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De cara a las elecciones generales que se realizan hoy en el Estado Plurinacional de Bolivia, conversamos con José Carlos Llerena, miembro de la organizado política La Junta (Perú) y del capítulo Perú de Alba Movimientos, quien actualmente se encuentra en Santa Cruz desarollando trabajo político con la organización  Azules del Oriente e impulsando, junto a otros compañeros de la articulación continental de Alba Movimientos, la campaña internacional de solidaridad y unidad nuestroamericana Un Abrazo para Bolivia, la cual a la fecha ha recibido saludos de más de cuarenta países de todo el mundo en solidaridad con el proceso de cambio en el país boliviano y específicamente con el el líder de este pueblo, Evo Morales.

¿Que está en juego en Bolivia en estas elecciones?

Esta pregunta se puede dividir en dos: en el plano nacional, en el plano boliviano, está en juego la continuidad del proceso de cambio boliviano que luego de 13 años le devolvió la dignidad al pueblo boliviano, sin depender de las fórmulas del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional; antes Bolivia se equiparaba en nivel de pobreza casi a Haití, que sabemos que es un país que padece todas las consecuencias nefastas del modelo neoliberal y, justamenten por eso hoy día llevan casi un mes de protestas y movilizaciones en todo el país. Está en juego la nacionalización de los recursos que ha logrado que se redistribuya la riqueza entre el pueblo boliviano, entre los distintos bonos como Juancito Pinto, Juana de Azurduy, que tienen que ver con educación, salud, redistribución de la riqueza para lidiar con los problemas de justicia social que Bolivia venía arrastrando.

También hoy en día hay un modelo económico sólido, con años de crecimiento, un modelo económico seguro. Ha habido un cambio importante en la moneda, el ahorro del pueblo en dólares ha disminuido y ha crecido el ahorro en moneda nacional. A partir de la redistribución de la riqueza se ha generado mayor capacidad de consumo y una mejora en la calidad de vida de las personas de millones de bolivianos y bolivianas.

El Estado ha crecido y se ha abierto para incluir líderes y lideresas indígenas, pueblos originarios, y así cumplir con el proyecto de Estado plurinacional. Entonces, en lo nacional están en juego todas esas conquistas. Si bien se toma como hito formal la primera elección donde gana el presidente Evo Morales, no nos podemos olvidar que esto tiene origen en la guerra del agua, la guerra del gas del 2002, 2003, donde hubo muchos muertos, muchos fallecidos y fallecidas del pueblo en estas luchas populares que abrieron el llamado ciclo progresista, como El Caracazo en Venezuela, el Argentinazo en Argentina. Entonces, por un lado están en juego todas estas conquistas que hoy en día se mantienen a pesar de la ofensiva neoliberal y neoconservadora en el continente nuestro americano.

Desde el punto de vista geopolítico, estratégico, estas elecciones son fundamentales para la unidad latinoamericana, en esta ofensiva neoliberal y neoconservadora donde Venezuela y Bolivia son los focos de resistencia. De alguna manera Bolivia, por la solidez económica que ha venido manejando, no está sufriendo el asedio como lo vive nuestra hermana Venezuela. A pesar de que acá ya se expulsó a la USAID y que en la embajada norteamericana solo queda un encargado de negocios, no es que la presencia norteamericana haya sido eliminada del todo, está presente siempre impulsado las fuerzas reaccionarias.

¿Cómo caracterizaría estas elecciones de hoy?

Estas elecciones son las elecciones más complicadas que atraviesa el proceso de cambio boliviano y son fundamentales para la resistencia frente a la avanzada  neoliberal. Un gobierno boliviano distinto al de Evo Morales impactaría en cómo se profundice el asedio multidimensional contra Venezuela. La guerra no convencional se vería intensificada porque Bolivia ya no sería ese foco de resistencia que viene acompañando al proceso venezolano y debilitando, por ejemplo, al grupo de Lima. Además, Bolivia representa una luz al final del túnel en este momento para los pueblos, a pesar de todas las contradicciones que todo proyecto alternativo puede tener nos demuestra que sí es posible salirnos de los linderos que nos plantea hegemónicamente el Banco mundial, el FMI, el imperialismo norteamericano que quiere preservar lo que ellos denominan su patio trasero y seguir despojándonos de recursos y territorios para sostener su modo de vida, el “american way of life”.

