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Desde el 13 de marzo Venezuela entró en alarma general, luego de la cadena de radio y televisión en la que el presidente Nicolás Maduro anunciara, entre otras medidas, el inicio de una cuarentena social y colectiva para siete estados del país a partir del lunes 16. El presidente anunciaba las primeras medidas oficiales contra el COVID-19 luego de que la vicepresidenta Delcy Rodríguez hubiera confirmado los primeros casos científicamente diagnosticados en nuestro territorio. La gravedad de la alocución presidencial y la severidad de las primeras medidas hicieron sentir de inmediato a toda la población que el asunto había que tomárselo en serio. Mucho se había dicho en torno al COVID-19, mucho se había elucubrado, mucho dato falso, mucha falsa alarma. Las palabras de Maduro y las medidas tomadas por el gobierno nacional borraron toda duda y llevaron a una total toma de conciencia de todo el país. Esto se profundizó y amplió un día después, cuando la cuarentena social y colectiva se extendió hacia toda Venezuela.

Asimismo, pidió a organizaciones internacionales ser intermediarias para poder tener contacto con las autoridades colombianas para combatir el virus.

Las medidas, completamente correctas y oportunas, significan un importante desafío para el país, para nuestra gente. El contexto en el que llega la pandemia del COVID-19 a Venezuela es el de un país bloqueado, con las capacidades de actuación del Estado severamente disminuidas por efecto de las ilegales medidas coercitivas de EEUU, que implican miles de millones de dólares secuestrados por el sistema financiero mundial, enormes dificultades para adquirir en el mercado internacional medicinas, alimentos, equipos, repuestos, insumos de todo tipo. Sin embargo, ese mismo contexto de bloqueo y agresión extranjera que Venezuela tiene años resistiendo, han significado el desarrollo de otras capacidades que se ponen hoy a prueba: disciplina, organización popular, solidaridad a toda prueba, conciencia, unidad nacional y unidad cívico militar. Esto, así como el eficaz despliegue de las autoridades nacionales con el apoyo de los principales organismos internacionales del planeta, ha dado al traste con las oscuras y catastróficas predicciones que la oposición injerencista, antidemocrática y proestadounidense había hecho sobre lo que ocurriría en Venezuela ante la pandemia del COVID-19.

La cuarentena empezó a aplicarse con disciplina en todo el territorio, no hubo caos en las ciudades por abastecimiento nervioso, toda la población acató el uso de tapabocas en la calle, se empezaron aplicar medidas sanitarias estrictas en aeropuertos, mercados y otros sitios públicos, se distribuyeron en el país importantes cantidades de pruebas para diagnosticar el virus, se ha organizado la distribución de alimentos subsidiados de forma que se eviten la aglomeraciones numerosas de gente, aunque reducido siguió el abastecimiento de combustible. Diariamente, en los reportes noticiosos se difunde el paulatino desenvolvimiento de estas acciones en todo el territorio nacional. Aunque el paso de los días sin duda irá generando nuevas complicaciones, sobre todo de carácter social, hasta ahora todo evidencia que Venezuela enfrenta la pandemia con calma, en orden y con éxito.

En Guasdualito y en todo el municipio José Antonio Páez de Apure, en plena frontera con Colombia, con las limitaciones y dificultades que implican ser un municipio fronterizo y estar ubicado a 900 kilómetros del centro del poder, se libra un importante capítulo de esta batalla. La alcaldía del municipio, liderada por José María “Chema” Romero, en articulación con el gobierno regional y nacional, con el poder de la gente organizada, con la FANB y con las agencias de la ONU que actúan en la zona, está dando una contundente demostración de cómo ante las adversidades la única salida es redoblar esfuerzos y la organización popular.

 

 

Apenas declarada la emergencia se instaló la ODDI (Órgano de Defensa Integral) Municipal y las ODDI parroquiales, conformadas por el alcalde, los responsables del Psuv, los responsables municipales de logística, educación, seguridad, salud, comunicación, servicios públicos, producción, movilización, relaciones internacionales y fiscalía. Desde esta instancia interistitucional se definen, dirigen y coordinan las distintas acciones orientadas a atender la emergencia y mantener el diálogo constante con la población, reforzado a través de los programas diarios de TV, radio y redes sociales.

En cuanto a la salud, en el municipio se está garantizando la atención de los casos sospechosos de COVID-19, luego de que existan reportes de presencias de síntomas, en esta situación se atienden de forma inmediata por parte del personal del Hospital General José Antonio Páez. Luego de 5 días de cuarentena, todos estos reportes han resultado ser casos negativos, aunque de todas formas se sostiene un seguimiento personal de cada uno de los pacientes atendidos a lo largo de los días subsiguientes. Además, se conformaron albergues de atención y alojamiento, en los cuales está siendo atendida la población refugiada, es decir, personas que ingresan desde Colombia y que van en tránsito hacia otras regiones del país: albergue UNELLEZ (Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora), albergue Escuela Primaria Aramendi, albergue de la Escuela Técnica Agropecuaria Francisco Aramendi, albergue Escuela El Mereicito, y albergue Escuela La Victoria. En dichos albergues las personas reciben atención médica, alimentos, agua, un sitio para dormir, instalaciones sanitarias. Esta es una gran diferencia en relación a otros países del mundo donde la gente en situación de calle es abandonada a su suerte, propagando así los casos en la población más vulnerable. Es la intención sostener esta población en tanto se mantenga la cuarentena nacional y el impedimento preventivo de circulación entre estados.  En total, en estos espacios, se encuentran 251 personas alojadas. Esta medida se sostiene con colaboración del gobierno nacional, siendo una política que se aplica en todo el país.

