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Culpa del Doc y McFly

Culpa del Doc y McFly

“Despertate perro, nos están atacando, hay un intento de golpe de Estado, el PSUV convoca a Miraflores”. Acto seguido prendo la vieja televisión que el compañero, quien me está alojando en Caracas, tiene en su habitación (pieza le decimos en el conurbano bonaerense). Tal vez no fue la mejor forma de despertarlo, pero fue la que encontré. Nunca me había tocado dar una noticia parecida.

Eran las 6:30 de la mañana del martes 30 de Abril. Lo que debió ser mi primer día laboral en una institución estatal, comenzaba con los pasos acelerados de María Alejandra subiendo a la terraza, buscando mejor señal para atender el llamado de su padre. Su cara denotaba una preocupación inusual, bastaron milésimas de segundo para comprender que algo estaba sucediendo. Tomé el celular que había apoyado la noche anterior a un costado de lo que en algún momento fue un sofá cama. Las redes sociales lo confirmaban. El golpe de Estado estaba en curso hacía al menos una hora.

17 Abriles atrás este mismo pueblo enfrentaba un golpe similar, aquel con más saña y lamentablemente con un gran número de muertos. Pero con los mismos actores encabezando la intentona. Basta con googlear el nombre de Leopoldo López.

Esta vez aparecía el viejo soldado de la derecha venezolana al lado de la nueva figura que encontraron las águilas del norte para lograr lo que hace 20 años no pueden. ¿Por qué no pueden? Porque aún no descubrieron como viajar en el tiempo.

Desean regresar al tiempo del pueblo en las catacumbas, de pobres silenciados. De negros y negras sin voz. De campesinos sin tierras. Aquellos tiempos donde las mayorías no estaban constituidas como sujetos políticos. Como sujetos políticos de una Revolución bolivariana, que tiene sus aciertos y errores. Que atraviesa disputas externas y también internas. Pero que cuenta con un arraigo popular muy profundo y con el legado de un comandante que construyó un puente con las luchas de la primera independencia. Un estratega que les dijo a quienes no tenían siquiera identidad, que es el momento de ellos y ellas; que les transfirió poder (aún insuficiente) y organización que nunca tuvieron. Que les pagó la deuda histórica. Un líder que hoy comparte la mesa con Bolívar.

La derecha venezolana hace 20 años que niega la identidad de ese pueblo. Es sorprendente para quien llega de miles de kilómetros de distancia, entender que puedan negar la identidad de un adversario que constantemente los derrota. El chavismo ha ganado más elecciones que los años que lleva en el gobierno. La derecha ha fracasado en 2002 y en los distintos golpes intentados este año.

Como el Doc y Marty McFly destruyeron el DeLorean, recurren a la violencia. Al asedio, al golpe, la guerra. A la muerte.

Por ahora y para siempre.

“Como a la una y treinta de la madrugada sonó el teléfono de la casa, era una hermana mía: “Nico, hay un golpe”… Enseguida abro los ojos sorprendido: “¿Qué?”. Y ella: “Prende el televisor”. Eso hice, y de repente aparece Carlos Andrés Pérez con cara de loco, pálido, nervioso”[1].

“¿Cómo esta la situación por Petare?” Le pregunté a un pana, ya en las cercanías de Miraflores. “En todos los barrios la cosa está tranquila, los pobres somos todos chavistas”. La misma calma se encontraba en los altos de Lídice, Catia, Lomas de Urdaneta, las Lomas, el 23 de Enero, según me comentaban compañeras de las distintas barriadas de Caracas. “Si ves Guarimbas hay que reportarlas” me aconsejaba, más bien era una orden, una histórica compañera del bloque 15, segundos antes de ponerse a bailar al ritmo de la salsa sobre la av Urdaneta, a metros del palacio de gobierno. La gente se divierte en la batalla.

