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Tenemos que reconstruir el proyecto con la gente

Tenemos que reconstruir el proyecto con la gente

Con esta entrevista a Llanisca Lugo, militante del Centro Martin Luther King de Cuba, iniciamos la publicación de una serie de entrevistas con Latinoamérica como tema común, con la mirada sobre el continente, sobre las perspectivas, las ideas y principalmente las acciones de organizaciones hermanas.

Llanisca es coordinadora  del Programa de Solidaridad del Centro Memorial Martin Luther King, organización macroecuménica de inspiración cristiana, que contribuye a la solidaridad y la participación popular, basada en la Educación Popular y una teología popular, crítica, liberadora y contextualizada.

Militantes de diversos países reflexionan sobre la situación en la región, nuestras tareas y desafíos por delante en la búsqueda de la reconstrucción de un proyecto de transformación y buen vivir de las mayorías.

¿Cómo caracteriza el actual contexto latinoamericano?

Actualmente estamos viviendo un momento peligroso para todos los pueblos del continente, especialmente para todos los pueblos organizados en defender las ideas de justicia social para nuestros países, un proyecto de integración popular que realmente sea capaz de construir poder popular, ese poder que tanto necesitamos. Hay una avanzada de la derecha, pero de los más reaccionario de las ideas de derecha en el continente. Hay una avanzada del neoliberalismo, pero las expresiones más criminales de ese neoliberalismo, en el intento histórico del imperialismo de construir su dominación sobre nuestras regiones. Hay una crisis en el sistema capitalista que presenta una institucionalidad muy fragilizada. Hay una judicialización de la política que cae sobre lideresas y líderes sociales y políticos, toda la criminalización que tiene la complicidad de diferentes aparatos e instancias, los asesinatos permanentes de compañeros y compañeras que defienden los territorios y la vida en comunidad. Toda la arremetida contra las ideas de izquierda y la posibilidad de un mundo nuevo que supere el capitalismo es un rasgo fundamental de este momento, el cual necesitamos pensarlo, analizarlo, para entender bien como se están generando las relaciones entre las estructuras de opresión. Cómo se están retomando los proyectos de dominación sobre nuestra región, para nosotros también entonces colocar nuestras estrategias, que es claro que tienen que ser de resistencia, de acompañamientos, de solidaridad y también de construir alternativas, construir procesos hacia adelante en unidad.

Venezuela es el centro de la disputa entre proyectos en la región. Un país que hoy simboliza todo lo que Estados Unidos y las élites regionales pueden generar en materia de violencia, presiones y sanciones para borrar la posibilidad de resistencia popular. Y también un país que es símbolo de un gigante, que es nuestro pueblo latinoamericano. Algo que podemos resaltar es la alegría, la fuerza y resistencia del pueblo venezolano en este proceso, que cuenta con el respaldo de las organizaciones sociales y políticas del continente que comprenden la significación de este proceso para la región, organizaciones que defienden la Revolución Bolivariana.

 

¿Cuáles son las tareas para las fuerzas de izquierda y las fuerzas progresistas en la región en este contexto?

Hay muchas tareas. Lo fundamental es organizar, priorizar estas tareas. Es encontrar donde están los puntos que nos permiten construir esa unidad que tanto deseamos y necesitamos. Dónde están los puntos sobre los que podemos dialogar. Cuáles son los puntos de encuentro de nuestros proyectos antimperialistas, anti neoliberales, donde están los ejercicios de diálogo reales que podemos sostener. Yo creo que esa es una de las tareas fundamentales entre el movimiento popular, entre los partidos, pero también con los Estados, intentando reconocer los momentos de tensión, de opresión, de lucha necesarias para profundizar los procesos. Intentando reconocer el papel, los roles que tiene cada actor, cada sujeto dentro de las revoluciones. Dentro de los países donde no tenemos procesos avanzados de construcción de poder popular, sino lo contrario, tenemos que encontrar dónde están las posibilidades de superar la situación. No podemos acomodarnos a una época de derrotas.

Otras tareas muy importantes son la formación, la comunicación estratégica, que nos construya nuestra identidad revolucionaria, resistencia organizada. Que reconstruya esa hegemonía, el sentido común. Tenemos que disputar y tenemos que construir con el pueblo, no sólo con la militancia de las organizaciones. La izquierda no puede estar contenta con discursos radicales dentro de su seno, de su teatro. Tiene que ir al pueblo, tiene que discutir con la gente su proyecto, reconstruir con la gente su proyecto, escuchar lo que la gente necesita. Esta es otra tarea, construir base popular organizada, diálogo con las bases populares, con el pueblo mas humilde. Es una tarea primordial de la izquierda hoy.

