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En busca de la bombona perdida

En busca de la bombona perdida

“Nuevas cocinas. O mejor dicho, a recordar viejas técnicas”, dice un mensaje en un grupo de whatsapp de comunas del estado Táchira, junto a la foto de un fogón a leña. “Aquí los nuevos cilindros de gas”, dice otro mensaje junto a la foto de una carretilla cargada de leña. “Excelente, compas. Lo malo de ese tipo de gas es cuando se le mete a uno en los ojos y lo hace llorar”, responde una compañera a los anteriores dos mensajes. Textos como estos, mezclados con humor y sarcasmo, expresan la crítica pública y abierta que hace la gente ante una realidad que enfrentan las comunidades del país: la grave problemática que se presenta con la distribución de gas doméstico, específicamente en este caso en el sur de Táchira y en estados como Barinas y Apure. A propósito de esta problemática Prensa CRBZ estuvo indagando junto a comuneros y comuneras en algunos municipios de los mencionados estados.  Veamos qué encontramos.

Lo que afirma la gente es que para que el servicio de distribución sea óptimo las bombonas deberían ser cambiadas cada quince días. “Si las bombonas llegaran una vez al mes, podríamos incluso ajustarnos. La gente puede administrarse, ahorrar el gas y hacer rendir la bombona quince días más de lo regular”, afirma un comunero en Biruaca. Pero el caso es que pasan hasta cuatro meses sin que el gas sea distribuido, y se sabe de lugares en los que incluso han pasado hasta siete meses sin que se distribuya. Eso significa que en una comunidad de 100 familias, a la que deberían llegar en cuatro meses 800 bombonas, sólo están llegando 100, es decir, 8 veces menos de lo que debería llegar.

En esta realidad inciden varios factores. El primero es una drástica disminución de los volúmenes de gas que se están produciendo en el país, lo cual va de la mano de la caída de la producción petrolera. El segundo, es la también fuerte disminución de la cantidad de gandolas activas que conforman las flotas de distribución que surten llenaderos como el de Santa Bárbara. Después, está el tema de la eficacia institucional de las autoridades que asumen el eslabón final de la distribución, el relacionado con los cronogramas y rutas de distribución de las bombonas. Y por último, están las mafias que desvían, acaparan y bachaquean el gas: no puede determinarse con exactitud la verdadera dimensión en que esto incide, aunque puede sospecharse que la incidencia debe ser alta, determinante, porque entre los mecanismos de distribución paralelos, bachaqueados, nunca falta el gas, siempre hay, aunque a precios hasta quince veces por encima del regular.

Los y las comuneros(as), los y las integrantes de los Clap se preguntan qué pueden hacer. En todas partes el planteamiento es el mismo: “Nosotros hacemos nuestro trabajo en las comunidades, tenemos los censos actualizados, organizamos a la gente para conformar los cronogramas y las rutas de distribución, coordinamos con las autoridades cuando se van a hacer los operativos”. Hasta ahí llegan. No pueden incidir de otra forma. El bachaqueo, los negocios, los privilegios, la ineficiencia, impiden que esta organización se pueda materializar para lograr mayor eficacia. “Hay casos en los que nos han robado las bombonas: camiones que llegan, recogen las bombonas vacías de la comunidad para ir a llenarlas y luego nunca regresan. Hasta esas cosas suceden”, cuenta un comunero de Santa Bárbara. Cuando pasan demasiados meses sin que se les distribuya el gas, entonces trancan vías, protestan.

En algunos casos, como en el municipio Libertador del estado Táchira, se han dado interesantes iniciativas para asumir por parte de la gente organizada la distribución del gas. A finales del año pasado, a raíz de un conjunto de denuncias en las que señalaban que el gas estaba siendo desviado por mafias luego de que salía del llenadero de Santa Bárbara de Barinas, varias comunas como la Alí Primera II y la Cacique Guaicaipuro, avanzaron hacia la conformación de una EPS de distribución de Gas que beneficiaría a más de 9 mil familias a lo largo de 23 rutas de distribución establecidas. El arduo proceso asambleario y organizativo que estas comunas adelantaron chocó al final con el burocratismo y quizá con los intereses económicos detrás del bachaqueo y desvío del gas. Todo el esfuerzo quedó en veremos.

Como se ve, hay una raíz estructural en el problema, que tiene que ver con la crisis económica en general y con el efecto del bloqueo económico y financiero que Estados Unidos sostiene contra el país. Pero el efecto de las razones estructurales es sin duda amplificado por los otros tres factores: la ineficacia institucional (que llega muchas veces a la indolencia) y la corrupción. A lo que se agrega un tercer factor: la desigualdad con que se organiza la distribución del poco gas que se está produciendo en el país, ya que mientras en estados enteros como Apure, Barinas o Táchira se viven situaciones extremas de escasez, en ciudades como Caracas no se llega nunca a estos niveles y en el caso de las zonas en las que hay gas directo en las viviendas éste incluso se derrocha, sin que haya un plan de distribución y administración que considere la necesaria equidad que debe haber en todos los territorios del país .

