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El reciente comunicado de la Unión Europea (UE) sobre Venezuela debe ser visto con ojo crítico, puesto que su rasgo central es la ambigüedad, la ambivalencia, y no marca un viraje demasiado notorio en la posición que viene teniendo la UE en relación con nuestro país.

De entrada, el comunicado desconoce las elecciones del 6D, le restan legitimidad. Literalmente señala: «La Unión Europea considera que las elecciones no cumplieron con los estándares internacionales para un proceso creíble y para movilizar al pueblo venezolano a participar. La falta de pluralismo político y la forma en que se planificaron y ejecutaron las elecciones, incluida la descalificación de los líderes de la oposición, no permiten que la UE reconozca este proceso electoral como creíble, inclusivo o transparente». Es decir, para la UE la nueva Asamblea Nacional no es legítima.

En esa misma línea de desconocimiento a nuestra institucionalidad, reiteran la necesidad de que en Venezuela haya elecciones locales, presidenciales y legislativas fruto de un acuerdo y otras condiciones. La injerencia sigue presente.

Luego, el comunicado deja claro su compromiso con actores que «luchan por devolver la democracia a Venezuela», con lo cual niegan que haya democracia en nuestro país, y se mantienen en su posición de apoyo a un cambio de régimen.

Aunque incluyen a Guaidó como uno de estos actores y se refieren a la asamblea nacional insurrecta como «saliente», enfatizan en que las elecciones parlamentarias de 2015 son el último proceso verdaderamente democrático ocurrido en Venezuela. Por un lado la llaman «saliente» pero por otro la reconocen como legítima. Estaría por verse si en función de esto reconocen de nuevo el supuesto gobierno interino, en la medida en que este se sostiene sobre la legalidad de esa Asamblea Nacional que presidió Guaidó. Aunque esta cesó funciones legalmente ayer, continúan reconociéndola como vigente.

Por último, hacen llamado a un «proceso de transición liderado por Venezuela» y dicen estar alerta ante procesos de represión contra miembros de la oposición, seguramente previendo acciones judiciales contra Guaidó y su banda calificándolas de antemano como «represión».

Por esto, viendo en detalle el texto, creemos que la ambigüedad del comunicado es un signo más de la dificultad de la Unión Europea para desarrollar una política exterior autónoma e independiente de los designios y directrices de EEUU. La ambivalencia puede ser interpretada como una posición más bien de espera ante las definiciones del gobierno de EEUU.

Por ello, reafirmarmos lo dicho por el presidente Maduro: Venezuela debe contar con sí misma, es en nosotros y nosotras mismos(as) en donde debemos enfocarnos, para seguir defendiendo la soberanía, la paz y la democracia. Por eso es clave la profundización y consolidación de una amplia unidad nacional.

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