Entonces la comunicación estratégica, la formación, el diálogo con el pueblo, la articulación entre las fuerzas y la construcción de un programa que nos pueda articular. Creo que son tareas que hoy tenemos que enfrentar.

¿Cómo avanzamos en reconstruir esa hegemonía que supimos tener en años anteriores donde mayores sectores de la sociedad eran receptores de las ideas de transformación?

Yo creo que una cosa fundamental es creer en el pueblo. Esto es lo primero. A veces la izquierda quiere que el pueblo crea en ella, “tienen que creer en mi proyecto”. Vamos a creer en el pueblo. En el pueblo que le da la comida a sus hijos, que se va a trabajar, vamos a dialogar con ese pueblo, que quiere una sociedad mejor y que muchas veces es decepcionado. Hay que cuidar la fe en el pueblo.

Esto no se logra únicamente con grandes debates éticos. Se logra con un comportamiento coherente. La discusión de la coherencia es una discusión que nos tenemos que dar. Coherencia en todos los órganos de la vida. Emanciparnos de toda forma de opresión.

La coherencia y el diálogo con el pueblo son fundamentales. Y otro aspecto es nuestra capacidad de conectarnos con las ideas de la gente. A veces tenemos discursos que están muy lejos de lo que la gente quiere, de lo que la gente siente, muy lejos de la vida. Quedamos atados a escenarios, estructuras, aparatos que hoy tal vez ya no son capaces de generar escenarios de revolución. La izquierda tiene que reinventar sus instrumentos. El instrumento tiene que ser el territorio privilegiado del diálogo con el pueblo, debería ser el territorio donde uno construya la participación del pueblo. Pero al servicio del pueblo, no el pueblo respondiendo al instrumento. Constantemente transformamos esta relación, la invertimos. Es una necesidad renovar nuestras metodologías. Con instrumentos viejos no podemos crear sociedades nuevas. En momentos de crisis, de redefiniciones como en el que estamos las organizaciones, los sujetos se reconfiguran. EL campo popular, los sujetos se reconfiguran.

Vemos la necesidad de construir un nuevo modelo económico sustentable, que sea garantía de los avances que vallamos logrando.  ¿Cómo avanzamos en la construcción de este nuevo modelo?

Lo primero creo que es que hay que integrarlo en nuestros debates. Siempre lo separamos. Normalmente la izquierda separa las discusiones de la espiritualidad y de la economía de sus debates. Son debates que normalmente no son parte de nuestras discusiones. ¿Cómo reproducimos la vida? Desde las mujeres en su trabajo doméstico, no remunerado, que tiene que ser incluido cuando evaluamos la prosperidad de una sociedad, hasta como superamos las matrices extractivas. Cómo nosotros y nosotras construimos una transición justa, que sea capaz de buscar un modelo de ecología política sistémica que integre las visiones para que el bienestar no sea entendido como una escalada de consumo, sino con una vida en armonía, de compartir los bienes, de una vida en comunidad. Hace falta trastocar el paradigma que nos sembraron en la cabeza de qué es lo que significa una sociedad que está bien. Hay una creencia, incluso nuestros gobiernos progresistas aspiraron a que la gente tenga más consumo, a salir de la pobreza. Por supuesto que es importante que la gente salga de la pobreza, y este fue un logro en este tiempo en muchos países de la región, pero nuestro proyecto no puede ser construir sociedades con el orden liberal burgués, con un capitalismo noble y democrático, esto no existe en el mundo. La mayor de las utopías es creer que mientras tengamos capitalismo vamos a tener una sociedad con capacidad democrática. Nosotros necesitamos subvertir este orden desde abajo con mucha creación nueva, con innovación de lo que significa las relaciones del pueblo con las estructuras a nivel local. Necesitamos estimular la autogestión local, estimula la articulación de emprendimientos a nivel local que resuelvan los problemas de la gente, esto en diálogo con políticas de estado que tienen que ir avanzando hacia esta necesidad de superar las políticas extractivas, esa matriz que nos mantiene dependientes del sistema económico mundial que siempre nos va a tener desplazados, supeditados.

La soberanía es fundamental. No podemos construir una economía capas de alimentar a nuestros pueblos sin soberanías. Soberanías energética, alimentaria, territorial y la soberanía de las mujeres.

En este pensarnos desde la integralidad un eje que fue ganando fuerza en la región es el debate, las prácticas que se enmarcan en la construcción del feminismo. ¿Qué balance se hace del feminismo en la región?

