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Alianza Nacional Productiva: producción de alimentos en tiempos de guerra

Alianza Nacional Productiva: producción de alimentos en tiempos de guerra

Producir los alimentos que el país necesita es un elemento básico de cualquier economía, más allá del carácter político de su gobierno. En una Venezuela asediada y bloqueada económicamente, esto se vuelve central, estratégico. Uno de los planos donde en los últimos tiempos se ha venido atacando a la población ha sido justamente en su capacidad de adquirir los alimentos y nutrientes necesarios. Desabastecimiento, acaparamiento, hiperinflación, bloqueo de buques con alimentos, son algunos ejemplos de las variantes del ataque sufrido en este plano.

Asegurar la comida de las familias venezolanas, llegar a aquellos lugares y productor@s que el Estado no llega. Pensar y actuar con perspectiva de garantizar el más básico de los derechos de nuestra gente, la alimentación. He allí el desafío.

La Alianza Nacional Productiva nace en momentos de guerra y, como afirma Aníbal Montilla, uno de sus coordinadores nacionales, eso implica trabajar la unidad: “Esto no es claudicar, es entender el momento, definir las prioridades. Una perspectiva central nuestra es la integración de todos los sectores productivos. El tema de la producción hay que sacarlo de la diatriba política. Así haya diferencias, si el objetivo es producir, hay que hablar, resolver los problemas de manera conjunta. Por supuesto que eso tiene límites, porque no nos vamos a vincular con factores que financian a la derecha golpista, por ejemplo. Pero no estamos en la bonanza de años anteriores. Eso condiciona las acciones de cualquier iniciativa”.

Los primeros pasos se dieron en lo los estados de Apure, Barinas y Táchira. Al inicio el gran problema fueron los insumos. La iniciativa no contaba con los recursos suficientes para comprar en el mercado y tampoco el vínculo con el Estado que luego pudo tejerse. Eso hizo más lentas las cosas. Se toma impulso mayor  a partir de la primera entrega de insumos que se logró conseguir a través del plan conuquero con el Ministerio de Agricultura.

“Junto a otros compañeros comenzamos un recorrido nacional para estructurar la ANP, en 13 municipios de los estados Apure, Barinas, Táchira, Yaracuy y Portuguesa”, relata Montilla: “Al principio nos costó encontrar la estructura más adecuada. Esto atrasó un poco nuestro trabajo. Empezamos con lo que llamamos promotores por territorio, por municipio. La tarea central de éstos es conformar las mesas productivas municipales”.

Surge así, desde la base, una forma organizativa que empieza a tomar forma: las mesas productivas conformadas por productores y productoras que, de hecho, ya están integrados, ya que se vienen juntando para encarar los problemas comunes que tienen. Por ejemplo, en un municipio existen redes de maiceros, de conuqueros, consejos campesinos. “Son las estructuras de base en los territorios. Lo que hacemos nosotros es convocarlos a las mesas donde trabajamos desde la especificidad de cada sector las distintas problemáticas que se enfrentan para producir, de allí que las comisiones que se crean sean desde las necesidades: infraestructura, insumos, industrialización, seguridad, maquinaria, apoyo técnico y jurídico”. En la medida que la ANP avance, en un mediano plazo se formarán las mesas productivas regionales y la mesa productiva nacional.

Esta forma organizativa es clave, porque permite abordar los problemas en conjunto, valorar las capacidades existentes, ponerlas en común y trazar planes colectivos de cara a cada problemática desde las propias capacidades y posibilidades. El caso de la maquinaria es un buen ejemplo: se determina las maquinas que están paradas o que necesitan ser arregladas, cuántas son, dónde están y se aborda en colectivo cómo echarlas a andar: “No estamos en momentos donde el Estado pueda proveer tractores como lo hacía antes. Tenemos que trascender la lógica de únicamente pedir al Estado”. O el caso de la industrialización, en el que se está contactando con innovadores, gente que tiene maquinarias, procesadoras, empaquetadoras diseñadas. O la coordinación técnica con la cual se busca incorporar a los técnicos del territorio asociados a la producción, veterinarios, ingenieros agrónomos, gente que fue graduada en estos años de revolución.

Un caso diferenciado es el de los municipios donde es grave el problema del abastecimiento de combustible. Allí se conforma una comisión específica para ello: “Una guadaña durante tres horas consume veinte litros de gasolina. Un tractor que trabaja 8 horas consume doscientos litros de gasoil. ¿Cómo hace un productor que tiene que hacer hasta dos días de cola para comprar 50 litros de gasolina apenas o si no caer en la estructura clandestina que bachaquea el combustible hasta en un dólar el litro?”, explica Aníbal: “Desde allí surge la propuesta de que se priorice la distribución oficial de combustible para la producción, asegurar el combustible necesario para no dejar de producir alimentos”.