De lo que se trata, en todo caso, es de una problemática que debería ser afrontada con toda la voluntad que su gravedad amerita, poniendo por delante los intereses de la gente, la recuperación de niveles mínimos de calidad de vida, y tener la voluntad política de enfrentar los sectores mafiosos. Esto, además de consensuar políticas coherentes y coordinadas entre gobernaciones y alcaldías para ir poniendo orden en el asunto, en lugar de que continúen proliferando iniciativas contrarias a los intereses de la gente, que apuntan incluso, como denuncian comuneros y comuneras del Táchira, a formas en que prácticas como el bachaqueo terminan institucionalizándose: hay alcaldes que compran camiones y crean empresas de maletín para la distribución de gas que cobran la bombona hasta en 11mil bolívares soberanos más 1500 extra por transporte. “¿Si no hay gas para la distribución regular cómo sí hay para que empresas como ésta lo distribuyan?. La propuesta sería que cada comunidad o comuna se encargue de su compra y distribución, que cada comunidad ponga su transporte, que se recuperen los vehículos que en las plantas están dañados”, así proponen voceros comunales  en Táchira.

Está claro que niveles óptimos de producción de gas se lograrán únicamente cuando el país logre llevar la producción de petróleo a los niveles regulares. Mientras tanto, urge actuar sobre el problema concreto, que consiste en distribuir un producto que no alcanza para satisfacer la demanda existente, y lograr que esa distribución sea lo más equitativa y justa posible. Para eso no hace falta sino voluntad política e incorporar en la tarea a la mayor fortaleza que tiene Venezuela: el poder de la gente organizada. Ello debe comenzar por informar de manera clara y oportuna a la gente, al país: ¿cuánto gas se está produciendo? ¿cuánto cubre esa producción en relación con la demanda total? ¿cuánto se distribuye en bombonas y cuánto por tubería directa? Con la información clara y precisa la gente podría disponerse a la batalla sabiendo a qué se enfrenta.

En tiempos de agresión imperialista, la defensa de la democracia, de la independencia y de la soberanía implica también no alimentar escenarios propicios para la manipulación por parte de los enemigos del país, a quienes no les interesa resolver los problemas del pueblo, sino simplemente cabalgar sobre ellos para seguir generando acciones de desestabilización.

 

Prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Tres experiencias, una fuerza, un mismo proyecto transformador

Tres experiencias, una fuerza, un mismo proyecto transformador

Desde hace algunas semanas, ante al complejo cuadro que vive Venezuela, viene dándose una interesante iniciativa, como respuesta política y organizada, por parte de tres experiencias de organización social. Se trata de la Comuna El Maizal, la Fuerza Patriótica Alexis Vive y la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora. La iniciativa viene planteándose como una Plataforma Política Social Comunera, pero antes que siglas, logos, slogasn y retórica, la decisión fue comenzar a avanzar en lo concreto, con jornadas de intercambio, recorridos, visitas, giras por territorios específicos en distintos lugares del país, reuniones, encuentros, asambleas. Desde un diagnóstico de fondo compartido y desde la diversidad de perspectivas, historias y acumulados concretos, lo central es el convencimiento profundo de la necesidad de juntarse y articularse para encarar desde la unidad los desafíos del pueblo venezolano y la revolución bolivariana en el presente y los años por venir.

A propósito de este esfuerzo colectivo, prensa de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora sostuvo una mesa redonda con Robert Longa, Ángel Prado y Pedro Alvarado, voceros en esta avanzada por cada una de las organizaciones, en la que hablamos sobre el porqué de la iniciativa, los desafíos que se vienen y las claves para avanzar.

¿Por qué se juntan La Corriente, Alexis Vive y El Maizal?

Pedro Alvarado, de La Corriente:

Vemos, por un lado, que la amenaza de agresión del imperialismo hoy es otra, se ha modificado en lo táctico y en lo operacional. Su objetivo estratégico es el mismo: derrocar a la revolución bolivariana, neutralizar al chavismo. Pero dejó de ser una amenaza y pasó a ser una agresión múltiple que avanza. A lo interno, vemos que la derecha, en lo que va de año, ha tenido avances importantes: en enero, febrero, marzo, puso la agenda, estuvo a la ofensiva, se fue a la calle, logró cohesionarse en torno a un liderazgo, cosa que no tenían. Hoy toda esa ofensiva de EEUU y la derecha local está terminando en una mesa de negociación. Entonces nos preguntamos: ¿qué se está negociando? Porque vemos que el imperialismo por otro lado no se detiene: continúa el bloqueo, comienza una importante avanzada paramilitar desde la frontera con Colombia. Eso es parte también de una estrategia. Por un lado se va a una negociación y por otro se sigue la intervención sobre el país.

Por otro lado, vemos un chavismo de base que se encuentra desorientado, al tiempo que se profundiza la crisis y continúa haciendo estragos el colapso de los servicios, sin que ante ello se estén construyendo soluciones estructurales, eficaces. Lo que habíamos conquistado con Chávez lo estamos perdiendo de forma acelerada. Eso hace que el pueblo vaya perdiendo la esperanza en la revolución bolivariana y ésta venga dejando de ser una opción para la gente. Esto es en extremo delicado porque ése justamente es el objetivo del imperialismo.

