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Elecciones primarias en Argentina: Triunfo popular

Elecciones primarias en Argentina: Triunfo popular

El domingo pasado se celebraron elecciones primarias en la República Argentina. Las mismas constituyeron un contundente triunfo popular, consumándose la derrota del candidato oficialista de Cambiemos,  aplastado por más de quince puntos porcentuales. Un resultado que ni las encuestas más optimistas se acercaban a vaticinar. El pueblo argentino se volcó masivamente a las urnas para propiciar un duro golpe a la fracción más reaccionaria del capital, vehículo del FMI, aliada de la justicia y los grandes medios de comunicación, cristalina enemiga de los y las trabajadoras. Quien capitalizó electoralmente la debacle del oficialismo en estas primarias fue la fórmula peronista que llevaba a Alberto Fernández como candidato a presidente y a Cristina Fernández de Kirchner como vice.

Un poco de historia

En el 2001 el neoliberalismo sufría en Argentina un durísimo golpe en el marco de una crisis social y económica de magnitud que sus propias políticas habían provocado. Las heroicas jornadas de diciembre, con un pueblo volcado masivamente a las calles como lo fue el Caracazo contra las medidas neoliberales, ponían en jaque al gobierno de Fernando de La Rúa que, asediado por la movilización popular, se veía obligado a huir en helicóptero de la Casa Rosada. Con aquella rebelión, el pueblo argentino hacía su aporte a la modificación de la correlación de fuerzas que haría lugar en todo el continente y que daría inicio al ciclo progresista nuestroamericano. Un ciclo que, con el Comandante Chávez a la cabeza, le diría NO al ALCA de Bush en 2005. En Argentina, importantes demandas del movimiento popular serían asumidas por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, recomponiéndose en ese camino la desvencijada institucionalidad burguesa que en 2001 había sido puesta en cuestión, resumida en la consigna “que se vallan todos, que no quede ni uno solo”. A diferencia de los procesos que más avanzaron en esos años (Venezuela o Bolivia), en la Argentina no se modificó  la Constitución neoliberal de 1994.

Esa reconstituida institucionalidad sería la que hacia 2015 permitiría el triunfo de Mauricio Macri y su coronación como presidente. Quienes se habían tenido que ir en helicóptero de la Casa Rosada, catorce años después volvían por la puerta grande. El gobierno derechista de Cambiemos tenía como propósito fundamental modificar la correlación de fuerzas lograda tras las jornadas de 2001, su objetivo era infligir una derrota duradera a los sectores populares, consolidando una reestructuración regresiva del capitalismo argentino, modificando el modelo de acumulación en detrimento del mercado interno, las pymes y el consumo popular, barriendo el “capitalismo humano” (como autodefinía Cristina a su gobierno), por un modelo abiertamente en contra de las mayorías.

Durante sus cuatro años de gestión, la política económica del macrismo produjo cientos de miles de despidos, cuatro millones de nuevos pobres, exorbitantes tarifazos, reducción del salario real, transferencia de ingresos hacia los ganadores del modelo (capital financiero, energéticas, grandes exportadores agrarios y mineros), hambre y miseria en el pueblo argentino. Así y todo, las reformas estructurales que se proponía implementar, no pudieron ser aplicadas. La movilización popular no lo permitió (expresivas fueron las multitudinarias luchas por la legalización del aborto y contra la reforma previsional). Ante dicho freno, los mercados comenzaron a desconfiar de la capacidad del macrismo para llevar adelante la tarea por la cual lo invistieron, la respuesta desordenada a ese desencanto fue lo que precipitó la corrida cambiaria, el bloqueo del financiamiento internacional y la consecuente recurrencia al FMI. En el mejor momento de Cambiemos, luego de haber ganado las elecciones de medio término en 2017, el movimiento popular en la calle encendía la mecha que lo terminó de dinamitar este domingo.

Vacío de poder y perspectivas

Por el régimen electoral argentino, la votación del domingo fue una gran encuesta que en sí misma no resuelve nada. Se trata de primarias obligatorias que sólo dirimen las internas partidarias, no se eligieron ni cargos ejecutivos ni legislativos, eso ocurrirá en las generales de octubre. Pero la contundencia de los resultados (47% para Alberto Fernández, 32% para Mauricio Macri), enterró las posibilidades del candidato oficialista, abriendo una situación por demás compleja. Un virtual período de transición, pero sin transición, pues aún no se ha votado un nuevo presidente ni un nuevo Congreso.