 

Por otro lado, se sigue desarrollando las jornadas de vacunación casa por casa, que estaba desplegada desde antes de la cuarentena. En el área de salud es de destacar la iniciativa de la Red Popular de Ayuda Solidaria en Guasdualito, que se avocó a confeccionar tapabocas y a entregarlos en su barrio y también en la alcaldía para su posterior distribución entre la población que no esté en condiciones económicas para adquirirlos. Iniciativas similares se replican en distintas comunas del municipio, a través de las distintas estructuras de la organización de la gente. En el resto del país también se observan estas prácticas solidarias. En el caso de la Red Popular de Ayuda solidaria en Guasdualito, se hace en articulación con el personal del hospital del municipio, que aporta las telas necesarias.

Un aspecto central en la respuesta organizada en el municipio ante la pandemia es la instalación de la Sala Situacional, en la cual se recopila y clasifica información proveniente de todo el territorio del municipio, tanto de los responsables de atender la emergencia desde las parroquias, como desde los espacios de organización de la gente, así como de la población en general. La sala funciona todos los días, con atención al público en la sede de la alcaldía, y teléfonos a los cuales la gente puede llamar hasta la culminación de la guardia, a las 23hs. En la sala se conforman horarios rotativos de guardia, y la atención y funcionamiento de la misma está a cargo de las maestras del municipio, bajo el mando de la profesora Alba Guedez.

Otro eje clave es el que implica la garantía de los servicios públicos en medio de la cuarentena.

La cobertura del servicio de agua potable pasó de 30% a 80% en dos años, como resultado del esfuerzo de la alcaldía. Pero aún es necesario cubrir con cisternas la distribución de agua a un 20% de la población. Esto viene haciéndose día a día en articulación con Hidrollanos, con más ahínco en esta cuarentena, ya que el agua es fundamental para el cuidado de la salud ante el Coronavirus. A la vez, continúan las obras para extender la red de agua potable. Un ejemplo claro de ello es en la comunidad Manda del Río, cuyas obras se está realizando en cogestión con la comuna del territorio. Por otro lado, no se detiene tampoco la distribución de gas: a diario se realiza recolección y entrega de bombonas en distintas comunidades de forma simultánea, tarea que es realizada mancomunadamente entre Claps, consejos comunales, comunas, UBCH y Milicia Bolivariana.

Y para que todo esto sea posible hay un arduo trabajo logístico detrás. Es fundamental garantizar el suministro racionado y priorizado de combustible, el otorgamiento diario de permisos especiales para comerciantes que trasladen comida, medicamentos y artículos de higiene hacia los pueblos. Se garantiza diariamente la comida para el personal que trabaja activamente en la atención a la emergencia y en la garantía de los servicios y a todo el personal de salud. Esto se hace a través del galpón donde funciona el centro de distribución de alimentos de la alcaldía, donde además se produce algunas hortalizas y se crían conejos, pollos y cerdos. Además, entre recursos propios y otros enviados vía aérea por el gobierno nacional se garantiza la estructura para más de 200 personas en los albergues para refugiados.

Atendiendo a un clamor de la gente, mas aún en situaciones de emergencia como la actual, como forma de controlar la especulación, el acaparamiento y otros vicios que siempre están presentes para obtener ganancias y beneficios a costa de las necesidades de la gente, están permanentemente desplegados los y las fiscales populares que ha formado y organizado la alcaldía. Todos los días recorren los establecimientos comerciales para verificar la legalidad en las ventas. En cada establecimiento revisan los depósitos, cuentan la mercancía, verifican precios. Tienen poder para multar o cerrar los negocios que infrinjan las normas. En los últimos días han cerrado algunos, y a otros se los ha obligado a realizar ventas controladas y supervisadas. Uno de los ejes de acción de estos fiscales es la verificación permanente de las más de 40 carnicerías del municipio que están abastecidas. En esta misma línea de garantizar el acceso a alimentos, además del diario despliegue para garantizar la distribución de las cajas del CLAP casa por casa, está el desarrollo de los Mercados del Campo Soberano, donde se venden proteínas y hortalizas a precios más económicos que en el mercado, a través de las estructuras de jefes de calle y jefes de comunidad.

Estas y muchas acciones más son la demostración palpable de que la voluntad política, la capacidad de articulación interinstitucuional y el poder de la gente organizada y consciente son la clave para afrontar esta y otras dificultades. Cuando se escucha que la gente en Venezuela está preparada para afrontar situaciones incluso de invasión de su territorio, no solo se enumera una consigna, sino que se describe una realidad. En la unidad entre el pueblo, la FANB (incluida la Milicia Bolivariana), las fuerzas políticas y la institucionalidad está nuestra mayor fortaleza. He allí el combustible fundamental para enfrentar con éxito la mayor de las dificultades aún en medio de las adversidades económicas que nos imponen las élites que gobiernan EEUU y sus títeres locales. Como dice el alcalde José María Romero: «Aquí en Páez, en todo lo que hacemos, es clave la participación de la gente. Desde siempre nuestro trabajo al frente de la alcaldía ha estado marcado por las dificultades. Sin la autogestión, la participación de la gente y la cogestión hubiéramos podido hacer mucho menos de lo que hemos hecho. Actualmente, para enfrentar la pandemia, seguimos trabajando en esa línea».

La gente demuestra niveles de organización y conciencia que permiten al país ser ejemplo ante los ojos del mundo. La solidaridad, la organización. El amor a su país. Ante cualquier amenaza, sea del norte, sea del sur, sea en aire. La disposición es siempre la misma. No dejarse vencer.

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