Los primeros en responder a la convocatoria parecían ser trabajadoras y trabajadores estatales del centro de la ciudad. No hubo metro en todo el día. De a poco, más y más pueblo fue llegando, en grupos, en buses, caminando, bajando de los cerros. A media mañana en un improvisado camión, que sería reemplazado con sonido y todo a mitad del discurso, Diosdado era el primer dirigente que salía al encuentro con su gente. La sola presencia era sinónimo de victoria, de tranquilidad y por supuesto desató la algarabía de las miles y miles que ya había en el lugar para ese entonces. “Golpe derrotado, vamos al contraataque” lanzó Cabello. “Si sigue la ladilla, nos vamo pa Altamira” respondía la gente, haciendo referencia al epicentro de los enfrentamientos. “No volverán” se unía pueblo y dirigencia en un mismo grito.

Durante todo el resto del día seguía llegando pueblo a la convocatoria en Miraflores. Convencidos y convencidas de que estaban haciendo historia nuevamente. Bailaban, discutían, exigían, se saludaban. Se cruzaban anécdotas de cómo cada quien se enteró de lo sucedido. Otra vez quienes vienen de las catacumbas habían vencido a la muerte.

Mientras volvía al final de día para la urbanización (complejo de edificios) donde me alojo, recordé una frase que tiene más de 200 años “…Por fortuna se ha visto con frecuencia a un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos…”. Pertenece a Simón Bolívar, en debate con el representante de EEUU John Irvine, en 1818. Dos siglos después la frase tenía nuevamente la fuerza inicial, un puñado de hombres y mujeres ganaron una nueva batalla en post de su libertad. El pueblo no necesita máquinas del tiempo para nutrirse de las experiencias de combates anteriores.

Mates y arepas mediante, vendría el momento de análisis e intercambios con compañeros y compañeras de aquí y de allá. Maduro, desde Miraflores, explicaba lo sucedido durante el día y convocaba a la movilización del 1 de Mayo. La noche transcurrió con tranquilidad.

Hoy no lo vimos nervioso, pálido ni loco a Nicolás. Tampoco a Diosdado. La diferencia son 20 años de Chavismo y un pueblo empoderado de su lado.

“Si mañana me despiertas, primero dime buen día” Se despidió Ariel en vísperas del 1 de Mayo.

Matías Pacheco – Caracas, 30 de Abril 2019.

 

[1] Germán Sánchez Otero, Chávez y la resurrección de un pueblo. Ed. Vadell Hermanos. Entrevista a Nicolás Maduro Moros.

Venezuela. El golpismo cosecha una nueva derrota.

Venezuela. El golpismo cosecha una nueva derrota.

30 de abril de 2019
Matías Pacheco (desde Caracas)
Federico Simonetti

Desde el 23 de enero pasado, Venezuela vive un intento continuado de Golpe de Estado promovido por el ala derecha de la oposición interna y dirigido por los Estados Unidos. Durante el día de hoy asistimos a un nuevo capítulo de dicha trama en el que el chavismo obtuvo una nueva victoria.

Los hechos

Temprano en la mañana, con la colaboración de miembros del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), se produjo la fuga de Leopoldo López, quien se encontraba cumpliendo prisión domiciliaria. Junto a Juan Guaidó anunciaron la ofensiva final de “La operación Libertad”, eufemismo utilizado para denominar el pretendido asalto al poder y derrocamiento del Gobierno de Nicolás Maduro. El primer objetivo era tomar la base aérea la Carlota (ubicada en Altamira, al este de Caracas), desde aquella posición militar se proyectaba dirigir el intento golpista. En esta ocasión, Guaidó logró el apoyo de un centenar de desertores de la GNB (Guardia Nacional Bolivariana) que cumplían tareas ordinariamente como seguridad de la Asamblea Nacional (según las declaraciones de Moncada).