Esta paradoja genera un vacío de poder. El FMI jugó todas sus fichas a la reelección de Macri, prestándole 50.000 millones de dólares a un candidato y no al país. La derrota de su títere, expone fuertemente al organismo internacional. La deuda, a todas luces impagable, coloca a la Argentina al borde del default. Todo este conjunto de situaciones, desató una corrida cambiaria el lunes siguiente a las elecciones, que pulverizó el salario de las y los trabajadores argentinos. Este ataque a los sectores populares tiene fines extorsivos de cara a los próximos comicios definitivos de octubre.

La situación se encuentra en tensión y abierta. El triunfo popular del pasado domingo se define independientemente del gobierno que reemplazará al de Mauricio Macri. Alberto Fernández es un peronista moderado de buena relación con la embajada de Estados Unidos, que ha renegado de las políticas más progresistas de Cristina, tal como advirtió Diosdado Cabello en estos días.

La contundente derrota del macrismo en las primarias constituye un golpe a la derecha continental y los intereses de Estados Unidos en la región. Pero la misma sólo podrá ser consumada con la movilización popular. Esa movilización que originó la victoria, la misma que puede ensancharla.

Matías Pacheco, Federico Simonetti.

 

Unidad social, popular y comunera no es una ilusión.

Unidad social, popular y comunera no es una ilusión.

Entrevista a Ángel Prado

En el marco del segundo encuentro nacional de comuneros entrevistamos al dirigente Ángel Prado, constituyente por el estado Lara, vocero de la Comuna Socialista El Maizal, la cual cumplió 10 años el pasado 5 de marzo.

Se viene articulando lo que algunos llamamos Plataforma Político Social Comunera.

¿Qué objetivos estratégicos e inmediatos tiene la iniciativa?

El objetivo estratégico de esta iniciativa, desde El Maizal, decimos que es la construcción del socialismo. Es un objetivo a mediano, largo plazo, que para nosotros no es ninguna utopía, sino un proceso real desde las expresiones concretas del poder popular, la comuna, el consejo comunal, en donde construimos otras relaciones sociales, de solidaridad, de preocupación del uno por el otro, en donde el vivir, sentir, trabajar, cuidarnos de manera colectiva, es un indicativo de que el socialismo desde lo territorial, como lo llamaba el comandante Chávez, se materializa. Hay gente que intenta imponer la idea de que es irrealizable y que la sociedad debe vivir en base a los intereses particulares de cada quien, en la individualidad. Intentan imponer que el sueño de Chávez murió con Chávez. Todo lo contrario.

El socialismo para nosotros es asumir la construcción de un proceso y una sociedad nueva. Hay voluntad política por parte de las bases populares, de la gente humilde, por asumir esa propuesta de Chávez como bandera, hacerla realidad desde lo concreto y fortalecerla. Por eso nuestro objetivo estratégico es la construcción del socialismo: no dejar morir dentro de la opinión pública este debate, como se hizo durante décadas en las que no se planteaban alternativas al capitalismo.

También tenemos objetivos específicos dentro de esta iniciativa. Una iniciativa que por el momento cada organización puede darle distinto nombre de acuerdo a su plan, ya llegará el momento en que sinteticemos la sigla, el nombre. Esto no es hoy lo más importante, sino las ideas que se vienen aportando en esta plataforma en la que se pretende que participen la gran mayoría de las expresiones del poder popular, los movimientos sociales, cooperativistas, campesinos, pescadores, las juventudes, los movimientos de mujeres. La gente que se organiza en las comunas, que construye las comunas, atendiendo al llamado de Chávez en sus últimas proclamas. El comuna o nada es materializar el proceso de que el pueblo se organice para que asuma el poder desde la comunidad, desde el autogobierno de su territorio.

En este primer momento un objetivo específico es lograr alcanzar la mayor concentración de fuerza posible desde las bases populares, en una unidad perfecta diríamos nosotros, una unidad del pueblo chavista, de base, de las clases bajas, donde la necesidad agobia y, a partir de esta necesidad, se busca fortalecer la organización para ponerla al servicio de la resolución de los problemas tangibles, inmediatos. Intentamos construir un plan de trabajo con una agenda de lucha en común, que sea la orientación a seguir en este transitar, en este nuevo escenario que se nos presenta.

En el país existe mucha construcción de base, pero lamentablemente ha estado desarticulada. Por eso uno de los primeros objetivos específicos es lograr la articulación, en una unidad basada en el respeto, en el reconocimiento, en la coincidencia de la coherencia política e ideológica en donde nos identifiquemos en la batalla contra el imperialismo, la derecha, ante el reformismo y ante los factores que pretenden debilitar el proceso revolucionario, desviando el proyecto originario del comandante Chávez.

En estos primeros momentos de la iniciativa, en términos concretos, ¿qué avances se han ido logrando?

