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Euardo Viloria Daboín

El desarrollo del golpe de Estado contra la democracia venezolana sigue en marcha desde todos los flancos y aumenta su intensidad. A medida que transcurren los días y los hechos, se hace más evidente cómo Estados Unidos es quien dirige, cómo la subordinada derecha venezolana obedece y cómo el desarrollo del libreto interno corresponde programadamente al desarrollo del plan en el frente internacional. A cada paso, a cada jugada, a cada acción que Guaidó y la derecha local dan en el territorio venezolano se corresponden una o un cuerpo de acciones que Estados Unidos y sus aliados ejecutan en el tablero internacional.

Aunque no puede descartarse la reaparición de violencia provocada, pareciera haber pasado una primera fase violenta del plan, fase en que la apuesta central estuvo en fabricar un escenario de insurreción popular generalizado contra el gobierno de Nicolás Maduro: se construyó un relato según el cual las clases populares se alzaban violentamente contra el gobierno y la oposición pacífica marchaba multitudinariamente en el Este de Caracas y en otras ciudades del país. La violencia no prendió. La movilización de la derecha no pudo ocultar una también masiva movilización del chavismo en Caracas y otras sucesivas marchas multitudinarias en varios estados: Yaracuy, Lara, Apure.

Hoy el centro está puesto, junto al aumento de la presión económica, en la búsqueda del quiebre institucional, de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y de la unidad del bloque político chavista. La estrategia es clara: aumentar la presión por todos los flancos para que la hasta ahora sólida unidad popular e institucional del chavismo cruja por dentro y abra la grieta por la que pueda colarse alguna posibilidad real de que Guaidó y la Asamblea Nacional ilegal concreten todo lo que, en lo que va de golpe, no son más que declaraciones, amenazas, anzuelos, intenciones.

Primero fue la presión abierta contra la FANB. En varios mensajes de twitter Guaidó hizo nuevamente el llamado a los militares para que se sumaran al golpe y con el anzuelo de la Ley de Amnistía y Garantías lanzó la iniciativa de movilizar en pequeños grupos a su gente y entregar la ley en panfletos a los militares en la calle, en las zonas donde viven, en las afueras de los comandos y cuarteles. El video que circuló en redes sociales de un soldado de la Guardia Nacional quemando el panfleto delante del grupo de opositores que se la había entregado es una buena síntesis de los resultados de la jugada: a ello se sumó la realización de ejercicios militares en el estado Carabobo, en los cuales se vio al presidente Nicolás Maduro marchando junto a centenas de militares, presenciando maniobras, arengando a la tropa, acompañado del ministro de la defensa Vladimir Padrino.

De forma programada y casi en simultáneo, en la misma línea de ataque a la FANB, EEUU hizo sus movidas fuera del territorio venezolano. Todas estas fueron básicamente de amedrentamiento, presión psicológica, amenazas para generar miedo, dudas, terror y así forzar el quiebre: 1) la noticia de que el general Mark Stammer, comandante del Ejército Sur de los Estados Unidos, visitaría Colombia para “entrevistarse con la nueva cúpula militar y de Policía y revisar temas fronterizos”; 2) un contingente de 130 soldados israelíes al mando del coronel Golan Vach llegó a Brasil luego de que su gobierno reconociera a Guaidó como presidente de Venezuela; 3) John Bolton amenazó a Maduro con acciones violentas si se atentaba contra la seguridad personal de Guaidó; 4) circuló en redes sociales un video en el que un supuesto abogado tachirense, rodeado de hombres encapuchados, vestidos de negro y armados, anunciaba el inicio de una guerra en Venezuela, la búsqueda vivos o muertos del presidente Nicolás Maduro y otros altos funcionarios del gobierno, gobernadores y alcaldes, todo esto con un fondo simbólicamente llamativo: la bandera de Venezuela con sus ocho estrellas blancas en semicírculo en la franja azul y bajo éstas la estrella de David de la bandera israelí; 5) John Bolton “dejó colar por descuido” una anotación a mano en su cuaderno en la cual se leía que enviarían a Colombia 5000 soldados provenientes de Afganistán. A todo esto el ministro Padrino López respondió con claridad que en Venezuela hay preparación para contrarrestar esos ataques y que están a la espera de la violencia para actuar.

En el plano económico avanzaron con acciones concretas. Estados Unidos, en voz de John Bolton y del secretario del Tesoro, anunció sanciones a PDVSA y el bloqueo de sus cuentas y activos en el territorio estadounidense, luego de que Marco Rubio dijera que las cuentas de Venezuela en Estados Unidos pasarían a ser administradas por Guaidó: “Cualquier compra de petróleo venezolano, el dinero tendrá que ir a cuentas bloqueadas”, dijo Bolton. Esto implica el secuestro de 7 mil millones de dólares en activos y hasta 11 mil millones en exportaciones petroleras para este año: “Como resultado de la acción de hoy, todos los bienes e intereses propiedad de PDVSA que estén sujetos a la jurisdicción de los EE.UU. están bloqueados, y las personas en los EE.UU. tienen generalmente prohibido realizar transacciones con ellos”. Con esto se puso en evidencia una vez más el doble rasero con el que actúa el gobierno de Estados Unidos: por un lado erigen un discurso de defensa de la democracia y los derechos humanos, y por el otro asaltan el patrimonio de un país y un pueblo, en este caso el venezolano: a estos 18 mil millones hay que sumar 23 mil millones de dólares congelados que impiden al país la compra de medicamentos y 1200 millones de oro venezolano retenidos en un banco de Gran Bretaña.