El feminismo está siendo mediatizado con mucha intención desde los centros de poder. Se visibiliza un feminismo desorganizado, sin construcción de procesos políticos. Un feminismo liderado por actrices, por cantantes, por famosas. Y no se visibiliza el feminismo de abajo, construido por el sudor de las mujeres del pueblo que hacen política desde sus bases, que están salvando la vida de las compañeras, que están poniendo su vida en riesgo. Estamos avanzando en América Latina en una comprensión de como esto tiene que atravesar nuestros debates de nuestro proyecto. Transversalmente. Cuando discutimos democracia, cómo las mujeres aportan a la construcción de esta democracia. Desde la historia del patriarcado. Si encerramos la discusión del feminismo en una tendencia que sólo gire sobre sí misma y ahí se quede, tenemos un límite. Necesitamos construir, organizar las movilizaciones que fueron muy grandes en la región.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

Elecciones primarias en Argentina: Triunfo popular

Elecciones primarias en Argentina: Triunfo popular

El domingo pasado se celebraron elecciones primarias en la República Argentina. Las mismas constituyeron un contundente triunfo popular, consumándose la derrota del candidato oficialista de Cambiemos,  aplastado por más de quince puntos porcentuales. Un resultado que ni las encuestas más optimistas se acercaban a vaticinar. El pueblo argentino se volcó masivamente a las urnas para propiciar un duro golpe a la fracción más reaccionaria del capital, vehículo del FMI, aliada de la justicia y los grandes medios de comunicación, cristalina enemiga de los y las trabajadoras. Quien capitalizó electoralmente la debacle del oficialismo en estas primarias fue la fórmula peronista que llevaba a Alberto Fernández como candidato a presidente y a Cristina Fernández de Kirchner como vice.

Un poco de historia

En el 2001 el neoliberalismo sufría en Argentina un durísimo golpe en el marco de una crisis social y económica de magnitud que sus propias políticas habían provocado. Las heroicas jornadas de diciembre, con un pueblo volcado masivamente a las calles como lo fue el Caracazo contra las medidas neoliberales, ponían en jaque al gobierno de Fernando de La Rúa que, asediado por la movilización popular, se veía obligado a huir en helicóptero de la Casa Rosada. Con aquella rebelión, el pueblo argentino hacía su aporte a la modificación de la correlación de fuerzas que haría lugar en todo el continente y que daría inicio al ciclo progresista nuestroamericano. Un ciclo que, con el Comandante Chávez a la cabeza, le diría NO al ALCA de Bush en 2005. En Argentina, importantes demandas del movimiento popular serían asumidas por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, recomponiéndose en ese camino la desvencijada institucionalidad burguesa que en 2001 había sido puesta en cuestión, resumida en la consigna “que se vallan todos, que no quede ni uno solo”. A diferencia de los procesos que más avanzaron en esos años (Venezuela o Bolivia), en la Argentina no se modificó  la Constitución neoliberal de 1994.

Esa reconstituida institucionalidad sería la que hacia 2015 permitiría el triunfo de Mauricio Macri y su coronación como presidente. Quienes se habían tenido que ir en helicóptero de la Casa Rosada, catorce años después volvían por la puerta grande. El gobierno derechista de Cambiemos tenía como propósito fundamental modificar la correlación de fuerzas lograda tras las jornadas de 2001, su objetivo era infligir una derrota duradera a los sectores populares, consolidando una reestructuración regresiva del capitalismo argentino, modificando el modelo de acumulación en detrimento del mercado interno, las pymes y el consumo popular, barriendo el “capitalismo humano” (como autodefinía Cristina a su gobierno), por un modelo abiertamente en contra de las mayorías.

Durante sus cuatro años de gestión, la política económica del macrismo produjo cientos de miles de despidos, cuatro millones de nuevos pobres, exorbitantes tarifazos, reducción del salario real, transferencia de ingresos hacia los ganadores del modelo (capital financiero, energéticas, grandes exportadores agrarios y mineros), hambre y miseria en el pueblo argentino. Así y todo, las reformas estructurales que se proponía implementar, no pudieron ser aplicadas. La movilización popular no lo permitió (expresivas fueron las multitudinarias luchas por la legalización del aborto y contra la reforma previsional). Ante dicho freno, los mercados comenzaron a desconfiar de la capacidad del macrismo para llevar adelante la tarea por la cual lo invistieron, la respuesta desordenada a ese desencanto fue lo que precipitó la corrida cambiaria, el bloqueo del financiamiento internacional y la consecuente recurrencia al FMI. En el mejor momento de Cambiemos, luego de haber ganado las elecciones de medio término en 2017, el movimiento popular en la calle encendía la mecha que lo terminó de dinamitar este domingo.

