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Defender la victoria de Evo es defender la paz, la democracia, la prosperidad y la soberanía de América Latina toda

Defender la victoria de Evo es defender la paz, la democracia, la prosperidad y la soberanía de América Latina toda

Al complejo escenario recientemente configurado en América Latina con las rebeliones populares antineoliberales en Ecuador, Haití y Chile, en las cuales las fuerzas de derecha que gobiernan en esos países han respondido con la más brutal represión, se agrega un nuevo capítulo: el desconocimiento del contundente triunfo electoral de Evo Morales por parte de la derecha boliviana e internacional, respaldado por el poder mediático del planeta y por la élite del poder económico y político de EEUU.
Los hechos ocurridos en Bolivia durante la noche y la madrugada de ayer permiten afirmar que el plan implica el mismo guión aplicado en Venezuela durante las elecciones del 14 de abril de 2013, cuando Nicolás Maduro Moros ganó las elecciones al candidato de la derecha Henrique Capriles Radonsky: 1) desconocimiento del resultado electoral por parte del candidato perdedor sin que exista ningún elemento probatorio para ello, 2) circulación de fakenews supuestamente probatorias de un fraude electoral, 3) violencia y vandalismo en la calle, 4) falsos positivos para acusar de violencia a los simpatizantes de Evo y de represión al gobierno, 5) desconocimiento del resultado electoral por parte de organismos internacionales como la OEA y de organizaciones no gubernamentales como Human Rigth Watch, 6) desconocimiento del resultado electoral por parte de voceros y voceras políticas de fuerzas derechistas en el continente, como el caso de María Corina Machado y Andrés Pastrana.

La aplicación de este formato pone nuevamente en evidencia cómo las fuerzas de derecha en los países de nuestro continente actúan cohesionadas y alineadas bajo la dirección de Estados Unidos en su plan estratégico para recuperar el control del poder político en los países latinoamericanos y restituir el continente a los tiempos del ALCA.
También se pone en evidencia, además, su carácter autoritario y elitesco: para esas fuerzas no tiene ningún valor la voluntad de las mayorías populares, esas fuerzas no son demócratas, no reconocen a las mayorías populares como sujeto histórico conductor de su destino, sólo actúan en función de los intereses estadounidenses en la medida en que de esa forma garantizan sus intereses en tanto élites locales: en Venezuela y Bolivia alegan fraude electoral e ilegitimidad de los presidentes de ambos países, electos trasparentemente por el voto popular; en Ecuador, Chile y Haití avalan la cruenta represión, ocultan los crímenes de lesa humanidad, inventan fantasmas y conspiraciones para ocultar que el neoliberalismo es rechazado con violencia por las mayorías.
La amenaza que se cierne hoy sobre Bolivia es grave. A pocos meses de que EEUU desarrollara en Venezuela el plan Guaidó, en el cual no sólo se aplican todos los pasos arriba mencionados sino que se agrega la autoproclamación presidencial y el reconocimiento internacional de la misma por parte de factores de poder internacional encabezados por el gobierno de EEUU y la OEA, podríamos estar ante un nuevo ensayo de esa estrategia, que implica, además de la posible autoproclamación del candidato perdedor como presidente y su posterior reconocimiento: 1) presión para que se quiebre la fuerza armada, traicione la institucionalidad y se cuadre a favor de las fuerzas antidemocráticas e injerencistas, 2) operaciones psicológicas para fabricar un estallido social, 3) presión para que se quiebre la unidad política en torno al liderazgo de Evo y García Linera, 4) agresión diplomática para desconocer al gobierno legítimo de Evo y aislarlo internacionalmente, 5) amenaza militar y agresión económica, 6) declaración de un gobierno paralelo en algún territorio del país o fuera de éste.