La Alianza Nacional Productiva tiene perspectiva estratégica y se piensa de cara a la necesidad nacional de producir alimentos de forma independiente: “Los grandes productores del país tienen acceso a divisas, a insumos. Tienen proyectos, planteamientos a nivel nacional. Y obtienen los recursos necesarios. Nosotros tenemos que pensarnos de manera similar. Obviamente con una producción dirigida a alimentar a la gente, no a enriquecer a unos pocos”.

Se trata de construir una política, una práctica productiva para las familias campesinas, para la agricultura campesina y familiar. Está demostrado que ésta es la producción que nunca falta en las mesas venezolanas. Pensemos entonces en la potencialidad de este enfoque: la producción plena de un conjunto de rubros básicos para la alimentación venezolana garantiza por el trabajo de miles de pequeños productores organizados. China, por ejemplo, resuelve su comida diaria, estamos hablando de 4 mil quinientos millones de platos diarios de comida, principalmente a través de la agricultura familiar.

“Tenemos que asumir el papel que tienen, por ejemplo los conuqueros, los pequeños y medianos productores y productoras. Como país tenemos tres opciones ante la guerra que sufrimos: entregarnos, esperar el aniquilamiento o combatir y sacar adelante esta situación. Para ello, ante el asedio, ante el cerco, debemos optimizar los recursos internos, dirigirlos a ese foco prioritario y desde allí romper el asedio. Hay que conducir los recursos hacia la producción.El tejido político nacional debe entender esto. Hay muchos analistas para filosofar. Pero los análisis se deben hacer para emplear la táctica”, señala Aníbal.

   

Actualmente la Alianza Nacional Productiva aborda dos líneas de producción a nivel nacional: por un lado, desde los conucos, en tanto producción de comida sin agrotóxicos, y por otro, el plan de siembra extensivo, donde sí se utilizan insumos agrotóxicos: “Puede parecer una contradicción, la meta es la producción de alimentos totalmente sanos, pero entendemos el contexto y las urgencias que tenemos como país actualmente”, reflexiona Ángel Betancourt, quien también es coordinador nacional de la ANP.

A la izquierda, Ángel Betancourt

«El discurso enamora, pero el ejemplo convence. Ese es un lema que usamos nosotros», afirma Ángel, al comenzar a explicar que ha sido clave, junto a la prédica y al trabajo de convocatoria y organización, poder demostrar con hechos lo que se está construyendo: «El plan conuquero implica la independización de los productores, ya que se utiliza semilla autóctona y se trabaja la siembra orgánicamente. Se trata, en esa línea, de volver a nuestras raíces de la agricultura originaria, y desarrollar la producción natural de todos los componentes, por ejemplo, lo que es abono, fertilizantes. Así le damos un respiro a la madre tierra. La tierra está perdiendo su condición de fertilidad. Nosotros tenemos que devolverle los nutrientes a la madre tierra, para poder generar los alimentos sanos y necesarios. Y lograr, además, soberanía e independencia agroalimentaria: no podemos depender de que el Estado nos tenga que entregar las semillas, los insumos, los fertilizantes. Depender del Estado es un error. La industria nacional petroquímica está casi paralizada. Entonces, desde la Alianza Nacional Productiva, brindamos la oportunidad de producir sin esa dependencia. Una producción que depende del esfuerzo de los productores y productoras del campo”.

Actualmente la ANP ha articulado siete mil conuqueros a nivel nacional, que sembraron arroz, maíz, frijol y papa, en 11 mil hectáreas. Se utilizó semilla nacional, nativa, semilla de variedad, no transgénicas. A  este respecto, Betancourt explica: «Las transgénicas tienen alto rendimiento en la primera vez que se siembra, pero disminuye su rendimiento posteriormente. Si se toma una semilla de la mata y se la vuelve a sembrar, no sale, no da el fruto o en el mejor de los casos disminuye el rendimiento. En cambio, las semillas de variedad pueden tener un menor rendimiento inicial, pero se pueden volver a sembrar  con el mismo rendimiento que al inicio. Desde la propia cosecha uno puede ensemillarse. Estas semillas de variedad, además, se aclimatan al territorio en la primera cosecha».

