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El resultado electoral adverso obtenido en Barinas es sin duda doloroso. Sin embargo, como toda derrota, también es aleccionadora.

Sabemos que ese espíritu de cambios adentro de la revolución, de actualización dentro de lo que el presidente Maduro ha llamado el nuevo comienzo, permitirá una profunda reflexión sobre lo que pasó en Barinas, lo cual es, en alguna medida, expresión de una realidad presente en buena parte del país.

No hay duda de que en este resultado tienen mucho peso las consecuencias sociales y económicas y el estado de ánimo colectivo que las sanciones han creado pese al enorme esfuerzo que hace la revolución para mitigarlas y garantizar al pueblo las necesidades básicas. No es cualquier cosa los logros en medio de un asedio brutal como el que se ha sometido al pueblo y al gobierno venezolano. Allí está, sin duda, una parte de la explicación, porque un segmento del pueblo, en este caso mayoritario de Barinas, no ha apoyado en esta oportunidad la opción revolucionaria. Pero también es verdad, absolutamente, algo que tiene tanto peso como el bloqueo,y así lo ha dicho el compañero Nicolás Maduro: las prácticas y métodos de hacer política que no están alineados a los postulados y mandamientos del proyecto transformador chavista, que colindan brutalmente con el ejemplo del comandante Chávez.

Nos referimos a una parte, no toda, de la dirigencia, que practica una forma de hacer política autocrática, distanciada de las bases, sin contenido ideológico, meramente asistencialista, que trata al pueblo como reservorio de dádivas y se olvidó de que el pueblo es sabio y paciente como canta Alí Primera.

Perdimos en Barinas, pero tenemos con qué, tenemos cómo volver a los caminos de Chávez. Que nadie allí se amilane, que nadie se sienta derrotado. Para los chavistas la derrota es una palabra que resignificamos en rectificación, en aprendizaje, en mayor voluntad de lucha, en la certeza de que volveremos siendo millones porque, pese a los errores y desaciertos de algunos, solo en el chavismo hay esperanza para el pueblo de Barinas y para toda Venezuela.

En ese sentido hacemos un reconocimiento al compañero Jorge Arreaza que lo dió todo en esta campaña por el pueblo de Barinas, y que supo encarnar esa necesidad de rectificación y cambio en su conducta y en su discurso. Asimismo, hacemos un reconocimiento profundo a la militancia que se jugó el todo por el todo y puso si esfuerzo y su trabajo en esta compleja batalla, en una contundente demostración de madurez política, de compromiso y de lealtad. Es clave que lo planteado en términos discursivos durante la campaña se convierta en directriz para el quehacer político de la revolución, no solo en Barinas sino en toda Venezuela.

Por ahora hay que volver a nuestras raíces. A ser radicales nos enseñó el Comandante Chávez, es decir, ir a la raíz de los problemas. Vamos a evaluar, vamos a hacer balances, con espíritu unitario, buscando las causas de fondo y no las superficiales, para asignar en tal y cual las responsabilidades del revés electoral.

Insistimos: las causas de fondo las vamos encontrar en los métodos y formas de hacer política que se han instalado en una parte de la dirigencia. Entonces, debemos pensar en cómo combatir esa forma de hacer política. La formación política, la renovación de liderazgos, ir a un encuentro permanente con las bases del PSUV y del pueblo en general, la crítica y la autocrática sana y unitaria. He allí las claves del nuevo comienzo en Barinas para que efectivamente vuelva la esperanza y amanecemos en unidad y rectificación por un gobierno con la gente.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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