Se trata de una hora crucial para la hermana Bolivia y para nuestra América. La victoria de la paz, la democracia y la soberanía de Bolivia será la victoria de la paz, la democracia y la soberanía de América Latina. No es poca cosa lo que está en juego.
Para ello será clave la mayor y más unitaria solidaridad internacional posible con Evo y con el pueblo boliviano, será clave la capacidad del liderazgo boliviano para mantener la unidad y cohesión popular ante las presiones, la guerra mediática y la agresión, será clave la unidad que exista entre el pueblo, la fuerza armada y el liderazgo de Evo y García Linera, será clave la actuación unitaria, cohesionada y audaz de las fuerzas diplomáticas en el continente y fuera de éste para detener la avanzada que dirige Estados Unidos, será clave la capacidad que tengamos para romper el cerco comunicacional y poder contrarrestar las campañas de desinformación y manipulación que pretenderán falsear la realidad de Bolivia.
La batalla por la independencia y prosperidad de América Latina no ha terminado. Seguimos de pie y en lucha. Las fuerzas que pretenden doblegarnos y someterenos no descansan y no descansarán. La unidad de los pueblos es hoy más que nunca una necesidad histórica irrenunciable.

Sigamos firmes, sigamos alerta, sigamos construyendo la integración que nos hará fuertes para resistir y vencer las élites internacionales y nacionales que sólo nos quieren sometidos(as).

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

El Golpe de Timón de Hugo Chávez, más allá del célebre “Comuna o nada”

El Golpe de Timón de Hugo Chávez, más allá del célebre “Comuna o nada”

I

Hoy se cumplen 7 años de aquel memorable consejo de ministros dirigido por el comandante Chávez, aquel que pasó a ser conocido como Golpe de Timón. Estaba aún fresca la victoria electoral del 7 de octubre de 2012, en la que Chávez había derrotado a Capriles Radonsky por una diferencia superior a un millón de votos. El país bullía de esperanza, de alegría. Teníamos excelentes indicadores económicos, el PIB tenía crecimiento sostenido, estadísticas sociales de las mejores de América Latina, una moneda que si bien no era del todo sólida sí tenía importante poder adquisitivo y de cambio real, una industria petrolera en expansión. El cuadro favorable lo cerraba la aplastante derrota de la mayor y más contundente apuesta electoral, democrática y unitaria que había logrado armar la derecha venezolana. El único nubarrón que ensombrecía el horizonte era la enfermedad de Chávez.

La contundente victoria del 7 de octubre, luego de 14 años en el poder, con todo el desgaste que podría suponer, significaba la apertura y revitalización de todo un horizonte nuevo para la profundización de la revolución bolivariana. Así lo entendió Chávez y así lo dijo ese día apenas iniciada la transmisión televisiva: “Estamos conversando sobre (…) la apertura del nuevo ciclo ante la victoria bolivariana del pasado 7 de octubre, que abrió el horizonte político, y, además, la victoria popular, que garantiza la estabilidad del país”.

Mucho se ha dicho y mucho se ha escrito al respecto de este Golpe de Timón. Hoy no estamos en medio de una victoria popular ampliamente mayoritaria como la del 7 de octubre, no tenemos ante nosotros aquel ancho horizonte político y menos aún aquella garantía de estabilidad que suponía la victoria de Chávez de cara a un nuevo período presidencial.

7 años después, en medio de una profunda crisis económica, bajo el asedio brutal de EEUU, atravesando una importante crisis política y de hegemonía, de liderazgo, la lectura que hagamos de estas palabras orientadoras de Chávez debe partir de la aceptación y comprensión de un hecho clave: ese punto de partida del cual arrancaba Chávez para reflexionar y trazar metas es radicalmente distinto.

Sólo así podremos encontrar es sus reflexiones, en sus orientaciones, claves para ajustar y aplicar a la actual situación, claves para diseñar y planificar nuestro accionar político.

II

A lo primero que hace referencia Chávez en el Golpe de Timón es a la necesidad de transformar la base real de la economía para poder avanzar hacia la construcción de una sociedad democrática, justa y humanista.