Sin embargo, la fragilidad de los apoyos obtenidos por la oposición quedó demostrada tempranamente. A primera hora, miembros leales de la GNB que se encontraban en el pretendido cerco a la base militar por órdenes de sus superiores, se escaparon al descubrir que los querían implicar en el Golpe y denunciaron públicamente que los habían llevado engañados.

De manera inmediata el conjunto de la FANB reiteró lealtad a la Constitución y al Gobierno de Nicolás Maduro. La dirección del proceso convocó al pueblo al Palacio de Miraflores para defender la democracia. Mientras el centro era copado por el chavismo, las tropas leales rápidamente repelían el intento de toma de La Carlota. Cumplido el objetivo, comenzaron a avanzar por la Avenida Francisco Fajardo para dispersar la movilización (más bien Guarimba) que con piedras y bombas molotov pretendía empalmar con la avanzada de las fuerzas golpistas. De esos enfrentamientos de baja intensidad y corta extensión temporal, en un barrio de clase media-alta a unos diez kilómetros del centro del poder político, es de lo que hablaron durante todo el día los grandes medios de comunicación.

Cuando escribimos estas , la situación ha sido completamente controlada por las fuerzas leales al Gobierno, el pueblo muestra su masiva presencia en Miraflores, Leopoldo López se refugia primero en la Embajada de Chile y luego en la de España, la intentona ha sido desarticulada.

Motivos

No es sencillo leer la jugada de la oposición. Se volcaron a una acción para la que contaban con una correlación de fuerzas muy desfavorable. ¿Realmente la oposición creía que iba a asaltar el poder? Es a todas luces improbable, se necesita mucho más que un centenar de militares para dicho propósito, la oposición y los Estados Unidos lo saben. ¿Volvieron a creer que se iba a quebrar la unidad de la FANB? Sería un error de cálculo demasiado burdo a tan sólo dos meses del estrepitoso fracaso del 23F. ¿Creyeron que iban a empalmar con una movilización de masas nacional espontánea hartada de la penosa situación social? Hace años lo vienen intentando sin resultados. ¿Pretendían únicamente la libertad de un dirigente detenido por promover guarimbas? Parece demasiado costo para tan modesto objetivo. Siendo que las condiciones internas muestran a una oposición sin la fuerza necesaria para un asalto al poder ¿Acaso se buscaba desatar un escenario de violencia generalizada, con muertes, que justificara una intervención extranjera? ¿Se buscaba montar un escenario escandaloso, que manchara cualitativamente a la gestión de Nicolás Maduro y justifique esa intervención a los ojos de la opinión pública internacional, al estilo “ataque de armas químicas en Siria”? Esta parece la hipótesis más probable.

Así y todo, para generar un escenario de ese tipo se requiere una correlación de fuerzas muchísimo más favorable que la que la oposición desplegó. Las guarimbas fueron dispersadas con gases lacrimógenos y balas de goma. Es factible que hayan esperado apoyos que no llegaron. El asesor de la Casa Blanca John Bolton lo dijo explícitamente, aunque por los nombres a los que recurrió pareció más un intento de generar tensiones hacia dentro del Gobierno de Venezuela que información fidedigna, puede haber un poco y un poco.

Existe un elemento de gran importancia que es preciso poner sobre la mesa para poder arrimarnos a una comprensión de los acontecimientos en cuestión. Si la acción fue lanzada prematuramente, si no se prepararon debidamente todos los elementos necesarios, no es sólo por ineptitud (que no le falta) de la oposición interna. El ala derecha de dicha fuerza (encarnada en Voluntad Popular), se viene desinflando críticamente en los últimos meses. Sus permanentes fracasos, su cada vez más escasa capacidad de movilización, el escepticismo que ha generado en amplias capas de la población antichavista; los pusieron en una situación de debilidad y vulnerabilidad. Era de esperar que sus principales dirigentes enfrenten allanamientos y detenciones en los próximos días, agobiados por un marco en el cuál los mismos iban a generar escasa reacción interna y poco margen de maniobra para la reacción externa. Se trata de una oposición interna que no contaba con el beneficio del tiempo. Esta variable no debe ser despreciada a la hora de analizar una jugada que tuvo rasgos de redención y evidentes signos de acción desesperada.