Pedro Alvarado CRBZ

Además, el enemigo en su análisis viene apuntando el tema de los colectivos como forma de criminalizar a todo el movimiento popular chavista y colocarlo en la mira de todo ese proceso de agresión. Por eso consideramos clave avanzar en esta Plataforma Popular Socialista Comunal para ser más fuertes ante un escenario interno de dificultades, ante una amenaza externa y ante una negociación entre el gobierno y la derecha sobre la cual no tenemos la menor incidencia y no sabemos qué es lo que se está negociando. Porque además vemos que el diálogo entre el gobierno y el movimiento popular está sin interacción, con acuerdos o anuncios que no se cumplen. En ese aspecto vemos algo muy complejo, que es un movimiento popular desestructurado, sin cohesión, disperso. En cada territorio se observa una fragmentación total: Somos, Ubch, Clap, Unamujer, Consejos Comunales, todo disperso, porque cada uno rinde a sectores e intereses distintos.

Entonces, ante toda esta enorme dificultad, nosotros vemos la necesidad de juntarnos, los que estamos dispuestos a luchar y a defender la revolución bolivariana y tenemos experiencias concretas de construcción comunal, es decir, de ejercicio real de la democracia participativa y protagónica que planteó Chávez, la democracia revolucionaria, el poder de la gente. Y nos proponemos avanzar en la construcción de esta Plataforma Popular Socialista Comunal con cuatro líneas de acción, para empezar a trazar una ruta: 1) lo económico productivo, 2) lo formativo, 3) lo comunicacional, 4) la seguridad y defensa

Ángel Prado, Comuna El Maizal 

Ante todo, vemos que el imperialismo existe, y nosotros vivimos en un país con enormes riquezas que siempre van a ser codiciadas por uno u otro imperio, por una u otra potencia. En la correlación de fuerzas entre las potencias Venezuela juega un papel, lamentablemente no para competir, sino para acordar formas en que puedan venir recursos al país a cambio de nuestras riquezas. Además, ha habido un debilitamiento de la izquierda en Latinoamérica, un retroceso en los proceso progresistas. Y vemos cómo las burguesías locales del continente han sido implacables en su alianza con el imperialismo y han puesto a la defensiva a nuestras izquierdas, y no hemos sido capaces de levantarnos y seguimos perdiendo terreno. Eso pone a Venezuela en el punto central de la disputa porque aún en Venezuela se sostiene el gobierno bolivariano y sigue estando en nosotros la esperanza de la izquierda.

A lo interno nosotros vivimos una crisis ética y moral muy profunda. A partir de la desaparición física de Chávez se evidencia una fragmentación de las distintas corrientes políticas de la revolución bolivariana, se ve incluso una pugna interna por parcelas de poder para concentrar más poder, y en medio de esa situación las clases populares, el pueblo pobre, cada día se ve más afectado. Entonces vemos un deterioro en la economía, prácticas de corrupción hasta en los más bajos niveles, con políticas sociales se manipula, se somete a nuestra gente simplemente a tributar a intereses grupales.

El gobierno se aleja cada vez más de la gente, se neutraliza a las organizaciones populares, en aras de preservar el poder y los privilegios nuestra dirigencia política cada vez acuerda más con el sector privado. Si el gobierno está pactando con la burguesía el poder popular no tiene entrada en ese pacto.  Por eso se debilita al movimiento popular y se aplican políticas que fragmentan más a las bases populares.

Entonces, quienes  logramos construir en los años de abundancia estamos llamados a apelar a nuestra conciencia y encontrarnos, articularnos. Creemos que es el momento de que prevalezca la unidad por encima de las siglas. Es hora de que como organizaciones populares, como comunas, hagamos un llamado nacional al pueblo chavista, a las clases populares, a que tomemos conciencia de que somos nosotros los que podemos salvar el proyecto originario del comandante Chávez. El proyecto de Chávez sirvió a los pobres y es la alternativa para nosotros, para volver a los años de Chávez, a los niveles de vida digna que alcanzamos con Chávez

Estamos ante una situación de agresión internacional pero también ante un giro hacia el neoliberalismo y allí el movimiento popular juega un papel muy importante: cerrar filas en aras de potenciar lo que tenemos y construir una sola fuerza nacional y un plan de lucha con una agenda concreta que nos permita entrar en la correlación de fuerzas para disputar poder, con legitimidad desde las bases, que se nos mida como alternativa en la determinación de cuál es el camino que debe seguir nuestro país.

