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Un Golpe de Estado más en la Agenda Imperialista. El Neofascismo se impuso en Bolivia

Un Golpe de Estado más en la Agenda Imperialista. El Neofascismo se impuso en Bolivia

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), miembros de la Via Campesina, envía su más enérgico llamado al mundo y a los pueblos de Nuestra América Latina y El Caribe a condenar el Golpe de Estado que la extrema derecha racista y neofascista desarrollaron en Bolivia.

Este ataque a la democracia, fue denunciado por el Presidente Evo Morales, la extrema derecha orquestó este golpe con el apoyo del imperio e incluyendo grupos manipulados por las redes sociales y con recursos económicos externos, todos unidos a un formato ya usado en otros países progresistas.

Nuevamente las fuerzas tenebrosas de la extrema derecha imperialista, racista y neofascista irrumpieron en la tranquilidad de un pueblo y su gobierno que llevó mucho desarrollo y liberó a su país de la pobreza. Este Golpe de Estado uso el mismo formato de odio, crimen y violencia de los nuevos estilos golpistas, su objetivo es poner ante las transnacionales y el imperio la riqueza natural que posee y que han cuidado los pueblos durante muchos años.

Exigimos respeto y seguridad ciudadana al Compañero Evo Morales Presidente Constitucionalmente electo en primera vuelta, a su gabinete y a las autoridades del gobierno del estado Plurinacional y exigimos respeto esos pueblos originarios que vivieron sus mejores obras de progreso y que hoy están siendo atacados por una oligarquía criminal que se suma a más de 500 años de los despojos de los bienes comunes y a la persecución de los pueblos originarios que ahora viven en libertad.

Saludamos a miles de compañeros y compañeras que en las calles de Bolivia defienden a su pueblo, y evitan que los oligarcas retomen el gobierno y repriman a su pueblo, que hoy exige la Paz y la estabilidad.

Condenamos las fuerzas e instituciones afines al gobierno de los Estados Unidos por llevar al pueblo a su peor desastre económico y de intranquilidad para cumplir con sus cuotas de poder y volver al despojo de sus bienes comunes.

No a la guerra, si a la paz, Bolivia merece vivir en democracia, sin discriminación y no bajo la militarización y de las ambiciones de la extrema derecha.

Managua, Nicaragua a los diez días del mes de noviembre del dos mil diez y nueve.

Secretaria operativa

CLOC- Via Campesina

 

La feminización

La feminización

La reflexión necesaria

Por Gerónimo Paz

Los pueblos de América Latina protagonizan una ola de movilizaciones antineoliberales sin precedentes. Desde Honduras a la Argentina soplan vientos transformadores, democratizadores desde una perspectiva de la gente y antioligarca. Cómo se decantarán, cómo se sintetizarán cada una de estas luchas, no lo sabemos. Va depender de muchas variables. En todo caso son tiempos parturientos, esperanzadores, que requieren ser decodificados de forma muy fina por parte de las fuerzas progresistas para poder incidir y aportar a que estas luchas se traduzcan en conquistas y en un mejor vivir para la mayorías nacionales, para que abran los horizontes transformadores hacia sociedades más justas, democráticas y humanistas.

Un componente fundamental y un objetivo clave para avanzar hacia esa sociedad radicalmente democrática y humanista es colocar como uno de los núcleos y propósitos de las luchas la feminización de la sociedad, la reivindicación plena de los derechos de la mujer a una vida de inclusión, de reconocimiento como sujeto político pleno de derecho, a vivir en una sociedad sin patriarcado, sin violencia. Las luchas que levantemos tienen que tener el problema de género entre sus principales planteamientos como eje transversal de la democracia y de la sociedad que proponemos, una sociedad sustentada en una perspectiva y en un liderazgo basado en la igualdad de géneros.

Esta nueva ola transformadora que recorre a América Latina plantea un conjunto de retos, entre otros, que las fuerzas de las izquierdas transformadoras seamos capaces de identificar los nuevos sujetos, las demandas y aspiraciones de esos nuevos actores que aparecen, se visibilizan y están llamados a ser claves para la articulación de la masa crítica necesaria para la acumulación de fuerzas capaces de producir los cambios. El sujeto femenino es uno de ellos. En Chile, por ejemplo, han jugado y juegan en los actuales momentos un papel destacado en las movilizaciones. Las mujeres están llamadas a ser punta de lanza de esta nueva posibilidad histórica liberadora. Las revoluciones que se vienen tendrán que ser feministas o no lo serán.

La Corriente asume este desafío. Nuestra reflexión política, nuestras propuestas y nuestro accionar deben apuntar cada vez más con mayor profundidad y coherencia a contribuir a la superación de la sociedad y de la cultura patriarcal, sexista y homofóbica. Esto no como una un dispositivo discursivo instrumental, es decir por razones de estrategia política, sino como un elemento genético de nuestro ser como organización, de nuestra más férreas convicciones. La humanidad humana por la que luchamos los y las de La Corriente la soñamos libre de todo vestigio de discriminación, exclusión o violencia contra el ser humano por razones de sexo, raza, credo o cualquier otro atributo o condición.