Porvenir

En política los errores no son gratuitos. Hoy la oposición recibió una derrota que la deja aún en peores condiciones que las que tenía ayer. A nivel internacional se volvió a expresar la correlación de fuerzas que hace meses se muestra adversa a Estados Unidos y la intervención militar. La sedición a la luz del día dota de más herramientas al Gobierno para avanzar judicialmente sobre los golpistas y ponerlos a la defensiva. Es de esperar que ante este escenario la oposición profundice el carácter violento de sus acciones.

Jorge Arreaza volvió a plantear que el diálogo es la única oferta del gobierno venezolano, opción que la derecha descartó una y otra vez, opción para la cual posee día a día peores condiciones de negociación. Diosdado Cabello planteó desde Miraflores que la mejor defensa es el contraataque, abriendo la puerta a una recuperación de la iniciativa por parte del chavismo.

La oposición derechista y los Estados Unidos obtuvieron su derrota, para que la misma se convierta en victoria del pueblo venezolano, debe mediar la acción decidida, basada en los anhelos de las bases. Se impone, como dijo e hizo Chávez, escuchar al pueblo en los momentos más adversos. Judicialmente contra los golpistas, económicamente contra los formadores de precios que hambrean al pueblo, políticamente fortaleciendo el protagonismo popular.

La Batalla de la Luz

La Batalla de la Luz

Gerónimo Paz

Nos encontramos en medio de una gran batalla por el vital servicio eléctrico saboteado por el cruel y despiadado ataque de la élite neoconservadora norteamericana. Es un ataque más fuerte que el paro petrolero del 2002-2003. Es un claro hecho de negación plausible que busca dirigir la culpa hacia el gobierno. El apagón fue diseñado con ese propósito, por eso ejecutan 3 acciones simultáneas: 1) el ataque físico, saboteando plantas claves del sistema, para mostrar la supuesta evidencia de que la causa del apagón es la falta de mantenimiento y, por lo tanto, la responsabilidad es del gobierno, 2) el ataque electrónico: un ciber ataque al sistema central de control y 3) el ataque electromagnético. Esto suena a ciencia ficción, pero ojo, que la guerra de 4ta generación tiene mucho de eso y por eso mismo es negable.

La guerra de 4ta G que enfrentamos fue formulada para el caso específico venezolano: implica guerra económica, guerra psicológica, guerra comunicacional, guerra electrónica y electromagnética. Comprender este modelo de conflicto es clave para poder enfrentarlo y derrotarlo.

El plan de ataque del enemigo está perfectamente estructurado, es una plan que se ejecuta en su fase final. Es una ofensiva final según sus apreciaciones, que tiene grandes operaciones distractivas: el 23F fue eso, así como la amenaza de intervención. El verdadero golpe era el apagón.

Debemos desplegar un esfuerzo doble para vencer en esta batalla. Por un lado, garantizar los servicios vitales como agua, alimentos, salud y seguridad al pueblo, mientras se recupera el servicio eléctrico. Hay que evitar la caotización del país, porque eso es lo que quiere el enemigo, mientras damos la otra batalla, por la otra luz, la luz de la verdad.

Maximizar las operaciones comunicacionales, dar elementos sólidos, mostrar evidencia, desplegar esfuerzos masivos de información en todos los niveles organizados del proceso bolivariano será determinante.

No pudimos anticipar las verdaderas intenciones del enemigo. Queda eso como lección, dimensionar el carácter del conflicto, cubrir todos los flancos, todos los frentes. La Batalla de la luz es en esencia una batalla de los sentidos, de la percepción de la realidad, de la verdad.