Robert Longa, Fuerza Patriótica Alexis Vive:

En el escenario internacional estamos viviendo una entrada en algo parecido a la postguerra fría. En ese reordenamiento mundial EEUU tiene que ordenar todo lo que ellos tienen definido para América Latina desde la doctrina Monroe, es decir, su patio trasero, y en ese proceso no les es conveniente ningún país que no esté alineado con la lógica del capitalismo mundial. Era necesario para ellos la ausencia de Chávez por su liderazgo. Era necesario salir de Chávez porque era un liderazgo que encarnaba no solo la esperanza de Venezuela y América Latina, sino toda una nueva lógica mundial. El mundo entero vio a Venezuela como una esperanza. Por eso entonces esa ofensiva asesina de querer matar cualquier vestigio de la revolución bolivariana como paradigma, se desata toda una feroz obra de ataque, y en ese reordenamiento mundial países como Colombia pasan a ser lo que es Israel en el Medio Oriente. El objetivo es borrar de las faz de la tierra al chavismo. Ahí está planteado el escenario de la guerra, pasa por borrar todo lo que significó Chávez.

Hoy tenemos medios de producción en nuestras manos, construcción popular en nuestras manos. Nos toca a nosotros, los herederos de toda esa construcción de la revolución bolivariana, conducir, de forma colectiva, la resistencia y pasar a la ofensiva. Nos toca liderizar de forma colectiva, y para eso debemos interconectarnos y manejar una política productiva, de eficacia, comunicacional que nos permita contrastar contra la ofensiva de la guerra económica y esperanzar al pueblo desde el ejercicio mismo de la autogestión, de los autogobiernos comunales.

Militantes de Alexis Vive

Ante el reacomodo de una burguesía emergente y una burguesía tradicional, estamos llamados a también presentarnos como bloque histórico. Si no lo vemos desde esa perspectiva y priva en nosotros lo individual, estamos condenados  a la desaparición. El llamado a la unidad no se trata hoy de un capricho o un panfleto sino de una necesidad estratégica para defender el legado del comandante Chávez en la calle y lograr cualificar el avance de la revolución bolivariana.

Tenemos que ir posicionando la política del modelo comunal como exitosa. Porque cada una de las experiencias ha sido exitosa. Donde no hemos sido exitosos es en la capacidad de unificar los esfuerzos estratégicos. Y hay algo clave: cada experiencia, en sus avances y reveses ha sabido, desde el análisis de la práctica, construir conocimiento y conceptualizar los propios ejercicios de construcción para cada día ser más sabios en los procesos populares. Si logramos juntar toda esa experiencia y todo ese conocimiento, va a ser algo extraordinario.

Y no es que vamos a exigir que nos inviten a la mesa, sino que nos van a invitar a la mesa porque vamos a ir construyendo sobre el lienzo de la patria un rostro propio que va a incidir en la toma de decisiones de este país.  Es clave que surjan liderazgos colectivos comprometidos con el proyecto revolucionario que nos permita convertirnos en un referente práctico y remolarizar, redescubrir los corazones chavistas hacia el combate popular por la vida, por la paz.

Aquí cabe todo el mundo, pero el núcleo ideológico está en la comuna. Nos toca una nueva insurrección política productiva y revolucionaria desde el legado de Chávez. Se equivocan los que traicionan a Chávez, se equivocan los corruptos, se equivocan lo burócratas. Las comunas no se equivocan porque copian al pie de la letra, en la práctica, el legado de Chávez.

¿Cuál es la disputa?

Ángel Prado:

Nosotros no estamos convocando al pueblo organizado para una disputa partidista. Peleamos contra el imperialismo, contra los terratenientes, contra la burguesía. Es importante que esto quede claro a los compañeros que dirigen el Psuv y los partidos del GPP. A pesar de las contradicciones vividas en lo local y en lo nacional con algunos dirigentes, nosotros mantenemos la esperanza de que el PSUV siga estando a la vanguardia del proceso revolucionario como instrumento para la construcción. Hay orientaciones muy claras del presidente Chávez, tenemos el Libro Azul, el Libro Rojo, tenemos los estatutos, tenemos los debates en los diferentes congresos que ha habido. En algún momento debe haber una revisión profunda para que se cumplan los objetivos para los cuales fue creado este instrumento político. Tenemos claro el papel del partido, el poder del partido y su incidencia. Y tenemos claro que el partido es quien diseña la política. Y si hablamos desde la ética, que el partido responda por lo que se está haciendo en el país.

Hoy el movimiento popular es débil, fragmentado, hasta ahora no ha tenido la capacidad de cohesionarse, de hegemonizar, ni siquiera de superar el apego a unas siglas, a la identidad local donde está territorializada una organización. En la medida en que nos dispongamos a construir fuerza y que logremos que el pueblo llano vea en el proceso comunal la vía, se generen procesos interesantes de participación y movilización, y el pueblo empiece a darle legitimidad a esta iniciativa comunal, en la medida en que impactemos empezaremos a situarnos en esa correlación y empezaremos a ser reconocidos.

Comuna El Maizal

El asunto es cómo construir una fuerza, pero una fuerza a partir del hecho concreto, a partir de que nos metamos en el tema de la economía, desde la conquista de los medios de producción, desde la producción primaria, la industrialización, la creación de una política de distribución de alimentos que llegue a la gente. En esa medida el partido mismo reconocerá la importancia de nuestra existencia y nuestro accionar. En las condiciones actuales, debilitados, dispersos, no tenemos cómo entrar en la disputa.

