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Los Estados Unidos, quienes dirigen la guerra híbrida contra Venezuela, han iniciado los pasos de lo que consideran la ofensiva final sobre nuestra patria. Han venido anunciando las acciones que tomarán, que debemos comprender, y contra las cuales debemos organizarnos y actuar.

En primer lugar, han declarado la intensificación de la guerra económica con el robo de 7 mil millones de dólares, el ataque sobre Citgo, filial de Pdvsa en los EEUU para quedarse con el dinero que de allí proviene. Quieren terminar de asfixiar nuestra económica. La derecha ha festejado cada uno de los anuncios, tanto los ataques como las limosnas que dicen que darán: 20 millones de dólares, que es una ínfima parte de todo lo que se robaron y robarán.

En segundo lugar, han desplegado un gran esfuerzo para aislar diplomáticamente al gobierno, han sumado a sus aliados al plan de intervención, y dentro de pocos días la Unión Europea, en su posición colonial y amenazante, reconocerá a Guaidó como presidente interino. El bloque articulado alrededor de los EEUU, su política exterior e intereses, quedará así conformado.

En tercer lugar, están buscando en el plano interno lograr fracturas institucionales, en particular dentro de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, apoyándose sobre lo que consideran son los efectos de la amenaza de guerra directa, junto a operaciones de guerra psicológica y comunicacional. Necesitan quebrar la FANB para su objetivo.

Ante esa situación debemos desplegar nuestros esfuerzos en cada uno de los terrenos. En lo político debemos poner en pie un frente democrático por en defensa de la soberanía nacional, de todas las fuerzas que estén dispuestas a salir al frente de las pretensiones de una derecha servilista, que no reconoce ningún interés nacional, así como del imperialismo que busca someternos para dominar en cada uno de los terrenos.

Esta necesaria unidad política debe darse con apertura para que cada fuerza pueda hablar, aportar sus ideas, a la vez que aportar su acumulación de fuerzas, de construcciones concretas en los territorios, milicias, juventudes, mujeres, es decir no solamente en lo discursivo.

El momento que vivimos requiere dar ese paso con urgencia: unidad, unidad y más unidad. Es hora de la unidad política, cívico-militar, del despliegue de toda la fuerza del chavismo, del pueblo patriótico venezolano que no está dispuesto a ver cómo la derecha entrega el país con una sonrisa, y cómo los Estados Unidos preparan sus próximas acciones para dominarnos y no dejarnos respirar. La hora es ya.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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