Pero esa sociedad debemos comenzar a construirla desde ya en cada espacio que podamos, en cada ámbito de la vida y de las relaciones sociales. Esto reclama coherencia mínima, sin fundamentalismos y sin modelajes, sencillamente coherencia de cada uno de las y los crbzistas y muy particularmente de los liderazgos y referentes.

Somos el resultado de una sociedad que nos conformó, es cierto, pero también de lo que queremos ser, de lo que pensamos y contenemos espiritualmente. La herencia cultural patriarcal y machista no puede ser excusa que justifique prácticas que choquen con nuestros valores de igualdad de géneros. Debemos trabajar más eficazmente contra todo esto.

Es una tarea, insistimos, que reclama coherencia de todos y todas, no podemos ser feministas solo en unos aspectos. La feminización y la instalación de una cultura de igualdad de género, en este caso adentro de la CRBZ, no puede ser primero un arreglo entre hombre y mujeres invisibilizando las otras orientaciones y diversidades sexuales.

Finalmente, ante este y ante muchos otros desafíos en la ruta para construir una organización ética y democrática, debemos tener mucho realismo revolucionario, entender las dinámicas complejas y contradictorias que supone estos procesos. Somos un proyecto en desarrollo, en construcción, en movimiento, nada está acabado, nada es definitivo, todo se confronta con las condiciones y posibilidades del contexto y las circunstancias histórica.

Lo determinante va ser siempre la disposición del liderazgo colectivo a encarar los desafíos y las dificultades con una actitud correcta y con conciencia de lo que está en juego.

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Hoy 6pm: Gran Twitazo #EvoPresidenteLegítimo

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El sistema electoral boliviano determina que para ser elegido presidente en primera vuelta se debe obtener más del 50% de los votos o alcanzar el 10% de diferencia habiendo superado el 40% de los votos.

De acuerdo al recuento oficial el binomio Evo Morales obtuvo el 47,08% de los votos y Carlos Mesa el 36,51%. La diferencia del 10,57% determina que en la elección del domingo 20 de octubre Evo Morales fue elegido para ser presidente del Estado Plurinacional de Bolivia durante los próximos 5 años.

A pesar del contundente triunfo electoral la oposición boliviana desconoce su derrota y denuncia fraude sin presentar pruebas mientras convoca a la violencia en las calles. Los organismos internacionales como la OEA y la UE en lugar de clarificar la situación solo emiten opiniones de que para ellos debería haber segunda vuelta.

Reconocer la legitimidad del triunfo de Evo Morales es defender la democracia en Bolivia, América Latina y el mundo entero. El pueblo boliviano eligió a su presidente y el mundo debe reconocerlo como tal.

Más info:

https://www.perfil.com/noticias/opinion/columna-juan-grabois-los-verdaderos-democratas-deben-reconocer-victoria-evo-morales.phtml

 

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Macri se va: triunfo popular para América Latina

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Matías Pacheco, Federico Chimonetti

En las elecciones presidenciales de Argentina, la derecha encarnada en la formula Macri-Pichetto terminó por ser derrotada en primera vuelta por poco menos de ocho puntos porcentuales. Se impuso el Frente de Todos que llevaba a Alberto Fernández como candidato a Presidente y a Cristina Fernández como candidata a Vice. Cientos de miles festejaban en las calles de Buenos Aires hasta entrada la noche la derrota electoral de la derecha y su proyecto neoliberal, principal vehículo de los intereses norteamericanos en el país del sur.

Otro golpe a la contraofensiva neoliberal

La contraofensiva derechista al avance de los pueblos tras las heroicas rebeliones anti-neoliberales de fines/principios de siglo, está sufriendo un verdadero golpe en toda América Latina. El estallido social que en Chile jaquea al que hasta hace poco fuera el principal ejemplo que las distintas derechas levantaban en nuestros países, las fuertes movilizaciones en Ecuador y Haití contra el FMI, la ratificación electoral de Evo en Bolivia, la inestabilidad de Bolsonaro en Brasil, la resistencia del gobierno bolivariano en Venezuela al golpismo del imperialismo yanqui, las contundentes marchas en Uruguay contra la Reforma represiva de seguridad y su derrota electoral en el plebiscito, los golpes electorales en contra del uribismo en Colombia, son algunos de los testimonios del retroceso de dicho modelo. En Argentina, las movilizaciones de fines de 2017 contra le reforma previsional neoliberal, hirieron de muerte al proyecto de Cambiemos, los resultados de ayer no son más que la coronación electoral de aquel triunfo popular callejero.

