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Reflexiones de fin de año

2021: unidad, paz y soberanía para vencer como en Carabobo

Dic 31, 2020 | Opinión

Por Gerónimo Paz

Se va el año  2020  en medio de una terrible situación para la humanidad. No es sin embargo el año 2020 el que trajo toda esta tragedia, aun cuando la superstición colectiva así lo crea. Las causas de la tragedia humanitaria, de la crisis sanitaria por la pandemia, ni siquiera es del virus mismo sino de la forma injusta como está organizada la sociedad, de un modelo económico social, hay que recordarlo siempre, que es contrario a la existencia misma de la vida en el planeta: hablamos del capitalismo. La humanidad ha acumulado y cuenta con los recursos científicos, tecnológicos y con las capacidades para haber podido evitar que la consecuencia de la pandemia escalara a la magnitud actual, muchos muertos, muchos contagiados se pudieron haber evitado si todos estos recursos hubieran estado en función de la vida, del ser humano y no de los intereses de las élites que gobiernan al mundo.   Por eso hoy, cuando termina un año, no demos gracias porque termina un mal año, porque las tragedias, lamentablemente, que vive el mundo no se van a ir con el 2020, esta terminará cuando otro mundo posible se construya, lo construyamos, y eso es lo que debemos tener hoy y siempre como reflexión.

Para los venezolanos y las venezolanas se asoma un año 2021 cargado de una gran significación histórica, la épica de Carabobo se hará bicentenaria, 200 años de gloria, de haber elevado la llama de la libertad a su máxima expresión. Desde ese espíritu libertador de Carabobo tomaremos impulso para seguir  resistiendo, para seguir venciendo, para seguir enfrentado con determinación y firmeza la agresión externa, así como en 1821 Carabobo coronó la victoria sobre el imperio de entonces. El año bicentenario de aquella gesta debe significar  mayor unidad, mayores esfuerzos para vencer al imperio de hoy, decadente pero qué aún echa vaina, que pretende de nuevo colocarnos las cadenas de la dependencia, de la sumisión a intereses trasnacionales, y eso no lo vamos a permitir, porque venimos de Carabobo.

Pero Carabobo, ese rayo que alumbra pero que no hiere, como dijo Andrés Eloy Blanco, debe iluminar también los otros desafíos que de cara al futuro tenemos como nación, como proceso revolucionario. Encontrar una senda de recuperación económica que devuelva la prosperidad perdida a las mayorías nacionales es una tarea que deben estar en el centro de la agenda política, así lo ha planteado el compañero presidente, y así debe ser. Esta batalla, que es a su vez una batalla contra el bloqueo criminal, punta de lanza de la agresión extranjera, debemos hacerla juntos, unidos, con realismo revolucionario, pero con mucha amplitud para que todas las voces, para que todos los sectores puedan participar en la construcción de una política económica que lleve al país a una senda de recuperación económica social sostenida. El gobierno nacional, el presidente, debe contar con el apoyo, crítico en algunos casos, de todos las fuerzas políticas y productivas patrióticas del país para que adelante la estrategia, las políticas y acciones para vencer el bloqueo económico.  Ni pragmatismo sin rumbo, ni falsos radicalismos: realismo revolucionario debe ser la consigna para formular un plan económico integral capaz de recuperar el salario, elevar el empleo y el bienestar colectivo.

Carabobo es sinónimo de soberanía, de independencia pero también de libertad, de justicia, de entrega y desprendimiento por la patria. Carabobo por lo tanto es un gran ejemplo de una ética política radical, la gesta libertadora lo es en esencia, aun cuando así como hoy para entonces no faltaron los traidores, los que traicionaron su espíritu. Por lo tanto este año bicentenario debe alumbrar también la batalla ética, la batalla cultural, la lucha frontal contra otro de nuestros grande males, la corrupción, las deviaciones éticas. Hay que recuperar la credibilidad en la política, en los políticos y políticas, y esto pasa por devolver a esta noble actividad su potencia moral, su praxis altruista que recoge una ética en función de los demás, de desprendimiento como aquellos que en Carabobo murieron solo esperando a cambio la libertad de su patria.

Luchar por la profundización de la democracia de Chávez es otro desafío que sigue planteado, ya el presidente lo ha anunciado con mucha convicción. El año 2021 debe ser el año del impulso de las ciudades comunales, excelente, pero el problema de una revolución profundamente democrática como la dibujó Chávez es ante todo abrir un debate sobre cómo construir los espacios de empoderamiento y participación para todos los venezolanos y venezolanas, no solo para los que quieran organizarse en comunas. Debemos hablar sobre una democracia de múltiples, diversas, permanentes y cotidianas formas para su ejercicio. La comuna es una expresión territorial muy potente, a la que hay que dar mayor impulso, sin sectarismos, sin dogmas, sin tutelajes, así como lo dijo el comandante, pero más allá está la tarea de incorporar a otros sectores sociales que quizás no se sientan identificados con esa forma de participación y a la que no se le puede imponer, eso ya dio muy malos resultados en otras experiencias históricas.

En fin, el año 2021 será un año más de lucha, que debería estar sintetizada en tres tareas centrales, recuperación económica, profundización democrática y lucha contra la corrupción.

Con estas modestas aportaciones queremos hacer llegar a todas y todos los amigos, amigas, hermanos y hermanas crbzistas nuestro mejor deseo para que el año 2021 sea un año de prosperidad, salud y paz. ¡Año nuevo, batallas nuevas, nuevas victorias!

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