El proyecto es, además de los núcleos de semilleristas que se vienen activando, crear en cada territorio las “casas de semillas”. En este primer ciclo de siembra la meta es garantizar una recolección de ciento cuarenta mil kilos de semillas que permita aumentar tres veces la cantidad de conuqueros, y pasar, en el próximo ciclo de siembra, de siete mil a veintiún mil conuqueros organizados en la ANP: «Al productor no se le pide nada. Sí se verifica y se hace el control y seguimiento para ver el estimado de cosecha, el retorno de semillas. Al productor le queda semilla. Se hace un aporte de semillas mínimo desde el productor a la ANP para garantizar la extensión de las siembras venideras, relata Ángel Betancourt.

En cuanto a la segunda línea de acción, además del plan conuquero se está trabajando el plan de siembra extensivo. Ése sí con agroquímicos. En este primer avance se sembraron mil hectáreas de maíz. Los insumos y las semillas los coloca el Estado.

En concreto, con propuestas y con hechos la Alianza Nacional Productiva  implica una alternativa real, surgida desde el poder de la gente, para encarar la profunda crisis de producción alimentaria que vive Venezuela, en la cual mucha de las causas están en la existencia de mafias. De allí que sea central una política productiva que implique a su vez una política organizativa y de empoderamiento de los pequeños y medianos productores: «Nosotros planteamos producir junto a la gente. Organizarnos con los productores y productoras para acceder a la cartera de insumos del Estado y de la banca privada, resolver los problemas en conjunto y en colectivo. Las grandes empresas productoras acceden a una gran cantidad de insumos que luego se desvían y terminan vendiéndose en dólares en los distintos campos. Nosotros planteamos una lógica totalmente distinta. Organizarnos para obtener insumos del Estado pero principalmente organizarnos para resolver los problemas de la producción entre los mismos productores y productoras. Así avanzamos en la Alianza Nacional Productiva, por la reactivación productiva del campo».

Mesa de Diálogo Nacional debe incluir amplios sectores populares, comunales y productivos

Mesa de Diálogo Nacional debe incluir amplios sectores populares, comunales y productivos

Apoyamos como positivo el anuncio de un 1er bloque de acuerdos entre el gobierno y un sector de la oposición para instalar una Mesa de Diálogo Nacional. Es vital que se imponga la sensatez y el interés nacional, la defensa de la paz, la soberanía y la democracia.

Ante las pretensiones intervencionistas, violentas y antipatria de otro sector de la derecha, ésta es una victoria de quienes creemos en la paz y en que esta crisis la superaremos mediante un diálogo serio que ponga los intereses del país en el centro del debate.

Desde la #LaCorriente exhortamos a que el diálogo sea también con los sectores populares, con los movimientos sociales, con l@s trabajador@s, campesin@s y productor@s, que también tenemos mucho qué aportar a la superación de la actual situación.

Esta iniciativa abre una senda de esperanza por la estabilización del país, la superación del criminal bloqueo que el poder imperial de EEUU impone al pueblo venezolano. Es una forma de aíslar a los fascistas, a los apátridas. Decimos: para la guerra nada.

Reiteramos la necesidad de que la Mesa de Diálogo Nacional se conforme de forma amplia para que pueda ser un espacio real de diálogo en el que todas las voces con vocación pacifista y patriótica tengan espacio y así garantizar el éxito de la iniciativa.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Lula da Silva: «Ellos pensaban que la mentira iba a vencer»

Lula da Silva: «Ellos pensaban que la mentira iba a vencer»

El ex presidente de Brasil lleva 526 días preso y desafía con su optimismo y convicción. «No porque un juez haya sido un canalla,  tenés que juzgar a toda la justicia por causa de ese error», señala.

Por Gisela Marziotta y Nicolás Trotta

Imagen: Ricardo Stuckert

“Voy a cumplir 73 años pero tengo la energía de un pibe de 20”, dijo el ex presidente Lula Da Silva durante la primera entrevista que le dio a un medio argentino desde que fue detenido hace ya 526 días. Sentado detrás de un pequeño escritorio, escoltado por un policía y a cuatro metros de distancia de los periodistas, Lula confesó que tiene previsto vivir “hasta los 120 años” y que para eso, agregó, necesita tener “mucha fuerza” porque sino “la vida se transforma en algo aburrido”.

Lula está en la cárcel de Curitiba que, paradojas de la vida, él mismo inauguró en el 2007 con el objetivo de mejorar la calidad del servicio penitenciario brasileño y solamente para detenidos en tránsito, de hecho, en ese moderno bloque de cemento se alojan 20 presos pero el ex presidente es el único que está en forma permanente y aislado, y que pasa en soledad 22 de las 24 horas del día.