Vacío de poder y perspectivas

Por el régimen electoral argentino, la votación del domingo fue una gran encuesta que en sí misma no resuelve nada. Se trata de primarias obligatorias que sólo dirimen las internas partidarias, no se eligieron ni cargos ejecutivos ni legislativos, eso ocurrirá en las generales de octubre. Pero la contundencia de los resultados (47% para Alberto Fernández, 32% para Mauricio Macri), enterró las posibilidades del candidato oficialista, abriendo una situación por demás compleja. Un virtual período de transición, pero sin transición, pues aún no se ha votado un nuevo presidente ni un nuevo Congreso.

Esta paradoja genera un vacío de poder. El FMI jugó todas sus fichas a la reelección de Macri, prestándole 50.000 millones de dólares a un candidato y no al país. La derrota de su títere, expone fuertemente al organismo internacional. La deuda, a todas luces impagable, coloca a la Argentina al borde del default. Todo este conjunto de situaciones, desató una corrida cambiaria el lunes siguiente a las elecciones, que pulverizó el salario de las y los trabajadores argentinos. Este ataque a los sectores populares tiene fines extorsivos de cara a los próximos comicios definitivos de octubre.

La situación se encuentra en tensión y abierta. El triunfo popular del pasado domingo se define independientemente del gobierno que reemplazará al de Mauricio Macri. Alberto Fernández es un peronista moderado de buena relación con la embajada de Estados Unidos, que ha renegado de las políticas más progresistas de Cristina, tal como advirtió Diosdado Cabello en estos días.

La contundente derrota del macrismo en las primarias constituye un golpe a la derecha continental y los intereses de Estados Unidos en la región. Pero la misma sólo podrá ser consumada con la movilización popular. Esa movilización que originó la victoria, la misma que puede ensancharla.

Matías Pacheco, Federico Simonetti.

 

Resistencia de Honduras es contra régimen neocolonial

Resistencia de Honduras es contra régimen neocolonial

En Honduras se vive una continuidad del golpe de Estado que derrocó a Zelaya en 2009. El régimen autoritario que somete al país se expresa en extractivismo, fraudes electorales, sicariato, militarización, narcotráfico y militarismo.

A su vez, la gente resiste con base en su capacidad de lucha y en las ideas, el ejemplo, de mujeres como Berta Cáceres, a quien no pudieron arrancar del corazón de un pueblo que sigue en resistencia masivamente en las calles.

A propósito de ese contexto de lucha popular, Prensa CRBZ conversó con Laura Zuñiga Cáceres, hija de Berta y activista por los derechos humanos, militante del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras – COPINH.

Laura Zuñiga Cáceres.

El mes de junio se cumplieron 10 años del golpe de estado que sacó a Zelaya. ¿Cuáles fueron los motivos del golpe militar de 2009?

A 10 años creo que hay una perspectiva más profunda de las causas del golpe de Estado. Esto se evidencia ahora con la presencia de la ayuda militar de los Estados Unidos al régimen de Juan Orlando Hernández. Uno de los motivos fue reafirmar la presencia y el control del gobierno norteamericano sobre Honduras. Recordemos que nuestro país durante los años 70 y 80 fue utilizado como base de operaciones para intentar acabar, golpear a los movimientos de liberación nacional que se formaron en Centroamérica durante esos años.

En el momento que se produce el golpe, había un auge, un avance de los gobiernos progresistas y de los gobiernos de izquierda; con planteamientos interesantes, como por ejemplo las asambleas nacionales constituyentes. Esta fue una gran bandera del movimiento social en Honduras en el 2009, previo al golpe de Estado y posterior al golpe también. Se debatían ejes de profundos para la refundación del país: hacer una nueva constitución que permitiera las condiciones legales, el marco jurídico, para avanzar en los cambios hacia la emancipación del país de las garras del imperialismo. En los primeros momentos del golpe se hablaba de asesinatos a líderes sociales que llevaban esta bandera, noticias falsas que no eran casuales.

Uno de los grandes impulsores del golpe fue el empresariado local e internacional que empuja las políticas extractivistas en nuestra región. Durante los primeros meses se dieron concesiones en el área minera y energética, que permitieron la entrada masiva de las empresas extractivas a nuestros territorios, muchas de éstas mancomunadas con militares que se volvieron empresarios del extractivismo. A partir del 2009 otro sector que se reafirmó, se reposicionó, fue el narcotráfico. Esto tiene relación con las fuerzas políticas que toman el poder a partir de ese momento. Es muy conocida la relación, los vínculos con el narcotráfico que tiene Micheletti, quien asume luego del derrocamiento de Zelaya. Porfirio Lobo y Juan Orlando Hernández (JOH) también son conocidos por estar relacionados con el narcotráfico.

