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Según el patrón reciente del conflicto político en Venezuela, cobra relevancia nuevamente el frente internacional, ante la incapacidad de la oposición local venezolana por inclinar la balanza a su favor, bien sea capitalizando el descontento popular, logrando el quiebre de la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) o por la vía de la violencia abierta, como lo evidenció el reciente fracaso en el intento de asesinar al presidente Nicolás Maduro.

En este contexto se da la gira del Secretario de Defensa de EEUU James Mattis, el principal jefe militar del imperialismo estadounidense, por América Latina para visitar Brasil, Argentina, Chile y Colombia. Otros hechos recientes se inscriben también en la reactivación del frente internacional: 1) El planteamiento del gobierno colombiano de retirarse de UNASUR, 2) Una institución ilegal e ilegítima que pretende sustituir al Estado venezolano constitucional y legal, como el falso Tribunal Supremo de Justicia, sentencia al presidente Nicolás Maduro y dicta una espuria orden de captura en su contra.

La gira de Mattis es la tercera de funcionarios del más alto gobierno de EEUU en lo que va de año: primero fue el Secretario de Estado y después el Vicepresidente. En todos los casos, en las sesiones de trabajo con los gobiernos latinoamericanos se trataron temas no solo económicos sino también de cooperación militar, y en todos estuvo el tema de Venezuela presente en la agenda, siempre encubierto bajo el disfraz de la preocupación por la ausencia de democracia, por la migración de venezolanos(as) y por la supuesta crisis humanitaria venezolana.

Otro tema que ocupó la agenda fue el tratamiento de China y Rusia, aliados políticos y comerciales de Venezuela, como amenzas para la paz y la estabilidad del continente, lo que deja claro que la gira se enmarca en la disputa geopolítica global entre EEUU y otras potencias económicas y militares. Un hecho queda nuevamente a la luz: la injerencia de EEUU contra Venezuela tiene como marco el conflito geopolítico global por la disputa de los mercados, las reservas energéticas, las riquezas y la mano de obra de nuestros pueblos.

En plena ejecución de sanciones económicas contra nuestro país, habiendo ocurrido abiertas amenazas militares emitidas por el propio presidente de EEUU Donald Trump, que sea el turno del más alto jefe militar de EEUU implica que se enciendan en nuestra patria todas las alarmas, más aún a pocos días de un intento falido de asesinar al presidente Maduro. Y sobre todo, en un momento clave: el gobierno venezolano adelanta un conjunto de acciones económicas que podrían significar el comienzo de la salida de la grave situación en que actualmente se encuentra la economía.

La agresión a venezolanos y venezolanas en Brasil cerca de la frontera con Venezuela, hecho en el cual no sólo se agredió físicamente a nuestros compatriotas sino que les fueron quemadas sus pertenencias, podría tener vinculación con la visita de Mattis en la medida en que implica una intensificación de la campaña xenofóbica contra los venezolanos y venezolanas que han salido del país en el último tiempo y en la medida en que sirvió como disparador para que se activaran las vocerías políticas que desde fuera de Venezuela claman y trabajan por una intervención militar a Venezuela encubierta bajo la máscara de “ayuda humanitaria”.

El envío de un buque hospital del Comando Sur a Colombia supuestamente portador de ayuda humanitaria con la finalidad de contribuir a la atención de la población venezolana que se encuentra actualmente en Colombia es el otro hecho derivado inmediatamente de la gira de James Mattis, hecho que se suma a la ya activa presencia de Cascos Blancos argentinos en el territorio colombiano desde mediados de julio. Esto, sin duda, debe ser leído como una provocación militar desde el vecino país, y una nueva evidencia de que Colombia está siendo usado por EEUU como cabeza de playa de cara a una posible acción militar contra Venezuela.

Ante estas nuevas amenazas contra la paz de nuestra patria, contra nuestra democracia y contra nuestras instituciones, es necesario avanzar y consolidar la más férrea unidad popular y la más sólida imbricación cívico-militar. Para ello no es suficiente con declaraciones políticas ni manifestaciones de voluntad, sino que se requieren acciones concretas: fortalecimiento de la Milicia Bolivariana, activación de la militancia del Psuv en tareas y articulaciones vinculadas a la política de Defensa Integral del Territorio, y activación de todos los sectores sociales, organizaciones políticas y sociales, comunas y consejos comunales en dichas tareas.

La Corriente Revolcuionaria Bolívar y Zamora viene impulsando desde el año pasado las Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez como instrumento integrador de la militancia patriota en los territorios para nuclearse y prepararse en torno a la necesidad de defender nuestra soberanía, nuestra democracia, nuestra dignidad y nuestra paz. Es un modesto aporte que proponemos al chavismo de base de nuestro país y a la institucionalidad del gobienro bolivariano. ¡Aquí estamos y aquí seguiremos, rodilla en tierra!

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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