Un gran avance es que hemos logrado nuclear experiencias exitosas que son referencia de la construcción real del poder popular, y también hemos logrado invitar, convocar, experiencias a veces invisibilizadas, pero muy buenas, que se han quedado en su territorio, concentrados en la defensa ante las contradicciones en nuestro mismo gobierno, compañeros que se han focalizado allí en su localidad para evitar controversias con nuestros partidos, con nuestro gobierno, con nuestros dirigentes políticos, con las instituciones. Es un gran avance el hecho de haber articulado una cantidad de experiencias que participaron del primer encuentro nacional para iniciar este gran debate.

Esto ha permitido, en el corto plazo, desenfundar cada quien, desde su propio espacio, la idea de relacionarnos, conocernos, visitarnos, articularnos. La comuna El Maizal ha tenido la oportunidad de visitar comunas del estado Falcón, de territorios de los estado Apure, Mérida, Caracas. También hemos recibido invitaciones de aquí mismo de comunas de Lara. Diariamente nos van llegando invitaciones de comunas a nivel nacional, del oriente del país. Esto en el caso particular de El Maizal, pero también hay gente que le interesa conocer la experiencia del Alexis Vive, de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, la experiencia de Palito Blanco, de la comuna Pío Tamayo, de las comunas vinculadas a la Red Nacional de Comuneros, de las comunas de Anaco en el oriente del país. Hay gente que se está reanimando, se está insertando en esta nueva expectativa que se va creando: sumarse, aportar, indagar, investigar y comunicarse con los iguales que estamos construyendo en los territorios procesos interesantes.

En esta articulación se viene debatiendo temas interesantes, por ejemplo en lo económico. Ya nosotros hemos logrado hacer intercambios, por ejemplo, de la genética de porcinos El Maizal con producción de chocolate de algunas comunas de Mérida. Hemos logrado establecer convenios de trabajo con comunas de Caracas, como por ejemplo el Panal 2021, donde llegó el primer rebaño de cerdos listos para sacrificar y distribuir, que intercambiamos por ropa del plan textil de esa comuna. También hemos promovido y diseñado cómo empujar la política de distribución de alimentos de El Maizal a través de las tiendas de El Maizal. Nos planteamos que nuestra producción llegue a distintos sitios del país a través de estas tiendas, primero para desmentir que los campesinos que asumimos tierras con Chávez no producimos.

Trabajadores de la EPS Che Guevara 2021 de la Comuna Che Guevara, estado Mérida.

Hay que lograr también una cobertura comunicacional para que la gente se entere de lo que estamos haciendo. La producción del campo, de la comuna, no queremos que se quede sólo en la comuna. Queremos que llegue a las zonas populares que diríamos en términos comerciales, que son plazas comerciales muy importantes para la distribución de alimentos y que solamente la especulación, el bachaquerismo, se ha ido apoderando para saquear el bolsillo, la economía de las familias humildes. Nosotros hemos conversado con otras comunas para que con las tiendas del Maizal podamos colocar nuestros productos (y también el de otras comunas). Pero sobre todo para que la comuna donde se instale la tienda empiece asumir un proceso de administración, un espacio de distribución de alimentos y que puedan generar un excedente para fortalecer la dinámica económica a lo interno de esas comunas.  El objetivo es que el pueblo humilde pueda alimentarse, pueda beneficiarse con la producción de tierras que fueron rescatadas y puestas a producir con el esfuerzo de los campesinos y campesinas.

Propuestas como las tiendas de El Maizal llegan como alternativa de rescatar una propuesta del Comandante Chávez como por ejemplo los abastos bicentenario. Nosotros podemos llevar productos mucho más económicos y de buena calidad, por ahora en pequeña dimensión. En la medida que se han ido debilitando los sistemas de distribución del gobierno, nosotros desde la comuna, desde lo pequeño, y con perspectiva de crecer, ponemos una idea para que el movimiento comunero se apropie. Es un aporte para contribuir sobre todo para que aquellas comunas que fueron más afectadas por la guerra económica y el debilitamiento del proceso, sientan que es posible levantarse del mal momento que estamos pasando.

La idea es romper con esa campaña mediática que la derecha y algunos sectores del reformismo impulsan. Han pretendido hacer ver que el pueblo pobre no puede proyectarse porque no sabe administrar, ni gestionar ni ejecutar, que no sabe llevar la contraloría de un proyecto, que no sabe hacer producir la tierra, que las comunas urbanas no saben sino administrar algunas panaderías.

En el corto plazo podemos medir algunos logros como la articulación, el debate en cuanto al tema económico y el intercambio de producción. Surge también un nuevo tema, que es la intención de distintas comunas de formarse, de prepararse teóricamente. La gente siente la necesidad de que la dirigencia debe formarse para tener mayor claridad, conciencia y preparación. Nosotros hemos invitado a nuestra escuela de formación política, ideológica y técnica; y también hemos recibido invitaciones. En un corto tiempo hemos ido logrando establecer unas bases sólidas en la intención de potenciar el movimiento comunero y la iniciativa que se está construyendo.

