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¿Qué sucede con los servicios públicos en manos del Estado?

Mar 16, 2018 | Comunicados

Son sistemáticas las denuncias de fallas en los servicios de electricidad, comunicación, gas, transporte público. Existen zonas del país que quedan sin luz durante horas, varios días seguidos. Ante eso la respuesta oficial es una sola: los ataques de guerra direccionados por el imperio en el marco del asedio sobre el país. Es innegable que la guerra existe, lo hemos analizado en muchas oportunidades, y que sus ataques tienen entre sus objetivos caotizar la vida diaria de nuestra gente, para lo cual afectar los servicios públicos es clave.

¿Pero esa la única explicación para dar cuenta del deterioro de los servicios en manos del Estado? Creemos que no, que existe una parte de responsabilidad de las sucesivas gestiones que no han gestionado de manera eficiente áreas de la economías tan neurálgicas como esas.

El problema es que, como en muchas áreas de la vida económica del país, los datos son difíciles de conseguir. La política de hecho de no proporcionar números dificulta saber en qué condiciones se encuentran los servicios, qué necesitan en términos de inversiones para mantenimiento y expansión. Sin embargo, por los datos recogidos entre trabajadores y comunidades, resulta claro que existe una necesidad de evaluar y reencauzar las políticas al frente de esos puntos vitales que se encuentran en estado de deterioro, una situación que abona a la estrategia de guerra del enemigo.

Vemos necesario un debate público, donde se haga un llamado a la incorporación de la gente, sus formas de organización como comunas, ciudades comunales, consejos de trabajadores, para abordar de manera colectiva un asunto tan importante. Quienes están al frente de esos espacios deben rendir cuentas, escuchar propuestas, críticas, aportes, abrir la institucionalidad a la participación popular. Esto tiene que ver con la necesidad de establecer mecanismos de la evaluación, seguimiento y control de las gestiones de gobierno en estas áreas, donde la gente tenga participación. Junto a esto es necesario una política de mayor peso por parte del presidente con el gabinete: la ineficiencia debe ser castigada.

Podemos agregar a esto que otro punto fundamental, desatendido, es el de la comunicación oficial cuando suceden fallas: ¿por qué no poner en pie mecanismos para explicar qué sucede? ¿por qué dejar que los rumores se expandan y ganen terreno en el sentido común? El silencio de la institucionalidad respecto a problemas que afectan a millones es un grave error, solo abona a la estrategia que busca desestabilizarnos.

La situación de los servicios públicos demanda nuestra atención, un debate público, una mejora que además de arreglar problemas permita demostrar al pueblo que los servicios en manos del Estado son eficientes, mejores que los del privado. De lo contrario crece el sentido común que piensa que el único capaz de administrar de manera eficiente es el sector privado, lo que representa un retroceso en la batalla de ideas de la revolución. Como en todo punto central del proceso, no habrá posibilidad de resolverlo sin apelar a mecanismos de protagonismo de la gente. Es necesario apelar a la autocrítica, la capacidad de un análisis propio que asuma errores. Eso nos enseñó Hugo Chávez.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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