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Desde ambos lados de la carretera panamericana, en lo que se conoce popularmente como Sur del Lago, pueden observarse grandes extensiones de las mejores tierras del país, denominadas A1 en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario. La denominación hace referencia a los grados de aptitud del terreno. A1, A2, A3, N1, N2, tierras sumamente aptas, moderadamente aptas, marginalmente aptas, no aptas temporalmente y no aptas permanentemente, respectivamente.

A1, sumamente aptas para la producción agrícola. Por esta razón es que la lucha por la reactivación productiva del campo adquiere una gran importancia en la zona. La finca La Chapala, ubicada en el municipio Obispo Ramos de Lora del estado Mérida, no es la excepción.

78 familias campesinas ingresaron desde octubre del 2018 a una parte del predio de 600 hectáreas. Específicamente 150 hectáreas son las que estas familias han puesto a producir.

La particularidad es que la finca ya cuenta con un rescate dada la improductividad en la que se hallaba en manos de su antiguo terrateniente. El rescate a favor de Agropecuaria de la Fuerza Armada (Agrofanb) no revirtió las condiciones de improductividad o baja productividad. Son las manos campesinas las que están revirtiendo esta situación de abandono de las tierras. Por ello plantean la necesidad de un rescate sobre el rescate previo. Tienen como objetivo que el Instituto Nacional de Tierras revoque (en parte) la carta agraria a favor de Agrofanb y se la entregue a la comunidad campesina. Para alcanzarlo, han comenzado a realizar los trámites necesarios, realizando la denuncia correspondiente acompañada de imágenes actuales que muestran el estado de situación de la finca.

A diferencia de otros predios de la zona, donde los campesinos y campesinas han enfrentado la violencia terrateniente organizada, expresada en sicariato, amenazas de grupos armados, destrucción de la siembra, en el caso de La Chapala afortunadamente no se vivenciaron situaciones de este tipo. Sí hay por parte del Fiscal auxiliar interino del Ministerio Público circunscripción Mérida, Dr. Jesús Leonardo Ojeda Coronel, una persecución judicial sobre dirigentes campesinos, a los cuales les ha iniciado una investigación por ingresar a producir en los terrenos abandonados. Una investigación basada en la denuncia de un civil en un predio de Agrofanb, una denuncia que no cuenta siquiera con la cédula de identidad del denunciante. No es la primera vez que este fiscal arremete contra la comunidad campesina, hay que recordar su accionar semanas atrás en Montecarlo, donde acusó a Adelis García de no interesarle la muerte de su hijo, asesinado por sicarios hace poco menos de un año.

La comunidad campesina de La Chapala, que está conformando sus consejos campesinos, enfrenta una situación sumamente dificultosa: la anegación de los terrenos ante las persistentes lluvias y desborde de los ríos del predio.  Decenas y decenas de hectáreas quedan debajo del agua, perdiéndose de este modo la siembra (plátano principalmente) y el trabajo de meses. Para tomar dimensión del arduo trabajo de las familias cabe retomar las palabras del campesino José Gregorio Salcedo, quien comentaba que les tomó 42 días limpiar el acceso para llegar a las parcelas. 42 días de trabajo manual, sin más que unos pocos machetes. Más de un mes de desmalezar la tierra dada la situación de abandono en que se encontraba. Luego vendría el tiempo de la preparación del terreno y la siembra. La cual en muchos casos es arruinada por los desbordes de los ríos y las lluvias.

Sin embargo, estas dificultades producto de las inclemencias climáticas son de fácil resolución si se apoya la producción que llevan adelante las familias campesinas: canalización del río, retroexcavadoras, maquinarias para abrir las zanjas y drenajes necesarios. Son pedidos simples de las familias campesinas que llevan adelante estas tareas de forma manual, con más voluntad que herramientas.

 

La comunidad campesina tiene en claro que están luchando para producir. Lo hacen junto a organizaciones que acompañan esta pelea, como es el caso de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, incluso a pesar de que autoridades del Instituto Nacional de Tierras de El Vigía le piden a los(as) campesinos(as) que se alejen de estas organizaciones, como ocurrió cuando los coordinadores presentaron la denuncia de improductividad ante dicha institución.

Pero los campesinos y campesinas están firmes en su disposición de dar la batalla por la reactivación productiva del campo, tienen en claro que mientras más siembran, más cerca están de lograr el anhelado objetivo de conseguir la carta agraria. Es su manera de apoyar el camino hacia la soberanía alimentaria que necesita el país en tiempos de asedio y bloqueo económico.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

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