Se está desarrollando el segundo encuentro nacional de esta iniciativa. ¿Quiénes fueron partícipes e impulsores del primero y qué otros actores se han ido sumando a esta nueva reunión?

Nosotros no vamos a actuar con dogmatismos, no vamos a reducir la iniciativa a que si no es de la comuna no puede participar de la instancia. Nosotros creemos que toda expresión del poder popular organizado, con construcciones fuertes, medianamente fuertes, si tienen voluntad política de alzar las banderas de la revolución, será convocada y bienvenida a participar en este espacio. En el primer encuentro estuvimos las comunas, consejos campesinos, sectores campesinos, intelectuales, compañeros referentes, movimientos sociales. En el encuentro que se llevó a cabo en la Comuna El Maizal vimos a compañeros como Lalo, que produce semillas en Mérida y que es una referencia desde el punto de vista político y productivo; estuvo la gente de Palito Blanco que viene dando una batalla dura en la frontera venezolana con la zona de la Guajira zuliana, participaron experiencias internacionales como el MST de Brasil haciendo sus aportes, allí estuvo la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora con la experiencia de su larga trayectoria, estuvo la gente de la comuna Pío Tamayo; la coordinadora Simón Bolívar, la comuna el Panal 2021 de la Fuerza Patriótica Alexis Vive, el compañero Julio Escalona a quien le tenemos mucho respeto como maestro y defensor de la idea bolivariana, guevarista y chavista; allí también estuvo el compañero Reinaldo Iturriza, quien desde la administración pública cuando ocupó un ministerio dio mucha amplitud a gente para que pueda participar en el diseño de la política. Participó la gente de una comuna de Anaco; el compañero Braulio Álvarez, que es un referente de la lucha campesina en este país. También estuvieron la gente de algunas comunas del corredor Fabricio Ojeda de Portuguesa; gente de las comunas de Carora, estuvo el compañero “Chicho” Medina que es un constituyente comunero que tiene la idea de organizar los ejes comunales en varias zonas de centro occidente, estuvo la gente de la admirable marcha campesina, hoy Plataforma de Lucha Campesina, que están librando una batalla dura contra el latifundio y haciendo frente al asesinato de compañeros; participaron comunas de Caracas; la gente del Frente Cultural de Izquierda, la Comuna Altos de Lídice, que es una referencia en la ciudad capital.

Tal vez se me escape alguno que ahora no recuerde y pueda generar una sensibilidad en compañeros o compañeras. Allí hubo una cantidad de compañeros y compañeras que nos hemos relacionado y coincidimos en la necesidad de formar parte de esta iniciativa. Una iniciativa que no es de un particular, de un grupo. Sino que es la iniciativa de un gran colectivo que en el territorio venezolano se mantiene construyendo desde las bases y se niega a ser exterminado, a desaparecer. Y que en nuestra condición de chavistas vamos a defender lo que mucha gente de manera abstracta llama el legado del Comandante Chávez. Para nosotros Chávez sí dejó un legado que hay que cuidar, mantener, fortalecer, para que sea la guía y el camino a seguir.

Últimamente se han sumado compañeros que no estuvieron en el primer encuentro, como por ejemplo la Comuna Che Guevara del estado Mérida, la comuna Indio Caribay, una gente muy humilde que con su aporte y experiencia en la siembra de arroz ha hecho un intercambio con la Comuna el Maizal. Hay gente que se va enterando de la iniciativa, y es una responsabilidad nuestra, de todos los que estamos aquí, cuidarla para que no la afecte ninguna particularidad, ninguna mala intención de nadie, ningún error inclusive no deseado, no intencional. Vamos a seguir invitando a compañeros que hasta ahora no se han acercado, porque es normal que tengan sus reservas, que estén viendo cómo madura el proceso. En la medida que nosotros tengamos líneas de trabajo, en la medida que hablemos con el ejemplo, con moral y trabajo concreto, la iniciativa va a ir ganando en confianza y va a lograr sumar a mucha gente.

¿Existen criterios de participación y métodos de construcción definidos? 

El primer criterio que poníamos en la mesa, es que aquí debe participar gente que esté construyendo procesos reales vinculados a las bases populares. Gente que esté promoviendo la organicidad en su organización, valga la redundancia. Que no sea gente que venga de manera muy hippie sólo a decir la poesía simplemente. Aunque no tengan referencia por no haber avanzado en el tema comunicacional, que sea gente que esté vinculada a un proceso de construcción real. Porque lamentablemente cuando emergen procesos interesantes como éste, es probable que lleguen aquellos que poco aportan desde lo concreto, pero mucho hablan. Entonces se desgasta el tiempo, se juega al cansancio.