En estas dimensiones se define la batalla, quien logre establecer su verdad habrá triunfado aún siendo culpable. En este caso el culpable es el poder norteamericano y sus peones criollos. Pero eso lo sabemos nosotros y nosotras. Lo más importante es que lo sepan las mayorías con fiabilidad.

23F en la frontera con Colombia: megaoperación de propaganda militar

23F en la frontera con Colombia: megaoperación de propaganda militar

Eduardo Viloria Daboín

I 

Pasó el 23 de febrero. Se cumplió el libreto preparado en torno a la supuesta ayuda humanitaria por parte de los arquitectos guerreristas de Estados Unidos. Fue ejecutada la mega operación psicológica para seguir buscando la construcción de consenso sobre la necesidad urgente de una intervención militar contra Venezuela y la instalación de una guerra en territorio venezolano. El escenario montado en la frontera tachirense con Colombia fue principalmente eso: una gran operación de propaganda militar.

Cada quien ejecutó su papel: Guaidó, Piñera, Duque, Almagro, los mercenarios, los medios de comunicación, los influencers. Pero el plan no contó, nuevamente, con un actor clave: el pueblo bolivariano que se expresó mutitudinariamente en la avenida Urdaneta de Caracas en apoyo al presidente Maduro y en rechazo a la intervención de Estados Unidos. Esas imágenes por sí solas desinflan cualquier discurso que pretenda mostrar apoyo total del pueblo venezolano a la intervención militar.

II 

Los hechos fueron, en resumen, los siguientes:

  • Un par de funcionarios de la GNB desertaron, cruzaron la frontera y fueron recibidos como héroes por quienes se encontraban del lado colombiano.
  • Se construyó una situación de presión violenta contra el límite fronterizo venezolano, por parte de civiles desde el lado colombiano para forzar un enfrentamiento con la GBN que resguardaba allí la soberanía territorial de Venezuela. Se trató del mismo formato de guarimba aplicado muchas veces en territorio venezolano: primero, se difundían imágenes de “manifestantes pacíficos” y, luego, imágenes del enfrentamiento y de las personas heridas. Esto, sin solución de continuidad, sin mostrar el inicio de la violencia a cargo de los guarimberos, de modo que pudiera construirse el relato de que la GNB agredió a manifestantes pacíficos.
  • Se construyeron las situaciones de violencia en las calles de Ureña y San Antonio con el mismo formato de guarimba.
  • Fueron incendiadas las cajas de supuesta ayuda humanitaria y se responsabilizó de ese hecho a la GNB y al presidente Maduro.

Con la transimisión “en directo” de estos hechos se inició la operación de propaganda. Se generaron las imágenes y videos que tenían un objetivo: elaborar en las redes sociales un relato, lo más indignante posible, protagonizado por un presidente en extremo malvado y cruel que ordena destruir ayuda humanitaria y masacrar a un pueblo indefenso y pacífico.

Esa fue la primera fase. Despúes, cuando ya se había logrado el clímax de la indignación en las redes sociales, se activó la segunda fase, con la activación de la etiqueta #IntervenciónMilitarYa y la difusión de contenidos gráficos en los que se llamaba abiertamente a la intervención militar de Venezuela.

III

Para construir el relato del presidente Maduro como un ser cruel que ordenó la destrucción de la ayuda humanitaria fueron centrales las imágenes de las cajas de la supuesta ayuda humanitaria ardiendo en fuego. Cómo éstas se incendiaron y qué pasó realmente allí no importó jamás. De forma automática y masiva se responsabilizó de ello a la GNB y se asoció directamente a Maduro. Lo demás lo hicieron las redes sociales por su cuenta.

Además de la vista aérea del puente con la gandola incendiándose y de las fotos cercanas, se utilizó el video de una cadena de gente (policías colombianos incluidos) sacando las cajas de la supuesta ayuda humanitaria de la gandola para salvarlas del fuego. Finalmente, la imagen de la supuesta ayuda humanitaria calcinada sobre la plataforma de la gandola también calcinada.

