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¿Dónde están las claves para derrotar el 11 de abril permanente que vivimos en Venezuela?

Abr 11, 2018 | El poder de la gente

Hoy, 11 de abril, se cumplen 16 años del golpe de Estado del imperialismo y las clases dominantes venezolanas contra el comandante Hugo Chávez y el pueblo venezolano. Ese día Venezuela vivió con total claridad un ejemplo de golpe de Estado utilizado por el imperialismo estadounidense para colocar en el poder gobiernos títeres y evitar que se desarrollen gobiernos antiimperialistas, progresistas y de izquierda en América Latina.  Hoy, a 16 años de derrotado aquel golpe y otros más que vinieron, el país y el continente viven otras y más acabadas formas para ejecutar el mismo objetivo, nuevas y refinadas formas de golpe de Estado e injerencias: la guerra económica y financiera, la infiltración paramilitar, sanciones económicas, golpes institucionales, entre otros mecanismos.

Sobre este tema, Prensa CRBZ conversó con Kevin Rangel, coordinador nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

¿En qué contexto se da el golpe contra Chávez y qué lo desencadena?

El golpe ocurre cuando la revolución comenzaba a definir su rumbo estratégico, que ya se había iniciado con la consulta popular del referéndum consultivo, la Asamblea Constituyente y la aprobación en referéndum popular de la constitución de 1999. Ese proceso permitió refundar la patria. Luego, Chávez había empezado a tomar un conjunto de medidas y acciones con la ley habilitante, que le permitió decretar el conjunto de las 42 leyes. Dentro de este conjunto de leyes, hubo dos que desencadenaron el golpe de Estado, la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Tierras, es decir, las que implicaban el control de la energía y la democratización de la tierra. Vemos entonces que aquella refundación inició por quebrar el control que históricamente había tenido el imperialismo norteamericano sobre nuestra industria petrolera así como el control que tenía la clase burguesa y latifundista en Venezuela de las tierras.

De alguna forma, el imperialismo y la burguesía, al principio, esperaban que se repitiera la lógica de algunos líderes que habían llegado al poder en otros momentos en el continente levantando banderas populares, es decir, la lógica de la traición al pueblo. El imperialismo norteamericano y la clase política de la cuarta república esperaban que el comandante Chávez traicionara el proyecto, traicionara las banderas por las cuales llegaba al poder y por las cuales el pueblo se movilizó masivamente a conquistar una victoria para darle fin al pacto de punto fijo y comenzar a definir un rumbo revolucionario, un rumbo que quebrara con los intereses imperiales y pusiera los intereses del pueblo por encima de los de la burguesía y oligarquía nacional y transnacional.

Al comprobar que Chávez no traicionaría sino que avanzaba en el programa revolucionario, vino el golpe. El 11 de abril abrió el camino a un conjunto de agresiones e injerencias, a la  agresión y asedio constantes y sistemáticos para derrocar al gobierno de la revolución bolivariana. Son ya 16 años desde aquel abril del año 2002 y esas acciones del imperialismo no han cesado.

Hemos visto otros casos de derrocamiento de gobiernos en América Latina, ¿qué opinas al respecto?

La revolución bolivariana inició un proceso de transformaciones que se fue generando en todo el continente, implicó un proyecto para ir construyendo un mundo multipolar, un proyecto de alternativas a la institucionalidad internacional del imperialismo norteamericano con la que se legitimaban gobiernos dictatoriales disfrazados de democracias. Así se fueron contruyendo el Alba-TCP, Petrocaribe, Celac, Unasur, se fue tejiendo un conjunto de espacios de articulaciones, no solo entre Estados y gobiernos, sino entre los pueblos y sus organizaicones sociales y políticas, que llevaban entonces a una pérdida del control por parte del imperialismo norteamericano sobre el continente.

Estos procesos revolucionarios que se iban levantando en Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador, donde fueron llegando al poder gobiernos progresistas en el continente, han venido transformándose en uno de los centros de la disputa geopolítica global, de la batalla internacional. De allí la intervención estadounidense en todos esos procesos, de distintas formas y en intensidades distintas, para sacar del poder a líderes y liderezas como Cristina Kirchner, Lula, Lugo, Zelaya, Correa y Evo Morales. El caso más reciente vivido con Lula es un claro ejemplo de esa injerencia, en una modalidad distinta a la del 11 de abril, más parecida a la de Zelaya o Lugo, en Honduras y Paraguay.