Nosotros buscamos un perfil de la gente que participa en esta instancia, sin querer condicionar a que todos seamos iguales. Buscamos que estén los mejores, tal vez no los más famosos, pero sí los mejores, donde se mida la calidad, la cualidad. Vamos a ser cuidadosos de que no vayan a venir los “picos de plata”, que no construyen nada, y que vengan a tratar de apropiarse del espacio. Es una iniciativa seria donde mucha gente está apostando. El criterio es que la gente que se sume esté construyendo procesos reales, en la diversidad que existe en el país en el mundo del poder popular.

Otra característica que estamos promoviendo para las organizaciones que se vinculen es que se dé un debate en torno al tema económico. Toda organización citadina, rural, urbana, intelectual, campesina, comunera, esta llamada en esta etapa de la Revolución Bolivariana, a partir de la necesidad, a partir del bloqueo, a partir del saboteo que incluso muchos en el gobierno están haciendo en ese juego con la burguesía nacional, creo que todos estamos llamados a incursionar en el tema económico. Desde asumir los medios de producción, realizar la producción concreta en el tema de la industria, incursionar con fuerza en el tema del comercio, en el intercambio. Estamos llamados y tiene que ser un perfil del comunero, de la comunera, del chavista, de la chavista, a que todo el mundo se ponga la tarea estratégica de la producción nacional. No solamente de alimentos, nosotros hablamos de la producción de la manufactura, de distintos rubros que demanda la sociedad nuestra y que lamentablemente las importaciones han acabado con esas iniciativas nacionales. Ahora, producto del bloqueo, tenemos una oportunidad para que cada quien desarrolle su conocimiento en base a generar algún tipo de producción que pueda motorizar esa economía comunal que estamos tratando, desde abajo, con mucho esfuerzo, de levantar. Por ejemplo, las comunas de la ciudad no pueden esperar solamente que los campesinos produzcan, en la ciudad también se construye, también se produce. En el barrio también se puede producir. Obviamente no es la misma realidad la del campo y la de la ciudad, pero el presidente Chávez nos mostró las formas de investigar, de tener acceso a las tecnologías, las técnicas de producción de manufactura, de producción industrial. Todo el mundo tiene capacidad. Este es un aspecto a resaltar en los criterios.

No estamos condicionando a que sólo los chavistas participen de esta instancia. Pudiera ser que algún sector nacionalista, algún sector humilde de base que tal vez sea opositor, no vamos a ser sectarios, de que alguien que no comparte política e ideológicamente con nosotros no pudiera participar. Para nosotros es un reto que nadie de las clases populares tribute a la derecha, a la burguesía, a la oligarquía. Aunque obviamente somos nosotros los chavistas del corazón, que aprendimos a tener conciencia política con Chávez, los que vamos a llevar las riendas del proyecto.

Tenemos que tener la madurez política para cuidar la unidad. Plantearnos metas en el corto mediano y largo plazo. Nosotros llamamos a todos los compañeros y compañeras que estamos en esta instancia a ser muy cuidadosos. Tenemos que tributar para este proyecto más allá de la individualidad de cada quien. Nosotros creemos que no somos soñadores, ilusos. Creemos que esta iniciativa es una alternativa verdadera. Entre todos podemos lograr caminar por el legado de Chávez.

Prensa CRBZ

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué hacer?

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué hacer?

La reflexión necesaria

Gerónimo Paz

Son las interrogantes que más nos planteamos en estos tiempos de crisis, de incertidumbres, de angustia frente al destino propio y del país. Para quienes nos ocupa el compromiso por hacer más justa la humanidad y somos parte del torrente histórico bolivariano, el cuadro actual del país nos debe convocar a un esfuerzo serio de debate y reflexión para buscar respuestas desde una perspectiva transformadora que apunten a encontrar un horizonte real y posible de superación a la crisis.

Para ello es necesario armarnos de una gran perspicacia a la hora del diagnóstico de la situación. No con actitud inquisidora pero tampoco con posturas evasivas y negacionistas de la realidad. Sólo la verdad nos hará libres, podríamos decir parafraseando la biblia. Se puede ser crítico y leal a la vez. Es más, éticamente, para ser leal se debe antes ser crítico. Igualmente, se puede ser patriota e irreverente; no existe, como dicen los avezados en el marxismo, una contradicción antagonista en esto.