Dice Chávez que es clave “la transformación de la base económica del país para hacerla esencial y sustancialmente democrática, porque la base económica de un país capitalista no es democrática, es antidemocrática, es excluyente y de allí la generación de riqueza y de grandes riquezas para una minoría, una élite”. Si nuestro objetivo es el Estado social de justicia y de derecho, entonces aquella democratización es imprescindible.

Entonces se refiere a cinco aspectos, en el ámbito económico, que es central alcanzar para avanzar en el proyecto transformador:

– Democratización del poder económico.

– El rol del Estado como garante de que la riqueza se dirija a la satisfacción de las necesidades básicas de la mayoría de la población y a la defensa de la soberanía.

– La autogestión productiva a nivel colectivo.

– Planificación democrática para regular las relaciones productivas.

– Autonomía del país frente a la internacionalización del sistema capitalista.

Si algo es clave en estas reflexiones de Chávez es lo que corresponde al tema de la democratización de todo lo que tiene que ver con la economía. Es decir, la certeza de que el modelo a construir sea radicalmente democrático, al contrario del modelo capitalista, que es radicalmente antidemocrático, y que esa democracia debe alcanzar sin cortapisas a la economía.

Y democratización en economía implica: medios de producción (fábricas, tierras, tecnología), materia prima e insumos, recursos e instrumentos financieros, canales de distribución, capacidad de consumo. Que todo esto esté al acceso de todas las fuerzas productivas del país en igualdad de condiciones, desde las grandes empresas y grupos económicos hasta los pequeños y medianos productores, los sectores de la economía comunal y social. Pero también significa la existencia de espacios amplios, regulares, transparentes y serios, creíbles, para el debate, la discusión, la definición, ejecución y seguimiento de políticas, planes y proyectos, desde la dimensión macroeconómica hasta la microeconómica. En fin, un modelo económico mixto, humanista.

III

Después se refiere Chávez a la necesidad de territorializar las experiencias de construcción del nuevo modelo de sociedad, y a algo clave: que esto se concrete de manera integral, entrelazada y creciente, sin que las experiencias queden aisladas, a merced de la enorme y voraz capacidad que tiene el sistema capitalista de engullir y asimilar todo a favor de su fortalecimiento.

Se trataría, desde la metáfora que usa Chávez, de que el tejido del muevo modelo económico y social vaya avanzando, ocupando el territorio, sembrándose, arraigando y expandiéndose, es decir, haciendo retroceder, aislando, debilitando, arrinconando al viejo modelo explotador y desigual.

Más adelante, cuando se refiere al injerto de la propiedad social, dice claramente: “Tenemos que asociarnos con los pequeños productores, pero tenemos que injertar la propiedad social, el espíritu socialista, a lo largo de toda la cadena, desde el trabajo de la tierra, donde se produce el mango, la guayaba, la fresa, hasta el sistema de distribución y consumo de los productos que de ahí salen. Todo eso hemos hecho en aras de la transición, pero no debemos perder de vista, compañeros y compañeras, la parte medular de este proyecto: no debemos seguir inaugurando fábricas que sean como una isla, rodeadas del mar del capitalismo, porque se lo traga el mar”.

En fin, a lo que se refiere Chávez es a la necesidad de que lo nuevo se haga hegemónico, pero no por imposición, sino por fortaleza real, por arraigo, por calado profundo en el territorio y en la gente. No se trata de imponer supremacía sino de construir hegemonía.

De allí que cierre diciendo:

«…Una de las cosas esencialmente nuevas en nuestro modelo es su carácter democrático, una nueva hegemonía democrática, y eso nos obliga a nosotros no a imponer, sino a convencer, y de allí lo que estábamos hablando, el tema mediático, el tema comunicacional, el tema de los argumentos. El cambio cultural. Todo esto tiene que ir impactando en ese nivel cultural que es vital para el proceso revolucionario, para la construcción de la democracia socialista».