La línea de acción que busca el quiebre institucional no se limita a la FANB. Se han desplegado más presiones para quebrar la unidad que hasta ahora han mantenido los poderes públicos en torno a Nicolás Maduro como Jefe del Estado. Guaidó hizo público en twitter un llamado a los magistrados y funcionarios del Tribunal Supremo de Justicia para que se sumen al golpe: “A quienes hoy están en la sede del TSJ: el régimen está en su etapa final ¡Esto es indetenible y ustedes no tienen que sacrificarse con el usurpador y su banda! Piensen en uds,su carrera,en el futuro de sus hijos y nietos que también son los nuestros. La historia se los reconocerá (…). Los crímenes de lesa humanidad no prescriben, señores funcionarios venezolanos; no se anoten en esa lista; piensen en sus hijos, madres, hermanos. Luchar por una mejor Venezuela para todos, demanda también de su participación y apoyo”. La actuación por Twitter es lo que se ve. Debajo hay presiones, amenazas, promesas, ofertas. En este aspecto sólo parecen haber conseguido el quiebre de la cónsul de Venezuela en Miami, Scarlet Salazar, que manifestó públicamente el reconocimiento de Guaidó como presidente. Prueba de esta unidad y firmeza de los poderes del Estado Venezolano es la solicitud que hoy hizo el Fiscal General de la República, Tarek William Saab, ante el Tribunal Supremo de Justicia para dictar medidas cuatelares a Juan Guaidó para prohibir su salida del país, prohibirle enajenar bienes, muebles e inmuebles y el bloqueo de sus cuentas bancarias en Venezuela. En esta dirección, entonces, tampoco ha tenido mayores avances el plan golpista, pero cabe esperar mayores presiones y acciones: el nombramiento de un Consejo Nacional Electoral paralelo para que convoque a elecciones sería una de las que se ve venir en lo inmediato, alineada con lo planteado por Francia, Alemania y España de que sino se convoca a elecciones este sábado reconocerían a Guaidó como presidente.

En este contexto inicia Guaidó el ataque en otro plano: la búsqueda de fractura de la unidad política del chavismo, que hasta ahora también se ha mantenido sólida. En su twitter publicó una nota de prensa en la que se hace saber que Arkiely Perfecto, anteriormente diputada suplente por el partido Tupamaro, de tendencia chavista, asumía su rol como diputada titular en la ilegal asamblea que Guaidó preside: “Yo sigo siendo chavista y por eso decido dar este paso”, dicen la nota que dijo la diputada. A todas luces se trata de un nuevo anzuelo, esta vez lanzado a las fuerzas chavistas para provocar división, roce, dudas. Además de las operaciones psicológicas para quebrar la subjetividad ser dirigentes, militantes, ¿cómo presionan, qué ofrecen, con qué amenazan? Lo mismo que vienen haciendo con la FANB y que empezaron con los poderes públicos y la institucionalidad, empieza ahora en contra de la unidad chavista. Necesitan, como parte de su relato, que el chavismo se quiebre, que incluso figuras pertenecientes al chavismo rechazen a Maduro y apoyen al autoproclamado Guaidó y sus padrinos del norte. Lo intentaron con la siembra de violencia en zonas populares para que la base chavista cayera en la violencia y sus cálculos no salieron. La diputada Perfecto es el primer paso. Vendrán más acciones apuntando al mismo fin.
Esta semana la derecha en su plan golpista se prepara para nuevas movilizaciones de calle, una para mañana miércoles 30 de enero y otra para el sábado 2 de febrero. Ambas se dan con nuevos elementos: apoyo estadounidense que aumenta en sus niveles de presión, tanto económica como militar y diplomática, una nueva campaña mediática y diplomática sobre supuestas violaciones a derechos humanos en el país impulsada entre otros por el cantante español Miguel Bosé, y el inicio de actuación del Estado legítimo en contra de Guaidó. Esto, a la espera de que cierre el cuadro internacional de apoyo a Guaidó y al golpe más allá de EEUU, Israel y el Grupo de Lima.

Fracasado el primer intento de violencia la semana pasada, cabe esperar algún nuevo intento de falsa bandera en el marco de las movilizaciones, o que se reactive el esquema de 2017, que consistió en: 1) movilizaciones masivas de oposición conducidas a puntos no autorizados que inevitablemente generan confrontación con los cuerpos de seguridad encargados de custodiar el paso a esos puntos, para generar las “convenientes” imágenes de “represión” y épica de “resistencia”, 2) violencia mercenaria, generalmente ejecutada de noche, pagada, con sus cifras e imagenes de muerte, saqueo, fuego y destrucción, 3) la confusion interesada de los datos e imágenes de unos hechos y otros en los twitts y post de redes sociales y en las notas de prensa y reportajes de los medios del mundo.

Hasta ahora, la programada ejecución del plan en los dos niveles planteados, el nacional y el internacional, no parece haber cuajado del todo. La apuesta principal a la que se aspiraba llegar como resultado de la agresión híbrida y el aumento de la presion al máximo, que era el quiebre interno, la implosión por cualquiera de las vías (la popular, la militar, la institucional), no ha ocurrido. Venezuela y el chavismo han resistido. Pero sabemos que la presión seguirá. Sabemos también que el actual plan de golpe puede ser también parte de la preparación de un escenario futuro. Mientras la implosión interna no ocurra y sigan firmes el pueblo, la FANB, los poderes públicos y las fuerzas políticas patriotas, siempre quedará abierto el único camino por el que puede concretarse la tan anunciada ruta descrita por Guaidó para que se cumpla el objetivo de EEUU. Ese camino es la violencia, inoculada por alguna de las vías que EEUU ha experimentado en su historia reciente para apoderarse de riquezas, pueblos y territorios.

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