Es cierto que hemos llegado hasta aquí, hasta la crisis más profunda y devastadora de las condiciones de vida de las mayorías que hemos tenido en toda nuestra historia republicana, como consecuencia de múltiples factores. La agresión extranjera es una, el sistemático y continuo plan de saboteo, de sedición, de conspiraciones permanentes, sin duda afectó y afecta en gran medida los planes y políticas del gobierno y del Estado venezolano. Todo sabemos que desde el mismo momento en que este proceso se declara nacionalista, popular y democrático desde una lógica que no corresponde a la liberal, se inició el ataque por parte del poder económico y político norteamericano. No solo no ha cesado si no que ha venido escalando hasta configurar una real y verdadera guerra no convencional que busca minar las capacidades económicas, políticas, defensivas, psicológicas, simbólicas del país y del Estado para subordinarlo a los intereses del poder financiero y energético norteamericano.

También es igualmente cierto que el agotamiento del modelo monoproductor extractivista petrolero suma un factor clave que influye de manera importante en el componente económico de la crisis. Una economía sujeta a los cambios de ciclos económicos que dominan la demanda en el mercado, mucho más en un momento en el cual el capitalismo se mueve de forma muy inestable producto de sus propias contradicciones, es inevitable que se vea afectada de acuerdo a las alzas o bajas en los precios de su principal fuente de ingresos. El modelo rentístico no solo configuró un modelo económico sino también un modelo de Estado, una forma de hacer política, el clientelismo, una élite económica sin visión de desarrollo productivo nacional y también una cultura social muy marcada por el paternalismo. El no haber logrado concentrar las energías capaces de cambiar radicalmente esto ha sido quizás el mayor fracaso de la revolución bolivariana. Y vaya si se planteó, si se propuso como objetivos estratégicos, si ha estado en el discurso, en los programas, en el plan de la patria. ¿Entonces que pasó? Es una pregunta clave.  ¿Por qué no avanzamos de forma significativa en la superación del modelo económico rentístico y con ello de todo su lastre, su escoria política, social, cultural?

Esto nos lleva inevitablemente a la necesidad de un balance profundo, integral de estos veinte años de revolución. La construcción de una salida trasformadora a la crisis no podrá ser posible sin este ejercicio. La crisis de la revolución bolivariana, sus límites, sus aciertos y desaciertos, sus contradicciones internas, se debe colocar en el marco del debate como un factor o variable clave del complejo y duro momento que vive el país. Reconocer que la revolución vive una crisis orgánica, una crisis de sus impulsos trasformadores, no es el problema, sino cuáles son sus causas, qué provocó esta crisis revolucionaria, no desde el viejo concepto marxista, sino desde la perspectiva de un proyecto de país que perdió capacidad para sostenerse como una alternativa para la mayoría nacional. No porque no lo sea teóricamente o programáticamente, o más aún estratégicamente, sino porque no lo parece en la realidad, porque por errores o por la eficiencia de la campaña de guerra psicológica y comunicacional el enemigo nos ganó la batalla de la percepción.

Desconocer en la apreciación de la situación la grave crisis simbólica y de sus significantes de la propuesta socialista en el sentido común nacional sería no tener los pies en la tierra.  Atravesamos una profunda crisis hegemónica como expresión a su vez de una crisis ética, una crisis de liderazgo, una crisis de credibilidad, una crisis de la verdad, una crisis de la política como actividad en función del bien común.  La crisis hegemónica, de significantes de la revolución bolivariana, es el más complejo desafío que tenemos por delante de cara a sostener el horizonte trasformador, democratizador y soberanista de este proyecto. La batalla contra el intervencionismo norteamericano, contra el criminal bloqueo comercial y financiero, contra la amenaza de guerra, deben conseguirnos unidos y sin titubeos, pero también es necesario que se avance en la dirección anunciada para la superación de la crisis interna del proyecto chavista. ¿Dónde quedó el diálogo para el cambio y la rectificación? ¿Qué pasó con el cambio de gabinete? ¿A dónde van y cuáles son los resultados de miles y miles de millones que se anuncian para la actividad productiva, para el reimpulso de las comunas?

El país se encuentra en un limbo, en una zona de no viabilidad como país ni desde la perspectiva capitalista ni desde el horizonte socialista. Mientras, el drama social de las mayorías se hace insostenible. Es urgente construir una salida trasformadora a la crisis, una salida realista pero que no signifique renunciar a nuestros objetivos históricos sino poner dichos objetivos en un horizonte real, posible desde el realismo revolucionario y que sea el resultado de un amplio debate con todo el país. ¿Qué es posible y qué no? ¿Qué tareas y objetivos debemos profundizar y cuáles debemos postergar o redefinir? ¿Cómo encaramos los grandes problemas del país, la corrupción entre los más graves, por ejemplo?