Y toca como corolario de este punto el tema mediático, el tema comunicacional. Siguiendo la reflexión acerca de lo nuevo y su expansión, en el caso mediático a lo que Chávez se refiere, en el fondo, es a la necesidad de una acción comunicacional que se desprenda de esa realidad, que sea su continuación en forma de discurso, imagen, diseño, slogan. Y no a la práctica que funciona al revés, que se basa más en el discurso, en el slogan, en el enunciado y no en la realidad concreta siendo condensada, convertida en forma discursiva, y siendo comunicada.

¿Se puede convencer y construir hegemonía sólo con buenos videos, buenas canciones, buenos slogans, buenas campañas, buenos discursos, sin que esto vaya acompañado o surja de una igualmente buena, verificable, palpable realidad que lo confirme y le de sentido? ¿Se puede construir hegemonía con un discurso, un decir, un hacer, una producción comunicacional acaparada sólo por las vocerías oficiales e institucionales del gobierno y del partido y por un puñado de periodistas y comunicadores(as)? ¿Se puede construir hegemonía con un discurso alineado, unívoco, en el cual poco espacio hay para el para el debate, el análisis amplio y plural, la crítica sana y sincera, franca?

Hacia el final del consejo de ministros se refiere nuevamente a ese tema. Y dice: “Veo algunos programas de nuestro canal, el canal de todos los venezolanos y seguimos aferrados a aquello que ya pasó, incluso dándole vocería a quienes casi no tienen nada que decirle al país, poniendo videos, que esta persona dijo tal cosa. ¿Será eso lo más importante en este momento? ¿Y la gestión de gobierno? ¿Por qué no hacer programas con los trabajadores? Donde salga la autocrítica, no le tengamos miedo a la crítica, ni a la autocrítica. Eso nos alimenta, nos hace falta”.

IV

Es desde este marco inicial que Chávez pasa luego a hacer las durísimas críticas en torno a la forma en la que según su análisis se venía asumiendo el tema de la Comuna desde el gobierno que él dirigía. Un marco definido por varios aspectos: 1) la necesidad de integralidad en la obra de gobierno, de construcción tejida, imbricada, entre cada obra, cada proyecto, cada acción del gobierno en función del proyecto estratégico de construcción de un nuevo modelo de sociedad, 2) la necesidad de que lo nuevo se haga hegemónico y de que a ello contribuya el gobierno revolucionario en cada acción, 3) la necesidad imprescindible de que lo nuevo sea radicalmente democrático, 4) la revolución política debe conducir a una revolución económica que va de la mano, indisolublemente, con la transformación social.

Así llega Chávez al tema de la Comuna como ese espacio en el que se concrete, se engrane, se materialice todo esto que plantea como fundamental en el accionar del gobierno y de la revolución. Chávez afirma que si se revisa palmo a palmo los proyectos económicos, sociales y de infraestructura que el gobierno adelantaba en el momento no se encontraría la Comuna presente en ninguno de ellos. Es muy dura su crítica. Lo dice contundentemente.

Si la comuna es el espacio en el cual la nueva sociedad va a construirse en el territorio, ¿cómo va a ocurrir si los proyectos de desarrollo económico, los proyectos de inversión social, los proyectos y obras de infraestructura no están imbricados con la construcción de las Comunas en cada territorio donde esto avanza?

Si la Comuna es el espacio por excelencia para que confluyan y se integren todas las experiencias que en el territorio existan de construcción de espacios de participación, protagonismo popular y del poder de la gente; es decir, si es el espacio por excelencia para que se concrete y se construya la democracia participativa y protagónica, la democracia revolucionaria, ¿cómo va a quedarse afuera del diseño, planificación y ejecución del más mínimo proyecto del gobierno bolivariano y revolucionario?