Hoy sufragan aproximadamente 7 millones de bolivianos y bolivianas. Se va a elegir presidente, vicepresidente, 9 representantes a ante organismos supraestatales del exterior y los 13º diputados y 36 senadores que conformaran la asamblea legislativa plurinacional.

Del total de habilitados a sufragar en estas elecciones en particular, es importante destacar que más del 40% están conformados por jóvenes del 18 a 35 años, esto es importante porque la juventud es una juventud que ha crecido en pleno proceso de cambio, es una juventud que no conoce cómo era la Bolivia limosnera, la Bolivia que vivía cumpliendo lo que el FMI dictaba y este es un desafío comunicacional, político para el binomio Evo Morales-Álvaro Garcia linera y es una oportunidad también para la reacción imperialista que no deja de operar mediante sus lacayos de la oligarquía boliviana, siempre servil al interés yankee.

¿Cuáles son las expectativas? ¿Qué análisis hay sobre posibles resultados?

Para que Evo Morales continúe siendo presidente y se cumpla la agenda 20 – 25 debe ganar por más del 50% de los votos válidamente emitidos o superar el 40% con una ventaja superior a los 10 puntos del segundo más votado. Las encuestas son diversas, algunas dicen que supera por mucho el 40%, otras dicen que no. Sacando el promedio Evo Morales está en 39%, 38% pero si supera en más de 10% a Carlos Mesa entonces el desafío de mañana es superar el 40%. Ahora bien, estas encuestas contemplan el voto urbano, el rural siempre es incierto y allí Evo  tiene un gran acumulado. Tmbién está el voto internacional. Es importante destacar que, por ejemplo, la comunidad boliviana en Argentina respalda al presidente Evo Morales y ellos podrían otorgar entre 2 y 3 puntos al conteo final.

El pronóstico es reservado, no se podría decir desde ya que está ganado. Aunque el discurso oficial del Estado es que ellos están convencidos de que van a ganar en primera vuelta y que el desafío es ganar los dos tercios de la asamblea legislativa para lograr gobernabilidad en el siguiente periodo del proceso de cambio.

En términos netamente electorales, ¿cuáles fuerzas están en disputa?

Esta es la elección presidencial más complicada que atraviesa el, proceso de cambio, el instrumento político Movimiento Al Socialismo. Es el proceso electoral que el instrumento atraviesa más desgastado luego de 13 años. El desgaste se siente en la calle y dentro del instrumento, este desgaste es propio de todo proceso que viene extendiéndose y programáticamente no viene acompañado de los cambios para lograr evitar ese desgaste.

Las encuestas en primer lugar ponen a Evo Morales con Alvaro García Linera, en segundo lugar, colocan a Carlos Mesa Gisbert de Comunidad Ciudadana. Evo le lleva más de diez puntos; no ha logrado capitalizar todo el voto descontento que por distintas razones puede tener la gente y tampoco ha logrado lograr adeptos de la derecha más radical que es la derecha cruceña, cuyo candidato es Oscar Ortiz, de la organización Bolivia Dijo NO, que logró gran impulso durante el 21F en el referéndum que se celebró hace unos años. Oscar Ortiz no llega ni al 10%, mientras Carlos Mesa representa una derecha antigua, conocida, digamos una centro derecha, y Ortiz representa el federalismo cruceño que congrega a muchas capitales de Santa Cruz que es el motor económico de Bolivia.

Es probable que en estas elecciones Ortiz pase a 4to lugar y el candidato Chi Hyun Chung, del partido demócrata cristiano pase a tercer puesto. Este último es un médico pastor evangélico originario de Corea Del Sur nacionalizado boliviano que es muy polémico. Vendría a ser el candidato outsider, tiene declaraciones machistas, cumple con el perfil de los candidatos azuzados y prefabricados por el imperio yankee para capitalizar el voto juvenil, descontento, en el contexto de redes sociales que es importante en Bolivia por el nivel de uso de las mismas. No es gratuito que se haya mencionado que la embajada norteamericana éste operando con mecanismos como Cambridge Analytica.