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo avanzar en una salida trasformadora a la crisis? ¿Cómo devolvemos a la revolución bolivariana sus auras de cambio, de esperanzas? ¿Cómo conquistamos de nuevo la mayoría nacional? Lo primero, desde nuestro modesto punto de vista, es devolver a la política sus contenidos altruistas, éticos, humanistas. Para ello debemos avanzar hacia una Ética Política Radical como fundamento de la acción pública, una concepción y una praxis de hacer política que rescate la confianza de la gente en quienes gobiernan, en quienes la practican. Esto requerirá de un nuevo liderazgo, el Liderazgo Ético y Trasformador, líderes y lideradas que sean instrumentos del colectivo, enfocados (as) en generar y conducir dinámicas que van cimentado procesos de cambios reales en todos los órdenes de la vida social, cuya razón de ser sea el empoderamiento de la gente, la democratización radical de la sociedad.

Después está dotarnos de un programa o propuesta que convoque a la mayoría nacional y no solo a el chavismo. El tema económico debe ser el punto de partida de una propuesta amplia, no podemos encasillar el modelo económico en un marco cerrado ortodoxo y dogmático. Un modelo económico productivo mixto humanista pareciera ser lo realistamente revolucionario. Una economía donde el Estado, el sector privado y la propiedad social armonicen para generar las riquezas que requerimos como sociedad. Para ello se debe tener el marco jurídico que garantice y dé seguridad a cada sector. En el sector privado deberíamos apoyar a la pequeña y mediana empresa como motor de la economía. En el sector social la Comuna tiene gran potencial como vía para avanzar en la democratización de la economía. Sin embargo, no podemos descartar las diversas formas existentes de producción colectiva como las cooperativas, las asociaciones de productores, las redes de productores libres y asociados.

La democratización radical del poder político debe ser un eje estratégico a profundizar en el marco de una ofensiva para la superación de la crisis. Retomar y radicalizar la democracia revolucionaria no significa imponer formas planas de participación y empoderamiento. La democracia revolucionaria debe tener como premisa la más amplia participación, el empoderamiento de la sociedad en las más diversas formas que permitan el surgimiento de nuevas relaciones de poder en su seno. ¿Comuna? Sí, todas las que sea posible, todas las que sean asumidas de forma voluntaria, que sean el resultado de la voluntad de la gente en su territorio, pero ¿qué pasa con aquellos sectores sociales que no asuman la comuna? Por eso la democracia revolucionaria deber ser plural, diversa, creativa en proponer, debatir y consensuar los mecanismos de participación y de ejercicio de esa democracia.

Para la superación de esta profunda crisis no hay atajo, no hay respuestas ni salidas inmediatas. Se debe comenzar por construir un gran concenso nacional, democrático, cuyo propósito central sea preservar la paz, recuperar la estabilidad económica, garantizar la soberanía y la independencia. Para ello las fuerzas trasformadoras debemos armarnos de una visión estratégica que nos permita transitar un período altamente desafiante y complejo que, sin una clara y realista visión, no podremos encarar con éxito. Mucho realismo revolucionario, mucha amplitud y sentido de la realidad se requiere.

 

Culpa del Doc y McFly

Culpa del Doc y McFly

“Despertate perro, nos están atacando, hay un intento de golpe de Estado, el PSUV convoca a Miraflores”. Acto seguido prendo la vieja televisión que el compañero, quien me está alojando en Caracas, tiene en su habitación (pieza le decimos en el conurbano bonaerense). Tal vez no fue la mejor forma de despertarlo, pero fue la que encontré. Nunca me había tocado dar una noticia parecida.

Eran las 6:30 de la mañana del martes 30 de Abril. Lo que debió ser mi primer día laboral en una institución estatal, comenzaba con los pasos acelerados de María Alejandra subiendo a la terraza, buscando mejor señal para atender el llamado de su padre. Su cara denotaba una preocupación inusual, bastaron milésimas de segundo para comprender que algo estaba sucediendo. Tomé el celular que había apoyado la noche anterior a un costado de lo que en algún momento fue un sofá cama. Las redes sociales lo confirmaban. El golpe de Estado estaba en curso hacía al menos una hora.

17 Abriles atrás este mismo pueblo enfrentaba un golpe similar, aquel con más saña y lamentablemente con un gran número de muertos. Pero con los mismos actores encabezando la intentona. Basta con googlear el nombre de Leopoldo López.

Esta vez aparecía el viejo soldado de la derecha venezolana al lado de la nueva figura que encontraron las águilas del norte para lograr lo que hace 20 años no pueden. ¿Por qué no pueden? Porque aún no descubrieron como viajar en el tiempo.