El pueblo argentino se suma a la resistencia anti-neoliberal continental con un importantísimo capítulo. Mauricio Macri era el principal caballito de batalla del imperialismo yanqui (préstamo de 50 mil millones de dólares del FMI) y ayer fue derrotado en primera vuelta. La supuesta apertura de un ciclo derechista en Nuestramérica cruje al calor de la movilización popular, la misma demostró no ser más que una expresión de deseo de los publicistas del imperio.

La derecha y una recomposición inquietante

Dicho lo anterior, es preciso señalar que la candidatura de Macri ha conseguido una inquietante recomposición entre las elecciones primarias de agosto y las definitivas de ayer. En aquellas, la fórmula Fernández-Fernández se imponía por 18 puntos; en éstas, la brecha se redujo a menos de diez puntos. La fórmula oficialista abandona la Casa Rosada con una elección de 40% y una base social que durante las últimas semanas ocupó las calles como no lo había hecho durante estos años.

El balance nos arroja que el triunfo en Argentina no es sinónimo de un golpe definitivo, o al menos duradero, a la fracción más agresiva del capital, cuestión que creíamos posible tras las primarias de agosto. A pesar de la catástrofe social y económica que propició, a pesar de la gestión de saqueo que promovió, el macrismo seguirá siendo el principal actor de la oposición. Con los números de ayer, el Frente de Todos y Juntos por el cambio tendrán paridad en la Cámara de Diputados de la Nación (120 a 119), siendo grande la ventaja del gobierno entrante en la Cámara de Senadores (37 a 29).

Con el insoslayable apoyo de los grandes medios de comunicación, el macrismo se ha recompuesto radicalizando su discurso antipopular y la polarización en torno al mismo. En los próximos años buscará afianzarse una derecha social con capacidad de movilización que ha dado cuenta de existir, profundamente xenófoba, clasista y anti-derechos.

Es vox populi que Macri mostró ser un gobierno absolutamente inviable, propios y ajenos lo reconocen. Así y todo se recuperó fuertemente en una elección ideologizada contra “los populismos” de América Latina. En definitiva, una porción importantísima de nuestros pueblos sigue colonizada por un ideario profundamente antipopular. Cómo construir mayorías en este marco no deja de ser un interrogante estratégico de primerísimo orden para las fuerzas de izquierda.

La necesidad y principalmente el desafío de construir mayorías en torno a proyectos de cambios profundos, radicales, con el empuje popular necesario, no es una problemática únicamente Argentina, es un síntoma de la región en los nuevos vientos que soplan. Las victorias populares no pueden limitarse únicamente a derrotar a los representantes políticos del neoliberalismo temporalmente.

Una transición cargada de significación

Los próximos meses se jugarán batallas decisivas. Argentina se encuentra al borde del default. La relación deuda PBI supera el 90% y el Banco Central está prácticamente quebrado. El grueso del préstamo del FMI ya se ha fugado. Vía devaluaciones e inflación el mercado ha logrado que el grueso de la crisis la pague el pueblo. Dicho proceso se agravará en los próximos días. El gobierno anuncia ineludibles restricciones cambiarias para mostrarse responsable y cuidar el caudal electoral conquistado.

Es fundamental que el pueblo argentino no ingrese al nuevo ciclo con una derrota a cuestas, con un empeoramiento aún mayor de su situación social. Es por ello que adquiere importancia central todo pliego reivindicativo que ponga un freno a una profundización del ajuste vía degradación del salario y disolución de la moneda. Para ello será vital la movilización popular para coronar en el terreno social la victoria electoral.

Sostener y desarrollar las expectativas

El triunfo de la fórmula Fernández-Fernández ha generado una enorme expectativa popular que no hay que abandonar, es preciso apuntalarla y desarrollarla. Chávez y Evo nos han enseñado que los triunfos sobre el imperialismo y el derecho a ejercer la soberanía, no se conquistan a pesar de la movilización, sino precisamente gracias a ella. En este sentido, los llamados a abandonar las calles que protagoniza el presidente electo Alberto Fernández, no colaboran con el despliegue de fuerzas que se requiere para derrotar los planes del neoliberalismo, expectativa central del electorado que se volcó masivamente contra Macri en las jornadas de ayer.

El gobierno de Alberto llegará fuertemente condicionado por derecha y encabezando un frente político muy heterogéneo. Una vez más, será el movimiento popular, su claridad y su capacidad de movilización quien terminará por definir el rumbo de esta historia.

Se sumó un nuevo capítulo a la batalla que los pueblos latinoamericanos desarrollan en contra del neoliberalismo en la región. Cambiar todo lo que deba ser cambiado. Chile, Ecuador, Haití, Honduras, Argentina, Bolivia, Venezuela, Cuba, distintos países, distintos modelos, un mismo enemigo. La región da un nuevo paso en defensa de su futuro.

¡Viva la lucha del pueblo argentino! ¡Viva la lucha de los pueblos de América Latina!

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