Seleccionar página

Acompañamos y respaldamos el conjunto de iniciativas políticas e ideológicas que viene planteando el presidente Nicolás Maduro, en la medida en que todas implican aspectos claves para el reimpulso y la profundización de la revolución bolivariana. La lucha contra la corrupción, la profundización de la democracia revolucionaria con el impulso de las ciudades comunales y la búsqueda de “nuevos métodos para que el partido asuma un papel más crítico, dinámico y activo», configuran tres ejes claves para avanzar en una línea estratégica revitalizante y dinamizadora de la revolución política. Veámoslas una a una.

  • Las ciudades comunales son un paso importante para avanzar en el objetivo histórico de construir una sociedad democrática y en la transformación del Estado oligárquico en un Estado basado en el poder de la gente, con múltiples y diversas formas de participación y de ejercicio directo del poder. Sin embargo, creemos que la construcción de estas ciudades comunales debe partir de bases ciertas, de realidades concretas, no desde el papel, no desde estadísticas que muchas veces no se corresponden con la realidad.

Las ciudades comunales no deben ser decretadas, ni impuestas por instancias burocráticas, cosa que no significa que el Estado y el gobierno no deban cumplir un papel central en su conformación. Lo que queremos decir es que es necesario pasar por un proceso previo de reimpulso y fortalecimiento de los concejos comunales y comunas, pilares sobre los que van a estar soportadas las ciudades comunales. Quienes estamos en el trabajo de base sabemos que, excepto algunas experiencias referenciales, sus niveles de organización, participación y empoderamiento no son los adecuados como para de golpe plantearse niveles superiores de agregación. No basta para lograr esos niveles óptimos adecuarlos y reelegir vocerías, lo que es una respuesta administrativa, se trata de construir y ejecutar un plan de reimpulso integral que solidifique esos dos primeros niveles de organización para pasar a niveles más complejos de agregación del poder comunal. Si no, se corre el riesgo de que terminemos con 200 ciudades comunales como está planteado en la meta, pero de papel, apropiadas por cenáculos de «voceros» en muchos casos impuestos con el solo propósito de controlar los recursos que vayan a ser asignados a estas ciudades comunales.

Las ciudades comunales deben partir de un diagnóstico territorial para evaluar su viabilidad política, organizativa y geográfica. En donde exista condiciones para avanzar se debe hacer, pero en aquellos territorios donde no las haya es necesario plantearse planes dirigidos para crear esas condiciones. Es mejor construir experiencias modelos o referenciales que puedan mostrar la viabilidad de esta forma de empoderamiento en una primera fase, que decretarlas de forma plana y automática.

  • Avanzar hacia un PSUV más crítico, más dinámico y activo, como lo plantea el presidente, no solo es acertado sino que es una tarea estratégica para poder conducir el proceso revolucionario hacia la actualización y revitalización que se necesita de cara a la construcción de la sociedad democrática, ética y humanista planteada como objetivo histórico por la revolución bolivariana, es decir, una sociedad inclusiva, de bienestar colectivo e igualitaria. Se trata de avanzar hacia el partido de Chávez, un partido que sea instrumento de transformaciones, que entienda el carácter actual de la disputa, no solo contra el imperialismo sino también la disputa de sentidos, de emociones, la batalla ética, en fin, la batalla hegemónica.

Urge superar la lógica de partido-correaje, del clientelismo, del asistencialismo, para que la dualidad partido/gobierno se convierta en una sinergia transformadora, en potentes instrumentos para la superación de la crisis que estamos sufriendo. Esto pasará solo si se sucede un proceso profundo de renovación, de formación de liderazgos éticos y democráticos, y de creación y aplicación de mecanismos internos para ello.

  • Si avanzamos en la profundización del poder popular, en el papel activo de la gente en nuestra democracia, si renovamos el partido para hacerlo más crítico, más activo en las tareas realmente transformadoras (sin dejar de ser un eficaz instrumento electoral, obviamente), para convertirlo en un partido más dinámico como está propuesto, podremos entonces estar en mejores condiciones para dar la batalla contra la corrupción, contra las desviaciones éticas que tanto daño hacen al país y, sobre todo, a la posibilidad de lograr la recuperación económica, aun cuando podamos convenir en que la principal causa es el criminal e ilegal bloqueo comercial y financiero.

Con el poder de la gente, con un partido ético y democrático, tendríamos dos poderosas fuerzas para derrotar la corrupción, la agresión extranjera y para revitalizar radicalmente la revolución bolivariana en el marco de las perspectivas de Chávez.

Por estas razones creemos desde La Corriente que estas iniciativas planteadas por el presidente Maduro deben ser acompañadas con entusiasmo y determinación por todas las fuerzas chavistas. La Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora dice presente, y desde ya dirige todos sus esfuerzos, su voluntad, el tiempo y la energía de su militancia la consecución de estas tareas estratégicas.

¡Vamos pues, con la profundización del poder de la gente y de la democracia revolucionaria, con la revitalización y dinamización del Psuv, a dar la batalla contra la corrupción, contra las desviaciones éticas, por la revolución política, por la recuperación económica y por la derrota del bloqueo!

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Pin It on Pinterest

Share This