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A propósito del proceso electoral realizado en Ecuador el pasado 7 de febrero, y la segunda vuelta prevista para el próximo 11 de abril del presente año, desde Prensa CRBZ realizamos una entrevista a Irene León, socióloga y comunicadora, directora de la Fundación de Estudios, Acción y Participación Social (FEDAEPS), espacio dedicado a la investigación y formulación de propuestas sobre economía, alternativas al capitalismo, diversidad, feminismo entre otras causas.

Para León estas elecciones ponen en evidencia una decisiva disputa de sentidos y de proyectos, que se expresa, por un lado, en el reposicionamiento de una propuesta de futuro, levantada entorno a un programa alternativo, de país soberano, representado por la candidatura de Andrés Arauz, del Movimiento Revolución Ciudadana, miembro de la coalición Unión por la Esperanza -UNES-, que resultó ganador en la primera vuelta electoral y, por otro lado, se expresa la brega por el afianzamiento del neoliberalismo y, por ende, del poder del capital y su hegemonía, representado por el segundo contendiente, el banquero Guillermo Lasso, del partido Creando Oportunidades.  El proceso electoral ha sido una suerte de vitrina que exhibió las presiones provenientes de los entornos de esta última tendencia, en cuya agenda programática figura la supresión del progresismo y que para lograrlo, a más de la judicialización de la política y la persecución, ha llegado incluso a poner  en jaque la celebración de la segunda vuelta, mientras en la primera fase se llegaron a evidenciar signos de lo que se identifico como un intento de “golpe electoral”.

¿Cuál es su balance de la pasada jornada electoral? ¿Qué lectura hace del resultado obtenido en medio de las enormes dificultades y obstáculos y persecución?

Ecuador celebró elecciones para el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo el pasado 7 de febrero, como resultado obtuvieron el primer lugar, para ambos poderes, las candidaturas de Unión por la Esperanza -UNES-, una coalición que congrega a unos 500 movimientos y organizaciones, entre ellas el Movimiento Revolución Ciudadana, del cual proviene Andrés Arauz, primero para el balotaje presidencial con 13 puntos por encima del neoliberal Guillermo Lasso.  Para el poder legislativo también esta fuerza política obtuvo unos 13 puntos más que el Movimiento Pachakutik que resultó segundo.

Este resultado, si bien es preliminar, constituye una victoria para el progresismo que, para llegar hasta ahí, tuvo que sortear múltiples obstáculos,  entre ellos los relativos a la judicialización de la política que impidió, por ejemplo, la candidatura de Rafael Correa a la vicepresidencia.  En esa misma línea, el Consejo Nacional Electoral negó el registro político al Movimiento Revolución Ciudadana y a otras figuras políticas afines.  Hubo tantos impedimentos y amenazas en el camino del progresismo que se llegó hasta a hablar de un intento de ‘golpe electoral’.

Sin duda, esas amenazas persisten y se manifiestan desde ya en el camino hacia la segunda vuelta.  Es más, ante la posible victoria de Arauz, actores de la derecha han puesto en escenario hasta la suspensión de las elecciones.  Igualmente, como complemento a la desinstitucionalización provocada por la disminución del Estado, que ha operado en los últimos 4 años y que ha llegado a afectar hasta al sistema electoral, están en el escenario operativos de injerencia extranjera, como el que se evidenció con la presencia del Fiscal colombiano, Francisco Barbosa, que visitó Ecuador el mismo día que debían anunciarse los resultados de la primera vuelta  a presentar acusaciones, que pronto se evidenciaron como infundadas, contra Andrés Arauz.

¿Cuál es el escenario para la segunda vuelta de las elecciones?

Ante la victoria del progresismo en primera vuelta y la eventualidad de refrendar esa victoria en el balotaje del próximo 11 de abril, la derecha colocó un guión de disputa por el segundo lugar, entre el banquero Guillermo Lasso y Yaku Pérez del Movimiento Pachakutik.  Ese incidente no sólo opacó la victoria de Arauz sino que generó inestabilidad y desconfianza en ciertos sectores, pues el propio Consejo Nacional Electoral se vio involucrado en reuniones informales, contrarias a lo estipulado por el Código de la Democracia, con los candidatos que llegaron en segundo y tercer lugar.  En esos escenarios participó también parte de la delegación de Observadores de los Estados Americanos (OEA), no obstante, ante los reclamos y pronunciamientos de actores democráticos nacionales e internacionales, y ante las inocultables demoras en la proclamación oficial de los resultados, ulteriormente esa misma institución llamó a proceder según la Ley y proclamar los resultados electorales.

En el camino a la segunda vuelta será imprescindible el respeto no sólo al Código de la Democracia sino también al reglamento electoral y a la institucionalidad democrática, para que los resultados reflejen la voluntad popular y sean anunciados, sin injerencias, siguiendo los procedimientos existentes en el país.

La campaña electoral será compleja, no sólo por las situaciones antes descritas, sino porque en esta disputa de proyectos de futuro, la derecha mostrará músculo en su movilización publicitaria y comunicacional, misma que ya beneficia de una significativa adhesión de los medios corporativos, como también de importantes inversiones en asesorías de ‘comunicación política’ conocidas por moverse en el campo del sensacionalismo y la falacia.  El candidato banquero, Guillermo Lasso, que se postula a la presidencia por tercera vez quiere cantar victoria a todo precio.

Por su parte, el candidato del progresismo, Andrés Arauz, tiene a su ventaja el legado de la Revolución Ciudadana (2007-2017) cuyos logros, aún frescos en la memoria del pueblo, constituyeron un pilar para obtener el primer lugar en la primera vuelta.  Asimismo, su propuesta programática organizada en torno a la justicia económica, plurinacional, cultural, de género y otros, es también consistente y dialoga con las prioridades populares.  Como economista, Araúz conoce a fondo el sistema financiero –que es el gran ganador del retorno al neoliberalismo- y tiene planteos para reorganizar la soberanía financiera, que tiene que ver entre otros con el endeudamiento de la gente y del país.  En esa misma línea ha trabajado propuestas para actuar frente a los instrumentos que imponen los intereses del capital por encima de los derechos de los pueblos y de la gente. Proyecta, a corto plazo, el restablecimiento de la economía para la gente, que ha sido desmantelada a tono con los privilegios al sector privado y el retorno a la rectoría del Fondo Monetario Internacional, mientras a largo plazo propone una mirada al futuro con los pies puestos en la Constitución del Buen Vivir, que ha sido minimizada por el neoliberalismo. El retorno del país a los escenarios y propuesta de la integración regional soberana figura entre las prioridades.

 

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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