Estos son algunos de los motivos. A 10 años seguimos encontrando que el golpe no se preparó de la noche a la mañana, fue una jugada política de las estructuras de poder que no estaban dispuestas a perder terreno ante un pueblo que se encontraba exigiendo y ganando derechos. El gobierno de José Manuel Zelaya acompañaba estas exigencias de derechos, entre ellos el aumento del salario mínimo, la detención de las concesiones mineras en el país. El golpe buscaba apagar ese fuego que en Honduras se encendió y que buscaba cambios profundos en el país.

Honduras. 2017.

¿Cómo fue la resistencia del pueblo y sus organizaciones en ese momento?

Algo muy interesante fue la resistencia masiva de parte del pueblo hondureño. Marchas gigantes que pocas veces se habían visto en el país. Una resistencia muy politizada, entendiendo qué era lo que estaba pasando. La decisión que se tenía era echar para atrás el golpe y volver al orden constitucional. El movimiento social tuvo la inteligencia de construir la unidad en la adversidad, con una dirección política unificada y audaz. Esos aciertos de los movimientos sociales, esos aprendizajes, permitieron que la resistencia se mantuviera durante muchos meses, elevando la politización de la población. Incluso ante un aparato mediático nefasto que siguió las narrativas del golpismo. Había muy poca posibilidad de tener acceso a los medios de comunicación en ese momento. El movimiento social tuvo la claridad para entender que la motivación del golpe era la reubicación del imperialismo en la región. Por eso la búsqueda de apoyo en los pueblos latinoamericanos, ya que ese movimiento no era solo un golpe al país, sino a toda la región. La resistencia fue masiva, con mucha gente en las calles.

Hay una generación muy marcada por el golpe de estado, que hoy en día son parte de la resistencia contra la dictadura de JOH con niveles muy interesantes de politización.

En 2013 gana JOH y sus dos etapas están marcadas por dos pilares: rofundización neoliberal y violencia institucional. ¿Qué medidas en concreto fue tomando?

Hay una militarización de la sociedad. Un Estado agresivo, autoritario, antidemocrático y dictatorial. Esto va generando y construyendo una pieza clave para los intereses del empresariado extractivo y para los intereses de los Estados Unidos. Esta pieza es Juan Orlando Hernández. Este personaje se logra mantener en el poder con una reelección ilegal, con elecciones fraudulentas (se cambiaron directamente los resultados en medio de un apagón del sistema de conteo de votos) lo que genera mucha oposición de la población.

JOH profundiza con una gran intensidad el modelo extractivista y el modelo de enclave, bajo lo que en un primer momento se llamó Ciudades Modelos, que es el neocolonialismo. Luego se les puso el nombre de Zonas Especiales de Desarrollo (ZEDE). Son territorios del país que tienen leyes especiales que anulan los derechos laborales obtenidos y principalmente anulan la soberanía del país. Porque estas zonas de desarrollo están administradas por empresas transnacionales y por otros países. Cuentan con leyes especiales, específicas, beneficios impositivos. Se marcan y delimitan estas zonas con todo y población. Son zonas destinadas a la explotación de bienes naturales y comerciales. Se generan paraísos fiscales. Hay un extractivismo salvaje que se rige por leyes que están por encima del Estado. El país se vuelve un dador de sus bienes en beneficios de empresas y otros países. Se les da a escoger a las empresas transnacionales las zonas que serán de su explotación, que se regirán por leyes y beneficios especiales. Es un mecanismo total de entrega. Hay una “feria” de nuestros recursos. Esto se hace a través de eventos como “Honduras está preparado para la minería” o “Honduras is Open for Business”, este último lleva así directamente su nombre en inglés.

Se ponen a disposición los recursos de nuestro país. Esto genera grandes niveles de corrupción. Las empresas compiten en corromper a los servidores públicos, a los funcionarios, para que éstos le den los trámites de licenciamiento, de concesión. Esto lo vimos con la empresa Desarrollos Energéticos S.A, en el territorio de Río Blanco. A su vez ante la resistencia de las organizaciones y la sociedad, se generó un nuevo marco jurídico para atacar a quienes se oponen a este saqueo y defienden sus territorios. Se judicializa y se encarcela. También hay una militarización de la sociedad, como lo hablaba anteriormente. Son los militares, su represión, quienes mantienen a JOH en el poder e imponen el terror en la sociedad, porque asesinan de manera cruel. En Honduras hay asesinatos selectivos, se crearon aparatos paramilitares, importados desde Colombia. Se genera una unión entre el narcotráfico y las empresas extractivas, un modo de operar que se ha visto también en México.

