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Innovamos o erramos: Producción nacional de semillas de papa

Innovamos o erramos: Producción nacional de semillas de papa

La articulación entre la gente, sus organizaciones y la institucionalidad para hacer frente a un escenario de ataque como nunca se vivió en nuestro país, es central. Esa es una de las premisas en estos momentos de bloqueo y asedio. La defensa del país se lleva a cabo en distintos escenarios, en distintos planos. En el diplomático, con los debates y denuncias en la ONU, en los acuerdos bilaterales, como los ocurridos con el viaje de Nicolás Maduro a Rusia y también en el productivo, como se viene realizando constantemente puertas adentro, quedando muchas veces con menos visibilidad, a pesar de la importancia estratégica de la producción de alimentos en tiempos de guerra.

En este caso, desde la Corriente y la Alianza Nacional Productiva se ha llegado a un acuerdo con el Ministerio de Ciencia y Tecnología, del cual hacen parte también el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas y el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral. Dicho acuerdo consiste en un proyecto de adaptación y diversificación de una semilla de papa, una semilla nativa. Un proceso de adaptación con pruebas para que la papa se cultive en terrenos de menor altura.

En Venezuela la papa se cultiva a partir de los 800 metros sobre el nivel del mar, comúnmente entre los 800 y 1500 metros. En la zona de Táchira, Mérida y Trujillo también en alturas que sobrepasan los 2000 metros. Con este proyecto que impulsa el ministerio, la intención es generar una producción de papa con semillas nacionales que se adapten a alturas menores a los 800 metros.

En charla con Henry Paradas, vocero de la Alianza Nacional Productiva en Yaracuy, explicaba: “El plan es reproducir esta semilla para ensemillarnos. Es una semilla específica, nacional. Se llama María Bonita. En Yaracuy ubicamos unos 65 kilogramos de semillas para ver su rendimiento a 500 metros. En varios estados se viene dando esta experiencia, no solo en la parte andina, sino también en Aragua, Miranda, Anzoátegui, entre otros. Se busca adaptarlas a otras alturas en diferentes estados”.

A través de la Alianza Nacional Productiva, los campesinos, campesinas, pequeños y medianos productores vienen desarrollando distintas iniciativas de producción autóctona de alimentos. El plan conuquero y el plan de siembra extensivo son las dos líneas de acción se desarrollan con mayor fuerza. En este caso, la primera cosecha se espera para fines de octubre, con la intención de lograr una mejor adaptación y rendimiento de cara a las próximas cosechas.

 

Para enfrentar la mayor crisis social que haya atravesado nuestro país, la gente tanto en el campo como en la ciudad apela a la organización, a retomar en este caso la producción nacional de alimentos. Multiplicar este tipo de iniciativas, intensificar la reactivación productiva del campo, con todos sus actores que apuesten a la producción, es fundamental en esta etapa. Desde la Alianza Nacional Productiva se apuesta en ese objetivo.

Innovamos o erramos reza el lema del festival de cine que se desarrolla por estos días en Caracas. Innovamos o erramos también en el campo. Es así como los sectores productivos del campo enfrentan las olas del mar embravecido del hambre y la especulación a las que nos vemos sometid@s.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Alianza Nacional Productiva: producir para resistir

Alianza Nacional Productiva: producir para resistir

Las alternativas para hacer frente al contexto que vive nuestro país van aflorando en distintos puntos. Iniciativas impulsadas por distintos sectores, el gobierno, las organizaciones sociales, comunas, sectores campesinos, profesionales y trabajadores de las grandes ciudades.

En las últimas semanas el gobierno norteamericano profundizó aun más el criminal bloqueo, atacando de forma más directa la población en general. Medidas que son avaladas por sectores de la oposición que no pueden disimular a estas alturas las consecuencias directas sobre la gente que estas medidas traen, fundamentalmente en los alimentos diarios que se llevan a la mesa de millones de familias venezolanas. Es tal el impacto que el presidente Nicolás Maduro planteó en la movilización del pasado sábado, que para antes de terminar el año, todos los productos de las cajas CLAP deben ser de producción nacional.

Ante esta realidad el sector productor adquiere una importancia estratégica. Una expresión de este sector son los pequeños y medianos productores, campesinos con y sin tierra que se organizan en la Alianza Nacional Productiva (ANP), espacio de coordinación, articulación y seguimiento del plan organizativo y productivo en los territorios que lleva ya dos años de existencia.