Los preparativos para la entrevista arrancaron cinco meses atrás cuando comenzó el primer intercambio de mensajes con los abogados defensores del ex presidente y después de muchas idas y venidas y frustrados intentos, sorpresivamente la semana pasada llegó la confirmación: Lula esperaba a PáginaI12 el miércoles 11 de septiembre a las 9.30 de la mañana en la cárcel de Curitiba, estado de Paraná, para un reportaje de 60 minutos.

Después de una hora de preparativos en la sala asignada para la entrevista, donde había un pequeño escritorio ubicado exactamente en el medio de la habitación y a su vez rodeado de una especie de candado que formaban otros escritorios y detrás del que estaban los camarógrafos, fotógrafos y PáginaI12, comenzaron a desplegarse las medias de seguridad para que ingresara el ex presidente.

A las 9.30 policías con pasamontañas y biombos que aislaban a Lula de cualquier contacto con el exterior escoltaron al ex presidente durante todo el recorrido desde su celda hasta el tercer piso del bloque de cemento, donde estaba la sala donde se realizó el reportaje.

De impecable traje oscuro y corbata bordó, ingresó con paso firme, íntegro y saludó alegremente a cada uno de los presentes y la emoción invadió cada milímetro de ese espacio frío, opresivo e impersonal, pero que con su presencia se cargó de energía y de dignidad.

Antes de sentarse y mientras acomodaba los papeles y un libro atlas que llevaba en sus manos para graficar algunas cuestiones durante la nota, preguntó: “¿Hay algún hincha de Racing en la sala?”, como para distender y seguramente para hacerlo presente a Néstor Kirchner.

“El día que deje de creer en la justicia, me pregunto qué es lo que voy a hacer. No porque un juez haya sido un canalla, no porque un fiscal haya sido un canalla, vos tenés que juzgar a toda la justicia por causa de ese error. El problema es que espero, con mucha tranquilidad, que la Suprema Corte tome una decisión. Tengo dos Habeas Corpus que se tienen que votar”, respondió cuando Página 12 le consultó sobre su libertad.

Su equipo de abogados, encabezado por Cristiano Zanin Martin, es optimista y espera que pronto haya noticias favorables para el ex presidente y que en los próximos meses recupere la libertad o que al menos le concedan arresto domiciliario.

Durante la entrevista, Lula recorrió varios temas, desde la actualidad brasileña que la comparó con los peores años económicos del menemismo. Le agradeció públicamente la vista al candidato presidencial del Frente de Todos Alberto Fernandez y le aconsejó que cuando asuma el próximo 10 de diciembre gobierne “para el pueblo pobre” y “no” le mienta “nunca”.

“No aceptar el terrorismo que el mercado crea. Al mercado no le interesa el pueblo argentino, el mercado tiene interés en ganar dinero. Al mercado no le preocupa si las personas pasan hambre, si las personas viven en las calles. El mercado quiere saber si hay rentabilidad. Y Fernández tiene que tener un compromiso con Dios y con el pueblo: no mentirle nunca al pueblo y gobernar prioritariamente para el pueblo trabajador y para el pueblo pobre argentino. Ese es el consejo que podría darle al compañero Fernández y a la compañera Cristina”, enfatizó Lula.

.- ¿Qué le da fuerza para empezar cada día?

