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Comunicado CRBZ: Unidad nacional por la defensa del legado campesino del Comandante Chávez

Abr 5, 2018 | Comunicados

Nuevamente suceden atropellos contra el sector campesino en nuestro país, esta vez en el estado Portuguesa. En el caserío Las Bateítas del municipio Papelón fue atacado un predio que viene siendo ocupado por el consejo campesino El Guasimal Los Caribes, que rescata 4700 hectáreas dentro del Hato El Garzón. Dicho ataque arrojó el saldo de una máquina incendiada, dos motos, dos guadañas, y una casa quemada con todos sus enseres y algunos animales. En Guanarito fueron detenidos arbitrariamente 10 campesinos(as),  luego de efectuada una reunión política sobre temas vinculados a la lucha campesina, a quienes sembraron armamento, uniformes militares y otros equipos, con la finalidad de criminalizarlos acusándolos de guerrilleros. Finalmente, se logró la liberación de los compañeros detenidos, gracias a la presión del movimiento popular y de organizaciones políticas, al acompañamiento de funcionarios del Inti regional y legisladores regionales, así como a la presión ejercida mediáticamente desde medios de comunicación alternativos. El ataque al predio quedará para futuras investigaciones que aclaren el caso.

Esta nueva batalla se suma a otro conjunto de situaciones similares en otros estados del país: desalojos arbitrarios y violentos, encarcelamientos ilegales, destrucción y/o secuestro de maquinaria y herramientas, criminalización de dirigentes, maniobras jurídicas y administrativas para ilegalizar tierrar rescatadas con autorización del Instituto Nacional de Tierras, entre otras, son algunas de las acciones que vienen repitiéndose de tal forma que puede, incluso, señalarse algunos patrones de actuación.

De allí que insistamos en señalar contundentemente que estas esta escalada de agresiones al campesinado responde a los intereses, decisiones y actuaciones de una nueva casta latifundista, surgida en estos años de revolución, que pretende restaurar en Venezuela el latifundio y  el modelo agrario anterior a la Ley de Tierras decretada por el comandante Chávez. Ésta nueva élite terrateniente ha venido acumulando poder económico, a la sombra de conexiones con factores dentro de la dirigencia del proceso revolucionario, tanto en la escala nacional como en la regional, y ha generado en torno suyo una serie de mafias agrarias entre las cuales están comprometidos funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y de cuerpos policiales regionales y municipales, jueces y juezas, fiscales y fiscalas, e integrantes de la burocracia del poder ejecutivo nacional, regional y municipal.

Es necesario recordar que la constitución de la República Bolivariana de Venezuela declara al latifundio como contrario al interés público, y que la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario protege el derecho del pueblo campesino a acceder y trabajar la tierra, y establece las condiciones para una política de desarrollo agrario integral, poniendo como centro al hombre campesino y la mujer campesina.

Ante la crisis económica que vive el país y ante la agresion y bloqueo imperialista, urge enfrentar esta arremetida que pretende restaurar el latifundio, y deterner la avanzada de estos sectores. Y urge abordar el tema de la lucha contra el latifundio y de la lucha campesina en el marco de una política amplia e integral para aumentar la producicón de alimentos, dirigida a consturir una verdadera soberanía alimentaria. Es necesario para ello concentrar esfuerzos y recursos de forma expedita y concreta, y hacer esto con planes contundentes y claros, sin improvisación, priorizando esto ante otros gastos del Estado y el Gobierno que puedan ser suntuarios e innecesarios.

Esto debe hacerse, poniendo en el centro de esta política al sujeto campesino que ha venido resistiendo en las tierras, y ha venido produciendo incluso sin apoyo de políticas gubernamentales y bajo el asedio de latifundistas. La vía para la construcción de la soberanía alimentaria supone un esfuerzo conjunto del Estado, el pueblo campesino y los sectores privados comprometidos con el desarrollo nacional, partiendo del reconocimiento del latifundio como inaceptable. El diseño y ejecución de una política de este tipo implica, además, el combate decidido a las mafias de la tierra y a las mafias de la importación y de alimentos, cuyos intereses son contrarios al aumento de la producción de alimentos en el país.

 

Denunciamos y condenamos la existencia de sectores  del chavismo que, convertidos en una nueva élite económica, pretenden expandir la  acumulación capitalista hacia el campo y desmontar las conquistas de la revolución en materia de democratización de la tierra.

Desde la CRBZ decimos un no rotundo tanto al viejo como al nuevo latifundio. La tierra es de quien la trabaja y la hace productiva. Reconocemos la necesidad de respeto  a aquellos predios que en manos de particulares están productivos y no acompañamos ocupaciones fuera del marco legal establecido, pero nos pronunciamos contundentemente contra lo que ya parece una acción sistemática bien orquestada y solapada.

Urge, entonces tomar acciones que detengan la arremetida y las violaciones a los derechos de los y las campesinos(as) e impulsar una campaña en defensa del legado campesino de Chávez así como de depuración ética de los cuerpos de seguridad, fiscalía, tribunales e instituciones del Estado.

El llamado es, por un lado, a que se investigue a fondo estas situaciones ocurridas recientemente contra el campesinado venezolano, y por otro, al poder  judicial, a la Asamblea Nacional Constituyente, al gobierno nacional y al movimiento campesino a fortalecer y unificar esfuerzos en esta dirección.

Avancemos hacia un espacio unitario y común de lucha para poder detener esta avanzada del modelo latifundista, y para que contruyamos un plan común de lucha en varios ejes: 1) movilización en defensa de las conquistas, 2) una plataforma común de batalla comunicacional para plantear el debate a nivel nacional sobre el problema de la tierra, 3) la gestión política ante la institucionalidad para canalizar denuncias y neutralizar los sectores que, dentro de la misma institucionalidad, están detrás de estas pretensiones restauradoras en torno al tema de la tierra, y 4) la construcción detallada de propuestas para encarar una política integral que aborde el tema campesino y la lucha por la tierra en el marco de una política amplia y urgente para alcanzar la soberanía alimentaria teniendo al campesinado como centro de esa política.  Reiteramos la disposición de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, con humilad pero con seriedad y compromiso,para continar haciendo el esfuerzo de acompañamiento a esta lucha, y aportar lo que nos corresponda en esta materia.

 

¡Por el legado campesino del comandante Chávez!

¡Por la rectificación democrática de la revolución!

¡Defender las conquistas y luchar por lo que falta!

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