Tegucigalpa, Honduras, enero, 2018.

En materia de violencia institucional, paramilitarismo y asesinatos selectivos, en marzo 2016 se produjo el asesinato a manos de sicarios de Berta. ¿Por qué se da este asesinato? ¿Qué vínculos tiene el gobierno en este caso?

El asesinato de mi mami, de Berta Cáceres, viene marcado a partir del golpe de Estado. No sólo por ser una persona conocida por sus ideas y acciones en contra de la dictadura, por lo cual era perseguida, sino también porque Berta Cáceres trasciende a una lucha para sacar a un presidente golpista. El asesinato se da para detener la lucha de nuestra compañera, para intentar detener ese símbolo que no sólo era nacional, sino que tenía un gran peso internacional, que lograba generar redes en la región. También para acabar con el símbolo de resistencia que es el COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras) para el pueblo hondureño y sobre todo para las personas que se enfrentan al sistema extractivo. Porque el COPINH junto a otras muchas otras organizaciones, vienen haciendo escuela sobre la defensa de los territorios ante el extractivismo. Es así como se ha logrado derrotar a grandes empresas, incluso por ejemplo a la represa binacional, la Represa Del Tigre, que es una represa que se intentó hacer entre Honduras y El Salvador y que se logró echar para atrás, gracias a la organización y la lucha de la población que también es parte del COPINH.

Concretamente, nuestra compañera Berta Cáceres estaba siendo coordinadora del COPINH desde el 2013. Ella y el COPINH organizaban la comunidad de Río Blanco, que es una comunidad que está en defensa de su río en contra de la empresa Desarrollos Energéticos S.A (DESA). Esta empresa asesina y criminal, vinculada a hechos de corrupción, también asesinó a nuestro compañero Tomás García. Para seguir construyendo la represa necesitaban la destrucción del tejido social y de la organización de la comunidad de Río Blanco. En 2015 se había logrado parar la construcción de esta represa, cuando una de las constructoras más grandes del mundo, Sinohydro, se retiró de la construcción a partir de la lucha de la comunidad y de la organización liderada por Berta Cáceres. La empresa Desarrollos Energéticos S.A. había intentado criminalizar a nuestra compañera y a otros compañeros, pero al ver que la criminalización no podía parar esta lucha, entonces la asesinan.

Nosotras vinculamos el asesinato a los sectores del empresariado del área del extractivismo que se han beneficiado con el golpe de Estado. Concretamente a los socios de DESA, la familia Atala Zablah, una de las familias más ricas y poderosas de Honduras y Centroamérica. También vemos la vinculación de los militares en este asesinato, ya que por ejemplo, gran parte de los sicarios que fueron condenados, que son la autoría material, eran militares. La autoría intelectual también está vinculada al gerente general de DESA, David Castillo, un ex militar entrenado en la West Point de los Estados Unidos. Los militares que, como decía antes, se convirtieron en empresarios del extractivismo y ahora aplican el terror a quienes se oponen a estos proyectos.

Funeral de Berta Cáceres.

Pasando a otro tema, ¿puedes explicarnos cuál fue el impacto en términos políticos la caravana de migrantes?

Es algo bien difícil, algo bien doloroso. Hay una parte de la población que perdió las esperanzas y busca irse. Honduras siempre fue un país dador de migración, pero estos últimos años hemos visto cómo se está yendo toda la familia. Esto trajo varios problemas para el gobierno de JOH, ya que desde el gobierno de Estados Unidos se hizo presión para que JOH frene la inmigración, frene la caravana migrante. La caravana fue transformándose en un fenómeno, hasta el momento hubo 8 caravanas. Un fenómeno de huida masiva hacia los Estados Unidos. El gobierno norteamericano amenazó con cortar su ayuda financiera, de estos programas de “desarrollo”. Hay una construcción también contra el inmigrante en Estados Unidos, lo construyen como enemigo interno.

Yo no creo casual la captura del hermano del presidente justo después de las caravanas. Se capturó a Tony Hernández, hermano del dictador Juan Orlando Hernández, quien está detenido en Nueva York. Esto fue una acción de Estados Unidos, moviéndole el piso directamente, personalmente a JOH.

Honduras. 2018.

Actualmente se vive un nuevo período de movilizaciones masivas.  ¿Cuáles son los planteos inmediatos y las tareas que se desprenden para las organizaciones sociales?