No vamos a mendigar poder sino a construir nuestro poder. Y quien tenga poder en este país tendrá que contar con nuestra existencia y estaremos en esa mesa, así como la burguesía, los sectores reformistas y los partidos del gran polo patriótico, así el movimiento comunal, que es una realidad concreta y permanente, estará en esa disputa, a partir de la fuerza que seamos capaces de construir.

Pedro Alvarado:

Nosotros entendemos el momento histórico y el papel del Psuv en la revolución bolivariana. Y entendemos que el Psuv es el partido de Chávez y al cual hemos decidido sumarnos. Está definido en sus estatutos que el Psuv es un partido de movimientos, el partido político y el partido de gobierno. De allí las siglas Partido Socialista Unido de Venezuela, donde se juntarán todas las expresiones de la revolución bolivariana. Hoy en día eso no es del todo así. Y hoy vemos cómo ganan terreno prácticas como la cooptación, la dedocracia, el clientelismo, la imposición de dirigentes sin arraigo ni liderazgo en las bases. Y a nosotros nos preocupa porque se trata de la democracia, que es una de las grandes conquistas de esta revolución.

Entonces un objetivo con la militancia, con la Ubch, en los territorios, es conquistar espacios de participación allí en el Psuv. Porque hay estructuras como la vice presidencia de comunas y movimientos sociales que no existen en lo concreto en los territorios, sino que son una cosa teórica, sin expresión de los movimientos y comunas y organizaciones que hacen vida en las regiones y territorios. En el partido sólo en algunos casos, de forma muy mínima, el poder popular tiene pequeñas expresiones casi invisibilizadas. Entonces se trata de dar la batalla de las ideas. En donde haya una comuna bien organizada, con construcción concreta, allí se va a pelear por más democracia, más participación, más protagonismo, desde abajo y como expresión colectiva.

Y nosotros no somos un discurso prefabricado sino una realidad concreta de construcción de experiencias de democracia revolucionaria. Por eso se trata de cómo juntar eso que somos, más allá de las siglas. Y creo que hemos venido dando pasos importantes en esa dirección. Todo este intercambio que venimos dando. Pasaron años y estuvimos aislados y no nos dimos cuenta. Se trata es de sumar, aquí hay mucha gente que quiere sumar, mucha gente que está invisibilizada, aislada, porque han sido desplazados por algún sector. El reto está en tener la capacidad de cohesionar expresiones concretas de construcción en lo territorial y no ser panfleto y discurso solamente.

Robert Longa:

Lo que tenemos que hacer es fortalecernos y buscar y pelear por nuestros espacios de participación porque también somos chavistas y nadie tiene un revolucionómetro para definir quién es chavista y quién no. Además, desde los nuevos paradigmas que se vienen dando de la lucha política, son múltiples y diversas las formas en que se da la organización para el ejercicio del poder y la disputa por el poder, y en esa diversidad y multiplicidad entran las comunas y cualquier otra forma de expresión colectiva organizada.

Por eso es que nos toca a nosotros construir nuestros referentes desde nosotros mismos y ganar peleas en todos los espacios sin abandonar ningún espacio de lucha. Esa pelea solo podemos librarla desde la unidad. A nosotros no nos pueden decir escuálidos por hablar de democracia participativa y protagónica, por querer disputar poder. Por eso tenemos que dar el debate, y darlo con hechos, demostrando cómo producimos, cómo ejercemos en nuestros territorios esa democracia de la que hablamos. Y no dar ese debate en las cúpulas y con las élites, sino con la gente, en las bases, en las asambleas populares, en el peregrinar político revolucionario.

¿Qué hacer ante el desencanto y la pérdida de hegemonía chavista?

Pedro Alvarado:

Nosotros vemos cómo la dirección política cada vez se separa más. El mensaje no llega. El plan no aterriza. El anuncio no se cumple. El liderazgo se desconecta. Entonces, para realzar las banderas del poder popular se debe actuar desde lo concreto. ¿Cuáles son los asuntos más sentidos de la gente hoy día? El principal es el tema de los alimentos, que pasa a su vez por el tema de la producción. Entonces se trata de generar respuestas concretas a ese tema, lo cual implica dar peleas específicas con sectores dentro del gobierno. En este caso concreto se trata de un sector importador, con mucho poder, que monopoliza la economía del Estado, de un sector de la FANB que está anclado en esos espacios, y un sector emergente que viene de tener poder político y que ahora tienen poder económico. En la batalla por producir nos tocará confrontar estos sectores. Entonces tenemos que generar alternativas que puedan dar respuestas concretas. Aunque sepamos que esa no es la solución, que los problemas estructurales están en la agroindustria, en el tema de las divisas, en el tema de la banca, en la corrupción, en las decisiones sobre el modelo productivo del país.

