivariana y erradicar el chavismo como horizonte político de nuestro pueblo y del continente todo.

Los hechos, de extrema gravedad, están en desarrollo, y ante ello debemos seguir alerta. Que el canciller Colombiano acabe de izar la bandera colombiana en el sitio fronterizo donde se dijo falsamente que habían incursionado tropas venezolanas no puede ser interpretado sino como una provocación.

Ante este escenario, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora reitera su llamado a la máxima unidad nacional en defensa de la soberanía, la democracia y la paz de nuestra Venezuela. Vivimos horas cruciales en las que no debe haber dudas y en las que debe prevalecer el sentimiento patriótico y su accionar consecuente por encima de cualquier diferencia. Organizaciones sociales y políticas, principalmente el PSUV, y colectivos, asociaciones, consejos comunales y comunas, cerremos filas ante la agresión y dispongamos nuestro esfuerzo y aporte a las tareas necesarias para la defensa nacional. En este sentido, venimos impulsando las Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez como espacio articulador e integrador del pueblo chavista para organizarse, desde la base, en estas tareas. Al gobierno bolivariano hacemos también un llamado a intensificar las tareas dirigidas a fortalecer la defensa integral del territorio. Es necesario avanzar rápida y profundamente en el fortalecimiento de la Milicia Bolivariana e incorporar a todo el pueblo en la defensa de nuestra soberanía.

Se trata de la defensa de nuestra dignidad patriótica y nuestra integridad como nación y como pueblo. Vamos pues, juntos y juntas, a disponernos a la defensa de Venezuela. Así lo dice la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora: estamos rodilla en tierra y sin titubeos, dispuestos(as) a defender nuestra patria en el terreno que sea necesario.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Imperialismo pierde batalla en la OEA, aunque agresión continúa. Análisis de La Corriente.

Imperialismo pierde batalla en la OEA, aunque agresión continúa. Análisis de La Corriente.

La agresión dirigida por Estados unidos contra Venezuela continúa en desarrollo, con el frente internacional como escenario principal. Luego del encuentro de parlamentarios(as) de derecha en Cúcuta, se dio un paso más en el plan injerencista, el cual tuvo como terreno concreto nuevamente la Organización de Estados Americanos, organismo que habitualmente viene siendo utilizado como instrumento político y jurídico para agredir a Venezuela.

La acción consistió, esta vez, en la proposición de una resolución por parte de EEUU para expulsar a Venezuela del mencionado organismo multilateral, con base en las matrices que vienen siendo posicionadas mediáticamente y a través de las vocerías serviles al plan imperialista: desconocimiento del proceso electoral del 20 de mayo, en lo específico, y deslegitimación del régimen democrático venezolano y de su institucionalidad, en términos más amplios.

El plan, en este aspecto, está claro: construir el discurso de que Venezuela sufre una dictadura, de que en nuestro país el estado viola sistemática y masivamente los derechos humanos, y que somos un país donde las garantías políticas y civiles son violentadas permanentemente. Eso, para elaborar la argumentación de que, ante tal situación, es urgente y necesario ejecutar cualquier tipo de acciones para sacar del poder el Gobierno Bolivariano. Desde esa base, EEUU y los países serviles a sus intereses trabajan para avanzar en un consenso internacional a su favor, practicando además innumerables formas de presión política, económica y militar sobre los gobiernos del continente, en lo que constituye una práctica violatoria del derecho internacional y de la libre determinación de los pueblos.