Chávez lo expresaba con angustia y hacía la autocrítica severamente preocupado por la viabilidad de la revolución al constatar que esto no se estaba comprendiendo y practicando. Hoy, siete años después de aquellas palabras y críticas de Chávez que aún retumban en el país, ¿qué podemos decir al respecto? ¿qué balance podría hacerse?

 V

Otro aspecto clave al que se refirió Chávez ese día fue al tema de la dirigencia, del liderazgo, y a la necesidad imprescindible de que éste se construya con base a la ética, al desprendimiento, a la vocación por el trabajo honesto y el sacrificio, en función siempre del interés público y colectivo y jamás a favor de intereses personales o grupales.

Si algo fustigó Chávez ese día fue a la conformación de grupúsculos, élites, cotos de poder: “Si algunos de ustedes ve que se ha venido conformando en algún ente, en algún ministerio, esos cotos cerrados, díganmelo que yo tengo el poder que me da la Constitución, que ninguno de ustedes tiene, yo les mando un misil”, dijo con absoluta claridad el comandante Chávez.

Y lo decía desde la preocupación central por la necesaria unidad y cohesión que debe tener todo el equipo dirigente con respecto al impulso del nuevo modelo de sociedad, al cumplimiento de las enormes expectativas sociales de las grandes mayorías nacionales, a la solución de los grandes y graves problemas que aquejan a la población, sobre todo la más vulnerable, y al enfrentamiento de las grandes batallas que una revolución como la bolivariana debe enfrentar para salir adelante y tener éxito.

A ello se refiere el comandante Chávez cuando exige mayores niveles de eficiencia. No se refiere a números y a estadísticas solamente, sino a resultados concretos y palpables que sólo pueden lograrse si la dirigencia asume para sí ese mandato de ética democrática radical, desprendimiento, espíritu de sacrificio, de trabajo y de cohesión a favor de los grandes intereses colectivos.

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

Plan de EEUU: expandir en Venezuela el paramilitarismo colombiano como instrumento de opresión. Análisis de la Corriente

Plan de EEUU: expandir en Venezuela el paramilitarismo colombiano como instrumento de opresión. Análisis de la Corriente

Desde hace años se viene hablando en Venezuela de la amenaza que el paramilitarismo colombiano implica para la paz, la estabilidad y la democracia de Venezuela. Hoy, en medio de la creciente agresión de Estados Unidos contra Venezuela, el tema cobra nueva relevancia. Al menos tres hechos recientes así lo indican: 1) la destrucción que el uribismo, con el presidente Duque a la cabeza, hizo de los acuerdos de paz, lo cual desencadenó la vuelta a las armas de las FARC; 2) las fotos de Juan Guaidó con jefes de Los Rastrojos evidenciaron ante la opinión pública mundial la conexión entre la derecha venezolana, el gobierno colombiano y el de EEUU con el paramilitarismo, y cómo esta conexión es clave en el desarrollo del plan para derrocar la revolución bolivariana; 3) la circulación de un comunicado emitido por las Autodefensas Unidas de Colombia en el que se define al presidente Maduro y todos los integrantes de su gobierno como objetivo militar, y en el que se informa sobre la existencia y profundización de operaciones suyas en territorio venezolano. De allí que sea clave, para el país, para los movimientos y organizaciones sociales y políticas, para el pueblo demócrata, pacifista y patriota, conocer e informarse sobre el fenómeno del paramilitarismo en Colombia.

Para entender el fenómeno paramilitar colombiano hay que antes estudiar el carácter de la burguesía colombiana y, a su vez, al Estado colombiano. Esto, porque el paramilitarismo ha sido y es un instrumento más de la élite política y económica de Colombia para defender sus intereses y mantenerse en el poder, sometiendo, oprimiendo y excluyendo a la inmensa mayoría del pueblo colombiano. Es fundamental entender que entre la élite dominante de Colombia, el Estado colombiano y el narcotráfico ha sucedido una fusión macabra que ha dado vida a eso que hoy conocemos como paramilitarismo.