La relación entre Ortiz y Mesa ha sido muy confrontativa, ha habido mucha tensión dentro de la derecha y eso lo percibimos como una manifestación más de las tensiones que se están viviendo en el continente dentro de los grupos de poder generada principalmente por la crisis del modelo económico que no da más para más, que es el capitalismo y que en Bolivia podemos ver en la poca capacidad de unidad entre Carlos Mesa y Ortiz para vencer a Evo Morales.  Por eso existe el temor de que pase a segunda vuelta, ahí la elección se polariza más y sería posible que Evo Morales y García Linera perdiesen por ése factor. Sin embargo hay encuestas que dan ganadores, en una segunda vuelta a Morales-Linera con un puntaje de 8 o 9 puntos de diferencia. No hay racionalidad aritmética o un silogismo lógico de pasar a segunda vuelta y que los votos de Ortiz pasen a Mesa, hay muchos conflictos entre otros grupos, cada uno tiene su propia agenda e intereses.

¿Qué otros factores podrían incidir en la elección?

 La derecha superficialmente juega a azuzar un discurso ultra radical entre lo movimientos indígenas que originalmente era protagónicos en el proceso de cambio, sin embargo, hay un núcleo duro que apoya a Evo Morales que es el 33% aproximadamente. También durante estos 13 años la fórmula Morales – García ha sabido juntar otros intereses, hay una nueva clase media que depende mucho del peso de la moneda nacional frente al dólar, esta clase media por más que no tenga una subjetividad de izquierda sabe que las fórmulas de derecha van a golpear su capacidad adquisitiva, su modo de vida. Así, grupos económicos o empresariales que se han visto beneficiados como la banca nacional, el ahorro público que es muy fuerte, entonces no se puede decir que a Evo lo apoya solo el pueblo, porque hay contradicciones que se han azuzado, el incendio a La Chiquitania es básicamente uno de esos ejemplos de cómo pretenden instaurar estas narrativas para generar contradicciones dentro del instrumento político, insisto un instrumento de 13 años, desgastado, que luego de tanto tiempo no está ajeno a tener sus propias contradicciones porque seguimos dentro de un modelo capitalista.

Felizmente, en este caso uno de los puntos donde el proyecto se mantiene fiel a su esencia es en el tema de la soberanía, a la nacionalización de los recursos, sobre todo de los hidrocarburos. Quien apoya a Evo Morales no es algo tan simple como decir el pueblo. Hay un despliegue de negociaciones políticas que se han venido desarrollando con distintos sectores y es por eso que hay incluso empresarios cruceños que apoyan al proceso de cambio porque se han beneficiado con el boom económico boliviano que es destacado mundialmente.

¿Y después de las elecciones qué viene?

Desde los movimientos sociales y desde Alba Movimientos sabemos que esta disputa por el poder en una instancia de democracias liberales, burguesas, del poder estatal es solo una parte de la lucha estratégica, y que el 21 de octubre debe comenzar otra disputa desde abajo, debe haber una acción política ya no pensada en lógicas electorales, en lógicas de democracias liberales sino en lógicas de movimientos sociales, para construir el poder popular, para profundizar en el proyecto porque la derecha no descansa, el imperialismo no descansa y estamos seguros de que va a haber desconocimiento internacional, van a tratarse de generar situaciones a modo de guarimbas como las vistas en Venezuela y Nicaragua porque ya se está viendo aquí en Santa Cruz como bloques separatistas, federalistas como la Unión Juvenil Cruceñista que ya hace unas semanas salió a agredir a militantes del mas evidenciando lógicas racistas, antipatriotas.

Ganar las elecciones da un respiro, ayuda a ganar tiempo, como el mismo compañero Álvaro García Linera habla, para las olas progresistas. Sin embargo, ese tiempo hay que usarlo no solamente para echar a andar la administración pública, el estado Plurinacional, sino para evaluar y construir colectivamente el proyecto revolucionario.

En particular en Bolivia creo que esto debería de apuntar a la subjetividad, a recobrar la mística y eso solamente se puede dar mediante la politización, la formación, organización y movilización.

No podemos olvidar que todo esto conquistado, si bien se llegó por elecciones, se debe a la tradición de lucha de un pueblo y ni la mejor redistribución de la riqueza, ni los mejores logros de justicia social pueden dormir ese espíritu de lucha, sedar ese espíritu y esa moral de combate del pueblo boliviano.

Prensa CRBZ

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