Sin embargo, el resultado final de la votación, en términos de los objetivos que se había trazado el imperialismo, no fue favorable a sus planes. A ello se suma la valiente y digna defensa asumida por Venezuela en el mencionado organismo, cuyo argumento principal estuvo centrado en la reiteración de que el país, de modo soberano y coherente con el legado Panamericanista del Libertador Simón Bolívar, decidió salirse por voluntad propia de la OEA, cosa que se viene concretando en respeto absoluto a la normativa de la institución, en la medida en que la OEA es en realidad un instrumento para el control político de la región y para la dominación e injerencia más que para la garantía de la democracia y la auténtica libertad. Consideramos correcta esta acción por parte de Venezuela y la consideramos coherente con el concepto de Diplomacia Bolivariana de Paz que venimos poniendo en práctica como país. En ese sentido, respaldamos las iniciativas de tender puentes y abrir opciones al diálogo con sectores del poder estadounidense que puedan tener mayor propensión a respetar nuestra soberanía y nuestro sistema democrático. Como decía el comandante Chávez, la política, el diálogo, la palabra y la racionalidad deben estar siempre por delante, y deben agotarse todos los esfuerzos en esa dirección.

Sin embargo, que hayamos derrotado al imperialismo nuevamente en este escenario no debe llamarnos a engaño.  Esta acción demuestra una vez más que EEUU está decidido a profundizar la agresión contra nuestra patria. Por ello, ratificamos nuestro respaldo a la línea de gobierno planteada por el presidente Maduro correspondiente a la defensa nacional. Consideramos absolutamente pertinente su planteamiento y desarrollo. Y creemos que esto debe traducirse, en primer lugar, en la profundización de la unidad cívico militar, en el fortalecimiento de la Milicia Nacional Bolivariana y en la preparación de todo el chavismo para las tareas de seguridad y defensa integrales.

Es necesario reimpulsar el debate sobre la defensa integral de la nación. Debemos ser previsivos en este aspecto, y no esperar las primeras acciones armadas del imperio para, luego,  reaccionar.  Aunque por ahora el eje del agresión externa es la violencia económica para conseguir el colapso del país, la explosión social y la fractura de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, ya el enemigo estratégico, por boca del mismo presidente de EEUU Donald Trump, ha dicho que la opciones armadas están sobre la mesa. No debemos subestimar estás amenazas.

La acción ejecutada en la OEA, así como cada uno de los pasos que se van dando en la ejecución del plan, son acciones que apuntan en esa dirección: ir allanando las condiciones para avanzar a una fase de agresión directa en caso de fracasen definitivamente las acciones de guerra económica.

Que nadie dude de las intenciones del imperialismo. Es hora de unidad patriótica, de unidad cívico-militar. Y es hora de preparación para una escalada de mayores agresiones. Todo el accionar del gobierno, del pueblo, del país todo, desde la protección social hasta el desarrollo de la productividad y la estabilidad monetaria y financiera, todo debe apuntar a la preparación para la defensa. Está en juego el futuro de la paz en Venezuela, el futuro de nuestra democracia y el futuro y perspectiva de nuestro proyecto histórico de construir una sociedad de justicia, soberanía plena, felicidad social  e igualdad.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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Encuentro de parlamentarios en Cúcuta: el plan injerencista continúa.

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Las acciones dirigidas por Estados Unidos contra Venezuela no se detienen y continúan con fuerza en el frente internacional. Ante la incuestionable victoria electoral de Nicolás Maduro en elecciones libres y democráticas, ante la debilidad, ineficacia, torpeza y fragmentación de la oposición venezolana y ante la imposibilidad de generar en el frente interno algún nivel de violencia insurreccional y fracturas dentro del chavismo o en la FANB, ante ese cuadro, continúan apostando por el asedio desde el extranjero.

El encuentro de parlamentarios de la derecha colombo-venezolana y de América Latina y el Caribe es un paso más en el plan trazado por el imperialismo para desconocer la institucionalidad venezolana, el régimen democrático de nuestro país y avanzar, así, en la construcción de la imagen del gobierno venezolano como una dictadura contra la cual es legítima cualquier forma de lucha. Desde La Corriente hacemos público nuestro rechazo absoluto y contundente a esta acción por tratarse de un esfuerzo más por desestabilizar la frontera y seguir allanando el camino para la conformación del escenario de intervención extranjera a Venezuela, encubierta abajo la figura de ayuda humanitaria.