Los paramilitares son, entonces, una creación, un engendro de la clase política dominante colombiana, usado para reprimir, para generar terror, para perseguir a toda expresión de disidencia y rebeldía ante el injusto orden económico y social de la sociedad neogranadina.

A este hecho se agrega la intervención estadounidense. El Plan Colombia que ejecuta EEUU desde hace más de una década, y que ha significado una inversión de más de 10 mil millones de dólares para la guerra, potenció y fortaleció este instrumento y esta forma de guerra irregular, no sólo para combatir la insurgencia armada, sino también para controlar el negocio del narcotráfico, tarea que ejecutan la DEA y la CIA bajo la fachada de la llamada guerra contra este flagelo.

Hoy el paramilitarismo es además un forma concreta de la guerra híbrida que las élites del poder económico y político de Estados Unidos, con la complicidad de los sectores guaidosistas de la derecha venezolana, adelantan contra el país.

La llamada desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia no fue otra cosa que un rediseño del paramilitarismo para adecuarlo a nuevas situaciones y exigencias de la estrategia contrarrevolucionaria planificada por EEUU. Nunca hubo una verdadera voluntad o intención de acabarlos. De grandes estructuras armadas o cuasi ejércitos se dio paso a formas más pequeñas, más flexibles y sobre todo más controlables por el Estado colombiano y la CIA. Nacen así las BACRIM como Los Rastrojos, Las Águilas Negras, las Autodefensas Gaitanistas, entre otros grupos. Aunque ya no existieran bajo el manto, la organización y la estructura de las AUC, siguieron siendo, en esa modalidad difuminada y aparentemente dispersa, en esencia, un brazo oculto de las élites, y de su sector más radical, el uribismo, para sembrar terror en el pueblo colombiano, asesinar dirigentes sociales, desaparecer a las voces que se levantan contra la exclusión política, económica y social que hoy impera en Colombia, así como para penetrar el tejido de la sociedad, fracturarlo, descomponerlo, imponer el crimen y la violencia como cultura, como régimen económico e instrumento de dominación política.

Es clave entender la génesis del paramilitarismo colombiano y las funciones que cumple en el entramado del poder político y económico en Colombia, como instrumento de dominación, opresión y desintegración social, para dar magnitud y gravedad real a la vinculación estrecha que la derecha venezolana aliada con EEUU tiene con este fenómeno. Esta vinculación explica en sí misma los planes de esta derecha y de EEUU para Venezuela: imponerse en las estructuras del Estado venezolano para sembrar y fortalecer la economía del crimen, ganar control territorial para controlar riquezas y extracción de recursos, generalizar el terror y la violencia como dinámica regular de la vida cotidiana, exterminar el chavismo, su dirigencia de base y popular, así como las formas organizativas que desde el seno de la gente surgen y actúan para construir soberanía, economía productiva, construcción colectiva y solidaria, cultura de paz.

De allí que sea urgente, por todo lo que están en juego y en riesgo, que en la sociedad venezolana, en el gobierno en todos sus niveles, en la sociedad en general y en sus espacios organizativos, sociales, políticos y culturales, en todos los sectores y clases sociales, libremos una cruzada histórica contra la siembra y proliferación, contra la penetración de este perverso fenómeno en la vida de nuestro país. En este sentido es central seguir profundizando la unidad entre el pueblo y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sostener la firmeza del gobierno bolivariano en la defensa de la soberanía. Asimismo, es clave la disposición del pueblo a participar en las tareas por la defensa de la paz y la democracia, incorporándose a la Milicia Bolivariana y creando sus propias formas organizativas como las Brigadas de Defensa popular Hugo Chávez. A la alerta anunciada por el gobierno nacional debemos sumarnos todos y todas los(as) patriotas.

En gran medida un futuro de paz, estabilidad, verdadera democracia, prosperidad y felicidad social depende de que salgamos victoriosos(as) en esa cruzada contra el paramilitarismo.