Luego de la activación de la etiqueta #IntervenciónMilitarYa circularon varios diseños gráficos. En unos se ven la imágenes de las cajas de supuesta ayuda humanitaria calcinadas o ardiendo en fuego, con un texto sobre ellas: “Maduro Criminal. ¡Intervención ya! En otro, se ve al presidente Maduro bailando, ataviado con la chaqueta de la bandera venezolana, silueteado sobre una foto de las cajas de supuesta ayuda humanitaria calcinadas, fuego y humo, con el siguiente texto escrito sobre la imagen: “Hoy Maduro asesinó a 40 mil venezolanos con toda la ayuda humanitaria que ordenó quemar”. En otro, se ve la imagen de Maduro esposado, con cara de llanto, empujado desde atrás por un marine que lo apunta con un fusil en la cabeza.

Además, hubo dos elementos, uno gráfico y otro en video, para generar la sensibilización en torno a la etiqueta. Uno fue la imagen de dos manos entrelazadas, una pintada como bandera gringa y la otra pintada como bandera de Venezuela, junto al texto “Yo apoyo la intervención humanitaria y militar ya”; el otro fue un video en el que se veía escrito sobre la nieve, como si hubiera sido hecho por un dedo humano, el texto “Intervención Militar Ya”, acompañado de un mensaje sgún el cual la gente en EEUU se solidarizaba con Venezuela.

IV

La versión de Maduro como un presidente asesino se fabricó, a partir de los hechos provocados, apelando a los dos relatos previamente desarrollados en instalados: la represión a través de cuerpos de seguridad oficiales y la utilización de supuestos grupos paramilitares financiados y armados por el gobierno.

Lo primero, se construyó con las imágenes de los enfrentamientos entre la GNB y grupos violentos, tanto en la línea fronteriza como en las poblaciones de Ureña y San Antonio, aislando y descontextualizando fotos y videos de gente herida y fotos de funcionarios de la GNB disparando armas de perdigones. Antes, se había posicionado el carácter pacífico de quienes exigían la entrada de la supuesta ayuda humanitaria, básicamente con la difusión de dos imágenes: la de una señora mayor de rodillas y con los brazos extendidos en señal de súplica, con un piquete de la GNB de fondo, y la de un joven ataviado con la bandera venezolana a modo de capa, de brazos abiertos, hablando a menos de dos metros de distancia a un piquete de control de orden público de la GNB. Como en anteriores ocasiones, a esas imágenes le sucedieron las de la violencia ya en desarrollo. A esto se agregó, como elemento legitimador, el video de un supuesto funcionario de la GNB denunciando la activación por órdenes de Maduro de los “colectivos armados” y eque la orden dada fue masacrar al pueblo.

Lo segundo, se armó con fotos y videos confusos e imprecisos de enfrentamientos civiles en las calles de San Antonio y Ureña, acompañados de relatos verbales en los que se condiciona la lectura de las imágenes afirmando, sin que nada en ellas lo pruebe, que se trata de grupos armados chavistas. Además, se difundieron fotos aisladas y descontextualizadas de hombres vestidos de negro y encapuchados, portando en su brazo izquierdo un brazalete con la bandera tricolor venezonala , exhibiendo de forma agresiva armas de fuego a plena luz del día y en la calle.

IV

La línea discursiva para la activación de la etiqueta #Intervención MilitarYa la marcó Juan Guaidó con un twitt en el que informaba su decisión de plantear a la comunidad internacional mantener abiertas todas las opciones contra el gobierno venezolano, apelando a la expresión utilizada por Donald Trump para amenzar militarmente a Venezuela. Además, otros twitts de influencers definieron la línea discursiva. Basten tres ejemplos.

