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Las alternativas para hacer frente al contexto que vive nuestro país van aflorando en distintos puntos. Iniciativas impulsadas por distintos sectores, el gobierno, las organizaciones sociales, comunas, sectores campesinos, profesionales y trabajadores de las grandes ciudades.

En las últimas semanas el gobierno norteamericano profundizó aun más el criminal bloqueo, atacando de forma más directa la población en general. Medidas que son avaladas por sectores de la oposición que no pueden disimular a estas alturas las consecuencias directas sobre la gente que estas medidas traen, fundamentalmente en los alimentos diarios que se llevan a la mesa de millones de familias venezolanas. Es tal el impacto que el presidente Nicolás Maduro planteó en la movilización del pasado sábado, que para antes de terminar el año, todos los productos de las cajas CLAP deben ser de producción nacional.

Ante esta realidad el sector productor adquiere una importancia estratégica. Una expresión de este sector son los pequeños y medianos productores, campesinos con y sin tierra que se organizan en la Alianza Nacional Productiva (ANP), espacio de coordinación, articulación y seguimiento del plan organizativo y productivo en los territorios que lleva ya dos años de existencia.

La ANP busca ser una alternativa de avanzada, comprendiendo el papel del productor en este momento histórico del país. Un planteamiento que busca producir masivamente los alimentos necesarios. Nuestro país cuenta con la capacidad, las tierras, las semillas e insumos necesarios, y principalmente con las mujeres y los hombres para hacerlo.

En el plano organizativo esta alianza está desplegada en 13 municipios de 7 estados. Se articula en mesas productivas de coordinación nacional, regional y municipal. Como lo expresa Aníbal Montilla, coordinador nacional, el único requisito para la participación en estas mesas es ser productor o productora.

Claramente la ANP tiene una orientación política, lo cual no la hace excluyente hacia quienes piensen distinto. En estas mesas articulan, debaten y proyectan las redes de productores de diversos rubros: redes de productores de leche, de queso, red de conuqueros, arroceros, maiceros, así como también campesinos y campesinas con y sin tierra.

Las mesas tienen la función de enfrentar los problemas que se presentan a la hora de la producción, desde allí se articula con el Estado y también con distintas expresiones locales, como por ejemplo universidades, otros productores, Milicia Nacional Bolivariana, comuneros y otras expresiones del poder popular.

De las instituciones se requiere principalmente el apoyo técnico, de infraestructura y de insumos. Aunque no se espera depender totalmente de las mismas, se trabaja y se resuelve entre la articulación entre los mismos productores, en trabajo colectivo, “cayapa”, “mano vuelta”, el trabajo en beneficio mutuo.

Las mesas a su vez cuentan con distintas coordinaciones en base a las necesidades que haya en cada municipio y sus particularidades a la hora de producir. En líneas generales se pueden hallar coordinaciones de infraestructura, de insumos, coordinaciones técnicas, jurídicas y de seguridad, para citar algunos ejemplos.

En lo referente al despliegue productivo en sí mismo, la ANP viene trabajando en dos líneas principales, proyectando una tercera, a saber: el plan de siembra 2019, el plan conuquero y el plan siembra de leguminosas “norte verano”.

El plan siembra 2019 se basa en dos productos principalmente. En acuerdos con el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras se entregaron insumos, principalmente semillas, para la siembra de 1000 hectáreas de maíz y 100 hectáreas de arroz.

El plan conuquero, que actualmente cuenta con mayor desarrollo, se articula a través de la red nacional de conuqueros, de la cual participan 7000 mil pequeños y medianos productores. En este caso las extensiones de siembra son de 2576 hectáreas de maíz, 2654 hectáreas de arroz y 1522 de frijol. Un elemento central en este caso es el ensemillamiento de dichos conuqueros, principalmente de arroz, que es un producto que está monopolizado en el mercado. El arroz tiene un rendimiento de 6000 kilogramos por hectárea, por lo cual en este incipiente plan estamos hablando de 16 millones de kilogramos de arroz, o lo que es igual, 16 mil toneladas.

La intención es interpelar al mayor número de conuqueros del país para producir arroz. Ya que los alimentos producidos en conuco son los que nunca faltan en la mesa de las familias venezolanas. La ANP entiende el conuco como un concepto de economía familiar para la resistencia en este contexto de bloqueo, asedio y guerra económica.

Finalmente, en cuanto a la proyección del plan de leguminosas se aspira a sembrar entre 10 mil y 15 mil hectáreas de frijol y caraota, con la misma concepción. Para ello se está realizando un censo en los 13 municipios donde la alianza se encuentra desplegada, en los estados Táchira, Barinas, Mérida, Apure, Portuguesa, Trujillo y Guárico.

Como agenda de lucha y proyección, en las mesas productivas de coordinación en sus distintos niveles se trabaja en el impulso y la promoción de los bancos de semillas en cada territorio, para afrontar los próximos ciclos de siembra y a su vez una lucha por un plan de distribución de combustible, gasolina y gasoil, para la producción de alimentos. En estos momentos de escasez de este recurso, es urgente priorizar la asignación del mismo en las cantidades necesarias para seguir llevando los alimentos a las mesas venezolanas.

Los efectos de la guerra económica y el bloqueo, son contrarestables en la medida que crezcan y se fortalezcan iniciativas como las que se despliegan en la Alianza Nacional Productiva, iniciativas que abonan a la defensa de nuestra independencia y nuestra soberanía, en este caso la soberanía alimentaria.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

 

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