Hay un crecimiento de la capacidad de movilización del pueblo hondureño. Vimos en 2009 movilizaciones masivas concentradas en la capital, con un nivel de politización interesante. Luego volvemos a ver otro momento marcado por la movilización del pueblo hondureño en el año 2013 y 2014 a partir de la quiebra del seguro social en Honduras. Estas movilizaciones masivas ya no estaban concentradas solamente en Tegucigalpa, sino que la población se moviliza en su territorio, tal vez con menos politización que en otros años.

Otro momento de grandes movilizaciones tiene que ver con el fraude electoral de 2017, cuando la gente sale a movilizarse en sus territorios y también logran paralizar el país con las tomas de carreteras. Se logra superar a los militares y las policías que no pueden reprimir en todas las zonas que están siendo tomadas. Hay un crecimiento de la politización de la población y de la indignación que trae la imposición de otro período del asesino Juan Orlando Hernández.

Recientemente vimos lo mismo en cada región, con tomas de carreteras que también paralizan el país, pero esta vez las movilizaciones son aún más masivas que las del fraude electoral. Se suman a las organizaciones también gremios, como el docente y el de los auxiliares de la salud. Lo que permite que los paros sean más fuertes, paros de labores de clases, de hospitales, de transporte de cargas. Hubo momentos incluso donde un sector de la policía se sumó a estos paros.

La respuesta es cada vez mayor en tanto resistencia al gobierno de JOH. Esta Honduras es una Honduras que es “pasto seco”, tarde o temprano una chispa provoca un incendio, que tiene que ver con esto de la movilización. Esto es lo interesante, un movimiento que va creciendo. Hay una población que está movilizada. Como movimientos sociales nos falta afinar cómo podemos canalizar, organizar esta molestia del pueblo, para construir una propuesta de país. Tenemos un reto que es el de construir qué proyecto de país queremos cuando caiga JOH, cómo construimos la vuelta a la democracia.

En busca de la bombona perdida

En busca de la bombona perdida

“Nuevas cocinas. O mejor dicho, a recordar viejas técnicas”, dice un mensaje en un grupo de whatsapp de comunas del estado Táchira, junto a la foto de un fogón a leña. “Aquí los nuevos cilindros de gas”, dice otro mensaje junto a la foto de una carretilla cargada de leña. “Excelente, compas. Lo malo de ese tipo de gas es cuando se le mete a uno en los ojos y lo hace llorar”, responde una compañera a los anteriores dos mensajes. Textos como estos, mezclados con humor y sarcasmo, expresan la crítica pública y abierta que hace la gente ante una realidad que enfrentan las comunidades del país: la grave problemática que se presenta con la distribución de gas doméstico, específicamente en este caso en el sur de Táchira y en estados como Barinas y Apure. A propósito de esta problemática Prensa CRBZ estuvo indagando junto a comuneros y comuneras en algunos municipios de los mencionados estados.  Veamos qué encontramos.

Lo que afirma la gente es que para que el servicio de distribución sea óptimo las bombonas deberían ser cambiadas cada quince días. “Si las bombonas llegaran una vez al mes, podríamos incluso ajustarnos. La gente puede administrarse, ahorrar el gas y hacer rendir la bombona quince días más de lo regular”, afirma un comunero en Biruaca. Pero el caso es que pasan hasta cuatro meses sin que el gas sea distribuido, y se sabe de lugares en los que incluso han pasado hasta siete meses sin que se distribuya. Eso significa que en una comunidad de 100 familias, a la que deberían llegar en cuatro meses 800 bombonas, sólo están llegando 100, es decir, 8 veces menos de lo que debería llegar.

En esta realidad inciden varios factores. El primero es una drástica disminución de los volúmenes de gas que se están produciendo en el país, lo cual va de la mano de la caída de la producción petrolera. El segundo, es la también fuerte disminución de la cantidad de gandolas activas que conforman las flotas de distribución que surten llenaderos como el de Santa Bárbara. Después, está el tema de la eficacia institucional de las autoridades que asumen el eslabón final de la distribución, el relacionado con los cronogramas y rutas de distribución de las bombonas. Y por último, están las mafias que desvían, acaparan y bachaquean el gas: no puede determinarse con exactitud la verdadera dimensión en que esto incide, aunque puede sospecharse que la incidencia debe ser alta, determinante, porque entre los mecanismos de distribución paralelos, bachaqueados, nunca falta el gas, siempre hay, aunque a precios hasta quince veces por encima del regular.