.- Primero tengo ganas de vivir mucho. No sé por qué, pero creo que voy a vivir 120 años, entonces alguien que va a vivir mucho necesita tener mucha fuerza porque sino la vida se transforma en algo aburrido. Y sé porque estoy acá. Estoy acá condenado por un ex juez mentiroso (Sergio Moro); por un fiscal mentiroso y canalla (Dealtan Dallagnol) y por algunos comisarios que me armaron causas mentirosas en mi contra. Podría no estar acá, podría haberme ido de Brasil. Pero vine acá porque tengo a cuatro personas que saben la verdad sobre estos juicios en mi contra: yo, Dios, el juez y los fiscales. Ellos saben que mienten. Y Dios y yo sabemos que estoy con la verdad. Es por eso que estoy acá. Estoy acá para probar mi inocencia. Es más, ya probé mi inocencia, lo que quiero es que ellos prueben mi culpabilidad. Quiero y continúo esperando que me señalen alguna culpa de algo. Estoy esperando que me señalen un dólar mal habido en mi vida. Es decir, en verdad, el delito que cometí en este país, fue probarle a una elite brasileña políticamente canalla, que es posible que el pueblo coma lomo y bife de chorizo, que es posible que el pueblo pobre viaje a Bariloche, a Buenos Aires, a Miami en avión, que es posible que una persona tenga una casa, que es posible que una persona entre en una universidad, que es posible que una persona vaya a una escuela técnica y que es posible que una persona tenga acceso a la cultura, al esparcimiento, al teatro, al cine, a un restaurante. Ese fue el delito que cometí. Generar 22 millones de empleos en blanco. Aumentar en un 75% el salario mínimo. Poner a disposición 52 millones de hectáreas de tierra para hacer la reforma agraria. Hacer el mayor programa nacional de historia de Brasil y de entablar amistad con todos los países de América del Sur. Fue el momento de la cordialidad. Fue el momento en que nosotros no teníamos contiendas. Fue el momento en que soñamos: Kirchner, Lula, Chávez, Rafael Correa, Tabaré, Pepe Mujica soñábamos en construir un bloque económico fuerte, desarrollado tecnológicamente para que nosotros pudiéramos disputar la exportación de productos con valor agregado y no solo commodities.

.- ¿Y qué pasó con ese sueño?

.- Y todavía sigo con este sueño y es por eso que tengo fuerza. Porque todavía quiero estar vivo y quiero ayudar a derrotar a todas estas personas malvadas, a quienes no les gustan los pobres, que solo gobiernan para el mercado. Acá en Brasil hace un año que no se habla de empleo, que no se habla de sueldos, que no se habla de ganancias. Sólo se habla de privatización y reducción de la máquina pública. Entonces, mi voluntad para la lucha es como si tuviera 20 años. Acá y fuera del país. Y creo que ellos tienen miedo de soltarme, porque saben que cuando me suelten, voy a la calle. Voy a la calle. Tengo ganas de ir a la puerta de la Rede Globo de Televisión y desmentirla. Hace diez años que cuenta mentiras sobre mí. Tengo ganas de hacer un debate con el canalla del juez que me juzgó y con el fiscal que me acusó. Entonces, es por eso que tengo fuerza, porque quien tiene la verdad, no tiene que tener miedo.

.- Su libertad depende de la justicia ¿confía en la justicia brasileña y en las instituciones en general?

.- Podría hacerles una pregunta y es una pregunta que me hago todos los días. El día que deje de creer en la justicia, me pregunto qué es lo que voy a hacer. No porque un juez haya sido un canalla, no porque un fiscal haya sido un canalla, vos tenés que juzgar a toda la justicia por causa de ese error. El problema es que espero, con mucha tranquilidad, que la Suprema Corte tome una decisión. Tengo dos habeas corpus que se tienen que votar. Hay una presión muy grande de la prensa brasileña, sobretodo de la Rede Globo de televisión para que Lula no salga de prisión. Porque el gran problema de la operación Lavajato es que dejó de ser una operación de investigación de la corrupción y se transformó en un partido político. Es decir, hay un pacto entre los medios de comunicación y la operación Lava-Jato. Todas las mentiras que la Lava-jato cuenta, se transforman en verdad en la prensa brasileña. En las tres revistas nacionales, en los grandes diarios, la Lava-Jato tenía a un periodista en cada diario, en cada revista que recibía preferencialmente la información antes que los abogados de la defensa. Y esto todavía continúa. Estarán siguiendo en la Argentina la divulgación del blog Intercept que descubrió todo lo podrido de la Lava jato. Para la gran prensa brasileña, no existe Intercept. Ninguna denuncia hecha por Glenn (Greendwayld, periodista de Intercept) se divulga en la gran prensa. Ahora, el domingo, hubo una denuncia muy seria de mentiras de los fiscales, del comisario de policía, del juez Moro con relación al hecho que yo acepté ser ministro de Dilma. La mentira es la cosa más grave hasta ahora y la Rede Globo de televisión no dijo nada. La emisora Record no dijo nada. La emisora SBT no dijo nada. Es decir, la prensa no consigue desvincularse de la Lava-Jato porque cuando se libere a Lula, una parte de la Lava-Jato habrá perdido credibilidad. Porque hasta ahora solo contaron mentiras. Y estoy con mucha sed, con ganas de, en libertad, cuestionar la credibilidad de estas personas. Por eso es que creo en la justicia.

.-¿En qué siente que se equivocó si tuviera que hacer una autocrítica de su gestión? ¿y qué repararía de eso?