La presencia de la ilegal Asamblea Nacional venezolana en este encuentro es un signo más del intento de legitimar desde el extranjero la conformación y accionar de un Estado paralelo en contraposición al que existe legal y legítimamente en nuestro país. Ya se han adelantado con anterioridad acciones similares con el espurio e ilegal Tribunal Supremo de Justicia prófugo de la legítima justicia venezolana, y con la exfiscala Luisa Ortega Díaz, también prófuga de nuestra justicia.

En esa reunión está representado lo más rancio, conservador y radical de la derecha política tanto venezolana como colombiana, así como latinoamericana. Allí están los representantes genuinos de las oligarquías que se resisten a entender que estamos en un tiempo de transformaciones populares, tanto en Venezuela como en Colombia y en el resto del continente. Lo sucedido en las elecciones del 27 de mayo es una muestra de que la mayoría del pueblo colombiano está buscando alternativas, y aspira encontrar una senda de cambios que supere el estado actual de la realidad colombiana, donde las grandes mayorías son excluidas, donde no se respetan los derechos políticos ni los derechos humanos, donde se entregan las riquezas del país al capital transnacional. Contra eso, contra las élites, contra la exclusión, contra la ausencia de democracia verdadera es que se ha expresado el pueblo colombiano.

Con estas acciones de ataque a Venezuela estas élites que actúan en alianza con el imperialismo lo que buscan desesperadamente es frenar los procesos progresistas, los procesos que los pueblos construyen para superar la crítica realidad que las oligarquías les han impuesto. Pasa en Brasil, por ejemplo, con la élite que impuso antidemocráticamente a Michel Temer en la presidencia de la República y bloqueó el inminente ascenso de Lula al poder, ante lo cual el pueblo brasilero está intensamente movilizado y luchando.  Pasa en Nicaragua, donde luego de una importante legitimación electoral del gobierno de Daniel Ortega, es sometido a un asedio violento similar al vivido en Venezuela. Pasa en Argentina, donde con represión y más medidas antipopulares el gobierno de Macri se impone ante un pueblo movilizado masivamente en su contra.

La agenda de dicho encuentro no es nueva, sino expresión de que la estrategia del imperialismo contra Venezuela continúa desarrollándose sin modificaciones: desconocimiento del proceso electoral del 20 de mayo a pesar de que en dicho proceso el pueblo venezolano reeligió a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela con más de 6 millones de votos en unas elecciones respaldadas por una amplia delegación de acompañantes internacionales que certificaron la transparencia y confiabilidad de nuestro sistema electoral; continuación del trabajo para endurecer sanciones económicas y diplomáticas contra Venezuela; planteamientos frontales de necesidad de sustituir el gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

Ante esta nueva acción injerencista contra Venezuela, desde  La Corriente hacemos nuevamente un llamado al pueblo patriota a que nos mantengamos alerta y en unidad nacional contra los planes por violentar nuestra soberanía y destruir nuestro sistema democrático. Nuestra revolución y nuestra soberanía son conquistas populares que debemos defender. Como decía el comandante Chávez, la independencia es nuestro más preciado bien, y eso debemos cuidarlo con entrega y disciplina.

¡Unidad nacional patriótica y popular ante la injerencia y el intervencionismo!

¡Defender las conquistas y luchar por lo que falta!

 

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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Por eso es imprescindible estar alertas, movilizados, no caer en rumores, y hacer lo que debemos hacer: convocar a la votación del domingo para que el porcentaje de votos a favor de Maduro sea lo más alto posible. Estamos ante una fecha clave, una batalla que nos permitirá conservar el poder político, evitar un escenario catastrófico de recuperación del poder en manos de la derecha. Ése es el paso inmediato que debemos garantizar con toda nuestra fuerza, para luego dar pasos en la dirección estratégica necesaria de la revolución.

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Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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