Los y las comuneros(as), los y las integrantes de los Clap se preguntan qué pueden hacer. En todas partes el planteamiento es el mismo: “Nosotros hacemos nuestro trabajo en las comunidades, tenemos los censos actualizados, organizamos a la gente para conformar los cronogramas y las rutas de distribución, coordinamos con las autoridades cuando se van a hacer los operativos”. Hasta ahí llegan. No pueden incidir de otra forma. El bachaqueo, los negocios, los privilegios, la ineficiencia, impiden que esta organización se pueda materializar para lograr mayor eficacia. “Hay casos en los que nos han robado las bombonas: camiones que llegan, recogen las bombonas vacías de la comunidad para ir a llenarlas y luego nunca regresan. Hasta esas cosas suceden”, cuenta un comunero de Santa Bárbara. Cuando pasan demasiados meses sin que se les distribuya el gas, entonces trancan vías, protestan.

En algunos casos, como en el municipio Libertador del estado Táchira, se han dado interesantes iniciativas para asumir por parte de la gente organizada la distribución del gas. A finales del año pasado, a raíz de un conjunto de denuncias en las que señalaban que el gas estaba siendo desviado por mafias luego de que salía del llenadero de Santa Bárbara de Barinas, varias comunas como la Alí Primera II y la Cacique Guaicaipuro, avanzaron hacia la conformación de una EPS de distribución de Gas que beneficiaría a más de 9 mil familias a lo largo de 23 rutas de distribución establecidas. El arduo proceso asambleario y organizativo que estas comunas adelantaron chocó al final con el burocratismo y quizá con los intereses económicos detrás del bachaqueo y desvío del gas. Todo el esfuerzo quedó en veremos.

Como se ve, hay una raíz estructural en el problema, que tiene que ver con la crisis económica en general y con el efecto del bloqueo económico y financiero que Estados Unidos sostiene contra el país. Pero el efecto de las razones estructurales es sin duda amplificado por los otros tres factores: la ineficacia institucional (que llega muchas veces a la indolencia) y la corrupción. A lo que se agrega un tercer factor: la desigualdad con que se organiza la distribución del poco gas que se está produciendo en el país, ya que mientras en estados enteros como Apure, Barinas o Táchira se viven situaciones extremas de escasez, en ciudades como Caracas no se llega nunca a estos niveles y en el caso de las zonas en las que hay gas directo en las viviendas éste incluso se derrocha, sin que haya un plan de distribución y administración que considere la necesaria equidad que debe haber en todos los territorios del país .

De lo que se trata, en todo caso, es de una problemática que debería ser afrontada con toda la voluntad que su gravedad amerita, poniendo por delante los intereses de la gente, la recuperación de niveles mínimos de calidad de vida, y tener la voluntad política de enfrentar los sectores mafiosos. Esto, además de consensuar políticas coherentes y coordinadas entre gobernaciones y alcaldías para ir poniendo orden en el asunto, en lugar de que continúen proliferando iniciativas contrarias a los intereses de la gente, que apuntan incluso, como denuncian comuneros y comuneras del Táchira, a formas en que prácticas como el bachaqueo terminan institucionalizándose: hay alcaldes que compran camiones y crean empresas de maletín para la distribución de gas que cobran la bombona hasta en 11mil bolívares soberanos más 1500 extra por transporte. “¿Si no hay gas para la distribución regular cómo sí hay para que empresas como ésta lo distribuyan?. La propuesta sería que cada comunidad o comuna se encargue de su compra y distribución, que cada comunidad ponga su transporte, que se recuperen los vehículos que en las plantas están dañados”, así proponen voceros comunales  en Táchira.

Está claro que niveles óptimos de producción de gas se lograrán únicamente cuando el país logre llevar la producción de petróleo a los niveles regulares. Mientras tanto, urge actuar sobre el problema concreto, que consiste en distribuir un producto que no alcanza para satisfacer la demanda existente, y lograr que esa distribución sea lo más equitativa y justa posible. Para eso no hace falta sino voluntad política e incorporar en la tarea a la mayor fortaleza que tiene Venezuela: el poder de la gente organizada. Ello debe comenzar por informar de manera clara y oportuna a la gente, al país: ¿cuánto gas se está produciendo? ¿cuánto cubre esa producción en relación con la demanda total? ¿cuánto se distribuye en bombonas y cuánto por tubería directa? Con la información clara y precisa la gente podría disponerse a la batalla sabiendo a qué se enfrenta.

En tiempos de agresión imperialista, la defensa de la democracia, de la independencia y de la soberanía implica también no alimentar escenarios propicios para la manipulación por parte de los enemigos del país, a quienes no les interesa resolver los problemas del pueblo, sino simplemente cabalgar sobre ellos para seguir generando acciones de desestabilización.

 

Prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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