.-Acá en Brasil hay algo que está de moda, todos quieren que el PT haga una autocrítica. Es impresionante. Ellos gobernaron durante 500 años, el PT solamente 13 años, solo el PT hizo más que ellos. Para que tengas una idea, en ocho años de gobierno, fui el Presidente que creo más universidades en la historia de Brasil. Pusimos más alumnos en la universidad, en 12 años, más alumnos que ellos pusieron en un siglo. Entonces, si tuviera que hacer una autocrítica, me iba a mirar al espejo y decirme: “Lula, ¿por qué no hiciste más? ¿Por qué no mejoraste más el sueldo del pueblo? ¿Por qué no hiciste más universidades? ¿Por qué no generaste más empleos? ¿Por qué no hiciste más por la reforma agraria?” Era esta la autocrítica que haría. Hacer más, cada vez más, porque solamente así es que vamos a hacer crear un pueblo con un estándar de vida decente.

.- ¿Cómo se puede desarticular esa connivencia entre los medios y la justicia para generar ese tipo de golpes institucionales?

.- Nunca fui a almorzar o desayunar con el dueño de un periódico, de una emisora de televisión para pedir un favor. La única cosa que quiero y exijo es que ellos existan para informar bien a la sociedad, no para mentirle, no para construir mentiras. Y en Brasil se construyeron muchas mentiras. Si tenés en cuenta que el principal noticiero de Brasil de la televisión, según una encuesta hecha por una profesora de la Universidad Federal de Minas Gerais, en tan solo un poco más de un año, hay 80 horas, en el principal noticiero de esta televisora, hablando mal de Lula. Y al mismo tiempo tiene más de 100 horas, transformando un juez mentiroso en héroe. O sea, ellos pensaban que la mentira iba a vencer. Y estoy aquí para decirles a ustedes: la verdad vencerá, cueste lo que cueste, tarde lo que tarde, pero el pueblo brasileño va a saber la verdad y que esas personas que me acusaron no tienen moral. Hicieron uso de la justicia para hacer política y el principal objetivo era impedir que Lula volviera a ser presidente de la República de este país. Y que el PT ya no pueda ganar más las elecciones. Es eso, el mismo odio que ellos tenían a Kirchner y que tenían a Cristina.

.- ¿Se ve nuevamente Presidente?

.- Tengo conciencia que mi rol ahora es contribuir para que otras personas, más jóvenes que yo, con más energía que yo, con más ganas que yo… Con más ganas no creo. Pero otras personas, Brasil tiene muy buenas personas. Hay varios gobernantes interesantes, hay gente nueva en la política. Yo espero que Brasil no me necesite. Espero que tengamos nuevos cuadros, nuevas mujeres, nuevos hombres para poder participar de un proceso electoral.

Tomado de: https://www.pagina12.com.ar/218306-lula-da-silva-ellos-pensaban-que-la-mentira-iba-a-vencer

Urge plan nacional integral y popular antibloqueo. Análisis de La Corriente

Urge plan nacional integral y popular antibloqueo. Análisis de La Corriente

Las variables principales que determinan la situación política nacional siguen siendo la crisis económica y el bloqueo comercial y financiero. Hay otros elementos presentes, como las negociaciones en Barbados con los factores opositores tutelados por EEUU, aún cuando la dirigencia golpista aparezca cada vez más desacreditada y con menor incidencia sobre la población del país: las recientes revelaciones sobre los planes de entrega del Esequibo para obtener el respaldo británico y la evidencia de las conexiones entre Guaidó y el paramilitarismo colombiano no hacen sino terminar de confirmar la calaña criminal, antinacional y antidemocrática de esta pseudodirigencia, con el correspondiente impacto en la disminución del cada vez más mermado apoyo que reciben de la base social opositora. Así, el centro de la dinámica sigue estando en el frente externo y en la crisis económica causada por el bloqueo y potenciada por variables como las dificultades del gobierno para alcanzar mayores niveles de eficiencia, la corrupción.

