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Cuando se siembra a mediana y gran escala el arado, el surcado de la tierra, la cosecha y el traslado de lo que se cultiva necesita apoyo mecánico: rastras, tractores, cosechadoras, es decir, maquinaria. Los campesinos y campesinas se alegraron con Chávez en el 2007 cuando con ímpetu y voluntad de apoyar a la clase campesina a producir alimentos creó la Empresa de Mecanización Pedro Camejo: un ambicioso proyecto que impulsaría la revolución productiva en el país, el brazo mecánico de la soberanía alimentaria; un brazo que años después quedó golpeado por mala gestión.

Es imprescindible que se conozca la realidad actual de la empresa y nos dispongamos a transformarla. Trabajadores y trabajadoras, campesinos y campesinas somos convocados a recuperar Pedro Camejo. Quienes la dejaron en este estado deben rendir cuentas, recibir el castigo por sus hechos.

Ha habido denuncias, comunicados, movilizaciones de trabajadores y campesinos en cada estado donde se encuentra una sede de la empresa de mecanización pionera de la revolución. No han sido escuchados casos graves de corrupción, uno de ellos en 2012, cuando salía la maquinaria fuera del estado al que correspondía y no regresaba a las plantas: ¿Dónde se puede esconder un objeto tan grande como un tractor? Detrás de la impunidad.

De la planta de Urachiche en Yaracuy salió recientemente un tractor que no ha vuelto por “órdenes de los superiores”, los mismos que cuando los trabajadores denuncian hacen caída y mesa limpia: también desaparecieron los repuestos que llegaron para los próximos 5 años de mantenimiento de las maquinarias. Apenas a un 25% de operatividad está la planta, la mayoría de la maquinaria está inoperativa por falta de repuestos, lubricantes que nadie sabe por qué no llegan, cuando es Pdvsa quien los produce, y en los inicios de Pedro Camejo los dotaba. No existe información oficial alguna al respecto de esa situación.

La maquinaria se encuentra desmantelada: 15 tractores, 16 cosechadoras, 5 máquinas de la línea amarilla, las tolvas para transportar el maíz sin cauchos. Se han presentado informes técnicos en cada visita institucional, y las respuestas son de descuido: no se ejecutan soluciones y los trabajadores siguen resolviendo como pueden. Este año iniciaron el plan de siembra mecanizada con 22 tractores, se logró poner lubricante solo a 12, con los demás se endeudó la empresa y los campesinos.

¿Cómo hace un productor que tiene que comprar aceite a precio bachaqueado para que le rastreen? Es insostenible: cuando comenzamos el plan de siembra una paila de aceite costaba 80.000.000,00 Bs, y el servicio por hectárea se cobraba en 1.567.000,00 Bs, pagando 10 hectáreas el productor ni siquiera llega al 20% de lo que se necesita para comprar una paila de aceite.

Los campesinos seguimos arando hasta con las uñas, sembrando y cosechando a pulmón para alimentar al país. Mientras las pocas rastras, sembradoras, cosechadoras, la línea amarilla para la vialidad agrícola, cargadores, tractores de alta potencia están en su mayoría parados, y los que están operativos por falta de planificación no cumplen con la tarea de rastrear 12.000 hectáreas al mes por lo menos.

La sede de Urachiche sigue abierta, todavía le queda maquinaria, pero no hay política de protección a la empresa, y a pesar del esfuerzo de los trabajadores está a merced del hampa, el apoyo que un día tuvieron de la guardia nacional ya no existe. Puede ser que esté pasando en estos momentos con la empresa “Pedro Camejo” lo mismo que le pasó a la Empresa Leguminosas del Alba, que fue quebrada: primero dejan de enviar insumos a la planta, luego alegan que no puede mantenerse ella misma, la desmantelan, la liquidan y la entregan a una empresa privada. Esa pareciera ser la apuesta de quienes gerencian.

Con el poder de la gente es posible otro escenario: un diagnóstico profundo y sincero de las empresas públicas del sector agrícola es urgente. De allí, por situaciones como ésta, que vengamos impulsando articular todas las fuerzas productivas del sector agrícola venezolnao en una Alianza Nacional Productiva que pueda impulsar una transformación de estas realidades. Desde La Corriente lo hemos propuesto como parte del Plan Nacional de Urgencias: debe intervenirse, evaluarse e investigarse la situación en que se encuentran las empresas, determinar su productividad y las responsabilidades de su estado crítico actual, sancionar, rectificar y profundizar con más participación del poder popular, de los campesinos y campesinas que a diario pasan por las plantas y ven esas máquinas llevando sol y agua, que junto a los trabajadores y trabajadoras son los únicos dolientes de ese sueño de Chávez llamado “Pedro Camejo” y que aún es posible rescatar.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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