Y en esto de las luchas concretas hay un asunto clave, que es tener la medida real de nuestras capacidades, de nuestra penetración en los territorios, de la capacidad de organizar, formar y movilizar, y tenemos que tener claro quiénes somos y cuál es la fuerza que tenemos. Porque no podemos correr el riesgo de abanderarnos de luchas de manera solo retórica o simbólica, como ocurre a algunos pequeños grupos que hablan en nombre de sectores enteros.

Ángel Prado:

Nosotros tenemos que ir, desde la unidad, la articulación, el esfuerzo común, hacia la construcción de políticas concretas que permitan demostrar a la gente que el hecho comunero, la realidad comunera, genera soluciones concretas a necesidades fundamentales como, por ejemplo, la alimentación. De allí que sea clave hoy la batalla por la producción. Y en ese tema de los alimentos el movimiento comunero tiene mucho potencial (tierras, medios de producción, experiencia, conocimiento, industria, sistemas de transporte). El problema es que hemos estado desvinculados.

Tenemos que avanzar más, por ejemplo, en experiencias ya aplicadas de nuevos métodos para la distribución de los productos, buscando hacerlo más atractivo, más interesante para la gente, ampliando hacia productos que obtenemos de todo este proceso de articulación y complementariedad. Se trata de buscar formas nuevas, de renovar la forma de hacer las cosas. Hay formas que ya se vienen probando, formas de participación para la siembra con pequeños financiamientos a pequeños propietarios, formas de afrontar de manera mixta la siembra de terrenos de la comuna o de otros propietarios. Y también está el tema del uso de los excedentes para incidir en otras áreas como la educación o la salud. Todo esos son posibilidades que se van abriendo como resultado del intercambio que venimos realizando.

Y todo esto con una clave: la participación de la gente, que la gente se involucre. Diseñar políticas no abstractas, no dogmáticas, sino tocar a la gente, sensibilizarla, garantizando la participación. Allí está la clave. Nosotros tenemos que enamorar desde el ejemplo, desde la práctica.

Robert Longa:

La gestión, la ética, la moral. A este pueblo Chávez le dio respuestas y conectó un cable a tierra. Aquí se trata de ir a trabajar con la gente con amor, sin maltrato, sin chantajes. Y eso pasa por mostrar modelos de gestión, en la producción, la alimentación, la salud y la recreación. Aquí hay cuatro aspectos claves para reenamorar a la gente. Eso, construido desde el gobierno en el territorio, pero de una forma interconectada, ya no nosotros solos aquí, sino vinculados. Se trata de juntar.

Prensa CRBZ

Vivir y morir en las calles porteñas

Vivir y morir en las calles porteñas

El invierno está aquí. El invierno llegó. No estamos hablando de lo que fue la última temporada de Game of Thrones. Hablamos de la Argentina, más específicamente de la Argentina bajo la presidencia de Mauricio Macri. En el país del sur del continente esta vez el invierno llegó con la muerte. Y reiteramos que no hablamos de ninguna serie, sino de decisiones políticas que se toman bien al norte y que sufren en carne propia bien al sur.

  En menos de una semana 5 personas perdieron la vida como consecuencia de las bajas temperaturas en distintos puntos del país. Las causas no son las inclemencias climáticas, son las decisiones políticas de un gobierno neoliberal. El caso más emblemático fue el de Sergio Zacarías, quien falleció a 500 metros de la Casa Rosada. No hubo pronunciamientos de ninguna alta o baja comisionada de la ONU sobre este hecho.

Esta triste realidad llevó a una campaña de solidaridad hacia la gente en situación de calle. Desde las organizaciones sociales hasta los clubes de fútbol abrieron sus puertas para que las miles de personas que viven en las calles de la Ciudad de Buenos Aires puedan pasar las noches de más bajas temperaturas bajo un techo y con un plato de comida. ¿Cuál fue la reacción del gobierno? Acusar a clubes como River Plate de ser parte de una operación política del partido de Cristina Kirchner, por abrir sus puertas para hacer lo que el Estado no quiere hacer. Incluso hubo funcionarios que plantearon que la responsabilidad en el caso de Sergio era del difunto, al no acercarse a los paradores nocturnos que el gobierno de la ciudad (conducido también por el macrismo) ofrece. Paradores estatales que no dan abasto para albergar un número cada vez mayor de “los sin techo”. Declaraciones frías, casi tanto como el  invierno durante la última semana.

    Más de 30 organizaciones sociales realizaron durante el mes de abril un censo popular de personas en situación de calle. Sólo en la capital del país, se registraron 7251 personas que día a día duermen a la intemperie. Una de las capitales más ricas del continente no puede garantizar el acceso a un techo a miles de familias.  La mitad de las mismas es la primera vez que se encuentran en esta situación. El censo también arrojó que el motivo principal de atravesar esta realidad es haberse quedado sin trabajo y en segundo lugar la imposibilidad de poder pagar el alquiler de una casa o habitación.