En el frente de la agresión internacional estamos asistiendo a una agudización de las contradicciones en el bloque político que actualmente conduce el gobierno de EEUU. Por un lado, vemos que Trump intenta poner orden en su gobierno, en su  gabinete, para buscar tener actores más afines a su visión y desprenderse de sectores que afectan su estrategia. Es un hecho que la política norteamericana viene conduciéndose de forma caótica y errática, lo cual nos ha favorecido: hay poca claridad en los objetivos y en la estrategia, y las tensiones internas son muy fuertes, lo cual está además transversalizado por el escenario electoral estadounidense. Esto, a pesar de que todo indica que no habría mayor problema para que Trump sea reelegido. A esa probabilidad ha sumado más la política económica, que ha sido relativamente exitosa, manteniendo crecimiento y estabilidad, que la política exterior, que no ha sido exitosa, producto de que hay un cuadro geopolítico global que no logran descifrar y entender cabalmente para poder adecuarse a ese escenario: continúan con posiciones imperialistas, hegemonicistas, en un contexto global en el que no hay condiciones para eso por los factores de poder que han emergido.

Todos estos elementos tienen su expresión en la política de EEUU hacia América Latina. Allí es clave el peso determinante que tiene el estado de Florida en la elección presidencial de EEUU. Es Florida precisamente donde se concentran los factores más radicalmente anticubanos y antivenezolanos y donde están los factores que más han impulsado la línea dura contra Venezuela, lo cual obliga a Trump, de cara a su reelección y de cara a la conformación de las alianzas internas que necesita para empujar su proyecto político y económico, a hacer concesiones en este sentido y favorecer estos sectores de línea dura. Entonces vemos por un lado a un Trump que busca llevar la política hacia Venezuela por la vía de la negociación, contrariamente a lo que dijo recientemente en relación con la salida de Bolton, desarrollando una línea que consiste en evitar la intervención armada, pero aumentar al máximo la presión para generar condiciones favorables a sus intereses y después negociar. Por otro lado, están los sectores más guerreristas exacerbando el tema de la intervención armada, que son los que vienen impulsando el tema del TIAR, la presión sobre Colombia para que mantenga e impulse una actitud belicista hacia Venezuela, entre otras acciones. De hecho, es probable que el actual recrudecimiento de las acciones belicistas venga acompañado de un recrudecimiento de las sanciones económicas.

En resumen, en el frente externo hay un conjunto de contradicciones no lineales que deben ser analizadas con mucho detenimiento para leerlas acertadamente, descifrar correctamente el cuadro y anticipar posibles escenarios. Aunque la vía de la negociación es la que encabeza Trump, ello no quiere decir que se vaya a suspender el bloqueo o a flexibilizar y tampoco que vaya a haber una reunión de Trump con Maduro, principalmente porque Venezuela no tiene el peso geopolítico o nuclear, ni la prioridad estratégica que tienen factores como Corea del Norte, o los países de Asia Pacífica, que es donde se ubica el esfuerzo principal de EEUU en política exterior. En general, es necesario tener claro este proceso de contradicciones del enemigo externo, pero no debemos atenernos a que las contradicciones dentro del establecimiento norteamericano vayan a resolvernos el problema. El carácter intervencionista del imperio norteamericano no lo determina un hombre o dos sino la vocación y la ideología supremacista de la élite dominante, y sus intereses. Lo correcto es que como pueblo, como nación y como Estado hagamos lo que corresponde para defender la soberanía, la paz y la democracia.

En el frente interno tenemos entonces como variable principal que determina la dinámica el escenario económico, que está condicionado por dos factores principales: 1) el impacto del bloqueo comercial y financiero, que imposibilita aspectos como el comercio exterior y la comercialización del petróleo, lo cual repercute en un profundo impacto para que Venezuela pueda emplear sus capacidades en lograr la recuperación económica y atender el agravamiento cada vez mayor de la crisis social y de servicios. Y 2) la crónica incapacidad que ha venido demostrando el gobierno nacional para construir una política económica integral y coherente, que responda a las condiciones de una economía bloqueada, asediada, como es la nuestra actualmente.

Es urgente una política económica para contrarrestar los efectos del bloqueo comercial y financiero, una política que nos permita emplear las capacidades, recursos, herramientas que dependen de nosotros, que permitan hacer que el Estado pueda intervenir en la economía, convocando a todos los actores económicos. La política económica que viene aplicándose desde el 20 de agosto de 2018 es improvisada, errática y contradictoria, al menos en lo que se refiere a encarar los principales desafíos de la economía, que son combatir la hiperinflación y reactivar el aparato productivo. No hay un plan económico que efectivamente apunte a esos objetivos. Se ha intentado combatir la hiperinflación con algunas medidas de carácter monetarista pero ha sido fallido, por ser medidas parciales e incongruentes. A pesar de que esas medidas dieron algunos resultados positivos temporales, su efecto fue breve porque era insostenible. Esto, además del hecho de que esos logros fueron a costa de descargar sobre los sectores de la sociedad más débiles económicamente el mayor peso de las consecuencias de estos ajustes económicos.