Por eso, hoy, 16 años después pudiéramos decir que seguimos enfrentando un 11 de abril. Y no solo en Venezuela, sino en toda latinoamérica.

En ese contexto de 11 de abril permanente, ¿cómo ves el escenario actual?

Hay mucha diferencia, porque de eso resultó un aprendizaje para la revolución bolivariana y para el pueblo de Venezuela. Primero, la claridad en  la necesidad de profundizar los niveles de la organización popular y construir bases sólidas para la defensa de la revolución y de la soberanía. Se ha venido avanzando en eso en este proceso.

El 11 de abril se combinaron un conjunto de actores como parte del guión de la estrategia del imperialismo norteamericano. Estaba la iglesia, los medios de comunicación y los sectores empresariales de la oligarquía representada en federaciones como Fedecamaras quienes fueron partícipes del golpe de Estado. Pero también hubo participación de traidores(as) a la revolución bolivariana, que estaban allí solapados y que también traicionaron el proyecto y traicionaron al comandante Chávez.

Hoy estos sectores siguen allí, en su empeño, pero ha cambiado el guión. Han llevado un conjunto de operaciones contra la revolución bolivariana, desde la infiltración paramilitar hasta la intervención a niveles altos de la revolución y de los distintos gobiernos para ir captando adeptos también dentro de los procesos progresistas. Actores como Rafael Isea, Miguel Rodríguez Torres, Luisa Ortega Díaz fueron captados por el imperialismo norteamericano, lo cual corresponde entonces a un plan estratégico.

Otro aspecto importante es que ya no está la presencia de Chávez, ¿no?

Con la pérdida de Chavez han venido generando una ofensiva contra el pueblo, contra la revolución bolivariana y contra todo el bloque alternativo continental al imperialismo norteamericano. En la ausencia de Chávez vieron una oportunidad para concretar el derrocamiento, y por eso la ofensiva comunicacional, mediática, cada vez más agresiva contra la revolución bolivariana, generando distintos elementos incluso xenofóbicos contra Venezuela, y no sólo mediáticamente sino económica y diplomáticamente de modo frontal.

¿Dónde ves las claves para continuar resistiendo y derrotar al imperialismo en ese intento permanente de derrocar la revolución?

Ese balance histórico que hacemos del plan de agresión contra la revolución bolivariana hoy tiene que llevar también a una reflexión que permita identificar que se trata de los mismos actores del plan adelantado contra Venezuela en distintas fases, pero que también nos permita internalizar la revolución bolivariana y seguir profundizando nuestros niveles de la organización popular y de defensa de la patria. Porque la confrontación sigue abierta, sigue vigente contra ese modelo que pretender restaurar el imperialismo en Venezuela.

Ante eso es necesario confrontar en el escenario internacional, pero también es necesario confrontar a lo interno de la revolución los factores que colaboran con las estrategias del enemigo: la ineficiencia, la corrupción. Porque justamente en ese Abril del 2002, uno de los factores importantes fue justamente la colaboración a lo interna de los traidores al proyecto. Por ejemplo, quienes hoy se solidaricen con los terratenientes, quienes desde adentro pretenden derrotar el legado del comandante Chávez, le hacen un franco favor a la estrategia del imperialismo y de derrotar un plan estratégico para la producción de alimentos para la defensa del país y el fortalecimiento cada vez mayor de los niveles organizativos de la gente.

El 11 de abril jugó un papel importante, como siempre lo ha jugado en todos los escenarios, el pueblo venezolano. Es el pueblo bolivariano quien logra retornar al presidente Chávez a Miraflores. Es ese pueblo consciente, movilizado, el que hoy en día requiere del máximo acompañamiento para fortalecer mucho más sus niveles de organización. En la lealtad de la revolución con ese pueblo está la clave para que permaneza firme y decidida la lealtad del pueblo con la revolución.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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