Avenida 9 de Julio (la principal de la capital)

Morir de frío en las calles porteñas. Una realidad para miles de familias que no pueden sobrevivir en base a la solidaridad. Un Estado que no puede, o mejor dicho, no quiere garantizar el más básico de los derechos humanos: un techo para no morir de frío a la intemperie. En la Argentina no hay bloqueos económicos, no hay sanciones internacionales, no hay robos directos de activos nacionales por parte de otros países, no hay asedios. Hay un gobierno alineado y dirigido por los Estados Unidos. Hay una derecha que muestra la peor de sus facetas, que en 2015 hizo campaña planteando que “no quería ser Venezuela”.

La problemática habitacional no es la única problemática social que atraviesa el país. El desempleo, la precarización del trabajo, la baja a la mitad de los sueldos en dólares, la represión de la protesta social, el cierre de miles de fábricas, los aumentos de los servicios básicos, los aumentos constantes de gasolina, los recortes en los presupuestos de salud, el cierre de escuelas, en síntesis un ajuste que recae sobre las espaldas más humildes. Un modelo de acumulación que trajo una ofensiva directa a favor de los capitales concentrados.

Hay un invierno que  llegó hace casi 4 años, aunque formalmente haya comenzado a fines de junio. En octubre millones esperan ver volar los cuervos que traigan el mensaje de que este invierno quedó atrás.

 

Matías Pacheco

 

 

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué hacer?

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué hacer?

La reflexión necesaria

Gerónimo Paz

Son las interrogantes que más nos planteamos en estos tiempos de crisis, de incertidumbres, de angustia frente al destino propio y del país. Para quienes nos ocupa el compromiso por hacer más justa la humanidad y somos parte del torrente histórico bolivariano, el cuadro actual del país nos debe convocar a un esfuerzo serio de debate y reflexión para buscar respuestas desde una perspectiva transformadora que apunten a encontrar un horizonte real y posible de superación a la crisis.

Para ello es necesario armarnos de una gran perspicacia a la hora del diagnóstico de la situación. No con actitud inquisidora pero tampoco con posturas evasivas y negacionistas de la realidad. Sólo la verdad nos hará libres, podríamos decir parafraseando la biblia. Se puede ser crítico y leal a la vez. Es más, éticamente, para ser leal se debe antes ser crítico. Igualmente, se puede ser patriota e irreverente; no existe, como dicen los avezados en el marxismo, una contradicción antagonista en esto.

Es cierto que hemos llegado hasta aquí, hasta la crisis más profunda y devastadora de las condiciones de vida de las mayorías que hemos tenido en toda nuestra historia republicana, como consecuencia de múltiples factores. La agresión extranjera es una, el sistemático y continuo plan de saboteo, de sedición, de conspiraciones permanentes, sin duda afectó y afecta en gran medida los planes y políticas del gobierno y del Estado venezolano. Todo sabemos que desde el mismo momento en que este proceso se declara nacionalista, popular y democrático desde una lógica que no corresponde a la liberal, se inició el ataque por parte del poder económico y político norteamericano. No solo no ha cesado si no que ha venido escalando hasta configurar una real y verdadera guerra no convencional que busca minar las capacidades económicas, políticas, defensivas, psicológicas, simbólicas del país y del Estado para subordinarlo a los intereses del poder financiero y energético norteamericano.

También es igualmente cierto que el agotamiento del modelo monoproductor extractivista petrolero suma un factor clave que influye de manera importante en el componente económico de la crisis. Una economía sujeta a los cambios de ciclos económicos que dominan la demanda en el mercado, mucho más en un momento en el cual el capitalismo se mueve de forma muy inestable producto de sus propias contradicciones, es inevitable que se vea afectada de acuerdo a las alzas o bajas en los precios de su principal fuente de ingresos. El modelo rentístico no solo configuró un modelo económico sino también un modelo de Estado, una forma de hacer política, el clientelismo, una élite económica sin visión de desarrollo productivo nacional y también una cultura social muy marcada por el paternalismo. El no haber logrado concentrar las energías capaces de cambiar radicalmente esto ha sido quizás el mayor fracaso de la revolución bolivariana. Y vaya si se planteó, si se propuso como objetivos estratégicos, si ha estado en el discurso, en los programas, en el plan de la patria. ¿Entonces que pasó? Es una pregunta clave.  ¿Por qué no avanzamos de forma significativa en la superación del modelo económico rentístico y con ello de todo su lastre, su escoria política, social, cultural?

Esto nos lleva inevitablemente a la necesidad de un balance profundo, integral de estos veinte años de revolución. La construcción de una salida trasformadora a la crisis no podrá ser posible sin este ejercicio. La crisis de la revolución bolivariana, sus límites, sus aciertos y desaciertos, sus contradicciones internas, se debe colocar en el marco del debate como un factor o variable clave del complejo y duro momento que vive el país. Reconocer que la revolución vive una crisis orgánica, una crisis de sus impulsos trasformadores, no es el problema, sino cuáles son sus causas, qué provocó esta crisis revolucionaria, no desde el viejo concepto marxista, sino desde la perspectiva de un proyecto de país que perdió capacidad para sostenerse como una alternativa para la mayoría nacional. No porque no lo sea teóricamente o programáticamente, o más aún estratégicamente, sino porque no lo parece en la realidad, porque por errores o por la eficiencia de la campaña de guerra psicológica y comunicacional el enemigo nos ganó la batalla de la percepción.