Hoy estamos asistiendo a un agotamiento de esas medidas monetaristas ortodoxas como el congelamiento del salario, la reducción y suspensión de los bonos sociales, la suspensión del crédito bancario a través del encaje 100%, la reducción del gasto público. Todo eso tuvo un impacto en la disminución de la demanda y eso hizo que se ralentizara la hiperinflación: durante tres meses la hiperinflación se llevó a un número por debajo del 50%, cuando veníamos superando el 200 o 250%. Esa ralentización era insostenible y, además, con consecuencias sociales profundamente graves.

El plan nacional integral y popular antibloqueo al que nos referimos como urgente debería tener al menos tres ejes:

1)Una política económica antibloqueo. Se necesita convocar a todos los sectores económicos, sociales, públicos y privados a una gran espacio de discusión sobre la política económica para enfrentar el bloqueo comercial y financiero que tenga dos objetivos centrales: a) combatir la hiperinflación con un plan antiinflacionario integral, con metas claras y realistas, diseñada para evitar que la mayor carga de los ajustes macroeconómicos necesarios recaiga sobre la mayoría trabajadora del país, que es la que hasta ahora sufre las peores consecuencias de la crisis; y b) la reactivación de la producción nacional con prioridad en la producción agropecuaria y agroindustrial.

Esta crisis es una oportunidad para adelantar un proceso de industrialización. Esto debe ser un esfuerzo central de la política económica antibloqueo. Sabemos que es una tarea titánica y compleja, más en las condiciones de un país bloqueado y asediado, pero para derrotar el plan intervencionista norteamericano se nos impone esto como desafío. Defender la patria y producir debe ser la consigna nacional.

Una política de reactivación de la producción agropecuaria pasa por estructurar un PLAN DE URGENCIAS PRODUCTIVAS NACIONALES en el que todos los sectores sin distinción ideológica estén convocados, para lo cual se requiere crear un clima de confianza, de apertura, de garantías para que la producción comunal, la pequeña y mediana empresa y las empresas públicas puedan desarrollarse.

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2) Una ofensiva política contra los grandes males enquistados en la revolución bolivariana: la corrupción, la ineficiencia y la falta de voluntad política para avanzar en la profundización de la democracia revolucionaria, que es el centro del proyecto histórico chavista. ¿Dónde quedó la iniciativa de rectificación y cambio? Es necesario que se adelante, enmarcado en un plan estratégico, el conjunto de planteamientos y propuestas que los sectores sociales, políticos y económicos, hemos hecho para el fortalecimiento ético, para la eficiencia del gobierno y del Estado. La agresión norteamericana obliga a la unidad nacional, popular y democrática de todos(as) los y las venezolanos(as), pero es necesario que en medio de esta batalla histórica se atienda el conjunto de contradicciones que mellan y debilitan la moral y la disposición de lucha de la gente.

3) Un plan de defensa de los activos del país en el exterior. Un eje de la agresión norteamericana es el despojo arbitrario que de forma sistemática se está adelantando contra los activos y recursos financieros del país. Al pueblo venezolano y al movimiento chavista nos preocupa que, al menos de forma evidente y notoria, no se esté adelantando un esfuerzo, planificado dentro de una estrategia, para defender, recuperar y enfrentar el despojo descarado del que estamos siendo objeto. Esto va de la mano con el impulso de una robusta política de solidaridad en la cual el aparato diplomático debe convertirse en un instrumento político y organizativo de ese amplio y democrático movimiento de solidaridad.

Que este año 2019 hayamos logrado sortear las amenazas externas e internas y hayamos logrado defender la democracia, la soberanía y la paz de Venezuela es un logro incuestionable. Sin embargo, sabemos que la batalla continúa y que el centro en buena medida estará en continuar asfixiando al país atacando la economía para obligarnos a negociar en desventaja, doblegados. A eso no estamos dispuestos como pueblo. Y de eso hemos dado pruebas suficientes en estos años de asedio y agresión inclemente. Pero para avanzar con paso más firme y mayor fuerza hacia esos objetivos deben tomarse acciones desde la alta dirigencia política del gobierno y el Estado venezolano. Aquí está el pueblo de Bolívar, Chávez, Manuelita, Negro Miguel y Guaicaipuro, dispuesto a seguir peleando, haciendo propuestas, exigiendo la participación que ha conquistado con resistencia y lucha. Es la hora. Pa’ luego es tarde.

 

 

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

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