Desean regresar al tiempo del pueblo en las catacumbas, de pobres silenciados. De negros y negras sin voz. De campesinos sin tierras. Aquellos tiempos donde las mayorías no estaban constituidas como sujetos políticos. Como sujetos políticos de una Revolución bolivariana, que tiene sus aciertos y errores. Que atraviesa disputas externas y también internas. Pero que cuenta con un arraigo popular muy profundo y con el legado de un comandante que construyó un puente con las luchas de la primera independencia. Un estratega que les dijo a quienes no tenían siquiera identidad, que es el momento de ellos y ellas; que les transfirió poder (aún insuficiente) y organización que nunca tuvieron. Que les pagó la deuda histórica. Un líder que hoy comparte la mesa con Bolívar.

La derecha venezolana hace 20 años que niega la identidad de ese pueblo. Es sorprendente para quien llega de miles de kilómetros de distancia, entender que puedan negar la identidad de un adversario que constantemente los derrota. El chavismo ha ganado más elecciones que los años que lleva en el gobierno. La derecha ha fracasado en 2002 y en los distintos golpes intentados este año.

Como el Doc y Marty McFly destruyeron el DeLorean, recurren a la violencia. Al asedio, al golpe, la guerra. A la muerte.

Por ahora y para siempre.

“Como a la una y treinta de la madrugada sonó el teléfono de la casa, era una hermana mía: “Nico, hay un golpe”… Enseguida abro los ojos sorprendido: “¿Qué?”. Y ella: “Prende el televisor”. Eso hice, y de repente aparece Carlos Andrés Pérez con cara de loco, pálido, nervioso”[1].

“¿Cómo esta la situación por Petare?” Le pregunté a un pana, ya en las cercanías de Miraflores. “En todos los barrios la cosa está tranquila, los pobres somos todos chavistas”. La misma calma se encontraba en los altos de Lídice, Catia, Lomas de Urdaneta, las Lomas, el 23 de Enero, según me comentaban compañeras de las distintas barriadas de Caracas. “Si ves Guarimbas hay que reportarlas” me aconsejaba, más bien era una orden, una histórica compañera del bloque 15, segundos antes de ponerse a bailar al ritmo de la salsa sobre la av Urdaneta, a metros del palacio de gobierno. La gente se divierte en la batalla.

Los primeros en responder a la convocatoria parecían ser trabajadoras y trabajadores estatales del centro de la ciudad. No hubo metro en todo el día. De a poco, más y más pueblo fue llegando, en grupos, en buses, caminando, bajando de los cerros. A media mañana en un improvisado camión, que sería reemplazado con sonido y todo a mitad del discurso, Diosdado era el primer dirigente que salía al encuentro con su gente. La sola presencia era sinónimo de victoria, de tranquilidad y por supuesto desató la algarabía de las miles y miles que ya había en el lugar para ese entonces. “Golpe derrotado, vamos al contraataque” lanzó Cabello. “Si sigue la ladilla, nos vamo pa Altamira” respondía la gente, haciendo referencia al epicentro de los enfrentamientos. “No volverán” se unía pueblo y dirigencia en un mismo grito.

Durante todo el resto del día seguía llegando pueblo a la convocatoria en Miraflores. Convencidos y convencidas de que estaban haciendo historia nuevamente. Bailaban, discutían, exigían, se saludaban. Se cruzaban anécdotas de cómo cada quien se enteró de lo sucedido. Otra vez quienes vienen de las catacumbas habían vencido a la muerte.

Mientras volvía al final de día para la urbanización (complejo de edificios) donde me alojo, recordé una frase que tiene más de 200 años “…Por fortuna se ha visto con frecuencia a un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos…”. Pertenece a Simón Bolívar, en debate con el representante de EEUU John Irvine, en 1818. Dos siglos después la frase tenía nuevamente la fuerza inicial, un puñado de hombres y mujeres ganaron una nueva batalla en post de su libertad. El pueblo no necesita máquinas del tiempo para nutrirse de las experiencias de combates anteriores.

Mates y arepas mediante, vendría el momento de análisis e intercambios con compañeros y compañeras de aquí y de allá. Maduro, desde Miraflores, explicaba lo sucedido durante el día y convocaba a la movilización del 1 de Mayo. La noche transcurrió con tranquilidad.

Hoy no lo vimos nervioso, pálido ni loco a Nicolás. Tampoco a Diosdado. La diferencia son 20 años de Chavismo y un pueblo empoderado de su lado.

“Si mañana me despiertas, primero dime buen día” Se despidió Ariel en vísperas del 1 de Mayo.

Matías Pacheco – Caracas, 30 de Abril 2019.

 

[1] Germán Sánchez Otero, Chávez y la resurrección de un pueblo. Ed. Vadell Hermanos. Entrevista a Nicolás Maduro Moros.

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