Desconocer en la apreciación de la situación la grave crisis simbólica y de sus significantes de la propuesta socialista en el sentido común nacional sería no tener los pies en la tierra.  Atravesamos una profunda crisis hegemónica como expresión a su vez de una crisis ética, una crisis de liderazgo, una crisis de credibilidad, una crisis de la verdad, una crisis de la política como actividad en función del bien común.  La crisis hegemónica, de significantes de la revolución bolivariana, es el más complejo desafío que tenemos por delante de cara a sostener el horizonte trasformador, democratizador y soberanista de este proyecto. La batalla contra el intervencionismo norteamericano, contra el criminal bloqueo comercial y financiero, contra la amenaza de guerra, deben conseguirnos unidos y sin titubeos, pero también es necesario que se avance en la dirección anunciada para la superación de la crisis interna del proyecto chavista. ¿Dónde quedó el diálogo para el cambio y la rectificación? ¿Qué pasó con el cambio de gabinete? ¿A dónde van y cuáles son los resultados de miles y miles de millones que se anuncian para la actividad productiva, para el reimpulso de las comunas?

El país se encuentra en un limbo, en una zona de no viabilidad como país ni desde la perspectiva capitalista ni desde el horizonte socialista. Mientras, el drama social de las mayorías se hace insostenible. Es urgente construir una salida trasformadora a la crisis, una salida realista pero que no signifique renunciar a nuestros objetivos históricos sino poner dichos objetivos en un horizonte real, posible desde el realismo revolucionario y que sea el resultado de un amplio debate con todo el país. ¿Qué es posible y qué no? ¿Qué tareas y objetivos debemos profundizar y cuáles debemos postergar o redefinir? ¿Cómo encaramos los grandes problemas del país, la corrupción entre los más graves, por ejemplo?

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo avanzar en una salida trasformadora a la crisis? ¿Cómo devolvemos a la revolución bolivariana sus auras de cambio, de esperanzas? ¿Cómo conquistamos de nuevo la mayoría nacional? Lo primero, desde nuestro modesto punto de vista, es devolver a la política sus contenidos altruistas, éticos, humanistas. Para ello debemos avanzar hacia una Ética Política Radical como fundamento de la acción pública, una concepción y una praxis de hacer política que rescate la confianza de la gente en quienes gobiernan, en quienes la practican. Esto requerirá de un nuevo liderazgo, el Liderazgo Ético y Trasformador, líderes y lideradas que sean instrumentos del colectivo, enfocados (as) en generar y conducir dinámicas que van cimentado procesos de cambios reales en todos los órdenes de la vida social, cuya razón de ser sea el empoderamiento de la gente, la democratización radical de la sociedad.

Después está dotarnos de un programa o propuesta que convoque a la mayoría nacional y no solo a el chavismo. El tema económico debe ser el punto de partida de una propuesta amplia, no podemos encasillar el modelo económico en un marco cerrado ortodoxo y dogmático. Un modelo económico productivo mixto humanista pareciera ser lo realistamente revolucionario. Una economía donde el Estado, el sector privado y la propiedad social armonicen para generar las riquezas que requerimos como sociedad. Para ello se debe tener el marco jurídico que garantice y dé seguridad a cada sector. En el sector privado deberíamos apoyar a la pequeña y mediana empresa como motor de la economía. En el sector social la Comuna tiene gran potencial como vía para avanzar en la democratización de la economía. Sin embargo, no podemos descartar las diversas formas existentes de producción colectiva como las cooperativas, las asociaciones de productores, las redes de productores libres y asociados.

La democratización radical del poder político debe ser un eje estratégico a profundizar en el marco de una ofensiva para la superación de la crisis. Retomar y radicalizar la democracia revolucionaria no significa imponer formas planas de participación y empoderamiento. La democracia revolucionaria debe tener como premisa la más amplia participación, el empoderamiento de la sociedad en las más diversas formas que permitan el surgimiento de nuevas relaciones de poder en su seno. ¿Comuna? Sí, todas las que sea posible, todas las que sean asumidas de forma voluntaria, que sean el resultado de la voluntad de la gente en su territorio, pero ¿qué pasa con aquellos sectores sociales que no asuman la comuna? Por eso la democracia revolucionaria deber ser plural, diversa, creativa en proponer, debatir y consensuar los mecanismos de participación y de ejercicio de esa democracia.

Para la superación de esta profunda crisis no hay atajo, no hay respuestas ni salidas inmediatas. Se debe comenzar por construir un gran concenso nacional, democrático, cuyo propósito central sea preservar la paz, recuperar la estabilidad económica, garantizar la soberanía y la independencia. Para ello las fuerzas trasformadoras debemos armarnos de una visión estratégica que nos permita transitar un período altamente desafiante y complejo que, sin una clara y realista visión, no podremos encarar con éxito. Mucho realismo revolucionario, mucha amplitud y sentido de la realidad se requiere.

 

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