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Desde hace algunos días sectores opositores vienen haciendo un llamado a los productores de carne y leche, principalmente en el estado Barinas, a que, en una suerte de paro, no arrimen su producción a Caracas y al centro del país; esto, con el claro objetivo de generar escasez y, con ello, agudizar la compleja realidad económica que vive la gente en las ciudades del centro del país. Como parte de ese plan, entre otras acciones, el día de ayer comenzaron a cometer el crimen de botar la leche, literalmente: en distintos territorios pudo verse a camiones con cisternas, tanques y otros depósitos, botando la leche en grandes cantidades, con el argumento de que no existen condiciones para producir, que el precio de la leche no satisface las necesidades y costos de producción, etc.

En primer lugar, expresamos nuestra más rotunda condena a esta acción criminal, y hacemos un llamado a las autoridades a que esto sea investigado y se castigue a los responsables de promover y realzar dicha acción. Desperdiciar de esta forma, con premeditación y alevosía, de forma calculada, grandes cantidades de un producto vital como la leche es, sin lugar a dudas, un crimen aberrante. Más aún, cuando el país atraviesa enormes dificultades económicas que han incidido notoriamente en la capacidad de las grandes mayorías para acceder a alimentos.

En segundo lugar, desde la Alianza Nacional Productiva creemos que en el tema de la producción de alimentos, en este caso, específicamente de la producción de leche, y por ende de queso, ciertamente han venido profundizándose un conjunto de factores adversos que dificultan enormemente la producción hasta poner en riesgo su viabilidad. La situación, sobre todo de los pequeños y medianos productores, es crítica. De modo que se hace urgente una intervención del Estado para incidir con acciones que puedan hacer que las condiciones de producción mejoren. La crisis de este sector productivo existe, es real, razón por la cual es necesario que el Estado conduzca esfuerzos a su solución.

En tercer lugar, denunciamos la intención de sectores políticos opositores de cabalgar sobre esta crisis para favorecer sus intenciones y planes desestabilizadores. La convocatoria a paro y a no arrimar producción que vaya a ser destinada a Caracas y a las ciudades del centro del país tiene esa intención, de eso no tenemos dudas, pero lo peligroso es que implica la apropiación discursiva y la instrumentalización política de una situación de adversidad y crisis en un sector productivo que impacta sensiblemente en la población mayoritaria del país. No olvidemos que en medio de la hiperinflación generalizada, el queso, por la proporción favorable en la relación precio/volumen, viene siendo una de las alternativas a las que se ha aferrado nuestra gente en la búsqueda de soluciones a las necesidades alimentarias. Así, creemos que es central que la situación sea abordada en calidad de emergencia por las instituciones del gobierno con competencia agraria, y no permitir que con fines muy lejanos a la búsqueda de la superación de la crisis y del bienestar de nuestra gente, los sectores que producen leche sean utilizados por quienes adelantan una agenda desestabilizadora.

En cuarto lugar, creemos que la forma más adecuada de abordar la situación por parte del gobierno, es haciendo, en principio, un gran llamado a un espacio de diálogo, análisis, debate y construcción consensuada, común, colectiva y seria, de soluciones y rutas concretas para el mejoramiento de las condiciones de producción que puedan garantizar la continuidad de la producción de leche, queso y otros derivados lácteos, así como de otros rubros como la carne. En ese espacio debe haber participación amplia, democrática, horizontal y transparente de todos los sectores involucrados en la producción de leche que están dispuestos a dar la batalla por la recuperación productiva, así como de todas las instituciones, nacionales, estadales y municipales involucradas en la materia. Y es necesario, además, que los acuerdos, consensos y rutas de avance que logren trazarse impliquen metas concretas, plazos específicos, responsabilidades transparente y públicamente asumidas, de modo que pueda evaluarse, y medirse en el tiempo el cumplimiento de los mismos o la necesidad de revisión y rectificación de ser requerido.

La Alianza Nacional Productiva viene haciendo ese llamado de forma reiterada porque lo consideramos de importancia estratégica y vital para el país: sólo con una alianza profunda y responsable entre el Estado y los sectores productivos comprometidos con el país es posible avanzar en la superación de la crisis productiva. Para ese gran esfuerzo ponemos desde ya, modestamente, toda nuestra voluntad, conocimiento y capacidad política. Creemos que es la más urgente de las tareas y a su empuje estamos dispuestos(as) a contribuir con el máximo de nuestras posibilidades.

Alianza Nacional Productiva
Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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