Uno, de Miguel Bosé: “Maduro, pedazo de malnacido, sabíamos que eres incompetente, ignorante, farsante, dictador, marioneta, corrupto, narco, cobarde, criminal, pero ahora ya sabemos que eres el asesino criminal del pueblo venezolano. Que Dios te maldiga y te fulmine. Y pronto!”.

Otro, de Natalia Bedoya, conocida twittera al servicio de Álvaro Uribe e Iván Duque: “¿Los que critican la intervención en Venezuela que proponen? ¿Que sigan muriendo de hambre los venezolanos o que sigan pidiéndole a Maduro que no asesine a los manifestantes?”.

Y otro, de un twittero menor: “El baile del carnicero. Cinismo sin límites. Maduro baila con Cilia mientras niega la ayuda humanitaria y mata al pueblo. Puede este hombre ser racional? No existió tirano en el mundo que baile sobre los muertos como lo hace Nicolás Maduro”.

V

La operación de propaganda desarrolló otros elementos, principalmente dirigidos a moralizar la base social opositora, desmoralizar la base social chavista, y comenzar a instalar en el imaginario de la base social opositora las imágenes de lo que sería el momento victorioso.

En esta línea del relato está lo siguiente:

  • La imagen de Juan Guaidó colgado de la puerta de una gandola supuestamente cargada de “ayuda humanitaria”, rodeado de gente que lo aclama y aplaude.
  • Los videos de los funcionarios de la GNB en el momento de desertar, cruzar la frontera y ser recibidos como héroes por quienes estaban del otro lado
  • Imágenes de policía colombiana llegando heroicamente a proteger a los indefensos manifestantes que supuestamente fueron agredidos por la GNB

En esta línea, merece mención especial el video de una tanqueta de la GNB y un camión de transporte de soldados, avanzando por una calle de Táchira rodeados de gente marchando y cantando el himno nacional. Allí se construyó visualmente el relato de lo que sería el momento en que la FANB se quiebre, desobedezca al presidente Maduro y se coloque del lado del pueblo que lucha por la libertad y la democracia. Tal cosa no ha sido lograda, pero su construcicón visual como contenido de propaganda militar de guerra sí.

Por último, en esta línea discursiva, se agrega un twitt que decía lo siguiente: “Intervención militar llegaría a atacar los sitios estratégicos”, acompañado de un video en que se ven bombas cayendo en puntos súper específicos sin hacer otro daño que la destrucciión precisa de un objetivo. El video es de pruebas militares. Ésa línea fue trabajada también en la campaña previa como parte de los contenidos para inocular la aceptación social de la guerra.

VI

Hay que insistir en señalar que todo lo construido simbólica y discursivamente se logró gracias a la ejecución de operaciones que no pueden calificarse sino como militares mercenarias. La violencia en las calles de San Antonio y Ureña, los supuestos paramilitares chavistas encapuchados y exhibiendo armas de fuego en plana calle y a la luz del día, la violencia en los puentes fronterizos, la quema de las cajas de la supuesta ayuda humanitaria, los costos humanos, las deserciones de funcionarios de la GNB. Todo fue planificado y ejecutado como una operación militar para generar los insumos que sirvieran a los fines propagandísticos.

De cara al día de ayer, se trataba de lograr que se hiciera visible en todo el país, de forma pública, con la gente en la calle, con protestas y/o violencia, el apoyo popular a la intervención militar. Ese objetivo no se logró.

De cara al escenario bélico en contrucción, la propaganda continúa avanzando en la preparación de una porción de la población venezolana que esté a favor de una guerra en Venezuela, y para seguir reforzando internacionalmente la matriz de opinión sobre la necesidad de la intervención militar en Venezuela.

Queda claro que los arquitectos del plan no han logrado el consenso que buscan, ni adentro de Venezuela ni en “la comunidad internacional”. Pero la operación de propaganda se cumplió y se seguirá trabajando su efecto con miras a otros escenarios por venir.

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