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Setenta años de crecimiento y desarrollo de la República Popular China ratifican que horizonte socialista es posible

Setenta años de crecimiento y desarrollo de la República Popular China ratifican que horizonte socialista es posible

El 1 de octubre de 1949, luego de la victoria militar de las fuerzas revolucionarias encabezadas por Mao Tse Tung, se consolida el triunfo de la Revolución China y es fundada la República Popular China. Así, alcanzada la liberación del país, iniciaba en China una etapa de importantes logros sociales y económicos, que siguen siendo hoy ejemplo de cómo sólo un modelo distinto al capitalista puede garantizar derechos universales, igualdad y justicia social para millones de seres humanos.

La revolución china logró, en un lapso de aproximadamente 20 años, duplicar la esperanza de vida de su pueblo de 32 a 65 años, disminuir radicalmente la tasa de mortalidad infantil, elevar la tasa de alfabetización de 15% a 90%, sacar de la adicción al opio a casi 90 millones de personas, romper la estructura feudal esclavista que oprimía a la mujer, estipular el matrimonio por consentimiento mutuo y el derecho al divorcio, acabar con la atroz práctica de mantener vendados los pies de las mujeres, prohibir el matrimonio arreglado de niñas, así como la compraventa de niños y el infanticidio.

En términos económicos, China logró salir del último sitio en la escala de desarrollo mundial y pasar a ubicarse entre los primeros lugares, eliminar las brutales condiciones feudales en que vivían y producían los campesinos, así como detener la que era en su momento la mayor inflación del mundo. La producción agrícola pasó a tener un ritmo de crecimiento de 3% al año y el crecimiento de la economía industrial se mantuvo en un promedio de 10% al año, transformándose, así, en una potencia industrial. Todos estos logros fueron obtenidos sin ayuda extranjera y en medio de presiones y hostilidades geopolíticas.

A 70 años de su fundación, la República Popular China se encamina -según algunos analistas- a convertirse en la principal superpotencia económica del planeta. Su Producto Interno Bruto (PIB) sólo es superado por el de Estados Unidos, y en términos de Paridad del Poder Adquisitivo (PPA) ya es la nación más rica del mundo. Además, China tiene el sector bancario más acaudalado del planeta y la entidad financiera con mayores activos: el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC). China es hoy el principal gigante comercial del globo: produce y exporta más que nadie, con 119 de sus empresas en la lista de las 500 corporaciones más grandes del mundo, según el listado de 2019 de la revista Fortune.

Todo esto fue posible gracias a los cambios que introdujo la revolución socialista y la adecuación a las condiciones históricas con las transformaciones que se hicieron a partir de 1978, con el impulso de un trascendente programa económico que se conoció como «Reforma y apertura».

La revolución china no sólo ha permitido que las inmensas mayorías del pueblo superen la pobreza, sino que ha llevado al país a un nivel de desarrollo económico, científico, tecnológico y cultural que lo ubica como un factor clave en la geopolítica global. China revolucionaria juega un papel determinante en la construcción de un mundo pluricéntrico y multipolar, en el cual las relaciones entre naciones sean de respeto, de diálogo, de intercambios justos, es decir, un mundo en el que se trasciendan la relaciones de poder actuales basadas en la expoliación, el despojo y la imposición del poder económico militar trasnacional encabezado por EEUU.

Los logros de la revolución china demuestran, también, que el horizonte socialista es posible, si se construye con realismo revolucionario, con eficiencia política, con un liderazgo coherente, con planificación y visión estratégica clara.

Hoy, cuando se conmemoran 70 años de la Revolución China, todos y todas quienes creemos en un mundo mejor celebramos junto al pueblo chino y asumimos como necesario el estudio de la experiencia china en la construcción de una sociedad distinta a la capitalista. De cara a los desafíos que se le plantean a las luchas trasformadoras de nuestro tiempo, profundizar en el conocimiento de China y su revolución es una de las claves.

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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