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Iniciamos el último trimestre de un año que quedará en la historia y en la memoria del país, un año signado por la más severa escalada de la agresión que EEUU dirige contra Venezuela. El objetivo de esta última parte del año está claro: recuperar la Asamblea Nacional para el país, para la institucionalidad, para la democracia. Las elecciones del próximo 6 de diciembre en nuestro país tienen un significado más profundo que la sola elección de los 277 diputados y diputadas a nivel nacional: es la materialización de la opción que los venezolanos y venezolanas eligen para la resolución de las diferencias políticas, un camino democrático, pacífico y soberano.

En esa lucha, como parte de las fuerzas revolucionarias que se aglutinan en torno al liderazgo del presidente Maduro y de la dirección del Psuv, participarán por el estado Apure cuatro candidatos y candidatas militantes de La Corriente: Orlando Zambrano, Leonor Olivares, Melitza Orellana y José Cabrera, hombres y mujeres venidos de las bases populares, forjados en la lucha social junto a la gente, hombres y mujeres que han estado siempre en primera línea a la hora de construir la democracia revolucionaria, de organizar y multiplicar la solidaridad, de luchar por el desarrollo productivo del campo y defender la paz, la democracia y la soberanía.

Orlando, Leonor, Melitza y José estarán, junto a los compañeros y compañeras Jesús Rafael Suárez Chourio, Edgar Fernando Acosta Áñez, Yeicar Saraih Pérez Gómez, Daniela Yosagel Urbano Zapara, Cesar Temístocle Galipolly Laya, Enma Graciela Díaz de Solórzano, Pastor José Suárez Gómez y Neiva Juliana Pérez, dando la batalla junto a la gente para construir la victoria chavista en las elecciones parlamentarias.

En el plano internacional las elecciones parlamentarias de diciembre de este año, que permitirán recuperar la Asamblea Nacional para la institucionalidad democrática, son clave para fortalecer las relaciones de Venezuela y el bloque de países aliados como Rusia, China, Turquía, Irán, Argentina, México y Cuba, entre otros. Además, permiten demostrar al mundo que en nuestro país hay una democracia activa y fuerte, que ha resistido los peores embates por destruirla. Aunque la coalición internacional dirigida y presionada por EEUU probablemente no reconozcan el proceso electoral, cada vez son más los países que ante nuestras demostraciones de fuerza y democracia, tienden a deslindarse y apoyar a Venezuela.

En el plano nacional, las elecciones son fundamentales para reafirmar y fortalecer al Estado, al gobierno bolivariano y a la institucionalidad del país, ante las reiteradas y agresivas pretensiones de EEUU y sus aliados locales para construir la imagen de Estado fallido, de caos e ingobernabilidad. Son clave, además para la necesaria reinstitucionalización, en la medida en que se rescatará uno de los poderes que forma parte del Estado, que hasta ahora había estado en servicio de la agresión extranjera. Y, además de ello, un elemento que no es menor: restablecer la lucha política dentro de los límites democráticos y pacíficos, aislando a los sectores fascistas, violentos y proinjerencistas.

Fisonomía de la nueva Asamblea Nacional

De las elecciones de diciembre debe resultar una Asamblea Nacional de carácter patriótico, es decir, una asamblea nacional que defienda la soberanía y la independencia nacional, por encima de las diferencias y luchas políticas del país, es decir, una Asamblea Nacional que como órgano del Estado esté alineada contra la agresión militar, diplomática y económica, contra el bloqueo financiero, comercial y petrolero.

Al mismo tiempo, el país necesita una asamblea ética, que tenga entre sus tareas centrales la lucha contra la corrupción y por el adecentamiento de la función pública, una asamblea que promueva y practique una ética política radical como paradigma y ejemplo de la forma de hacer política.

Por último, la nueva Asamblea Nacional tiene que ser profundamente democrática. Debe ser un espacio que legisle para impulsar y profundizar la democracia de la gente, participativa y protagónica, un espacio que practique el parlamentarismo participativo, de la gente, articulando esfuerzos para promover la más amplia participación de todos los sectores de la vida nacional en los grandes debates del país. La nueva Asamblea nacional debe ser el foro político por excelencia, donde se expresen libremente todas las visiones que conforman y coexisten en la sociedad venezolana, debe ser un espacio en el que se discuta abiertamente, de cara al país, y se establezcan los consensos necesarios para una visión de país soberano, ético, justo y profundamente democrático.

Esta es la dimensión de la tarea que tienen por delante nuestros compañeros y compañeras que asumen con entereza y compromiso esta lucha. Con esta gran tarea en sus espaldas, con estos sueños de los hombres y mujeres del campo y la ciudad que quieren una Venezuela democrática, soberana y en paz, van nuestros candidatos y candidatas por el estado Apure a la lucha por la recuperación de la Asamblea Nacional.

¡Por una Asamblea Patriótica, Ética y democrática, juntos es la cosa!

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