La ANP busca ser una alternativa de avanzada, comprendiendo el papel del productor en este momento histórico del país. Un planteamiento que busca producir masivamente los alimentos necesarios. Nuestro país cuenta con la capacidad, las tierras, las semillas e insumos necesarios, y principalmente con las mujeres y los hombres para hacerlo.

En el plano organizativo esta alianza está desplegada en 13 municipios de 7 estados. Se articula en mesas productivas de coordinación nacional, regional y municipal. Como lo expresa Aníbal Montilla, coordinador nacional, el único requisito para la participación en estas mesas es ser productor o productora.

Claramente la ANP tiene una orientación política, lo cual no la hace excluyente hacia quienes piensen distinto. En estas mesas articulan, debaten y proyectan las redes de productores de diversos rubros: redes de productores de leche, de queso, red de conuqueros, arroceros, maiceros, así como también campesinos y campesinas con y sin tierra.

Las mesas tienen la función de enfrentar los problemas que se presentan a la hora de la producción, desde allí se articula con el Estado y también con distintas expresiones locales, como por ejemplo universidades, otros productores, Milicia Nacional Bolivariana, comuneros y otras expresiones del poder popular.

De las instituciones se requiere principalmente el apoyo técnico, de infraestructura y de insumos. Aunque no se espera depender totalmente de las mismas, se trabaja y se resuelve entre la articulación entre los mismos productores, en trabajo colectivo, “cayapa”, “mano vuelta”, el trabajo en beneficio mutuo.

Las mesas a su vez cuentan con distintas coordinaciones en base a las necesidades que haya en cada municipio y sus particularidades a la hora de producir. En líneas generales se pueden hallar coordinaciones de infraestructura, de insumos, coordinaciones técnicas, jurídicas y de seguridad, para citar algunos ejemplos.

En lo referente al despliegue productivo en sí mismo, la ANP viene trabajando en dos líneas principales, proyectando una tercera, a saber: el plan de siembra 2019, el plan conuquero y el plan siembra de leguminosas “norte verano”.

El plan siembra 2019 se basa en dos productos principalmente. En acuerdos con el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras se entregaron insumos, principalmente semillas, para la siembra de 1000 hectáreas de maíz y 100 hectáreas de arroz.

El plan conuquero, que actualmente cuenta con mayor desarrollo, se articula a través de la red nacional de conuqueros, de la cual participan 7000 mil pequeños y medianos productores. En este caso las extensiones de siembra son de 2576 hectáreas de maíz, 2654 hectáreas de arroz y 1522 de frijol. Un elemento central en este caso es el ensemillamiento de dichos conuqueros, principalmente de arroz, que es un producto que está monopolizado en el mercado. El arroz tiene un rendimiento de 6000 kilogramos por hectárea, por lo cual en este incipiente plan estamos hablando de 16 millones de kilogramos de arroz, o lo que es igual, 16 mil toneladas.

La intención es interpelar al mayor número de conuqueros del país para producir arroz. Ya que los alimentos producidos en conuco son los que nunca faltan en la mesa de las familias venezolanas. La ANP entiende el conuco como un concepto de economía familiar para la resistencia en este contexto de bloqueo, asedio y guerra económica.

Finalmente, en cuanto a la proyección del plan de leguminosas se aspira a sembrar entre 10 mil y 15 mil hectáreas de frijol y caraota, con la misma concepción. Para ello se está realizando un censo en los 13 municipios donde la alianza se encuentra desplegada, en los estados Táchira, Barinas, Mérida, Apure, Portuguesa, Trujillo y Guárico.

Como agenda de lucha y proyección, en las mesas productivas de coordinación en sus distintos niveles se trabaja en el impulso y la promoción de los bancos de semillas en cada territorio, para afrontar los próximos ciclos de siembra y a su vez una lucha por un plan de distribución de combustible, gasolina y gasoil, para la producción de alimentos. En estos momentos de escasez de este recurso, es urgente priorizar la asignación del mismo en las cantidades necesarias para seguir llevando los alimentos a las mesas venezolanas.

Los efectos de la guerra económica y el bloqueo, son contrarestables en la medida que crezcan y se fortalezcan iniciativas como las que se despliegan en la Alianza Nacional Productiva, iniciativas que abonan a la defensa de nuestra independencia y nuestra soberanía, en este caso la soberanía alimentaria.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

 

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