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Campesinos y campesinas del predio La Escondida, organizados(as) en el consejo campesino Lanceros de La Pescalinera de Zamora, a quienes el Instituto Nacional de Tierra les otorgó Carta Socialista de Permanencia Agraria por el predio La Escondida, denuncian nuevas agresiones y amedrentamiento.

El día de ayer un hijo del terrateniente Ricardo Mora se presentó en en el sitio acompañado de ocho hombres, tres de los cuales estaban armados de escopetas calibre 16, con la excusa de inspeccionar un ganado que está en el predio bajo el resguardo de los campesinos y campesinas. Pretendían hacer la supuesta inspección sin orden judicial alguna, por lo cual los campesinos y las campesinas no lo permitieron. La situación se tornó tensa y los hombres amenazaron reiteradas veces con hacer uso de las armas en contra de la gente: “En realidad lo único que pretendían era intimidarnos y seguir hostigándonos”, dijo Dannys Gil, uno de los voceros del consejo campesino: “Es la misma actitud que tenía Ricardo Mora antes de que ocurriera el asesinato de Orlando Reyes Parra”.

Luego de ocurridos los hechos, los campesinos y las campesinas se dirigieron a la fiscalía sexta a poner la denuncia. El fiscal de turno en un primer momento se negó a recibir la denucia, pero se logró que finalmente la tomara gracias a que fue grabado con un teléfono mientras se negaba. Ante dicha prueba de su negativa, accedió finalmente y tomó la denuncia.

Cabe destacar que estos hechos suceden apenas cuatro días antes de que vaya a ser realizada la audiencia de presentación de los tres imputados como autores materiales del homicidio de Orlando Reyes Parra, lo cual ocurrirá el martes 23 de octubre en el circuito judicial de Barinas: “Esta gente sabe que nosotros presionaremos de forma activa para que se haga justicia y caiga todo el peso de la ley sobre los responsables del asesinato de nuestro compañero Parrita. Por eso vienen a amedrentarnos”, afirmó Gil.

Es importante recordar, también, que Ricaro Mora, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de Reyes Parra, sigue detenido en Colombia, y continúa la espera de que sea extraditado y juzgado aquí en Venezuela. La justicia debe ser implacable ante el asesinato de campesinos y campesinas. Además, el dolor y la indignación por la forma extremadamente cruel en que fue asesinado el compañero Parrita reclaman la más contundente actuación de la justicia.

Estos hechos demuestran que, a pesar de que el Instituto Nacional de Tierras ha cumplido con la entrega de las tierras al consejo campesino, no cesa la violencia de la élite latifundista en contra del pueblo campesino. Es necesaria la definición de una política de acompañamiento y protección al campesinado en lucha para garantizar su integridad física y que no sigan cayendo campesinos a manos de sicarios y paramilitares.

Ello requiere no solo de que se garantice presencia de cuerpos policiales y militares en las zonas en conflicto, sino también la depuración de los órganos de justicia y derechos humanos. Es clave que denuncias como éstas sean recibidas en las fiscalías, debidamente procesadas, y que de ello se deriven actuaciones contra quienes cometen las amenazas y amedrentamientos. Si los terrateientes no sienten el peso de la autoridad, del Estado y de la ley, continuarán actuando con total impunidad. La revolución bolivariana debe ser contundente en su actuación a favor del campesinado y en contra de la élite latifundista.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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